(AZprensa) Hay cifras que,
cuando se pronuncian en frío, parecen meros datos estadísticos flotando en la
gran autopista de internet. Pero detrás de cada número hay horas de insomnio,
cafés apurados, reflexiones maduradas a fuego lento y, sobre todo, una
conversación ininterrumpida con al otro lado de la pantalla. Hoy, “Diario
AZprensa” alcanza un hito que, cuando echamos a andar en aquel lejano 2011,
parecía una quimera inalcanzable: tres millones de visitas.
Echar
la vista atrás abruma un poco. Son ya 6.838 entradas publicadas de manera
incansable. Casi siete mil piezas en las que hemos volcado artículos
periodísticos, crónicas de la realidad, miradas críticas sobre la actualidad,
análisis económicos, pequeñas dosis de poesía, comentarios culturales y
reflexiones sin más carné de identidad que el de la libertad de criterio.
Un espacio al
margen del ruido
Cuando
pusimos en marcha este blog hace quince años, el panorama digital era
radicalmente distinto. Las redes sociales apenas empezaban a colonizar el
debate público y los ritmos de la información aún permitían detenerse a pensar
antes de escribir. Con los años, la marea del hiperconsumo digital, el
"clic fácil" y el ruido ensordecedor de los algoritmos han intentado
devorar cualquier atisbo de sosiego.
Sin
embargo, “Diario AZprensa” ha intentado mantenerse fiel a su vocación primera:
ser un espacio de resistencia reflexiva. Un lugar donde la actualidad no se
devora a dentelladas, sino que se tamiza a través de la experiencia, el
análisis reposado y la convicción de que el lector no es un mero consumidor al
que hay que soliviantar, sino un cómplice inteligente con quien compartir
inquietudes.
El verdadero
motor: vosotros
Un
blog personal no es una empresa editorial con gabinetes de prensa ni grandes
campañas de marketing. Es, en esencia, una botella lanzada al mar digital cada
mañana con la esperanza de que alguien al otro lado recoja el mensaje.
Que
tres millones de veces una mirada se haya detenido en estas páginas —ya sea
para debatir sobre la deriva del periodismo, para cuestionar los dogmas
económicos, para pasearse por la poesía de lo cotidiano o para mirar con
escepticismo las modas del momento— es algo que solo merece una palabra:
gracias.
Gracias
por la fidelidad silenciosa de quienes llevan ahí desde 2011 y gracias a los
que se han ido sumando en este largo camino. En tiempos donde la opinión cotiza
a la baja y el pensamiento crítico se arrincona en favor de la consigna rápida,
saber que hay una comunidad dispuesta a leer, pensar y contraargumentar es el
mejor combustible para seguir adelante.
Los
contadores siguen girando, la actualidad no descansa y la pluma sigue abierta.
Vamos a por el siguiente trayecto. Nos vemos, como siempre, en el próximo
artículo.
Vicente Fisac es
periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
“Arquitecto de
emociones”: https://www.amazon.es/dp/1703376927
¿Te has
preguntado alguna vez que para qué sirve leer? ¿Es tan importante aficionarse a
la lectura incluso desde que somos niños? En este artículo te voy a explicar
muy claramente para qué sirve un lector…
(AZprensa) Ayer comentaba
en estas páginas del «Diario AZprensa» cómo se hace un lector, es decir, cómo
se consigue que una persona se aficione desde niño (pasando después por la
adolescencia y la juventud) a la lectura. Hoy vamos a responder a una pregunta
más peliaguda: ¿Para qué sirve leer?
Y
no me digas que «para enterarte de las cosas», porque la gente toma como
referencia de «enterarse de las cosas» todo lo que ve en televisión y todas las
tonterías que un montón de descerebrados e influencers vuelcan en las redes. Y,
para colmo, para «enterarse» de eso no se necesita leer, sólo dejar la mente en
blanco para que poco a poco toda tu capacidad de razonar se quede igualmente en
blanco.
Porque
leer es:
- Desarrollar
el cerebro
- Desarrollar
la capacidad de comprensión
- Adquirir
cultura
- Aprender
a tener juicio crítico
- Aprender
a razonar
- Desarrollar
la imaginación
…
He
puesto puntos suspensivos porque leer sirve para muchas más cosas, e incluso
también para una importantísima: PASÁRSELO BIEN.
¡Sí,
porque si has elegido bien el libro vas a pasártelo bien!
Así
que ya lo sabes, leer no es perder el tiempo, sino enriquecer tu vida.
Novelas
con corazón
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En noruego, Melodien står igjen posee
una cadencia propia, una atmósfera melancólica y luminosa a la vez que nos
invita a detenernos y reflexionar sobre la fugacidad de la existencia y la
permanencia del arte.
(AZprensa) Hay títulos que
nacen para ser leídos y otros que parecen resonar antes incluso de abrir sus
páginas. Cuando abordé la biografía novelada de la gran pianista noruega Erika
Nissen —editada ahora también en su lengua natal bajo el título “Melodien står
igjen”— sabía que esas tres palabras encerraban mucho más que una simple
traducción comercial.
Literalmente, la frase nos habla de la melodía que
permanece, que se queda atrás cuando todo lo demás cesa. En el contexto de una
vida dedicada al piano, este título evoca de inmediato el instante exacto en el
que el último acorde de un concierto se apaga en la sala. Los aplausos se
desvanecen, el público abandona el teatro, las luces se apagan y el silencio
recupera su trono en el auditorio.
Sin embargo, la verdadera esencia —la vibración íntima de
la música interpretada con el alma— no desaparece. Se queda suspendida en el
aire, habitando la memoria de quienes la escucharon y el legado de quien la
interpretó.
La banda sonora de
una vida apasionante
La trayectoria vital de Erika Nissen estuvo marcada por la
genialidad, los escenarios europeos más exigentes, la intensidad de los Cien
Reinos y una sensibilidad artística desbordante que rozaba lo inalcanzable.
Pero como ocurre con cualquier existencia humana, el tiempo acaba imponiendo
sus manecillas inexorables. Los años pasan, los escenarios cambian y los
aplausos se apagan.
¿Qué queda entonces cuando el fragor de la vida pública se
silencia?
Queda la melodía. Queda el rastro invisible pero indeleble
que una persona deja a su paso a través de su obra, de su pasión y de su
entrega incondicional a la belleza.
Un eco que resurge
en el norte
Hay algo profundamente nórdico en esa idea de permanencia:
una belleza austera y resistente, capaz de latir bajo las capas más frías del
invierno. “Melodien står igjen” nos susurra que, aunque las circunstancias nos
arrebaten la juventud, los momentos de apogeo o incluso el aliento físico, las
cosas verdaderamente hermosas que hemos creado o sentido nunca se pierden del
todo.
Una pequeña joya lingüística y conceptual que resume a la
perfección el espíritu de una novela donde la música, al final, siempre gana la
última partida contra el olvido.
La novela “La
melodía permanece”, está disponible en ediciones digital e impresa en Amazon y
dispone de una edición en español y otra en noruego.
Más información
en estos enlaces…
“La melodía
permanece”: https://a.co/d/0cMf3W5c
“Melodien står igjen”:
¿Alguna vez te
has preguntado cómo se hace un lector, es decir, cómo se consigue que un niño
se aficione a la lectura y ya de mayor siga leyendo libros de forma habitual?
Pues te lo voy a explicar…
(AZprensa) Todo parte de
un proceso muy simple, de empezar poco a poco con lo que en cada etapa se puede
asimilar, al igual que sucede cuando a nuestros hijos les enseñamos a caminar;
no podemos pretender que pasen de ir a gatas a caminar como un marchador
olímpico en un abrir y cerrar de ojos.
En
el caso de la lectura, hay que aficionarlos desde el principio. Cuando empiezan
a tener entendimiento, leyéndoles cuentos. Cuando ya saben leer, comprándoles
cuentos apropiados a su edad y, según van cumpliendo años, ir ajustando esos
libros a la edad que cumplen; eso sí, procurando que los libros que les
compremos sean siempre de su agrado. Me explicaré: si a un niño le gustan mucho
los animales, pues que esos libros sean de animales; si le gustan las películas
de Disney, pues que sean de películas de Disney; y también —y esto es muy
importante— que no sean todos los cuentos del mismo estilo, sino que se
acostumbre desde pequeño a leer cosas variadas.
Cuando
ya son un poco mayores, llegará la edad de los cómics, y que no nos asuste,
porque la lectura de cómics puede convertirse en la antesala de la lectura
culta y formativa que vendrá más tarde. También en el mundo de los cómics irá
evolucionando en sus gustos, ya que hay tebeos para todas las preferencias y
todas las edades.
Cuando
llegue a la adolescencia tendrá que dar un paso importante: de los cómics a las
novelas y a los libros para jóvenes. Y aquí hago un inciso para rendir homenaje
a la Editorial Bruguera, que —cuando yo era adolescente— sacó una colección
llamada «Historias» en donde toda una serie de novelas para jóvenes venían
acompañadas con páginas de cómics que recreaban la novela. Allí estaban autores
como Julio Verne, Salgari, Burroughs, Dickens, etc., y todo aquel joven que
primero leyó cuentos y luego cómics se aficionaba rápidamente a la lectura de
novelas con esta especie de híbridos de novelas acompañadas de tebeos.
De
aquí, y de una forma natural, el joven se considerará ya lo suficientemente
«adulto» como para desdeñar estas novelas-cómics y se decidirá por sí mismo a
leer novelas juveniles pero sin tantos «dibujitos». Y de ahí se pasará
finalmente a la literatura en general, desde los clásicos (algunos de los
cuales tendrá que leer obligatoriamente durante sus estudios) a cualquier
escritor contemporáneo que aborde temas de su gusto.
Este
es el camino y «así se hace un lector»; pero me olvidaba decir que en todo este
proceso hay dos factores necesarios para añadir:
Que
desde pequeño haya muchos libros en su casa.
Que
vea cómo sus padres leen libros y que hay muchos momentos en que prefieren leer
un libro antes que mirar tonterías en el móvil o dejar que les laven el cerebro
en la televisión.
PD.-
¡Uy, qué difícil
de conseguir es esto último!”
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(AZprensa) Durante más de dos
mil años todos hemos estado equivocados. Durante más de dos mil años los libros
de texto nos han estado enseñando cosas falsas como, por ejemplo, dónde nace el
río Guadiana. Basta con revisar cualquier libro de texto actual para ver que pone
como nacimiento las lagunas de Ruidera, añadiendo que poco después el río
desaparece bajo tierra para reaparecer unos kilómetros más adelante en los
llamados Ojos del Guadiana. Generación tras generación hemos crecido con esa
mentira a cuestas, aunque bien mirado, era una mentira muy bonita y romántica:
el río que desaparece y luego vuelve a reaparecer misteriosamente. Yo mismo
bauticé al cantante Miguel Ríos como «el cantante Guadiana» porque toda su vida
profesional la ha pasado con constantes desapariciones y nuevas reapariciones.
Pero las verdades acaban saliendo a la luz, unas veces con
dos mil años de retraso y otras quizás con muchos más. El caso es que ahora se
ha comprobado que esa creencia era falsa. Las aguas que salen de las lagunas de
Ruidera y desaparecen bajo tierra no tienen nada que ver con el río Guadiana,
ya que van a parar a un acuífero situado en un nivel diferente. Son las aguas
de otro acuífero subterráneo las que afloran a la superficie en esos románticos
Ojos del Guadiana para certificar el auténtico nacimiento del río.
Sin embargo, la sobreexplotación de los acuíferos hace ya
mucho tiempo que secó los Ojos del Guadiana —solo en algunos años de mucha
lluvia puede brotar de nuevo el agua allí—, y ahora esas aguas subterráneas tienen
que buscarse la vida y encontrar otro lugar por donde salir a la superficie y
formar el río. Y mira lo que son las cosas: nos roban el romanticismo del río
subterráneo y el misterio de su resurrección en los Ojos del Guadiana, pero nos
regalan otro misterio. El río Guadiana nace… ¡donde puede!
Así es como deberían reflejarlo los libros de texto: el
Guadiana es el único río de España que nace donde puede y, según el año
hidrológico, puede nacer en un sitio o en otro. Por ejemplo, actualmente nace
en Daimiel, concretamente en unas surgencias situadas en el último tramo del
río Azuer, entre los molinos de «El Nuevo» y «Griñón».
Si en plan de broma se dice que un vasco nace donde
quiere, aquí podríamos trasladarlo con un «el Guadiana nace donde puede», añadiendo
que de momento «nace en Daimiel».
Esto solo es un ejemplo de que probablemente todo lo que
sabemos es mentira, solo que han de pasar quizás miles de años para que
descubramos la falsedad. Y como ninguno de nosotros va a vivir miles de años,
no conoceremos la verdad hasta que hayamos muerto en esta vida y renacido en el
más allá.
Biblioteca Fisac
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