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domingo, 15 de noviembre de 2015

Más años, más diabetes

(Diario El Inefable) Para el Dr. Vivencio Barrios (Madrid), “la mejor forma de prevenir la diabetes es llevar una vida cardiosaludable. Especialmente importante es el ejercicio físico. Respecto a medicamentos, existen algunos de relevancia. En el caso de los antihipertensivos, mientras que algunos contribuyen al desarrollo de la diabetes, existen otros como los ARA II o los IECA, que previenen esta afección en hipertensos”.

Según explica este especialista, “el aumento de la insuficiencia cardiaca se debe a causas como la mayor longevidad, la hipertensión y la cardiopatía isquémica. Que patologías como la hipertensión ya no causen mortalidad y que las personas cada vez vivan más, se traduce en un mayor riesgo de que deriven en diabetes. Las causas de que haya cada vez más diabetes son, además de la mayor longevidad, el sedentarismo y la obesidad. El caso es que tanto insuficiencia cardiaca como diabetes aumentan, y por ello, cualquier medicamento que demuestre luchar contra ellas ha de ser bienvenido”.

sábado, 7 de noviembre de 2015

También los no especialistas han de conocer las opciones en cardiología

(Diario El Inefable) Son muchas las clases de fármacos disponibles para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca: ARA II, IECAs, betabloqueantes... pero como indica el profesor John McMurray, del Departamento de cardiología del Western Infirmary de Glasgow (Reino Unido), “es importante que se den a conocer a los no especialistas las guías prácticas de cómo utilizar estos tratamientos”.

En este sentido se recomiendan los ARA II en vez de IECA cuando este último no es bien tolerado; también en pacientes con signos y síntomas de insuficiencia cardiaca persistentes, en cuyo caso el ARA II debe ser añadido a la terapia convencional. Los antagonistas de la aldosterona sólo se deberán considerar en casos severos (Clase NYHA-III-IV), mientras que todos los pacientes con insuficiencia cardiaca debida a disfunción ventricular izquierda deberían ser tratados tanto con un IECA como con un betabloqueante (a menos que estén contraindicados) como terapia de primera línea.

sábado, 17 de octubre de 2015

Los ARA II, alternativa en insuficiencia cardiaca

(Diario El Inefable) La insuficiencia cardiaca es una patología cuya esperanza de vida es del 50 por ciento a los cinco años a pesar del tratamiento estándar y la infrautilización de IECA y betabloqueantes debida, en parte, a sus efectos secundarios y contraindicaciones de uso en pacientes por lo general de edad avanzada y abundantes enfermedades concomitantes.

Las Guías Europeas de Insuficiencia Cardiaca destacan la validez de los ARA II para el tratamiento de todos los pacientes con disfunción sistólica sintomáticos independientemente de la clase funcional y tanto como terapia alternativa para intolerantes a los IECA como de forma añadida a los mismos.

Según dichas Guías, en los pacientes sintomáticos intolerantes a los IECA, los ARA II reducen significativamente la mortalidad cardiovascular y las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca y lo hace con una tasa de abandonos similar a la del placebo. Además, en la totalidad de los pacientes sintomáticos (independientemente del uso de una terapia base con IECA o con betabloqueantes), los ARA II reducen la mortalidad por todas las causas, particularmente en pacientes con disfunción sistólica, y reduce las hospitalizaciones de forma considerable.

jueves, 13 de agosto de 2015

El ARA II que abrió la puerta de la insuficiencia cardiaca

(Diario El Inefable) Hace 20 años un antihipertensivo de la familia de los ARA II (agonista de los receptores de la angiotensina), candesartán, fue el primero de su clase en ser aprobado para su uso en insuficiencia cardiaca al reducir significativamente la mortalidad cardiovascular y el infarto de miocardio no fatal en los pacientes con insuficiencia cardiaca. La doctora Catherine Demers, de la Universidad McMaster, de Ontario (Canadá), comentó al respecto que “se puede evitar una muerte o un ataque cardiaco por cada 40 pacientes tratados con candesartán durante tres años”, de ahí que estuviese justificado su empleo “en un amplio espectro de pacientes con insuficiencia cardiaca, incluidos aquellos que reciben un tratamiento estándar óptimo”. Los datos de ensayos clínicos aportados para lograr su aprobación señalaban a este antihipertensivo como el primero de su clase  que había demostrado reducir tanto la mortalidad como los ingresos hospitalarios por insuficiencia cardiaca en pacientes con insuficiencia cardiaca crónica y disfunción ventricular izquierda, independientemente del tratamiento previo.