sábado, 29 de agosto de 2026

El eterno retorno de la utopía islandesa: ¿qué fue de aquella Constitución 2.0 hecha por los ciudadanos?

Hace unos años, concretamente en 2011, el mundo miraba hacia el norte con una mezcla de fascinación y envidia. Mientras media Europa se ahogaba en recortes y rescates financieros a raíz de la crisis de 2008, en Islandia decidieron hacer algo insólito: sacudirse los fantasmas del pasado económico y reescribir su Carta Magna desde cero, utilizando las redes sociales como foro público y abriendo las puertas a la participación directa de sus ciudadanos.
 
(AZprensa) ¿Una nueva Constitución redactada por los propios ciudadanos del país? Suena a utopía ¿no? Y sin embargo sucedió en Isalndia en 2011 y hoy vamos a recordar aquella revolución digital pacífica para dotar al país de una democracia del siglo XXI; porque, echando la vista atrás y analizando el recorrido hasta hoy, conviene hacerse una pregunta incómoda: ¿en qué quedó realmente aquel famoso experimento democrático?
 
La eufórica primavera digital de 2011 
 
Para refrescar la memoria, la gesta islandesa fue digna de titular global. Un consejo de 25 ciudadanos corrientes —lejos de las élites tradicionales de los partidos— redactó un borrador constitucional apoyándose masivamente en Facebook, YouTube y Flickr. Cualquier vecino podía volcar sugerencias sobre sostenibilidad ambiental, derechos sociales o límites al poder político. Aquel texto pasó por un referéndum consultivo donde cerca de dos tercios de los votantes dieron su visto bueno.
 
Paralelamente, el país vivía un tsunami judicial: los banqueros responsables de la bancarrota nacional se enfrentaban a tribunales y penas de cárcel reales, algo inaudito en el tablero internacional. Todo parecía encajar en una narrativa de cuento de hadas democrático. 
 
La realidad de los despachos: el parón institucional
 
No obstante, la teoría del "pueblo legislador" choca habitualmente con la maquinaria pesada de la política de partidos. Aunque el borrador se entregó con ilusión al Alþingi (el Parlamento islandés), la tramitación formal se fue empantanando entre divisiones partidistas, debates jurídicos sobre su validez y la resistencia soterrada de los sectores más conservadores, que defendían que una constitución debe redactarse en el parlamento y no mediante dinámicas asamblearias.  Con el paso de los años, los sucesivos gobiernos han ido posponiendo la adopción integral de aquel texto. Si bien la revolución 2.0 sirvió para sacudir conciencias, modernizar el debate público y demostrar que la ciudadanía digital exigía transparencia, la constitución oficial de 1944 —con sus múltiples parches y reformas parciales— sigue vigente en lo fundamental.
 
El sueño del texto "coproducido en internet" se quedó atascado en un limbo legislativo del que los partidos tradicionales no han querido (o sabido) sacarlo del todo. ¿Significa esto que todo fue un quiero y no puedo? Ni mucho menos. El gran valor de aquel hito islandés no fue un texto legal perfecto esculpido en piedra digital, sino el precedente. Demostró que las sociedades pueden exigir canales de participación radicalmente abiertos cuando las instituciones tradicionales quiebran la confianza pública.  Islandia sigue siendo un referente en libertades, calidad democrática e índices de desarrollo, y hoy en día sus debates políticos giran hacia otros frentes geopolíticos y económicos. Pero al recordar aquel experimento de 2011 nos queda una lección muy clara: las herramientas tecnológicas para cambiar la democracia ya las tenemos en la mano; el verdadero cuello de botella sigue estando en la voluntad de quienes detentan el poder para cederlo.
 
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“Melodien står igjen”: 

viernes, 28 de agosto de 2026

Un viaje obligado

Este es un viaje que vas a hacer, quieras o no. Siendo así ¿no sería mejor que leyeras algo sobre el destino al que vas a llegar?

 
(AZprensa) El verano es la época por excelencia de los viajes y también de la «lectura para los viajes». Si nos vamos de vacaciones y disponemos de más tiempo libre, tendremos igualmente tiempo para leer. Ambas cosas —viajes y lectura— suelen ir de la mano. Y si además viajamos en avión o en tren, la cosa mejora aún más: las interminables esperas antes de embarcar son la plataforma ideal para transformar esos minutos —a veces horas— de aburrimiento y desesperación en un rato agradable en cuanto abrimos las páginas del libro que nos acompaña. Y que debería acompañarnos siempre, dicho sea de paso.
 
Pero hablando de viajes, hay uno que todos vamos a hacer. Sí, tú también. El último viaje: aquel en que nos despediremos de este mundo y pasaremos a otro estado de consciencia. «¡Vaya, ya me estás fastidiando las vacaciones con cosas desagradables!», pensará alguno. Pues no. Está completamente equivocado. Porque ese «último viaje» no tiene nada de lúgubre ni de triste: está lleno de luz, de alegría, de esperanza y hasta de buen humor. Lo verdaderamente lúgubre, si uno se para a pensarlo, es este mundo material en el que estamos ahora mismo. Lo que viene después es infinitamente mejor.
 
Y hay además una razón muy práctica para no mirar hacia otro lado: ¿de qué sirve negar que vamos a hacer ese último viaje si lo vamos a hacer de todas formas? ¿No sería mucho más sensato, antes de partir, consultar una buena guía de viajes para saber qué nos vamos a encontrar al otro lado? Pues eso, exactamente, es el libro Tu último viaje: una guía que muestra paso a paso qué nos espera en ese nuevo destino. Y lo que te espera, te lo anticipo, es tan extraordinario que acabarás deseando llegar cuanto antes.
 
Piénsalo así: ahora mismo estás en el andén de una estación de tránsito, esperando el tren que te llevará a tu destino de vacaciones. ¿Acaso no estás impaciente y lleno de ilusión por ponerte en marcha? Pues el último viaje no es otra cosa que ese mismo tren, pero con un destino todavía mejor.
 
Si te interesa la guía, aquí la tienes. Te aseguro que está ampliamente documentada, y que la lectura no te dejará indiferente:


Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac

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jueves, 27 de agosto de 2026

Lo más leído del “Diario AZprensa”

Ranking de las diez noticias e informaciones más leídas del “Diario AZprensa” durante los primeros meses del año 2026

 
(AZprensa) De vez en cuando ofrecemos a nuestros lectores un ranking de los artículos publicados en este diario que mayor número de visitas han recibido. Este mes de agosto ha sido especialmente simbólico porque hemos superado la barrera de los 3 millones de visitas y con tal motivo hemos preparado un ranking de los artículos más leídos durante estos últimos meses.
 
En el presente ranking se adjunta el enlace correspondiente para que el lector pueda acceder fácilmente a aquél artículo o artículos que más le llamen la atención y desee leer. Además, en el lateral derecho de este diario (pantalla en modo: versión web) se ofrece la hemeroteca completa de todo lo que se ha publicado. Aquí todo está visible y accesible para los lectores interesados. A diferencia de la mayoría de las publicaciones, que no permiten acceder a su hemeroteca o sólo se puede hacer de una forma muy limitada, en “Diario AZprensa” todo lo publicado permanece siempre accesible y fácilmente localizable, bien sea mediante el buscador que aparece arriba a la izquierda, o mediante el índice de “Hemeroteca” que aparece en el lateral derecho, en donde vienen ordenadas por fecha de publicación todas las noticias e informaciones.
 
Y ya, sin más dilación, aquí tenéis este ranking de lo más leído últimamente en “Diario AZprensa”.
  
1.- Formación del espíritu nacional
https://azpressnews.blogspot.com/2024/02/formacion-del-espiritu-nacional.html
 
2.- ¿Hay ruinas en la Luna? Un análisis crítico…
https://azpressnews.blogspot.com/2025/04/hay-ruinas-en-la-luna-un-analisis.html
 
3.- Los laboratorios farmacéuticos que más venden en España
https://azpressnews.blogspot.com/2025/12/los-laboratorios-farmaceuticos-que-mas.html
 
4.- El Papa que tenía hipo
https://azpressnews.blogspot.com/2015/10/el-hipo-del-papa.html
 
5.- Mil frases geniales sobre la obesidad
https://azpressnews.blogspot.com/2017/10/frases-geniales-sobre-la-obesidad.html
 
6.- AstraZéneca especialista en despidos
https://azpressnews.blogspot.com/2016/06/astrazeneca-especialista-en-despidos.html
 
7.- El “lago rosa” español: un tesoro escondido que no envidia ni a Australia ni a Senegal
https://azpressnews.blogspot.com/2026/05/el-lago-rosa-espanol-un-tesoro.html
 
8.- Reflexiones de la IA sobre el final de “Falcon Crest”
https://azpressnews.blogspot.com/2025/05/reflexiones-de-la-ia-sobre-el-final-de.html
 
9.- Una historia con mucho tomate
https://azpressnews.blogspot.com/2025/07/una-historia-con-mucho-tomate.html
 
10.- Las redes sociales tendrían que ser sólo para los viejos
https://azpressnews.blogspot.com/2026/08/las-redes-sociales-tendrian-que-ser.html
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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miércoles, 26 de agosto de 2026

El peligro del micro abierto: cuando la falacia de la vida privada se choca con la realidad pública

Hay pocas escenas tan recurrentes en la era moderna como la del político, el cargo público o la celebridad de turno que, creyendo que el foco ya se ha apagado o que el micrófono del atril está apagado, le suelta un jugoso chascarrillo al compañero de mesa, respira aliviado... y descubre al día siguiente que media España lo está diseccionando en los telediarios.
 
(AZprensa) Todos asistimos casi a diario a este tipo de escenas y el guion posterior nunca varía: se desata el escándalo, llueven las peticiones de dimisión, las redes sociales arden con indignación selectiva y el protagonista intenta apagar el incendio balbuceando que se trataba de una conversación estrictamente privada.
 
Y aquí es donde conviene parar la pelota y hacernos una pregunta incómoda pero necesaria: ¿quién es el verdadero infractor en esta historia? ¿El que expresa una opinión sin filtros en el calor de la intimidad, o el que la airea públicamente vulnerando la más elemental buena fe?
 
La frontera sagrada entre lo público y lo privado
 
Lo primero que deberíamos admitir —sin hipocresías ni carantoñas morales— es que todos opinamos, bromeamos y disparamos ocurrencias en privado que jamás diríamos en un estrado oficial. El ser humano no es un autómata institucional las veinticuatro horas del día. Un político, un artista o un deportista de élite tienen todo el derecho del mundo a tener filias, fobias, prejuicios inofensivos y opiniones pedestres cuando bajan la persiana de su casa o comparten coche con un colaborador de confianza.
 
Exigir que la vida interior de un personaje público sea una balsa de corrección política perpetua las veinticuatro horas del día no es buscar la ejemplaridad democrática; es exigir la lobotomía.
 
Por eso, cuando se filtra un audio de estas características, se cometen dos errores de bulto:
 
La falacia de la equivalencia institucional: Juzgar una confidencia de barra de bar o de asiento de coche con el mismo rasero ético con el que se evalúa un discurso oficial en el Parlamento. Una cosa es lo que un representante público emite de cara a la ciudadanía para gobernar o legislar, y otra muy distinta el repertorio de pensamientos humanos que bullen en su cabeza cuando se quita el traje de faena.
 
El doble rasero de la indignación: Nos rasgamos las vestiduras con las manos en la cabeza fingiendo sorpresa al descubrir que los políticos o los famosos tienen opiniones privadas que no siempre coinciden con lo políticamente correcto. Nos olvidamos de que nosotros mismos, en la intimidad de nuestras cena familiares o de nuestros chats de amigos, cruzamos líneas dialécticas infinitamente más polémicas cada fin de semana.
 
El verdadero culpable tiene nombre: la traición a la confianza
 
Si analizamos con rigor el fondo de la cuestión, el foco no debería ponerse sobre el contenido de la confidencia —salvo que, lógicamente, constituya un delito penal, que es harina de otro costal—, sino sobre la ruptura de los códigos básicos de la confidencialidad.
 
Quien graba furtivamente, quien difunde un audio descontextualizado o quien aprovecha un despiste técnico para dinamitar una charla de confianza está vulnerando un principio sagrado de la convivencia: la privacidad de la palabra hablada. Es la versión moderna del confidente desleal que rompe un pacto tácito.
 
El derecho a pensar (y a patinar) en zapatillas
 
Los micrófonos abiertos seguirán existiendo mientras haya tecnología dispuesta a captarlos y periodistas o intermediarios dispuestos a rentabilizar el clic fácil. Pero como sociedad haríamos bien en madurar nuestra relación con el cotilleo político.
 
Exijamos rigor, honradez y eficacia a nuestros representantes públicos cuando están gobernando nuestras vidas y gestionando nuestros impuestos. Pero dejemos de buscar fantasmas morales donde solo hay seres humanos charlando en zapatillas. Al fin y al cabo, si el criterio para elegir a nuestros líderes fuera que nunca jamás digan una tontería en la intimidad, lo único que conseguiríamos es gobernar un planeta compuesto exclusivamente de androides... y aun así, seguro que alguno saldría rana.
 
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“Melodien står igjen”: 

martes, 25 de agosto de 2026

El poder de la interpretación y los fundamentos de una campaña eficaz

Lo que cuenta en Publicidad es cómo interpreta el cliente nuestros mensajes
 
(AZprensa) Siempre me gusta —cuando hablo de Comunicación— recordar las diferencias entre unos conceptos que con demasiada frecuencia se confunden. El primero de ellos es el de la Publicidad, a la que podríamos sintetizar como la suma de información y persuasión. Cuando a esto se suma un valor añadido (llámese regalo, oferta, etc.) estaríamos hablando de Promoción. Si lo anterior se tiñe de ideología, entonces deberíamos hablar de Propaganda. Y finalmente, si todo lo anterior se envuelve en un marco común creando un ambiente específico e identificable por el destinatario, entonces el concepto que lo abarcaría, y que es la suma de todo lo anterior, sería el de Relaciones Públicas.
 
En todos los conceptos anteriores hay algo que siempre está presente, y eso es la Comunicación. Por ello me gusta insistir en que la comunicación es algo más, bastante más, que trasladar una información desde un emisor hasta un receptor. Esa información que traslada el emisor debe ir elaborada y convertida en un mensaje, el cual debe estar adaptado al medio a través del cual se va a difundir. Pero una vez que llega al receptor no se termina ahí el camino; lo que cuenta no es cómo llega una información al receptor, sino cómo la interpreta el receptor. Por consiguiente, cuando nos pongamos a trabajar en la elaboración de mensajes que hayan de llevar nuestra información a los destinatarios, deberemos tener siempre presente cuál podría ser la interpretación final que de todo eso vaya a hacer nuestro cliente.
 
Surge ahí el primer y más básico mensaje de todo proceso de comunicación: “pensar en el otro lado”, pensar en el destinatario del mensaje y en qué interpretación va a dar a nuestras propuestas.
 
Pero hablando de publicidad, y después de 40 años en este sector, he visto dos cosas:
 
La publicidad no ha cambiado tanto en estos años.
 
Se siguen cometiendo exactamente los mismos errores.
 
Por consiguiente, me gustaría desgranar algunas ideas que deberían ponerse siempre en práctica y algunos errores que nunca deberían permitirse.
 
No pongas anuncios, haz campañas
Una campaña no es un anuncio (aunque se repita muchas veces) y un anuncio no hace campaña. La esencia de una campaña es utilizar muchas vías para llevar el mensaje a nuestro público sin que esto le cause hastío. Y la forma de lograrlo es utilizar diversos medios (complementarios entre sí) volcando a través de ellos nuestras propuestas, las cuales deberán formularse de distintas formas, pero siempre con un estilo y una estética común que permita la asociación y, por consiguiente, el refuerzo mutuo de todos los impactos.
 
Cualquier acción publicitaria no debe considerarse nunca como un ente aislado, sino como integrante de un todo —la campaña—, en donde cada impacto y cada acción deben estar relacionados con las demás, apoyándose mutuamente.
 
Repetición
La repetición es la gasolina de la publicidad. No puede hablarse de publicidad si no hablamos de un mensaje que se repite una y otra vez hasta alcanzar el subconsciente de nuestro destinatario, grabarse en él y lograr ese efecto de persuasión que le llevará finalmente a la compra de nuestro producto o servicio. Un anuncio, por tanto, sólo es útil si se repite muchas veces; de ahí la importancia de que tanto el aspecto visual como el mensaje sean perfectamente reconocibles e identificables con el producto.
 
Sin embargo, cuando el presupuesto es pequeño (y casi siempre lo es) se intenta estirarlo al máximo por el equivocado camino de “desperdigar” el esfuerzo; es decir, poner anuncios salteados, en el mayor número posible de medios y repartidos a lo largo del tiempo. De esta forma se autoconvence el anunciante de haber hecho una gran campaña (ha durado todo el año y ha estado en un montón de medios) cuando en realidad lo único que ha hecho ha sido tirar el dinero. Como digo muchas veces, poner un anuncio no es hacer publicidad, como tampoco dar un puñetazo es boxear.
 
Para que una campaña sea efectiva hay que concentrar el esfuerzo. Esto representa elegir sólo unos pocos medios (los más adecuados para impactar a nuestro público) y conseguir en ellos la máxima presencia, no sólo en número de inserciones, sino concentrándolas en un corto espacio de tiempo para que su notoriedad sea más alta. Por ejemplo, es mejor contratar 10 anuncios en un solo medio que 1 anuncio en 10 medios, o contratar todos los anuncios en el curso de una misma semana a contratarlos repartidos a lo largo de un mes.
 
Variación
Hablábamos de repetición, pero eso no debe significar nunca cansancio ni aburrimiento de nuestro destinatario. Una idea o propuesta publicitaria puede repetirse muchas veces variando la forma en que se presenta (variaciones sobre un mismo tema), de tal forma que cada vez que nuestro público vea el anuncio sabrá que se trata del mismo producto, pero con un matiz de sorpresa que le hará mantener la atención. De esta forma se establece con nuestro cliente una especie de juego en el que le vamos contando sucesivas historias, cada una diferente, que le hacen estar alerta y esperando cuál será la próxima.
 
Anticiparse
Otro error frecuente es el de tomar decisiones a última hora. Cuando así se hace, resulta que ya no están disponibles los emplazamientos que queríamos y debemos conformarnos con otros. Es tarde para rectificar y se acaba cediendo, contratando espacios que finalmente no se ajustan a lo planeado. Por el contrario, si se planifica con antelación, podremos reservar para nuestro producto los mejores espacios y emplazamientos en cada medio, lo que nos ayudará a rentabilizar nuestro esfuerzo.
 
Sorpresa y diferenciación
Para captar la atención es imprescindible sorprender. Es aquí donde la creatividad publicitaria encuentra su mayor campo de expresión, cuidando siempre que la sorpresa esté relacionada con nuestra propuesta para evitar el desencanto del receptor. Del mismo modo, hay que dotar a cada producto de una personalidad fuerte, fácilmente diferenciable de sus competidores, para evitar el clásico error de que el público recuerde lo bueno que era el anuncio... ¡pero no recuerde la marca!
 
Alcanzar el target
Si hacemos una acertada selección de medios alcanzaremos a nuestro target, aprovechando al máximo nuestros recursos; sin embargo, no basta sólo con llegar a nuestra audiencia, hay que intentar fidelizarla. Para ello hay muchos sistemas, pero también es interesante contemplar la posibilidad de situar nuestra publicidad en emplazamientos, secciones o programas fijos, ya que de esta forma iremos directamente a la audiencia fiel que ya tenían de por sí esos espacios.
 
Por otra parte, nos encontramos con frecuencia con un target tan disperso que hace estériles nuestros esfuerzos de realizar sobre ellos una campaña publicitaria con la intensidad necesaria. Hay, no obstante, otras alternativas. Si nuestro público objetivo está muy disperso, podemos actuar sobre él cuando esté concentrado. ¿A qué me refiero? Muy sencillo: siempre hay en todos los sectores acontecimientos que reúnen a nuestro público (congresos, ferias, etc.). Sabemos que con ese motivo se van a reunir en un punto concreto numerosos clientes potenciales, y es ahí donde podemos volcar nuestro esfuerzo. Si una ciudad acoge durante dos días una celebración de este tipo, inundemos dicha ciudad con nuestros mensajes en vallas, prensa o radio. Al concentrar el esfuerzo en muy poco espacio de tiempo y en una extensión geográfica y numérica reducida, el impacto y la sinergia serán altísimos.
 
Sinergia de productos y compañías
Dentro de las compañías, los Product Managers suelen ir muchas veces a su aire, eligiendo cada uno su agencia y decidiendo de forma aislada sobre las campañas de su producto. El resultado es que esa empresa puede estar haciendo a lo largo del año muchas campañas tan diferentes entre sí, y sin ningún nexo de unión, que el consumidor no las interpreta como pertenecientes a una misma compañía.
 
Si todas esas campañas estuviesen armonizadas —sin necesidad de que sean iguales, sino manteniendo algo en común—, el cliente potencial las identificaría como parte de la misma empresa. Así, el impacto de un producto que no va a comprar le servirá para recordar la existencia de otro producto de la misma marca que sí podría adquirir. Estos “nexos de unión” pueden ser variados: desde la posición destacada del logotipo y el uso de un mismo tipo de letra, hasta aspectos intangibles como el estilo de redacción, las proporciones, el uso de espacios en blanco o el predominio de un color determinado que otorgue un “aire de familia”.
 
Todo lo anterior es aplicable igualmente a las diferentes compañías que forman parte de un grupo multinacional. Las empresas de un mismo grupo se dirigen a personas cuyas necesidades pueden ser satisfechas por múltiples marcas de esa misma corporación global. Utilizar un estilo publicitario común hace que la compañía entera se vuelva más familiar y que los impactos se potencien mutuamente.
 
Marketing Mix y el error de la "Publicidad con P de primo"
Las campañas deben estar articuladas en torno a una idea central que defina y diferencie al producto, presentarse a través de variaciones sobre un mismo tema con factores sorpresa, concentrarse en una selección de medios complementarios, mantenerse durante poco tiempo para ganar notoriedad, repetirse lo suficiente para alcanzar el subconsciente y contratarse con antelación para asegurar los mejores espacios.
 
Y para terminar, no quería dejar de mencionar otro error común: el de “tratar de complacer a ese cliente importante” editando un libro en el que ni siquiera aparece nuestro logotipo (o va escondido en la contraportada), poniendo anuncios en revistas que apenas lee nadie, o patrocinando jornadas a cambio de un mísero logo en un programa.
 
Antes de gastar un solo euro en publicidad, hay que tener muy claro qué estamos comprando y qué esperamos conseguir a cambio. La satisfacción de un solo cliente (por muy influyente que sea) no es suficiente; hay que hacerle entender que en una relación de dos, ambos deben ganar. El presupuesto de publicidad no es algo que “hay que gastar”, sino algo que “hay que invertir”, y eso exige pensar siempre en cómo todo nuestro esfuerzo va a ser recibido e interpretado por nuestro cliente potencial.
 
Ideas clave para recordar:
 
Una idea puede repetirse muchas veces variando su forma para evitar el aburrimiento del receptor y convertirlo en partícipe de nuestro juego.
 
Cuando un gran número de clientes se reúne en un acontecimiento, hazte notar con una intensa campaña multimedia concentrada: lograrás grandes resultados con poco presupuesto.
 
Un mismo estilo corporativo en un grupo de empresas ayuda a la potenciación mutua de todos los mensajes corporativos y de producto.
 
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