sábado, 4 de julio de 2026

Así creó un laboratorio el equipo de fútbol más eficiente del mundo

Hay equipos que pasan a la historia por su juego, por sus delanteros millonarios o por ganar muchos títulos. Y luego está el equipo de fútbol del laboratorio farmacéutico AstraZeneca del año 2003. Ellos no necesitaron balones de oro; revolucionaron las leyes de la física y de la estadística deportiva demostrando que se puede llegar a una final con cero goles a favor y seis en contra.
 
(AZprensa) La presente historia es totalmente cierta; no hay nada inventado auqneu cause el asombro. Y es que el balance final de la liguilla impresiona a cualquier analista deportivo: 3 partidos de clasificación, 2 victorias, 1 derrota, 0 goles a favor y 6 en contra. ¿Magia negra? No, pura constancia logística. Así sucedieron los hechos…
 
1.- El debut fantasma (AstraZeneca vs. Laboratorios Andrómaco)
El torneo empezó fuerte. El rival, Laboratorios Andrómaco, decidió que no les apetecía mucho la idea de cruzar la ciudad. Nuestro equipo, en cambio, demostró un heroísmo sin precedentes: desplazarse hasta Orcasitas un día laborable a las 9 de la noche. El caso es que por presentarse allí sobreponiéndose al tráfico y al frío, el comité organizador nos concedió la victoria y los 3 puntos por incomparecencia del rival.
 
2.- El choque contra el sector automovilístico
El segundo encuentro fue contra una empresa del sector del automóvil. Fieles a su industria, salieron a la cancha con la directa puesta y nos arrollaron con un inapelable 6 a 0. Un pequeño bache en la carretera, nada que un buen analgésico no pudiera curar. El diferencial de goles se ponía en un tétrico -6, pero la fe seguía intacta, y el optimismo inquebrantable.
 
3.- El "Clásico" que no fue (AstraZeneca vs. Aventis)
Llegó el tercer y definitivo partido de la liguilla. El rival era nada menos que el laboratorio Aventis, que además organizaba el torneo. La presión era máxima. El equipo de AstraZéneca se plantó en el campo con el pecho por delante, listos para la batalla... y allí se quedaron, solos. Aventis aplicó la de "es mi torneo y si quiero no voy". Nueva victoria por incomparecencia, 3 puntos más y sin encajar goles.
 
4.- La Fase Final y el Trofeo a la Dignidad
La final se jugaba contra el laboratorio MSD y este… sí se presentó, pero con un equipo donde solo un jugador trabajaba allí; los demás parecían sacados de la cantera del Real Madrid. Perdimos 3 a 6, pero ojo: ¡por fin marcamos tres goles de verdad!
Sin embargo, el torneo no se olvidó de este grupo de leyenda y les otorgó el galardón más noble: El Premio a la Deportividad.
Y es que el equipo terminó el campeonato sin una sola tarjeta, ni amarilla ni roja. Un logro impecable, aunque seamos realistas: es sumamente complicado que te saquen una tarjeta por juego duro cuando el equipo contrario no se ha presentado al partido.
 
5.- Conclusión
En un fútbol moderno obsesionado con los millones, la posesión y los goles esperados (xG), AstraZeneca 2003 nos enseñó una valiosa lección: el 90% del éxito consiste simplemente en presentarse. Un aplauso para esos héroes que demostraron que el cero en el marcador también puede ser el camino a la gloria. Un récord que nadie ha conseguido igualar.
 

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viernes, 3 de julio de 2026

El cerebro también nos engaña

(AZprensa)
Nuestro cerebro no es un simple espejo que refleja el mundo tal y como es, sino que actúa como un editor constante. Ante la falta de información sensorial completa, nuestra mente utiliza recuerdos y creencias pasadas para inventar lo que falta, creando una versión de la realidad que parece real, pero que a menudo es una ilusión. Por ello, es importante cuestionar incluso nuestras propias percepciones.
 
Aquí te desgloso los puntos clave de este proceso:
 
Interpretación activa: Tus ojos y oídos solo captan fragmentos de la realidad.
 
Reconstrucción mental: Para rellenar esos vacíos, el cerebro utiliza tu historial personal (experiencias, miedos, prejuicios y deseos).
 
Ilusión de certeza: El resultado final se siente 100 % real y lógico, aunque contenga errores o invenciones.
 
Moraleja: Dado que nuestra mente altera la información para crear una narrativa coherente, es recomendable no asumir que todo lo que percibimos es la verdad absoluta.
 
Si quieres más información sobre este asunto, te recomiendo este artículo:
https://azpressnews.blogspot.com/2026/07/cualquier-parecido-con-la-realidad-si.html
 

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jueves, 2 de julio de 2026

Enemigos de la comunicación: el routing

(AZprensa)
El "routing" es el proceso burocrático y excesivo de revisión por el que pasa un comunicado de prensa en el sector farmacéutico. Al requerir la aprobación de tantos departamentos distintos, el mensaje original se diluye y se retrasa tanto que el texto final pierde su propósito informativo y su impacto.
 
En otras palabras:
 
Exceso de filtros: El texto es corregido y modificado por áreas con intereses diferentes (médico, legal, financiero, corporativo), lo que destruye el enfoque periodístico.
 
Mensaje desvirtuado: El documento final se convierte en un texto genérico, aburrido y neutral que no aporta valor real ni llama la atención de los medios o el público.
 
El problema de la burocracia: En teoría, este sistema busca proteger a la empresa de errores; en la práctica, retrasa la publicación y anula la efectividad de la comunicación corporativa.

Si quieres más información sobre este asunto, te recomiendo este artículo:
https://azpressnews.blogspot.com/2026/06/el-routing-el-principal-enemigo-de-la.html

 

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miércoles, 1 de julio de 2026

Los sentidos nos engañan: Vivir en el eco del pasado

(AZprensa)
Vivimos convencidos de que somos los cronistas perfectos de la realidad. Confiamos ciegamente en lo que vemos, tocamos, saboreamos y olemos, asumiendo que nuestros sentidos son ventanas transparentes que nos conectan en tiempo real con el universo. Sin embargo, si nos despojamos de las apariencias y analizamos el funcionamiento del cerebro con rigor neurocientífico, descubriremos una verdad tan inquietante como fascinante: los sentidos nos engañan constantemente y la vida misma, tal y como la experimentamos, es una suerte de bellísimo espejismo.
 
El engaño de los órganos periféricos
 
Hace un tiempo leí las declaraciones demoledoras de Mara Dierssen, una de las investigadoras más preclaras del Centro de Regulación Genómica de Barcelona, que ponían patas arriba nuestros sesgos biológicos: «Lo que nos permite oler no es la nariz sino el cerebro».
 
Tendemos a otorgar el mérito de nuestras percepciones a los órganos periféricos, pero la nariz, los ojos o las papilas gustativas no son más que meros receptores, aduanas que traducen estímulos físicos y químicos en impulsos eléctricos. El verdadero alquimista es el cerebro, que interpreta esas señales según sus propios archivadores y mapas neuronales.
 
Un ejemplo cotidiano y soberbio de este engaño sensorial es el caso de la vainilla. La inmensa mayoría de la gente juraría que la vainilla es un sabor primordial; sin embargo, la ciencia ha demostrado que es fundamentalmente un olor. Es nuestro aparato olfativo retronasal el que dota de identidad a esa sustancia, engañando a nuestra consciencia para hacernos creer que la lengua está saboreando lo que, en realidad, el cerebro está oliendo.
 
La vida en diferido: El retardo de la consciencia
 
Pero el engaño más descomunal y sobrecogedor al que estamos sometidos los seres humanos no es de carácter espacial, sino temporal. Vivimos nuestra existencia con una fracción de segundo de retraso.
 
La fisonomía del procesamiento neuronal requiere tiempo: las señales eléctricas deben viajar por los nervios, cruzar las sinapsis y ser procesadas e integradas por la corteza cerebral antes de transformarse en una experiencia consciente. Tal y como explica la doctora Dierssen, cuando lanzamos un objeto al aire, ese objeto ya ha iniciado su trayectoria de descenso una fracción de segundo antes de que nuestros ojos y nuestra mente puedan registrar de forma consciente el movimiento.
 
Esto nos aboca a una conclusión que tambalea nuestro concepto del libre albedrío: los seres humanos tomamos decisiones y reaccionamos en milisegundos decisivos antes de que nos demos cuenta formalmente de ello. «Lo que estamos viviendo —afirma la investigadora— no es lo que está pasando en este preciso momento; en realidad es lo que ha pasado unas fracciones de segundo atrás». Somos, por lo tanto, habitantes de un sutil desfase técnico. El presente estricto nos está vedado; lo que percibimos con tanta nitidez es el eco inmediato del pasado.
 
Conclusión: Formarse un criterio frente al espejismo
 
Saber que habitamos una realidad recreada por nuestra propia mente es una lección de humildad extraordinaria. En esta bitácora siempre invito a desconfiar de las verdades absolutas, a informarse, a razonar y a documentarse para pensar por sí mismos. Si ni siquiera nuestro propio cerebro nos entrega la realidad de forma directa e inmediata, ¿cómo vamos a pretender poseer la razón absoluta en los debates del mundo exterior?
 
La próxima vez que creas presenciar un hecho de forma incontestable, recuerda que tu mente te está entregando un retazo modificado y tardío de la historia. En este mundo contradictorio, la verdad sigue siendo solo un punto de vista... y a menudo, un punto de vista que llega con unas décimas de segundo de retraso.
 

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martes, 30 de junio de 2026

Los Reyes de la racanería: Por qué estas Navidades solo deberías escribirle a Gaspar

(AZprensa)
Aceptémoslo: el ser humano vive en una contradicción constante. Nos encanta la tradición, compramos turrón cuando se acerca la Navidad y cada seis de enero revivimos con devoción la festividad de los Reyes Magos. La historia oficial nos dice que tres venerables monarcas de Oriente, guiados por la estrella de Belén —que, analizado con rigor tecnológico, constituye el primer sistema de GPS del que se tiene constancia en la historia de la humanidad—, recorrieron miles de kilómetros para rendir tributo al recién nacido.
 
Sin embargo, si aplicamos el bisturí del pensamiento crítico y descarnamos las apariencias bíblicas, la versión oficial empieza a hacer aguas por todas partes. Para empezar, la investigación histórica sospecha que ni eran reyes, ni eran magos; lo más probable es que se tratase de una expedición de astrónomos que descubrieron algo inusual en el firmamento. Pero lo verdaderamente grave no es su estatus nobiliario, sino su comportamiento en el momento de aflojar la cartera. Examinemos los regalos del pesebre bajo el flexo de la verdad.
 
Gaspar: El único con señorío (y libre de impuestos)
 
Haciendo balance de la jornada de adoración, hay que reconocer de forma unánime que solo Gaspar se portó con la dignidad y el señorío que se le presuponen a un visitante de alta alcurnia. El hombre se rascó el bolsillo y le regaló al niño oro (no sabemos cuánto, pero el oro siempre ha sido lo más valioso que se puede poseer).
 
Además, por fortuna, en aquella época se podían regalar metales preciosos, lingotes y joyas, sin tener que rellenar formularios, ni pagar impuestos ni declarar el incremento patrimonial a la Agencia Tributaria. En el año cero, el fisco todavía no te requisaba la mitad de los regalos de nacimiento.
 
Melchor y Baltasar: El nacimiento de la línea de higiene personal
 
El verdadero escándalo de la noche llega con los otros dos componentes del trío. Melchor y Baltasar demostraron tener una mentalidad bastante tacaña. Está claro que a estos dos les pudo más el fuerte olor ambiental que emanaba del portal de Belén —un espacio donde convivían una mula y un buey- o su propia racanería.
 
¿A quién en su sano juicio se le ocurre presentarse ante el Salvador del mundo con un bote de incienso y otro de mirra? ¡Pero si eso son los tatarabuelos de los ambientadores de pino para el coche! En lugar de invertir en el futuro del chiquillo, decidieron solventar el compromiso de la visita real regalando dos botes de desodorante industrial para mitigar los efluvios del establo. Unos auténticos fenicios de la tacañería.
 
Una advertencia para las próximas cartas
 
Por todo ello, y aunque todavía falten meses para que las luces de colores vuelvan a adornar nuestras calles, conviene ir avisando a los niños de la casa para que no los engañen como a chinos en la próxima campaña navideña.
 
Cuando llegue el momento de sentarse frente al papel, que no se les ocurra escribir una carta colectiva a los Reyes Magos; hay que decirles que redacten una única y exclusiva carta dirigida a Gaspar. Él es el único que maneja liquidez y presupuesto real. A los otros dos personajes —los indiscutibles Reyes de la Racanería— es mejor dejarlos pasar de largo. Como mucho, vistos sus antecedentes históricos, lo único que les van a dejar va a ser un desodorante de marca blanca o un paquete de barritas de sándalo. Avisados quedan.
 

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