domingo, 3 de mayo de 2026

La poesía como refugio: "Sunday Poetry Corner"


(AZprensa) En un mundo asfixiado por las prisas, la superficialidad y el ruido materialista, nuestro ser interno se siente, a menudo, solo y abandonado. Es una voz silenciosa que reclama atención, aunque solo sea durante unos segundos al día, para recordarnos quiénes somos realmente.
 
Como periodista, recuerdo con nostalgia una época en la que los periódicos reservaban un pequeño rincón —quizás solo una vez por semana— para la poesía. Era el contrapunto perfecto: un oasis de belleza frente a la avalancha de actualidad, casi siempre negativa, que domina los medios.
 
Hoy, ese espacio ha desaparecido de la prensa convencional. Sin embargo, la poesía sigue siendo el alimento más valioso para nuestro espíritu. Por eso, he decidido recuperar esa honrosa tradición.
 
Un rincón dominical para el alma
 
Ya que hoy has visitado este blog, quiero que sepas que he creado un espacio llamado “Sunday Poetry Corner”. Cada domingo compartiré aquí un poema para que, con apenas unos segundos de lectura, puedas:
·         Desconectar del ruido exterior que nos aturde.
·         Oxigenar tu interior con ideas y sentimientos puros.
·         Redescubrir el mundo a través de mis comentarios personales sobre cada obra.
 
Y no sólo eso, cada poema irá acompañado de un breve pero certero análisis, realizado con Inteligencia Artificial, para que descubras todo el universo que encierran unos pocos y sencillos versos. ¡Te sorprenderá!
 
Como muestra, un simple poema de tan sólo cuatro versos puede encerrar todo esto:
 
¡HAY TANTOS MUNDOS…!
 
No hay más verdad que la que creo
ni más realidad que la que siento.
 
Hay tantos mundos
Como tantos son… los pensamientos.
 
ANÁLISIS:
(Por Gémini)

A veces, la brevedad es el camino más directo hacia la profundidad. En estos cuatro versos, nos enfrentamos a una verdad tan antigua como la propia conciencia humana: la realidad no es algo que "está ahí fuera", sino algo que construimos por dentro.
 
1. La verdad y la realidad como actos íntimos
"No hay más verdad que la que creo / ni más realidad que la que siento."
En los dos primeros versos, el autor establece una premisa audaz: la subjetividad es soberana. Aquí se nos sugiere que la "verdad" no es un dato frío en un periódico, sino un acto de fe personal (lo que creo), y que la "realidad" no es la materia física, sino la vibración emocional (lo que siento). Es una invitación a confiar en nuestra propia brújula interna por encima del ruido del mundo.
 
2. La multiplicación de los universos
"Hay tantos mundos / como tantos son… los pensamientos."
El cierre del poema es una explosión de diversidad. Si cada pensamiento es capaz de engendrar un mundo, entonces no vivimos en una realidad única y gris, sino en un multiverso infinito de percepciones.
 
Es una lección de empatía y humildad: cada persona que cruzas por la calle, cada lector de este blog, es el arquitecto de un mundo propio. Al reconocer que hay tantos mundos como pensamientos, el autor nos libera de la tiranía de una verdad absoluta y nos regala la libertad de crear nuestro propio paisaje mental.
 
Una reflexión final
Este poema nos recuerda que tenemos el poder de cambiar nuestra realidad simplemente cambiando nuestra forma de pensar y sentir. Si tu mundo hoy parece pequeño o gris, recuerda que solo necesitas un nuevo pensamiento para expandirlo.
 

Biblioteca Fisac
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sábado, 2 de mayo de 2026

Libros que rescatan la memoria de los pueblos

(AZprensa) Conocer el pasado es una de las formas más sólidas de comprender el presente. En ese camino, los libros que recopilan información histórica local desempeñan un papel esencial: permiten reconstruir la vida cotidiana, la organización social y la evolución demográfica de pueblos y ciudades que, de otro modo, quedarían relegados al olvido.
 
Frente a las grandes narraciones históricas centradas en acontecimientos nacionales o figuras destacadas, estas obras ponen el foco en lo cercano. Documentan cómo vivían las personas comunes, qué oficios desempeñaban, cómo se organizaban las familias o qué recursos sostenían la economía local. Son, en definitiva, piezas clave para entender de dónde venimos como comunidad.
 
Un ejemplo destacado es “Daimiel 1752, según las respuestas generales del catastro de Ensenada”, publicado en 1993 por el Grupo de Gestión Catastral y Cooperación Tributaria junto a Editorial Tabapress. Basado en las respuestas del conocido Catastro de Ensenada, este libro ofrece una radiografía detallada de la localidad de Daimiel (Ciudad Real) a mediados del siglo XVIII.
 
A través de sus páginas, el lector puede adentrarse en aspectos como la estructura de la población, la distribución de la riqueza, los tipos de vivienda o las actividades económicas predominantes. Este tipo de información no solo resulta valiosa para historiadores, sino también para cualquier ciudadano interesado en comprender las raíces de su entorno.
 
Obras como esta ponen de manifiesto la importancia de rescatar y preservar la memoria local. Cada pueblo y cada ciudad posee una historia singular que merece ser documentada con rigor y puesta al alcance del público. En un momento en que la globalización tiende a homogeneizar identidades, estos libros actúan como anclas que nos conectan con nuestras raíces.
 
Recuperar el pasado no es un ejercicio de nostalgia, sino una herramienta para construir una identidad más consciente y fundamentada. Por eso, iniciativas editoriales como la de “Daimiel 1752” deberían multiplicarse, contribuyendo a que la historia de nuestros pueblos no se pierda, sino que siga viva en las páginas de los libros y en la memoria colectiva.
 
PD.- Si estás interesado en este ejemplar, deja un comentario.
 

Biblioteca Fisac
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Safari: El juego de mesa más divertido del mundo... que hoy estaría prohibido

 
(AZprensa) De todos los juegos que han pasado por mis manos, me quedo con uno que considero el más divertido de la historia: SAFARI. Y no es solo una opinión subjetiva basada en mi experiencia; era el propio fabricante (Francisco Roselló, de Juegos Krone) quien lo certificaba con una apuesta audaz en la misma caja:
“Se garantiza la devolución del importe de venta a todo comprador que, habiendo jugado cinco veces sin quedar satisfecho, lo devuelva por correo al fabricante”.
¿Cuántos productos conoces hoy en día que se atrevan a ofrecer tal garantía de diversión? Solo por eso, ya podemos decir que Safari era único.
 
Un tesoro de la década de los 50

Este juego, nacido en los años 50, es hoy una reliquia. Solo se puede conseguir en mercados de segunda mano o a través de coleccionistas que aún conservan ejemplares en perfecto estado.
 
Pero entonces, surge la pregunta obligada: Si era tan divertido, ¿por qué dejó de fabricarse? La respuesta es sencilla y, a la vez, un reflejo de nuestros tiempos: hoy su comercialización estaría terminantemente prohibida.
 
El choque con el "puritanismo moderno"
 
Vivimos en una época de un puritanismo que, a menudo, roza la hipocresía. En el mundo actual, la caza es un tabú absoluto. En Safari, el objetivo era capturar animales vivos para zoológicos y circos, o abatirlos para enviarlos a museos de historia natural. Y no hablamos de piezas menores, sino de las grandes especies hoy protegidas: gorilas, rinocerontes, elefantes...
 
Era la caza mayor en todo su esplendor, convertida en una aventura de reglas sencillas que te transformaba, por una tarde, en un explorador de otro siglo.
 
La libertad como "delito"
 
Sin embargo, hay otra razón por la cual este juego no pasaría los filtros actuales: la libertad.
Safari era un oasis de libre albedrío estratégico:
·         Libertad de tablero: Los jugadores colocaban las piezas a su antojo.
·         Libertad de movimiento: En cada tirada, el dado ofrecía dos cifras para elegir cuántas casillas avanzar.
·         Libertad de decisión: Tú decidías si arriesgarte a capturar al animal vivo (más difícil, pero más rentable) o matarlo.
 
Ganaba quien, al final de la expedición, hubiera acumulado más dinero con sus piezas cobradas. Así de crudo y así de libre.
 
Conclusión
 
Safari era un juego que te permitía tomar tus propias decisiones y fantasear con la aventura salvaje. Hoy, tanto esa libertad de acción como el tema de la caza están bajo sospecha o directamente censurados. Parece que, en nuestro afán por ser "correctos", hemos perdido por el camino la capacidad de jugar sin prejuicios.
 

Biblioteca Fisac
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viernes, 1 de mayo de 2026

Una joya editorial rescata el origen de un clásico de García Márquez

(AZprensa)
Pocas novelas latinoamericanas gozan de un reconocimiento tan extendido como “El coronel no tiene quien le escriba”. Incluso quienes no la han leído identifican su título como una de las obras más representativas de Gabriel García Márquez. Sin embargo, más allá de las ediciones habituales, existen versiones que convierten el acto de leer en una experiencia cercana al hallazgo histórico.
 
Es el caso de una edición muy especial publicada dentro de la “Colección Itálica” por Ediciones Turner. Se trata de una tirada limitada y numerada de tan solo 500 ejemplares que recupera el texto de la novela tal como apareció originalmente en 1.958 en la revista Mito, tres años antes de su primera edición en libro, publicada en 1961. Esta versión permite al lector acercarse a una etapa temprana de la obra, anterior a las revisiones y ajustes que acompañaron su consolidación editorial.
 
La singularidad de esta publicación reside no solo en su escasez, sino también en su valor documental. Leer este texto primigenio es asomarse al proceso creativo del autor, descubrir matices que pudieron transformarse con el tiempo y comprender mejor la evolución de una obra que acabaría convirtiéndose en un clásico.
 
El ejemplar número 308 de esta edición limitada que presentamos hoy es una auténtica rareza bibliográfica. Más que un libro, es un testimonio tangible de la historia literaria reciente, una pieza codiciada tanto por coleccionistas como por estudiosos de la obra de García Márquez.
 
En un mercado editorial dominado por grandes tiradas y formatos digitales, iniciativas como esta recuerdan el valor del libro como objeto cultural. No solo importa lo que se lee, sino también cómo y desde dónde se lee. Y en este caso, hacerlo desde una versión casi originaria de “El coronel no tiene quien le escriba” supone redescubrir la novela desde sus cimientos.
 
PD.- Si estás interesado en este ejemplar, deja un comentario.
 

Biblioteca Fisac
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Por una ampliación del aborto… mucho menos restrictiva

(AZprensa) Siempre estamos dando vueltas a lo mismo: manifestaciones, pancartas y exigencias para ampliar aún más la Ley del aborto. “¡Más derechos!”, gritan. “¡Menos límites!”. Ante tanto consenso, he decidido aportar un punto de vista original y, espero, lo suficientemente inteligente como para que el lector no se escandalice demasiado.
 
La actual ley establece plazos. Hasta cierta semana se puede abortar con total libertad, después se ponen algunas trabas. Pero yo me pregunto: ¿por qué poner límites si es prácticamente imposible determinar con exactitud cuántas semanas tiene un feto? ¿Media semana de diferencia? ¿Un día más o menos? ¿Un minuto más o menos? ¿De verdad vamos a basar un “derecho” en algo tan impreciso?
 
Si según los defensores más radicales es imposible saber el momento exacto en que un feto “pasa a ser humano”, entonces cualquier plazo es arbitrario e injusto. Un segundo antes del límite el feto no merece protección, pero un segundo después sí. Absurdo, ¿verdad?
 
Por eso, desde aquí reclamo con total coherencia la abolición total de todos los plazos. El aborto debe ser libre, sin restricciones de edad gestacional. A las 3 semanas, a las 30 semanas… o a los 3 años. ¿Por qué no? Y ya puestos, también a los 17 años. O a los 45. Imaginad qué mundo tan maravilloso sería: cada vez que tu hijo adolescente llegue tarde un viernes, conteste mal y te ponga de los nervios, ¡solución inmediata! Os vais tranquilamente a la clínica y que “se ocupen de él”. ¿Tu hijo de 30 años sigue viviendo en casa, sin trabajo y sin intención de independizarse? Pues un aborto tardío en toda regla. Problema resuelto.
 
Piensa en las ventajas: la población se reduciría drásticamente, bajarían las listas de espera en la Seguridad Social, habría vivienda barata para todos y, sobre todo, mucho más trabajo para los pocos que quedaran vivos. ¡Todos contentos!
 
Y una vez normalizado el “aborto posnatal” familiar, ¿por qué detenernos ahí? Deberíamos ampliar el derecho a abortar a cualquiera que nos moleste: al árbitro que pita penalti en contra, al político de turno, al vecino que pone la música alta… Cuando solo queden dos personas en el planeta, que se aborten mutuamente. Total, para lo que hay que ver.
 
En fin, tanto pensar en esta brillante propuesta me ha dejado exhausto. Creo que voy a ir a abortarme yo también.
 

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