“La melodía
permanece” nos cuenta en una novela cómo fue la desconocida y apasionante vida
de la pianista noruega Erika Lie Nissen, una auténtica celebridad en la Europa
de su tiempo, defensora de la independencia de la mujer y del apoyo a los más
desfavorecidos; y sin embrago no pudo quedar de ella ningún registro sonoro y
muy pocas líneas escritas.
(AZprensa)
Hay vidas que parecen escritas para desafiar al olvido. En la Noruega de
finales del siglo XIX, cuando el país escandinavo vibraba ante la promesa de su
inminente independencia, una mujer lograba silenciar los grandes auditorios de
Europa con solo sentarse frente al teclado. Se llamaba Erika Lie Nissen. Fue
aclamada por Franz Liszt, musa e intérprete de referencia de Edvard Grieg, y
protagonista de una de las biografías más intensas, románticas y comprometidas
de la historia de la música nórdica.
Sin
embargo, la ausencia de registros sonoros de la época y el paso de las décadas
amenazaban con reducir su figura a una simple nota a pie de página en los
libros de arte. Hasta hoy.
Llega
a través de Amazon una conmovedora novela biográfica que recupera en toda su
magnitud la trayectoria de esta artista indomable. A través de una narrativa
emotiva y ampliamente documentada, la novela “La melodía permanece” recorre los
hitos de una existencia marcada por el virtuosismo precoz en las orillas del
río Glomma, el perfeccionamiento en el Berlín romántico, las pasiones que
sacudieron su vida íntima y su valiente decisión de emanciparse en una sociedad
marcadamente puritana.
Un tributo a la
libertad femenina
El
origen de este proyecto literario contiene un matiz casi providencial. Su
autor, un veterano periodista español, descubrió la figura de la pianista en
1984 durante una exposición de pintura escandinava en Madrid. Ante el imponente
lienzo que le dedicó el pintor Erik Werenskiold, el escritor experimentó una
sacudida emocional que le embarcó en una ardua labor de orfebrería documental.
Tras rastrear lo poco que se ha escrito sobre ella en cartas personales,
diarios de época y recortes de prensa amarilleados por el tiempo, el autor nos
regala la presencia no sólo de la virtuosa pianista, sino de la mujer de carne
y hueso que fue: la madre coraje, la activista que organizaba recítales y
comedores para los barrios obreros de Christiania (actual Oslo) y la intérprete
que, sufriendo los zarpazos de una severa artritis, ofreció en el Festival de
Bergen de 1898 una de las actuaciones más gloriosas y conmovedoras que se
recuerdan en Escandinavia.
Erika
Lie no solo fue una superestrella de la música; fue una mujer adelantada a su
tiempo que reclamó el derecho a decidir sobre su propia vida. En una época
donde la mujer quedaba relegada a la sombra del matrimonio, ella tuvo el valor
de decir 'ahora soy yo' y convertir su arte en un acto de entrega hacia los
demás.
La
novela, que promete emocionar tanto a los amantes de la música clásica y la
historia como a los lectores de grandes biografías humanas, concluye evocando
el célebre epitafio que le dedicó el Nobel de literatura Bjørnstjerne Bjørnson:
«La rubia se ha ido. Pero la melodía permanece».
Más
información en estos enlaces…
“La
melodía permanece”: https://a.co/d/0cMf3W5c
“Melodien står igjen”: https://a.co/d/0jghNJHx


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