(Sunday Poetry
Corner)
¡Mucho mejor iría el mundo si todos tuviésemos la tolerancia y el respeto hacia
los demás como bandera! Estamos tan endiosados que nos creemos el centro del
universo, que estamos siempre en posesión de la verdad y que todos deben pensar
como nosotros y hacer lo que nosotros (aunque luego una cosa es predicar y otra
hacer lo que se predica). La discrepancia es bonita y enriquecedora, la
diversidad es lo que vemos a diario en todos los órdenes de la vida; y entonces
¿por qué nos empeñamos en uniformarnos a todos en una igualdad impuesta? Cada
uno es como es y cada uno debe respetar que los demás sean diferentes.
Bueno,
pues de esto, más o menos, va este poema que hoy comparto con vosotros en este
rincón dominical de la poesía; para que
lo disfrutéis, os relajéis y os lo penséis mejor antes de decir eso tan manido
de “tu lo que tienes que hacer es…”, “yo que tú…”, etc.
MERECES MI
RESPETO
No
la mires a los ojos,
mira
detrás de ellos
hasta
el fondo de su alma,
confiésate
en su regazo
y
comparte sus secretos.
Yo
miro a tus ojos verdes
que
me hablan en silencio
de
un amor que es diferente,
y
aunque yo no lo comprendo
es
así como tu sientes,
y
mereces mi respeto,
siempre
que sigas fiel
a
quien te dijo te quiero.
No
pienses nunca en ti misma,
porque
quererse no es más
que
el fundirse de dos almas
sin
reclamar ningún precio.
COMENTARIO Y
ANÁLISIS
Por Gemini
«Tú
también mereces mi respeto» nos sitúa ante una poesía de madurez, dando paso a
una profunda reflexión ética sobre la alteridad, la empatía y la libertad
afectiva. Un texto en donde el foco se desplaza hacia la aceptación
incondicional del otro.
1. La mirada
profunda y el despojo del ego
El
poema arranca con un imperativo que es toda una declaración de principios: «No
la mires a los ojos, / mira detrás de ellos / hasta el fondo de su alma». Se
nos invita a abandonar la superficie, el juicio rápido y el filtro del propio
ego para conectar con la esencia del interlocutor. Es un ejercicio de
vulnerabilidad y escucha, donde el acercamiento al otro exige despojarse de
prejuicios.
2. El respeto a
lo diferente: El núcleo del poema
El
punto de giro y la columna vertebral del texto residen en estos versos clave:
«Y aunque yo no lo comprendo / es así como tu sientes, / y mereces mi respeto».
Aquí el autor plasma con gran lucidez poética la premisa de su introducción
dominical. No es necesario comprender del todo las razones, los sentimientos o
las formas de vida ajenas para validarlas. El respeto no se condiciona a la
uniformidad ni a la asimilación; se otorga porque el otro, en su legítima
diferencia, posee una dignidad inalienable. Es la tolerancia llevada al terreno
más íntimo y afectivo.
3. Forma y
pureza en la entrega
Métrica
y estilísticamente, el poema huye de rimbombancias para apostar por un verso
libre de tintes clásicos y musicales, donde predomina la naturalidad del habla
reflexiva. Las imágenes fluyen con una delicadeza balsámica hasta llegar a ese
cierre memorable sobre el amor verdadero: «el fundirse de dos almas / sin
reclamar ningún precio».
En
definitiva, nos encontramos ante una pieza de profunda sensibilidad humanista.
Un recordatorio lírico de que amar y convivir no consiste en clonar al prójimo
a nuestra imagen y semejanza, sino en abrazar su libertad y comprender que la
diversidad es el latido más auténtico de la condición humana.
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Hoy
está muy mal visto hacer chistes sobre el suicidio (bueno, en general hoy está
prohibido hacer chistes sobre casi todo), pero por eso tendrían que tener más
cuidado los periodistas a la hora de redactar sus titulares.
(AZprensa) Repasando la
hemeroteca me encontré con un titular que decía “Unas 4.500 personas se
suicidan cada año en España”. Y esto me intrigó. Porque si esas 45.000 personas
vuelven una y otra vez “cada año” a suicidarse, es porque no saben hacerlo
bien. Un buen suicida sólo lo hace una vez; por el contrario el que lo intenta
una y otra vez cada año es que está falto de formación.
Así
las cosas, pensé que sería un buen negocio para un emprendedor poner una
Academia para enseñar a suicidarse bien, pero ¡ojo! que paguen antes de empezar
el curso, porque siempre puede haber algún espabilado que te diga “ya te pagaré
al final del curso”, y si ha aprovechado bien las enseñanzas, ¡a ver cómo le
cobras!
En
el ámbito de la Medicina actual, donde cualquier cosa se transforma en
enfermedad, esto del suicidio no podía escapar. Así, los psiquiatras han
avisado de “un aumento de la suicidialidad crónica”. ¡Toma ya! ¡Ya tenemos una
nueva enfermedad: La “suicidialidad crónica”.
No
creo que tarden mucho tiempo los laboratorios farmacéuticos en sacar unas
pastillas contra esta enfermedad. Claro que pensándolo bien, no sé si es mejor
que esas pastillas te quiten las ganas de suicidarte o de lo contrario, que te
suiciden bien, porque viendo cualquier espacio informativo, te entran más ganas
de lo segundo…
PD.-
¿Veis lo que pasa cuando se redacta mal un titular? ¿No hubiera sido mejor
decir algo así como “El último año se suicidaron 45.000 personas en España” o
“Las muertes por suicidio siguen en aumento: 45.000 el último año”, etc. Así no
habría equívocos ni se daría lugar a artículos tan “políticamente incorrectos”
como este.
Vicente
Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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diferentes”: https://www.amazon.es/dp/B09QF2JQDC
Ya va siendo
hora de cambiar los estereotipos y ajustar nuestras creencias a la realidad, y
la realidad científica dice que los hombres somos el sexo débil.
(AZprensa) Investigadores
de la Universidad de Queensland (Australia) han demostrado que los hombres
enfermamos más que las mujeres, tras haber comprobado que ellas presentan una
respuesta inmune "mucho más fuerte" frente al rinovirus, el patógeno
que suele causar los resfriados comunes.
Según
un artículo que publicó la revista 'Respiratory Research', cuando se trata de
resistir enfermedades, los hombres parecemos el sexo más débil y, por ejemplo,
cuando hay virus en el ambiente caemos enfermos con más frecuencia y
permanecemos en cama mientras que, en cambio, las mujeres continuáis con
vuestras labores a pesar del resfriado.
Aunque
puede que sean varias las causas, los investigadores apuntan que posiblemente
esto se deba a alguna de las hormonas femeninas, lo que a su juicio "tiene
sentido desde un punto de vista biológico porque son las mujeres las que deben
asegurar la supervivencia de la especie".
Así
que ya lo sabéis, chicas, a partir de ahora debéis tratarnos con delicadeza,
cedernos el asiento en los trasportes públicos, vigilar para que siempre
estemos bien abrigados y alimentados, y que, en definitiva, alguno de nosotros
pueda sobrevivir a los virus para que la especie humana no desaparezca, porque
aunque vosotras sobreviváis, sin ninguno de nosotros no tenéis nada que hacer…
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Las redes
sociales acaparan todo el tiempo de los jóvenes, y sin embargo no se dan cuenta
de que no están hechas para ellos, sino para los que ya somos viejos…
(AZprensa) Con relación a
las redes sociales, nadie debería olvidar que, una vez que has colgado ahí tu
identidad, ya no la puedes recuperar. Es decir, pones lo que tú eres, haces o
piensas en un determinado momento, pero luego, al cabo de los años, cuando
buscas trabajo y los posibles futuros contratantes te sigan la pista en las redes
sociales, se encontrarán con una persona que quizás no se parezca mucho a ti,
porque has madurado y evolucionado. Sin embargo, lo que escribiste hace 5 o 10
años ahí queda, y se seguirá identificando con lo que tú seas ahora mismo.
Para
un jubilado eso no es problema; ya estamos de vuelta de todo. Pero para un
joven que empieza a labrarse un porvenir, esto puede ser un lastre tremendo.
Por
eso, reflexiono que quizás estas redes sociales deberían ser solo para que nos
distraigamos los mayores… porque los jóvenes deberían pensar que lo que se deja
en Internet queda escrito en piedra de forma permanente. Es como un tatuaje que
nunca podrás borrar y que te acompañará toda tu vida.”
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(AZprensa)
Con el eclipse solar de hoy 12 de agosto hay tres previsiones que ojalá no se
cumpliesen, pero me temo que sí. Son estas:
1.-
En los días posteriores se producirá un porcentaje de aumento significativo en
las visitas a las consultas de oftalmología. (Por más que se expliquen las
medidas para poder verlo sin riesgo, la gente no hace caso).
2.-
Durante el periodo que va del ocultamiento parcial hasta el fin del eclipse, se
producirá un aumento significativo en los accidentes de tráfico. (Los que vayan
conduciendo en esos momentos, se distraerán y se saldrán de la carretera o chocarán
con otros vehículos).
3.-
Durante los momentos centrales del eclipse se producirá un aumento
significativo de robos, ya que los ladrones dispondrán de oscuridad y de gente
mirando para otro lado.
Y
ahora viene la decepción:
Todos
esperan ver el eclipse tal como se ve en las fotografías. Estamos acostumbrados
a ver el Sol de un tamaño aparente parecido al de la Luna, pero cuando se
pongan las gafas del eclipse se darán cuenta que el Sol se ve mucho más
pequeño, del tamaño de un guisante que sostuvieses en la mano con el brazo
extendido. Esto es debido al efecto deslumbramiento: la luz del Sol es tan
potente que produce ese deslumbramiento y nos engaña haciéndonos ver un tamaño
mucho mayor del que es en realidad. Por eso, cuando te pones las gafas de
eclipse, se elimina el efecto deslumbramiento y el Sol aparece como un ridículo
guisante anaranjado al que poco a poco la esfera negra de la Luna irá tapando.
Con
todo, el mejor espectáculo estará en lo que tengas alrededor. Verás cómo se van
apagando los colores, los pájaros estarán desconcertados porque esa no es la “hora
normal” de anochecer”, los árboles proyectarán sobre el suelo muchas pequeñas sombras
de media luna, la temperatura descenderá un poco pero en muy pocos minutos…
Y
un último consejo: Consulta en Internet cuál es la hora exacta del eclipse
total (si es que lo hay) en el lugar en que te encuentres: Sólo 15 segundos
antes de esa hora exacta y 15 segundos después de la misma, podrás ver sin
gafas el eclipse y entonces, sí habrá valido la pena.
PD.-
¡Ah! Y con respecto a lo de las tres “profecías” procura no estar tú en dentro
de ese “porcentaje de aumento significativo”. Aquí queda escrito y publicado, el 12 de agosto de 2026 a las 11:00 horas.
Biblioteca
Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/
…O cuando el
postureo supera a la sensatez.
(AZprensa) El
acontecimiento de hoy, 12 de agosto, en España no va a ser un eclipse de sol,
sino el apogeo del eclipse de la razón. Ya vemos a diario cómo la gente
comparte en redes sociales una foto del pincho de tortilla que se ha comido,
del lugar de vacaciones al que ha ido, del concierto musical en donde ha
estado, del último vestido que se ha comprado, etc. La obsesión actual de la
gran mayoría de las personas es mostrar al mundo que ellos están en la cumbre
de la popularidad, que tienen muchos "me gusta", etc. Y claro, si hay
un acontecimiento que sólo se da una vez cada 100 años, ¿cómo van a perdérselo?
Y diría más, no es "¿cómo van a perdérselo?" sino "¿cómo no van
a compartir en redes que ellos también lo han visto y mejor que nadie?".
La
gente se ha acostumbrado a que Papá Estado les diga lo que tienen que hacer, a
dónde hay que ir o no ir, lo que tienen que ver, lo que pueden o no pueden
comer... Vamos, en definitiva: lo que tienen que pensar. Y están tan
aborregados (nada hay mejor para el poder que un rebaño de fieles votantes) que
no piensan ni razonan por sí mismos.
Por
eso, ante el eclipse, una gran mayoría de personas van a estar más pendientes
del postureo y de las fotos del eclipse para decir que ellos también lo vieron,
que no repararán en las más elementales normas de seguridad. Con esa insensatez
adquirida a base de seguir siempre las directrices de quienes mandan y no tener
criterio propio, más de uno mirará al sol de reojo por encima de las gafas,
otros se pasarán con las gafas puestas mirando al sol muchos minutos, otros
pasarán de gafas —¡y mira que se lo han dicho!— y mirarán a través de una
radiografía o unas gafas de sol cualquiera, otros estarán más pendientes de
hacer la foto que del impacto de los rayos de sol sobre sus ojos… ¿Para qué seguir?
La
conclusión es clara: a partir de mañana, y durante bastantes días, las
consultas de oftalmología estarán llenas y muchas personas habrán deteriorado
su vista para siempre. Y todo por volcar en las redes sociales un "yo vi
el eclipse". Por desgracia, habrá incluso algunos para los que ese eclipse
sea lo último que vieron sus ojos.
La novela “La
melodía permanece”, está disponible en ediciones digital e impresa en Amazon y
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permanece”: https://a.co/d/0cMf3W5c
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Se ha desatado
una ola de borreguismo hacia el acontecimiento astronómico que tendrá lugar
mañana 12 de agosto: el eclipse solar.
(AZprensa) Desde hace unos
años, y cada vez más, la única obsesión de los jóvenes (y los no tan jóvenes)
es hacer fotografías con el móvil para compartirlas en redes sociales: “He
estado aquí”, “Esta es la tortilla de patatas que me estoy comiendo”, “Con mi
vestido a la última moda”, “En plena juerga con mis amigos”, “Aquí al borde del
precipicio” (algunos ya ni lo cuentan porque se caen y se matan de verdad),
etc. No les importa ver nada ni estar en ningún sitio, sólo les importa decir a
los demás que han estado en ese sitio o que han visto tal cosa.
Pues
a lo que íbamos. A la mayoría de las personas les importa un bledo el eclipse
solar; lo único que quieren es hacer fotos del eclipse y de ellos mismos viendo
el eclipse, porque si no lo hacen (como resulta que sí lo van a hacer los
demás) se sentirán fuera del grupo. Todos están más pendientes de ser aceptados
por los demás que de ser ellos mismos.
Así
las cosas, todos tienen ya sus gafas, todos tienen hechos ya sus planes para
verlo en tal sitio y con tales personas, y casi nadie tiene la menor idea del
riesgo para la salud que supone ver un eclipse si no se hace bien. Y como están
más pendientes del postureo que de lo que de verdad están haciendo, van a caer
como las moscas que se acercan al matamoscas eléctrico y caen fulminadas.
La
gente se cree que ponerse unas gafas especiales es suficiente; el problema es
que no saben en qué momento hay que ponérselas, ni en qué momento pueden mirar
el eclipse, ni cuánto tiempo pueden estar mirándolo, ni qué pasa si por un
momento miran de reojo el eclipse por encima de las gafas porque no se las han
ajustado bien, ni qué pasa al estar más pendiente de poner un filtro al móvil
que de ponérselo ellos mismos…
El
13 de agosto, las consultas médicas estarán llenas de gente con problemas de
visión (algunos pueden llegar a ser permanentes), dolores de cabeza, mareos,
etc. Y todo por ser como los demás y compartir esa experiencia en redes
sociales.
Si
es que, además, la gente no sabe que el daño que el sol causa en nuestros ojos
no duele. No es como cuando acercas un dedo a la llama y te quema: enseguida lo
retiras y te salvas de una grave quemadura. Aquí no; con el sol no te das
cuenta del daño que te está haciendo (incluso irreversible) y no será hasta
varios minutos u horas después cuando te quejes de que “no veo bien”. ¡Merluzo!
¡Si tú te lo has buscado por ese afán de volcar en redes ese típico “yo
también…”!
Por
eso, si no quieres estar con molestias visuales durante unos días o semanas, o
si no quieres quedarte ciego, sigue al pie de la letra estos consejos que no
soy yo quien los da, sino los oftalmólogos que saben de esto más que tú y más
que todos los indocumentados influencers que abundan por ahí:
CONSEJOS MÉDICOS
PARA NO DAÑAR TU VISTA DURANTE EL ECLIPSE:
1.-
Utiliza exclusivamente gafas homologadas: Asegúrate de que cumplen con la
normativa europea (marcado CE) y cuentan con un filtro certificado (ISO
12312-2). Nunca uses gafas de sol convencionales, radiografías, cristales
oscuros caseros ni negativos fotográficos, ya que no protegen la retina.
2.-
Revisa el estado del filtro: Antes de usarlas, comprueba que las gafas
homologadas no estén rayadas, perforadas o desprendidas de su montura. Si
tienen algún daño, deséchalas de inmediato.
3.-
Colócatelas antes de mirar al sol: Ponte siempre las gafas especiales antes de
dirigir la vista hacia el astro, y aparta los ojos del sol antes de
quitártelas. Nunca te las pongas o quites mientras estás mirando directamente
al foco solar.
4.-
Limita el tiempo de exposición continua: Aunque uses las gafas adecuadas, se
recomienda no mirar al sol de manera ininterrumpida durante más de 30 o 60
segundos seguidos. Dale descansos a tus ojos cerrándolos o apartando la vista
durante unos minutos.
5.-
Cuidado absoluto con los dispositivos móviles y cámaras: Nunca mires al sol a
través de la lente de una cámara, prismáticos, telescopio o el teléfono móvil a
menos que estos dispositivos cuenten con un filtro solar específico y
certificado colocado exactamente en el objetivo. Mirar a través del móvil sin
protección puede actuar como una lupa y quemar la retina de forma instantánea,
además de arruinar el sensor de tu cámara.
6.-
Atención especial durante la fase de totalidad (si procede): Solo te puedes
quitar las gafas de protección estrictamente durante el breve momento de la
totalidad (cuando la Luna oculta el Sol por completo y no se ve nada de su
superficie). En cuanto reaparezca el primer rayo de sol (anillo de diamante),
debes volver a colocarte las gafas de inmediato. (Nota: Si el eclipse es
parcial en tu zona, no te quites las gafas en ningún momento).
7.-
Vigila a los menores: Los niños son especialmente vulnerables porque sus ojos
dejan pasar más luz hacia la retina y suelen entender peor los riesgos.
Asegúrate de supervisarles en todo momento y de que no se quiten las gafas
especiales por curiosidad o para hacer una foto.
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Este es el
ejemplo que deberían tomar todos aquellos que van a dar una ponencia o una
conferencia y quieren quedar ante la audiencia como una “mente brillante”.
(AZprensa) Hace años, con
motivo de la celebración de la segunda edición del Congreso de Mentes
Brillantes, los organizadores acordaron que ninguna de las ponencias debía
durar más de 21 minutos, ya que este es el tiempo que el cerebro humano puede
mantener su atención al 100%.
Ojalá
cumpliesen esta norma tantos y tantos ponentes que se aferran al micrófono y al
estrado y se deleitan escuchándose a sí mismos sin importarles un pimiento la
audiencia y sin decir nada de interés o adornándolo de tal forma que el meollo
de su intervención se podía haber resumido en cinco minutos y todos hubiéramos
quedado tan contentos.
Por
eso, aquél Congreso de Mentes Brillantes, que se celebró bajo el lema “El ser
creativo”, y en el que participaron premios Nobel, científicos, filósofos,
economistas, químicos, astrofísicos, emprendedores, ideólogos, asesores
políticos, etc. debió ser una delicia para los asistentes, porque ninguno de
los ponentes se enrolló y todos fueron directos al grano.
¿Lo
ves? Eso sí que es “ser brillante”. Y yo no he necesitado cientos de páginas
para transmitir ese importante mensaje.
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(Sunday Poetry
Corner)
Nada hay que haga más feliz a un poeta en su adolescencia que ver alguno de sus
poemas publicados. En mi caso, debía tener por entonces 13 o 14 años y pude ver
publicado en la revista del colegio este poema. Han pasado ya muchos años, y al
leerlo de nuevo no puedo sino esbozar una sonrisa y pensar algo así como “¡pues
no estaba tan mal!”. Por eso lo comparto hoy con todos vosotros y le he pedido
a la IA Gemini que haga un comentario sobre el mismo.
Este
es el poema.
LA CANCIÓN DE LA
ESPERANZA
Las
horas pasan muy lentas
porque
no estás a mi lado
y
quiero tenerte cerca.
Todas
las cosas son tristes;
las
calles están desiertas
y
desespero al no oírte.
Quisiera
ver nuevamente
aquellos
rostros felices
que
ya no me pertenecen.
Quisiera
poder decirte
las
cosas alegremente;
ver
que tu rostro ríe.
Las
cosas cambiaron pronto
y
no las detiene nada
porque
el tiempo fue muy corto.
Poco
más de una semana
me
bastó para quererte,
pero
todo se desgrana
al
acabar el verano,
y
van los granos muy lejos.
Todo
se pierde en un año;
todo
menos la esperanza:
Esperanza
de vivir,
esperanza
en el mañana.
Hoy
quedó todo desierto
y
se perdió la semilla;
pero
al transcurrir el tiempo
todo
queda como estaba:
El
agua riega los campos
y
el trigo se engalana.
Todo
sigue igual que siempre,
pero
en mi corazón nace
la
sensación de quererte.
Porque
aunque todo se borre,
yo
seguiré viviendo;
siempre
seré el mismo, porque
podré
decir que te quiero,
podré
cantar al amor,
y
habré sembrado de nuevo.
COMENTARIO Y
ANÁLISIS
Por Gemini
Leer
«La canción de la esperanza» es adentrarse en un ejercicio de honestidad lírica
que desarma por su frescura y, al mismo tiempo, sorprende por la madurez
intuitiva con la que está construido. Escrito en una temprana adolescencia,
este poema posee el valor impagable de capturar la emoción en estado puro, sin
artificios académicos, pero con una sólida intuición rítmica y temática.
1. El dolor del
primer amor estacional
El
eje central del poema es el clásico contraste del amor de verano: esa
intensidad avasalladora que nace en cuestión de días («Poco más de una semana /
me bastó para quererte») y que choca frontalmente con la cruda realidad de la
separación al terminar la temporada estival. El poeta utiliza imágenes muy
visuales para traducir la melancolía —calles desiertas, rostros que se alejan,
el paso inexorable del tiempo—, logrando transmitir el desgarro propio de los
primeros desengaños juveniles, donde el final de un amor se vive como el fin
del mundo conocido.
2. Del desierto
a la cosecha: El simbolismo de la tierra
Uno
de los aciertos más notables del texto es la transición metafórica que se
produce en su segunda mitad. El poeta abandona el lamento estéril para conectar
con los ciclos de la naturaleza y de la tierra («se perdió la semilla», «el agua
riega los campos / y el trigo se engalana»). Esta conexión telúrica no es
casual: el dolor de la pérdida se transforma en un ciclo natural de siembra y
espera. El verano se va, los granos se alejan, pero la tierra —y por extensión
el alma del poeta— queda lista para renacer.
3. Forma, ritmo
y la victoria de la esperanza
Estilísticamente,
el poema se apoya en estrofas breves de versos mayormente heptasílabos y
asonantados, lo que otorga a la composición una musicalidad ligera, cercana al
cantar popular o a la copla intimista. El ritmo fluye con naturalidad,
acompañando el estado de ánimo del yo lírico: un inicio apesadumbrado que
acelera su latido hacia un final luminoso.
El
título no engaña. A pesar de la desolación de los primeros versos, el poema no
sucumbe al pesimismo. Se erige, por el contrario, como un himno de resistencia
vital. El cierre («podré cantar al amor, / y habré sembrado de nuevo») es toda
una declaración de intenciones: el amor puede haberse esfumado con el verano,
pero la capacidad de amar, sentir y crear permanece intacta. Una hermosa prueba
de que, ya a los 14 años, la poesía latía con fuerza en el interior del autor.
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melodía permanece”: https://a.co/d/0cMf3W5c
“Melodien står igjen”:
(AZprensa) Hay cifras que,
cuando se pronuncian en frío, parecen meros datos estadísticos flotando en la
gran autopista de internet. Pero detrás de cada número hay horas de insomnio,
cafés apurados, reflexiones maduradas a fuego lento y, sobre todo, una
conversación ininterrumpida con al otro lado de la pantalla. Hoy, “Diario
AZprensa” alcanza un hito que, cuando echamos a andar en aquel lejano 2011,
parecía una quimera inalcanzable: tres millones de visitas.
Echar
la vista atrás abruma un poco. Son ya 6.838 entradas publicadas de manera
incansable. Casi siete mil piezas en las que hemos volcado artículos
periodísticos, crónicas de la realidad, miradas críticas sobre la actualidad,
análisis económicos, pequeñas dosis de poesía, comentarios culturales y
reflexiones sin más carné de identidad que el de la libertad de criterio.
Un espacio al
margen del ruido
Cuando
pusimos en marcha este blog hace quince años, el panorama digital era
radicalmente distinto. Las redes sociales apenas empezaban a colonizar el
debate público y los ritmos de la información aún permitían detenerse a pensar
antes de escribir. Con los años, la marea del hiperconsumo digital, el
"clic fácil" y el ruido ensordecedor de los algoritmos han intentado
devorar cualquier atisbo de sosiego.
Sin
embargo, “Diario AZprensa” ha intentado mantenerse fiel a su vocación primera:
ser un espacio de resistencia reflexiva. Un lugar donde la actualidad no se
devora a dentelladas, sino que se tamiza a través de la experiencia, el
análisis reposado y la convicción de que el lector no es un mero consumidor al
que hay que soliviantar, sino un cómplice inteligente con quien compartir
inquietudes.
El verdadero
motor: vosotros
Un
blog personal no es una empresa editorial con gabinetes de prensa ni grandes
campañas de marketing. Es, en esencia, una botella lanzada al mar digital cada
mañana con la esperanza de que alguien al otro lado recoja el mensaje.
Que
tres millones de veces una mirada se haya detenido en estas páginas —ya sea
para debatir sobre la deriva del periodismo, para cuestionar los dogmas
económicos, para pasearse por la poesía de lo cotidiano o para mirar con
escepticismo las modas del momento— es algo que solo merece una palabra:
gracias.
Gracias
por la fidelidad silenciosa de quienes llevan ahí desde 2011 y gracias a los
que se han ido sumando en este largo camino. En tiempos donde la opinión cotiza
a la baja y el pensamiento crítico se arrincona en favor de la consigna rápida,
saber que hay una comunidad dispuesta a leer, pensar y contraargumentar es el
mejor combustible para seguir adelante.
Los
contadores siguen girando, la actualidad no descansa y la pluma sigue abierta.
Vamos a por el siguiente trayecto. Nos vemos, como siempre, en el próximo
artículo.
Vicente Fisac es
periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
“Arquitecto de
emociones”: https://www.amazon.es/dp/1703376927
¿Te has
preguntado alguna vez que para qué sirve leer? ¿Es tan importante aficionarse a
la lectura incluso desde que somos niños? En este artículo te voy a explicar
muy claramente para qué sirve un lector…
(AZprensa) Ayer comentaba
en estas páginas del «Diario AZprensa» cómo se hace un lector, es decir, cómo
se consigue que una persona se aficione desde niño (pasando después por la
adolescencia y la juventud) a la lectura. Hoy vamos a responder a una pregunta
más peliaguda: ¿Para qué sirve leer?
Y
no me digas que «para enterarte de las cosas», porque la gente toma como
referencia de «enterarse de las cosas» todo lo que ve en televisión y todas las
tonterías que un montón de descerebrados e influencers vuelcan en las redes. Y,
para colmo, para «enterarse» de eso no se necesita leer, sólo dejar la mente en
blanco para que poco a poco toda tu capacidad de razonar se quede igualmente en
blanco.
Porque
leer es:
- Desarrollar
el cerebro
- Desarrollar
la capacidad de comprensión
- Adquirir
cultura
- Aprender
a tener juicio crítico
- Aprender
a razonar
- Desarrollar
la imaginación
…
He
puesto puntos suspensivos porque leer sirve para muchas más cosas, e incluso
también para una importantísima: PASÁRSELO BIEN.
¡Sí,
porque si has elegido bien el libro vas a pasártelo bien!
Así
que ya lo sabes, leer no es perder el tiempo, sino enriquecer tu vida.
Novelas
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En noruego, Melodien står igjen posee
una cadencia propia, una atmósfera melancólica y luminosa a la vez que nos
invita a detenernos y reflexionar sobre la fugacidad de la existencia y la
permanencia del arte.
(AZprensa) Hay títulos que
nacen para ser leídos y otros que parecen resonar antes incluso de abrir sus
páginas. Cuando abordé la biografía novelada de la gran pianista noruega Erika
Nissen —editada ahora también en su lengua natal bajo el título “Melodien står
igjen”— sabía que esas tres palabras encerraban mucho más que una simple
traducción comercial.
Literalmente, la frase nos habla de la melodía que
permanece, que se queda atrás cuando todo lo demás cesa. En el contexto de una
vida dedicada al piano, este título evoca de inmediato el instante exacto en el
que el último acorde de un concierto se apaga en la sala. Los aplausos se
desvanecen, el público abandona el teatro, las luces se apagan y el silencio
recupera su trono en el auditorio.
Sin embargo, la verdadera esencia —la vibración íntima de
la música interpretada con el alma— no desaparece. Se queda suspendida en el
aire, habitando la memoria de quienes la escucharon y el legado de quien la
interpretó.
La banda sonora de
una vida apasionante
La trayectoria vital de Erika Nissen estuvo marcada por la
genialidad, los escenarios europeos más exigentes, la intensidad de los Cien
Reinos y una sensibilidad artística desbordante que rozaba lo inalcanzable.
Pero como ocurre con cualquier existencia humana, el tiempo acaba imponiendo
sus manecillas inexorables. Los años pasan, los escenarios cambian y los
aplausos se apagan.
¿Qué queda entonces cuando el fragor de la vida pública se
silencia?
Queda la melodía. Queda el rastro invisible pero indeleble
que una persona deja a su paso a través de su obra, de su pasión y de su
entrega incondicional a la belleza.
Un eco que resurge
en el norte
Hay algo profundamente nórdico en esa idea de permanencia:
una belleza austera y resistente, capaz de latir bajo las capas más frías del
invierno. “Melodien står igjen” nos susurra que, aunque las circunstancias nos
arrebaten la juventud, los momentos de apogeo o incluso el aliento físico, las
cosas verdaderamente hermosas que hemos creado o sentido nunca se pierden del
todo.
Una pequeña joya lingüística y conceptual que resume a la
perfección el espíritu de una novela donde la música, al final, siempre gana la
última partida contra el olvido.
La novela “La
melodía permanece”, está disponible en ediciones digital e impresa en Amazon y
dispone de una edición en español y otra en noruego.
Más información
en estos enlaces…
“La melodía
permanece”: https://a.co/d/0cMf3W5c
“Melodien står igjen”:
¿Alguna vez te
has preguntado cómo se hace un lector, es decir, cómo se consigue que un niño
se aficione a la lectura y ya de mayor siga leyendo libros de forma habitual?
Pues te lo voy a explicar…
(AZprensa) Todo parte de
un proceso muy simple, de empezar poco a poco con lo que en cada etapa se puede
asimilar, al igual que sucede cuando a nuestros hijos les enseñamos a caminar;
no podemos pretender que pasen de ir a gatas a caminar como un marchador
olímpico en un abrir y cerrar de ojos.
En
el caso de la lectura, hay que aficionarlos desde el principio. Cuando empiezan
a tener entendimiento, leyéndoles cuentos. Cuando ya saben leer, comprándoles
cuentos apropiados a su edad y, según van cumpliendo años, ir ajustando esos
libros a la edad que cumplen; eso sí, procurando que los libros que les
compremos sean siempre de su agrado. Me explicaré: si a un niño le gustan mucho
los animales, pues que esos libros sean de animales; si le gustan las películas
de Disney, pues que sean de películas de Disney; y también —y esto es muy
importante— que no sean todos los cuentos del mismo estilo, sino que se
acostumbre desde pequeño a leer cosas variadas.
Cuando
ya son un poco mayores, llegará la edad de los cómics, y que no nos asuste,
porque la lectura de cómics puede convertirse en la antesala de la lectura
culta y formativa que vendrá más tarde. También en el mundo de los cómics irá
evolucionando en sus gustos, ya que hay tebeos para todas las preferencias y
todas las edades.
Cuando
llegue a la adolescencia tendrá que dar un paso importante: de los cómics a las
novelas y a los libros para jóvenes. Y aquí hago un inciso para rendir homenaje
a la Editorial Bruguera, que —cuando yo era adolescente— sacó una colección
llamada «Historias» en donde toda una serie de novelas para jóvenes venían
acompañadas con páginas de cómics que recreaban la novela. Allí estaban autores
como Julio Verne, Salgari, Burroughs, Dickens, etc., y todo aquel joven que
primero leyó cuentos y luego cómics se aficionaba rápidamente a la lectura de
novelas con esta especie de híbridos de novelas acompañadas de tebeos.
De
aquí, y de una forma natural, el joven se considerará ya lo suficientemente
«adulto» como para desdeñar estas novelas-cómics y se decidirá por sí mismo a
leer novelas juveniles pero sin tantos «dibujitos». Y de ahí se pasará
finalmente a la literatura en general, desde los clásicos (algunos de los
cuales tendrá que leer obligatoriamente durante sus estudios) a cualquier
escritor contemporáneo que aborde temas de su gusto.
Este
es el camino y «así se hace un lector»; pero me olvidaba decir que en todo este
proceso hay dos factores necesarios para añadir:
Que
desde pequeño haya muchos libros en su casa.
Que
vea cómo sus padres leen libros y que hay muchos momentos en que prefieren leer
un libro antes que mirar tonterías en el móvil o dejar que les laven el cerebro
en la televisión.
PD.-
¡Uy, qué difícil
de conseguir es esto último!”
Novelas
con corazón
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