miércoles, 12 de agosto de 2026

El eclipse: 3 profecías y una decepción

(AZprensa)
Con el eclipse solar de hoy 12 de agosto hay tres previsiones que ojalá no se cumpliesen, pero me temo que sí. Son estas:
 
1.- En los días posteriores se producirá un porcentaje de aumento significativo en las visitas a las consultas de oftalmología. (Por más que se expliquen las medidas para poder verlo sin riesgo, la gente no hace caso).
 
2.- Durante el periodo que va del ocultamiento parcial hasta el fin del eclipse, se producirá un aumento significativo en los accidentes de tráfico. (Los que vayan conduciendo en esos momentos, se distraerán y se saldrán de la carretera o chocarán con otros vehículos).
 
3.- Durante los momentos centrales del eclipse se producirá un aumento significativo de robos, ya que los ladrones dispondrán de oscuridad y de gente mirando para otro lado.
 
Y ahora viene la decepción:
 
Todos esperan ver el eclipse tal como se ve en las fotografías. Estamos acostumbrados a ver el Sol de un tamaño aparente parecido al de la Luna, pero cuando se pongan las gafas del eclipse se darán cuenta que el Sol se ve mucho más pequeño, del tamaño de un guisante que sostuvieses en la mano con el brazo extendido. Esto es debido al efecto deslumbramiento: la luz del Sol es tan potente que produce ese deslumbramiento y nos engaña haciéndonos ver un tamaño mucho mayor del que es en realidad. Por eso, cuando te pones las gafas de eclipse, se elimina el efecto deslumbramiento y el Sol aparece como un ridículo guisante anaranjado al que poco a poco la esfera negra de la Luna irá tapando.
 
Con todo, el mejor espectáculo estará en lo que tengas alrededor. Verás cómo se van apagando los colores, los pájaros estarán desconcertados porque esa no es la “hora normal” de anochecer”, los árboles proyectarán sobre el suelo muchas pequeñas sombras de media luna, la temperatura descenderá un poco pero en muy pocos minutos…
 
Y un último consejo: Consulta en Internet cuál es la hora exacta del eclipse total (si es que lo hay) en el lugar en que te encuentres: Sólo 15 segundos antes de esa hora exacta y 15 segundos después de la misma, podrás ver sin gafas el eclipse y entonces, sí habrá valido la pena.
 
PD.- ¡Ah! Y con respecto a lo de las tres “profecías” procura no estar tú en dentro de ese “porcentaje de aumento significativo”. Aquí queda escrito y publicado, el 12 de agosto de 2026 a las 11:00 horas.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

El eclipse de la razón

…O cuando el postureo supera a la sensatez.
 
(AZprensa) El acontecimiento de hoy, 12 de agosto, en España no va a ser un eclipse de sol, sino el apogeo del eclipse de la razón. Ya vemos a diario cómo la gente comparte en redes sociales una foto del pincho de tortilla que se ha comido, del lugar de vacaciones al que ha ido, del concierto musical en donde ha estado, del último vestido que se ha comprado, etc. La obsesión actual de la gran mayoría de las personas es mostrar al mundo que ellos están en la cumbre de la popularidad, que tienen muchos "me gusta", etc. Y claro, si hay un acontecimiento que sólo se da una vez cada 100 años, ¿cómo van a perdérselo? Y diría más, no es "¿cómo van a perdérselo?" sino "¿cómo no van a compartir en redes que ellos también lo han visto y mejor que nadie?".
 
La gente se ha acostumbrado a que Papá Estado les diga lo que tienen que hacer, a dónde hay que ir o no ir, lo que tienen que ver, lo que pueden o no pueden comer... Vamos, en definitiva: lo que tienen que pensar. Y están tan aborregados (nada hay mejor para el poder que un rebaño de fieles votantes) que no piensan ni razonan por sí mismos.
 
Por eso, ante el eclipse, una gran mayoría de personas van a estar más pendientes del postureo y de las fotos del eclipse para decir que ellos también lo vieron, que no repararán en las más elementales normas de seguridad. Con esa insensatez adquirida a base de seguir siempre las directrices de quienes mandan y no tener criterio propio, más de uno mirará al sol de reojo por encima de las gafas, otros se pasarán con las gafas puestas mirando al sol muchos minutos, otros pasarán de gafas —¡y mira que se lo han dicho!— y mirarán a través de una radiografía o unas gafas de sol cualquiera, otros estarán más pendientes de hacer la foto que del impacto de los rayos de sol sobre sus ojos… ¿Para qué seguir?
 
La conclusión es clara: a partir de mañana, y durante bastantes días, las consultas de oftalmología estarán llenas y muchas personas habrán deteriorado su vista para siempre. Y todo por volcar en las redes sociales un "yo vi el eclipse". Por desgracia, habrá incluso algunos para los que ese eclipse sea lo último que vieron sus ojos.
 
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martes, 11 de agosto de 2026

Que el eclipse no te eclipse la razón… y algo más

Se ha desatado una ola de borreguismo hacia el acontecimiento astronómico que tendrá lugar mañana 12 de agosto: el eclipse solar.
 
(AZprensa) Desde hace unos años, y cada vez más, la única obsesión de los jóvenes (y los no tan jóvenes) es hacer fotografías con el móvil para compartirlas en redes sociales: “He estado aquí”, “Esta es la tortilla de patatas que me estoy comiendo”, “Con mi vestido a la última moda”, “En plena juerga con mis amigos”, “Aquí al borde del precipicio” (algunos ya ni lo cuentan porque se caen y se matan de verdad), etc. No les importa ver nada ni estar en ningún sitio, sólo les importa decir a los demás que han estado en ese sitio o que han visto tal cosa.
 
Pues a lo que íbamos. A la mayoría de las personas les importa un bledo el eclipse solar; lo único que quieren es hacer fotos del eclipse y de ellos mismos viendo el eclipse, porque si no lo hacen (como resulta que sí lo van a hacer los demás) se sentirán fuera del grupo. Todos están más pendientes de ser aceptados por los demás que de ser ellos mismos.
 
Así las cosas, todos tienen ya sus gafas, todos tienen hechos ya sus planes para verlo en tal sitio y con tales personas, y casi nadie tiene la menor idea del riesgo para la salud que supone ver un eclipse si no se hace bien. Y como están más pendientes del postureo que de lo que de verdad están haciendo, van a caer como las moscas que se acercan al matamoscas eléctrico y caen fulminadas.
 
La gente se cree que ponerse unas gafas especiales es suficiente; el problema es que no saben en qué momento hay que ponérselas, ni en qué momento pueden mirar el eclipse, ni cuánto tiempo pueden estar mirándolo, ni qué pasa si por un momento miran de reojo el eclipse por encima de las gafas porque no se las han ajustado bien, ni qué pasa al estar más pendiente de poner un filtro al móvil que de ponérselo ellos mismos…
 
El 13 de agosto, las consultas médicas estarán llenas de gente con problemas de visión (algunos pueden llegar a ser permanentes), dolores de cabeza, mareos, etc. Y todo por ser como los demás y compartir esa experiencia en redes sociales.
 
Si es que, además, la gente no sabe que el daño que el sol causa en nuestros ojos no duele. No es como cuando acercas un dedo a la llama y te quema: enseguida lo retiras y te salvas de una grave quemadura. Aquí no; con el sol no te das cuenta del daño que te está haciendo (incluso irreversible) y no será hasta varios minutos u horas después cuando te quejes de que “no veo bien”. ¡Merluzo! ¡Si tú te lo has buscado por ese afán de volcar en redes ese típico “yo también…”!
 
Por eso, si no quieres estar con molestias visuales durante unos días o semanas, o si no quieres quedarte ciego, sigue al pie de la letra estos consejos que no soy yo quien los da, sino los oftalmólogos que saben de esto más que tú y más que todos los indocumentados influencers que abundan por ahí:
 
CONSEJOS MÉDICOS PARA NO DAÑAR TU VISTA DURANTE EL ECLIPSE:
 
1.- Utiliza exclusivamente gafas homologadas: Asegúrate de que cumplen con la normativa europea (marcado CE) y cuentan con un filtro certificado (ISO 12312-2). Nunca uses gafas de sol convencionales, radiografías, cristales oscuros caseros ni negativos fotográficos, ya que no protegen la retina.
 
2.- Revisa el estado del filtro: Antes de usarlas, comprueba que las gafas homologadas no estén rayadas, perforadas o desprendidas de su montura. Si tienen algún daño, deséchalas de inmediato.
 
3.- Colócatelas antes de mirar al sol: Ponte siempre las gafas especiales antes de dirigir la vista hacia el astro, y aparta los ojos del sol antes de quitártelas. Nunca te las pongas o quites mientras estás mirando directamente al foco solar.
 
4.- Limita el tiempo de exposición continua: Aunque uses las gafas adecuadas, se recomienda no mirar al sol de manera ininterrumpida durante más de 30 o 60 segundos seguidos. Dale descansos a tus ojos cerrándolos o apartando la vista durante unos minutos.
 
5.- Cuidado absoluto con los dispositivos móviles y cámaras: Nunca mires al sol a través de la lente de una cámara, prismáticos, telescopio o el teléfono móvil a menos que estos dispositivos cuenten con un filtro solar específico y certificado colocado exactamente en el objetivo. Mirar a través del móvil sin protección puede actuar como una lupa y quemar la retina de forma instantánea, además de arruinar el sensor de tu cámara.
 
6.- Atención especial durante la fase de totalidad (si procede): Solo te puedes quitar las gafas de protección estrictamente durante el breve momento de la totalidad (cuando la Luna oculta el Sol por completo y no se ve nada de su superficie). En cuanto reaparezca el primer rayo de sol (anillo de diamante), debes volver a colocarte las gafas de inmediato. (Nota: Si el eclipse es parcial en tu zona, no te quites las gafas en ningún momento).
 
7.- Vigila a los menores: Los niños son especialmente vulnerables porque sus ojos dejan pasar más luz hacia la retina y suelen entender peor los riesgos. Asegúrate de supervisarles en todo momento y de que no se quiten las gafas especiales por curiosidad o para hacer una foto.
 

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lunes, 10 de agosto de 2026

Si quieres ser “brillante”, toma ejemplo

Este es el ejemplo que deberían tomar todos aquellos que van a dar una ponencia o una conferencia y quieren quedar ante la audiencia como una “mente brillante”.
 
(AZprensa) Hace años, con motivo de la celebración de la segunda edición del Congreso de Mentes Brillantes, los organizadores acordaron que ninguna de las ponencias debía durar más de 21 minutos, ya que este es el tiempo que el cerebro humano puede mantener su atención al 100%.
 
Ojalá cumpliesen esta norma tantos y tantos ponentes que se aferran al micrófono y al estrado y se deleitan escuchándose a sí mismos sin importarles un pimiento la audiencia y sin decir nada de interés o adornándolo de tal forma que el meollo de su intervención se podía haber resumido en cinco minutos y todos hubiéramos quedado tan contentos.
 
Por eso, aquél Congreso de Mentes Brillantes, que se celebró bajo el lema “El ser creativo”, y en el que participaron premios Nobel, científicos, filósofos, economistas, químicos, astrofísicos, emprendedores, ideólogos, asesores políticos, etc. debió ser una delicia para los asistentes, porque ninguno de los ponentes se enrolló y todos fueron directos al grano.
 
¿Lo ves? Eso sí que es “ser brillante”. Y yo no he necesitado cientos de páginas para transmitir ese importante mensaje.
 

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domingo, 9 de agosto de 2026

La canción de la esperanza

(Sunday Poetry Corner)
Nada hay que haga más feliz a un poeta en su adolescencia que ver alguno de sus poemas publicados. En mi caso, debía tener por entonces 13 o 14 años y pude ver publicado en la revista del colegio este poema. Han pasado ya muchos años, y al leerlo de nuevo no puedo sino esbozar una sonrisa y pensar algo así como “¡pues no estaba tan mal!”. Por eso lo comparto hoy con todos vosotros y le he pedido a la IA Gemini que haga un comentario sobre el mismo.
Este es el poema.
 
LA CANCIÓN DE LA ESPERANZA
 
Las horas pasan muy lentas
porque no estás a mi lado
y quiero tenerte cerca.
 
Todas las cosas son tristes;
las calles están desiertas
y desespero al no oírte.
 
Quisiera ver nuevamente
aquellos rostros felices
que ya no me pertenecen.
 
Quisiera poder decirte
las cosas alegremente;
ver que tu rostro ríe.
 
Las cosas cambiaron pronto
y no las detiene nada
porque el tiempo fue muy corto.
 
Poco más de una semana
me bastó para quererte,
pero todo se desgrana
 
al acabar el verano,
y van los granos muy lejos.
Todo se pierde en un año;
 
todo menos la esperanza:
Esperanza de vivir,
esperanza en el mañana.
 
Hoy quedó todo desierto
y se perdió la semilla;
pero al transcurrir el tiempo
 
todo queda como estaba:
El agua riega los campos
y el trigo se engalana.
 
Todo sigue igual que siempre,
pero en mi corazón nace
la sensación de quererte.
 
Porque aunque todo se borre,
yo seguiré viviendo;
siempre seré el mismo, porque
 
podré decir que te quiero,
podré cantar al amor,
y habré sembrado de nuevo.
 
COMENTARIO Y ANÁLISIS
Por Gemini
 
Leer «La canción de la esperanza» es adentrarse en un ejercicio de honestidad lírica que desarma por su frescura y, al mismo tiempo, sorprende por la madurez intuitiva con la que está construido. Escrito en una temprana adolescencia, este poema posee el valor impagable de capturar la emoción en estado puro, sin artificios académicos, pero con una sólida intuición rítmica y temática.
 
1. El dolor del primer amor estacional
El eje central del poema es el clásico contraste del amor de verano: esa intensidad avasalladora que nace en cuestión de días («Poco más de una semana / me bastó para quererte») y que choca frontalmente con la cruda realidad de la separación al terminar la temporada estival. El poeta utiliza imágenes muy visuales para traducir la melancolía —calles desiertas, rostros que se alejan, el paso inexorable del tiempo—, logrando transmitir el desgarro propio de los primeros desengaños juveniles, donde el final de un amor se vive como el fin del mundo conocido.
 
2. Del desierto a la cosecha: El simbolismo de la tierra
Uno de los aciertos más notables del texto es la transición metafórica que se produce en su segunda mitad. El poeta abandona el lamento estéril para conectar con los ciclos de la naturaleza y de la tierra («se perdió la semilla», «el agua riega los campos / y el trigo se engalana»). Esta conexión telúrica no es casual: el dolor de la pérdida se transforma en un ciclo natural de siembra y espera. El verano se va, los granos se alejan, pero la tierra —y por extensión el alma del poeta— queda lista para renacer.
 
3. Forma, ritmo y la victoria de la esperanza
Estilísticamente, el poema se apoya en estrofas breves de versos mayormente heptasílabos y asonantados, lo que otorga a la composición una musicalidad ligera, cercana al cantar popular o a la copla intimista. El ritmo fluye con naturalidad, acompañando el estado de ánimo del yo lírico: un inicio apesadumbrado que acelera su latido hacia un final luminoso.
 
El título no engaña. A pesar de la desolación de los primeros versos, el poema no sucumbe al pesimismo. Se erige, por el contrario, como un himno de resistencia vital. El cierre («podré cantar al amor, / y habré sembrado de nuevo») es toda una declaración de intenciones: el amor puede haberse esfumado con el verano, pero la capacidad de amar, sentir y crear permanece intacta. Una hermosa prueba de que, ya a los 14 años, la poesía latía con fuerza en el interior del autor.

La novela “La melodía permanece”, está disponible en ediciones digital e impresa en Amazon y dispone de una edición en español y otra en noruego.

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“Melodien står igjen”: