Hay
equipos que pasan a la historia por su juego, por sus delanteros millonarios o
por ganar muchos títulos. Y luego está el equipo de fútbol del laboratorio
farmacéutico AstraZeneca del año 2003. Ellos no necesitaron balones de
oro; revolucionaron las leyes de la física y de la estadística deportiva
demostrando que se puede llegar a una final con cero goles a favor y seis en
contra.
(AZprensa)
La presente historia es totalmente cierta; no hay nada inventado auqneu cause
el asombro. Y es que el balance final de la liguilla impresiona a cualquier
analista deportivo: 3 partidos de clasificación, 2 victorias, 1 derrota, 0
goles a favor y 6 en contra. ¿Magia negra? No, pura constancia logística.
Así sucedieron los hechos…
1.- El debut fantasma (AstraZeneca vs. Laboratorios
Andrómaco)
El torneo empezó fuerte. El rival, Laboratorios Andrómaco, decidió que no les apetecía mucho la idea de cruzar la ciudad. Nuestro equipo, en cambio, demostró un heroísmo sin precedentes: desplazarse hasta Orcasitas un día laborable a las 9 de la noche. El caso es que por presentarse allí sobreponiéndose al tráfico y al frío, el comité organizador nos concedió la victoria y los 3 puntos por incomparecencia del rival.
2.- El choque contra el sector automovilístico
El segundo encuentro fue contra una empresa del sector del automóvil. Fieles a su industria, salieron a la cancha con la directa puesta y nos arrollaron con un inapelable 6 a 0. Un pequeño bache en la carretera, nada que un buen analgésico no pudiera curar. El diferencial de goles se ponía en un tétrico -6, pero la fe seguía intacta, y el optimismo inquebrantable.
3.- El "Clásico" que no fue (AstraZeneca vs. Aventis)
Llegó el tercer y definitivo partido de la liguilla. El rival era nada menos que el laboratorio Aventis, que además organizaba el torneo. La presión era máxima. El equipo de AstraZéneca se plantó en el campo con el pecho por delante, listos para la batalla... y allí se quedaron, solos. Aventis aplicó la de "es mi torneo y si quiero no voy". Nueva victoria por incomparecencia, 3 puntos más y sin encajar goles.
4.- La Fase Final y el Trofeo a la Dignidad
La final se jugaba contra el laboratorio MSD y este… sí se presentó, pero con un equipo donde solo un jugador trabajaba allí; los demás parecían sacados de la cantera del Real Madrid. Perdimos 3 a 6, pero ojo: ¡por fin marcamos tres goles de verdad!
Sin embargo, el torneo no se olvidó de este grupo de leyenda y les otorgó el galardón más noble: El Premio a la Deportividad.
Y es que el equipo terminó el campeonato sin una sola tarjeta, ni amarilla ni roja. Un logro impecable, aunque seamos realistas: es sumamente complicado que te saquen una tarjeta por juego duro cuando el equipo contrario no se ha presentado al partido.
5.- Conclusión
En un fútbol moderno obsesionado con los millones, la posesión y los goles esperados (xG), AstraZeneca 2003 nos enseñó una valiosa lección: el 90% del éxito consiste simplemente en presentarse. Un aplauso para esos héroes que demostraron que el cero en el marcador también puede ser el camino a la gloria. Un récord que nadie ha conseguido igualar.
Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/
El torneo empezó fuerte. El rival, Laboratorios Andrómaco, decidió que no les apetecía mucho la idea de cruzar la ciudad. Nuestro equipo, en cambio, demostró un heroísmo sin precedentes: desplazarse hasta Orcasitas un día laborable a las 9 de la noche. El caso es que por presentarse allí sobreponiéndose al tráfico y al frío, el comité organizador nos concedió la victoria y los 3 puntos por incomparecencia del rival.
El segundo encuentro fue contra una empresa del sector del automóvil. Fieles a su industria, salieron a la cancha con la directa puesta y nos arrollaron con un inapelable 6 a 0. Un pequeño bache en la carretera, nada que un buen analgésico no pudiera curar. El diferencial de goles se ponía en un tétrico -6, pero la fe seguía intacta, y el optimismo inquebrantable.
Llegó el tercer y definitivo partido de la liguilla. El rival era nada menos que el laboratorio Aventis, que además organizaba el torneo. La presión era máxima. El equipo de AstraZéneca se plantó en el campo con el pecho por delante, listos para la batalla... y allí se quedaron, solos. Aventis aplicó la de "es mi torneo y si quiero no voy". Nueva victoria por incomparecencia, 3 puntos más y sin encajar goles.
La final se jugaba contra el laboratorio MSD y este… sí se presentó, pero con un equipo donde solo un jugador trabajaba allí; los demás parecían sacados de la cantera del Real Madrid. Perdimos 3 a 6, pero ojo: ¡por fin marcamos tres goles de verdad!
Sin embargo, el torneo no se olvidó de este grupo de leyenda y les otorgó el galardón más noble: El Premio a la Deportividad.
Y es que el equipo terminó el campeonato sin una sola tarjeta, ni amarilla ni roja. Un logro impecable, aunque seamos realistas: es sumamente complicado que te saquen una tarjeta por juego duro cuando el equipo contrario no se ha presentado al partido.
En un fútbol moderno obsesionado con los millones, la posesión y los goles esperados (xG), AstraZeneca 2003 nos enseñó una valiosa lección: el 90% del éxito consiste simplemente en presentarse. Un aplauso para esos héroes que demostraron que el cero en el marcador también puede ser el camino a la gloria. Un récord que nadie ha conseguido igualar.
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