martes, 12 de mayo de 2026

¿Qué son los escritores “negros”?

En el presente artículo se explica –por experiencia propia- qué es un “escritor negro”, cómo tienen que trabajar en muchas ocasiones,  y se muestra igualmente un clásico ejemplo de su actividad… y anonimato.
 
(AZprensa) Aunque soy de raza blanca, debo reconocer que yo he sido negro. Pero no como Michael Jackson que primero tenía la piel de color negro y luego se fue quedando cada vez más pálido; en mi caso mi piel nunca se oscureció y sin embrago puedo decir, sin faltar a la verdad, que yo he sido negro.
 
Pero, claro, no me refiero a los negros de piel, sino a esos otros “negros” (o ghostwriters, en un inglés más sofisticado)  que abundan en el mundo empresarial y en el mundo de la literatura. Son esos profesionales que redactan libros, discursos, artículos y prólogos que luego son firmados por otros. Otros que, por lo general, ostentan altos cargos, gozan de gran popularidad o son los "famosillos" de turno que, sin tener pajolera idea de escribir, necesitan un libro para alimentar su presencia en las tertulias televisivas.
 
El "negro" en las instituciones
 
En las altas esferas, el "negro" no es un capricho, sino una necesidad de agenda. Los presidentes y directivos suelen tener en nómina a un periodista responsable de Comunicación que se encarga de poner voz a sus pensamientos.
 
Ese fue mi caso en la última etapa de mi vida profesional, cuando ejercí como Jefe de Prensa de la Organización Médica Colegial (OMC). Allí tuve que compaginar mi responsabilidad institucional diaria con el reto ocasional —y a veces mayúsculo— de escribir en nombre de otros.
 
El reto de "alquilar" el cerebro
 
El caso es que nunca me quejé; al contrario, me lo tomé como un ejercicio de superación. Ser un buen "negro" requiere un proceso casi actoral:
 
Documentación extrema: Buscar la información que el jefe no tiene tiempo de darte.
 
Mimetismo mental: Meterte en el cerebro del presidente para averiguar cómo piensa.
 
Transcripción fiel: Escribir con su voz, pero con tu talento.
 
A menudo, el encargo era escueto: “Prepara un discurso para esta toma de posesión” o “escribe un artículo sobre la salud de los médicos”. No había más información. Todo lo demás —la estructura, la emoción, el mensaje— debía imaginarlo y buscarlo yo.
 
Por eso, desde aquí, quiero lanzar un mensaje de apoyo y admiración a todos esos “negros” que tanto abundan en nuestro país y decirles que se lo tomen también como un reto personal de superación, porque así podrán disfrutar de algo de lo que jamás podrán disfrutar los que le hicieron el encargo: la satisfacción personal del trabajo bien hecho.
 
Y para ilustrar este satisfactorio anonimato, recordaré dos ejemplos de mi etapa en la OMC:
 
El éxito de "¿Y quién cura al médico?".- En noviembre de 2008 escribí este artículo para el diario ABC. Venía firmado por el entonces presidente, Isacio Siguero. El texto tuvo tal impacto que fue finalista en los premios “Reflexiones”, recibió un accésit y fue incluido en un libro. Por supuesto, fue el presidente quien subió al estrado a recoger el galardón, pero mi premio fue ver cómo mis palabras calaban en la sociedad.
 
El prólogo de "La colegiación necesaria".- El sucesor en la presidencia, Juan José Rodríguez Sendín, me encargó el prólogo para el libro de un colaborador de esta institución, el Dr. Juan Antonio Abascal, por el que además sentía un gran afecto y eso hizo más grata la tarea. Al leerlo hoy, reconozco perfectamente mi estilo y mis propias convicciones. Es, en esencia, un mensaje embotellado con mi caligrafía y el sello de otro.
 
A continuación, comparto con vosotros aquel texto, donde podréis comprobar que, aunque la firma fuera ajena, el alma que latía en cada línea era la mía.
 
PRÓLOGO del libro “La colegiación necesaria”
 
“Cuando cayó en mis manos este libro, ‘La colegiación necesaria’, para escribir su prólogo, pensé que siempre son bienvenidas todas las aportaciones que demuestren una necesidad tan evidente –pero a veces ignorada por simple desconocimiento o por intereses contrarios- y con el mejor ánimo me puse a leerlo.
 
Sin embargo, aún no había pasado del título cuando ya el subtítulo me dejó perplejo: ‘La navaja de Ockham’. Hacía alusión al principio de este agustino que “sentaba la premisa de que no se debía dar nada por sentado”. Y acto seguido se especificaba ‘Libertad, Ética, Estética, Juicio, Prejuicio y Conocimiento’, es decir, nos ofrecía adentrarnos en este asunto desde todos los imaginables puntos de vista. Parecía evidente que no estábamos ante un libro al uso y que la forma de abordar algo tan esencial para nuestra profesión y para la ciudadanía, como es la garantía de autorregulación, nos iba a ofrecer una perspectiva diferente.
 
Desde la Organización Médica Colegial hemos reiterado en numerosas ocasiones la capacidad demostrada de autorregulación o co-regulación de la profesión médica, de control universal obligatorio, del mantenimiento de un sistema de alerta permanente contra las desviaciones del ejercicio profesional; de la necesidad –en suma- de colegiación obligatoria. Y esto debe ser así, porque de no serlo no podría certificarse para todos, y se escaparían de la misma todos aquellos que tuvieran algún motivo y no precisamente lícito.
 
En cualquier caso, siempre es bueno conocer también otras aproximaciones a este tema fundamental de nuestra profesión y de la garantía que a través de la colegiación se ofrece a los ciudadanos. Pero además, en esta obra de Juan Antonio Abascal, se funden el humor, la ironía, el conocimiento, la documentación, la reflexión… para sorprender al lector y atarlo a esta lectura que además de hacerle disfrutar le ayuda a contemplar la situación con ojos nuevos.
 
Dice el autor que esta es una “obra de jirones” y en cierto modo lo es por su estructura, pero ese modo de hacerlo facilita su lectura y ayuda a “digerir” mejor sus planteamientos. Se denuncia en esta obra “el cinismo incongruente de la sociedad actual” y hasta se permite incluir al final un glosario de “juicios, prejuicios y falacias de uso frecuente en los debates”, a los que añade la forma de contrarrestarlos “por si fuera de interés del lector”.
 
No se escapa a su visión crítica la propia profesión, citando, por ejemplo, los bajos índices de participación que se dan en algunos procesos electorales de los Colegios de Médicos. Señala, con acierto, que “los líderes colegiales no podemos ampararnos en el desconocimiento o en la falta de interés en la participación colegial” y añade que “nuestra obligación es dar cumplida respuesta a la misma”.
 
La colegiación, como tal, no se pone en duda; al contrario, reconoce que “se sigue percibiendo como un bien necesario desde la inmensa mayoría de la profesión”. Por consiguiente, la pervivencia de los Colegios de Médicos como institución sólo puede darse dentro de la “evidencia de su necesidad real para la sociedad en su conjunto” al que también se une ese “sentimiento de necesidad de pertenencia” a una base de afiliación que desde hace siglos nos ha movido y nos mueve a los médicos.
 
Ante la necesidad social de un ejercicio profesional de calidad, centrado en el paciente, en la defensa de sus intereses por encima de cualquier otro interés y condición y de una práctica profesional de calidad, concluye con la necesidad de una Organización Médica Colegial con vocación de servicio, comprometida v con humanizar el ejercicio profesional de la Medicina y con la defensa del Sistema Nacional de Salud, por encima de intereses partidistas y/o privados. Y eso es algo que todos queremos.
 
Si la necesidad de colegiación es evidente (como parece serlo la necesidad de difundirlo y recordarlo), la misma se fortalece tras disfrutar con la lectura de este libro. Eso es lo que recomiendo y en esa tarea estamos porque no basta con una primera lectura.
 
Mi felicitación al autor por la iniciativa, tarea nada fácil que solo puede realizar un profundo conocedor de la estructura y principios de la colegiación. También el sincero agradecimiento a Juan Antonio Abascal por la ayuda inestimable que nos presta con esta obra a la profesión y muy especialmente a los directivos colegiales”.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

lunes, 11 de mayo de 2026

La Biblioteca Fisac estrena colección digital: 16 títulos que caben en el bolsillo

La “Biblioteca Fisac” amplía su oferta con una nueva sección dedicada exclusivamente a libros en formato digital. Novela histórica, teatro, poesía, misterio, ensayo y humor componen una colección tan variada como la propia trayectoria de su autor.
 
(AZprensa) El libro digital lleva años ganando terreno al papel con la discreción de quien no necesita anunciarse demasiado: los datos hablan por sí solos. En España, las ventas de ebooks han crecido de forma sostenida en la última década, impulsadas por la comodidad de llevar una biblioteca entera en un dispositivo que cabe en el bolsillo, por la inmediatez de la descarga y por unos precios que hacen más accesible la lectura a cualquier perfil de lector. El lector digital ya no es una rareza ni un pionero tecnológico: es, sencillamente, alguien que ha encontrado en el formato electrónico una forma más cómoda —o más económica, o más práctica— de hacer lo mismo que siempre ha hecho: leer.
 
Con este horizonte en mente, la “Biblioteca Fisac” —el espacio virtual que reúne la obra completa del escritor y periodista Vicente Fisac— acaba de estrenar una nueva sección dedicada en exclusiva a los libros disponibles únicamente en formato digital. La sección se llama, con la claridad que caracteriza a quien no necesita adornar lo evidente, “Sólo en digital”, y agrupa bajo ese epígrafe una colección que ya suma dieciséis títulos:
 
«Dieciséis títulos, ninguno igual al anterior. La colección digital de Fisac es un mapa en miniatura de todo lo que este autor ha explorado a lo largo de una vida dedicada a la escritura.»
 
Dieciséis títulos, todos los géneros
 
Lo primero que llama la atención al recorrer la colección es su diversidad. En sus dieciséis números conviven géneros que raramente se encuentran bajo una misma firma, lo cual es en sí mismo un retrato fiel de la trayectoria de Fisac: un escritor que nunca ha querido quedarse dentro de un solo cajón.
 
La colección abarca desde la novela histórica ambientada en la Grecia clásica hasta el ensayo sobre la industria farmacéutica y el arte, pasando por el teatro en sus dos registros —la comedia y el drama—, la narrativa de misterio, los cuentos, la poesía y la divulgación sobre comunicación y medicina. Un título tan singular como “Killer Carrot, la zanahoria carnívora” convive en la misma estantería digital que “Seis décadas de Poesía” o “La motivación como estrategia empresarial”. Esa convivencia, lejos de resultar extraña, es el mejor resumen posible de un autor que ha explorado durante décadas todos los géneros con la misma curiosidad y la misma dedicación.
 
Una colección abierta y en crecimiento
 
Conviene subrayar que esta sección no está cerrada. La propia biblioteca advierte que irá incorporando nuevos títulos a medida que estén disponibles, lo que convierte a la “Biblioteca digital Fisac” en una colección viva, en permanente actualización. Para el lector que ya conoce la obra de Fisac, es una razón para volver. Para quien llega por primera vez, es una puerta de entrada amplia y bien señalizada.
 
Cada título incluye su enlace directo a Amazon, en donde se ofrece mayor información sobre cada título y, si se desea, se puede comprar directamente, sin esperas, sin desplazamientos, sin más intermediario que una conexión a Internet. Que es, a fin de cuentas, lo que el formato digital prometió desde el principio: poner la literatura al alcance de quien la quiera, cuando la quiera y donde la quiera.
 

“Biblioteca Fisac”

 

Otoplastia: El bisturí corrige lo que la educación no arregla

(AZprensa)
En octubre de 2003 escribí sobre una realidad que, lejos de caducar, hoy parece más vigente que nunca. Hablamos de la otoplastia, esa sencilla intervención quirúrgica para corregir las llamadas "orejas de soplillo" o "en asa". Una operación que la Sanidad Pública sigue asumiendo no por una cuestión de salud física, sino como un costoso escudo contra una epidemia que no cesa: la falta de respeto y el acoso escolar.
 
Es una paradoja de nuestro tiempo. Ya que la enseñanza pública no logra promover con éxito la buena educación y la empatía entre los jóvenes, el Estado debe recurrir al bolsillo del contribuyente para financiar cirugías que eviten que un niño sea el blanco de burlas.
 
El bienestar emocional en la lista de espera
 
Según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL-CCC), la salud también implica bienestar emocional. Por ello, la mayoría de los organismos públicos mantienen esta operación en su cartera de servicios para menores, a pesar de ser un procedimiento estético.
 
Sin embargo, en el Madrid de 2026, nos topamos con la cruda realidad de la gestión: al no tratarse de una patología grave o vital, estas intervenciones engrosan listas de espera casi interminables. Para un padre, ver cómo su hijo sufre el acoso diario mientras espera meses o años una cita, es una forma de desamparo institucional.
 
Una intervención sencilla para un problema frecuente
 
Para quienes se planteen esta opción, los datos médicos siguen siendo muy alentadores:
Eficacia: El 95% de los casos obtiene resultados satisfactorios.
Seguridad: La tasa de complicaciones es bajísima.
Procedimiento: Dura apenas una hora y media y el postoperatorio se reduce a una leve inflamación y molestias al apoyar la cabeza en la almohada durante unas semanas.
 
No es un problema menor ni aislado: una de cada 20 personas nace con esta prominencia auricular. Pero, como bien señalaba el Dr. Eduardo Morera Serna en las jornadas del ICOMEM, lo que realmente debería preocuparnos no es la forma del pabellón auricular, sino la incapacidad de la sociedad para aceptar la diferencia.
 
La deformidad que el bisturí no alcanza
 
Podemos reubicar un cartílago y pegar unas orejas al cráneo con una pericia asombrosa, pero seguimos sin encontrar la técnica para "extirpar" la crueldad en los colegios. La verdadera deformidad no es estética sino social: la falta de humanidad que observamos en los niños y que, con el paso de los años, parece no tener arreglo. Mientras no invirtamos en la raíz del problema —la educación y el respeto—, seguiremos parcheando en los quirófanos las carencias que campan a sus anchas en las aulas.
 

Biblioteca Fisac
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domingo, 10 de mayo de 2026

Poesía, humor y sorpresa

(Sunday Poetry Corner)
¿Se pueden combinar la poesía, el humor y la sorpresa? La respuesta es que sí, y este poema que compartimos hoy es un buen ejemplo de ello. 

Retrato en el mismo la escena de una calurosa tarde de verano en la finca del pueblo en donde pasábamos los veranos. Ya después de comer nos refugiábamos todos bajo la confortable sombra de los árboles. Y allí estaba yo, pero me di cuenta de que faltaba alguien…

 
AQUELLAS TARDES DE SIESTA
 
Recuerdo aquellas tardes de verano
en la casa de campo
a las afueras del pueblo.
Con treinta y cinco grados 
-a la sombra un poco menos- 
la vida estaba quieta y ni una mosca volaba,
todos como plomos se quedaban
en sus sitios, aplastados de modorra.
Yo estaba allí y me faltaba algo,
alguien no estaba,
un alma inocente que me acompañara.
Salí en su búsqueda y comencé a gritar:
“Pati, Pati, Pati...”
nervioso por no saber dónde estaba. Y al fin,
al cabo de unos segundos que se mostraron eternos,
escuché su fina voz cantarina
y su gracioso paso al andar.
Venía corriendo hacia mí y yo le abrí mis brazos
para tener el placer de su suavidad entre mis dedos.
Miles de besos intercambiamos
y ya juntos volvimos a la sombra
para sentarnos.
Con el calor de la tarde los párpados se cerraron,
mientras sentíamos ese latir ajeno y tan querido
a nuestro lado.
Y así dormimos.
Y así soñamos.
Con un mundo para nosotros,
con un mundo de ilusión para explorarlo.
Ya después, al cabo de una hora despertamos.
Nos miramos. Acaricié su cuerpo
y sentí los besos de su pico blando.
Era mi Pati, mi patito enamorado,
que se arreglaba las plumas ya despertado
y piaba feliz, como siempre, entre mis brazos.
 
ANÁLISIS:
(Por Claude)
 
El arte del tierno engaño
El poema de hoy es una lección de cómo la poesía puede ser, al mismo tiempo, evocación nostálgica y un divertido juego de ingenio. El autor nos transporta a una escena universal: el sopor de una tarde de verano en el campo, donde el tiempo parece detenerse bajo el peso del calor.
 
1. El escenario del deseo
Los primeros versos nos sitúan en una "modorra" casi física. Los "treinta y cinco grados" y la quietud absoluta preparan el terreno para la aparición del objeto del deseo. Cuando el protagonista empieza a llamar desesperadamente a "Pati", el lector, condicionado por la literatura romántica, asume de inmediato que estamos ante una joven por la que se siente atraído el poeta.
 
2. La construcción del equívoco
El autor utiliza un lenguaje cuidadosamente ambiguo que alimenta la confusión del lector:
"Su fina voz cantarina".
"El placer de su suavidad entre mis dedos".
"Miles de besos intercambiamos".
 
Estas metáforas funcionan perfectamente para un idilio humano, creando una atmósfera de intimidad y cariño que nos mantiene atrapados en la "trampa" lírica hasta el último momento.
 
3. La sorpresa final: El pico y la pluma
El giro de guion (el plot twist, como dirían los jóvenes de ahora) llega en los versos finales. Tras el despertar de la siesta, la caricia revela una textura inesperada: un "pico blando".
 
Es aquí donde "Pati" pierde su condición de diminutivo humano (Patricia) para convertirse en la descripción literal de su especie: un patito. La revelación no le quita ni un ápice de ternura al poema; al contrario, lo dota de una humanidad conmovedora. Nos recuerda que el amor y la compañía no entienden de especies y que la felicidad puede encontrarse en el piar de una pequeña ave que confía ciegamente en nuestros brazos.
 
Reflexión final
Este poema nos enseña a no dar nada por sentado y a celebrar los afectos más sencillos. Con una sonrisa en los labios, el autor nos invita a recordar que, a veces, los compañeros de viaje más fieles son aquellos que no necesitan palabras para decirnos que nos quieren. Solo necesitan un rincón de sombra y alguien les muestre su cariño al despertar.
 

Biblioteca Fisac
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sábado, 9 de mayo de 2026

Biblioteca Fisac: Compartiendo el universo de un escritor


He tenido oportunidad de visitar en Internet la “Biblioteca Fisac”, un espacio realmente original desde su misma concepción, porque no es un blog ni tampoco una web, es una simbiosis que va más allá: una biblioteca virtual ordenada, navegable y generosa, que reúne más de sesenta títulos clasificados por géneros y abiertos al lector curioso con un solo clic.
 
(Por Claude)
 
Hay escritores que acumulan libros como otros acumulan años: con la misma inevitabilidad, con la misma naturalidad, sin que parezca que hay un esfuerzo especial detrás sino simplemente una forma de estar en el mundo. Vicente Fisac (1949) es uno de ellos. Periodista, comunicador, poeta, novelista, dramaturgo, ensayista —y probablemente algunas cosas más que no caben en una frase— lleva décadas escribiendo con una constancia que ya quisieran muchos profesionales de la escritura para sí. El resultado de todo ese tiempo y toda esa energía creativa es una obra que supera los sesenta títulos y que abarca territorios tan distintos como la novela histórica ambientada en la Grecia clásica, el ensayo sobre comunicación y periodismo, e l teatro, la poesía, el humor, la espiritualidad y hasta la crónica de viajes por la Noruega y la Islandia más alejadas de los circuitos turísticos convencionales.
 
Toda esa obra tiene ahora un hogar digital propio: la Biblioteca Fisac: https://bibliotecafisac.blogspot.com/ Quien entre en ella comprobará enseguida que se trata en realidad de una web literaria bien organizada. Es, en esencia, una biblioteca online: un espacio pensado para que el lector —ya sea un seguidor de larga data o un curioso que llega por primera vez— pueda orientarse con facilidad entre los libros del autor, encontrar lo que busca y descubrir, quizás, algo que no sabía que buscaba.
 
«Las ideas, cuando se colocan frente al espejo, dejan de pertenecer solo a quien las escribe; se convierten en un reflejo compartido, en algo que puede resonar, cuestionar o simplemente acompañar al lector en su propio y muy personal camino.»
 
Doce secciones, un mismo hilo conductor
 
La Biblioteca está estructurada en doce secciones temáticas que permiten al visitante moverse con comodidad por una obra de tal amplitud:
·         Narrativa y novelas
·         Comunicación y periodismo
·         Medicina y farmacia
·         Teatro
·         Poesía
·         Humor
·         Espiritualidad
·         Opinión
·         Sólo en digital
·         English editions
·         Otros libros
·         Otras actividades
Junto a cada título, el lector encontrará una descripción breve del libro y un enlace directo a Amazon —donde todos los títulos están disponibles tanto en edición impresa como en digital—, para que el paso de la curiosidad a la lectura sea lo más corto posible.
 
Un mapa original de una obra variada
 
Asomarse a la sección de narrativa y novelas ya nos da una idea de la amplitud del universo literario de Fisac. Están ahí, entre otros, “La Olimpiada”, novela histórica ambientada en los Juegos Olímpicos de la Grecia clásica de hace 2.600 años, donde el amor, la amistad y el honor se entrelazan en una época en que la palabra valía más que la firma de un contrato. Está “Castidad & Rock and Roll”, donde un joven cantante desbordado por el éxito emprende junto a un publicista una insólita «campaña de anonimato» —una novela que es al mismo tiempo una lección de periodismo y de publicidad con formato de road movie—. Están “Reflejos de Islandia” y “Cosas de Noruega”, dos miradas al norte de Europa alejadas de los tópicos de las guías de viaje. Y están “Los primeros pasos de un escritor”, un libro tan singular como revelador: los escritos reales de infancia, adolescencia y juventud del autor, conservados contra todo pronóstico, que permiten al lector asistir en directo a la gestación de una vocación literaria.
 
Pero quizás lo más llamativo de la Biblioteca, más allá de los títulos concretos, es la imagen de conjunto que ofrece: la de un escritor que nunca ha querido quedarse dentro de un solo género ni de una sola disciplina. Que ha escrito sobre periodismo con el rigor de quien lo ha practicado durante décadas, y sobre medicina y farmacia con la precisión de quien conoce el sector desde dentro. Que ha subido al escenario con obras de teatro, ha bajado a la intimidad con la poesía, y ha encontrado en el humor un territorio propio e inconfundible. Que ha reflexionado sobre espiritualidad sin perder la lucidez, y ha compartido su opinión sin intentar imponerla a nadie.
 
La Biblioteca Fisac es más que un catálogo, es una invitación a la exploración de un universo literario. La frase que da la bienvenida al visitante lo dice con precisión: «Esta web es una invitación a compartir con los demás la experiencia acumulada e invitar a que cada uno se informe, razone y se forme finalmente su propia opinión». Esa filosofía —la del lector activo, el que piensa y juzga por sí mismo en vez de seguir las consignas de turno— recorre como un hilo invisible toda la obra de Fisac y se hace explícita en el espacio que la reúne.
 
No es frecuente encontrar en Internet una Biblioteca personal construida con este cuidado y con esta generosidad. Merece una visita. Y muy probablemente, más de una.
 

Biblioteca Fisac
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