¿Tienen las
personas tacañas una mejor salud cardiovascular? Así creí entenderlo después de
leer la noticia sobre un estudio científico realizado por investigadores del
Boston Medical Center, en Estados Unidos.
(AZprensa) ¿Será posible que los tacaños tengan menos probabilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular? Esta pregunta me asaltó —aunque, afortunadamente, sin llevarse ni un euro de mi cartera— al leer una información publicada en la prensa sobre un estudio científico realizado por investigadores del Boston Medical Center, en Estados Unidos.
La noticia hablaba de una relación entre la “capacidad de agarre” y la salud cardiovascular. Y claro, uno, que está acostumbrado a interpretar las cosas a su manera, pensó inmediatamente en esos individuos que tienen una extraordinaria capacidad para agarrarse al dinero y no soltarlo ni aunque les hagan cosquillas.
¿Será entonces que los tacaños tienen menos problemas cardiovasculares? ¿Habrá descubierto la ciencia que ser un “agarrao” protege el corazón? Porque, puestos a buscar una explicación, tampoco sería tan descabellado: quizá su preocupación por no gastar un céntimo les lleva a cuidar tanto su salud que consiguen evitar cualquier enfermedad que pueda obligarles a pasar por caja. ¡Con tal de no pagar al médico, son capaces hasta de no ponerse enfermos!
Pero leí la información con un poco más de calma y descubrí que la “capacidad de agarre” de la que hablaban los investigadores no tenía absolutamente nada que ver con la capacidad de una persona para agarrarse a sus euros. Se referían, sencillamente, a la fuerza de la mano para sujetar objetos. Y esa fuerza sí parece guardar relación con un mejor estado general de salud.
De modo que mi interpretación inicial era completamente errónea. Aunque, bien pensado, tampoco estoy tan seguro de que los investigadores tengan toda la razón al considerar que una buena capacidad de agarre es un indicativo de buena salud.
Porque quizá lo que ocurre es justamente al revés: los tacaños han desarrollado una extraordinaria musculatura en las manos de tanto tener el puño cerrado. Llevan toda la vida agarrando las monedas con fuerza, sujetando los billetes como si se los fueran a quitar y apretando la cartera contra el pecho ante cualquier intento de acercamiento. Y así, naturalmente, terminan teniendo una fuerza de agarre envidiable.
Lo que ya no está tan claro es que eso tenga algo que ver con su salud cardiovascular. Aunque, si algún día aparece un estudio que demuestre que abrir la mano para pagar mejora la circulación sanguínea, los tacaños tendrán un problema: tendrán que elegir entre conservar la salud… o conservar el dinero.
Y tratándose de un buen “agarrao”, me temo que ya sé cuál de las dos cosas elegirá.
El humor es el único medicamento sin efectos secundarios… bueno, si acaso, algo de hipo.
“Humormicina”:
https://amzn.eu/d/6ly0DVm
(AZprensa) ¿Será posible que los tacaños tengan menos probabilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular? Esta pregunta me asaltó —aunque, afortunadamente, sin llevarse ni un euro de mi cartera— al leer una información publicada en la prensa sobre un estudio científico realizado por investigadores del Boston Medical Center, en Estados Unidos.
La noticia hablaba de una relación entre la “capacidad de agarre” y la salud cardiovascular. Y claro, uno, que está acostumbrado a interpretar las cosas a su manera, pensó inmediatamente en esos individuos que tienen una extraordinaria capacidad para agarrarse al dinero y no soltarlo ni aunque les hagan cosquillas.
¿Será entonces que los tacaños tienen menos problemas cardiovasculares? ¿Habrá descubierto la ciencia que ser un “agarrao” protege el corazón? Porque, puestos a buscar una explicación, tampoco sería tan descabellado: quizá su preocupación por no gastar un céntimo les lleva a cuidar tanto su salud que consiguen evitar cualquier enfermedad que pueda obligarles a pasar por caja. ¡Con tal de no pagar al médico, son capaces hasta de no ponerse enfermos!
Pero leí la información con un poco más de calma y descubrí que la “capacidad de agarre” de la que hablaban los investigadores no tenía absolutamente nada que ver con la capacidad de una persona para agarrarse a sus euros. Se referían, sencillamente, a la fuerza de la mano para sujetar objetos. Y esa fuerza sí parece guardar relación con un mejor estado general de salud.
De modo que mi interpretación inicial era completamente errónea. Aunque, bien pensado, tampoco estoy tan seguro de que los investigadores tengan toda la razón al considerar que una buena capacidad de agarre es un indicativo de buena salud.
Porque quizá lo que ocurre es justamente al revés: los tacaños han desarrollado una extraordinaria musculatura en las manos de tanto tener el puño cerrado. Llevan toda la vida agarrando las monedas con fuerza, sujetando los billetes como si se los fueran a quitar y apretando la cartera contra el pecho ante cualquier intento de acercamiento. Y así, naturalmente, terminan teniendo una fuerza de agarre envidiable.
Lo que ya no está tan claro es que eso tenga algo que ver con su salud cardiovascular. Aunque, si algún día aparece un estudio que demuestre que abrir la mano para pagar mejora la circulación sanguínea, los tacaños tendrán un problema: tendrán que elegir entre conservar la salud… o conservar el dinero.
Y tratándose de un buen “agarrao”, me temo que ya sé cuál de las dos cosas elegirá.
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