miércoles, 29 de abril de 2026

Aprender inglés hace un siglo

(AZprensa) En la era de las aplicaciones móviles, los cursos interactivos y la inteligencia artificial aplicada al aprendizaje, resulta casi fascinante asomarse a los métodos con los que se enseñaban idiomas hace más de un siglo. Un antiguo ejemplar de “Gramática inglesa” de 1.888, obra del profesor Eduardo Martín Peña, nos invita precisamente a ese viaje en el tiempo, revelando no solo una forma distinta de enseñar, sino también una mentalidad pedagógica muy alejada de la actual.
 
Este volumen, que presenta un método teórico-práctico para hablar inglés y que fue distinguido con Diploma de 1ª clase en la Exposición Literario-Artística de Madrid de 1.884, refleja el esfuerzo de una época por sistematizar el aprendizaje de una lengua extranjera cuando aún no era considerada universal. Sus páginas, densas y minuciosas, combinan explicaciones gramaticales exhaustivas con ejercicios diseñados para la memorización y repetición, pilares fundamentales de la enseñanza decimonónica.
 
Hoy, hojear este libro provoca una mezcla de admiración y cierta sonrisa. Admiración por el rigor y la dedicación de sus autores, que buscaban acercar el inglés a estudiantes de habla hispana en un contexto mucho más limitado que el actual; y sonrisa por la rigidez de sus métodos, que contrastan con las propuestas dinámicas y comunicativas que predominan en la enseñanza moderna. Sin audios, sin interacción, sin contexto cultural amplio, el aprendizaje descansaba casi exclusivamente en la disciplina del estudiante.
 
Sin embargo, reducir esta obra a una curiosidad pedagógica sería injusto. Este tipo de libros representa un paso fundamental en la evolución de la enseñanza de idiomas. Constituyen el cimiento sobre el que se han construido los métodos actuales y nos recuerdan que el aprendizaje siempre ha sido un desafío que cada época intenta resolver con sus propias herramientas.
 
Más allá de su contenido, el valor de este ejemplar reside también en su dimensión histórica y emocional. Es testimonio de un momento en que el inglés comenzaba a abrirse camino en España y en el que la educación se concebía como un esfuerzo estructurado y exigente. Tener entre las manos esta “Gramática inglesa” de 1.888 es, en definitiva, sostener una pieza de historia educativa, un reflejo tangible de cómo hemos aprendido —y de cuánto hemos cambiado— en nuestra forma de enseñar y aprender lenguas.
 
PD.- Si estás interesado en este ejemplar, deja un comentario.
 

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