(AZprensa) En la era de las aplicaciones móviles, los
cursos interactivos y la inteligencia artificial aplicada al aprendizaje,
resulta casi fascinante asomarse a los métodos con los que se enseñaban idiomas
hace más de un siglo. Un antiguo ejemplar de “Gramática inglesa” de 1.888, obra
del profesor Eduardo Martín Peña, nos invita precisamente a ese viaje en el
tiempo, revelando no solo una forma distinta de enseñar, sino también una
mentalidad pedagógica muy alejada de la actual.
Este volumen, que presenta un método teórico-práctico
para hablar inglés y que fue distinguido con Diploma de 1ª clase en la
Exposición Literario-Artística de Madrid de 1.884, refleja el esfuerzo de una
época por sistematizar el aprendizaje de una lengua extranjera cuando aún no
era considerada universal. Sus páginas, densas y minuciosas, combinan
explicaciones gramaticales exhaustivas con ejercicios diseñados para la
memorización y repetición, pilares fundamentales de la enseñanza decimonónica.
Hoy, hojear este libro provoca una mezcla de admiración y
cierta sonrisa. Admiración por el rigor y la dedicación de sus autores, que
buscaban acercar el inglés a estudiantes de habla hispana en un contexto mucho
más limitado que el actual; y sonrisa por la rigidez de sus métodos, que
contrastan con las propuestas dinámicas y comunicativas que predominan en la
enseñanza moderna. Sin audios, sin interacción, sin contexto cultural amplio,
el aprendizaje descansaba casi exclusivamente en la disciplina del estudiante.
Sin embargo, reducir esta obra a una curiosidad
pedagógica sería injusto. Este tipo de libros representa un paso fundamental en
la evolución de la enseñanza de idiomas. Constituyen el cimiento sobre el que
se han construido los métodos actuales y nos recuerdan que el aprendizaje
siempre ha sido un desafío que cada época intenta resolver con sus propias
herramientas.
Más allá de su contenido, el valor de este ejemplar
reside también en su dimensión histórica y emocional. Es testimonio de un
momento en que el inglés comenzaba a abrirse camino en España y en el que la
educación se concebía como un esfuerzo estructurado y exigente. Tener entre las
manos esta “Gramática inglesa” de 1.888 es, en definitiva, sostener una pieza de
historia educativa, un reflejo tangible de cómo hemos aprendido —y de cuánto hemos
cambiado— en nuestra forma de enseñar y aprender lenguas.
PD.- Si estás interesado en este ejemplar, deja un
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Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/
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