miércoles, 11 de julio de 2018

San Fermín no es Superman


(AZprensa) Una vez más estamos en plenas fiestas de San Fermín, unas fiestas realmente agotadoras... para el santo. Miles de jóvenes (y no tan jóvenes) de Pamplona (y de otras partes del mundo también) cometen la insensatez de colocarse en el camino de unos toros como una “tradicional” forma de festejar al santo patrón.

Lógicamente San Fermín, que es agradecido, trata de impedir que los susodichos individuos mueran o sufran graves percances en su encuentro buscado con los astados. Pero claro, San Fermín sólo es un santo, no es Superman, y tanto trabajo a destajo le causa tal agotamiento que lógicamente se producen algunos incidentes graves que el pobre santo ya no puede evitar.

Cuando una persona va por el campo, y un toro que se ha escapado lo ve y le embiste... mala suerte. Pero si esa misma persona se mete en el redil del toro, le cita, y el toro le embiste y le coge... eso no es mala suerte; es que se lo ha buscado.

Así son las fiestas de San Fermín, los jóvenes (y no tan jóvenes), buscan el peligro... y lo encuentran. Por suerte para ellos (o para casi todos ellos) allí tienen a San Fermín haciendo milagros... aunque no imposibles.

En la imagen, uno de los "peligrosos" astados a los que me enfrenté cuando yo era joven. Como no estaba en Pamplona no me ayudó San Fermín, pero os aseguro que mis piernas corrieron más deprisa que mi voluntad y aquí estoy para contarlo. Yo también fui un insensato... con suerte.

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