Hace unos años,
concretamente en 2011, el mundo miraba hacia el norte con una mezcla de
fascinación y envidia. Mientras media Europa se ahogaba en recortes y rescates
financieros a raíz de la crisis de 2008, en Islandia decidieron hacer algo
insólito: sacudirse los fantasmas del pasado económico y reescribir su Carta
Magna desde cero, utilizando las redes sociales como foro público y abriendo
las puertas a la participación directa de sus ciudadanos.
(AZprensa) ¿Una nueva
Constitución redactada por los propios ciudadanos del país? Suena a utopía ¿no?
Y sin embargo sucedió en Isalndia en 2011 y hoy vamos a recordar aquella revolución
digital pacífica para dotar al país de una democracia del siglo XXI; porque, echando
la vista atrás y analizando el recorrido hasta hoy, conviene hacerse una
pregunta incómoda: ¿en qué quedó realmente aquel famoso experimento
democrático?
La eufórica
primavera digital de 2011
Para
refrescar la memoria, la gesta islandesa fue digna de titular global. Un
consejo de 25 ciudadanos corrientes —lejos de las élites tradicionales de los
partidos— redactó un borrador constitucional apoyándose masivamente en
Facebook, YouTube y Flickr. Cualquier vecino podía volcar sugerencias sobre
sostenibilidad ambiental, derechos sociales o límites al poder político. Aquel
texto pasó por un referéndum consultivo donde cerca de dos tercios de los
votantes dieron su visto bueno.
Paralelamente,
el país vivía un tsunami judicial: los banqueros responsables de la bancarrota
nacional se enfrentaban a tribunales y penas de cárcel reales, algo inaudito en
el tablero internacional. Todo parecía encajar en una narrativa de cuento de
hadas democrático.
La realidad de
los despachos: el parón institucional
No
obstante, la teoría del "pueblo legislador" choca habitualmente con
la maquinaria pesada de la política de partidos. Aunque el borrador se entregó
con ilusión al Alþingi (el Parlamento islandés), la tramitación formal se fue
empantanando entre divisiones partidistas, debates jurídicos sobre su validez y
la resistencia soterrada de los sectores más conservadores, que defendían que
una constitución debe redactarse en el parlamento y no mediante dinámicas
asamblearias. Con el paso de los años,
los sucesivos gobiernos han ido posponiendo la adopción integral de aquel
texto. Si bien la revolución 2.0 sirvió para sacudir conciencias, modernizar el
debate público y demostrar que la ciudadanía digital exigía transparencia, la
constitución oficial de 1944 —con sus múltiples parches y reformas parciales—
sigue vigente en lo fundamental.
El
sueño del texto "coproducido en internet" se quedó atascado en un
limbo legislativo del que los partidos tradicionales no han querido (o sabido)
sacarlo del todo. ¿Significa esto que todo fue un quiero y no puedo? Ni mucho
menos. El gran valor de aquel hito islandés no fue un texto legal perfecto
esculpido en piedra digital, sino el precedente. Demostró que las sociedades
pueden exigir canales de participación radicalmente abiertos cuando las
instituciones tradicionales quiebran la confianza pública. Islandia sigue siendo un referente en
libertades, calidad democrática e índices de desarrollo, y hoy en día sus
debates políticos giran hacia otros frentes geopolíticos y económicos. Pero al
recordar aquel experimento de 2011 nos queda una lección muy clara: las
herramientas tecnológicas para cambiar la democracia ya las tenemos en la mano;
el verdadero cuello de botella sigue estando en la voluntad de quienes detentan
el poder para cederlo.
La novela “La
melodía permanece”, está disponible en ediciones digital e impresa en Amazon y
dispone de una edición en español y otra en noruego.
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en estos enlaces…
“La melodía
permanece”: https://a.co/d/0cMf3W5c
“Melodien står igjen”:
Diario AZprensa
El eco de Fisac
sábado, 29 de agosto de 2026
viernes, 28 de agosto de 2026
Un viaje obligado
Este
es un viaje que vas a hacer, quieras o no. Siendo así ¿no sería mejor que
leyeras algo sobre el destino al que vas a llegar?
(AZprensa)
El verano es la época por excelencia de los viajes y también de la «lectura
para los viajes». Si nos vamos de vacaciones y disponemos de más tiempo libre,
tendremos igualmente tiempo para leer. Ambas cosas —viajes y lectura— suelen ir
de la mano. Y si además viajamos en avión o en tren, la cosa mejora aún más:
las interminables esperas antes de embarcar son la plataforma ideal para
transformar esos minutos —a veces horas— de aburrimiento y desesperación en un
rato agradable en cuanto abrimos las páginas del libro que nos acompaña. Y que
debería acompañarnos siempre, dicho sea de paso.
Pero
hablando de viajes, hay uno que todos vamos a hacer. Sí, tú también. El último
viaje: aquel en que nos despediremos de este mundo y pasaremos a otro estado de
consciencia. «¡Vaya, ya me estás fastidiando las vacaciones con cosas
desagradables!», pensará alguno. Pues no. Está completamente equivocado. Porque
ese «último viaje» no tiene nada de lúgubre ni de triste: está lleno de luz, de
alegría, de esperanza y hasta de buen humor. Lo verdaderamente lúgubre, si uno
se para a pensarlo, es este mundo material en el que estamos ahora mismo. Lo
que viene después es infinitamente mejor.
Y
hay además una razón muy práctica para no mirar hacia otro lado: ¿de qué sirve
negar que vamos a hacer ese último viaje si lo vamos a hacer de todas formas?
¿No sería mucho más sensato, antes de partir, consultar una buena guía de
viajes para saber qué nos vamos a encontrar al otro lado? Pues eso,
exactamente, es el libro Tu último viaje: una guía que muestra paso a paso qué
nos espera en ese nuevo destino. Y lo que te espera, te lo anticipo, es tan
extraordinario que acabarás deseando llegar cuanto antes.
Piénsalo
así: ahora mismo estás en el andén de una estación de tránsito, esperando el
tren que te llevará a tu destino de vacaciones. ¿Acaso no estás impaciente y
lleno de ilusión por ponerte en marcha? Pues el último viaje no es otra cosa
que ese mismo tren, pero con un destino todavía mejor.
Si
te interesa la guía, aquí la tienes. Te aseguro que está ampliamente
documentada, y que la lectura no te dejará indiferente:
Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
“Tu
último viaje”: https://amzn.eu/d/1zzOpM6
jueves, 27 de agosto de 2026
Lo más leído del “Diario AZprensa”
Ranking
de las diez noticias e informaciones más leídas del “Diario AZprensa” durante
los primeros meses del año 2026
(AZprensa)
De vez en cuando ofrecemos a nuestros lectores un ranking de los artículos
publicados en este diario que mayor número de visitas han recibido. Este mes de
agosto ha sido especialmente simbólico porque hemos superado la barrera de los
3 millones de visitas y con tal motivo hemos preparado un ranking de los
artículos más leídos durante estos últimos meses.
En
el presente ranking se adjunta el enlace correspondiente para que el lector
pueda acceder fácilmente a aquél artículo o artículos que más le llamen la
atención y desee leer. Además, en el lateral derecho de este diario (pantalla
en modo: versión web) se ofrece la hemeroteca completa de todo lo que se ha
publicado. Aquí todo está visible y accesible para los lectores interesados. A
diferencia de la mayoría de las publicaciones, que no permiten acceder a su
hemeroteca o sólo se puede hacer de una forma muy limitada, en “Diario AZprensa”
todo lo publicado permanece siempre accesible y fácilmente localizable, bien
sea mediante el buscador que aparece arriba a la izquierda, o mediante el
índice de “Hemeroteca” que aparece en el lateral derecho, en donde vienen
ordenadas por fecha de publicación todas las noticias e informaciones.
Y
ya, sin más dilación, aquí tenéis este ranking de lo más leído últimamente en “Diario
AZprensa”.
1.-
Formación del espíritu nacional
https://azpressnews.blogspot.com/2024/02/formacion-del-espiritu-nacional.html
2.-
¿Hay ruinas en la Luna? Un análisis crítico…
https://azpressnews.blogspot.com/2025/04/hay-ruinas-en-la-luna-un-analisis.html
3.-
Los laboratorios farmacéuticos que más venden en España
https://azpressnews.blogspot.com/2025/12/los-laboratorios-farmaceuticos-que-mas.html
4.-
El Papa que tenía hipo
https://azpressnews.blogspot.com/2015/10/el-hipo-del-papa.html
5.-
Mil frases geniales sobre la obesidad
https://azpressnews.blogspot.com/2017/10/frases-geniales-sobre-la-obesidad.html
6.-
AstraZéneca especialista en despidos
https://azpressnews.blogspot.com/2016/06/astrazeneca-especialista-en-despidos.html
7.-
El “lago rosa” español: un tesoro escondido que no envidia ni a Australia ni a
Senegal
https://azpressnews.blogspot.com/2026/05/el-lago-rosa-espanol-un-tesoro.html
8.-
Reflexiones de la IA sobre el final de “Falcon Crest”
https://azpressnews.blogspot.com/2025/05/reflexiones-de-la-ia-sobre-el-final-de.html
9.-
Una historia con mucho tomate
https://azpressnews.blogspot.com/2025/07/una-historia-con-mucho-tomate.html
10.-
Las redes sociales tendrían que ser sólo para los viejos
https://azpressnews.blogspot.com/2026/08/las-redes-sociales-tendrian-que-ser.html
Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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https://azpressnews.blogspot.com/2024/02/formacion-del-espiritu-nacional.html
https://azpressnews.blogspot.com/2025/04/hay-ruinas-en-la-luna-un-analisis.html
https://azpressnews.blogspot.com/2025/12/los-laboratorios-farmaceuticos-que-mas.html
https://azpressnews.blogspot.com/2015/10/el-hipo-del-papa.html
https://azpressnews.blogspot.com/2017/10/frases-geniales-sobre-la-obesidad.html
https://azpressnews.blogspot.com/2016/06/astrazeneca-especialista-en-despidos.html
https://azpressnews.blogspot.com/2026/05/el-lago-rosa-espanol-un-tesoro.html
https://azpressnews.blogspot.com/2025/05/reflexiones-de-la-ia-sobre-el-final-de.html
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miércoles, 26 de agosto de 2026
El peligro del micro abierto: cuando la falacia de la vida privada se choca con la realidad pública
Hay pocas
escenas tan recurrentes en la era moderna como la del político, el cargo
público o la celebridad de turno que, creyendo que el foco ya se ha apagado o
que el micrófono del atril está apagado, le suelta un jugoso chascarrillo al
compañero de mesa, respira aliviado... y descubre al día siguiente que media
España lo está diseccionando en los telediarios.
(AZprensa) Todos asistimos
casi a diario a este tipo de escenas y el guion posterior nunca varía: se
desata el escándalo, llueven las peticiones de dimisión, las redes sociales
arden con indignación selectiva y el protagonista intenta apagar el incendio
balbuceando que se trataba de una conversación estrictamente privada.
Y
aquí es donde conviene parar la pelota y hacernos una pregunta incómoda pero
necesaria: ¿quién es el verdadero infractor en esta historia? ¿El que expresa
una opinión sin filtros en el calor de la intimidad, o el que la airea
públicamente vulnerando la más elemental buena fe?
La frontera
sagrada entre lo público y lo privado
Lo
primero que deberíamos admitir —sin hipocresías ni carantoñas morales— es que
todos opinamos, bromeamos y disparamos ocurrencias en privado que jamás
diríamos en un estrado oficial. El ser humano no es un autómata institucional
las veinticuatro horas del día. Un político, un artista o un deportista de
élite tienen todo el derecho del mundo a tener filias, fobias, prejuicios
inofensivos y opiniones pedestres cuando bajan la persiana de su casa o
comparten coche con un colaborador de confianza.
Exigir
que la vida interior de un personaje público sea una balsa de corrección
política perpetua las veinticuatro horas del día no es buscar la ejemplaridad
democrática; es exigir la lobotomía.
Por
eso, cuando se filtra un audio de estas características, se cometen dos errores
de bulto:
La falacia de la
equivalencia institucional: Juzgar una confidencia de barra de bar o de asiento
de coche con el mismo rasero ético con el que se evalúa un discurso oficial en
el Parlamento. Una cosa es lo que un representante público emite de cara a la
ciudadanía para gobernar o legislar, y otra muy distinta el repertorio de
pensamientos humanos que bullen en su cabeza cuando se quita el traje de faena.
El doble rasero
de la indignación:
Nos rasgamos las vestiduras con las manos en la cabeza fingiendo sorpresa al
descubrir que los políticos o los famosos tienen opiniones privadas que no
siempre coinciden con lo políticamente correcto. Nos olvidamos de que nosotros
mismos, en la intimidad de nuestras cena familiares o de nuestros chats de
amigos, cruzamos líneas dialécticas infinitamente más polémicas cada fin de
semana.
El verdadero
culpable tiene nombre: la traición a la confianza
Si
analizamos con rigor el fondo de la cuestión, el foco no debería ponerse sobre
el contenido de la confidencia —salvo que, lógicamente, constituya un delito
penal, que es harina de otro costal—, sino sobre la ruptura de los códigos
básicos de la confidencialidad.
Quien
graba furtivamente, quien difunde un audio descontextualizado o quien aprovecha
un despiste técnico para dinamitar una charla de confianza está vulnerando un
principio sagrado de la convivencia: la privacidad de la palabra hablada. Es la
versión moderna del confidente desleal que rompe un pacto tácito.
El derecho a
pensar (y a patinar) en zapatillas
Los
micrófonos abiertos seguirán existiendo mientras haya tecnología dispuesta a
captarlos y periodistas o intermediarios dispuestos a rentabilizar el clic fácil.
Pero como sociedad haríamos bien en madurar nuestra relación con el cotilleo
político.
Exijamos
rigor, honradez y eficacia a nuestros representantes públicos cuando están
gobernando nuestras vidas y gestionando nuestros impuestos. Pero dejemos de buscar
fantasmas morales donde solo hay seres humanos charlando en zapatillas. Al fin
y al cabo, si el criterio para elegir a nuestros líderes fuera que nunca jamás
digan una tontería en la intimidad, lo único que conseguiríamos es gobernar un
planeta compuesto exclusivamente de androides... y aun así, seguro que alguno
saldría rana.
La novela “La
melodía permanece”, está disponible en ediciones digital e impresa en Amazon y
dispone de una edición en español y otra en noruego.
Más información
en estos enlaces…
“La melodía
permanece”: https://a.co/d/0cMf3W5c
“Melodien står igjen”:
martes, 25 de agosto de 2026
El poder de la interpretación y los fundamentos de una campaña eficaz
Lo que cuenta en
Publicidad es cómo interpreta el cliente nuestros mensajes
(AZprensa) Siempre me
gusta —cuando hablo de Comunicación— recordar las diferencias entre unos
conceptos que con demasiada frecuencia se confunden. El primero de ellos es el
de la Publicidad, a la que podríamos
sintetizar como la suma de información y persuasión. Cuando a esto se suma un
valor añadido (llámese regalo, oferta, etc.) estaríamos hablando de Promoción. Si lo anterior se tiñe de
ideología, entonces deberíamos hablar de Propaganda.
Y finalmente, si todo lo anterior se envuelve en un marco común creando un
ambiente específico e identificable por el destinatario, entonces el concepto
que lo abarcaría, y que es la suma de todo lo anterior, sería el de Relaciones Públicas.
En
todos los conceptos anteriores hay algo que siempre está presente, y eso es la Comunicación. Por ello me gusta
insistir en que la comunicación es algo más, bastante más, que trasladar una
información desde un emisor hasta un receptor. Esa información que traslada el
emisor debe ir elaborada y convertida en un mensaje, el cual debe estar
adaptado al medio a través del cual se va a difundir. Pero una vez que llega al
receptor no se termina ahí el camino; lo que cuenta no es cómo llega una
información al receptor, sino cómo la interpreta el receptor. Por consiguiente,
cuando nos pongamos a trabajar en la elaboración de mensajes que hayan de
llevar nuestra información a los destinatarios, deberemos tener siempre
presente cuál podría ser la interpretación final que de todo eso vaya a hacer
nuestro cliente.
Surge
ahí el primer y más básico mensaje de todo proceso de comunicación: “pensar en
el otro lado”, pensar en el destinatario del mensaje y en qué interpretación va
a dar a nuestras propuestas.
Pero
hablando de publicidad, y después de 40 años en este sector, he visto dos
cosas:
La
publicidad no ha cambiado tanto en estos años.
Se
siguen cometiendo exactamente los mismos errores.
Por
consiguiente, me gustaría desgranar algunas ideas que deberían ponerse siempre
en práctica y algunos errores que nunca deberían permitirse.
No pongas
anuncios, haz campañas
Una
campaña no es un anuncio (aunque se repita muchas veces) y un anuncio no hace
campaña. La esencia de una campaña es utilizar muchas vías para llevar el
mensaje a nuestro público sin que esto le cause hastío. Y la forma de lograrlo
es utilizar diversos medios (complementarios entre sí) volcando a través de
ellos nuestras propuestas, las cuales deberán formularse de distintas formas,
pero siempre con un estilo y una estética común que permita la asociación y,
por consiguiente, el refuerzo mutuo de todos los impactos.
Cualquier
acción publicitaria no debe considerarse nunca como un ente aislado, sino como
integrante de un todo —la campaña—, en donde cada impacto y cada acción deben
estar relacionados con las demás, apoyándose mutuamente.
Repetición
La repetición es la gasolina de la publicidad. No puede hablarse de publicidad si no hablamos de un mensaje que se repite una y otra vez hasta alcanzar el subconsciente de nuestro destinatario, grabarse en él y lograr ese efecto de persuasión que le llevará finalmente a la compra de nuestro producto o servicio. Un anuncio, por tanto, sólo es útil si se repite muchas veces; de ahí la importancia de que tanto el aspecto visual como el mensaje sean perfectamente reconocibles e identificables con el producto.
Sin
embargo, cuando el presupuesto es pequeño (y casi siempre lo es) se intenta
estirarlo al máximo por el equivocado camino de “desperdigar” el esfuerzo; es
decir, poner anuncios salteados, en el mayor número posible de medios y
repartidos a lo largo del tiempo. De esta forma se autoconvence el anunciante
de haber hecho una gran campaña (ha durado todo el año y ha estado en un montón
de medios) cuando en realidad lo único que ha hecho ha sido tirar el dinero.
Como digo muchas veces, poner un anuncio no es hacer publicidad, como tampoco
dar un puñetazo es boxear.
Para
que una campaña sea efectiva hay que concentrar el esfuerzo. Esto representa
elegir sólo unos pocos medios (los más adecuados para impactar a nuestro
público) y conseguir en ellos la máxima presencia, no sólo en número de
inserciones, sino concentrándolas en un corto espacio de tiempo para que su
notoriedad sea más alta. Por ejemplo, es mejor contratar 10 anuncios en un solo
medio que 1 anuncio en 10 medios, o contratar todos los anuncios en el curso de
una misma semana a contratarlos repartidos a lo largo de un mes.
Variación
Hablábamos de repetición, pero eso no debe significar nunca cansancio ni aburrimiento de nuestro destinatario. Una idea o propuesta publicitaria puede repetirse muchas veces variando la forma en que se presenta (variaciones sobre un mismo tema), de tal forma que cada vez que nuestro público vea el anuncio sabrá que se trata del mismo producto, pero con un matiz de sorpresa que le hará mantener la atención. De esta forma se establece con nuestro cliente una especie de juego en el que le vamos contando sucesivas historias, cada una diferente, que le hacen estar alerta y esperando cuál será la próxima.
Anticiparse
Otro error frecuente es el de tomar decisiones a última hora. Cuando así se hace, resulta que ya no están disponibles los emplazamientos que queríamos y debemos conformarnos con otros. Es tarde para rectificar y se acaba cediendo, contratando espacios que finalmente no se ajustan a lo planeado. Por el contrario, si se planifica con antelación, podremos reservar para nuestro producto los mejores espacios y emplazamientos en cada medio, lo que nos ayudará a rentabilizar nuestro esfuerzo.
Sorpresa y
diferenciación
Para captar la atención es imprescindible sorprender. Es aquí donde la creatividad publicitaria encuentra su mayor campo de expresión, cuidando siempre que la sorpresa esté relacionada con nuestra propuesta para evitar el desencanto del receptor. Del mismo modo, hay que dotar a cada producto de una personalidad fuerte, fácilmente diferenciable de sus competidores, para evitar el clásico error de que el público recuerde lo bueno que era el anuncio... ¡pero no recuerde la marca!
Alcanzar el
target
Si hacemos una acertada selección de medios alcanzaremos a nuestro target, aprovechando al máximo nuestros recursos; sin embargo, no basta sólo con llegar a nuestra audiencia, hay que intentar fidelizarla. Para ello hay muchos sistemas, pero también es interesante contemplar la posibilidad de situar nuestra publicidad en emplazamientos, secciones o programas fijos, ya que de esta forma iremos directamente a la audiencia fiel que ya tenían de por sí esos espacios.
Por
otra parte, nos encontramos con frecuencia con un target tan disperso que hace
estériles nuestros esfuerzos de realizar sobre ellos una campaña publicitaria
con la intensidad necesaria. Hay, no obstante, otras alternativas. Si nuestro
público objetivo está muy disperso, podemos actuar sobre él cuando esté
concentrado. ¿A qué me refiero? Muy sencillo: siempre hay en todos los sectores
acontecimientos que reúnen a nuestro público (congresos, ferias, etc.). Sabemos
que con ese motivo se van a reunir en un punto concreto numerosos clientes
potenciales, y es ahí donde podemos volcar nuestro esfuerzo. Si una ciudad
acoge durante dos días una celebración de este tipo, inundemos dicha ciudad con
nuestros mensajes en vallas, prensa o radio. Al concentrar el esfuerzo en muy
poco espacio de tiempo y en una extensión geográfica y numérica reducida, el
impacto y la sinergia serán altísimos.
Sinergia de
productos y compañías
Dentro de las compañías, los Product Managers suelen ir muchas veces a su aire, eligiendo cada uno su agencia y decidiendo de forma aislada sobre las campañas de su producto. El resultado es que esa empresa puede estar haciendo a lo largo del año muchas campañas tan diferentes entre sí, y sin ningún nexo de unión, que el consumidor no las interpreta como pertenecientes a una misma compañía.
Si
todas esas campañas estuviesen armonizadas —sin necesidad de que sean iguales,
sino manteniendo algo en común—, el cliente potencial las identificaría como
parte de la misma empresa. Así, el impacto de un producto que no va a comprar
le servirá para recordar la existencia de otro producto de la misma marca que
sí podría adquirir. Estos “nexos de unión” pueden ser variados: desde la
posición destacada del logotipo y el uso de un mismo tipo de letra, hasta
aspectos intangibles como el estilo de redacción, las proporciones, el uso de
espacios en blanco o el predominio de un color determinado que otorgue un “aire
de familia”.
Todo
lo anterior es aplicable igualmente a las diferentes compañías que forman parte
de un grupo multinacional. Las empresas de un mismo grupo se dirigen a personas
cuyas necesidades pueden ser satisfechas por múltiples marcas de esa misma
corporación global. Utilizar un estilo publicitario común hace que la compañía
entera se vuelva más familiar y que los impactos se potencien mutuamente.
Marketing Mix y
el error de la "Publicidad con P de primo"
Las campañas deben estar articuladas en torno a una idea central que defina y diferencie al producto, presentarse a través de variaciones sobre un mismo tema con factores sorpresa, concentrarse en una selección de medios complementarios, mantenerse durante poco tiempo para ganar notoriedad, repetirse lo suficiente para alcanzar el subconsciente y contratarse con antelación para asegurar los mejores espacios.
Y
para terminar, no quería dejar de mencionar otro error común: el de “tratar de
complacer a ese cliente importante” editando un libro en el que ni siquiera
aparece nuestro logotipo (o va escondido en la contraportada), poniendo
anuncios en revistas que apenas lee nadie, o patrocinando jornadas a cambio de
un mísero logo en un programa.
Antes
de gastar un solo euro en publicidad, hay que tener muy claro qué estamos
comprando y qué esperamos conseguir a cambio. La satisfacción de un solo
cliente (por muy influyente que sea) no es suficiente; hay que hacerle entender
que en una relación de dos, ambos deben ganar. El presupuesto de publicidad no
es algo que “hay que gastar”, sino algo que “hay que invertir”, y eso exige
pensar siempre en cómo todo nuestro esfuerzo va a ser recibido e interpretado
por nuestro cliente potencial.
Ideas clave para
recordar:
Una
idea puede repetirse muchas veces variando su forma para evitar el aburrimiento
del receptor y convertirlo en partícipe de nuestro juego.
Cuando
un gran número de clientes se reúne en un acontecimiento, hazte notar con una
intensa campaña multimedia concentrada: lograrás grandes resultados con poco
presupuesto.
Un
mismo estilo corporativo en un grupo de empresas ayuda a la potenciación mutua
de todos los mensajes corporativos y de producto.
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“La melodía
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“Melodien står igjen”:
La repetición es la gasolina de la publicidad. No puede hablarse de publicidad si no hablamos de un mensaje que se repite una y otra vez hasta alcanzar el subconsciente de nuestro destinatario, grabarse en él y lograr ese efecto de persuasión que le llevará finalmente a la compra de nuestro producto o servicio. Un anuncio, por tanto, sólo es útil si se repite muchas veces; de ahí la importancia de que tanto el aspecto visual como el mensaje sean perfectamente reconocibles e identificables con el producto.
Hablábamos de repetición, pero eso no debe significar nunca cansancio ni aburrimiento de nuestro destinatario. Una idea o propuesta publicitaria puede repetirse muchas veces variando la forma en que se presenta (variaciones sobre un mismo tema), de tal forma que cada vez que nuestro público vea el anuncio sabrá que se trata del mismo producto, pero con un matiz de sorpresa que le hará mantener la atención. De esta forma se establece con nuestro cliente una especie de juego en el que le vamos contando sucesivas historias, cada una diferente, que le hacen estar alerta y esperando cuál será la próxima.
Otro error frecuente es el de tomar decisiones a última hora. Cuando así se hace, resulta que ya no están disponibles los emplazamientos que queríamos y debemos conformarnos con otros. Es tarde para rectificar y se acaba cediendo, contratando espacios que finalmente no se ajustan a lo planeado. Por el contrario, si se planifica con antelación, podremos reservar para nuestro producto los mejores espacios y emplazamientos en cada medio, lo que nos ayudará a rentabilizar nuestro esfuerzo.
Para captar la atención es imprescindible sorprender. Es aquí donde la creatividad publicitaria encuentra su mayor campo de expresión, cuidando siempre que la sorpresa esté relacionada con nuestra propuesta para evitar el desencanto del receptor. Del mismo modo, hay que dotar a cada producto de una personalidad fuerte, fácilmente diferenciable de sus competidores, para evitar el clásico error de que el público recuerde lo bueno que era el anuncio... ¡pero no recuerde la marca!
Si hacemos una acertada selección de medios alcanzaremos a nuestro target, aprovechando al máximo nuestros recursos; sin embargo, no basta sólo con llegar a nuestra audiencia, hay que intentar fidelizarla. Para ello hay muchos sistemas, pero también es interesante contemplar la posibilidad de situar nuestra publicidad en emplazamientos, secciones o programas fijos, ya que de esta forma iremos directamente a la audiencia fiel que ya tenían de por sí esos espacios.
Dentro de las compañías, los Product Managers suelen ir muchas veces a su aire, eligiendo cada uno su agencia y decidiendo de forma aislada sobre las campañas de su producto. El resultado es que esa empresa puede estar haciendo a lo largo del año muchas campañas tan diferentes entre sí, y sin ningún nexo de unión, que el consumidor no las interpreta como pertenecientes a una misma compañía.
Las campañas deben estar articuladas en torno a una idea central que defina y diferencie al producto, presentarse a través de variaciones sobre un mismo tema con factores sorpresa, concentrarse en una selección de medios complementarios, mantenerse durante poco tiempo para ganar notoriedad, repetirse lo suficiente para alcanzar el subconsciente y contratarse con antelación para asegurar los mejores espacios.
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