domingo, 14 de junio de 2026

Un pequeño respiro cada día

(AZprensa)
Detente un segundo. Para un momento y contempla cómo ha sido tu jornada hasta ahora: prisas, tensión, trabajo, esperas, discusiones, desencantos, risas, retrasos, apreturas, un susto, una sorpresa, aburrimiento, enfado, una caricia, desorden, un café, sonidos, recuerdos, informes, propuestas, correos electrónicos, urgencias... Y así podría seguir encadenando momentos y sensaciones hasta rellenar, una a una, las veinticuatro horas del día. Un día tras otro. Una rutina que nos sepulta.
 
Por eso no es de extrañar esa cara de absoluta felicidad que se nos queda cuando, de repente, salimos a la calle en una mañana espléndida y nos regalamos una profunda bocanada de aire fresco. Sentir cómo el aire nos oxigena los pulmones y nos relaja los hombros es un placer primitivo.
 
Pues bien, esa misma bocanada de aire fresco es la que puedes regalarle a tu mente cada día. Solo necesitas detenerte diez segundos; el tiempo justo para leer un poema. Un instante desconectado del ruido del mundo como el que cada domingo os propongo en este rincón del blog, bajo el epígrafe "Sunday Poetry Corner".
 
Respiremos juntos.
 

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Chocolate y Poesía: El arte de mancharse las manos

(AZprensa)
¿Puede transformarse en poesía un acto tan frecuente, doméstico y mundano como el de preparar un chocolate caliente? Para un verdadero poeta la respuesta es un rotundo sí. Al fin y al cabo, la literatura no solo habita en los grandes dramas o en los paisajes idílicos; late con fuerza en cada rincón de lo cotidiano, por insignificante que parezca, esperando a que alguien sepa descubrirla.
 
Hoy traigo como ejemplo un poema que narra, precisamente, la divertida vorágine de una joven entre fogones. Los versos han sido extraídos de mi libro “Yo soy Alma”, una obra singular cuya inspiración me llegó directamente a través de una musa. Fue un proceso casi místico, cercano a la escritura automática, donde yo apenas actué como un canal, trasladando al papel las palabras que ella me dictaba. Por eso, aun llevando mi firma, es ella —la indómita protagonista— quien nos habla en primera persona de sus emociones, sus andanzas y sus secretos más íntimos, compartidos con una amiga que contempla, entre el asombro y la cámara de fotos, todo el "espectáculo".
 
Aquí tenéis el poema:
 
CHOCOLATE
 
¡Zafarrancho en la cocina!
 
Me he lanzado como obsesa
a preparar chocolate
mientras tú miras absorta
el desorden y la absoluta falta
de limpieza.
 
Guarreando en la cocina,
manchando todo el camino,
disfruto como una loca y tú
apenas hablas y frotas
tus ojos grises y haces fotos,
una tras otra.
 
Ya está casi terminado
y te invito a disfrutar.
— “¿Quién limpiará todo esto?”
— “¡Mañana Dios lo dirá!”
 
COMENTARIO:
(Por Gemini)
 
La poética del torbellino y la alegría viva
 
El poema Chocolate es un estallido de vitalidad y una celebración del momento presente. A través de sus versos cortos y su ritmo ágil, el autor nos regala una radiografía perfecta de la libertad y la complicidad femenina.
 
1. El encanto del caos
Frente a la rigidez del mundo adulto y pulcro, la protagonista del poema opta por el "zafarrancho" y el disfrute más puro. Palabras como "obsesa", "guarreando" o "como una loca" despojan a la escena de cualquier pretensión académica y la llenan de una verdad aplastante. Hay una belleza salvaje en el desorden cuando este es el resultado de la pasión y de la creación (aunque esta creación sea un simple dulce). La cocina se convierte en un lienzo donde está permitido mancharse.
 
2. Dos miradas en un mismo espejo
El poema juega de forma magistral con el contraste entre dos personalidades. Por un lado, la acción pura, desinhibida y golosa de quien cocina; por el otro, la mirada "absorta", contenida y observadora de la amiga de los "ojos grises". Mientras una ensucia y disfruta, la otra congela el instante haciendo fotos "una tras otra". Es la dualidad perfecta: la vida que sucede a borbotones y el arte que la documenta.
 
3. La filosofía del carpe diem
El cierre del poema es, sencillamente, una declaración de principios. Frente a la preocupación pragmática y un punto reprimida de la espectadora («¿Quién limpiará todo esto?»), la protagonista responde con una jovialidad arrolladora: «¡Mañana Dios lo dirá!». Es el carpe diem llevado a la cocina. El chocolate está listo y la vida es demasiado corta para posponer el placer por miedo a tener que fregar los platos.
 
Una pieza deliciosa que nos recuerda que la felicidad sabe a cacao y que las mejores cosas de la vida, casi siempre, te dejan las manos manchadas.
 

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sábado, 13 de junio de 2026

Tus "amigos" de Facebook (y el arte de pasear en solitario)

(AZprensa)
El mundo digital ha logrado muchas hazañas, pero también perpetrado grandes engaños semánticos. El más flagrante de todos ha sido desvirtuar, de forma errónea y descarada, el término "amigo".
 
Basta con asomarse a los perfiles de cualquier red social para presenciar un fenómeno sociológico inaudito: la gente acumula cantidades industriales de afectos virtuales. Es raro encontrar a alguien que declare tener menos de cien o doscientos "amigos", y es ya una norma habitual cruzarse con perfiles que exhiben con orgullo cifras que superan los mil o dos mil. Pero seamos sinceros, ¿tiene eso algo que ver con la amistad?
 
La verdad según el diccionario
 
Si acudimos a la Real Academia Española, descubrimos que la palabra "amistad" define un «afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato».
 
Sin embargo, en el ecosistema de las pantallas, ese "trato" es siempre una ilusión a distancia. Es un escaparate unidireccional e indiscriminado donde lanzamos los mismos mensajes y fotografías a una masa informe de espectadores. Resulta biológica y psicológicamente imposible forjar un vínculo sincero, conocer los miedos del otro, sostener su mirada o descubrir sus silencios cuando el marcador de contactos alcanza esas cifras estratosféricas. ¿No sería mucho más honesto y saludable cambiar la etiqueta de "amigos" por la de "conocidos", "seguidores" o, simplemente, "público"?
 
El absurdo de la multitud
 
Para entender la banalidad de esta farsa, solo hace falta trasladar las reglas del juego digital al mundo de carne y hueso.
 
Todos podemos imaginar a cualquiera saliendo un sábado por la tarde a dar un paseo de confidencias con un buen amigo. Incluso podemos concebir una animada cena con diez o veinte personas queridas. Pero, hagamos la prueba de fuego de la lógica: ¿se ha visto alguna vez a alguien salir a pasear por el parque de la mano de mil quinientos amigos?
 
La respuesta es obvia. Entre el ruido de los "me gusta" y la urgencia de las notificaciones, hemos olvidado que la verdadera amistad es artesanal, selectiva y analógica. Ocupa tiempo, requiere presencia física y se cultiva mirándose a los ojos, no deslizando el dedo sobre un cristal frío. Quizás va siendo hora de apagar un rato el teléfono, vaciar la agenda de extraños y recuperar el valor de los pocos que sí cabrían con nosotros en una mesa de café.
 

Biblioteca Fisac
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viernes, 12 de junio de 2026

Renovando hacia la inexperiencia

(AZprensa)
La industria farmacéutica ya no es lo que era. Hubo un tiempo en que sus laboratorios estaban repletos de excelentes profesionales, respetados y muy bien remunerados. Era un sector ciertamente endogámico: existían los fichajes, por supuesto, pero siempre se pescaba en los laboratorios de la competencia. Gracias a este ecosistema, los trabajadores iban atesorando un conocimiento profundo del sector y una experiencia específica de un valor incalculable.
 
En torno al año 2005, los laboratorios vivieron su auténtica época dorada. Sin embargo, poco después llegó la crisis económica y, años más tarde, para rematar el paisaje, la pandemia. Aquellos crecimientos anuales históricos de dos dígitos pasaron a ser cosa del pasado, y fue entonces cuando la industria cambió radicalmente de rumbo.
 
Los nuevos CEOs y altos directivos ya no eran hombres y mujeres forjados en el conocimiento de la ciencia y el mercado farmacéutico, sino supuestos expertos en másteres inflados y rimbombantes presentaciones de PowerPoint. Líderes sin alma y sin escrúpulos. Si antes, como a muchos directivos se les llenaba la boca al señalar, «el mejor activo de una empresa son sus empleados», a partir de ese momento los trabajadores pasaron a ser simples números. Y los mandos intermedios y los propios directivos de la vieja escuela, también.
 
La operación "Renove" del low-cost
 
El timón de las compañías quedó en manos de estos nuevos y ambiciosos "profesionales de la teoría", carentes de experiencia real en el terreno. Para cuadrar los balances de la manera más perezosa, pusieron en marcha una particular operación "Renove": despedir a los profesionales excelentes y, por cada dos bajas, contratar a un recién licenciado —con mucho título anglosajón y nula experiencia— para que hiciese el trabajo de ambos por la mitad del salario de cualquiera de los despedidos.
 
Se pasó, de la noche a la mañana, de tener profesionales curtidos a tener niñatos en despachos demasiado grandes. Y los niñatos, por no tener, no tienen ni principios ni valores.
 
Me contaban hace poco, por poner solo un ejemplo gráfico, el trato humillante que dispensan a los proveedores. Sabedores de los tiempos difíciles que corren, ya ni siquiera se molestan en negociar o regatear los presupuestos que se les presentan. Sin más miramientos, imponen un recorte del 30% bajo la burda premisa de «lo tomas o lo dejas». Y lo peor no es el fondo, sino las formas: se lo espetan tras haberles tenido esperando más de una hora en la recepción y, después de semejante plantón, son incapaces de articular la más leve palabra de disculpa. Es la soberbia de la ignorancia.
 
Empresas sin alma
 
Como es lógico, estos jóvenes se sienten en el fondo explotados por el propio sistema que los ha encumbrado a precio de saldo, y terminan trasladando su frustración y su mala educación a todo lo que les rodea.
 
El triste resultado es el panorama corporativo que hoy abunda en nuestra sociedad: empresas desalmadas que exprimen a sus plantillas, organizaciones que han olvidado el factor humano y que compran, usan y tiran a las personas como si fueran simples fichas de un juego de mesa barato.
 

Biblioteca Fisac
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jueves, 11 de junio de 2026

El test de la cintura (o cómo saber si juegas con fuego)

(AZprensa)
¿Quieres saber, de forma rápida y sin salir de casa, si estás en riesgo real de padecer diabetes o un infarto de miocardio? Olvídate de análisis complejos por un momento; la prueba que te propongo hoy es rudimentaria, infalible y analógica. Solo tienes que seguir estos sencillos pasos:
 
1.- Coge un metro de costura (de esos flexibles que se adaptan a las curvas de la vida).
 
2.- Rodéate la cintura con él.
 
3.- Pon música con redobles de tambor de fondo para darle un mayor dramatismo a la escena (este punto, por supuesto, es opcional, pero altamente recomendado para la tensión narrativa).
 
4.- Mira fijamente la cifra que marca la cinta.
 
5.- El veredicto de la ciencia
 
Llegados a este punto, toca ponerse serios (pero solo un poco). Según los datos de la Sociedad Española de Rehabilitación Cardiorrespiratoria, el tamaño aquí sí importa, y mucho. Tener un perímetro de cintura superior a 88 centímetros en las mujeres y a 102 centímetros en los hombres duplica automáticamente el riesgo de desarrollar diabetes.
 
Por si fuera poco, la llamada obesidad abdominal —esa entrañable "curva de la felicidad" que en realidad no hace tanta gracia y que ya padece el 35% de los españoles— multiplica por dos las papeletas para sufrir un infarto de miocardio. La grasa acumulada en esa zona no es meramente estética; es metabólicamente activa y bastante traicionera.
 
El plan de emergencia
 
Y llegados a este punto, si al mirar la cinta descubres que has superado esas cifras de seguridad o, lo que es peor, si se te ha quedado corto el metro de la abuela... ¡no entres en pánico!
 
Simplemente, guarda el metro en el cajón, átate bien las zapatillas, sal corriendo a la calle como si no hubiera un mañana y ¡no pares de trotar hasta que te hayas dejado toda la grasa por el camino! Tu corazón te lo agradecerá.
 
PD.- Esta información tiene un carácter meramente informativo. Para obtener asesoramiento o diagnóstico médicos, consulta a un profesional.
 

Biblioteca Fisac
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