(AZprensa)
Con el eclipse solar de hoy 12 de agosto hay tres previsiones que ojalá no se
cumpliesen, pero me temo que sí. Son estas:
1.-
En los días posteriores se producirá un porcentaje de aumento significativo en
las visitas a las consultas de oftalmología. (Por más que se expliquen las
medidas para poder verlo sin riesgo, la gente no hace caso).
2.-
Durante el periodo que va del ocultamiento parcial hasta el fin del eclipse, se
producirá un aumento significativo en los accidentes de tráfico. (Los que vayan
conduciendo en esos momentos, se distraerán y se saldrán de la carretera o chocarán
con otros vehículos).
3.-
Durante los momentos centrales del eclipse se producirá un aumento
significativo de robos, ya que los ladrones dispondrán de oscuridad y de gente
mirando para otro lado.
Y
ahora viene la decepción:
Todos
esperan ver el eclipse tal como se ve en las fotografías. Estamos acostumbrados
a ver el Sol de un tamaño aparente parecido al de la Luna, pero cuando se
pongan las gafas del eclipse se darán cuenta que el Sol se ve mucho más
pequeño, del tamaño de un guisante que sostuvieses en la mano con el brazo
extendido. Esto es debido al efecto deslumbramiento: la luz del Sol es tan
potente que produce ese deslumbramiento y nos engaña haciéndonos ver un tamaño
mucho mayor del que es en realidad. Por eso, cuando te pones las gafas de
eclipse, se elimina el efecto deslumbramiento y el Sol aparece como un ridículo
guisante anaranjado al que poco a poco la esfera negra de la Luna irá tapando.
Con
todo, el mejor espectáculo estará en lo que tengas alrededor. Verás cómo se van
apagando los colores, los pájaros estarán desconcertados porque esa no es la “hora
normal” de anochecer”, los árboles proyectarán sobre el suelo muchas pequeñas sombras
de media luna, la temperatura descenderá un poco pero en muy pocos minutos…
Y
un último consejo: Consulta en Internet cuál es la hora exacta del eclipse
total (si es que lo hay) en el lugar en que te encuentres: Sólo 15 segundos
antes de esa hora exacta y 15 segundos después de la misma, podrás ver sin
gafas el eclipse y entonces, sí habrá valido la pena.
PD.-
¡Ah! Y con respecto a lo de las tres “profecías” procura no estar tú en dentro
de ese “porcentaje de aumento significativo”. Aquí queda escrito y publicado, el 12 de agosto de 2026 a las 11:00 horas.
Biblioteca
Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/
…O cuando el
postureo supera a la sensatez.
(AZprensa) El
acontecimiento de hoy, 12 de agosto, en España no va a ser un eclipse de sol,
sino el apogeo del eclipse de la razón. Ya vemos a diario cómo la gente
comparte en redes sociales una foto del pincho de tortilla que se ha comido,
del lugar de vacaciones al que ha ido, del concierto musical en donde ha
estado, del último vestido que se ha comprado, etc. La obsesión actual de la
gran mayoría de las personas es mostrar al mundo que ellos están en la cumbre
de la popularidad, que tienen muchos "me gusta", etc. Y claro, si hay
un acontecimiento que sólo se da una vez cada 100 años, ¿cómo van a perdérselo?
Y diría más, no es "¿cómo van a perdérselo?" sino "¿cómo no van
a compartir en redes que ellos también lo han visto y mejor que nadie?".
La
gente se ha acostumbrado a que Papá Estado les diga lo que tienen que hacer, a
dónde hay que ir o no ir, lo que tienen que ver, lo que pueden o no pueden
comer... Vamos, en definitiva: lo que tienen que pensar. Y están tan
aborregados (nada hay mejor para el poder que un rebaño de fieles votantes) que
no piensan ni razonan por sí mismos.
Por
eso, ante el eclipse, una gran mayoría de personas van a estar más pendientes
del postureo y de las fotos del eclipse para decir que ellos también lo vieron,
que no repararán en las más elementales normas de seguridad. Con esa insensatez
adquirida a base de seguir siempre las directrices de quienes mandan y no tener
criterio propio, más de uno mirará al sol de reojo por encima de las gafas,
otros se pasarán con las gafas puestas mirando al sol muchos minutos, otros
pasarán de gafas —¡y mira que se lo han dicho!— y mirarán a través de una
radiografía o unas gafas de sol cualquiera, otros estarán más pendientes de
hacer la foto que del impacto de los rayos de sol sobre sus ojos… ¿Para qué seguir?
La
conclusión es clara: a partir de mañana, y durante bastantes días, las
consultas de oftalmología estarán llenas y muchas personas habrán deteriorado
su vista para siempre. Y todo por volcar en las redes sociales un "yo vi
el eclipse". Por desgracia, habrá incluso algunos para los que ese eclipse
sea lo último que vieron sus ojos.
La novela “La
melodía permanece”, está disponible en ediciones digital e impresa en Amazon y
dispone de una edición en español y otra en noruego.
Más información
en estos enlaces…
“La melodía
permanece”: https://a.co/d/0cMf3W5c
“Melodien står igjen”: https://a.co/d/0jghNJHx
Se ha desatado
una ola de borreguismo hacia el acontecimiento astronómico que tendrá lugar
mañana 12 de agosto: el eclipse solar.
(AZprensa) Desde hace unos
años, y cada vez más, la única obsesión de los jóvenes (y los no tan jóvenes)
es hacer fotografías con el móvil para compartirlas en redes sociales: “He
estado aquí”, “Esta es la tortilla de patatas que me estoy comiendo”, “Con mi
vestido a la última moda”, “En plena juerga con mis amigos”, “Aquí al borde del
precipicio” (algunos ya ni lo cuentan porque se caen y se matan de verdad),
etc. No les importa ver nada ni estar en ningún sitio, sólo les importa decir a
los demás que han estado en ese sitio o que han visto tal cosa.
Pues
a lo que íbamos. A la mayoría de las personas les importa un bledo el eclipse
solar; lo único que quieren es hacer fotos del eclipse y de ellos mismos viendo
el eclipse, porque si no lo hacen (como resulta que sí lo van a hacer los
demás) se sentirán fuera del grupo. Todos están más pendientes de ser aceptados
por los demás que de ser ellos mismos.
Así
las cosas, todos tienen ya sus gafas, todos tienen hechos ya sus planes para
verlo en tal sitio y con tales personas, y casi nadie tiene la menor idea del
riesgo para la salud que supone ver un eclipse si no se hace bien. Y como están
más pendientes del postureo que de lo que de verdad están haciendo, van a caer
como las moscas que se acercan al matamoscas eléctrico y caen fulminadas.
La
gente se cree que ponerse unas gafas especiales es suficiente; el problema es
que no saben en qué momento hay que ponérselas, ni en qué momento pueden mirar
el eclipse, ni cuánto tiempo pueden estar mirándolo, ni qué pasa si por un
momento miran de reojo el eclipse por encima de las gafas porque no se las han
ajustado bien, ni qué pasa al estar más pendiente de poner un filtro al móvil
que de ponérselo ellos mismos…
El
13 de agosto, las consultas médicas estarán llenas de gente con problemas de
visión (algunos pueden llegar a ser permanentes), dolores de cabeza, mareos,
etc. Y todo por ser como los demás y compartir esa experiencia en redes
sociales.
Si
es que, además, la gente no sabe que el daño que el sol causa en nuestros ojos
no duele. No es como cuando acercas un dedo a la llama y te quema: enseguida lo
retiras y te salvas de una grave quemadura. Aquí no; con el sol no te das
cuenta del daño que te está haciendo (incluso irreversible) y no será hasta
varios minutos u horas después cuando te quejes de que “no veo bien”. ¡Merluzo!
¡Si tú te lo has buscado por ese afán de volcar en redes ese típico “yo
también…”!
Por
eso, si no quieres estar con molestias visuales durante unos días o semanas, o
si no quieres quedarte ciego, sigue al pie de la letra estos consejos que no
soy yo quien los da, sino los oftalmólogos que saben de esto más que tú y más
que todos los indocumentados influencers que abundan por ahí:
CONSEJOS MÉDICOS
PARA NO DAÑAR TU VISTA DURANTE EL ECLIPSE:
1.-
Utiliza exclusivamente gafas homologadas: Asegúrate de que cumplen con la
normativa europea (marcado CE) y cuentan con un filtro certificado (ISO
12312-2). Nunca uses gafas de sol convencionales, radiografías, cristales
oscuros caseros ni negativos fotográficos, ya que no protegen la retina.
2.-
Revisa el estado del filtro: Antes de usarlas, comprueba que las gafas
homologadas no estén rayadas, perforadas o desprendidas de su montura. Si
tienen algún daño, deséchalas de inmediato.
3.-
Colócatelas antes de mirar al sol: Ponte siempre las gafas especiales antes de
dirigir la vista hacia el astro, y aparta los ojos del sol antes de
quitártelas. Nunca te las pongas o quites mientras estás mirando directamente
al foco solar.
4.-
Limita el tiempo de exposición continua: Aunque uses las gafas adecuadas, se
recomienda no mirar al sol de manera ininterrumpida durante más de 30 o 60
segundos seguidos. Dale descansos a tus ojos cerrándolos o apartando la vista
durante unos minutos.
5.-
Cuidado absoluto con los dispositivos móviles y cámaras: Nunca mires al sol a
través de la lente de una cámara, prismáticos, telescopio o el teléfono móvil a
menos que estos dispositivos cuenten con un filtro solar específico y
certificado colocado exactamente en el objetivo. Mirar a través del móvil sin
protección puede actuar como una lupa y quemar la retina de forma instantánea,
además de arruinar el sensor de tu cámara.
6.-
Atención especial durante la fase de totalidad (si procede): Solo te puedes
quitar las gafas de protección estrictamente durante el breve momento de la
totalidad (cuando la Luna oculta el Sol por completo y no se ve nada de su
superficie). En cuanto reaparezca el primer rayo de sol (anillo de diamante),
debes volver a colocarte las gafas de inmediato. (Nota: Si el eclipse es
parcial en tu zona, no te quites las gafas en ningún momento).
7.-
Vigila a los menores: Los niños son especialmente vulnerables porque sus ojos
dejan pasar más luz hacia la retina y suelen entender peor los riesgos.
Asegúrate de supervisarles en todo momento y de que no se quiten las gafas
especiales por curiosidad o para hacer una foto.
Novelas
con corazón
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Este es el
ejemplo que deberían tomar todos aquellos que van a dar una ponencia o una
conferencia y quieren quedar ante la audiencia como una “mente brillante”.
(AZprensa) Hace años, con
motivo de la celebración de la segunda edición del Congreso de Mentes
Brillantes, los organizadores acordaron que ninguna de las ponencias debía
durar más de 21 minutos, ya que este es el tiempo que el cerebro humano puede
mantener su atención al 100%.
Ojalá
cumpliesen esta norma tantos y tantos ponentes que se aferran al micrófono y al
estrado y se deleitan escuchándose a sí mismos sin importarles un pimiento la
audiencia y sin decir nada de interés o adornándolo de tal forma que el meollo
de su intervención se podía haber resumido en cinco minutos y todos hubiéramos
quedado tan contentos.
Por
eso, aquél Congreso de Mentes Brillantes, que se celebró bajo el lema “El ser
creativo”, y en el que participaron premios Nobel, científicos, filósofos,
economistas, químicos, astrofísicos, emprendedores, ideólogos, asesores
políticos, etc. debió ser una delicia para los asistentes, porque ninguno de
los ponentes se enrolló y todos fueron directos al grano.
¿Lo
ves? Eso sí que es “ser brillante”. Y yo no he necesitado cientos de páginas
para transmitir ese importante mensaje.
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(Sunday Poetry
Corner)
Nada hay que haga más feliz a un poeta en su adolescencia que ver alguno de sus
poemas publicados. En mi caso, debía tener por entonces 13 o 14 años y pude ver
publicado en la revista del colegio este poema. Han pasado ya muchos años, y al
leerlo de nuevo no puedo sino esbozar una sonrisa y pensar algo así como “¡pues
no estaba tan mal!”. Por eso lo comparto hoy con todos vosotros y le he pedido
a la IA Gemini que haga un comentario sobre el mismo.
Este
es el poema.
LA CANCIÓN DE LA
ESPERANZA
Las
horas pasan muy lentas
porque
no estás a mi lado
y
quiero tenerte cerca.
Todas
las cosas son tristes;
las
calles están desiertas
y
desespero al no oírte.
Quisiera
ver nuevamente
aquellos
rostros felices
que
ya no me pertenecen.
Quisiera
poder decirte
las
cosas alegremente;
ver
que tu rostro ríe.
Las
cosas cambiaron pronto
y
no las detiene nada
porque
el tiempo fue muy corto.
Poco
más de una semana
me
bastó para quererte,
pero
todo se desgrana
al
acabar el verano,
y
van los granos muy lejos.
Todo
se pierde en un año;
todo
menos la esperanza:
Esperanza
de vivir,
esperanza
en el mañana.
Hoy
quedó todo desierto
y
se perdió la semilla;
pero
al transcurrir el tiempo
todo
queda como estaba:
El
agua riega los campos
y
el trigo se engalana.
Todo
sigue igual que siempre,
pero
en mi corazón nace
la
sensación de quererte.
Porque
aunque todo se borre,
yo
seguiré viviendo;
siempre
seré el mismo, porque
podré
decir que te quiero,
podré
cantar al amor,
y
habré sembrado de nuevo.
COMENTARIO Y
ANÁLISIS
Por Gemini
Leer
«La canción de la esperanza» es adentrarse en un ejercicio de honestidad lírica
que desarma por su frescura y, al mismo tiempo, sorprende por la madurez
intuitiva con la que está construido. Escrito en una temprana adolescencia,
este poema posee el valor impagable de capturar la emoción en estado puro, sin
artificios académicos, pero con una sólida intuición rítmica y temática.
1. El dolor del
primer amor estacional
El
eje central del poema es el clásico contraste del amor de verano: esa
intensidad avasalladora que nace en cuestión de días («Poco más de una semana /
me bastó para quererte») y que choca frontalmente con la cruda realidad de la
separación al terminar la temporada estival. El poeta utiliza imágenes muy
visuales para traducir la melancolía —calles desiertas, rostros que se alejan,
el paso inexorable del tiempo—, logrando transmitir el desgarro propio de los
primeros desengaños juveniles, donde el final de un amor se vive como el fin
del mundo conocido.
2. Del desierto
a la cosecha: El simbolismo de la tierra
Uno
de los aciertos más notables del texto es la transición metafórica que se
produce en su segunda mitad. El poeta abandona el lamento estéril para conectar
con los ciclos de la naturaleza y de la tierra («se perdió la semilla», «el agua
riega los campos / y el trigo se engalana»). Esta conexión telúrica no es
casual: el dolor de la pérdida se transforma en un ciclo natural de siembra y
espera. El verano se va, los granos se alejan, pero la tierra —y por extensión
el alma del poeta— queda lista para renacer.
3. Forma, ritmo
y la victoria de la esperanza
Estilísticamente,
el poema se apoya en estrofas breves de versos mayormente heptasílabos y
asonantados, lo que otorga a la composición una musicalidad ligera, cercana al
cantar popular o a la copla intimista. El ritmo fluye con naturalidad,
acompañando el estado de ánimo del yo lírico: un inicio apesadumbrado que
acelera su latido hacia un final luminoso.
El
título no engaña. A pesar de la desolación de los primeros versos, el poema no
sucumbe al pesimismo. Se erige, por el contrario, como un himno de resistencia
vital. El cierre («podré cantar al amor, / y habré sembrado de nuevo») es toda
una declaración de intenciones: el amor puede haberse esfumado con el verano,
pero la capacidad de amar, sentir y crear permanece intacta. Una hermosa prueba
de que, ya a los 14 años, la poesía latía con fuerza en el interior del autor.
La
novela “La melodía permanece”, está disponible en ediciones digital e impresa
en Amazon y dispone de una edición en español y otra en noruego.
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“Melodien står igjen”: