sábado, 14 de febrero de 2026

Llamar a las cosas por su nombre

(AZprensa)
La hipocresía se ha normalizado tanto en nuestra sociedad que incluso hemos dejado de llamarla por su verdadero nombre. Ahora se disfraza bajo expresiones como “lo políticamente correcto”, como si cambiar las palabras pudiera alterar la realidad. Hemos llegado al punto de maquillar actitudes y comportamientos que antes se definían con total claridad.
 
¿Por qué nos cuesta tanto llamar a las cosas por su nombre? Más aún cuando esos términos existen, están perfectamente definidos y recogidos en el diccionario. Parece que hoy importa más no incomodar que decir la verdad.
 
Voy a poneros algunos ejemplos para mostrar la diferencia entre lo que se expresa de manera “políticamente correcta” y lo que realmente se quiere decir.
 
Es una mujer de vida alegre = Es una puta.
El presunto terrorista = El terrorista.
Ha tenido una conducta inapropiada = Se ha portado como un cerdo, o un sinvergüenza, etc.).
Violencia de género = Violencia.
No ha estado muy acertado = Ha metido la pata.
Mira esa persona de color = Mira a ese negro.
Hay que apretarse el cinturón = Os vamos a apretar el cinturón.
Parece que el bistec está poco hecho = Este filete está crudo
¡Qué niña tan salada! = ¡Menos mal que tiene gracia, porque fea es un rato!
Se desata un conflicto laboral = Van a ir a la huelga.
Interrupción voluntaria del embarazo = Aborto.
La economía está en un proceso de desaceleración: Hay crisis.
Congelación de los salarios = Reforma laboral.
Esfuerzos para mejorar la economía = Subida de impuestos.
 

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