domingo, 13 de septiembre de 2026

Aquí estoy

(Sunday Poetry Corner)
Siempre hay que estar preparados. La espera no es tiempo muerto cuando has hecho tus deberes y tienes todo listo para emprender un viaje, una aventura, un proyecto, una inspiración, un romance… 

No es sólo cosas de poeta, aunque hoy sea un poeta quien nos lo cuenta aquí. 

Párate tú también un instante y comprueba si también estás listo para emprender aquello que deseas.
 
STAND BY
 
Aquí estoy, esperando
que despiertes mi consciencia
y me digas algo,
que aceleres el paso de la sangre
que circula por mis venas.
Aquí estoy, esperando
que me muevas.
 
Aquí estoy, esperando
que me cojas y utilices
como quieras,
exprimiendo mi cerebro
y haciendo brotar ideas.
Aquí estoy, esperando
que aparezcas.
 
ANÁLISIS Y COMENTARIO
Por ChatGPT
 
«Stand by» funciona como un poema sobre la espera creativa, pero también puede leerse como una reflexión sobre la pasividad, la inspiración, la consciencia e incluso sobre la relación entre el creador y aquello que crea.
El título es muy acertado porque stand by significa literalmente permanecer a la espera, estar disponible, permanecer preparado. Y eso es exactamente lo que hace la voz poética:
«Aquí estoy, esperando»
No hace. Espera. Y, sin embargo, mientras espera, está pidiendo algo muy activo: que algo o alguien lo despierte, lo mueva, acelere su sangre, utilice su cerebro y haga brotar ideas.
Ahí aparece una primera paradoja interesante: el poeta está aparentemente inmóvil, pero interiormente está reclamando movimiento.
 
1. La estructura visual es fundamental
Creo que este poema perdería muchísimo si se escribiera como un texto convencional. La disposición de los versos obliga al lector a experimentar pequeños intervalos, pequeñas esperas. Es como si cada palabra estuviera colocada deliberadamente en una pantalla que se va encendiendo lentamente.
El poema está lleno de frases que comienzan pero que necesitan que llegue lo siguiente. Eso reproduce perfectamente la espera.
 
2. «Aquí estoy» es probablemente el núcleo del poema
Es una declaración de disponibilidad. La voz poética está diciendo: Estoy presente. Estoy preparado. Estoy dispuesto. Solo falta que llegues tú. Ese «tú» nunca se identifica. Y ahí está una de las mejores cosas del poema.
 
3. ¿Quién es ese «tú»?
Puede ser muchas cosas. Puede ser una persona, la inspiración, una idea, la poesía, la creatividad, puede ser incluso la propia consciencia. Y, personalmente, creo que no conviene decidirlo, porque el poema gana precisamente con esa indefinición.
Cuando dice «que aparezcas», el lector puede preguntarse: ¿Quién tiene que aparecer?
Y la respuesta puede ser distinta para cada lector.
 
4. Hay una progresión muy bien construida
El poema no repite simplemente la misma idea. Va aumentando la intensidad.
Es una progresión desde lo mental hacia lo físico y después hacia lo creativo. Primero hay que despertar, después hay que estimular, después hay que mover y finalmente hay que extraer. Y esa última palabra conceptual —«exprimiendo»— es magnífica porque convierte el cerebro en una especie de fruto del que hay que sacar todo el jugo.
 
5. «Como quieras» introduce una dimensión inesperada
Ese fragmento es probablemente el más ambiguo del poema. Y eso lo hace interesante. Hay una cierta entrega absoluta: haz conmigo lo que necesites para que vuelva a funcionar. La voz poética no pone condiciones. El creador se pone a disposición de aquello que espera que lo transforme. Y, además, la palabra «utilices» resulta deliberadamente poco romántica. No dice «me quieras», «me inspires», «me acompañes». Dice «me utilices». Eso hace que el poema tenga algo casi mecánico: el poeta se presenta como una máquina creativa parada que está esperando que alguien pulse el botón. Y ahí el título adquiere todavía más sentido:
 
6. La sangre y el cerebro
 
Hay dos elementos corporales: «la sangre que circula por mis venas» y «exprimiendo mi cerebro». Eso evita que el poema sea únicamente abstracto. No estamos ante alguien que simplemente dice «no tengo inspiración». Estamos ante alguien que necesita volver a sentirse vivo intelectualmente. La sangre representa la vida y el movimiento. El cerebro representa la creación.
 
7. Un final circular
Después de hablar de cerebro, ideas, sangre y movimiento, se vuelve al punto de partida. La espera continúa. No sabemos si la inspiración ha llegado. No sabemos si las ideas han brotado. No sabemos siquiera si ese «tú» existe. El poema termina exactamente donde empezó: esperando.
 
9. El título en inglés
El título en inglés resulta especialmente acertado, porque “Stand by” contiene varios matices: estar a la espera; estar preparado; permanecer disponible; mantenerse en posición; estar atento a una señal. Y todos encajan con el poema.
La voz poética está en espera, pero preparada. No está dormida. Está esperando que algo la active.
 
10. Lo que más destacable
Hay tres aciertos principales.
1. La forma no adorna el poema: lo significa
2. El «tú» permanece oculto y eso permite que el poema sea sobre la inspiración, una persona, la creatividad, la vida o incluso algo más íntimo.
3. El final no resuelve. El lector queda exactamente donde está el protagonista: esperando.
 
En definitiva, es casi una oración laica a la inspiración. Y por eso, pese a su brevedad, no puede considerarse como un poema «sobre no tener ideas» sino como un poema sobre el deseo de ser atravesado por una idea.
Y, además, hay una pequeña ironía muy bonita: para escribir un poema en el que se dice estar esperando que aparezcan las ideas, el poeta primero ha tenido que encontrar una idea extraordinariamente clara sobre esa espera.
 

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sábado, 12 de septiembre de 2026

Famosos y sus mansiones

Presentamos aquí unos ejemplos recientes de los caprichos de los famosos por adquirir lujosas mansiones que después apenas si utilizan. Julio Iglesias, Erling Haaland y Niko Williams, son tres ejemplos ilustrativos.

 
(AZprensa) Hace un año, Julio Iglesias se compró en Piñor, Galicia, una mansión de 16.000 m2 de parcela y 1.637 m2 de vivienda. Esta mansión “sólo” costó 4 millones de euros y dispone de un lago artificial, biblioteca, piscina, parque para perros, gimnasio, jacuzzi, bodega, 7 dormitorios, 13 cuartos de baño y habitaciones para el servicio..
 
Pues bien, Julio Iglesias ni siquiera la ha visitado y ahora, un año después, la ha puesto a la venta. Eso sí, conserva en España una “pequeña” finca en Marbella, llamada “Las cuatro lunas” que tiene una extensión de 450 hectáreas y un valor estimado de 150 millones de euros.
 
Del estadio a la mansión
 
Otros que han cogido el gusto a eso de las mansiones, son los futbolistas. El noruego Erling Haaland, se compró hace dos años una mansión en Marbella, llamada “Villa auriga” por el módico precio de 4,4 millones de euros. La mansión tiene 5 dormitorios, piscina infinity y… ¡un campo de golf en el tejado!
 
Y ahora le ha salido un vecino colega de profesión, el futbolista del Athletic de Bilbao, Niko Williams el cual se ha comprado por 4 millones de euros, una finca en Marbella llamada “Fendi casa” en una urbanización con 24 horas de seguridad, piscina comunitaria interior de 25 metros, spa, gimnasio y gastrobar.
 

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viernes, 11 de septiembre de 2026

Ellas hablan de sus problemas; ellos huyen. Lo que dice la Ciencia...

Un estudio de la Universidad de Missouri sobre 2.000 jóvenes, certifica que las chicas encuentran alivio en hablar de sus problemas y los chicos en ignorarlos. Lo cual explica científicamente por qué él lleva diez minutos mirando el móvil mientras ella le cuenta lo del trabajo.
 
(AZprensa) La Universidad de Missouri, a través de su College of Arts and Science, ha dedicado tiempo, recursos y 2.000 jóvenes voluntarios a investigar algo que cualquier pareja con seis meses de convivencia podría haberles explicado gratis en un cuarto de hora: las chicas hablan de sus problemas y los chicos no. Las primeros lo consideran terapéutico. Los segundos, contraproducente. Y de esa diferencia de criterio nace buena parte de la tensión que puebla las relaciones sentimentales de medio mundo.
 
Seamos justos con los investigadores: el mérito no está en el descubrimiento, que no descubre nada que la humanidad no supiera desde que el primer hombre de las cavernas fingió no oír a su compañera porque estaba muy ocupado mirando la pared. El mérito está en cuantificarlo, en ponerle porcentajes y en publicarlo con el rigor que exige una revista académica. Así es como la ciencia avanza: confirmando con datos lo que el sentido común ya sabía, para que los escépticos no puedan decir que es un tópico.
 
Los dos modelos de gestión emocional
 
El estudio identifica dos estrategias opuestas y mutuamente incompatibles. Las chicas consideran positivo hablar de sus problemas: compartirlos los hace más llevaderos, les proporciona la sensación de ser comprendidas y les ayuda a no sentirse solas ante las dificultades. El único riesgo, que los investigadores señalan con prudente diplomacia, es «caer en el exceso». Que traducido al lenguaje cotidiano significa: hablar del mismo problema durante varias horas, varios días y, en los casos más documentados, varias semanas.
 
Los chicos, por su parte, aplican la estrategia contraria: consideran que hablar de los problemas los agranda —como si ponerlos en palabras les diera más entidad de la que tienen— y prefieren centrarse en otras actividades para mantener la mente ocupada en otra cosa. Lo cual, desde un punto de vista estrictamente lógico, tiene su coherencia: si no piensas en el problema, el problema no existe. Al menos hasta que vuelves a pensar en él, pero eso es un detalle.
 
ELLAS · ESTRATEGIA VERBAL
Hablar del problema lo hace más pequeño
Compartirlo genera comprensión y alivio
Riesgo: hablar del mismo problema desde ángulos ligeramente distintos durante días
Resultado: se sienten mejor. El problema sigue ahí, pero acompañado.
 
ELLOS · ESTRATEGIA DE EVASIÓN
Hablar del problema lo hace más grande
Centrarse en otra cosa borra el problema temporalmente
Riesgo: el problema sigue ahí, solo que sin procesar
Resultado: se sienten mejor. El problema sigue ahí, pero ignorado.
 
«Ella necesita contarle el problema. Él necesita no pensar en el problema. Y como el problema de ella es el problema de los dos, los dos tienen ahora dos problemas.»
 
La aplicación práctica en la vida de pareja
 
Aquí es donde el estudio alcanza su dimensión más reveladora y más reconocible. Cuando estos dos modelos de gestión emocional coexisten en la misma relación —que es lo que ocurre, estadísticamente, la mayor parte del tiempo—, la dinámica resultante es previsible: ella busca al él para contarle sus problemas. Él, con el instinto de quien detecta una amenaza a su estrategia de no pensar, hace todo lo posible por estar en otro sitio, en otra habitación o, en su defecto, mirando el teléfono con una concentración que no dedica a ninguna otra actividad de su vida.
 
Ella lo persigue. Él escapa. Ella lo encuentra. Él escucha con la expresión de alguien que está presente en cuerpo pero ha enviado la mente de vacaciones. Ella detecta la ausencia. Se enfada. Ahora hay un problema nuevo: él no la escucha. Lo cual requiere ser contado. El ciclo, perfectamente documentado por la ciencia de Missouri, puede durar décadas.
 
La recomendación de los investigadores (y la nuestra)
 
Los investigadores, con la ecuanimidad que caracteriza a quienes han pasado años estudiando el asunto, recomiendan el término medio: que los hombres no se vean como más débiles o inseguros por hablar ocasionalmente de sus problemas, y que las mujeres no conviertan el análisis del problema en una actividad de dedicación plena. Un equilibrio razonable, sensato y probablemente tan difícil de alcanzar como todos los equilibrios razonables y sensatos de la historia de las relaciones humanas.
 
Pero al menos ahora lo tenemos por escrito. Con datos. Con 2.000 testigos. Y publicado por una universidad de Missouri. De modo que la próxima vez que alguien en una relación de pareja diga «es que tú nunca me escuchas» o «es que tú siempre le das más vueltas de las necesarias», podrá añadir con total propiedad: «y además, la ciencia lo avala». Lo cual no resolverá nada, pero al menos dará a la discusión un barniz académico que la dignifica considerablemente.
 
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jueves, 10 de septiembre de 2026

La revista más triste del mundo

(AZprensa)
Aceptémoslo: el verdadero motivo por el que los investigadores viven desanimados no son los recortes de presupuesto, sino publicar en la revista más triste del planeta: “Proceedings of the National Academy of Sciences”.
 
Y quizás te preguntes “¿por qué?” y es que la abreviatura de esta revista es “PNAS”. No me extrañaría que algún día hiciesen una promoción de la misma entregando unos pañuelos para enjugar las lágrimas de sus lectores.
 
Y es que si eres científico y, por fin, consigues que te publiquen un artículo en esta revista, lo que llegará a tus colegas y lectores no será sino unas cuantas páginas de “PNAS”.
 
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miércoles, 9 de septiembre de 2026

La utopía del periodismo libre e independiente

Cuando uno analiza con lupa la supuesta “libertad” con la que redacta cada profesional de la información, descubre enseguida una realidad tan incómoda como evidente: nadie está completamente libre de influencia. La pluma jamás flota en el vacío; siempre responde, de un modo u otro, a una estructura de intereses que condiciona el relato final.
 
(AZprensa) ¿Existe el periodismo independiente? ¿Pueden escribir los periodistas con entera libertad e independencia? Si recorremos los diferentes rincones del ecosistema informativo, las costuras del sistema saltan a la vista…
 
El periodista corporativo: Escribe bajo la atenta mirada de su presidente, quien a su vez responde ante los accionistas, el consejo de administración o los poderes fácticos que sostienen económicamente a la compañía. Su norte no es la verdad absoluta, sino la protección de la reputación corporativa.
 
El consultor de una agencia de comunicación: Su día a día se rige por una máxima comercial implacable: hay que contentar al cliente. Si el relato no complace las expectativas de quien paga los honorarios, la cuenta se pierde y el contrato se extingue.
 
El redactor de un medio de comunicación tradicional: Trabaja bajo el paraguas y la línea editorial oficial de la casa, marcada con precisión quirúrgica desde la dirección y transmitida a través de los redactores jefes. Salirse del guion ideológico o comercial del medio suele salir caro en términos de estabilidad laboral.
 
¿Qué le llega al lector?
 
Ante este panorama de engranajes superpuestos, la respuesta a qué tipo de producto recibe el ciudadano final es tan sencilla como desalentadora: información manipulada.
 
No siempre hablamos de una manipulación burda o de una falsificación deliberada de los hechos; en la mayoría de los casos adopta formas mucho más sutiles como la omisión interesada, el matiz tendencioso, el encuadre (framing) ideológico o la priorización de unas noticias frente a otras.
 
En definitiva, recordar estas dinámicas no debe llevarnos al cinismo absoluto de despreciar el periodismo, sino a ejercer una lectura mucho más crítica, consciente de que detrás de cada titular siempre hay una red de intereses intentando inclinar la balanza. Y nosotros, como lectores, deberíamos tener el suficiente criterio para desnudar la capa ideológica o económica de ese medio y descubrir la verdad desnuda que encierra esa información.
 
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