sábado, 7 de noviembre de 2026

Cuando el arte hay que explicarlo, no es arte sino basura

Cada año, con la feria del arte contemporáneo, ARCO, vuelve también el asombro, la perplejidad y esa inevitable sensación de que nos están tomando el pelo a tamaño industrial. Tú mismo lo podrás comprobar cuando llegue la próxima edición.
 
(AZprensa) Pasearse por los pabellones contemporáneos es adentrarse en un territorio donde la lógica se suspende. En el apartado de escultura, por ejemplo, uno puede extasiarse —si es que cabe el término— ante unas humildes cajas de cartón apiladas con desgana en una esquina. Obras de «arte» con semejante factura e inspiración estética que pueden contemplarse, por decenas y completamente gratis, en cualquier nave de cualquier polígono industrial de España. En la sección de pintura la tónica no desentona: lienzos donde alguien ha lanzado un par de botes de pintura o ha dado unos brochazos violentos, probablemente con los ojos cerrados y un lunes por la mañana.
 
La coartada de los críticos
 
Lo divertido —o trágico, según se mire— no es solo lo que se expone, sino el aparato ideológico que se monta a su alrededor. Es entonces cuando irrumpen los «críticos» de arte. Con gesto doctoral y la chequera intelectual por delante, se colocan ante el mamarracho de turno para ensalzar sus virtudes ocultas y tratar de explicarnos, mediante un galimatías incomprensible de términos filosóficos, lo que el artista supuestamente pretendía transmitir.
 
Nos explican que esas cajas de cartón de embalaje son una profunda reflexión sobre la caducidad del capitalismo tardío y que los brochazos ciegos representan el vacío existencial del individuo posmoderno.
 
Pero la realidad, tozuda y limpia, suele encargarse de poner las cosas en su sitio con una frecuencia admirable. No falla: cada cierto tiempo salta a los informativos la noticia de que una avispada señora de la limpieza ha tirado a la basura una de estas «obras maestras». Y lo hace con total lógica, porque para ella —y para cualquier ser humano dotado de sentido común— aquello no era más que un residuo que algún despistado había dejado olvidado en medio del pasillo.
 
La dictadura del emperador desnudo
 
El arte auténtico, el que ha conmovido a la humanidad a lo largo de los siglos, no necesita manual de instrucciones ni coartadas teóricas. Una catedral gótica, una melodía de Chopin, un lienzo de Velázquez o una escultura clásica te atraviesan el alma de inmediato, sin necesidad de que un enterado te susurre al oído lo que debes sentir.
 
Con el arte contemporáneo de salón ocurre lo contrario: si te tienen que explicar que eso es arte, es que no lo es. Es pura tomadura de pelo, un ejercicio de esnobismo elevado a la categoría mercantil donde el único valor real es el marketing y la osadía de ver quién es capaz de colar la mayor excentricidad a un comprador con más dinero que criterio. Menos mal que siempre nos quedará el sentido común de las limpiadoras para recordarnos que la basura, por mucho que se ponga sobre un pedestal, sigue siendo basura.
 
PD.- En la imagen una “obra de arte” que acabó en la basura cuando la empleada de la limpieza lo confundió con la basura acumulada después de una fiesta.
 

La melodía permanece
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viernes, 6 de noviembre de 2026

29-N: El gran pucherazo

(AZprensa)
Todavía hay muchas personas que creen que el próximo 29-N se celebrarán Elecciones Generales en España. Por desgracia, no es cierto. Ese día se celebrará “El gran pucherazo”.
 
El Gobierno de Pedro Sánchez está rodeado de casos de corrupción y ya no se habla de eso. Cada día nos despertamos con un nuevo tema de conversación para olvidarlo. La acampada de Sol, la crisis de la vivienda, la próxima huelga general, los disturbios callejeros, la invasión de Ceuta con la inacción del Gobierno, el accidente de tren con decenas de muertos, la dimisión del ministro de transportes, el nombramiento de un superministro, etc.
 
Gracias a esto, la gente y los medios de comunicación se olvidan de su corrupción y de su nefasta gestión, porque la culpa siempre la tiene la oposición.
 
Y mientras tanto, Pedro Sánchez sigue preparando su “pucherazo”. Cientos de miles de falsos españoles que podrán votar gracias a la Ley de nietos, con documentos que presentan tachaduras con typex y datos alterados a mano, recursos para que sean validados para poder votar, aprobación de poder votar de forma digital sin más comprobaciones, despensas de votos por correo sin la más mínima garantía…
 
Y ahora lo último:
 
Para su gran campaña de cara a estas supuestas “elecciones” no sólo cuenta con dos canales de televisión (pagados con los impuestos de todos los españoles pero puestos al servicio de Pedro Sánchez), TVE y La 2, sino que ahora acaba de lanzar un nuevo canal de televisión dedicado exclusivamente a su campaña electoral: La Siete.
 
Los responsables de La Siete, al anunciar el nuevo canal han declarado que su intención es cambiar las elecciones (no se sabe si ha sido un desliz o pura y llanamente desfachatez, la desfachatez que da la impunidad). Su parrilla estará formada por dos bloques: durante el día debates e “informativos” dedicados a alabar el sanchismo y atacar a la oposición; y por la noche: ¡nueve horas de teletienda! De la que se ha comprobado cómo es capaz de borrar cualquier rastro de inteligencia que quede en los cerebros de las personas que permanezcan varios minutos mirándola.
 
Así que, entre los votos falsos por correo, los votos falsos sin que se haya acreditado su validez, y los cientos de miles de españoles que votarán con amnesia a la gestión del gobierno, y con odio hacia la oposición, gracias al lavado de cerebro de estos tres canales de televisión, el pucherazo está servido.
 
Es cierto que las encuestas lo dan por perdedor, pero es que para hacer las encuestas preguntan a “personas” no a “votos amañados” y por eso le dan por perdedor. Y aun así, olvidan otro dato: Para ganar Pedro Sánchez no necesita ganar, sólo necesita que la suma de PP+Vox no consiga la mayoría absoluta, porque aunque el partido del Gobierno sufra un descalabro en número de escaños, siempre contará con el apoyo de todos los demás grupos políticos dispuestos a conseguir todo tipo de prebendas como hasta ahora han venido consiguiendo gracias a este apoyo.
 
¿Qué le importa España? ¿Qué le importan los españoles? Aquí lo único que le importa a Pedro Sánchez es seguir en el poder, al precio que sea, aunque suponga destruir este país, destruir la convivencia, y destruir nuestra esperanza.
 
PD.- Este artículo es una opinión personal y nada me gustaría más que equivocarme. Pero, de momento, ya hay 3 canales de televisión pública haciendo campaña en favor de uno sólo de los candidatos: Pedro Sánchez. TVE, La 2 y ahora Canal 7 están en campaña para uno sólo de los candidatos (y esos tres canales los pagamos todos a través de nuestros impuestos).
 

Así comenzó todo y los Gobiernos descubrieron lo fácil que es dominar a los ciudadanos:
“Diario del caos”:
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jueves, 5 de noviembre de 2026

Dos volcanes, dos destinos: Granátula hizo un museo; Daimiel no hace nada














Cerro Gordo y Las Tiñosas son vecinos, nacieron de una explosión parecida y llevan la misma cicatriz de cantera. Uno recibe decenas de miles de visitantes. El otro, a lo sumo, algún paseante curioso.
 
(AZprensa) Cuando alguien dice «volcán», la imaginación fabrica enseguida una postal: una montaña de laderas empinadas, un cráter en la cumbre, quizá el Teide recortado contra un cielo azul. Pero los volcanes no conservan esa silueta para siempre. Los hay tan antiguos que la erosión, con esa paciencia suya que no tiene prisa, los ha ido limando hasta dejarlos, a ojos del caminante distraído, en un simple monte. Una loma más entre las muchas que adornan el paisaje manchego.
 
Dos de ellos viven en el Campo de Calatrava y son casi vecinos: Cerro Gordo, en Granátula de Calatrava, y Las Tiñosas, en Daimiel. Ambos están jubilados desde hace tiempo. Las Tiñosas ronda los tres millones de años, entre finales del Plioceno y principios del Cuaternario. En Cerro Gordo, según los expertos que guían las visitas, la última erupción tuvo lugar hace unos 700.000 u 800.000 años, dentro de un vulcanismo regional que se prolongó durante millones de años.
 
Y sin embargo, la erosión no ha podido con ellos del todo. Quien sabe mirar encuentra todavía su morfología, sus depósitos y el relato de cómo nacieron. Y aquí viene lo curioso: nacieron de forma parecida. Los dos son hijos de erupciones freatomagmáticas, de esas en que el magma, al subir, se topa con agua y la cosa acaba en explosión. En Cerro Gordo cuentan que el magma chocó con las aguas del Acuífero 23 —sí, el mismo del que dependen Las Tablas de Daimiel— y provocó una detonación descomunal. En Las Tiñosas hay depósitos de oleadas piroclásticas que apuntan a la misma mecánica. Mismo origen, mismo agua, casi el mismo paisaje alrededor.
 
Hasta aquí, dos hermanos. Lo que los separa no es la geología, sino lo que cada pueblo ha hecho con el suyo.
 
Granátula: la cantera que se volvió museo
 
Cerro Gordo también fue cantera. Durante unas tres décadas, una multinacional extrajo material de sus entrañas, y el resultado fue el que suele dejar toda cantera: una herida abierta en la montaña. Pero en Granátula decidieron mirar esa herida de otra manera. Aquel tajo mostraba, como en un corte anatómico, las capas del volcán: cenizas oscuras, cuarcitas pulverizadas de tonos rojizos, estratos de colores y texturas que normalmente permanecen ocultos bajo tierra. Lo que para la empresa era un frente de explotación, para el pueblo era una lección de geología a cielo abierto.
 
La empresa cedió al ayuntamiento 2.000 metros cuadrados de la cantera. El ayuntamiento y la Asociación para el Desarrollo del Campo de Calatrava movilizaron fondos europeos LEADER. Y el 15 de abril de 2016 abrió sus puertas el primer volcán-museo visitable de la Península: un recorrido interpretativo por el interior de la montaña, de unos cien metros de profundidad. Diez años después, los resultados hablan solos: más de 70.000 visitas desde la apertura, un nuevo centro de visitantes inaugurado este verano, el 7 de julio, y un volcán convertido en uno de los geositios más destacados del Geoparque Volcanes de Calatrava, reconocido por la UNESCO en 2024.
 
Y un dato más, que conviene leer despacio: Granátula de Calatrava tiene 683 habitantes. Seiscientos ochenta y tres vecinos. Con esa población, un ayuntamiento no suele tener holgura para grandes proyectos. Lo que tuvo, en cambio, fue algo bastante más escaso: visión.
 
«Dos volcanes con el mismo origen y una cicatriz de cantera parecida. Uno es hoy un museo con decenas de miles de visitas. El otro, una loma. La diferencia no está en la lava: está en la voluntad.»
 
Las Tiñosas: el volcán que espera
 
Y mientras tanto, a pocos kilómetros de Daimiel, se levanta —levantar es mucho decir— una loma alargada: dos cerros alineados que apenas superan los veinte o veinticinco metros sobre la llanura, junto a lo que fue la laguna de La Nava. Quien se acerca y sabe mirar descubre una fisura eruptiva de unos mil metros de longitud, conos de piroclastos, un amplio cráter, coladas de lava y, en los cortes de las antiguas canteras, los depósitos de las oleadas piroclásticas perfectamente visibles. Exactamente el tipo de material que en Granátula se ha convertido en atracción.
 
Porque Las Tiñosas también fue cantera. Durante unos años se extrajo de ella material para la construcción, y esa actividad deformó su faz. Pero aquí la historia se bifurca. En Granátula, cuando la cantera dejó de funcionar, alguien vio un museo. En Daimiel, cuando la cantera dejó de funcionar, nadie vio nada. Dejadez. Desidia. Falta de visión estratégica. Y después de eso, nada. Abandono total.
 
CERRO GORDO · GRANÁTULA DE CALATRAVA
Edad: última erupción hace unos 700.000-800.000 años
Cantera: unas tres décadas de extracción; la empresa cedió terrenos al municipio
Hoy: volcán-museo desde 2016
Población: 683 habitantes
Visitas: más de 70.000 desde la apertura
Reconocimiento: geositio del Geoparque UNESCO
 
LAS TIÑOSAS · DAIMIEL
Edad: unos tres millones de años
Cantera: años de extracción de material; su aspecto quedó deformado
Hoy: sin acondicionar ni musealizar
Población: 17.722 habitantes
Visitas: ninguna
Reconocimiento: ninguno
 
Bueno, no todo es olvido, justo es reconocerlo. En 2025, la jornada «Daimiel, camina y aprende» de FEDADA llevó a sus participantes hasta el cerro, y es un gesto que se agradece. Pero una ruta de senderismo, por simpática que sea, no sustituye a un proyecto.
 
La pregunta incómoda
 
Alguien dirá que Daimiel no necesita un reclamo turístico más: ya tiene Las Tablas, ya tiene la Motilla del Azuer. Precisamente por eso. Un visitante que llega atraído por el parque nacional o por el yacimiento arqueológico y descubre que a pocos kilómetros hay también un volcán de tres millones de años, con sus cortes, sus paneles y su guía, es un visitante que se queda un día más. Naturaleza, arqueología y geología en un mismo fin de semana. Eso no es competencia: es un paquete. Máxime cuando el humedal, por razones que conocemos de sobra, no siempre está en su mejor momento.
 
Seamos justos: Granátula tuvo suerte. Contó con una empresa dispuesta a ceder terrenos y con fondos europeos a mano, y no todo eso es replicable de la noche a la mañana. Pero lo esencial del ejemplo no es el dinero. Es la decisión de mirar con otros ojos lo que uno tiene delante, aunque esté lleno de cicatrices.
 
Un volcán que lleva tres millones de años esperando puede esperar un poco más. Lo que no sabemos es cuánto va a tardar el pueblo que lo tiene a la puerta en acordarse de él.
 

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miércoles, 4 de noviembre de 2026

Antes de informar, hay que conseguir que lean

Sin un buen titular, nadie leerá lo que has escrito. El titular nunca debe ser un resumen de la noticia, ni siquiera su conclusión; debe ser, simplemente, un señuelo que despierte la curiosidad del lector y le incite a averiguar de qué se trata. Intentar contar demasiadas cosas en el titular, ser excesivamente riguroso y, por tanto, prolijo, sólo consigue desviar la atención del lector hacia otra noticia más atractiva.
 
(AZprensa) Cuando se trata de escribir una noticia, un artículo, una nota de prensa, un comunicado, etc., es necesario prestar la máxima atención a su titular, ya que sin un buen titular cualquier escrito está destinado al fracaso: a que el lector «pase página» y fije su atención en otra noticia que haya conseguido despertar más su interés.
 
Sin embargo, en el mundo empresarial, aun cuando estos escritos sean realizados por profesionales de la comunicación —bien sean de la propia compañía o de una agencia externa—, suelen ser revisados por otros directivos cuya formación será excelente en su correspondiente área de especialización —médicos, economistas, abogados, farmacéuticos, etc.—, pero que no necesariamente tienen formación en el arte de comunicar.
 
Cuando el escrito llega a sus manos para ser revisado, inmediatamente tratan de trasladarle sus propias obsesiones, más propias de un artículo científico, un manual de instrucciones, un contrato empresarial o un prospecto de medicamento. Y corrigen, y corrigen, y vuelven a corregir, siempre en el mismo sentido: añadir explicaciones no pedidas, detallar especificaciones técnicas, ampliar la información mediante párrafos interminables...
 
Es decir, todo lo contrario de lo que deben ser una buena noticia y un buen titular: brevedad, concisión, claridad, intriga, factor humano e implicación personal del lector, por citar sólo algunas de las características más relevantes que deben acompañar a cualquier pieza periodística.
 
Un titular nunca debe ser el «resumen» de la noticia
 
Pero, centrándonos exclusivamente en el titular, el primer error garrafal que se comete es intentar «contar toda la noticia en el titular». Y digo yo: si la contamos en el titular, ¿para qué va a querer el lector seguir leyendo la noticia? Y, sobre todo, un titular que resume la noticia es necesariamente largo y, por consiguiente, aburrido. Difícilmente conseguirá captar la atención y despertar el interés del lector.
 
Sólo hay que fijarse en cualquiera de nosotros cuando hojeamos un periódico. Vamos pasando una tras otra las páginas; los ojos recorren las columnas a velocidad de vértigo y sólo cuando encuentran algo llamativo trasladan al cerebro la orden de «stop».
 
A partir de ahí es cuando comenzamos a leer. Si el contenido despierta nuestro interés, continuamos; si no, proseguimos nuestro recorrido por el periódico en busca de otra noticia que sí consiga atraparnos.
 
Pues, aunque parezca mentira, todavía hay muchos «profesionales» que siguen obsesionados con resumir la noticia en el titular. E incluso en algunas publicaciones digitales se comprueba con horror cómo todos los titulares, uno tras otro, están construidos exactamente de la misma manera. Más que titulares, parecen el índice de un catálogo de materias.
 
En cambio, otras publicaciones tienen estos conceptos muy bien asumidos y ofrecen titulares a cuál más atractivo. Eso nos lleva a leerlas, a pasar más tiempo en sus páginas y, lo que es más importante, a fidelizarnos como lectores.
 
Las cinco reglas de un buen titular
 
Un buen titular debería reunir, al menos, estas características:
 
1. Debe ser corto. A ser posible, no más de dos líneas.
 
2. Debe utilizar un lenguaje directo. Tiene que poder entenderse en una fracción de segundo.
 
3. Debe sorprender. Su misión no es informar de todo, sino conseguir que el lector quiera saber más.
 
4. Debe afectar a las personas. Por tanto, debe situarse en la esfera de las preocupaciones, necesidades o intereses del lector.
 
5. Debe guardar relación con el contenido. Sorprender por sorprender es un engaño que, tarde o temprano, provoca el rechazo del lector.
 
Dicho esto, vemos que la elaboración de un titular tiene mucho de técnica y también de arte publicitario. Tutea al lector, le propone retos, despierta su curiosidad y le hace partícipe —en suma— de la noticia. Después, en el desarrollo de la información, ya habrá tiempo para dar respuesta al «qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué». Pero ningún lector llegará hasta ahí si antes no ha sentido el deseo de seguir leyendo, de averiguar qué hay detrás de esas pocas palabras que han conseguido llamar su atención.
 
El titular es, en definitiva, el anzuelo.
 
Y un anzuelo no está diseñado para alimentar al pez: está diseñado para conseguir que pique. No cortemos las alas a quien sabe comunicar. Por eso quisiera trasladar un mensaje a todos esos directivos que revisan noticias, notas de prensa, artículos, comunicados, etc.: no corten las alas de la imaginación a sus profesionales de la comunicación. Antes bien, déjenles desarrollar todas sus capacidades para sorprender al lector con titulares llamativos, ingeniosos y atractivos.
 
Si de verdad queremos conseguir que una noticia sea leída o transmitir un mensaje a través de ella, existe una primera e inexcusable condición: conseguir que el lector no pase de largo. Y para eso está, precisamente, el titular. El anzuelo.
 

Una transición que aporta muchas ventajas…
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martes, 3 de noviembre de 2026

Daimiel y los puzzles gigantes que hicieron historia

Hay récords que duran unos meses y otros que dejan huella para siempre. En Daimiel, un gigantesco rompecabezas de 24.000 piezas se convirtió en noticia mundial en 2008 y todavía hoy puede contemplarse. Una buena excusa para visitar esta localidad manchega y descubrir una curiosidad que muchos desconocen.
 
(AZprensa) Hay aficiones que requieren paciencia, otras exigen habilidad y algunas, además, necesitan una buena dosis de espacio. Montar un puzzle de unos cientos de piezas puede ser un entretenimiento estupendo para una tarde de invierno. Pero ¿qué ocurre cuando hablamos de 24.000 piezas? Pues que la cosa deja de ser un pasatiempo doméstico para convertirse en una auténtica proeza.
 
Eso es precisamente lo que sucedió en Daimiel, en el año 2008, cuando se completó un gigantesco puzzle que llegó a figurar en el Libro Guinness de los Récords como el más grande del mundo. Una hazaña que convirtió a esta localidad de Ciudad Real en protagonista de una noticia que iba mucho más allá de los aficionados a los rompecabezas.
 
El puzzle, titulado Vida, el gran reto, fue diseñado por el artista neozelandés Royce B. McClure. Sus 24.000 piezas formaban una imagen de aproximadamente 4,28 metros de largo por 1,57 de alto. Para hacerse una idea de sus dimensiones, basta imaginar un cuadro de más de cuatro metros de longitud colgado en la pared de una habitación. Solo que, en este caso, el cuadro estaba compuesto por miles y miles de pequeñas piezas que debían encajar unas con otras.
 
El montaje se llevó a cabo durante el verano de 2008, con la participación de aficionados que dedicaron muchas horas a una tarea que exigía concentración, paciencia y una buena organización. Porque, cuando se trata de semejante cantidad de piezas, encontrar la que falta no es precisamente lo mismo que buscar la última pieza de un puzzle de 500.
 
Daimiel volvió a superarse
 
La historia no terminó ahí. En octubre de 2010, Daimiel volvió a convertirse en escenario de otro gran desafío: el montaje de Doble Retrospectiva, un puzzle de 32.256 piezas de la firma Ravensburger, que alcanzaba unas dimensiones aproximadas de 5,44 por 1,92 metros.
 
Es decir, que el municipio manchego no se conformó con haber protagonizado una hazaña en 2008, sino que dos años después fue escenario de un nuevo montaje todavía más espectacular.
 
En mayo de 2014, Valladolid superó aquella cifra con un puzzle de 33.600 piezas titulado Vida Salvaje. Pero la historia de los grandes rompecabezas no acabó con aquel nuevo récord. Se han comercializado posteriormente modelos de mayor tamaño, y algunos de los puzzles montados en acontecimientos colectivos han encontrado después un lugar donde permanecer expuestos.
 
Por eso conviene hacer una distinción: una cosa es superar un récord de piezas y otra muy distinta es conservar el resultado para que pueda contemplarse años después. No todos los grandes puzzles tienen la misma suerte una vez terminada la hazaña.
 
Un récord que no se quedó en el olvido
 
Y aquí es donde Daimiel tiene una particularidad que merece la pena destacar. El puzzle de 24.000 piezas de 2008 se expuso durante varios años en el Centro de Interpretación del Agua, un edificio del arquitecto Miguel Fisac en donde se explica la curiosidad hídrica y geológica de las Tablas de Daimiel, y que resulta visita muy recomendable antes de visitar el Parque Nacional. Sin embargo, recientemente se ha trasladado al Punto Joven de la localidad, de tal forma que sigue expuesto al público pero ahora no en un punto de atracción turística como lo era antes el Centro del Agua sino en un lugar en donde ningún turista -salvo que esté realmente interesado- se molestará en visitar, perdiéndose así un atractivo turístico más que haría las delicias de niños y curiosos. Y no estamos hablando, por tanto, de una fotografía antigua, de una noticia que quedó archivada en los periódicos o de una marca que solo puede consultarse en una página de Internet. Estamos hablando de una obra que cualquier persona puede ir a visitar y contemplar hoy en día, aunque ahora le cueste más trabajo localizarla.
 
Muchos récords deportivos, científicos o de cualquier otra especialidad quedan asociados a un momento concreto y después pasan a formar parte de la historia. En este caso, el resultado de aquella proeza continúa presente y permite apreciar directamente las dimensiones de un trabajo que, visto en fotografías, ya resulta impresionante.
 
Y hay algo más: contemplarlo en directo ayuda a comprender lo que significa realmente montar un puzzle de semejante tamaño. Desde la distancia, uno puede apreciar la imagen completa; al acercarse, descubre que aquello que parece un enorme cuadro está compuesto por miles de pequeñas piezas. Cada una tiene su lugar y todas son necesarias para completar el conjunto.
 
El puzzle de Daimiel no es el único gran rompecabezas que se conserva expuesto al público. El de 33.600 piezas montado en Valladolid, por ejemplo, fue donado al Museo de la Evolución Humana de Burgos, donde también puede contemplarse. Pero eso no resta interés a la experiencia de Daimiel, que cuenta con una historia propia y con el atractivo añadido de haber sido escenario de dos grandes montajes en apenas dos años.
 
Una buena razón para visitar Daimiel
 
Si todavía no conoces Daimiel, esta puede ser una buena ocasión para acercarte. La localidad ofrece mucho más que esta curiosidad. Su entorno natural está estrechamente ligado al Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, uno de los humedales más singulares de España, con una riqueza ecológica que merece una visita por sí misma.
 
Combinar una visita al entorno natural con la posibilidad de contemplar el gigantesco puzzle es una manera diferente de descubrir el municipio. No hace falta ser un gran aficionado a los rompecabezas para apreciar la magnitud del trabajo: basta con detenerse unos minutos delante de él y pensar en la paciencia que requiere colocar correctamente 24.000 piezas. 
 
A veces buscamos grandes atractivos turísticos a cientos de kilómetros y olvidamos que cerca de nosotros existen historias singulares que merecen ser conocidas. Daimiel tiene una de ellas: un récord que se convirtió en una obra permanente y que permite recordar una hazaña colectiva de hace casi dos décadas.
 
Porque hay puzzles que se terminan, se guardan en su caja y se olvidan. Y hay otros que, una vez completados, se convierten en parte de la historia de un lugar. El de Daimiel pertenece a esta segunda categoría. Y verlo en persona puede ser una estupenda razón para hacer una escapada a esta localidad manchega. Claro que, viendo, el poco interés que han puesto las Autoridades en explotar este original atractivo turístico, quien desee verlo tendrá que hacer una labor detectivesca hasta dar con el Punto Joven en donde se conserva actualmente. Puestos así, sería como invitar a los turistas a que participen en una ginkana.
 

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