(AZprensa) La chispa de la creatividad sigue siendo uno de
los fenómenos más fascinantes de la mente humana. Ese momento en que surge una
idea brillante, diferente, aparentemente de la nada —el famoso “¡eureka!” o
“insight”— ha pasado de ser considerado un don misterioso a un proceso que la
neurociencia moderna está descifrando con creciente precisión.
¿Cómo surgen realmente las ideas brillantes?
Las ideas no aparecen por arte de magia. La neurociencia
muestra que la creatividad surge de la interacción dinámica entre varias redes
cerebrales. Dos de ellas son especialmente relevantes:
La Red de Modo Predeterminado (Default Mode Network o DMN)
se activa cuando la mente divaga, soñamos despiertos, recordamos el pasado o
imaginamos el futuro. Es el estado en que el cerebro conecta ideas remotas,
genera asociaciones inesperadas y produce ese “ruido mental” del que, a veces,
emerge una solución original.
La Red de Control Ejecutivo (centrado en la corteza
prefrontal) entra en escena después: evalúa, selecciona, refina y convierte la
idea cruda en algo útil y viable.
Los momentos de insight —esos destellos súbitos— suelen ir
precedidos de un periodo de incubación: el problema se deja “reposar” mientras
hacemos otra cosa. Justo antes del “¡ajá!”, se detecta un patrón de ondas alfa
(relajación) en el hemisferio derecho, seguido de una explosión de ondas gamma
(alta integración) en el lóbulo temporal derecho, zona clave para asociar
conceptos lejanos. En resumen: la mente consciente lucha, se rinde, se distrae…
y el cerebro inconsciente sigue trabajando en segundo plano hasta que encuentra
la conexión novedosa.
¿Es la creatividad algo innato o se trabaja?
La respuesta más sólida hoy es: ambas cosas, pero
predominantemente se trabaja. Estudios recientes y metaanálisis muestran que:
Existe una componente genética (ciertas personas parten
con mayor predisposición a la apertura a la experiencia, dopamina alta o redes
neuronales más flexibles).
Sin embargo, la creatividad es una habilidad entrenable como
un músculo. Programas estructurados de pensamiento divergente, técnicas de
creatividad y práctica constante mejoran significativamente la fluidez,
originalidad y elaboración de ideas, incluso en adultos.
Modelos como el de Kaufman distinguen niveles: desde el
mini-c (pequeñas ideas cotidianas) hasta el Big-C (genialidad histórica). Casi
todos podemos cultivar el mini-c y el little-c; los niveles superiores
requieren talento + miles de horas de práctica deliberada.
Creer que “no se nace creativo” es una de las creencias
más limitantes. La evidencia apunta a que la creatividad se aprende, se enseña
y se mejora notablemente con el entrenamiento.
¿Qué favorece y predispone a ser más creativo?
La ciencia ha identificado factores y hábitos que actúan
como catalizadores:
-
Tiempo para divagar sin culpa
El aburrimiento productivo, las duchas largas, los paseos
sin móvil o simplemente “no hacer nada” activan la DMN y facilitan conexiones
inesperadas.
-
Experiencias nuevas y variadas
Viajar, leer géneros distintos, aprender habilidades no
relacionadas con tu profesión, escuchar música nueva o hablar con personas de
otros mundos. Cuanto más amplio el repertorio de conocimientos, más material
tiene el cerebro para recombinar.
-
Cambio de escenario y ruptura de
rutinas
Trabajar en otro sitio, cambiar la ruta al trabajo o
alterar el entorno físico estimula nuevas vías neuronales.
-
Estado de flow y motivación
intrínseca
Hacer algo que nos absorbe tanto que perdemos la noción
del tiempo reduce la autocrítica y permite experimentar libremente.
-
Humor, juego y risa
La risa libera endorfinas y dopamina, poniendo al cerebro
en un estado más flexible y juguetón.
-
Descanso y sueño de calidad
Durante el sueño (especialmente REM) el cerebro consolida
recuerdos y establece asociaciones remotas. Muchas ideas brillantes se han
“cocinado” mientras dormíamos.
-
Práctica deliberada de técnicas
creativas
Brainstorming sin juicio, SCAMPER, mapas mentales,
escritura automática, combinación forzada de conceptos… Cuanto más se practica
el pensamiento divergente, más fluido se vuelve.
-
Curiosidad y apertura mental
Preguntarse “¿y si…?”, cuestionar lo establecido y tolerar
la ambigüedad son actitudes que se entrenan.
-
Ejercicio físico y movimiento
Caminar, correr o bailar aumenta el flujo sanguíneo
cerebral, libera BDNF (factor neurotrófico) y favorece la plasticidad.
-
Reducir estrés crónico y autocrítica
excesiva
La corteza prefrontal se “apaga” parcialmente en estados
de alta creatividad; el exceso de control y miedo al error la bloquea.
En conclusión: La chispa creativa no es un rayo divino que
cae sobre unos pocos elegidos. Es un proceso cerebral predecible en sus
mecanismos básicos: incubación + asociación remota + evaluación + refinamiento.
Aunque algunos nacen con ciertas ventajas, la gran noticia es que casi todos
podemos ser significativamente más creativos si creamos las condiciones
adecuadas y practicamos con intención.
En un mundo que valora cada vez más la originalidad, la
capacidad de generar ideas diferentes no es un lujo: es una habilidad
estratégica. Y la buena noticia es que el interruptor para encenderla está, en
buena medida, en nuestras manos. ¿Y tú? ¿Cuándo fue la última vez que dejaste a
tu mente divagar sin culpa… y apareció una idea que te sorprendió?
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(AZprensa) Ayer dio comienzo en Madrid, en el recinto
ferial de IFEMA, la 46ª edición de FITUR, la Feria Internacional de Turismo
que, año tras año, consolida su posición como la principal plataforma global
del sector y uno de los eventos más relevantes del calendario turístico
mundial.
La feria arranca con cifras que confirman su crecimiento
imparable y su capacidad para reflejar —y anticipar— las tendencias del turismo
internacional. Organizada por IFEMA Madrid del 21 al 25 de enero, esta edición reúne
a más de 10.000 empresas procedentes de 161 países y regiones, lo que
representa un incremento del 5% respecto a 2025 en número de compañías
participantes. Destaca especialmente el aumento en expositores titulares, que
alcanzan los 967, un 9% más que en la edición anterior, y un crecimiento aún
mayor en el ámbito internacional: +11%.
El certamen ocupa nueve pabellones, aunque la superficie
expositiva ha aumentado en aproximadamente 8.000-9.000 metros cuadrados
respecto al año pasado gracias a la sustitución del pabellón 1 (en obras) por
el pabellón 12, mucho más amplio. Esta expansión física responde al dinamismo
del sector y permite acoger a 111 representaciones oficiales de países y
regiones —diez más que en 2025, un incremento del 9%— y la incorporación de 18
nuevos destinos, principalmente de África y Asia-Pacífico. Estas regiones, que
según datos de ONU Turismo lideraron el crecimiento mundial de llegadas
internacionales en 2025 (+10% y +8% respectivamente), han aumentado su
presencia en FITUR de forma notable: +34% en superficie para África y +22% para
Asia-Pacífico.
México protagoniza esta edición como País Socio, con un
despliegue espectacular: su pabellón oficial duplica la superficie de años
anteriores (alcanzando cerca de 1.780 m²) y cuenta con una delegación de casi
800 personas entre instituciones, organismos de promoción y empresas. El país
norteamericano llega en un momento de fuerte expansión turística —con
crecimientos del 13,9% en llegadas entre enero y septiembre de 2025— y con la
ambición de escalar posiciones en el ranking mundial de destinos más visitados.
Las previsiones de afluencia apuntan a superar o al menos
igualar los 255.000 visitantes de la edición anterior (155.000 profesionales +
100.000 público general), cifra que ya fue récord en su momento. Del miércoles
21 al viernes 23 la feria está reservada a profesionales, mientras que el
sábado 24 y domingo 25 abre sus puertas al público general, convirtiéndose en
una gran celebración del viaje con actividades, catas, talleres y experiencias
directas.
El impacto económico esperado para la Comunidad de Madrid
ronda los 500 millones de euros (frente a los 455-487 millones de 2025), lo que
refuerza el papel de FITUR como motor económico y generador de negocio para la
región y para todo el sector turístico español.
Entre las novedades más destacadas de esta edición figura
el estreno del Pabellón del Conocimiento, un espacio estratégico con más de 200
sesiones, 250 ponentes y 8 auditorios dedicados a la reflexión y al debate
sobre el futuro del turismo. Además, se refuerzan secciones como FITUR
Experience (centrada en el turismo vivencial), Travel Technology (que duplica
su superficie con más de 190 empresas de digitalización) y los programas
especializados en sostenibilidad, inclusión, innovación y nuevos segmentos
(FITUR 4all, Cruises, Sports, Woman, TechY, etc.).
A pesar del clima de duelo por el reciente accidente
ferroviario de Adamuz, que ha motivado algunas cancelaciones y ajustes en la
agenda, FITUR 2026 arranca demostrando una vitalidad extraordinaria. En un
contexto global donde el turismo supera ya los 1.100 millones de llegadas en
los primeros meses de datos disponibles de 2025, la feria madrileña se erige
como el gran termómetro y escaparate del sector: un espacio donde se cierran acuerdos
multimillonarios, se definen tendencias y, sobre todo, donde los viajes del
futuro comienzan a tomar forma. Madrid, durante estos cinco días, vuelve a ser
indiscutiblemente el centro neurálgico del turismo mundial.
Novelas con aire nórdico
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(AZprensa) Aunque el filósofo griego Demócrito (siglo V a.C.)
acuñase el término “eutimia” (euthymía / εὐθυμία, que puede traducirse como
"buen ánimo", "alegría serena", "tranquilidad del
alma" o "equilibrio emocional estable") la verdad es que esta
palabra la había usado muy poco en mis escritos… probablemente cero veces. Y
sin embargo a la hora de construir los personajes de mi reciente novela “Caminos
de fuego” me sentí impulsado a dotar a uno de mis personajes como ejemplo vivo
de “eutimia”.
Y así es David, un ilustrador de libros cuya actitud ante
la vida es el más claro ejemplo de eutimia. A través de la novela se verá
sometido a acontecimientos y tensiones que pondrán a prueba la fortaleza de su filosofía
de vida. ¿Podrá salir indemne?
Eso tendrás que descubrirlo cuando leas “Caminos de fuego”,
una novela incluida en el libro “Novelas con corazón” (Vicente Fisac. Amazon). De
paso aprenderás con un ejemplo práctico qué es eso de la “eutimia” y quizás te
animes tú también a adoptar esa postura ante la vida.
Novelas con corazón
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(AZprensa) El escritor y académico Arturo Pérez-Reverte ha
puesto en jaque a la Real Academia Española (RAE) con una crítica demoledora
que ha sacudido los cimientos de la institución. En un artículo publicado
recientemente en El Mundo titulado «Por qué ni fija, ni limpia, ni da
esplendor», Pérez-Reverte —miembro de la RAE desde 2003— denuncia que la
Academia ha renunciado a su misión fundacional de velar por la pureza, la
precisión y el prestigio del español, cediendo ante presiones externas que
priorizan el uso masivo sobre el rigor lingüístico y etimológico.
Según el novelista, la RAE actual se ha doblegado ante lo
que él califica de “talibanes del todo vale”, un sector dominante que impone
una normativa laxa, ambigua y contradictoria. Este grupo, afirma, da más peso a
tertulianos, youtubers, influencers y usos mediáticos o políticos que a la
autoridad de grandes escritores, filólogos y creadores que han trabajado la
lengua con exigencia y belleza. “Hoy un influencer analfabeto puede tener más
influencia lingüística que un premio Cervantes”, sentencia Pérez-Reverte,
ilustrando cómo cualquier “cateto audaz”, si persevera, puede imponerse incluso
a Cervantes, Galdós o García Márquez.
El académico argumenta que la Academia ha pasado de
limpiar (corregir errores y vulgarismos) a registrar pasivamente el uso, por
miedo a ser tachada de elitista o conservadora. Esto ha llevado a aceptar
construcciones que hace décadas habrían sido rechazadas sin debate profundo,
solo por su difusión en redes sociales o por conveniencias políticas. El
resultado, advierte, es un idioma empobrecido, banalizado y sin referencias
firmes para el hablante, lo que erosiona su grandeza histórica y cultural.
Pérez-Reverte no oculta su frustración con el rumbo actual
de la institución bajo la dirección de Santiago Muñoz Machado. Reconoce logros
como la estabilización económica, pero lamenta la ruptura del vínculo histórico
entre creación literaria y norma técnica. Los plenos semanales, describe, son
escenarios de tensión entre dos visiones opuestas: la descriptiva (registrar lo
que se usa) y la normativa (exigir corrección y excelencia). Para él, la
primera ha ganado terreno, traicionando el lema que define a la RAE desde su
fundación en 1713.La respuesta de la Academia no se ha hecho esperar. Fuentes
internas han anunciado que analizarán “con rigor” las críticas de Pérez-Reverte
y no descartan corregir defectos de funcionamiento si el Pleno lo considera
necesario.
Esta polémica llega en un momento de máxima sensibilidad
sobre el futuro del español. Pérez-Reverte no solo cuestiona decisiones
concretas —como ciertas incorporaciones al Diccionario que ve como concesiones
al ruido viral—, sino que alerta de una deriva más profunda: la sumisión a
intereses políticos y mediáticos que, bajo el pretexto de inclusión o
modernidad, diluyen el rigor y contribuyen a una aniquilación progresiva de la
riqueza cultural del idioma. Si la RAE deja de ejercer autoridad moral y se
limita a certificar lo que ya está dañado, concluye el escritor, pierde su
razón de ser y condena al español a una mediocridad irreversible.
Lo cierto es que, por primera vez en mucho tiempo, un
académico de peso ha expuesto públicamente las grietas internas de la
institución que más debería proteger el tesoro común de 500 millones de
hablantes. El español, como cualquier lengua viva, evoluciona, pero lo que no
debe consentir nunca es su deriva hacia la vulgaridad; eso no sería evolución
sino involución.
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(AZprensa) Todos hemos visto Groenlandia en un mapamundi
clásico y hemos pensado: «¡Qué isla tan enorme!». En muchas proyecciones
cartográficas habituales, como la de Mercator —la más usada en aulas, atlas y
aplicaciones desde hace siglos—, Groenlandia aparece casi del tamaño de África
o, al menos, comparable a Sudamérica. Es una imagen tan repetida que se ha
convertido en parte de nuestra percepción intuitiva del mundo. Sin embargo, esa
representación es profundamente engañosa. Groenlandia no es ni remotamente tan
grande como parece.
La proyección de Mercator, creada en 1569 por el
cartógrafo flamenco Gerardus Mercator, fue diseñada principalmente para
facilitar la navegación: mantiene los ángulos correctos (muy útil para trazar
rumbos en alta mar), pero distorsiona gravemente las áreas cuanto más nos
alejamos del ecuador hacia los polos. Los territorios cercanos al Polo Norte se
inflan de manera desproporcionada, mientras que las regiones ecuatoriales se ven
comprimidas. Groenlandia, situada en latitudes muy altas (entre 59° y 83° N),
sufre esta distorsión al máximo.
En realidad, la superficie de Groenlandia es de
aproximadamente 2,166,000 km² (las cifras varían ligeramente según la fuente:
entre 2.16 y 2.17 millones de km², con alrededor de 1.8 millones cubiertos por
hielo permanente). Eso la convierte en la isla más grande del planeta
(excluyendo Australia, considerada continente), pero su tamaño real es mucho
más modesto de lo que sugieren los mapas tradicionales.
Para hacernos una idea clara, comparemos esa extensión con
países soberanos cuya área es similar o muy cercana:
Argelia: 2,381,741 km² → algo mayor que Groenlandia, pero
muy parecido en orden de magnitud.
República Democrática del Congo: 2,344,858 km² → también
ligeramente superior.
Arabia Saudí: 2,149,690 km² → prácticamente idéntica a
Groenlandia.
México: 1,964,375 km² → un poco más pequeña, pero del
mismo rango.
Indonesia: 1,904,569 km² → cercana por debajo.
Libia: 1,759,540 km² → algo inferior.
Groenlandia es, por tanto, comparable en tamaño a grandes
naciones desérticas o tropicales como Argelia o Arabia Saudí, y bastante mayor
que México o Indonesia. Sin embargo, en un mapamundi Mercator típico,
Groenlandia parece varias veces más grande que cualquiera de estos países, e
incluso rivaliza con continentes enteros.
Esta ilusión óptica no es inofensiva. Ha contribuido
durante generaciones a una visión distorsionada de la geografía mundial, donde
los territorios polares parecen dominar el planeta y los países ecuatoriales
(muchos de ellos muy poblados y culturalmente ricos) se ven empequeñecidos.
Groenlandia, con sus apenas 56,000 habitantes concentrados en la estrecha
franja costera libre de hielo, es un territorio vasto pero extremadamente vacío
y hostil, no un «gigante continental» como aparenta.
Herramientas modernas como la web interactiva The True
Size Of… permiten arrastrar Groenlandia hacia el ecuador en un mapa Mercator y
ver cómo se «encoge» drásticamente hasta encajar en proporciones realistas junto
a África (que es unas 14 veces mayor) o junto a países como los mencionados.
Otras proyecciones, como la de Gall-Peters o Mollweide, corrigen estas
distorsiones de área, aunque sacrifican otras propiedades como la forma o los
ángulos.
La próxima vez que mires un mapamundi, recuerda:
Groenlandia no es como aparece. Es enorme para ser una isla, impresionante por
su manto de hielo y su aislamiento ártico, pero no el coloso descomunal que los
mapas tradicionales nos han hecho creer. La cartografía, como cualquier
representación, siempre elige qué verdades priorizar y cuáles sacrificar. En
este caso, la navegación ganó; la percepción del tamaño real, perdió.
PD.- Ya nos lo dice la sabiduría popular: “En este mundo
traidor, nada es verdad ni es mentira; todo es según el color del cristal con
que se mira”.
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(AZprensa) La fuerza más poderosa del mundo es el amor en
su más amplio sentido de la palabra. Leía el otro día un antiguo poema del
poeta español José Luis Hidalgo (1919-1947) lleno de desesperanza:
Si supiera, Señor, que Tú me esperas,
en el borde implacable de la muerte,
iría hacia tu luz, como una lanza
que atraviesa la noche y nunca vuelve.
Pero sé que no estás, que el vivir sólo
es soñar con tu ser, inútilmente,
y sé que cuando muera es que Tú mismo
será lo que habrá muerto con mi muerte.
Y después de leerlo recordé que yo también había escrito hacía
ya muchos años la contestación a este poema, contraponiendo la fuerza y el
poder inmenso del amor como el más dichoso camino de redención para nuestra
alma. Este era el poema con el que le contesté a tan admirado y querido poeta:
Si supiera, Señor, que aquí se acaba
la fe que ha levantado mi promesa
de no abandonar lo que me has dado,
me iría, al fin y al cabo, con tristeza.
Pero sé que esto sólo es el comienzo
de sentir mi verdadero existir,
de amar con amplitud a otra persona
que ha roto mi amargura con un sí.
Novelas con corazón
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(AZprensa) Berta Singerman, conocida como la lira
viviente, fue la primera y única recitadora profesional de poesía en el
continente americano, una figura única en la historia cultural de habla
hispana. Nacida en 1901 en Minsk (entonces parte del Imperio Ruso) y emigrada
muy niña a Buenos Aires, transformó la declamación poética en un arte escénico
de masas, interpretando con pasión y maestría a los grandes poetas modernistas
y de vanguardia: Pablo Neruda, Rubén Darío, Federico García Lorca, Gabriela
Mistral, Juan Ramón Jiménez y muchos otros. Su voz, su gestualidad y su
capacidad para transmitir el alma de los versos la convirtieron en un fenómeno
que llenaba teatros, plazas y hasta estadios, llevando la poesía a públicos que
rara vez accedían a ella de otra forma.
Uno de aquellos momentos inolvidables tuvo lugar en el
Teatro Español de Madrid, el coliseo centenario de la calle Príncipe, cuando
Berta Singerman ofreció un recital que marcó a fuego la memoria de quienes lo
presenciaron. El aforo estaba completamente lleno; la platea, los palcos y el
gallinero rebosaban de espectadores, en su mayoría hombres y mujeres de mediana
y avanzada edad, atraídos por la fama internacional de la artista argentina y
por el magnetismo de su repertorio.
Pero en aquella sala vibrante, entre el público culto y
maduro, había un elemento que rompía con lo habitual: un muchacho de apenas 15
años, sentado solo en su butaca, con los ojos y el corazón abiertos de par en
par. Era yo. A esa edad temprana, la poesía ya no era para mí un adorno ni una
asignatura escolar; era parte esencial de mi vida, un refugio y una forma de
entender el mundo. Acudí solo a aquel recital porque sentía que algo profundo
me llamaba. Y no me equivoqué. La voz de Berta Singerman, cargada de fuerza y
sentimiento, llegó directamente al corazón de todos los presentes, pero en mí
resonó con una intensidad casi física. Cada verso de Neruda, cada imagen de
Lorca, cada emoción de Mistral parecía cobrar nueva vida en su interpretación,
como si la poeta misma estuviera allí, respirando entre nosotros.
La emoción vibraba en el ambiente del teatro: un silencio
atento roto por aplausos que estallaban como oleadas, una comunión colectiva
que hacía que el aire se sintiera más denso, más vivo. Aquel recital no fue
solo un espectáculo; fue alimento vital para mi alma joven. Me inspiró, me
animó a seguir escribiendo, a transformar en poemas mis propios sentimientos,
dudas y descubrimientos. La poesía, gracias a Berta, dejó de ser algo que leía
en libros para convertirse en algo que sentía en el cuerpo y en el espíritu.
Han pasado muchos años desde aquella tarde en el Teatro
Español. La vida me llevó por otros caminos: la publicidad y el periodismo me
dieron de comer al cuerpo y me permitieron realizarme profesionalmente como
escritor. Pero la poesía nunca me abandonó; siempre viajó conmigo, aunque solo
le diera de comer al alma. Cada vez que escribo un verso, cada vez que releo a
aquellos poetas que Berta hizo suyos, vuelvo a sentir la vibración de aquella
sala madrileña y la presencia imborrable de la lira viviente.
Berta Singerman no solo recitaba poesía: la liberaba, la
hacía accesible, la convertía en experiencia compartida. Y para un adolescente
solitario en Madrid, aquel recital fue mucho más que arte; fue un empujón
emocional para seguir en un camino del que nunca me aparté.
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(AZprensa) La noticia que hoy os vamos a contar es
totalmente cierta, aunque quizás parezca el guion de una comedia rosa de
ciencia ficción. Hace poco, la agencia espacial china envió cuatro ratones a la
estación espacial Tiangong a bordo de la Shenzhou-21. El plan: dejarlos dos
semanas flotando en microgravedad, expuestos a radiación cósmica y a un
ambiente más confinado que un piso de estudiantes, para estudiar cómo afecta
todo eso a su comportamiento. Lanzamiento el 31 de octubre de 2025. Regreso el
14 de noviembre. Todo según lo previsto... o casi. Porque cuando los ratones
regresaron a la Tierra y los científicos abrieron las jaulas, empezaron a
contar y algo no cuadraba: uno, dos, tres... ¡y una hembra con barriguita
sospechosa! Resultado: enviaron cuatro ratones y volvieron unos cuantos más.
La afortunada —a la que ya le han puesto nombre de
estrella, como Wangtian o algo así— no solo sobrevivió al viaje espacial sin
dramas, sino que aprovechó el viaje para otros menesteres menos científicos.
Poco después de su regreso, el 10 de diciembre, dio a luz nueve ratoncitos
sanos. O sea: la ingravidez no solo no les quitó las ganas... ¡parece que les
dio un plus de romanticismo orbital! Los ratones no perdieron el tiempo en el
espacio sino que lo aprovecharon al máximo, demostrando que la microgravedad no
es obstáculo para el amor... o al menos para lo que viene después.
Los científicos, muy formales, hablan de "avance
invaluable para entender la reproducción mamífera en entornos espaciales"
y "datos clave para futuras colonias en la Luna o Marte". Pero a
nosotros nos surge una pregunta: ¿La ingravidez no supone ningún obstáculo para
el sexo… o quizás resulta un aliciente en el que no habíamos reparado? Porque
si resulta que es esto último, creo que va a ser un gran negocio eso de los
viajes espaciales para turistas.
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(AZprensa) Snøhetta es, sin duda, uno de los estudios de
arquitectura más creativos e innovadores del mundo actual. Fundado en 1989 en
Oslo (Noruega) por Kjetil Trædal Thorsen y un grupo de jóvenes arquitectos y
paisajistas —entre ellos Craig Dykers—, el nombre del estudio proviene de una
montaña remota en el parque nacional de Dovrefjell, simbolizando desde el
principio esa conexión profunda con el paisaje natural noruego.
Lo que distingue a Snøhetta no es un estilo formal
reconocible al instante (como ocurre con otros grandes nombres), sino un
enfoque transdisciplinar y dialógico que integra arquitectura, paisajismo,
diseño interior, arte, diseño gráfico, producto y digital en cada proyecto.
Rechazan la idea de disciplinas cerradas: en su proceso creativo cualquiera
puede aportar ideas sobre cualquier aspecto, lo que genera soluciones
inesperadas, ricas y muy contextuales.
Filosofía: creatividad al servicio de las personas y el
planeta
El lema implícito de Snøhetta podría resumirse en:
«diseñar para fortalecer el sentido de lugar, la identidad y las relaciones
entre las personas y con el entorno». Buscan que cada edificio no sea un objeto
aislado, sino una extensión del paisaje, la cultura y las necesidades sociales
del lugar.
Tres pilares definen su trabajo:
Sostenibilidad social, ambiental y económica → Desde
finales de los 80 ya priorizaban sensibilidad ecológica y cultural. Hoy miden
el impacto climático de cada proyecto, promueven materiales innovadores de bajo
carbono, biodiversidad, gestión positiva de agua y energía, y espacios que
benefician tanto a humanos como a otras especies.
Humanismo y accesibilidad → Sus edificios suelen ser
democráticos: invitan al público a apropiarse de ellos, a caminar sobre ellos,
a habitarlos más allá de su función principal.
Diálogo y contexto → Cada proyecto es único porque
responde al ethos del lugar y de sus usuarios, no a una firma estilística
impuesta.
Iconos que cambiaron la forma de entender la arquitectura
Snøhetta saltó a la fama internacional en 1989 al ganar
(siendo un estudio novel) el concurso para la Bibliotheca Alexandrina
(inaugurada en 2002), la resurrección moderna de la legendaria biblioteca de
Alejandría. Integraron paisaje, arquitectura, arte e interior desde el primer
boceto, con un enorme disco inclinado que dialoga con el mar Mediterráneo y
espacios flexibles que fomentan la innovación y el encuentro público.
Pero el proyecto que realmente los consagró como
referentes mundiales fue la Ópera Nacional y Ballet de Noruega en Oslo
(inaugurada en 2008): Un tejado inclinado de mármol blanco que desciende hasta
el fiordo, permitiendo que cualquiera suba y camine sobre el edificio.
Convirtió un área industrial portuaria en espacio público
democrático.
Ganó el Premio Mies van der Rohe, entre muchos otros, y
popularizó mundialmente la idea de «arquitectura como paisaje» y tejados
transitables.
Otros proyectos icónicos que muestran su creatividad y
funcionalidad:
Pabellón del Museo Memorial 11-S (Nueva York) → Un espacio
sereno y reflexivo en medio del trauma colectivo.
Expansión del SFMOMA (San Francisco) → Donde paisaje y
edificio se funden.
Biblioteca de la Ciudad de Pekín (inaugurada
recientemente) → El mayor espacio de lectura climatizado del mundo y un enorme
sistema de vidrio portante que invita al paisaje interior.
Vertikal Nydalen (Oslo) → Primer edificio mixto de Noruega
climatizado de forma natural.
Proyectos recientes y en curso (2025-2026): la creatividad
sigue evolucionando
Snøhetta no se ha quedado en sus éxitos pasados. En los
últimos años y próximos:
Gran Ópera de Shanghái (próxima a terminarse /
inauguración prevista alrededor de 2026) → Un enorme abanico de hormigón con
escalera espiral que lleva a una plaza pública en la azotea con vistas al río.
Símbolo de danza y comunidad abierta a todos.
Museo de Arte de la Bahía de Qiantang (Hangzhou, China) →
En la confluencia del río Qiantang, interpreta el flujo del agua como metáfora
del movimiento cultural.
Theodore Roosevelt Presidential Library → Enfocado en
narrativa, paisaje y experiencia inmersiva.
Cloud 11 (Bangkok) → Un hub creativo con parque público
central.
Renovaciones sensibles como Hotel Finse 1222 o campañas
sociales como la casa de jengibre del Consejo Noruego para Refugiados.
Incluso en proyectos más pequeños o de producto (como
mobiliario o campañas), mantienen esa capacidad de sorprender combinando
artesanía tradicional con tecnología puntera.
¿Por qué Snøhetta inspira tanto?
En un mundo donde muchos estudios buscan una marca
reconocible, Snøhetta prefiere desaparecer detrás del lugar y de las personas.
Sus edificios no gritan «¡mírame!», sino que susurran: «ven, camina, quédate,
pertenece». Logran ser a la vez poéticos y pragmáticos, escultóricos y
funcionales, innovadores y profundamente humanos. Como ellos mismos dicen: la
arquitectura puede ser una fuerza positiva en el mundo. Y pocos lo demuestran
con tanta consistencia y creatividad como Snøhetta.
(AZprensa) Los muertos es la obra cumbre y póstuma de José
Luis Hidalgo (1919-1947), publicada en la colección Adonais pocos días después
de su muerte por tuberculosis a los 27 años. Considerado uno de los libros más
intensos y representativos de la poesía existencial o desarraigada de la
inmediata posguerra española, se sitúa junto a títulos como Hijos de la ira de
Dámaso Alonso como expresión máxima del dolor, la angustia y la búsqueda de
sentido en un mundo marcado por la guerra, el silencio de Dios y la conciencia
radical de la finitud.
Estructura del libro
El volumen está organizado en cuatro partes bien
definidas, que trazan una progresión dramática y teológica, casi como un
itinerario descendente hacia la nada:
Primera parte: Exposición del tema. Presenta a los muertos
en diferentes ámbitos (bajo el agua, en el aire, bajo las nubes, los amigos
muertos…). Es una contemplación inicial, casi elegíaca, de los caídos —muchos
de ellos víctimas de la Guerra Civil— y su presencia espectral en el mundo de los
vivos.
Segunda y tercera partes: Las más agresivas y
conflictivas. El poeta se enfrenta directamente a Dios, increpándolo con
preguntas desgarradoras. Hay momentos de esperanza fugaz, pero la duda regresa
con violencia, en una agonía de corte unamuniano: rebelión, blasfemia
contenida, súplica y nuevo silencio.
Cuarta parte: Precipitación hacia la Nada. Aceptación
resignada (o desesperada) del vacío, aunque con una tenue apuesta final por la
memoria y la pervivencia en otros.
Esta estructura no es casual: el libro se concibe como un
todo unitario —«libro y no casual junta de poesías», según Ricardo Gullón—, un
discurso coherente sobre la muerte, Dios y el hombre.
Temas centrales
Los ejes temáticos se entrelazan inseparablemente:
La muerte y los muertos → No es solo la muerte abstracta,
sino los muertos concretos, carnales, los que yacen bajo la tierra o el agua.
Hidalgo los convierte en protagonistas colectivos. Poemas como «Flores bajo los
muertos» o «Muertos bajo el agua» muestran una imaginería poderosa y sensorial:
bajo los cadáveres brotan flores blancas y dolorosas; los ahogados reposan bajo
el ojo de los peces, sin ver nunca el cielo de los pájaros.
Dios y su silencio → El otro gran polo. El poeta necesita
a Dios para dar sentido al sufrimiento, pero solo encuentra silencio. De ahí la
tensión dramática: invocaciones, reproches («Pero si Tú no existes, ¿por qué,
entonces, / he de dar nombre a mi esperanza?»), luchas jacobinas con el Ángel
en la noche. Influencias claras: Unamuno, Kierkegaard, y ecos de la tradición
mística española.
El hombre y su condición → El verdadero centro. Hidalgo
habla del hombre concreto, desnudo, doliente, «crecido contra todo». La muerte
no es solo final, sino condición originaria: «He nacido entre muertos y mi vida
/ es tan sólo el recuerdo de sus almas…». Hay una fuerte conciencia
heideggeriana del ser-para-la-muerte, pero sin la aceptación positiva del
filósofo alemán; predomina la angustia y la rebelión.
Tiempo, memoria y esperanza residual → En el final, el
poeta apuesta por la pervivencia en la memoria ajena: «Moriré como todos y mi
vida / será oscura memoria en otras almas» («Lo fatal»). Es una apuesta
neorromántica, casi desesperada, por la poesía misma como forma de resistencia
ante la nada.
Estilo y lenguaje
A pesar de la hondura metafísica, el lenguaje es desnudo,
directo, esencial, alejado de la ornamentación vanguardista de sus primeros
libros. Predomina la sencillez formal, pero con una gran riqueza simbólica:
elementos naturales (tierra, agua, aire, flores, raíces), dualidades
ascensional-descensional, imágenes plásticas y sensoriales que acercan la
poesía al terreno pictórico (no olvidemos que Hidalgo era también pintor).
El tono oscila entre la ternura elegíaca, la rabia
existencial y la serenidad resignada. Gonzalo Sobejano lo definió
magistralmente: «En José Luis Hidalgo el calor de la propia intimidad
angustiada y la esencial serenidad de la forma poética se alían
maravillosamente».
Recepción y lugar en la historia literaria
Desde su aparición, Los muertos fue considerado una cumbre
de la posguerra. Poetas como Vicente Aleixandre, Gerardo Diego o Dámaso Alonso
lo valoraron como la voz más profunda de su generación. Críticos posteriores
(Gonzalo Sobejano, José Manuel González Herrán, Juan Antonio González Fuentes)
lo sitúan como contrapunto a la «poesía arraigada» oficial del régimen, y como
puente entre la tradición meditativa española (Unamuno, Machado) y las
corrientes existenciales europeas.
No es un libro de premonición autobiográfica (aunque la
muerte del autor pocos días antes de la publicación lo convirtió en mito), sino
una meditación atemporal sobre el límite humano, escrita cuando Hidalgo aún se
sentía vital y optimista (los poemas datan mayoritariamente de 1944-1946).
En definitiva, Los muertos no es solo el testimonio de un
poeta que se sabía mortal; es una de las experiencias más radicales y
conmovedoras de la poesía española del siglo XX: el grito de un hombre joven
que, ante el silencio ensordecedor del universo, se atreve a preguntar, a
blasfemar, a suplicar y, finalmente, a aceptar que la única eternidad posible
es la oscura memoria que dejamos en los demás. Setenta y nueve años después
(1947-2026), su llama sigue ardiendo.
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