jueves, 30 de abril de 2026

El último “Vademecum”

(AZprensa) Hoy rendimos un homenaje a este libro que durante muchas décadas, año tras año, llegaba hasta los médicos para facilitarles la tarea de prescribir medicamentos. En él encontraban todos los medicamentos con una información completa (composición, principios activos, acción, indicaciones, contraindicaciones, efectos secundarios, posología, etc.). A la hora de elegir el más adecuado para cada paciente, encontraban aquí una lista completa de grupos terapéuticos con los medicamentos disponibles en cada uno de ellos, así como una lista de enfermedades y la relación de los productos indicados para las mismas. Años más tarde se incluyeron también medicamentos de parafarmacia y métodos de diagnóstico, convirtiéndose en un clásico que no podía faltar en ninguna consulta médica. Durante muchos años, los laboratorios farmacéuticos regalaron este libro a los médicos, si bien cualquier profesional sanitario podía comprarlo a la editorial Medicom.
 
El ejemplar que hoy mostramos es muy especial porque se trata del último ejemplar impreso. Por caprichos del destino, fue en el año 2009 al cumplirse los 50 años de esta iniciativa editorial, cuando este “Vademecum” dejó de editarse en papel y sólo sobrevivió al mismo la edición digital.
 
Por eso, poder contemplar este libro, e incluso sostenerlo entre las manos y ojear sus más de 2.300 páginas, es un lujo que nos traslada a una época más humana de la medicina, en la que los enfermos eran “pacientes” en vez de ser tratados como “clientes” tal como sucede en la actualidad.
 
PD.- Si estás interesado en este ejemplar, deja un comentario.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

La asignatura más importante de Medicina sigue siendo el inglés

(AZprensa) ¿Cuál es realmente la asignatura más importante de la carrera de Medicina? No es Anatomía, ni Fisiología, ni siquiera Farmacología. Después de once o más años de formación rigurosa, la que marca la diferencia entre el reconocimiento económico y profesional o la medianía y la esclavitud, es el inglés.
 
Porque, una vez terminada la carrera y (con suerte) el MIR, lo que espera al joven médico español es un panorama desalentador: sueldos modestos, contratos temporales encadenados, guardias interminables, consultas de cinco o seis minutos por paciente, ausencia de tiempo real para actualizar conocimientos, escasos incentivos para investigar y directrices estrictas que priorizan los fármacos más baratos por encima de la mejor opción clínica.
 
A esto se suma la llegada masiva de médicos procedentes de países extracomunitarios, muchos de ellos con procesos de homologación acelerados y, en ocasiones, con niveles de formación y exigencia distintos a los del sistema español. Mientras tanto, miles de nuestros especialistas mejor preparados optan por hacer las maletas.
 
Aunque las cifras oficiales de bajas definitivas de colegiación han descendido (395 médicos en 2024, según la Organización Médica Colegial), los certificados de idoneidad siguen solicitándose a miles cada año. Los destinos preferidos continúan siendo Francia, Reino Unido, Irlanda, Alemania, Suecia, Suiza y Estados Unidos. En países como Suecia, donde prácticamente toda la población habla inglés, la barrera idiomática prácticamente desaparece.
 
El mensaje es claro: si quieres condiciones laborales dignas, mejor salario, tiempo para formarte y respeto profesional, la solución más sencilla es irse al extranjero. Y así lo están haciendo cientos de médicos españoles cada año.
 
Para los profesionales, representa una salida razonable y, en muchos casos, la única viable. Para los pacientes españoles, sin embargo, es la peor noticia posible: una sanidad que pierde a parte de sus médicos mejor formados y que, al mismo tiempo, incorpora a otros con trayectorias formativas muy diferentes y en muchos casos cuestionables.
 
El problema de fondo no ha cambiado en los últimos años: sobrecarga asistencial crónica, falta de incentivos, precariedad laboral y una gestión que parece olvidar que un buen sistema sanitario necesita retener a su talento, no exportarlo.
 
Mientras el inglés siga siendo la asignatura clave para poder emigrar con garantías, seguiremos formando excelentes médicos… para que otros países los disfruten. ¿Hasta cuándo los pacientes españoles van a tolerar esta situación sin perder la paciencia?
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

miércoles, 29 de abril de 2026

Aprender inglés hace un siglo

(AZprensa) En la era de las aplicaciones móviles, los cursos interactivos y la inteligencia artificial aplicada al aprendizaje, resulta casi fascinante asomarse a los métodos con los que se enseñaban idiomas hace más de un siglo. Un antiguo ejemplar de “Gramática inglesa” de 1.888, obra del profesor Eduardo Martín Peña, nos invita precisamente a ese viaje en el tiempo, revelando no solo una forma distinta de enseñar, sino también una mentalidad pedagógica muy alejada de la actual.
 
Este volumen, que presenta un método teórico-práctico para hablar inglés y que fue distinguido con Diploma de 1ª clase en la Exposición Literario-Artística de Madrid de 1.884, refleja el esfuerzo de una época por sistematizar el aprendizaje de una lengua extranjera cuando aún no era considerada universal. Sus páginas, densas y minuciosas, combinan explicaciones gramaticales exhaustivas con ejercicios diseñados para la memorización y repetición, pilares fundamentales de la enseñanza decimonónica.
 
Hoy, hojear este libro provoca una mezcla de admiración y cierta sonrisa. Admiración por el rigor y la dedicación de sus autores, que buscaban acercar el inglés a estudiantes de habla hispana en un contexto mucho más limitado que el actual; y sonrisa por la rigidez de sus métodos, que contrastan con las propuestas dinámicas y comunicativas que predominan en la enseñanza moderna. Sin audios, sin interacción, sin contexto cultural amplio, el aprendizaje descansaba casi exclusivamente en la disciplina del estudiante.
 
Sin embargo, reducir esta obra a una curiosidad pedagógica sería injusto. Este tipo de libros representa un paso fundamental en la evolución de la enseñanza de idiomas. Constituyen el cimiento sobre el que se han construido los métodos actuales y nos recuerdan que el aprendizaje siempre ha sido un desafío que cada época intenta resolver con sus propias herramientas.
 
Más allá de su contenido, el valor de este ejemplar reside también en su dimensión histórica y emocional. Es testimonio de un momento en que el inglés comenzaba a abrirse camino en España y en el que la educación se concebía como un esfuerzo estructurado y exigente. Tener entre las manos esta “Gramática inglesa” de 1.888 es, en definitiva, sostener una pieza de historia educativa, un reflejo tangible de cómo hemos aprendido —y de cuánto hemos cambiado— en nuestra forma de enseñar y aprender lenguas.
 
PD.- Si estás interesado en este ejemplar, deja un comentario.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

Tras 14 meses de embarazo da a luz un bebé sano de 8 kilos de peso

(AZprensa)
Parece el guion de una película de ciencia ficción o un milagro médico inexplicable, pero los datos son tan reales como sorprendentes. Ha ocurrido en España: tras una gestación interminable que se prolongó durante 424 días —casi un año y dos meses—, una madre ha dado a luz a un retoño que ha pesado nada menos que ocho kilos al nacer.
 
La historia detrás de este nacimiento está llena de drama, paciencia y un toque de romance internacional. Durante años, la madre vivió en una soledad reproductiva que preocupaba a todos los que seguían su caso. Los intentos por que se quedara encinta fracasaban uno tras otro, y la incertidumbre empezaba a mellar el ánimo de los expertos.
 
Sin embargo, el destino cambió en 2023. Fue entonces cuando entró en escena un fornido sueco. Tras conocerse y congeniar de inmediato, la chispa saltó y el largo periodo de esterilidad llegó a su fin. Tras un seguimiento exhaustivo y ecografías periódicas para vigilar un embarazo tan inusual por su duración, el pasado 29 de marzo la naturaleza siguió su curso. El pequeño nació con una vitalidad asombrosa, buscando alimento a los pocos minutos de ver la luz por primera vez.
 
El hito del "bebé con trompa"
 
Llegados a este punto, conviene aclarar los detalles para no dar un susto innecesario a la Sanidad Pública: la madre se llama Rawa, el "sueco" es un ejemplar llamado Mekong y ambos son los protagonistas del éxito más importante de la conservación animal en España este año. Hablamos del nacimiento del primer tapir malayo en nuestro país, un hito histórico ocurrido en BIOPARC Fuengirola.
 
Este "bebé" de ocho kilos y piel moteada no es solo una cría; es una esperanza de vida para una especie que se asoma al abismo de la extinción. En todo el planeta quedan menos de 2.500 ejemplares en libertad.
 
Una victoria contra la extinción

El tapir malayo es uno de los mamíferos más desconocidos y amenazados del sudeste asiático. Su ritmo reproductivo es desesperadamente lento y la deforestación ha fragmentado tanto su hogar que los ejemplares rara vez logran encontrarse en la selva. Por eso, que Rawa y Mekong hayan logrado traer al mundo a esta cría en Málaga sitúa a España en el mapa internacional de la conservación.
 
Para que nos hagamos una idea de la magnitud de la noticia, en la última década se han registrado menos de 25 nacimientos de esta especie en centros de todo el mundo.
 
Un futuro internacional
 
El pequeño, que ahora descansa bajo la vigilancia constante de su madre y el equipo de Bioparc, tiene una misión que va más allá de ser la estrella del centro malagueño. Al ser una joya genética, en el futuro será trasladado a otro centro europeo para seguir perpetuando su especie.
 
Así que, efectivamente, no faltábamos a la verdad. Hubo una gestación de 14 meses, un bebé de ocho kilos y un romance sueco que terminó en final feliz. Solo faltaba añadir que el protagonista tiene una pequeña trompa, manchas blancas y es, posiblemente, el recién nacido más importante del año en España.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

¡Cómo cambian las frases!

(AZprensa) Hay frases que se repiten de generación en generación como una letanía, siempre iguales. Y hay otras frases que alguna vez cambian alguna palabra y adquieren un significado completamente distinto.
 
Hoy traigo a vuestra consideración esa frase tantas veces repetidas en generaciones anteriores y que se pronunciaba cuando dos adultos se encontraban: “¿Cuántos hijos tienes?”.
 
Eso era lo que se preguntaba hace unas décadas. Pero ahora una de las palabras de esa frase la han modificado ligeramente, y ese pequeño cambio ha dado un giro radical a su significado. Lo que hoy se pregunta cuando dos personas mayores se encuentran es: “¿Cuántos hijos mantienes?”.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

martes, 28 de abril de 2026

Una valiosa puerta de acceso al pasado

(AZprensa) En un tiempo en el que el acceso al conocimiento parece inmediato e ilimitado, las ediciones facsímiles se han consolidado como una valiosa puerta de entrada al pasado. Estas reproducciones, realizadas con extremo cuidado y en tiradas limitadas, permiten acercar al público obras y documentos que, por su rareza o fragilidad, permanecen fuera del alcance general. No se trata solo de copiar un texto, sino de recrear una experiencia.
 
Un ejemplo destacado es la edición numerada de 3.000 ejemplares de “Estructura y conexiones de las neuronas”, que reproduce fielmente la conferencia pronunciada por Santiago Ramón y Cajal en Estocolmo el 12 de diciembre de 1906, con motivo de la concesión del Premio Nobel de Medicina. Este facsímil no solo recupera el contenido científico de aquel momento histórico, sino también su forma original, incluyendo el texto en francés junto a su traducción al español. Este ejemplar número 967 que hoy contemplamos, como cada uno de los que componen esta edición, adquiere así un carácter casi único dentro de una colección limitada.
 
Sostener una obra de estas características es algo más que leer un documento: es entrar en contacto directo con un instante clave de la historia de la ciencia. Cada detalle —la tipografía, el formato, la disposición del texto— ha sido cuidadosamente respetado para rendir homenaje al original, permitiendo al lector experimentar una cercanía difícil de lograr por otros medios.
 
Las ediciones facsímiles cumplen, además, una función cultural esencial: democratizan el acceso a piezas que de otro modo quedarían reservadas a archivos o colecciones privadas. Gracias a ellas, el legado intelectual y científico de figuras como Ramón y Cajal se mantiene vivo, no solo como contenido académico, sino como objeto tangible cargado de significado.
 
En definitiva, este tipo de reproducciones nos recuerda que el conocimiento también tiene una dimensión material. A través de ellas, el pasado deja de ser una abstracción y se convierte en algo que puede tocarse, observarse y apreciarse en toda su riqueza histórica y emocional.
 
PD.- Si estás interesado en este ejemplar, deja un comentario.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/ 

“Precioso discurso de…”: cuando las palabras valen más que los hechos

(AZprensa) El otro día, leyendo la prensa, me topé con un comentario que rezaba: “Precioso discurso de…”. No voy a mencionar ni al orador ni al medio, porque en realidad eso es lo de menos. Lo verdaderamente preocupante es el fondo del asunto: que la opinión pública siga valorando más la forma que el contenido, más la oratoria que los resultados.
 
Nos hemos acostumbrado a juzgar a nuestros líderes por cómo hablan, por su capacidad para emocionar, por su ingenio dialéctico o por lo bien que suenan sus promesas. Mientras tanto, los hechos —esos que realmente definen a una persona o a un gobierno— quedan relegados a un segundo plano.
 
Basta observar los debates políticos. Se montan como auténticos espectáculos de esgrima verbal. Al terminar, los medios y las redes sociales se apresuran a declarar un “ganador”: el que estuvo más ágil, el que soltó la mejor frase, el que humilló con más elegancia al adversario. ¿Ganador de qué, exactamente? ¿De ser más elocuente? ¿De tener mejores guionistas?
 
Lo grave es que esa victoria dialéctica rara vez se traduce en mejoras concretas para los ciudadanos. Da igual que alguien hable maravillosamente si después sus políticas fracasan, si las promesas se evaporan o si la gestión diaria deja mucho que desear.
 
Hace más de dos mil años ya nos lo advirtieron con una claridad meridiana: “Por sus obras los conoceréis”. No dijo “por sus discursos”, ni “por sus debates”, ni “por lo bonito que suenan sus palabras”. Dijo “por sus obras”.
 
Quizá ha llegado el momento de recuperar ese criterio tan sencillo como exigente. Dejar de aplaudir los discursos brillantes y empezar a exigir resultados tangibles: en la economía, en la sanidad, en la educación, en la seguridad o en la honestidad de las instituciones.
 
Mientras sigamos premiando la retórica por encima de la realidad, seguiremos condenados a que nos gobiernen (y nos engañen) con bonitas palabras vacías. Ya va siendo hora de que nos centremos en los hechos y dejemos a un lado las palabras.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

lunes, 27 de abril de 2026

Los libros antiguos, testigos del tiempo

(AZprensa) En un mundo dominado por pantallas y lecturas fugaces, los libros antiguos siguen resistiendo como auténticos testigos del tiempo. No son solo objetos: son cápsulas de memoria, portadoras de historias que trascienden el contenido de sus páginas. Cada ejemplar envejecido guarda huellas invisibles —manos que lo hojearon, miradas que se detuvieron en sus líneas, épocas que lo rodearon— y se convierte así en un puente entre generaciones.
 
Entre estas joyas literarias, hoy compartimos una edición ilustrada de “Don Quijote de La Mancha” impresa en 1901. No se trata únicamente de la obra cumbre de Miguel de Cervantes, considerada uno de los pilares de la literatura universal, sino de un objeto que ha sobrevivido más de un siglo, atravesando cambios sociales, tecnológicos y culturales. Sus ilustraciones, su tipografía y hasta el papel en el que fue impreso hablan de una forma distinta de entender la lectura: más pausada, más contemplativa, más íntima.
 
Poseer un ejemplar así es, en cierto modo, custodiar un fragmento de historia. El libro no solo cuenta las aventuras del ingenioso hidalgo y su fiel escudero; también narra, en silencio, su propio viaje en el tiempo. Estuvo en varias bibliotecas familiares, acompañó a varias generaciones e sobrevivió a momentos históricos convulsos. Cada marca, cada desgaste, añade una capa de significado que ninguna edición moderna puede replicar.
 
El valor emocional de estos libros es tan importante como el histórico. En ellos se mezclan la nostalgia, la curiosidad y un profundo respeto por el pasado. Leer un volumen antiguo es una experiencia distinta: no solo se interpreta el texto, sino que se establece un diálogo con quienes lo leyeron antes. En ese sentido, un Quijote de 1901 no es solo un libro; es una herencia cultural viva.
 
En tiempos donde lo inmediato predomina, rescatar y valorar estos ejemplares es también una forma de resistencia. Nos recuerda que la literatura no es efímera, que las grandes historias perduran y que, como el propio Don Quijote, hay ideales —la imaginación, la belleza, la memoria— que merecen ser defendidos contra el paso del tiempo.
 
PD.- Si estás interesado en este ejemplar, deja un comentario.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

Larga vida a la vitamina C (y a los recuerdos efervescentes)

(AZprensa) En 1959 llegó a España Redoxón, la primera vitamina C comercial del mercado. Pronto se convirtió en un auténtico fenómeno, especialmente en su formato efervescente con sabor a naranja. Todavía hoy, más de seis décadas después, sigue siendo un clásico de las farmacias.
 
Yo vivía esa época en el lado de los laboratorios farmacéuticos y en los años setenta promocionaba Cecrisina, una de sus principales competidoras. Nuestro gran argumento de venta era que sabíamos “más a naranja natural”. Y para demostrarlo, los visitadores médicos llevaban en su maletín algo muy especial: unos elegantes vasos de cristal decorados con el logo de Cecrisina y muestras del producto.
 
La visita promocional seguía siempre el mismo ritual. Después de presentar el resto de la gama, llegaba el momento culminante: entregaban el vaso al médico, le pedían que lo llenara de agua, disolvían el comprimido efervescente y lo invitaban a probarlo. “¿A que sabe a naranja de verdad?”, preguntaban con una sonrisa. Funcionaba. Y muy bien. Como cada delegado visitaba a los médicos cada mes o cada dos meses, muchos facultativos acabaron formando una pequeña colección de aquellos bonitos vasos. Sus esposas, según contaban, estaban encantadas.
 
Otra anécdota curiosa de aquella época: cuando prácticamente todos los medicamentos estaban financiados por la Seguridad Social, a Redoxón y a sus competidoras se las conocía popularmente como “el refresco del seguro”. Las madres acudían al médico pidiendo “esa naranjada que sale gratis” para sus hijos. Y los médicos, comprensivos, se la recetaban.
 
La vitamina C ha sido, sin duda, un gran aliado para nuestra salud. Ayuda a reforzar las defensas, contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunitario y ha acompañado a varias generaciones. Sin embargo, hay que reconocer una verdad incómoda: Redoxón, Cecrisina y el resto de marcas efervescentes nos han convertido en unos vagos redomados. Hoy preferimos echar un comprimido en un vaso de agua antes que exprimir un par de naranjas frescas. Es más cómodo, más rápido… y da mucho menos trabajo.
 
Por eso, hoy quiero rendir un pequeño homenaje a estos clásicos. Felicito a Redoxón por su longevidad (todo un superviviente) y recuerdo con cariño a la desaparecida Cecrisina. Y auguro una larga vida a las vitaminas C efervescentes… Al menos hasta que alguien invente el exprimidor perfecto: el que no haya que limpiar después de usarlo.
 

“La industria farmacéutica por dentro”:
https://amzn.eu/d/2UzhAu4

domingo, 26 de abril de 2026

Pero ¿hemos pisado la Luna?

(AZprensa) A día de hoy, todavía hay quien se hace una pregunta tan fascinante como inquietante: ¿pisó realmente el ser humano la Luna o fue todo un elaborado engaño?
 
Los escépticos sostienen su postura apoyándose en diversos argumentos. Uno de los más conocidos es el del cinturón de Van Allen, esa región de radiación que rodea la Tierra y que, según ellos, habría sido letal para los astronautas al atravesarla sin la protección adecuada. Señalan también que, en aquella época, la tecnología —incluidos los trajes espaciales— no estaba suficientemente desarrollada como para soportar la radiación ni las duras condiciones de la superficie lunar, carente de atmósfera protectora.
 
A estos argumentos técnicos se suman otros de carácter visual: fotografías en las que la bandera parece ondear sin viento, reflejos extraños en las viseras, zonas iluminadas donde debería haber sombra, ausencia de estrellas en el cielo o sombras que no siguen trayectorias paralelas. Para quienes dudan, estos detalles no son simples curiosidades, sino indicios de una posible escenificación.
 
Como casi siempre ocurre en cuestiones tan debatidas, la interpretación final queda en manos del lector. Por mi parte, me inclino por una postura intermedia: creo que el ser humano sí llegó a la Luna, pero también considero posible que parte del material gráfico que conocemos no se realizara allí.
 
Para entender esta idea, conviene situarse en el contexto histórico. Fue el presidente estadounidense John F. Kennedy quien lanzó el ambicioso objetivo de llegar a la Luna antes que nadie. En plena Guerra Fría, con la Unión Soviética tomando ventaja en la carrera espacial, lograrlo suponía mucho más que un avance científico: era un golpe propagandístico de enorme magnitud.
 
El apoyo popular permitió destinar a la NASA presupuestos colosales, necesarios para una empresa de tal envergadura. Pero si el objetivo era también demostrar al mundo ese logro, surgía un problema evidente: ¿y si las imágenes reales no eran lo suficientemente claras o se veían afectadas por las condiciones del espacio? En ese escenario, algunos plantean que se habría diseñado un “plan B”.
 
Aquí entra en juego una figura tan inesperada como sugerente: el director de cine Stanley Kubrick. Tras el impacto visual de 2001: Una odisea del espacio (1968), su nombre comenzó a asociarse con teorías que apuntan a su posible colaboración en la recreación de escenas lunares en un plató terrestre. Según esta hipótesis, las anomalías visuales en fotos y vídeos serían consecuencia de esa recreación.
 
A partir de ahí, el relato se adentra en terrenos aún más especulativos: supuestas muertes en circunstancias extrañas de personas implicadas, el progresivo aislamiento de Kubrick en su residencia en el Reino Unido o incluso la cesión por parte de la NASA de lentes especiales que utilizó en Barry Lyndon (1975), capaces de rodar con luz natural.
 
¿Casualidad, coincidencia o indicio? Es difícil afirmarlo con rotundidad.
 
Lo cierto es que, más allá de teorías y sospechas, la llegada del hombre a la Luna sigue siendo uno de los hitos más impresionantes de la historia de la humanidad. Y quizá, como ocurre con muchos grandes acontecimientos, entre la realidad y el relato siempre queda un espacio abierto a la duda, la interpretación… y la imaginación.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

Violeta

(Sunday Poetry Corner) Al igual que el domingo anterior, hoy traemos a nuestro rincón dominical de la Poesía un poema inédito de Vicente Fisac, centrado en un nombre/color, en este caso “Violeta”. 

Tras el poema, viene un detallado análisis del mismo… 


VIOLETA
 
Vas abriendo tu camino de conceptos y palabras
inefables, como un alma prisionera que se expande
olvidando sus raíces, sin cadenas, adelante,
lanzando tu ser al viento, buscándote en lucha eterna
en la Red que te abre puertas, hasta encontrar quien te diga:
tranquila, en el cielo de tus ojos, traspasados los umbrales,
aparcan hoy las estrellas y tú luces más radiante, mi querida Violeta.
 
ANÁLISIS:
 
Este poema es un texto delicado y cargado de simbolismo, donde el nombre propio se convierte en el hilo conductor de un mensaje de liberación, búsqueda y reconocimiento. La elección del acróstico no es casual: cada verso comienza con una letra del nombre, lo que dota al poema de una estructura formal elegante y de un ritmo casi musical.
 
Estructura y forma
 
El poema está compuesto por siete versos, uno por cada letra de “VIOLETA”. Esta disposición crea una progresión natural: desde la apertura del camino hasta el cierre íntimo y luminoso. El lenguaje es fluido, con encabalgamientos suaves que permiten que la lectura fluya como un pensamiento continuo, casi como si el alma de Violeta se estuviera expandiendo verso a verso.
 
Imágenes y simbología
 
El poema traza un arco claro de transformación. Comienza con la idea de apertura y expansión: “Vas abriendo tu camino de conceptos y palabras inefables”. Violeta aparece como un alma que se libera de sus “raíces” y “cadenas”, lanzándose “al viento” en una “lucha eterna”. La imagen del alma prisionera que se expande es poderosa: sugiere un proceso de autodescubrimiento, de ruptura con límites previos.
 
La mención de “la Red” (con mayúscula) es especialmente significativa. Introduce el contexto contemporáneo de internet y las conexiones digitales, donde Violeta busca su identidad y su voz. Es un espacio de puertas que se abren, pero también de búsqueda incansable. El poema pasa entonces del esfuerzo individual (“buscándote en lucha eterna”) al momento de encuentro y consuelo: alguien le dice “tranquila”, ofreciendo paz.
 
El verso final es el más emotivo y culminante:
“aparcan hoy las estrellas y tú luces más radiante, mi querida Violeta.” Aquí se produce una bella inversión: las estrellas, símbolos habituales de lejanía y grandeza, “aparcan” (se detienen, se calman) para que sea ella quien brille con más fuerza. El cielo de sus ojos se convierte en el escenario donde se cruzan umbrales, y el amor aparece como el reconocimiento final que la hace radiante.
 
Temática y tono
 
“VIOLETA” habla de liberación personal y amor contemplativo. Violeta es retratada como una mujer en proceso de expansión: intelectual (“conceptos y palabras”), emocional y espiritual. El poema celebra su valentía al soltar cadenas y lanzarse al mundo (o a la Red), pero también la ternura de quien la observa y la acoge. El tono es cariñoso y admirativo, sin caer en lo grandilocuente. La palabra “querida” en el cierre aporta una calidez íntima y personal.
 
En definitiva, este acróstico ofrece, con sensibilidad y economía de medios, trazar el retrato de una mujer que se libera y se encuentra a sí misma. La progresión avanza desde la lucha y la expansión hasta la calma final. El uso de imágenes etéreas (alma que se expande, estrellas que aparcan, cielo de ojos) ensambla lo cósmico con lo afectivo, creando una atmósfera de serenidad y brillo. Un poema tierno, moderno (por la referencia a la Red) y profundamente humano, que honra el nombre de Violeta convirtiéndolo en sinónimo de luz propia que, al igual que el poema “Rosa” que compartimos aquí el domingo pasado, transforma un nombre/color en símbolo vivo de emoción y crecimiento personal.
 

“Todo Poesía”:
https://amzn.eu/d/4zxhbGT

sábado, 25 de abril de 2026

Lo importante no es ganar, sino disfrutar

(AZprensa) En las competiciones deportivas todos persiguen la victoria. “Las finales son para ganarlas”, repiten muchos entrenadores. “Ganar, ganar y volver a ganar”, como decía Luis Aragonés. Y luego están quienes sostienen que “lo importante no es ganar, sino participar” (curiosamente, suelen decirlo los que no ganan para consolarse y justificarse ante los demás).
 
Yo, sin embargo, prefiero una idea distinta: “En el deporte, lo importante no es ganar… sino divertirse”. Piénsalo un momento. Si te diviertes, ya has triunfado, independientemente del resultado. Si no lo haces, habrás perdido incluso aunque hayas ganado.
 
El libro que hoy te presento nace con ese espíritu. Está pensado para ejercitar tu sentido del humor, para invitarte a mirar el deporte desde otra perspectiva y para quitarle esa carga excesiva de trascendencia que a menudo lo rodea. En sus páginas he reunido vivencias personales, anécdotas y reflexiones acumuladas a lo largo de décadas “jugando” a hacer deporte y probando, de una u otra forma, más de 60 disciplinas distintas.
 
Encontrarás los deportes ordenados alfabéticamente, según mi grado de relación con ellos —a veces intensa, otras meramente anecdótica—. Por eso algunos capítulos, como los dedicados al fútbol, son más extensos, mientras que otros resultan más breves. Y sí, todos los que aparecen están considerados deportes… todos menos uno: el toreo. Pero no pude resistirme a incluirlo por razones, digamos, cómicas.
 
A lo largo del libro descubrirás curiosidades, especialmente de los deportes menos conocidos, te sorprenderás con situaciones vividas y, espero, esbozarás más de una sonrisa con las anécdotas y disparates que relato. Porque, como puedo afirmar sin miedo a equivocarme: “Yo he sido un gran deportista… y si no te lo crees, tienes toda la razón”.
 
En fin, prepárate para practicar el más placentero de los ejercicios: sonreír. No te tomes la vida demasiado en serio… y el deporte, mucho menos.
 

El mejor deporte es la sonrisa
https://amzn.to/3to4J0w

Esos Periodistas canaperos…

Una reflexión sobre la noble especie del periodista gastronómico vocacional, su hábitat natural —el cóctel de empresa— y las ingeniosas estrategias que despliegan las compañías para atraerlos a sus ruedas de prensa. 

(AZprensa) En cualquier cóctel que se precie no pueden faltar los canaperos —o, más comúnmente, las canaperas—, esas entrañables señoras de cierta edad, elegantemente ataviadas para la ocasión, que se cuelan en fiestas ajenas con una doble misión: aligerar el peso que soportan los camareros en sus bandejas y ejercitar deportivamente sus mandíbulas engullendo a dos carrillos todo cuanto se ponga a su alcance. Los organizadores suelen percatarse de estas intrusas, pero ¿quién se atreve a echarlas? ¿Quién es el guapo capaz de señalar con el dedo a una señora tan elegante, tan sonriente, tan absolutamente convencida de que tiene todo el derecho del mundo a estar ahí, sin saber siquiera si es la acompañante de alguno de los invitados? Nadie. Así que, ante la duda —y movidos por un loable instinto de conservación social—, se las deja cumplir con su noble cometido de eliminación de residuos alimentarios. Todo sea por el medio ambiente.
 
Lo que yo no sabía es que también existen los periodistas canaperos. El descubrimiento no vino de golpe, sino por acumulación de evidencias. Recuerdo —y es solo un ejemplo entre muchos— que un laboratorio farmacéutico organizó un encuentro con medios de comunicación en uno de los restaurantes más reputados de Madrid. El éxito de convocatoria desbordó cualquier previsión: la lista de confirmaciones obligó a reorganizar la sala dos veces. Celebré mentalmente el interés que despertaba la sanidad entre los profesionales de la información. Luego me pregunté, con la ingenuidad del recién llegado, si habrían tenido el mismo éxito ofreciendo un vino correcto en la sala de reuniones de un hotel de cuatro estrellas, como también se hace con frecuencia. La respuesta, ya la intuye el lector, fue un rotundo y silencioso no.
 
«La diferencia entre un buen menú degustación y un vino de hotel equivale, en unidades de periodistas asistentes, a unos quince acreditados.»
 
Sin ánimo de ofender al gremio
 
Pero que no se enfaden los periodistas canaperos —que los hay, y muchos, y de ambos géneros y todas las generaciones—, porque no los critico. En absoluto. Me limito a constatar con afecto y cierta admiración la lógica interna del fenómeno, y a disfrutar de las estrategias a las que se ven obligadas las empresas para garantizar una representación mediática digna en sus actos. Es una relación simbiótica, en el fondo: el periodista come bien y la empresa sale en los medios. Hay negocios menos transparentes.
 
El mismo principio, llevado a otra escala, es el que opera cuando una empresa contrata a un famoso para apoyar su rueda de prensa o para protagonizar su campaña publicitaria. La lógica es impecable sobre el papel: el famoso atrae a los medios, los medios dan cobertura al acto, la empresa gana visibilidad. Lo que con cierta frecuencia se olvida —o se subestima— es que el famoso tiene su propia agenda informativa, y que cuando una celebrity comparte mesa con el director general de una multinacional, las cámaras, los micrófonos y los titulares suelen quedarse con el famoso. La noticia acaba siendo la anécdota que dijo en el photocall, el modelito que llevaba o la misteriosa acompañante que nadie esperaba. La empresa, el producto y el mensaje para el que fue contratado quedan relegados –si es que hay suerte- a la segunda mitad del tercer párrafo del artículo, allí donde la mayoría de los lectores ya han dejado de leer.
 
Moraleja —si es que este artículo la tiene—: en Comunicación, como en los cócteles, conviene saber muy bien a quién se invita, con qué se le atrae y de qué se quiere que se hable. Porque si no, se acabará hablando de los canapés.
 

“Memorias de un Dircom”:
https://amzn.eu/d/bqTXy6C