lunes, 30 de abril de 2012

Recursos ¿“humanos”?


¿Puede considerarse el despido como herramienta de motivación para los empleados? Algunas compañías así deben considerarlo, cuando realizan drásticas reducciones de personal, en teoría para recortar gastos y que les cuadren las cuentas. La insensibilidad social y humana de estas medidas indiscriminadas es patente. De cualquier forma, a los que se salvan de esa quema no cabe calificarlos de afortunados. ¿Con qué ánimo irán cada día a trabajar si sobre sus cabezas planea siempre la duda de si no serán ellos los próximos?

¿Y a eso le llaman “recursos humanos”? Serán “recursos”, pero desde luego, de “humanos” tienen poco. 

domingo, 29 de abril de 2012

Te he "visto" en el periódico


Esta frase, mucho más común de lo que parece, refleja el nivel cultural de este país. La gente no “lee”; lo que hace es “ver”. Y lo que “ve” en los periódicos son los titulares y las fotos. De lo que se deduzca de esos titulares y de la apariencia que den las fotos dependerá la imagen “profunda y documentada” que sobre cualquier tema tendrán los ciudadanos.

¿Cuántas veces caemos nosotros también en esa trampa que hábilmente nos tienden cada día los manipuladores? ¿Lo habías pensado? 

Mientras unos hablan, otros trabajamos


Mientras unos hablan dando a entender que hacen... otros trabajamos.
Mientras unos pasan horas y horas en la oficina, confundiendo el verbo “estar” con el verbo “hacer”... otros hemos hecho en nuestra jornada laboral más de lo que ellos harían en una semana. Mientras unos se preocupan de aparentar... otros nos centramos en obtener resultados.
Mientras unos se apoyan en mentiras para adjudicar a otros sus propios defectos... otros pasamos olímpicamente y nos dedicamos a nuestro trabajo.
Mientras unos acaban el día cabreados y con el peso de lo que hubieran podido hacer y no hicieron... otros disfrutamos de nuestro tiempo libre, nuestra familia y nuestras aficiones, tras la satisfacción del deber cumplido. 

sábado, 28 de abril de 2012

El papel se resiste a morir


Cada vez hay menos lectores de diarios en papel y las empresas editoras tienen que recurrir a los más variados artificios para salir adelante. Se está llegando al extremo de que la gente compra el periódico no porque le interese el mismo, sino porque le interesa el regalo que ofrece (DVDs, cuberterías, relojes, etc.). La gente cada vez lee menos y los jóvenes menos aún. Si los diarios gratuitos triunfan, no es sólo porque sean gratuitos, sino porque se leen en muy pocos minutos.

En España, diarios tradicionales como ABC caen en picado y tienen que recurrir incluso a ofrecerse a sí mismos como regalo: el grupo Vocento está dando como suplemento dominical gratuito el ABC a todos los que compren alguno de sus diarios regionales; una medida que ha elevado un 58% la tirada dominical del periódico pero ¿también sus ingresos y su nivel de lectura? Me temo que no.

En otro intento desesperado, un histórico como es The Independient (Reino Unido) acaba de inventarse lo que ha dado en llamarse “low cost” o diario de bajo precio: han sacado una versión barata y resumida de dicho periódico para venderla por solo 23céntimos de euro.

La agonía del papel será lenta, como también es lenta la agonía de nuestros bosques. El mundo digital está dominando a pasos agigantados la comunicación y los jóvenes lo han adoptado; por lo tanto, sólo es cuestión de tiempo y ya se sabe la velocidad con que se mueve el mundo.

viernes, 27 de abril de 2012

“Co-pago” y “Factura sombra”: medidas inútiles para contener el gasto sanitario


Algunos quieren poner el co-pago (que no sea gratis ir al médico, sino que haya que pagar alguna cantidad) en la sanidad pública, no se sabe muy bien si con un afán “recaudatorio” o simplemente “disuasorio” (para evitar abusos y que la gente solo vaya al médico cuando de verdad lo necesite).

Si la cantidad que fijan es muy pequeña, sólo algo simbólico como, por ejemplo, un euro por consulta, van a ser mayores los gastos contables de gestión que los ingresos y además prácticamente nadie va a dejar de ir al médico por tan módico precio.

Si la cantidad es más alta, sí compensará recaudar (en principio), sin embrago habrá más gente que se lo piense antes de ir al médico. Esas personas acudirán a la autoprescripción, a las medicinas alternativas o simplemente a no hacer nada hasta que estén peor, y entonces sí irán al médico y su curación resultará más cara que si hubiesen detectado y detenido a tiempo su enfermedad. En consecuencia, de ahorro nada y de daño a la salud de los ciudadanos, bastante.

El co-pago ya existe en otros sectores, como el del automóvil. En los seguros de coches está el sistema de “franquicia” (¡mira que ponerle este nombre en plena democracia!) por el cual cada uno paga la primera parte del coste del arreglo y a partir de ahí corre a cargo del seguro. Los resultados son evidentes: se reduce el número de partes a las aseguradoras, y miles de coches con pequeños arañazos, golpecitos, roturas van circulando por ahí hasta que tengan algo más gordo y entonces sí den el correspondiente parte.

Otro sistema “disuasorio” que se ha empezado a aplicar en sanidad es la denominada “factura sombra”. Tras salir del hospital te dan una factura “sólo a efectos informativos” de lo que ha costado esa intervención o esas pruebas y que te ha salido gratis. Se piensa (¿de verdad se “piensa”?) que el ciudadano verá esa cifra y pensará: “hay que ver cuánto he costado al sistema público; la próxima vez me aguantaré en casa y no vendré para que esos recursos puedan ser utilizados en otras personas más necesitadas”. Absurdo ¿verdad? La realidad es la opuesta: el sentimiento que genera la “factura sombra” es de alegría: “con todo lo que pago de impuestos, ya era hora que se gastasen algo en mí”. Y en esa lógica, el ciudadano estará encantado de que le hagan muchas pruebas y que sean muy caras, en resarcimiento a la sangría de impuestos que todos padecemos.

También aquí hay ejemplos en el sector del automóvil. Con el “seguro a todo riesgo” cualquier conductor podía conducir alegremente (nadie va a estrellar su coche a propósito para “amortizar” su seguro, pero sí que le importará un bledo cualquier pequeño golpecito o arañazo, ya que “el seguro paga”). Esto, que fue así durante unos años, condujo al abuso (daba una gran alegría cuando firmábamos en el taller y veíamos el precio que pagaba el seguro “¡bien, con esto ya lo he amortizado!” nos decíamos) y las aseguradoras tuvieron que poner ciertos límites, como por ejemplo un máximo de tres partes al año, con lo cual nadie va a abusar dando partes de un pequeño arañazo no sea que luego tenga necesidad del seguro para otra cosa más importante. Por consiguiente una “factura sombra” que no obligue a nada será igual que el antiguo seguro “a todo riesgo” al que han tenido que poner freno por el abuso del mismo.

Por consiguiente, ni el co-pago ni la factura sombra son medidas que puedan frenar el consumismo sanitario. Para atajar un problema hay que ir a su raíz y esta tiene dos orígenes: (1) La educación de los ciudadanos, el todo gratis y la insolidaridad habría que atajarlas dando ejemplo desde las altas esferas. (2) Los médicos deberían dedicar a cada paciente el tiempo “necesario” y de esta forma no tendrían que encargar tantas pruebas costosas ni derivaciones a otro especialista, aparte de que el trato humano (que requiere tiempo) tiene también efecto terapéutico.

Si de verdad quieren soluciones, que contraten más médicos para que dediquen todo el tiempo necesario a cada paciente y sólo se encarguen las pruebas imprescindibles. Para ahorrar hay un inmenso campo en todo lo superfluo: burocracia y cargos de gestión. Más tropa y menos mandos; eso es lo que hace falta.

jueves, 26 de abril de 2012

Si en Internet no está lo que tú sabes... la culpa es solo tuy

Hay médicos, generalmente mudos, a los que no les gusta recibir a pacientes bien informados. En general, rechazan el derecho del paciente a estar informado y no se dan cuenta que si ni ellos ni otras entidades autorizadas dan al paciente la información que pide, este acabará buscándola en donde sea, aunque ese “donde sea” no ofrezca la fiabilidad necesaria. Por ello traigo esta vez las palabras del periodista Miguel Madrid, que son suficientemente elocuentes:

“...Es verdad que los médicos reciben cada vez más ciberpacientes, pero también lo es que la única forma de combatirlo es luchar con sus mismas armas: estar presente en los buscadores, allí donde se debate (blogs, redes sociales...) y ser el referente. Esto último no lo han entendido. Si me creen, hagan la prueba: busquen una patología en Google y miren qué instituciones (colegios, consejerías, ministerios, hospitales, centros de salud...) son las que dan información. Salvo honrosas excepciones, los que deberían ser los emisores están callados...”


miércoles, 25 de abril de 2012

Buscando el origen genético del asma


Según las estadísticas, el asma afecta al cinco por ciento de los adultos y al 10 por ciento de los niños, en el mundo occidental, jugando un papel importante en cuanto al estado de salud y calidad de vida de los pacientes, sin olvidar su incidencia económica a todos los niveles: farmacológico, hospitalario y laboral.

Por citar un ejemplo: una estadística británica cifraba en 100.000 los ingresos anuales hospitalarios debidos al asma y en siete millones el número de días de trabajo perdidos cada año por dicha causa en aquél país.

Aunque cifras tan significativas, algunas de las compañías farmacéuticas internacionales más importantes están invirtiendo enormes sumas de dinero en la investigación y desarrollo de nuevas terapias contra el asma. Sin embargo los resultados no han sido muy alentadores y varias de ellas han tenido que abandonar sus proyectos –en algunos casos incluso al final del camino- al detectarse efectos secundarios adversos, inadmisibles para un fármaco que ha de administrarse durante largo tiempo.

Una pequeña isla del Atlántico puede dar la clave para identificar los genes responsables

Tristán da Cunha es una de las islas más solitarias del planeta, apenas un minúsculo punto en el mapa, al sur del océano Atlántico. ¿Por qué este insignificante enclave puede ser tan importante en la investigación del asma?

La razón de ellos estriba en que esta pequeña isla es un “laboratorio” ideal para la investigación genética del asma por la coincidencia de una serie de factores que difícilmente se darían en otro lugar: su población es muy reducida, sólo 275 habitantes, formada en su mayoría por un pequeño grupo de gente que hace 200 años se instaló allí, lo que les confiere unas características genéticas muy homogéneas. Pero además se da la curiosa circunstancia de que una tercera parte d ela población de esta isla padece asma.

Este conjunto de coincidencias excepcionales, hizo que los científicos del Programa Genético del Asma, que coordina el Dr. Samuel Lunefeld, del Instituto de Investigación del Mount Sinaí Hospital, se fijasen en ella para iniciar hace unos años sus investigaciones, después de que el 95 por ciento de la población accediese a participar voluntariamente en la misma.

El programa contó con el apoyo de la Asociación Nacional sanitaria de Canadá y de la compañía farmacéutica internacional Zéneca, que destinaba anualmente el 15 por ciento de sus recursos de I+D al estudio del asma, línea en la que disponia ya de diversos compuestos en desarrollo.

Comparando el ADN

Como se sabe, el asma se ve a menudo desencadenada por factores medioambientales, aunque también parece existir un componente genético. Si un miembro de una familia padece asma, es muy probable que otros familiares suyos también la padezcan.

En el caso de esta isla los investigadores comparan el ADN de aquellos habitantes que tienen asma con el de aquellos otros que no la padecen. Gracias a las especiales características reseñadas para esta población, será más fácil detectar las diferencias genéticas  entre ambos grupos de población que en otro tipo de estudio que contase con un grupo de población mayos y más heterogéneo.

Las diferencias que se encuentren podrán indicar la localización del gen asociado con el asma. Tal como señalaba el Dr. Arthur Slutsky, director del Programa Genético del Asma, “una vez que conozcamos el gen o genes que causan el asma, tendremos una idea mucho mejor de sus verdaderas causas y estaremos en condiciones de desarrollar terapias más adecuadas, con menos efectos secundarios”, añadiendo que “incluso después de años de intensa investigación, aún no sabemos cuál es la causa fundamental del asma”.

Para encontrar los genes responsables del asma, los investigadores utilizan la misma técnica que hace unos años permitió a un equipo de investigación canadiense, aislar el gen responsable de la fibrosis quística. En este proceso, se compara el ADN de las personas que tienen un determinado desorden con el de aquellas que no lo tienen. Si una diferencia genética se encuentra de forma repetida entre ambos grupos, puede significar la localización del gen asociado con el citado desorden.

Aunque, en teoría, parece fácil, la verdad es que a la hora de llevarlo a la práctica resulta mucho más complicado. Para que la técnica sea efectiva, el ADN de los dos grupos debe ser muy similar o de los contrario el número de diferencias genéticas sería astronómico. Por este motivo el Dr. Slutsky señalaba que “lo ideal sería tener un grupo de individuos cuyo ADN fuese idéntico en todo, excepto en el gen del asma. Entonces compararíamos las muestras de ADN e identificaríamos fácilmente las diferencias. Pero, desde luego, esto no se da en la práctica. Así que lo mejor es comparar el ADN de familias –o grupos reducidos y homogéneos- en los que unos tienen asma y otros no”.

Precisamente un estudio de similares características se está llevando a cabo también sobre la población de otra isla, en este caso en China, al sur de Shangai. Allí se localizó una familia en la que convivían cinco generaciones con un total de 135 miembros, y en la que el 30 por ciento de los mismos padecía asma.

De cualquier manera, aun contando con las excelentes características de los grupos de población seleccionados en ambos casos, la investigación es muy laboriosa, por lo que aún se tardará un tiempo en conocer los resultados.

Puede que no haya uno, sino que sean varios los genes que intervengan en las diferentes respuestas al proceso asmático, pero una vez que se identifiquen los mismos se podrán conocer las proteínas que producen y desarrollar tratamientos eficaces que permitan un nuevo y decisivo paso en la lucha contra el asma.

Mientras tanto, la palabra clave es: leucotrienos

Y mientras tanto habrá que esperar para ver si las investigaciones en curso con inhibidores de la síntesis de leucotrienos representan –como parece- un avance significativo en esta área.

Descubiertos en 1979 por el bioquímico sueco Bengt Samuelsson, del Karolinska Institute, galardonado posteriormente con el Premio Nobel, los leucotrienos son unas sustancias químicas naturales, producidas por el cuerpo humano, que actúan como mediadores en los ataques de asma.

Así, frente a los fármacos actuales que tratan los síntomas del asma, con los inhibidores de la síntesis de leucotrienos se podrá ir más allá: impedir que dichos ataques se produzcan. Puede ser el primero de los grandes avances que nos traiga la investigación para iniciar una nueva era en el tratamiento del asma en el siglo XXI.

martes, 24 de abril de 2012

ADN: las nuevas huellas dactilares


Actualmente las huellas dactilares siguen demostrando su utilidad para identificar a los individuos. En efecto, después de un siglo de experiencia, las huellas dactilares se han confirmado como un elemento diferenciador de los individuos; tanto es así, que incluso los gemelos idénticos, cuyos genes son idénticos, presentan huellas dactilares diferentes.

Dentro del campo de la criminología, la utilidad diaria de este medio de identificación sigue manteniendo su plena validez. Ahora bien ¿qué ocurre en una investigación de este tipo cuando no se dispone de huellas dactilares? Es aquí donde adquieren valor las nuevas técnicas de identificación por ADN.

El término “dactiloscopia del ADN” fue acuñado por Sir Alec Jeffries, de la Universidad de Leicester (Reino Unido), para definir la técnica que permite la identificación genética. Hoy en día está alcanzando tal éxito que la biología molecular se está convirtiendo en algo tan familiar como las huellas dactilares o el grupo sanguíneo y no es raro encontrar con frecuencia referencias a la misma en cualquier medio de comunicación.

En Estados Unidos, por ejemplo, se realizan al año unas 150.000 pruebas de ADN. Aunque las correspondientes a pruebas de paternidad abarcan el mayor porcentaje de las mismas, hay también en aquél país más de 5.000 pruebas concernientes a procesos criminales.

Primeras aplicaciones

Fue en 1986 cuando la prueba del ADN se utilizó por primera vez, concretamente en un caso de violación y asesinato, permitiendo la exculpación del sospechoso y la imputación de los cargos a otro. Desde entonces han ido surgiendo algunas compañías –actualmente no pasan de media docena- que han desarrollado estas técnicas de identificación y las ponen al servicio de sus clientes. Las materias analizadas pueden ser muy diversas, aunque las más habituales son la sangre, saliva, semen y tejidos.

Cellmark Diagnostics, por ejemplo, es una compañía perteneciente al grupo internacional de biociencia Zéneca, que tiene los derechos sobre las investigaciones y productos químicos desarrollados por Sir Alec Jeffries, para cortar fragmentos especiales de ADN.

Entre sus casos más famosos se cuenta el de un asesinato en el que se condenó al homicida sin que llegase a aparecer el cuerpo de la víctima. Se trataba de una mujer de Missouri (Estados Unidos) que no se presentó en el juicio que se celebraba para determinar la custodia de sus hijos y nunca más se la volvió a ver. Sin embargo, veinte meses después, se encontró su coche con muestras de sangre y perdigones en su interior que evidenciaban un asesinato. Los científicos de Cellmark analizaron el ADN de los dos hijos de la pareja y del marido, a partir de los cuales pudieron deducir el probable patrón del ADN de la esposa. Tras comparar este probable patrón con el de la sangre encontrada en el coche, concluyeron que las probabilidades de que la sangre encontrada en el coche perteneciera a la esposa era de 150.000 a uno. De esta forma, y a pesar de que no se había encontrado ningún cadáver, el marido fue condenado.

Un delicado proceso

Normalmente en estos procesos las muestras que se pretenden analizar son entregadas a la compañía en cuestión la cual, bajo el control de abogados y consultores científicos, realiza el análisis.

La primera tarea suele consistir en la separación de un 10 por ciento de cada muestra para guardarla y tenerla disponible en caso de que fueran necesarias pruebas adicionales. Después se inicia la delicada tarea de extraer hilos submicroscópicos del ADN procedente del tejido analizado, cortando las hebras en fragmentos y marcando las seleccionadas con átomos radioactivos. Al colocar sobre esos fragmentos un trozo de película para rayos X, los átomos radioactivos dejan unas manchas en los lugares donde se haya expuesto la película.

El ADN formado por esas largas hileras de cuentas moleculares, es prácticamente el mismo en todos los seres humanos, pero en algunas zonas de esos collares moleculares, la secuencia de las cuentas varía de un ser humano a otro. Esas secciones, que son polimórficas, son las que hacen que un fragmento de ADN de una persona sea más corto o más largo que el mismo de otra persona. Así, cuando los biólogos cortan el ADN con sus tijeras químicas, se pueden observar las diferencias polimórficas en esos fragmentos de ADN. No obstante, y para que la identificación se considere como fiable, se necesitan normalmente entre 5 y 8 fragmentos polimórficos.

Detección precoz de enfermedades

Aunque su aplicación en la criminología supone tan sólo un porcentaje minoritario, es evidente que su repercusión en los medios de comunicación es muy elevada y ha contribuido a la popularidad de la misma. Sin embargo es en las pruebas de paternidad donde la identificación genética encuentra su mayor aplicación hoy día. Al mismo tiempo, se están abriendo nuevos caminos para su utilización en otras áreas de enorme interés como, por ejemplo, la detección precoz de enfermedades.

Tanto es así que, aprovechando la experiencia de Cellmark en este terreno, la multinacional Zéneca creó una compañía, Zeneca Diagnostics, para aplicar estos conocimientos en el desarrollo y producción de diagnósticos para el cuidado de la salud humana, en algunas de cuyas áreas trabaja conjuntamente con el Imperial Cancer Research Fund. El cáncer va a ser, sin duda, una de las áreas más beneficiadas por estas técnicas durante los próximos años.

lunes, 23 de abril de 2012

El autor

Nacido en Madrid en 1949, Vicente Fisac se crió en Daimiel (Ciudad Real) y allí comenzó a escribir relatos a la temprana edad de ocho años y poesía a partir de los 13 años de edad, siendo tutelado de manera muy especial por los profesores Eloy Rada García (durante su infancia) y Manuel Prieto Peromingo (durante su adolescencia). Casado y con tres hijos, cursó sus estudios y trayectoria profesional en Madrid. Tras estudiar la carrera de Publicidad se dedicó de lleno al mundo de la Comunicación, en donde desarrolló toda su trayectoria profesional al frente del Departamento de Comunicación de diversas organizaciones y compañías internacionales. Primero en los laboratorios farmacéuticos Latino-Syntex durante seis años; después de un breve paso por Bristol Myers Squibb se incorporó a un pequeño laboratorio nacional, la Sociedad Ibérica de Estudios Terapéuticos Aplicados, en donde trabajó cinco años hasta incorporarse al Grupo AstraZéneca, en donde trabajó 24 años. Finalmente fichó por la Organización Médica Colegial de España (OMC) en donde trabajó cuatro años hasta jubilarse.

Su incorporación al grupo AstraZéneca se produjo en 1983 cuando fue contratado por la división de agroquímicos de Imperial Chemical Industries (ICI) –la parte británica de la que luego fue AstraZéneca- y que en España estaba representada en esos momentos por Zeltia Agraria (compañía participada al 50% por el grupo británico ICI y el grupo español Zeltia). Como Jefe de Publicidad potenció la comunicación y colaboró activamente en el cambio de esta compañía que, poco después pasó a ser 100% ICI y a denominarse ICI-Zeltia. Ya como ICI-Zeltia, instauró un Gabinete de Prensa –hasta entonces inexistente en la compañía- y colaboró con la central del grupo en España para potenciar la comunicación de todas las áreas de negocio, instaurando –entre otras medidas- la creación de unas “Jornadas de Comunicación” para todas las empresas del grupo y trasladando a los medios de comunicación noticias sobre todas las actividades del grupo.

Cuando en 1993 el grupo ICI se segregó en dos compañías independientes y su división de biociencia pasó a denominarse Zéneca,  se  incorporó   la  división farmacéutica que hasta ese momento se había denominado en España ICI-Farma y que, a partir de entonces, se llamó Zéneca Farma. Allí instauró y dirigió el Gabinete de Prensa, colaborando activamente con la sede central de Londres para abrir la compañía a la sociedad y trasladar a la opinión pública, a través de los medios de comunicación, todas las actividades y logros de la compañía, a través de una política de comunicación transparente, abierta, accesible y proactiva, con el apoyo de Aldredo Rubín, como presidente en España y David Barnes como CEO internacional.

En 1998, con la fusión de Astra y Zéneca, dirigió el Gabinete de Prensa que aumentó en dotación de personal y presupuestaria, bajo la dirección del nuevo presidente en España, Carlos Trias que, consciente de los tiempos de apertura informativa que vivía el nuevo grupo farmacéutico dirigido a nivel mundial por Tom McKillop, lo incorporó al Comité de Dirección. Durante los años siguientes desarrolló una amplia labor de comunicación con emisión constante de notas de prensa, gestión de entrevistas, atención a los requerimientos de los periodistas, organización de ruedas de prensa y viajes de prensa, etc., todo lo cual se tradujo en más de 2.000 noticias publicadas cada año sobre la compañía y sus productos, en los medios de comunicación españoles.

Formó parte de los Comités de Comunicación internacionales, trabajando en equipo con los responsables de comunicación de la compañía en otros países. Editó y dirigió la revista “Información al Día”, que contaba con dos ediciones mensuales, una dirigida a todos los empleados y otra para médicos, periodistas y colaboradores externos, manteniéndola en activo durante ocho años (87 números mensuales editados) hasta que dejó la compañía.

Fundó y dirigió el diario digital de información sanitaria “AZprensa.com”, al que llegó a situar como el segundo diario digital sanitario más leído de España (más de 360.000 visitas mensuales) gracias a su credibilidad (de hecho, se trató del único caso en la historia en que un diario informativo editado por un laboratorio farmacéutico incluía también noticias de otros laboratorios farmacéuticos). Posteriormente, en su última etapa profesional en la OMC lanzó y dirigió el diario digital “Médicos y Pacientes”.

Intervino como ponente en congresos de comunicación (Aipet, Amifa, Fisalud, etc.) y desarrolló una labor docente a través de su participación en cursos y master de comunicación (Universidad Complutense de Madrid y Universidad Rey Juan Carlos de Madrid; Jornadas de Marketing Farmacéutico; etc.). Autor de diversos libros que han abarcado todos los géneros (novela, humor, poesía, historia, teatro, etc.) y autor de diversos libros sobre comunicación y numerosos artículos. Fue fundador y tesorero de la Asociación de Profesionales de la Comunicación de la Industria Farmacéutica (ACOIF), y situó a AstraZéneca en los primeros lugares de los ranking sobre compañías farmacéuticas más transparentes. Su último libro, "Comunicación e industria farmacéutica", publicado en la Editorial Bubok (www.bubok.es) en 2012, puede considerarse como el mejor reflejo de su legado al mundo de la Comunicación y el Periodismo, y “La fuga”, su mejor novela.

En el año 2005 se sucedieron los reconocimientos públicos a su labor profesional. Cabe destacar entre ellos su segundo puesto como mejor director de comunicación y como laboratorio más transparente por la revista PR Noticias, así como su selección entre los diez mejores directores de comunicación de la industria farmacéutica por el grupo editorial Sanitaria 2000 y la nominación para su diario digital AZprensa como finalista a la “Mejor iniciativa sanitaria” en los premios Fundamed 2005, un proyecto que ya había sido premiado como una de las mejores iniciativas sanitarias por el diario líder de la prensa médica Diario Médico. Finalmente fue elegido por la revista PR Noticias “Personaje del año” en el mundo de la comunicación sanitaria en el año 2005. En mayo 2012, ya jubilado, recibió el reconocimiento a su labor durante su última etapa profesional, en la Organización Médica Colegial, por parte de los Responsables de Comunicación de Colegios de Médicos en el transcurso de su séptimo Congreso Nacional. Actualmente mantiene activos dos blogs en Internet: “Palabras inefables” (http://palabrasinefables.blogspot.com) y “AZprensa, el blog” (http://azpressnews.blogspot.com) y continúa con su producción literaria, cuyo bibliografía completa puede encontrarse en: http://palabrasinefables.bubok.es

Este espacio informativo, "AZprensa, el blog", en donde se combinan informaciones y comentarios sobre el mundo de los laboratorios, la comunicación y la salud, es un homenaje a su anterior proyecto personal (el desaparecido diario digital AZprensa), al cual situó como un ejemplo de comunicación profesional e independiente.  

Cosechas de plástico


Que el plástico forma parte de nuestra vida cotidiana, no cabe la menor duda. Tan amplia utilización no está tampoco exenta de problemas, fundamentalmente el de sus residuos. Por este motivo los científicos llevan tiempo buscando nuevos y mejores plásticos que, a la hora de su desecho, no originen problemas. La solución ha venido a través de los denominados “plásticos biodegradables” y a partir de aquí la imaginación de los científicos parece no encontrar límite.

Si contemplásemos un enorme y bien cuidado campo de colza o de patatas, por ejemplo, y nos dijeran que se trata de una fábrica de plásticos ¿no creeríamos acaso que nos estaban tomando el pelo? Sin embargo este sueño ecológico empieza a ser ya una realidad.

El Dr. Bernard Witholt, del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zurich, ha concebido un proceso mediante el cual las patatas, en virtud de la ingeniería genética, en vez de transformar en almidón los compuestos ricos en carbono, los transforman en un plástico de utilidad comercial y que –además- es biodegradable.

Los científicos de la compañía de biociencia Zéneca, transfirieron a plantas de colza genes de bacterias similares, produciendo un plástico biodegradable que ya está siendo utilizado de forma industrial. El plástico así obtenido, denominado polihidroxibutirato (PHB), mantiene todas las propiedades del material plástico tradicional, entre ellas, por supuesto, la flexibilidad.

Actualmente diversas compañías de biociencia están trabajando en esta línea. Algunos estudios recientes apuntan incluso a la posibilidad de transferir los genes a árboles, lo que permitiría cultivar plástico en plantaciones forestales, al igual que se hace con el caucho.

Muchos envases no retornables de bebidas, champús, etc. que se están vendiendo hoy en día en Europa, Estados Unidos y Japón, están hechos con “Biopol”.  Este plástico biodegradable desarrollado por Zéneca es elaborado por las bacterias cuando se alimentan con azúcar. Se trata, pues, de un producto biológico, como es el resultado de un proceso de fermentación en el que se suministra una gran cantidad de azúcar a las bacterias, las cuales depositan el plástico de la misma forma en que los seres humanos depositan grasa. Después, el plástico es extraído, refinado y utilizado en la fabricación de películas, recipientes y fibras.

Los microbiólogos ya se han acostumbrado a la idea de que si uno busca con suficiente entusiasmo, se pueden encontrar microorganismos que se alimenten con cualquier sustancia imaginable. Incluso se han llegado a encontrar bacterias que ingerían uranio, el principal ingrediente del combustible de los reactores nucleares.

Aunque mucho más familiares resultan ya las bacterias Pseudomonas olevorans, cuyo voraz apetito por el petróleo hace que se cultiven para su utilización en la eliminación de los vertidos de petróleo.

También para la industria farmacéutica tienen un gran interés estos nuevos plásticos. Gracias a su biodegradabilidad se pueden emplear en forma de microcápsulas para la administración de fármacos. La lenta y homogénea degradación de las cápsulas en el interior del cuerpo humano permitirán la liberación del fármaco de una manera estable durante el período de tiempo para el que se hubiesen programado.

La biotecnología está aportando soluciones específicas a muchos de los grandes problemas de la humanidad y, afortunadamente, cada día son mayores los recursos que las compañías de biociencia dedican a la investigación en este terreno.

sábado, 21 de abril de 2012

El camino de la investigación


A pesar de los enormes avances de la medicina en estos últimos años, son muchas también las enfermedades que todavía continúan siendo incurables. Para lograr avanzar en este camino se hace necesario el descubrimiento y desarrollo de nuevas moléculas, de las que sólo una entre 10.000 llega a comercializarse como medicamento.

Es este un largo y laborioso camino que exige un período de tiempo de 10 a 15 años hasta que, en caso de éxito, se consigue un nuevo principio activo capaz de vencer con más eficacia y seguridad cualquiera de las múltiples enfermedades que afectan al ser humano. Todo este proceso investigador ha de ser costeado con los beneficios que producen los medicamentos ya comercializados y que, a su vez, fueron el resultado final de un proceso similar. El apoyo de la clase médica y de las instituciones a las compañías que vuelcan todo su esfuerzo en investigación hacen posible este milagro y garantizan un futuro con mejor calidad de vida a las generaciones venideras.

La inversión necesaria para lanzar un nuevo producto al mercado mundial se ha disparado de forma vertiginosa en las últimas décadas. Si en 1967 eran necesarios, por término medio, 22 millones de dólares, en 1977 eran necesarios 54 y en 1987, 231 millones de dólares, considerando además ese período de tiempo (de 10 a 15 años) necesarios para el desarrollo antes de alcanzar la autorización de comercialización.

Sin embargo una visión panorámica de la salud mundial nos muestra que más de dos tercios de las enfermedades siguen siendo incurables y que, además, continúan apareciendo otras nuevas. Nunca ha existido, por tanto, una necesidad mayor de innovaciones médicas que faciliten la labor del médico y resuelvan los problemas de los pacientes. En este sentido sólo unos elevados recursos destinados a I+D serán capaces de responder a estas necesidades y garantizar, al mismo tiempo, el futuro de las compañías farmacéuticas.

Una de las compañías que más esfuerzos ha dedicado a esta área ha sido Zéneca, el grupo multinacional que integraba los negocios de biociencia anteriormente del grupo ICI, y que destinó en el transcurso de su primera década en torno a los 4.800 millones de euros en nuevas instalaciones y recursos para Investigación y Desarrollo.

Esta compañía se ha fijó como objetivo destinar a los programas de I+D en el área de la medicina humana un mínimo del 15 por ciento de sus ventas anuales, porcentaje que fue frecuentemente superando. Así, Zéneca ocupó el puesto número 18 entre las compañías que mayores recursos destinaban a I+D en todo el mundo. Dichos recursos se repartían entre diversas áreas terapéuticas importantes, sobresaliendo las áreas de oncología, cardiovascular y enfermedades infecciosas.

De todos es sabido que el cáncer es una enfermedad con una clara incidencia en las personas de mayor edad. Si en 1990 una de cada siete personas de la Comunidad Europea tenía más de 65 años, dentro de 25 años lo serán una de cada cinco. En este contexto vemos cómo cada año se detecta un millón de nuevos casos de cáncer, siendo la segunda enfermedad en cuanto a causa de mortalidad se refiere.

Por ello los recursos de Zéneca en esta área ocuparon un lugar destacado. La inauguración en Alderley Park (Reino Unido) de los nuevos Laboratorios de Investigación en Cáncer y Cardiovascular, supusieron una inversión superior a los 24 millones de euros.

Cabe también destacar que disponía en esos años de nuevas terapias contra el cáncer, en distintas etapas de desarrollo, entre las que podemos destacar las destinadas a tratar el cáncer de mama, próstata y colorrectal.

Por lo que se refiere a la I+D en cardiovascular, los programas de Zéneca estaban evaluando inhibidores más eficaces de la síntesis del colesterol y buscando nuevos agentes capaces de prevenir, detener o invertir el progreso del ateroma. Unas investigaciones que se llevaban a cabo en colaboración con el Bayor College of Medicine, de Houston (Estados Unidos).

Finalmente, en el área de las enfermedades infecciosas, Zéneca ha desarrollado un antibiótico betalactámico inyectable de amplio espectro, meropenem, que está mostrando un alto nivel de eficacia en el tratamiento de un gran número de infecciones hospitalarias.

Paralelamente, un acuerdo llevado a cabo recientemente con Liposome Technology Inc., hará posible disponer de una nueva formulación lipídica de anfotericina B, para el tratamiento de las infecciones fúngicas sistémicas que, con frecuencia, aparecen en los enfermos inmunodeprimidos de las Unidades de Cuidados Intensivos.

viernes, 20 de abril de 2012

La inversión es el futuro


Las grandes compañías farmacéuticas concentran esfuerzos y capacidades para afrontar el reto de su subsistencia durante el próximo siglo (Artículo escrito en 1995)

La industria farmacéutica se encuentra inmersa en un intenso proceso de cambio, donde –a través de adquisiciones, fusiones, etc.- se van creando nuevos grupos farmacéuticos. Esta concentración permite soportar unos gastos de I+D cada día más cuantiosos y sin los cuales resultará muy difícil subsistir en el futuro.

También, y junto a la química orgánica tradicional, la biotecnología ha irrumpido con fuerza en este mercado y son ya muchas las compañías farmacéuticas que, bien por ellas mismas o en alianzas concretas con diversas compañías de biotecnología, se apuntan a la obtención de nuevos fármacos a través de esta incipiente y prometedora vía.

Por ejemplo, actualmente las compañías de biotecnología invierten -en conjunto- en la investigación, la nada despreciable cifra de 4 billones de dólares anualmente. Por lo que se refiere a las aplicaciones de la biotecnología en el sector farmacéutico, las áreas donde se están llevando a cabo un mayor número de proyectos son cáncer, inmunología, enfermedades infecciosas y neurología.

Dentro del ranking de compañías farmacéuticas, los porcentajes destinados a I+D vienen a superar el 15% de las ventas, al menos entre los 20 grupos farmacéuticos más importantes.

Aunque la mayoría de estos grandes grupos farmacéuticos se centran exclusivamente en esta área concreta de negocio, hay otros que se han diversificado abarcando áreas próximas, con lo que pueden compartir recursos y rentabilizar al máximo sus operaciones.

Así, por ejemplo, el grupo Zéneca, además del sector farmacéutico (que representa el 43% de sus ventas) abarca también tanto el sector agroquímico como algunos otros sectores específicos de especialidades químicas (biocidas, colorantes, biotecnología, etc.).

Una de las principales ventajas de este planteamiento consiste en que cada equipo de científicos comparte e intercambia constantemente conocimientos y experiencias, y tiene acceso a un banco común en el que se almacena información sobre más de 400.000 compuestos previamente sintetizados y/o analizados. Así no es raro encontrar cómo un principio activo, descartado en una de estas áreas, encuentra posteriormente una utilidad práctica en otra de ellas, aprovechándose de esta forma todo el dinero y esfuerzo invertido.

Si tenemos en cuenta, además, que el tiempo de exclusividad de patente empieza a contar casi desde el mismo instante del descubrimiento del nuevo compuesto, es un imperativo para las compañías farmacéuticas reducir en todo lo posible el tiempo que debe transcurrir hasta la aprobación del fármaco y poder así rentabilizar esas enormes inversiones.

Este plazo de tiempo que venía oscilando entre los 10 y 12 años, ya está siendo reducido de manera significativa por diversas compañías farmacéuticas, habiendo llegado a situarlo alguna de ellas como Zéneca, incluso en siete años.

No olvidemos que el desarrollo de un nuevo fármaco es una empresa de alto riesgo, por cuanto sólo uno de cada 4.000 compuestos sintetizados alcanza la comercialización y sólo uno de cada tres consigue recuperar la inversión realizada.

De cualquier forma, el camino ya es irreversible y han de ser las nuevas vías y métodos de investigación los que permitan a los médicos del siglo XXI practicar una medicina del siglo XXI, no del siglo XX.

jueves, 19 de abril de 2012

Las singularidades de Zéneca


 Las tres grandes áreas de negocio de este grupo internacional de biociencia compartían un mismo objetivo: investigar para mejorar la calidad de vida (Artículo publicado en 1995)

Lanzar un nuevo producto al mercado farmacéutico es una aventura cada vez más difícil y costosa. Los altos costes que supone la investigación y desarrollo de nuevos fármacos (de cada 10.000 moléculas estudiadas sólo una llega finalmente al mercado) y el dilatado espacio de tiempo requerido para ello (una media de 10 años) hacen que sólo las grandes compañías, con potencial suficiente, sean capaces de afrontar este reto que, a fin de cuentas, es lo que permitirá la viabilidad comercial de las mismas.

Actualmente estamos asistiendo a un movimiento continuo de fusiones, adquisiciones, etc., entre diferentes grupos farmacéuticos. Esto se debe a la tendencia a aglutinar recursos suficientes para dar respuesta a las necesidades de la clase médica a través del descubrimiento y desarrollo de nuevos fármacos más eficaces y mejor tolerados.

Uno de los ejemplos más claros de orientación a la I+D lo representa la multinacional Zéneca que ahora acaba de cumplir dos años como grupo independiente, tras su segregación en 1993 del grupo químico ICI.

El artífice de su segregación fue Denys Henderson, que acaba de jubilarse y al que los analistas financieros han definido como “el hombre que partió en dos a ICI... y ganó”.

Efectivamente, el tiempo (el poco tiempo, en realidad) transcurrido desde entonces ha venido a darle la razón. La clara diferenciación existente entre los negocios de biociencia (productos farmacéuticos, agroquímicos y semillas, y especialidades químicas) y los restantes negocios de la química ICI, justificaban aquella decisión. El fin era dotar de una total independencia y adecuados recursos a esos negocios cuya razón de ser estriba en los resultados que se obtengan de su I+D.

Sin embargo, y a diferencia de otros grupos farmacéuticos internacionales, la investigación de Zéneca no se centra sólo en su área farmacéutica (Pharmaceuticals) sino que abarca también otras parcelas en estrecha relación con la misma, como son, por ejemplo: funguicidas, insecticidas y herbicidas para mejorar la sanidad de los cultivos (Agrochemicals), variedades mejoradas de semillas (Seeds), defensa de la salud humana frente a las enfermedades transmitidas por insectos y roedores (Public Health), desarrollo de alimentos de superior calidad y mejora de diversos cultivos a través de la biotecnología (Plant Science) y un amplio grupo de negocios (Specialties) basados en la química orgánica y la biotecnología, entre cuyos logros se encuentran un plástico biodegradable, un alimento alternativo a la carne, sin colesterol y rico en proteínas y fibra, diagnósticos para la identificación genética, desinfectantes para superficies sólidas o incluso para el agua de las piscinas, etc.

 La singularidad de Zéneca

Los recursos globales destinados por Zéneca a I+D alcanzaron el pasado año los 518 millones de libras, correspondiendo el 58% al área farmacéutica, un 31% a agroquímicos y semillas y el 11% a las especialidades químicas. De sus 30.000 empleados, el 23% se dedica exclusivamente a I+D (3.500 en el área farmacéutica, 2.100 en agroquímicos y semillas, y 1.400 en los otros negocios).

Sin embargo, no es este enorme potencial lo que hace diferente a Zéneca, sino la forma en que todos sus equipos de investigación comparten recursos e intercambian opiniones y experiencias.

Los científicos de Zéneca disponen de un banco en el que se encuentran 400.000 compuestos previamente analizados o sintetizados, así como dos grandes laboratorios, Central Toxicology Laboratory, para evaluar la seguridad de sus productos en el hombre, y Brixham Environmental Laboratory, para evaluar la seguridad medioambiental de los mismos.

Las sinergias derivadas de esta organización tienen ejemplos muy significativos: Arimidex, un nuevo producto para tratamiento de cáncer de mama se aprovechó de las investigaciones previas llevadas a cabo con unos compuestos que se evaluaban como potenciales funguicidas agrícolas, lo que permitió acelerar la investigación farmacéutica.

Otro ejemplo vino dado por los científicos del Laboratorio Central de Toxicología cuando –investigando un compuesto que podía ser candidato como herbicida, descubrieron que tenía potencial terapéutico en un trastorno humano denominado tirosinemia tipo 1 (una enfermedad que causa trastornos hepáticos y sanguíneos y suele ser fatal, pero que –gracias a este descubrimiento- dispone ahora de un medicamento eficaz para salvar la vida de los niños afectados por la misma).

 Un nuevo producto cada año

Actualmente Zeneca Pharmaceuticals tiene en cartera más de 20 productos, en distintas fases de desarrollo, para su lanzamiento durante estos próximos años.

Tras el reciente lanzamiento de Meronem (meropenem), un antibiótico betalactámico de amplio espectro, para uso hospitalario, Zéneca se prepara para lanzar otros nuevos productos dirigidos a áreas terapéuticas tan importantes como el cáncer, el asma o la esquizofrenia.

Los más inminentes serán Casodex (bicalutamida) para cáncer de próstata, Arimidex (anastrozol) para cáncer de mama, y Accolate (zafirlukast), un nuevo tratamiento oral para el asma. A estos seguirán Tomudex (raltitrexed) para el cáncer colorrectal y Seroquel (quetiapina) para la esquizofrenia.

David Barnes, director ejecutivo de Zéneca. Ya ha anunciado unos planes de expansión por un coste aproximado de 100 millones de libras durante los dos próximos años, incluyendo 35 millones de libras para la ampliación de su principal centro de producción farmacéutica en Macclesfield (Reino Unido) así como otras inversiones en sus plantas de fabricación de productos farmacéuticos.

En el caso de España, el centro de producción de Zéneca Farma en Galicia ha visto reforzada su posición estratégica (producción para Portugal y otros países europeos) con una inversión de 400 millones de pesetas, la mayor parte de los cuales van destinados a una nueva sala de granulación cuya finalización está prevista para este mismo año.

Apoyar la investigación, labor de todos

El médico y la sociedad demandan cada día nuevos y más eficaces productos para vencer las enfermedades y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Algo que no puede lograrse sin unos amplios recursos destinados a I+D.

De cara al futuro, sólo las compañías capaces de descubrir y desarrollar nuevos fármacos serán comercialmente viables y para ello hay que afrontar primero el enorme coste que supone la I+D de cualquier nuevo fármaco. Apostar por la investigación y apoyar la misma, es apostar por el futuro.

miércoles, 18 de abril de 2012

Biotecnología: abriendo nuevos caminos


Cuando se habla de biotecnología se piensa –inevitablemente- en algo más próximo al futuro de la humanidad que a su pasado. Sin embargo, si nos atenemos a su definición (“utilización de plantas, animales y microorganismos para crear nuevos productos y procesos”) nos daremos cuenta que, durante siglos, la biotecnología se ha utilizado en aplicaciones familiares tales como el empleo de levaduras para hacer subir el pan y de bacterias para convertir la leche en yogur.

Efectivamente, en su sentido más amplio, la modificación genética no es un fenómeno nuevo: el intercambio de genes se produce de forma natural, por ejemplo, en la reproducción sexual. El hombre ha intentado durante décadas influir en la manera en que plantas y animales intercambian sus genes, pero el proceso ha sido bastante menos preciso de lo que se pensaba.

Por ejemplo, la manera convencional de reproducción por polinización cruzada produce un gran número de nuevas cepas de plantas, de las cuales puede que solamente en una se logren las características deseadas. Es un proceso que requiere mucho tiempo y que, a menudo, no alcanza el éxito.

Ha sido en estos últimos años cuando la biotecnología ha adquirido una nueva dimensión en virtud del aislamiento de genes y grupos de genes que han sido capaces de realizar los científicos, así como en base al conocimiento de sus funciones específicas. Además, los científicos pueden mover los genes de un ser vivo a otro, dando lugar a un proceso denominado “modificación genética”, de gran importancia para el futuro de la humanidad en numerosas áreas.

Pese a los temores que en algunos sectores puede despertar este dominio sobre la naturaleza, la verdad es que este conjunto de técnicas ofrece enormes beneficios. Así, en la producción de alimentos, si los genes que en el trigo salvaje confieren resistencia frente a las plagas pueden ser transferidos a una variedad cultivada de mayor rendimiento pero vulnerable a dichas plagas, el resultado será una variedad de trigo mejorada.

La moderna modificación genética es una herramienta enormemente poderosa porque permite la transferencia genética y la producción de combinaciones genéticas mejoradas, con mayor precisión y velocidad.

La biotecnología en la industria farmacéutica

Dentro del sector farmacéutico, la biotecnología se utiliza en dos áreas fundamentales: para apoyar el desarrollo de fármacos basados en la química convencional, y para el descubrimiento de nuevos fármacos basados en la biotecnología, es decir, productos biofarmacéuticos que se utilizarán como nuevos medicamentos.

La biotecnología sirve a la industria farmacéutica para ayudar a identificar la causa de la enfermedad, comprender la función de los genes asociados con esa enfermedad, y proporciona sistemas alternativos para combatir dicha enfermedad. El proyecto internacional “Genoma humano”, que está elaborando el mapa de todo el conjunto de genes humanos, va a contribuir, sin duda, al avance en este terreno.

Un ejemplo de los nuevos productos que se irían desarrollando en el futuro nos lo dio hace años Zeneca Pharmaceuticals. Se trata de un producto biofarmacéutico basado en anticuerpos para el cáncer de colon. Este producto consiste en un enzima ligado a un anticuerpo específico de tumor que actúa como radioguía y transporta el enzima  a la localización tumoral. Una vez en el tumor, el enzima es liberado y convierte una molécula profármaco (que se administra aparte) en un potente compuesto destructor de células, pero sólo en la proximidad de estas células cancerosas. Este método altamente preciso de atacar las células cancerosas, reduce los efectos tóxicos secundarios asociados con muchas de las antiguas terapias.

El futuro inmediato

Al igual que ocurre con todos los nuevos descubrimientos, además de sus beneficios también existen algunos riesgos potenciales. Sin embargo, frente a la actitud negativa de Alemania (donde, por ejemplo, sólo se autorizaron el pasado año cinco parcelas experimentales de cultivos vegetales modificados genéticamente, frente a las más de 1.000 en Estados Unidos) están las actitudes coherentemente positivas de países como Estados Unidos o Gran Bretaña.

Desde luego es preciso disponer de una legislación equilibrada que reconozca la necesidad de garantías públicas, tal como sucede en estos dos países. En Estados Unidos, el Instituto Nacional de la Salud, el ministerio de Agricultura, la Agencia de Protección Ambiental y la FDA, contemplan el empleo de la biotecnología y, recientemente, anunciaron que los productos biotecnológicos deberán ser también evaluados como cualquier otro producto. Antes de llegar a esta conclusión, los representantes escucharon las opiniones tanto de los defensores como de los detractores de la biotecnología. Por su parte, Gran Bretaña, los organismos administrativos relacionados con la biotecnología e incluyen los Departamentos de Medio Ambiente, Comercio e Industria y el ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, además de la Comisión de salud y Seguridad.

Afortunadamente la moderna biotecnología ofrece un alto nivel de seguridad ya que esta requiere precisión y –evidentemente- la precisión es una parte integral de la biotecnología. La biotecnología permite, en definitiva, el control de las características de plantas y animales de una forma mucho más predecible y responsable de lo que hasta ahora era posible.

Con la legislación adecuada y el trabajo serio de las grandes compañías de biociencia, será posible encontrar nuevas y mejores soluciones a problemas básicos como son la lucha contra la enfermedad, la producción de alimentos para una población creciente y la reducción de la contaminación y daño medioambiental.

Una garantía final que no debemos olvidar es el enorme poder de las técnicas analíticas actuales. Si estas son capaces de detectar –por ejemplo- un simple grano de azúcar en una piscina de tamaño olímpico, ¿tendría sentido preguntarse si esto representaría un riesgo real –o simplemente hipotético- para un bañista diabético?

¿Por dónde va la biotecnología?

Algunos de los ejemplos que ya, hoy en día, representan las ventajas derivadas del desarrollo de la biotecnología, se podían encontrar hace ya más de una década en Zéneca, un grupo internacional de biociencia de amplia base, que abarcaba tanto productos farmacéuticos como agroquímicos, semillas y especialidades químicas.

Si en el terreno farmacéutico ya estaba desarrollando la terapia con profármacos enzimáticos dirigidos por anticuerpos, en otros sectores ya disponía de productos en el mercado desarrollados por biotecnología tales como:

Semillas de remolacha azucarera, maíz, girasol y sorgo, mejoradas genéticamente para aumentar su rendimiento, así como otras semillas resistentes a determinadas plagas y condiciones climatológicas adversas.

Tomates modificados genéticamente para que la recolección pueda esperar hasta su completa maduración, sin que por ello se vuelvan demasiado blandos para su manipulación, desarrollando así todo su sabor y color natural, el cual –hasta ahora- se conseguía mediante gas etileno.

Un plástico biodegradable (“Biopol”) elaborado por las bacterias cuando se alimentan con azúcar. Las bacterias depositan “Biopol” de la misma forma que los seres humanos depositan grasa. El plástico es extraído de las bacterias, refinado y utilizado en la fabricación de envases no retornables.

Un aditivo (“Ecosyl”) obtenido a partir de bacterias, que se utiliza para convertir la hierba en ensilaje, evitando que los agricultores tengan que utilizar productos químicos fuertes como el ácido sulfúrico.

martes, 17 de abril de 2012

ACOIF, lo que pudo ser y no fue


(Por Eloy T.)
 Entrevistamos a uno de los socios fundadores de ACOIF, la Asociación de Responsables de Comunicación de la Industria Farmacéutica, Vicente Fisac, quien nos habla de esta iniciativa y de las razones por las cuales la abandonó.

¿Qué es ACOIF?
- Es la Asociación de Responsables de Comunicación de la Industria Farmacéutica; una iniciativa interesantísima que no llegó a cuajar y que actualmente, aunque se mantenga en el registro, apenas si tiene actividad, más allá de las intervenciones de su principal promotor, el hasta hace poco responsable de Comunicación de Bayer, Juan Blanco.

¿Cómo surgió la idea?
- Los responsables de Comunicación de los principales laboratorios nos reuníamos con frecuencia en la sede de Farmaindustria en donde nos informaban de las actividades de comunicación de esta patronal. Allí nos propuso Juan Blanco la idea de crear una asociación que pusiese en valor el papel de la comunicación en los laboratorios y potenciase esta área. Nos pareció bien y siete laboratorios dimos forma a la asociación y nos constituimos como socios fundadores.

¿Quiénes formaban la junta directiva?
- La primera junta directiva (mayo 2005) estuvo formada por Juan Blanco (Bayer) presidente; Carmen López Lavid (MSD) vicepresidenta 1ª; Julián Zabala (Farmaindustria) vicepresidente 2º; Esperanza Guisado (Pfizer), secretaria; Vicente Fisac (AstraZéneca) tesorero; y Fernando Mugarza (Novartis) y Pedro Cano (GSK) vocales.
Después, en marzo 2006, se amplió la junta directiva con tres nuevos vocales: Mª Angeles Valls (Esteve), Ana Arana (Schering Plough) y Lucas Urquijo (Roche)

¿Con qué recursos contaba?
- Fijamos una cuota anual de 1.200 euros para los siete laboratorios fundadores, que a cambio tendrían su logo visible en la página web y que se beneficiarían igualmente de ser nombrados cada vez que interviniésemos en algún acto público o actividad en donde constaría nuestro cargo como responsables de comunicación de tal laboratorio. Para los miembros de la junta directiva la cuota era de 100 euros y para el resto de asociados, de 50 euros. Llegamos a contar en el primer año con casi 60 socios (téngase en cuenta que todos debían trabajar en los departamentos de comunicación de los laboratorios).

¿Qué iniciativas aportaron como asociación?
- La verdad es que muy pocas: la edición y distribución de una guía, la edición de un carnet de socio, la publicación de algunos artículos y prácticamente nada más. Esta fue una de las razones por las que dejé la asociación: no veía que a cambio de esos 50 euros se diese algo de valor al asociado.

Pero no fue esa la única razón ¿qué más paso?
- Durante mi año y medio como tesorero recaudamos las cuotas de todos los socios y de los socios fundadores… excepto de uno: Farmaindustria. Tras insistir numerosas veces en que debía hacer efectivo el importe de su cuota, no lo conseguí. Pedí que, entonces, se retirara su logo de la página web (esa era la principal contrapartida que se ofrecía a los laboratorios –o en este caso a la Patronal de los laboratorios- a cambio de la cuota), pero tampoco obtuve apoyo en esta petición. Y además estaba cansado de ver cómo sólo el presidente, Juan Blanco, trabajaba en favor de la Asociación. Yo también trabajaba algo, aunque no mucho, en favor de ACOIF, pero los demás se limitaban a acudir a las reuniones de la junta directiva y otros ni siquiera eso. Y como, por otra parte, ofrecíamos muy pocas cosas de interés a los socios, opté por presentar mi renuncia.

¿Se acabó ahí ACOIF?
- En teoría no, y de hecho creo que sigue registrada y alguno de sus integrantes sigue apareciendo como miembro de su junta directiva en algunos actos, artículos o colaboraciones de cualquier tipo. Su página web (www.acoif.com) sigue estando activa (aunque hay secciones que llevan años sin actualizarse) y siguen sin ofrecerse contrapartidas a los asociados; incluso dudo –ya no estoy dentro para saberlo- que se siga siquiera cobrando la cuota a los socios. Muchos de ellos, como los integrantes del departamento de comunicación de AstraZéneca, se han dado de baja.

¿Qué opinión le merece la situación actual?
- ACOIF es algo que pudo llegar a ser algo importante y que la falta de apoyo de los integrantes de su Junta Directiva echó a perder. Si Juan Blanco se volcó al cien por cien, y yo al 30 por cien, los demás estuvieron mucho más por debajo y algunos al cero por cien. Por lo tanto, menos su presidente, todos fuimos culpables.
Nada me hubiera gustado más que ver una Asociación fuerte y el papel de los responsables de comunicación revalorizado en los laboratorios, haciendo que estos fuesen más transparentes y proactivos en la comunicación cada día. Al menos a nivel de mi compañía así lo había conseguido y hubiera sido un sueño que esta iniciativa hubiese prosperado a nivel general. Desgraciadamente ACOIF es hoy una Asociación que “existe” pero “no actúa” y el protagonismo que los departamentos de Comunicación tuvieron hace unos pocos años en la industria farmacéutica ha vuelto a verse disminuido por el papel dominante de los departamentos de Marketing.

¿Volvería a ACOIF?
- Si existiese el compromiso de que todos íbamos a trabajar por la Asociación claro que volvería… si pudiese. Según los Estatutos, es condición indispensable trabajar en comunicación en la industria farmacéutica, y actualmente ya estoy jubilado.


sábado, 14 de abril de 2012

Otra revista más que desaparece


La revista “Offarm” dirigida a los farmacéuticos ha dejado de editarse. Otra más y van... Con la crisis lo primero que hacen las empresas es recortar el “gasto” en Publicidad. No se dan cuenta que la Publicidad es una “inversión” para vender más y no un “gasto”. Claro que si esas empresas se limitan a “poner anuncios” así sin más, sin ton ni son, eso ya no es una “inversión” pero es que ni siquiera es un “gasto” como ellos creen; es simplemente un “despilfarro”.

La buena Publicidad es una inversión que ayuda a vender, y como decimos “buena” nos referimos a la que aporta estrategia, creatividad y planificación, formando parte de una campaña en la que normalmente intervienen también otros medios complementándose y potenciándose unos a otros.

Por otra parte son muy reveladoras las palabras que la revista competidora (que sigue en la brecha), “El Farmacéutico”, le ha dedicado: “la buena competencia es el mejor antídoto contra las actitudes acomodaticias, y en un momento como el actual, en el que las empresas anunciantes restringen severamente sus presupuestos de comunicación y publicidad, es necesario mantener el empuje y la imaginación que se incentivan cuando los que hacen las cosas bien compiten por el mercado”.