Hay una
diferencia sustancial entre los periodistas y copywriters. Los primeros
desarrollan perfectamente un artículo pero les surgen las dificultades a la
hora de encontrar un buen titular. Por el contrario los copywriters están tan
preparados y acostumbrados a sintetizar y captar la atención del lector, que
para ellos es muy fácil escribir un titular. Quizás los periodistas deberían
aprender de los copywriters.
(AZprensa) Quien haya
compartido redacción con periodistas de raza sabe que existe un momento crítico,
casi ritual, en el que la redacción se detiene. El artículo está perfectamente
hilvanado, la información es rigurosa y las comas ocupan su sitio. Sin embargo,
llega la hora de poner el titular y el pánico cunde. Se duda, se borra, se
vuelve a dudar y, al final, se recurre a la fórmula más gris y convencional por
puro agotamiento. A la inmensa mayoría de los profesionales de la información
les cuesta un mundo encontrar un buen titular. Curiosamente, existe otro gremio
hermano que maneja esta misma disciplina con una soltura envidiable: los
copywriters.
La maestría
publicitaria de la síntesis
Mientras
el periodista tradicional sufre ante la página en blanco de la cabecera, el
redactor publicitario se mueve en ese terreno con una naturalidad pasmosa. Los
copywriters están tan entrenados y acostumbrados a resumir conceptos complejos
—y a conseguir que ese resumen detone de inmediato el interés del receptor— que
para ellos dar con un buen titular es un ejercicio casi rutinario. Su único
problema real, lejos de sufrir bloqueos, suele ser el exceso: tienen tantas
opciones brillantes sobre la mesa que a veces les cuesta elegir una sola.
Conviene
recordarlo sin complejos: la misión de un buen titular jamás ha sido resumir la
noticia. Hacer eso es vaciarlo de vida. Como suelo definirlo, el titular es el
anzuelo de la noticia. Su verdadera vocación es radicalmente distinta y mucho
más exigente:
- Captar la atención en medio del ruido ensordecedor del flujo informativo.
- Centrar al lector de inmediato sobre el núcleo del asunto.
- Animarle a seguir leyendo, abriendo una puerta por la que resulte imposible no cruzar.
Una mirada que
el periodismo necesita recuperar
Los
periodistas deberíamos mirar con menos recelo y más atención el oficio del
copywriting. No se trata de frivolizar la información, sino de asumir que el
rigor y la capacidad de atracción no son enemigos irreconciliables. En una
época en la que la atención del lector cotiza más cara que nunca, aprender a
lanzar el anzuelo con la precisión milimétrica de la publicidad es la mejor
garantía para que nuestras historias, por muy buenas que sean, no mueran
ignoradas en el fondo del cajón digital.
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- Captar la atención en medio del ruido ensordecedor del flujo informativo.
- Centrar al lector de inmediato sobre el núcleo del asunto.
- Animarle a seguir leyendo, abriendo una puerta por la que resulte imposible no cruzar.
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