(AZprensa) Hay cifras que,
más allá del frío impacto numérico, custodian el latido y la constancia de toda
una vida entregada a la libre expresión. Hoy, desde las páginas de este «Diario
AZprensa» quiero detener por un instante el vértigo de la actualidad para
celebrar con todos vosotros un hito muy especial que acaba de acontecer en mi
otra bitácora hermana: «Palabras inefables»
(https://palabrasinefables.blogspot.com) ha rebasado oficialmente la imponente
barrera de las 800.000 visitas (en el momento de escribir estas líneas el
contador ya cabalga por las 804.000).
Es
cierto que detrás de este logro hay un viaje de 19 años de vida, pero no es
menos cierto que el blog ha mantenido una actividad incesante y vigorosa,
respaldada por un corpus monumental de más de 4.200 entradas publicadas. Si
ponemos estos datos en perspectiva frente a la andadura de este mismo «Diario
AZprensa» —que con 16 años de existencia atesora la asombrosa cifra de más de
2.600.000 visitas y más de 6.700 artículos—, alguien podría pensar que Palabras
inefables es el hermano menor. Nada más lejos de la realidad. Quienes me leéis
desde hace años sabéis que ese rincón posee un misticismo y un alma enteramente
singulares. Su gran secreto es que siempre ha ido por libre.
En
Palabras inefables siempre se ha publicado, única y soberanamente, lo que me ha
apetecido en cada momento. Prueba irrebatible de esa indomable libertad es el
vuelco absoluto que le he dado recientemente: durante varios meses, el blog se
ha desmarcado de todo ruido mediático para consagrarse en exclusiva a rescatar
del olvido el «maravilloso mundo del vinilo». ¿Por qué? Porque sí. Porque en la
música analógica reside una solera que merece ser puesta en valor.
Haciendo
memoria, creo que el título de la bitácora no pudo ser más acertado ni
clarividente. Si acudimos al diccionario, descubriremos que «inefable» es
aquello que no puede ser explicado con palabras. Por consiguiente, el concepto
«palabras inefables» encierra una contradicción flagrante: son palabras que no
pueden ser explicadas con palabras. Un oxímoron perfecto; una paradoja tan monumental
como el propio mundo contradictorio en el que nos ha tocado vivir. Porque así
es nuestra realidad: una contradicción constante, un laberinto de espejos donde
nada es lo que parece.
Por
eso, a excepción de esta bellísima tregua actual dedicada al coleccionismo
discográfico, durante casi dos décadas mi empeño en ese blog ha sido el de
descarnar las apariencias para mostrar siempre otro punto de vista. En las más
de 4.200 entradas que dan forma a su historia, he dejado firmemente claro que
nunca pretendo tener razón y que nada constituye una verdad absoluta. La verdad
no es un dogma inmutable bajo llave; la verdad es solo un punto de vista. Mi
propósito jamás ha sido adoctrinar, sino invitar al lector a documentarse e
informarse primero, para después razonar, dudar y pensar por sí mismo hasta
formarse su propio criterio independiente.
Lo
más hermoso de este camino es que esas más de 4.200 entradas están y estarán
siempre disponibles para su consulta en cualquier momento. Ojalá todos los
grandes diarios y medios de comunicación tuviesen el pundonor de mantener su
hemeroteca completa abierta de par en par, accesible para los lectores, sin
guardar bajo llave ni muros de pago nada de lo que se escribió y publicó en el
pasado. Escondiendo el pasado se esconde la evolución de las ideas.
En
esta vida no hemos venido a ser perfectos, sino a experimentar y aprender por
nosotros mismos. El camino que trazamos es lo verdaderamente importante, y por
descontado que estará plagado de errores, caídas y equivocaciones. Pero es que,
precisamente, sin la bendita pedagogía del error seríamos absolutamente
incapaces de progresar, de darnos cuenta de nuestras flaquezas y de evolucionar
como seres humanos.
A
las puertas de estas 804.000 miradas, solo puedo dar las gracias a quienes
cruzáis el umbral de mis dos bitácoras. En AZprensa seguiremos analizando el
pulso diario del mundo con el rigor de siempre, y en Palabras inefables
continuaremos desafiando las verdades absolutas a golpe de libertad,
pensamiento crítico y, de vez en cuando, el sutil y nostálgico giro de un
vinilo a 33 revoluciones. Gracias por formar parte de la resistencia
intelectual.
Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/
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