jueves, 31 de mayo de 2012

¿Quién dirige la comunicación?


¿Se imaginan este anuncio? : “Multinacional líder busca Director Financiero. No se necesita titulación ni experiencia”. Suena a chiste ¿verdad? Pues es una triste realidad presente aún en muchas compañías cuando de “Director de Comunicación” se trata.

En primer lugar, son muy pocas las compañías que cuentan con un Director de Comunicación, menos aún las que cuentan con un Departamento de Comunicación, y menos aún las que tienen integrada toda esta estructura en dependencia directa del Presidente o Director General.

Sin embargo –algo es algo- cada vez son más las empresas que cuentan con alguna persona que se dedica (total o parcialmente) a “eso de la comunicación”.

¿Cuál es su perfil? Pues es de lo más variopinto. En realidad, todos/as ellos suelen coincidir en dos puntos:

Primero, suelen ser personas que llevan trabajando muchos años en la compañía.
Segundo, casi ninguno de ellos es especialista en comunicación (léase: titulado en Ciencias de la Información).

Lo primero está bien. El tener mucha antigüedad en la compañía permite a estas personas conocer perfectamente los entresijos de la misma. Si son hábiles, sabrán en cada momento qué hacer, a quién dirigirse, cómo plantear una situación determinada, etc. Pero la pregunta es: ¿Les capacita esto para ser responsables de la comunicación? Y la respuesta es: NO. Es, desde luego, un valor añadido, pero no es esencial.

Para dirigir la comunicación de una compañía se precisa un amplio conocimiento de lo que es la comunicación, de cómo funciona y de cuál es su entorno. Hay que conocer el vehículo (la comunicación) y también hay que conocer la carretera y el estado del tráfico por donde circulemos (las características de los medios, sus necesidades, su situación actual y las personas que trabajan en los mismos).

Y aún hay más. Para un buen director de Comunicación, la información debe ser su prioridad nº 1 y todo su trabajo ha de estar supeditado a permitir que esta fluya libre, ágil y transparente.

Una “información” supeditada a los intereses de la compañía se volverá contra ella y le hará ganar el descrédito. Una información que sepa armonizar los intereses legítimos de la compañía con el derecho a conocer que tienen los medios y el público, será el mejor aliado que cualquier compañía pudiera desear como acompañante en un viaje de éxito.

Por todo ello, los máximos responsables de cualquier gran compañía, deberían integrar esta área en el nivel de dirección, dotándola de un equipo profesional, con los apropiados conocimientos y experiencia, tal y como se hace cuando se buscan profesionales en otras áreas.

martes, 29 de mayo de 2012

El directivo avestruz


Por desgracia la industria farmacéutica no se ha distinguido nunca por su transparencia informativa y por la proactividad a la hora de conectar con la sociedad.

Su obsesión era el negocio (loable, por cierto, esto de arriesgar el dinero de los inversores destinándolo a una costosísima investigación, de la que nunca se sabe si se llegará a buen puerto, y que de alcanzar el éxito permitirá llevar una mejor salud y calidad de vida a millones de personas en todo el mundo). Se olvidaban que el destinatario final de sus productos era el público (que exige su derecho a estar informado), los vecinos de sus centros de producción (que exigen saber a qué se dedica ese “vecino” y cómo puede afectarles dicha actividad), los periodistas (cuya misión es informar de todo aquello que pueda ser de interés de sus lectores), y no sólo los profesionales sanitarios (que eran los únicos que hasta ahora recibían su atención a la hora de informar).

Y ¿qué decir de muchos directivos? La palabra “periodista” les causa verdadera pavor. Para ellos es mejor no comunicar nada (“que luego lo sacan todo de contexto”), salvo que se trate, eso sí, de publicar una nota de prensa –redactada por alguien de Marketing- en las que se ensalzan y enumeran todas las características promocionales de determinado producto. Por supuesto, es de rigor llamar a los medios y preguntarles cuándo van a publicar esa “noticia”, que debe ir –faltaría más- a cinco columnas y en página impar.

A este tipo de directivos, a los que desde ahora bautizo como “directivos avestruz”, la prensa les da miedo. Dicen que es porque al no conocer bien el tema (¿acaso se molestan ellos en explicar las cosas en lenguaje inteligible?) van a dar informaciones erróneas. Pero en el fondo, lo que subyace es el hecho de pisar un terreno en el que ellos no son los que dominan, en donde no pueden exigir y en donde el otro (el periodista) va a decir a fin de cuentas no lo que quiera el directivo (que es a lo que están acostumbrados) sino lo que quiera el periodista.

Y lo más curioso es que este directivo que se esconde de los periodistas, que no contesta las llamadas, que no concede entrevistas, que si alguna vez dice algo exige que le enseñen el escrito antes de publicarlo..., es el primero que se indigna cuando sale alguna información negativa sobre su compañía o producto, cuando no piden su opinión (¿acaso suele él atender puntualmente las llamadas?) en un caso de crisis, cuando los medios –en definitiva.- no están a sus pies.

A este directivo avestruz habría que enseñarle unas cuantas cosas; primero sobre el derecho que la opinión pública tiene a estar informada, y segundo, sobre lo que es verdaderamente la “transparencia informativa”.

Y puesto que este artículo va de transparencia informativa, no estaría de más recordar algunos principios que he ordenado a modo de pequeño decálogo, dirigido con todo cariño a los directivos que se hayan podido sentir aludidos por mis palabras anteriores:

1.- Cualquier empresa que se considere importante debe contar con un departamento de Comunicación. (Deberá tener una o varias personas -que habitualmente contarán con la ayuda de agencias de comunicación externas- pero siempre con un 100% de dedicación a esa actividad).

2.- La empresa confiará a su departamento de Comunicación la tarea de transmitir a la opinión pública (básicamente a través de los medios de comunicación) la información que genere su compañía, siendo este departamento el canal natural de comunicación de la empresa con los periodistas.

3.- El departamento de Comunicación será el primero en conocer lo que pasa en la empresa, y será el encargado de gestionar todo el proceso de comunicación –reactiva o proactiva- que pudiera generarse.

4.- La empresa dará a conocer todas las informaciones (positivas y negativas) que se produzcan como consecuencia de su actividad.

5.- Los directivos deben entender que lo que se les pide es “información” no “publicidad”, y que por tanto deben ceñirse a los hechos. Información y Publicidad son igual de respetables, pero son diferentes y en consecuencia no deben mezclarse.

6.- Los directivos requeridos por el departamento de comunicación para atender las preguntas (telefónicas o personales) de los periodistas, darán una atención prioritaria a las mismas, entendiendo que el periodista las necesita para sacarlas en la edición del día siguiente, no del mes que viene.

7.- Directivos y departamento de comunicación se las arreglarán para que siempre haya algún portavoz disponible para cada tema específico. No vale el “está de viaje” o “está reunido”; si no está disponible en ese momento, habrá que tener establecido qué otra persona puede atender ese requerimiento.

8.- Cuando los directivos hablen con los medios, pensarán en los lectores de ese medio (y no en sus colegas o superiores), y por lo tanto utilizarán un lenguaje que puedan entender fácilmente esos lectores.

9.- Los directivos entrevistados darán la información que se les pida (tampoco más) y no tendrán miedo a decir “ese dato no podemos facilitarlo” o “no disponemos de esa información en este momento”.

10.- Los directivos deben entender que los periodistas no son sus enemigos, sino que su trabajo es informar y no mañana, sino ahora mismo.

Y he puesto diez puntos porque queda bonito, pero podían haber sido muchos más. En cualquier caso, hay que entender que el concepto de transparencia lleva implícita una doble vía de comunicación que significa que no sólo hay que comunicar cuando interese a la empresa (algo totalmente lícito y lógico) sino también cuando interese a los medios de comunicación. 

lunes, 28 de mayo de 2012

Directo al consumidor


Los consumidores continúan extendiendo su papel protagonista y alzan su voz en un área (la salud) en la que hasta hace poco tiempo sólo jugaban un papel secundario, a pesar de ser ellos los principales protagonistas.

Cada día es mayor la demanda de información sobre todo aquello que pueda repercutir en una mejoría de la salud y de la calidad de vida de los pacientes y así, estos exigen su derecho a estar informados sobre los avances científicos que se producen en este terreno y en un mejor conocimiento de su enfermedad.

Mientras hablemos de “información” (no confundirla con la “publicidad”) no debe alarmarse nadie. Otra cosa diferente es, en efecto, la publicidad dirigida al consumidor tal como lleva años realizándose en Estados Unidos, y que exige debates más amplios. Tanto Estados Unidos como Nueva Zelanda, fueron los pioneros en admitir la publicidad de medicamentos de prescripción en los medios generales dirigidos al público (radio, televisión, prensa, etc.). En Estados Unidos, por ejemplo, la comunicación directa al consumidor (DTC o direct to consumer) se inició en 1985 y en 1989 comenzó a incluir el nombre comercial de los productos en esos mensajes publicitarios. Un salto cualitativo importante se dio en 1992 cuando se incorporó la televisión a esos medios admitidos para la difusión de los mensajes, dando lugar no obstante a una regulación de esas actividades por parte de la Federal Drug Administration (FDA) en 1997.

Pero no debe confundirse nunca la publicidad con la información. Respecto a esta última conviene recordar que un paciente bien informado sobre su medicamento y sobre su enfermedad acudirá al médico cuando lo necesite, en vez de recurrir a la automedicación (con sus consiguientes riesgos para la salud); sabrá exponer mejor sus dolencias (con lo que al médico le resultará más fácil establecer el diagnóstico apropiado); entenderá mejor las explicaciones del médico (con lo que optimizará el siempre corto tiempo de duración de la visita); aceptará mejor las recomendaciones del médico (incrementándose el nivel de confianza médico-paciente); y finalmente seguirá fielmente el tratamiento (reduciéndose así esa auténtica lacra sanitaria y económica que supone el incumplimiento terapéutico).

La información al paciente reporta indudables beneficios sanitarios, sociales y económicos, por lo que desde todas las instancias debe favorecerse esta demanda, como ya lo están haciendo los medios de comunicación, las organizaciones médicas, las asociaciones de pacientes... Sin embargo apenas si se escucha la voz de los auténticos protagonistas, de los que más saben de medicamentos: los laboratorios farmacéuticos responsables de la investigación, el descubrimiento, el desarrollo y la aplicación clínica de sus propios medicamentos.

Con demasiada frecuencia se confunden publicidad e información, sobre todo cuando el emisor de la información es el laboratorio propietario del medicamento. A los laboratorios les da miedo infringir la ley sin darse cuenta que la mayor parte de las veces sus mensajes “informativos” están generados desde marketing y por consiguiente tienen un claro cariz publicitario. Por ello, la labor de los departamentos de comunicación de los laboratorios, a cuya cabeza deben estar periodistas y comunicadores especializados, resulta esencial. Cuando la voz de los laboratorios no llega directamente al consumidor, se está privando al consumidor de una fuente de información; precisamente de aquella fuente de información que más sabe del producto. Porque ¿quién va a saber más de un medicamento que quien lo ha descubierto, desarrollado, fabricado y comercializado?

Una constante de los laboratorios farmacéuticos debería ser la transparencia informativa y esta no es otra que comunicarse con la sociedad de forma directa y bidireccional, es decir, en ambos sentidos: tanto desde el laboratorio a los ciudadanos como de estos al creador de los medicamentos que están utilizando o pueden utilizar. Además, no se debe olvidar que cualquier ciudadano tiene derecho a saber qué actividades realiza, qué productos tiene, cómo los fabrica, qué repercusión pueden tener dichos productos sobre la persona y sobre el medio ambiente, qué contribución social realizan, qué beneficios obtienen, cómo desarrollan su trabajo, etc. Los ciudadanos tienen derecho a conocer todos estos extremos de cualquier empresa implantada en su país; y, al mismo tiempo, no se debe privar a dichas empresas del derecho a contar por propia iniciativa todas estas cosas a los ciudadanos, bien sea a través de intermediarios como los medios de comunicación o directamente a través de medios digitales o impresos puestos en marcha por dichas empresas.

La única condición que debe exigirse (y para ello existen no sólo las medidas de autocontrol sino también medidas externas de control) es que dicha información sea sólo eso: información.

No olvidemos que la publicidad es algo que incita al consumo (esa es su razón de ser) y en el ámbito de la salud no se debe incitar al consumo sino sólo a la utilización que sea necesaria y que es el médico quien mejor  puede determinarla. Por el contrario, la información incita a la responsabilidad a través del conocimiento, y si esto es beneficioso en todos los ámbitos más aún lo es en el ámbito de la salud.

domingo, 27 de mayo de 2012

Ladran, luego cabalgamos


En el mundo de la comunicación, en el que tantos advenedizos hay, debemos ser muy cautos y no inmutarnos por lo que puedan decir aquellos que no conocen esta profesión y encima se creen en posesión de la verdad.

Recuerdo que hace ya muchos años (y esto es completamente cierto) una empresa tenía vacante el puesto de Jefe de Publicidad y, hasta que se incorporase uno nuevo, pusieron en esta función a un Product Manager. Aquella transición duró casi un año y al final, cuando el interino dejó esas funciones se jactó de su inmenso logro: “He conseguido ahorrar el 80% del presupuesto”, dijo muy ufano. ¿Cómo lo consiguió? Muy fácilmente: no hizo nada. Es decir, consideró la “inversión publicitaria” como un “gasto” y, falto de experiencia y conocimiento en este terreno, y ante el temor a las críticas, prefirió no hacer nada, así nadie podría criticar que hubiese hecho algo mal.

Esto viene a cuento de las críticas que muchas veces reciben los responsables de Comunicación o de Publicidad sobre su trabajo, porque –a diferencia de los profesionales de otras áreas- de Publicidad y Comunicación cree saber todo el mundo. Sin embargo, y ante recientes críticas escuchadas sobre el trabajo que venía desarrollando un profesional, me acordé de aquella frase que dice “ladran, luego cabalgamos”. Esto me ha hecho reflexionar sobre la necesidad que todos los profesionales tenemos de centrarnos en nuestro trabajo y “pasar” de aquellas críticas que puedan venir de “personas no cualificadas profesionalmente para hacerlas”.

A lo largo de estos años, he conversado con muchos colegas de profesión sobre los más diversos asuntos relacionados con nuestro trabajo, hemos compartido experiencias y opiniones, no siempre coincidentes, y de ese intercambio ha salido siempre un enriquecimiento de nuestro conocimiento. Esas opiniones y puntos de vista tienen la “garantía” de estar hechas por personas con “conocimiento de causa” y “experiencia real de campo” y por consiguiente son dignas de tenerse en cuenta. Por el contrario, en el mundo de la comunicación, en el que tantos advenedizos hay, debemos ser muy cautos y no inmutarnos por lo que puedan decir aquellos que no conocen esta profesión y encima se creen en posesión de la verdad.

Las claves de un buen directivo

Nada hay más gratificante que unos directivos que confían cada parcela de trabajo al profesional mejor cualificado para ello, en vez de ir colocando en los distintos puestos a los empleados según las “filias y fobias” que sientan hacia ellos. Un buen directivo debe caracterizarse siempre por seguir este proceso: (1) Tener perfectamente definido el objetivo de cada puesto dependiente de él; cuál será su área de responsabilidad y lo que se espera del mismo. (2) Conocer perfectamente cuáles son las cualidades profesionales de cada uno de los posibles aspirantes a dicho puesto y elegir al responsable rigiéndose exclusivamente por este aspecto. (3) Una vez hecha la elección, exponerle claramente lo que se espera de él y dotarle de los recursos necesarios para conseguir los objetivos. (4) Confiar y delegar (siempre he pensado que aquél que no es capaz de delegar en sus subordinados es porque no tiene la certeza de haber elegido correctamente, esto es, tiene la sospecha de que el incompetente es él mismo). Y finalmente: (5) Exigir resultados (porque también es muy frecuente, y aún no dejo de sorprenderme, cuando veo cómo ciertos supuestos “profesionales” no consiguen los resultados esperados pero ofrecen en contrapartida unas presentaciones magníficas de nuevos proyectos y promesas falsas, que “engatusan” al superior y le hacen olvidarse de la realidad de los hechos, y si todo esto lo hacen con una rica oratoria y la inclusión de jerga técnica, mucho mejor).

Sin riesgo no hay éxito

Por supuesto que nadie está libre de cometer errores, pero es mejor hacer algo y equivocarse que no hacer nada para no equivocarse. Así lo ha entendido siempre, por ejemplo, Tom McKillop -quien tras una larga trayectoria al frente de una multinacional farmacéutica pasó al Bank of Scotland- al defender la necesidad de delegar en sus empelados y animarles a tomar responsabilidades y asumir ciertos riesgos en la seguridad de que nunca se reprendería a ninguno de ellos por tomar una decisión equivocada siempre que previamente hubiese sido correctamente estudiada y justificada. Es evidente que esta forma de actuar es una potente herramienta de motivación para los empleados y les hace involucrarse más activamente en los objetivos generales de la compañía; pero también es eficaz para lograr el éxito en los negocios ya que una porción calculada y asumible de riesgo suele ser con frecuencia necesaria para obtener ese plus de ventaja sobre nuestros competidores. Como se dice habitualmente: “Sin riesgo no hay éxito”.

En consecuencia, cada uno debe ser autocrítico con su trabajo y exigirse el máximo posible; afrontar cada proyecto y cada día como un nuevo reto. De igual forma, el contacto permanente con otros colegas, preferiblemente del propio sector –aunque también es enriquecedor el intercambio de ideas experiencias con colegas de otros sectores- es la mejor herramienta de avance profesional. Y si en este camino escuchamos algún ladrido, no le demos mayor importancia, eso significará que estamos haciendo bien nuestro trabajo.

domingo, 20 de mayo de 2012

Elogio del error


Delegar con responsabilidad es una expresión de confianza en las personas y conlleva, entre otras cosas, dejar de fiscalizar el trabajo, animar a la toma de decisiones y eliminar los trabajos y revisiones innecesarias. Los empleados deben sentirse libres y animados para tomar decisiones y asumir riesgos

Si os fijáis en la valoración de cualquier compañía farmacéutica, veréis que los empleados representan alrededor del 10 por ciento del valor de capitalización de mercado de la compañía. Pero las compañías no son otra cosa que el conjunto de sus empleados y es el valor intelectual de esos empleados lo que las hace tan valiosas. Por ello resulta cuando menos preocupante que no se de a los empleados todo el valor y reconocimiento que merecen. Despedir empleados con una gran experiencia y conocimiento de la empresa y sustituirlos por otros con una buena titulación pero faltos de experiencia y conocimiento –tanto de la empresa como del sector- pero que a cambio aceptan unos salarios más bajos, no es otra cosa que devaluar la compañía. Sustituir dos de los anteriores por uno de los nuevos y pretender que el nuevo asuma el trabajo de aquellos dos y cumpla sobradamente todos los objetivos, es simplemente incompetencia directiva.

Cualquier compañía, en su conjunto, tiene que estar construida alrededor del capital intelectual de las personas que la forman, alrededor del valor contrastado de “su gente”, y es ahí donde se demuestra el auténtico liderazgo. El liderazgo de una compañía en la que todo el mundo quiera entrar a trabajar o colaborar con ella, que sea siempre su primera elección. Y para ello es imprescindible tener una atmósfera creativa y entusiasta, en donde los empleados tengan la oportunidad de expresar sus ideas.

El “empowerment” o delegar con responsabilidad es algo que –en teoría- se incluye en la política de muchas compañías, pero en la mayor parte de las ocasiones se queda sólo en eso, en la teoría, en simples palabras que nunca se llevan a la práctica. Porque no se trata solo de delegar en los empleados y hacerlos responsables –y por tanto más partícipes- de la compañía, sino que implica desarrollar toda una cultura en la que todos se sientan cómodos a la hora de tomar decisiones, de confiar en los demás, y de ser responsables del cumplimento de las medidas adoptadas.

Un directivo debe centrarse en los temas importantes, no pretender controlar los detalles nimios

Delegar con responsabilidad empieza en el momento en que los miembros del equipo de dirección depositan su confianza en las personas de la compañía y eso conlleva, entre otras cosas, dejar de fiscalizar su trabajo, animar a la toma de decisiones y eliminar todos aquellos trabajos y revisiones innecesarias. El trabajo de los directivos debe ser apoyar a las personas y los equipos en los temas importantes, no dirigirlos en detalles nimios.

En una compañía líder deben quedar desterradas todas aquellas conductas que se centren en la culpa. Los empleados deben sentirse libres y animados para tomar decisiones y asumir riesgos, aun a sabiendas que muchas veces conducirán al error, pero es que es a través de los errores (de errores asumibles) como se va aprendiendo y progresando.

Un buen directivo debe dedicar una buena parte de su tiempo al contacto directo y personal con todos y cada uno de sus empleados, porque de lo que le digan va a aprender mucho. La forma en que los empleados responden a los retos, lo que les estimula y les preocupa, es muy importante para decidir cómo dirigir la compañía.

Sin confianza en el equipo no puede haber éxito

Para llegar a esto el camino está en el diálogo constante, en unos directivos cuya puerta del despacho esté siempre abierta para escuchar a sus empleados, atender a sus propuestas y animarles a llevar a cabo aquellas acciones cuyos fundamentos presuman poder llegar a buen puerto. Hay que dejar que la creatividad alcance su plenitud, impulsando a las personas a probar nuevos límites. Si los directivos no confían ciegamente en su equipo, difícilmente van a conseguir que estos desarrollen todas sus capacidades en favor de la compañía. El error forma parte intrínseca del ser humano, por eso es necesario arriesgar y probar constantemente nuevos métodos, nuevas vías. Si en vez de incentivar la creatividad, se fiscalizan todas las actuaciones y los empleados trabajan bajo el temor de la reprobación si comenten un error, lo más normal es que dejen de tomar decisiones propias y que nadie se atreva a dar un paso si antes no cuenta con todas las bendiciones. Por desgracia, lo habitual es que cuando –por fin- se consiguen todas las autorizaciones y apoyos a esa decisión... la oportunidad ya ha pasado y todo el esfuerzo ha sido en balde.

Por eso me quedo con aquellos directivos que apuestan por un equipo, motivado (y también recompensado en función de su valía) para arriesgar con prácticas nuevas y cambiantes en un mercado cada día más competido y difícil.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Motivación: ¿Gigante con pies de barro?


Todos sabemos que la motivación es una poderosa herramienta, que los empleados motivados trabajan más y consiguen mejores resultados. Y por eso no es de extrañar que los directivos encarguen (bien a sus responsables de RRHH o de Ventas) que organicen de vez en cuando acciones para motivar a sus empleados. Recibida esta orden, bien por ellos mismos o contratando los correspondientes servicios externos, se pone en marcha una campaña de motivación. Normalmente, si esta ha sido desarrollada por profesionales externos, empresas especializadas que las hay y muy buenas, se ofrecerá a la compañía alguna idea brillante para llevarla a cabo y tras la negociación que proceda se pondrá en marcha. Sin embrago ¿habrá algo más allá del espectáculo? ¿Se obtendrán los resultados que se perseguían? ¿De verdad los empleados se habrán sentido motivados por esta acción o simplemente aceptaron “por imperativo legal” ese estúpido juego? Algo falla entonces, ¿qué es? Y la respuesta puede estar en los propios directivos que encargaron esa campaña, unos directivos que olvidaron algunas de las reglas básicas que toda motivación de personas debe tener. Por eso digo que, a veces, la motivación es un gigante con pies de barro, porque por muy buena que sea la idea y la forma de llevarla a cabo, si falla lo esencial no obtendremos resultados e incluso estos podrán volverse en contra nuestra.

Abrir la puerta

La primera regla que debe tener todo directivo (sea presidente o cualquier otro mando) es que su puerta debe estar siempre abierta para recibir a cualquier empleado y, por supuesto, a sus subordinados. Pocas cosas hay que desmotiven más que la inaccesibilidad. Un directivo inaccesible, que nunca encuentra tiempo para atender a sus empleados o a cualquier otro empleado “de rango inferior” es un enemigo declarado de la motivación, por mucho dinero que se gaste luego en empresas que le monten las mejores campañas de motivación. Estas siempre fracasarán si los “mandos” viven aislados de la “tropa” y no se relacionan con ella o cuando lo hacen es una única dirección: “haz esto”.

Escuchar

           Pero no basta con abrir la puerta, hay que escuchar (recuerda que “escuchar” es diferente de “oír”) y comprender qué te están diciendo los empleados, cuáles son sus ideas, proyectos, sugerencias, quejas, aportaciones… No te creas que lo sabes todo, cualquiera de tus empleados puede tener una idea brillante o simplemente “útil”. Cuando se escucha a la gente, esta se vuelve más participativa, más integrada… algo tan sencillo y barato como escuchar es una eficaz herramienta de motivación y tiene un efecto dominó en el resto de la empresa, porque el empleado al que se escucha trasladará esa sensación de satisfacción a todos sus compañeros.

Considerar

Claro que las cosas hay que hacerlas de verdad; no basta con escuchar sin más, como diciendo, “venga suelta el rollo y lárgate que tengo cosas más importantes que atenderte a ti”. Hay que escuchar lo que nos dicen, por supuesto, pero también comprender sus razones, pedir cuantas aclaraciones sean necesarias para poder valorar en su justa medida todo lo que nos dicen. Pero considerar no es sinónimo de conceder. De todo cuanto nos digan habrá algunas cosas que encontremos razonables y otras que no. Lo verdaderamente importante es tener el suficiente conocimiento de causa para considerar lo que nos dicen y en base a ello tomar las decisiones más justas y más convenientes para la empresa y, por consiguiente, para todos, porque la empresa no es un ente abstracto sino que es el conjunto de los empleados –de todos los empleados sin excepciones- que la forman.

Explicar

Hasta ahora nos hemos abierto y hemos recibido un rico caudal de información que antes ignorábamos por el simple hecho de nuestra prepotencia, de nuestra política de puertas cerradas, de “yo lo digo y tú te callas”. Ahora viene la parte participativa, y el directivo tiene que trasladar al empleado sus opiniones. Sin embargo ahora lo hará de una forma diferente: (1º) Tendrá ante sí a un empleado receptivo y motivado, porque sabe que lo han escuchado. (2º) El directivo tendrá conocimiento de causa (de la causa de los dos lados) para evaluar la situación y explicar en base a todos los puntos de vista, cuál es su decisión y por qué.

Delegar

Una persona con capacidad de autonomía, capaz de tomar decisiones –en su nivel de responsabilidad, por supuesto- presta un mejor servicio a la empresa que otra que se limite –como un robot- a seguir el dictado. La delegación es también una potente herramienta de motivación y permite sacar de cada empleado lo mejor de sí mismo. Pero la delegación exige conocer al empleado y saber cuáles son sus puntos fuertes para que su área de toma de decisiones se focalice en tales aptitudes. Una vez tomada la decisión por el directivo, debe hacer partícipe de la misma a sus empleados, y en esa participación cada uno de ellos será protagonista, agente activo y motivado, que contribuirá con su saber hacer y con su esfuerzo a lograr el resultado colectivo.

Recompensar

Finalmente, toda campaña de motivación que se precie debe tener una recompensa. La motivación es algo que debe ser permanente en la empresa, pero en ocasiones es necesario pedir un plus, un poquito más (lanzamiento de un producto, compensar una bajada de precios o de pérdida de una patente, etc.). En estas ocasiones puntuales, en que se pide más de lo habitual, debe existir también una recompensa extra. Y esa recompensa puede ser dinero, pero no siempre el dinero es imprescindible. Podemos estar hablando de un viaje (individual o para todo el equipo), de una mejora en la empresa de la que se beneficiarán los empleados, de cualquier tipo de regalo (que antes se haya testado satisface a sus posibles destinatarios), etc. Sobre todo ello, y siempre, deberá estar presente el “reconocimiento” (público y privado), siempre sincero, a los empleados que han brindado su esfuerzo.

martes, 15 de mayo de 2012

El titular debe ser un anzuelo


Sin un buen titular nadie leerá lo que has escrito. El titular nunca debe ser un resumen de la noticia, ni siquiera su conclusión; simplemente un señuelo que incite el interés del lector por averiguar de qué se trata. Intentar contar muchas cosas en el titular, ser riguroso y, por tanto, prolijo, sólo consigue desviar la atención del lector hacia otra noticia más atractiva

Cuando se trata de escribir una noticia, un artículo, una nota de prensa, un comunicado, etc., es necesario prestar la máxima atención a su titular, ya que sin un buen  titular cualquier escrito está destinado al fracaso, esto es, a que el lector “pase página” y fije su atención en otra noticia más atractiva.

Sin embargo, en el mundo empresarial, aun cuando dichos escritos estén realizados por profesionales de la comunicación (bien sean de la propia compañía o de una agencia externa), siempre suelen ser revisados por otros directivos cuya formación será muy buena en su área de capacitación (médicos, economistas, abogados, farmacéuticos, etc.) pero no necesariamente en el arte de comunicar.

Cuando el escrito llega a ellos para su revisión, inmediatamente tratan de trasladar al mismo sus obsesiones, más propias de un artículo científico, de un manual de instrucciones, de un contrato empresarial, de un prospecto de medicamento, etc.) y corrigen y corrigen y corrigen, siempre en el mismo sentido: añadir explicaciones no pedidas, detallar especificaciones técnicas, ampliar la información a través de párrafos interminables... todo  lo contrario a lo que deben ser una buena noticia y un buen titular: brevedad, concisión, claridad, intriga, factor humano e implicación personal del lector (por citar sólo algunas de las características más relevantes que deben arropar a cualquier pieza periodística).

Un titular nunca debe ser el "resumen" de la noticia

Pero centrándonos exclusivamente en el titular, el primer error garrafal que se comete es el de intentar “contar toda la noticia en el titular”. Y digo yo: si la cuentan en el titular ¿para qué va a querer el lector seguir leyendo la noticia? Y sobre todo: un titular que resume la noticia es necesariamente largo y aburrido y por consiguiente no captará ni la atención ni el interés del lector. Sólo hay que fijarse en cualquiera de nosotros, como lectores, cuando ojeamos un periódico: vamos pasando una tras otra las páginas, los ojos van recorriendo las columnas a velocidad de vértigo, y sólo cuando encuentran algo llamativo es cuando trasladan al cerebro la alarma de “stop”. A partir de ahí es cuando comenzamos a leer y, si el contenido es de nuestro interés, continuamos; y si no nos interesa, proseguimos el recorrido por el periódico en busca de otra noticia que sí nos pueda interesar.

Pues aunque parezca mentira, aún hay muchos “profesionales” que siguen con esa obsesión de resumir la noticia en el titular e incluso en algunas publicaciones digitales se comprueba con horror cómo todos los titulares, uno tras otro, de las diferentes noticias que publican, están construidos de la misma forma: más parecen un índice o catálogo de materias que un periódico.

En cambio, otras publicaciones sí que tienen estos conceptos muy bien asumidos y ofrecen titulares a cuál más atractivo, lo que nos lleva a leerlas, a pasar más minutos con dicha publicación y, lo más importante, a fidelizarnos como lectores de la misma.

Un buen titular debe reunir, al menos, estas características:

(1) Un titular debe ser corto, nunca más de dos líneas. (2) Debe utilizar un lenguaje directo, fácil de entender en una fracción de segundo. (3) Debe sorprender, ya que su misión no es “informar” sino “enganchar”. (4) Debe afectar a las personas y, por consiguiente, estar en la esfera de las preocupaciones y/o intereses del lector. (5) Y, por supuesto, debe guardar alguna relación con el contenido de la noticia (el sorprender por sorprender es un engaño que provoca el rechazo del lector).

Dicho esto, vemos que la elaboración de un titular tiene mucho de técnica y arte publicitario. Tutea al lector, le propone retos, le hace partícipe –en suma- de la noticia. Después, en el desarrollo de la noticia sí se podrá dar respuesta al “qué, quién, cómo, cuando, dónde y por qué”, pero ningún lector llegará ahí si antes no ha sentido el deseo irrefrenable de “morder” el anzuelo de un titular que ha “picado” su curiosidad.

Desde aquí, quisiera trasladar a todos los directivos que revisan las noticias, notas de prensa, artículos, comunicados, etc., que no corten las alas de la imaginación a sus profesionales de la comunicación; antes bien, les alienten a desarrollar todas sus capacidades para sorprender al lector con titulares llamativos. Si de verdad se quiere conseguir que una noticia sea leída y/o transmitir un mensaje a través de la misma, la primera e inexcusable condición es conseguir que el lector no pase de largo y para eso está, precisamente, el titular, es decir, el anzuelo.

lunes, 14 de mayo de 2012

De "profesionales" a "niñatos"


Los laboratorios farmacéuticos ya no son lo que eran. Antes estaban llenos de buenos profesionales, muy bien pagados. Era un sector bastante endogámico: había fichajes pero siempre se cogían de otro laboratorio, con lo cual esos profesionales iban atesorando un gran conocimiento del sector además de una experiencia específica.

Hace tan sólo unos años, quizás cuando los crecimientos anuales de dos dígitos pasaron a ser historia, cambió el panorama. Comenzaron a llegar a los puestos directivos profesionales de la teoría, sin conocimiento ni experiencia específica en el sector, y estos comenzaron una especial operación “Renove”: despedir a los excelentes profesionales que tenían y por cada dos despedidos contratar a un recién licenciado (con mucho master y nula experiencia) para que hiciese el trabajo de los dos por la mitad del salario de cualquiera de ellos.

Se ha pasado así de tener profesionales a tener niñatos; y los niñatos, por no tener, no tienen ni principios, ni valores. Me contaban hoy cómo “maltratan” a los proveedores. Sabedores de la crisis existente, no es que regateen los presupuestos que les presentan, es que sin más miramientos les dicen que un 30% menos, que si quieren lo tomen y si no lo dejen. Y eso se lo dicen después de haberles tenido esperando más de una hora y, tras ese plantón, no pronuncian ni la más leve palabra de disculpa.

Estos niñatos se sienten explotados, pero “eso es lo que hay”, y lo que hay son empresas sin alma que exprimen a los empleados y que los cogen y los tiran como si fuesen fichas de un juego... 

domingo, 13 de mayo de 2012

Los semanarios médicos han muerto


Hace apenas cuatro años había cuatro grandes revistas semanales que recogían puntualmente las noticias del sector sanitario junto con algunos trabajos científicos de actualidad y algún espacio dedicado a humanidades médicas. Cada una de estas revistas se enviaba por correo a los médicos, con tiradas que llegaban en algunos casos hasta los 50.000 ejemplares. La mayor parte de ellas ya existían cuando en el año 1971 empecé a trabajar en la industria farmacéutica. Una larga tradición y un gran prestigio y calidad había tras de ellas.

Sin embargo los continuados recortes al precio de los medicamentos y la crisis actual han hecho que todas ellas vayan desapareciendo. Primero fue “Noticias Médicas” que ya solo se publica cuando tiene suficientes anunciantes para sacar un número. Después fue “Jano” la que pasó a ser “mensual” y a potenciar su versión digital. Después fue “El Médico” que optó por la misma estrategia (hacerla mensual) y finalmente, la que quedaba, “Siete Días Médicos” también ha sucumbido sumándose a esa estrategia de pasar a ser mensual.

En cualquier caso, la “mensualidad” solo es el canto del cisne, la resistencia a la muerte definitiva. El mal de raíz es la falta de anunciantes y estos no se anuncian porque cada vez les recortan más el presupuesto y porque –salvo raras excepciones- sólo han usado las revistas para “poner anuncios” en vez de considerarlas como elementos esenciales del marketing mix a través del cual desarrollar auténticas “campañas de publicidad”.

sábado, 12 de mayo de 2012

Hay muchos "negros"


Sí, pero no me refiero a las personas de color, sino a los que trabajan brillantemente como “negros” y sin embargo su nombre permanece en la oscuridad porque la gloria y la pasta se la llevan otros. Todos hemos oído hablar de personajes famosos que han “sacado” un libro firmado por ellos pero que la evidencia demuestra que ellos serían incapaces por sí mismos de escribir más de dos líneas con acierto, por lo que evidentemente debían tener contratado un “negro” que escribiese para ellos.

Pues esto mismo pasa en la empresa. Leo y veo fotos de una gran iniciativa, llevada a cabo con éxito y currada a tope, por una persona que conozco; y sin embargo no la veo en ninguna foto, ni en ningún texto, ni la citan en ningún momento. Por el contrario, otras personas con cargo y salario superior, que en modo alguno han participado en ese proyecto, se apuntan los tantos y acaparan todo el protagonismo, sin tener siquiera un gesto público de reconocimiento hacia esa persona verdadera artífice del éxito.

De negro a negro (yo también lo he sido) transmito mi enhorabuena a esa persona y comparto con ella el disfrute de la satisfacción personal, algo que los suplantadores de éxitos jamás podrán saborear.

viernes, 11 de mayo de 2012

Las pensiones entran en la "Edad de hielo"


Como un ejemplo de lo que debe ser la cobertura de una Rueda de Prensa, ofrecemos la realizada hace dos años con motivo del 90 aniversarios de Mutual Médica y que, como veremos, resultó premonitoria.

Cualquier otro periodista que hubiese cubierto esta rueda de prena por encargo de su jefe, habría hablado de la trayectoria de esta mutua de previsión social, de su saneada posición y su apuesta por la seguridad en beneficio del mutualista, de los actos de celebración que tendrían lugar esa noche, de la entrega de unos premios a la investigación… sin embargo, el hecho cierto es que en esa rueda de prensa el presidente de esta compañía, lejos de lanzar un discurso monótono y aburrido supo transmitir mensajes claros y “mojarse” en temas que interesan a todos. Por supuesto que, con inteligencia, supo “arrimar el ascua a su sardina” y hacer ver las bondades de algunos de sus productos para todos aquellos que se sientan preocupados por el futuro de las pensiones.

La rueda de prensa dio para mucho, pero lejos de “levantar un acta” de lo acontecido en la reunión, me limité a centrarme y destacar lo que a cualquier ciudadano de a pie le hubiera interesado de aquella reunión. Para que podáis comprobarlo, aquí os lo dejo a modo de ejemplo:


El 90 aniversario de Mutual Médica, la mutualidad médica más antigua de España, congregó a numerosos profesionales, mutualistas y personalidades en el Círculo de Bellas Artes de Madrid para celebrar esta prolongada trayectoria marcada por el crecimiento sostenido en donde ha jugado de forma permanente “la baza de la seguridad” tal como afirmó en la rueda de prensa previa su presidente el Dr. Nolasc Ascarín.

Durante su intervención ante los periodistas, el Dr. Ascarín se refirió de forma especial a uno de sus productos estrella, el seguro de jubilación que, en el momento actual, adquiere una importancia aún mayor. En su revisión del panorama actual señaló cómo en el año 1.900 había un millón de personas mayores de 65 años en España, mientras que la previsión para el año 2.020 es de ocho millones de personas mayores de 65 años y lo que es más preocupante aún, de ellas tres millones serán mayores de 85 años.

Son muchos los factores que se están dando de forma simultánea en la actualidad: una continua progresión de la esperanza de vida, disminución d ela natalidad, paro, crisis, menos cotizaciones a la Seguridad Social, menos inmigración… todo lo cual se traduce en que nuestro Sistema nacional de salud probablemente no pueda seguir cumpliendo una parte de sus funciones.

Recordó que las pensiones mínimas están en torno a los 500 euros, las medias en torno a los 900 euros y las máximas (entre las que suelen situarse los profesionales de la medicina) en torno a los 2.000 euros. Pues bien, en esta situación, que el presidente de Mutual Médica definió como “nueva etapa económica” nos encontraremos con que “no habrá dinero para aumentarlas todas”, por lo que lo más probable es que “las pensiones máximas se congelarán”.

De esta forma, los médicos –al igual que cualquier otro profesional, a los que también da servicio esta mutualidad de previsión social- van a ver reducido sustancialmente su nivel de ingresos al llegar a la edad de jubilación. Por consiguiente se va a hacer cada vez más necesario complementar dichos ingresos mediante la suscripción de un seguro de jubilación. En este sentido el Dr. Ascarín se mostró rotundo al afirmar “que nadie piense que las pensiones de 2.000 euros van a seguir subiendo, cualquiera que sea el partido político que esté en el Gobierno”.

Para detallar el seguro de jubilación que ofrecen, el cual resulta “especialmente atractivo para los jóvenes”, el Dr. Ascarín puso un ejemplo concreto: una persona de 30 años de edad, que suscriba ahora ese seguro, puede pagar (aunque el seguro se puede adaptar siempre a las necesidades y deseos de cada contratante) unos 200 euros al mes y esto le proporcionaría al llegar a la edad de su jubilación una renta vitalicia de jubilación de 900 euros mensuales (en valor de 2010, lo que significa que sería notablemente superior en el año 2.050 que sería el aplicable a este caso concreto).

La realidad, como apuntó, es que actualmente hay en España 2,6 personas que trabajan y cotizan por cada pensionista, mientras que en el año 2.050 la previsión es de 1 persona trabajando y cotizando por cada pensionista.

En su opinión ya se tenían que haber puesto en marcha muchas y más importantes medidas. Aspectos como el desequilibrio demográfico ya se veían venir y la situación de desequilibrio en la que estamos hace que un buen sistema público de salud como es el nuestro esté en dificultades. Por ejemplo, señaló que “no se ha hecho una reforma en profundidad de las Administración es evidente que “las deficientes respuestas de la administración ante la crisis crea desconcierto”.

Por consiguiente resaltó la importancia de la previsión, jugando la baza de la seguridad” como ha demostrado esta mutualidad de previsión social a lo largo de 90 años, la cual garantiza que cada contratante cobrará a la jubilación una cantidad concreta –según el modelo de seguro contratado- y lo que es más importante, que “cobrará esa cantidad de forma segura”.

jueves, 10 de mayo de 2012

¡Menuda “Excelencia”!


He leído una nota de prensa emitida por un laboratorio farmacéutico internacional en la que anuncian el despido de 6.300 empleados en todo el mundo, lo que representa el 6% de su plantilla global.

En unos momentos de crisis como los que padecemos no resulta nada extraño, pero la sorpresa mayor llega cuando uno se da cuenta del enfoque que hace en su nota de prensa sobre este hecho: hablan de “excelencia profesional” o sea, que despedir a los empleados es una muestra de “excelencia profesional”. Qué queréis que os diga...

Continúan diciendo que esta medida va a “incrementar la eficiencia y mejorar la productividad”, o sea, que los que queden en la empresa van a trabajar por ellos mismos, por los despedidos y por el incremento adicional que esperan de ellos. Pues si que…

Y ya en el colmo del asombro, se puede leer que esperan “un crecimiento claramente por encima del mercado” (o sea, que las ventas no iban tan mal) y que con esta medida van a tener “un aumento de dos dígitos del beneficio por acción” (queda claro cuál es su único interés).

Pero eso sí, “no escatimaremos esfuerzos para encontrar soluciones socialmente responsables para los empleados afectados”.

¿Hay un ejemplo mayor caradura?

PD.- Me he tenido que contener para no poner una larga retahíla de adjetivos calificativos....

miércoles, 9 de mayo de 2012

Preguntas sin respuesta


Hay una sección de un semanario profesional que se titula “Preguntas sin respuesta” y yo siempre he criticado que haga las preguntas y no de las respuestas, cuando se supone que el periodista que eso escribe sí que conoce las respuestas.

Sin embargo ahora se me han planteado a mí unas preguntas de las que me gustaría conocer la respuesta y no me queda más remedio que lanzarlas públicamente desde aquí por si alguien tiene la respuesta. Yo, desde luego, las desconozco.

·                     ¿Cómo se van a destruir los millones de vacunas contra la gripe A que sobraron del año pasado y ya han quedado desfasadas y no sirven para nada?
·                     ¿Se le van a dar a SIGRE (el gestor de residuos que pagan los laboratorios farmacéuticos)?
·                     De ser así, ¿tiene SIGRE capacidad suficiente para eliminarlas de forma adecuada?
·                     ¿No habían dicho que las que sobrasen se podían devolver al laboratorio? ¿En qué quedamos?
·                     ¿Se hizo alguna donación con los sobrantes el año pasado cuando aún podían ser útiles en algún otro país?
·                     ¿Por qué los mismos que reclamaban “vacunas para todos” y querían que se comprasen más, ahora se lamentan de que se tengan que tirar todas las que han sobrado?
·                     ¿Por qué este año no se da el parte diario de muertos por Gripe A (que ya ha habido algunos)? ¿Es que ya no está de moda? ¿Es que ya no es necesario hacer publicidad de esto por alguna oculta causa?
·                     ¿Por qué siempre se informa de lo que “se va a hacer” y nunca se informa de lo que “finalmente se ha hecho o dejado de hacer”?

martes, 8 de mayo de 2012

Periodistas


El buen periodista es aquél que se debe al lector, que pone el interés del lector por encima de cualquier otra consideración, que le transmite la información de manera imparcial para que sea cada lector quien se forme su propia opinión.

El periodista esclavo es aquél que sigue los dictados de su editor –esté o no de acuerdo con sus planteamientos- y utiliza las noticias con un enfoque partidista, para impartir doctrina, para influenciar a favor o en contra de unas determinadas ideas, tratando de conseguir que el lector asuma las ideas que le transmite. 

lunes, 7 de mayo de 2012

Los dinosaurios ya podemos extinguirnos


En un Congreso de Periodismo Sanitario organizado por la Asociación Nacional de Periodismo Sanitario (ANIS) al que asistí hace un par de años, pude presenciar algunas cosas interesantes. Por empezar por lo mejor, diré que los dinosaurios ya podemos extinguirnos con la conciencia tranquila porque el relevo generacional está hecho: hay un buen puñado de periodistas jóvenes y bien preparados para liderar la profesión durante los próximos años. De entre ellos, y por personalizarlo en alguno, me quedo con Belén Diego. Con su trayectoria profesional y la guinda de su presentación, nos ha hecho comprender que –no ya el futuro- sino incluso el presente, ya es suyo. Calidad, ingenio, agudeza, reflexión, humor... y así podría seguir con muchos otros calificativos elogiosos. Supo elegir unos ejemplos idóneos y exponer con frescura, humildad y sencillez la realidad tozuda que tenemos ante nuestros ojos todos los días, mostrando qué caminos se deben seguir y cuáles no.

Vamos a dejarnos de discursos retóricos, de vana palabrería, de vender tanto humo como se estila por ahí, y vamos a pisar la realidad con humildad. El buen periodismo nace de la honestidad y la sencillez.

Yo, por mi parte, me voy a ir echando a un lado para dejar paso a gente como ella. Muy pronto mi trayectoria habrá pasado a ser como esas huellas de dinosaurios que tan bien se conservan -curiosamente- justo en donde ella está ejerciendo ahora: La Rioja. 

domingo, 6 de mayo de 2012

Los socialistas suspenden en gramática


No hace muchos meses, circulaba por Internet (cuando el PSOE estaba en el Gobierno) una fotografía que según decían había sido censurada, pero que alguien había podido recuperar y dar a conocer por Internet: se trataba del relevo en el ministerio de Educación, y en ese traspaso de cartera se podía leer perfectamente cómo la cartera llevaba grabado un texto que decía “Ministerio de Heducación” (¡sí, “educación” con “h”!).

Sé que es difícil de creer para aquellos que no hayan visto la fotografía, pero no tendría que extrañar cuando poco después el ministerio de Sanidad presentaba una campaña sobre medicamentos genéricos y en los gigantescos carteles anunciadores podía leerse: “Mejoramos todos y todas”.

Pero ¿no les entra en la cabeza a estos socialistas que se las dan de “progres” que “todos” engloba a “todas”?

Confunden género y sexo. Parece ser que no saben que una silla es femenino pero no hembra y un sillón es masculino, pero no macho. Según señalan los académicos de la Real Academia de la Lengua Española, “el género común es útil, evita pérdidas de tiempo, sintetiza abarcando ambos géneros y ambos sexos”. Por eso a la utilización que hacen ciertos políticos de “todos y todas”, “compañeros y compañeras”, “niños y niñas”, etc., le dan calificativos tales como “tonto, inútil, grotesco” y resaltan que “destroza la economía del lenguaje”.

Desde luego los socialistas suspenden en gramática.

sábado, 5 de mayo de 2012

El periodismo personal se abre paso


Poco a  poco va ganando presencia en Internet este nuevo diario digital, personal e independiente “Azpress, el blog”, editado por el creador del desaparecido diario “AZprensa.com”. Aquél diario constituyó un caso único e irrepetible en el mundo de la comunicación ya que, por primera y única vez en la historia, un laboratorio farmacéutico editaba un diario en el que se incluían todo tipo de noticias de actualidad (¡incluso de la competencia!) siguiendo como único criterio para seleccionar e incluir dichas noticias el que estas fuesen de interés para el lector. Aquello dio al medio algo tan importante como la credibilidad y le llevó a situarse como el 2º diario digital sanitario más leído de España.

Ahora, ya desaparecido aquél diario, su creador nos ofrece un nuevo proyecto editorial, “Azpress, el blog”, que pretende ser un ejemplo de periodismo digital, personal e independiente y que incluirá todo tipo de informaciones y opiniones sobre el amplio mundo de la salud y la comunicación. El papel pronto será un artículo de lujo para nostágicos. El periodismo hoy es digital y el “periodismo personal” ha tomado la palabra.

viernes, 4 de mayo de 2012

La prensa escrita, un simple capricho para los románticos


La prensa escrita está a punto de desaparecer, aunque los responsables de los diarios impresos se resisten a reconocerlo. La razón es muy sencilla: ¿para qué vas a gastarte dinero en un manojo de hojas de papel para leer unas noticias que podías haber leído gratuitamente muchas horas antes en tu ordenador o tu dispositivo móvil? Negar esto es negar la evidencia como lo es también no darse cuenta que los jóvenes (que en teoría son lo que estarán vivos las próximas décadas) no compran periódicos. Incluso en la universidades se dejan montones de ejemplares gratuitos de diarios nacionales y económicos y casi nadie los coge.

Con la prensa escrita va a pasar lo mismo que con los discos de vinilo: algunos románticos seguimos conservando discos de aquellos y nos gusta oír ese sonido puro y auténtico aunque lleve el aderezo del ruido causado por el polvo y los arañazos en los surcos; incluso hay mercadillos donde se compran y venden discos de aquellos y aún siguen vendiéndose en algunas tiendas clásicos “tocadiscos”. Los viejos seguiremos comprando de vez en cuando algún ejemplar de periódico para sentir en nuestras manos el contacto del papel y releer pausadamente esas noticias que ya nos adelantó la tele, la radio e Internet un montón de horas antes. Así, poco a poco, el papel se convertirá en artículo de lujo para románticos y la crisis hará que ese lujo cada vez esté al alcance de menos personas.

Si tienes oportunidad de coger un periódico, tócalo y siéntelo, aunque sólo sea por curiosidad: le queda poca vida, es un artículo en vías de extinción.