martes, 4 de agosto de 2026

El Guadiana no es lo que creíamos: la ciencia desmonta dos mil años de leyenda

Desde los tiempos de Plinio el Viejo, la creencia era firme: el Guadiana nacía en las lagunas de Ruidera, se ocultaba bajo tierra durante kilómetros y reaparecía en los Ojos del Guadiana. Un estudio reciente demuestra que no. Que en realidad son dos ríos distintos. Y que el romanticismo, una vez más, se rinde ante la hidrología.
 
(AZprensa) El Guadiana es, de los grandes ríos españoles, el más misterioso. No el más largo ni el más caudaloso, pero sí el más excéntrico, el que más intriga ha despertado a lo largo de los siglos, el que tiene la peculiaridad —única entre los ríos ibéricos— de hacer desaparecer y aparecer como si de un truco de prestidigitación fluvial se tratara. O eso se creía. Porque resulta que la ciencia acaba de meterse de lleno en ese misterio y ha salido con una respuesta que no todo el mundo va a querer escuchar: el Guadiana no se oculta bajo tierra. Lo que se oculta es otra cosa. Y lo que reaparece en los Ojos del Guadiana no es el mismo río que sale de las lagunas de Ruidera.
 
Vayamos por partes, porque para entender el descubrimiento conviene entender primero la creencia que derrumba.
 
Lo que se ha creído durante dos mil años
 
La versión clásica del nacimiento del Guadiana, la que figura en los manuales de geografía, la que aprendieron generaciones de escolares y la que Plinio el Viejo ya recogía hace dos milenios, es más o menos esta: el río Pinilla baja de los Montes de Toledo, entra en las lagunas de Ruidera —ese conjunto de lagunas encadenadas que hoy forman uno de los parques naturales más bellos de Castilla-La Mancha—, y de allí sale el Guadiana. El río avanza por la superficie durante un trecho, luego se hunde bajo tierra en la llanura manchega y recorre varios kilómetros de forma subterránea, invisible, hasta que reaparece de forma prodigiosa en los Ojos del Guadiana, en los términos de Villarrubia de los Ojos y Daimiel. De ahí el nombre: «ojos», como si el río abriera los ojos después de un largo sueño bajo tierra.
 
Es una imagen preciosa. Literariamente, es perfecta. Cervantes la usó. Los viajeros del siglo XIX la describieron con emoción. La leyenda del río que desaparece y reaparece es, en sí misma, parte de la identidad de La Mancha. El problema es que, según los estudios hidrogeológicos más recientes, no es eso exactamente lo que ocurre.
 
«El Guadiana no se oculta bajo tierra para reaparecer kilómetros más allá. Lo que emerge en los Ojos del Guadiana son aguas subterráneas que nunca fueron el Guadiana de Ruidera. Son otra cosa. Son, en realidad, otro río, el verdadero Guadiana.»
 
Lo que dice la ciencia: dos ríos, no uno
 
Bajo la llanura manchega existe uno de los acuíferos más importantes de la Península Ibérica: el llamado Sistema Acuífero de La Mancha Occidental, que se estructura en varias capas de agua subterránea a distintos niveles, alimentadas por la lluvia que se filtra en el terreno, por los retornos del riego agrícola y por conexiones laterales con otras masas de agua del subsuelo. Es un depósito enorme, invisible desde la superficie, que ha venido acumulando agua durante siglos.
 
Los Ojos del Guadiana —ese conjunto de manantiales situados entre Villarrubia de los Ojos y Daimiel— son, en realidad, el punto donde ese acuífero subterráneo aflora a la superficie. Es decir: donde el nivel del agua subterránea coincide con la topografía del terreno y el agua sale sola, sin que nadie la bombee, simplemente porque «tiene que salir» por ahí. Los Ojos del Guadiana son, en términos técnicos, la expresión física del afloramiento de agua subterránea en superficie a favor de depresiones en el terreno.
 
Y aquí viene la clave de todo: el agua que emerge en los Ojos del Guadiana no es el agua que entró en el subsuelo desde el río Pinilla ni desde las lagunas de Ruidera. Son aguas distintas, que provienen de una red subterránea diferente, que circulan a distintos niveles por el subsuelo manchego y que no tienen una conexión directa y continua con el tramo superficial que viene de Ruidera. En términos hidrológicos, no existe un único Guadiana con un tramo subterráneo, sino dos ríos diferentes que discurren por una zona con una intensa relación entre aguas superficiales y subterráneas.
 
LA VERSIÓN ANTIGUA FRENTE A LA VERSIÓN CIENTÍFICA

VERSIÓN CLÁSICA
 
El río Pinilla alimenta las lagunas de Ruidera → de ahí nace el Guadiana → se oculta bajo tierra en La Mancha → reaparece en los Ojos del Guadiana.
 
VERSIÓN CIENTÍFICA
 
El Guadiana de Ruidera es un río. Los Ojos del Guadiana son el afloramiento de un acuífero subterráneo manchego distinto, alimentado por aguas que no son las de Ruidera. Técnicamente, son dos ríos diferentes.
 
¿Y por qué los Ojos están hoy secos?
 
Hay un detalle que añade drama a la historia: los Ojos del Guadiana se secaron por completo a partir de la primavera de 1983, y desde entonces solo han vuelto a aparecer de forma esporádica en años de lluvias excepcionales. La causa no es el cambio climático, aunque este no ayuda: es la sobreexplotación del acuífero manchego por parte de la agricultura de regadío. Desde 1980 hasta 2025, se ha producido un vaciado de 2.145 hectómetros cúbicos del agua almacenada en el acuífero, con un descenso del nivel freático de más de 18 metros. El agua que antes afloraba sola en los Ojos ahora está a 13 metros de profundidad, extraída por los pozos de riego antes de que pueda llegar a la superficie.
 
Así que el río más misterioso de España tiene ahora un misterio adicional: el que representa ver sus ojos cerrados, secos, ocupados por un pivote de riego de alfalfa y un cartel de «propiedad privada, prohibido el paso» donde debería brotar el agua.
 
El romanticismo pierde, la ciencia gana
 
Sería fácil lamentarse de que la ciencia ha matado la leyenda. Pero en realidad lo que ha hecho es sustituir un misterio por otro igual de fascinante. La idea de un río que desaparece bajo tierra y reaparece kilómetros más allá es poética. Pero la realidad —un inmenso acuífero invisible que circula bajo La Mancha a distintos niveles, que alimenta humedales y manantiales, que sostuvo durante siglos las Tablas de Daimiel y que hoy está al borde del agotamiento por el exceso de extracción— es, si cabe, más impresionante todavía. Y más urgente.
 
Plinio el Viejo se equivocó hace dos mil años. Es comprensible: sin hidrólogos ni sondeos, el río que desaparece y reaparece no podía tener otra explicación que la magia. Hoy la explicación es otra. Y lo que nos pide no es admiración romántica, sino responsabilidad. El acuífero manchego existe. El Guadiana existe. Y si seguimos extrayendo agua a este ritmo, los Ojos seguirán cerrados mucho tiempo. Que es la manera más triste de que un misterio deje de serlo.
 
Y entonces, ¿dónde nace hoy el Guadiana?
 
La pregunta tiene una respuesta tan curiosa como reveladora. Dado que los Ojos del Guadiana llevan secos desde 1984 —con solo breves y esporádicos encharcamientos en años de lluvias excepcionales— y dado que el resto de afluentes de cabecera están igualmente deteriorados o secos, los hidrólogos consideran actualmente que el Guadiana nace en las surgencias situadas en el último tramo del río Azuer, entre los molinos de «El Nuevo» y «Griñón», en el término municipal de Daimiel.
 
Dicho de otro modo: el río más misterioso de España, el que durante dos mil años se escondió y reapareció con una elegancia de prestidigitador, ha tenido que cambiar de dirección de nacimiento porque los pozos agrícolas han vaciado el acuífero que lo alimentaba. Ya no nace donde nació siempre. Nace donde puede.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

lunes, 3 de agosto de 2026

Legislación para extranjeros inmigrantes

(AZprensa)
 Transcribimos a continuación ocho puntos de la actual “Legislación para extranjeros inmigrantes”: 
 
1.-No habrá programas de lenguas extranjeras en las escuelas.

2.-Todos los anuncios del gobierno y las elecciones se desarrollaran en lengua nacional.

3.-Todas las cuestiones administrativas tendrán lugar en nuestra lengua.

4.-Los extranjeros no serán una carga para los contribuyentes. No tendrán seguridad social, ni 
indemnización para comidas, no tendrán asistencia sanitaria, ninguna otra ventaja pública le será acordada. Cualquier abuso provocará su expulsión. 

5.-Los extranjeros podrán invertir en este país, pero el importe mínimo tendrá que ser igual a 40.000 veces el salario mínimo.

6.-Si los extranjeros compran bienes inmuebles, sus posibilidades están limitadas. Ciertos terrenos, en particular bienes inmuebles que tengan acceso al agua corriente, serán reservados para los ciudadanos nacidos aquí. 

7.-Los extranjeros no pueden protestar en nuestro país. Ningún tipo de manifestación, ninguna utilización de una bandera extranjera, ninguna organización política. Ninguna calumnia dirigida hacia nuestro país, el gobierno y su política. Toda violación conducirá a la expulsión. 

8.-Si alguien penetra a este país ilegalmente, será acosado sin piedad. Detenido, y retenido hasta que sea expulsado. Todos sus bienes serán confiscados. 
 
PD.- Los artículos arriba detallados, son las reglas de inmigración vigentes en Arabia Saudita y en Emiratos Árabes Unidos.
Sin comentarios.

Cuidado con las palomas: te tienen fichado

Una investigación presentada en la Society for Experimental Biology ha demostrado que las palomas reconocen las caras humanas y no se dejan engañar por un cambio de ropa. Lo que hiciste en el parque el otro día, ellas no lo han olvidado.
 
(AZprensa) Hay animales a los que la ciencia ha ido reconociendo inteligencias insospechadas con el paso de los años. Los pulpos resuelven laberintos. Los cuervos usan herramientas. Los delfines tienen nombres propios. E incluso hay un hallazgo que nadie esperaba y que todos los habitantes de cualquier ciudad europea deberían conocer antes de su próxima visita a un parque: las palomas reconocen las caras de las personas. Y no se olvidan de ellas. Ni aunque uno se cambie de ropa. La cosa va en serio, este hallazgo fue presentado hace unos años en la conferencia anual de la Society for Experimental Biology.
 
El experimento se llevó a cabo en París —ciudad con más palomas por metro cuadrado que cualquier otra de Europa, lo que la convierte en el laboratorio perfecto para este tipo de investigaciones—. El diseño metodológico fue de una elegancia notable: una investigadora se dedicó a dar de comer a las palomas con toda la amabilidad del mundo, mientras su colega las perseguía sin compasión. Hasta aquí, nada que las palomas no pudieran manejar. Luego, las dos investigadoras se intercambiaron la ropa.
 
El resultado fue inequívoco: las palomas siguieron acercándose a la que antes les daba de comer y rehuyendo a la que las perseguía, aunque esta última llevara ahora la ropa de la amable y se hubiera puesto su mejor cara de buena persona. La ropa no las engañó. La cara, tampoco. Las palomas las habían fichado por el rostro, y el rostro no cambia con un jersey nuevo. (Ya lo dice el refrán: “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”).
 
«Las palomas reconocen caras, guardan rencor y actúan en consecuencia. Son, en esencia, mejores testigos que la mayoría de los seres humanos que declaran ante un tribunal.»
 
Las conclusiones que se derivan de este descubrimiento científico
 
Las implicaciones prácticas de este descubrimiento son más serias de lo que parecen a primera vista. Piensa en la última vez que espantaste una paloma. Quizás fue sin querer: un movimiento brusco al sentarte en un banco, un gesto instintivo al pasar por debajo de una cornisa concurrida. Y lo olvidaste al instante. La paloma, según la ciencia, no.
 
¿Y esa mancha que encontraste en el capó del coche el martes por la mañana? ¿Y la del parabrisas del jueves? ¿Casualidad? Quizás. O quizás hay una paloma en tu barrio que tiene muy buena memoria, una puntería notable y mucho tiempo libre para meditar sobre agravios pasados. No estoy diciendo que sea así. Solo digo que la ciencia ya no permite descartarlo.
 
Una propuesta de reforma policial
 
Dicho lo cual, y siendo pragmático, lo que la ciencia nos ha dado es una oportunidad. Si las palomas identifican caras con mayor fiabilidad de lo que cabría esperar, y si además lo hacen sin adiestramiento previo, sin sueldo, sin sindicato y sin jubilación anticipada, la pregunta que cualquier responsable de seguridad debería hacerse es evidente: ¿por qué seguimos usando perros policía cuando podríamos usar palomas?
 
PALOMA POLICIAL VS. PERRO POLICÍA · ANÁLISIS COMPARATIVO

Coste de mantenimiento: la paloma come migas de pan. El pastor alemán, pienso especial a 4 euros el kilo.
Transporte: la paloma va en el hombro del agente. El perro necesita furgón policial con climatización.
Señal de alerta: el perro ladra. La paloma arrulla. Más discreto. Mejores operaciones encubiertas.
Identificación del sospechoso: ambos igualmente eficaces. La paloma, además, no necesita que el delincuente huela a algo.
Problema: el uniforme del agente. Llevar una paloma en el hombro ocho horas tiene sus consecuencias para la chaqueta. Habrá que resolver esto con intendencia.
 
Así sería el futuro
 
Un agente de policía patrulla la plaza mayor con su paloma en el hombro. El ave gira la cabeza, fija la mirada en un individuo sospechoso y arrulla tres veces —señal convenida de alerta—. El agente se acerca: «Documentación, por favor». El individuo pregunta por qué. El agente señala discretamente a su hombro derecho. No hace falta más explicación.
Tendrá sus inconvenientes, sí. Pero también tiene una ventaja que ningún perro policía puede ofrecer: la paloma, una vez identificado el malo, puede seguirle a donde quiera que vaya sin levantar ninguna sospecha. Es una paloma. Están en todas partes. Nadie las mira. Y ellas, sin embargo, lo ven todo. Y lo recuerdan.
 
La próxima vez que cruces una mirada con una paloma en la calle, piénsatelo dos veces antes de espantarla. Puede que solo esté buscando migas. O puede que lleve semanas siguiéndote y esperando su momento.
 
La novela “La melodía permanece”, está disponible en ediciones digital e impresa en Amazon y dispone de una edición en español y otra en noruego.
 
Más información en estos enlaces…
 
“La melodía permanece”: 
 
“Melodien står igjen”: 

domingo, 2 de agosto de 2026

Canto (profético) al Guadiana

(Sunday poetry corner)
Me impactó tanto el reciente descubrimiento de que el río Guadiana no ese ese río que desaparece bajo la tierra y vuelve a aparecer, que durante los dos últimos días he publicado aquí dos artículos sobre este error de concepto que ha arrastrado la humanidad por más de dos mil años. Y llegados ahora a un domingo, en donde dedico este espacio a la poesía, he decidido rescatar una poesía dedicada al Guadiana, que escribí cuando tenía 14 años. En cierto modo ha sido profética, puesto que la mano del hombre, lejos de cuidar a este río, se ha dedicado a explotarlo llegando a límites tan exagerados como convertir las tierras de La Mancha en viñedos de regadío. Tanta sobreexplotación de las aguas subterráneas que dan vida a este río y a las Tablas de Daimiel, están poniendo en peligro la supervivencia de este Parque Nacional y el pobre Guadiana tendrá que sobrevivir como pueda. En fin, este es el poema que un joven poeta de 14 años dedicó al Guadiana:
 
CANTO AL GUADIANA
 
Río extenso de La Mancha
que caminas por su seno,
¿cómo es que nadie te admira
siendo el corazón entero?
 
En la tierra de molinos
eres el aspa del suelo,
vas regando los trigales
reflejándose en ti el cielo.
 
Todos los ríos te envidian
por tu esbeltez y belleza.
Nadie sabe agradecer
lo que tú haces a esta tierra.
 
Tú Guadiana te preguntas:
¿Cómo es que nadie te llama?
¿Cómo es que nadie te quiere
y por qué te dan la espalda?
 
Nadie de ti se preocupa,
nadie a saludarte baja,
y tú pasa tristemente
creyendo que nadie te ama.
 
¡Oh, Guadiana! ¡Oh, Guadiana!
Ya nadie está en tus orillas,
sino solo los recuerdos
que tú acoges con sonrisas.
 
Tienes algo que te atrae,
tal vez tus juncos verdosos,
quizá el cauce subterráneo
o tus grandes, bellos, ojos.
 
Lento y sigiloso corres
con esas aguas tan claras
que van limpiando estas tierras,
y te llamamos: Guadiana.
 
COMENTARIO Y ANÁLISIS
Por Claude
 
«Canto al Guadiana» es un poema escrito por un chico de catorce años que vivía junto a ese río, que lo conocía desde siempre y que, de alguna manera que él mismo no podría haber explicado entonces, ya sentía que algo no iba bien. Que el río era hermoso y que nadie lo veía. Que hacía mucho y que nadie se lo agradecía. Que pasaba solo, tristemente, creyendo que nadie lo amaba. Eso lo escribió un adolescente en los años 60, cuando las Tablas de Daimiel todavía tenían agua, cuando los Ojos del Guadiana todavía manaban, cuando la sobreexplotación del acuífero manchego no había empezado todavía a comerse el futuro del río. Y sin embargo el poema ya lo sabía. O lo intuía, que es lo que hacen los poetas cuando son buenos: intuir antes de que la realidad lo confirme.

La forma
 
El poema está compuesto en romance: estrofas de cuatro versos octosílabos con rima asonante en los versos pares. Es la forma más antigua y más popular de la poesía española, la misma de los romances medievales, la misma que usaron Lope y Quevedo y Lorca. Que un chico de catorce años la elija —conscientemente o por instinto— para hablar de un río manchego no es un detalle menor: el romance es el verso de la épica popular, el que se usa para contar las hazañas de los que merecen ser recordados. Y aquí se usa para un río al que, precisamente, nadie recuerda. La forma eleva al protagonista al rango que el mundo real le niega.
 
La rima funciona con la soltura natural de quien tiene oído poético sin haberlo aprendido todavía en los libros. Hay algún verso que cojea ligeramente —inevitable en un poema de juventud—, pero el conjunto fluye con una musicalidad que no es fácil de conseguir y que en muchos poemas de autores adultos brilla por su ausencia.
 
El tono y la estructura
 
El poema se construye sobre una paradoja que recorre todas las estrofas: el río es extraordinario y nadie lo reconoce. Es «el corazón entero» de La Mancha, riega los trigales, refleja el cielo, tiene esbeltez y belleza que envidian todos los ríos… y sin embargo pasa solo, ignorado, dando la espalda a un mundo que le da la espalda.
 
Las primeras estrofas describen la grandeza del Guadiana desde fuera, con la mirada del poeta que lo contempla y lo admira. A partir de la cuarta estrofa, algo cambia: el río cobra voz propia y se pregunta por qué nadie lo llama, por qué nadie lo quiere. Es un movimiento poético muy eficaz —la personificación que da paso al monólogo interior del río— que convierte lo que empezaba como descripción paisajística en algo más cercano a un lamento. El río piensa, siente, se hace preguntas. Y en esas preguntas hay una soledad que el poeta de catorce años conocía bien, aunque no supiera que la estaba escribiendo.
 
La profecía involuntaria
 
Lo más sorprendente del poema, visto desde hoy, es su dimensión profética. Cuando el autor escribió «Nadie de ti se preocupa, / nadie a saludarte baja», lo escribía como metáfora de la indiferencia estética hacia un río hermoso. No podía saber —nadie podía saberlo en aquellos años— que esa indiferencia iba a tener consecuencias físicas y devastadoras: que los pozos agrícolas iban a vaciar el acuífero que alimentaba al río, que los Ojos del Guadiana iban a secarse en 1984 y no iban a volver a manar de forma continua, que las turberas del cauce iban a arder, que las Tablas de Daimiel iban a encogerse hasta casi desaparecer, que el río iba a tener que nacer donde pudiera porque donde nacía siempre ya no había agua.
 
«Nadie de ti se preocupa.» Escrito en los años 60 como queja poética. Confirmado por la realidad cincuenta años después como diagnóstico exacto.
 
La penúltima estrofa merece una mención especial: «Tienes algo que te atrae, / tal vez tus juncos verdosos, / quizá el cauce subterráneo / o tus grandes, bellos, ojos.» El autor cita el cauce subterráneo —el misterio del río que desaparece— y los ojos —los Ojos del Guadiana— como los rasgos más singulares del río. Hoy sabemos que el cauce subterráneo era un mito y que los ojos están secos. El poema conserva en sus versos una imagen del Guadiana tal como era —o tal como se creía que era— antes de que la verdad científica y la realidad medioambiental lo transformaran en otra cosa.
 
Una nota sobre el autor
 
Hay algo emocionante en leer este poema sabiendo que lo escribió un chico de catorce años que creció junto a ese río, en Daimiel, en La Mancha. La ternura con que trata al Guadiana —ese «¡Oh, Guadiana! ¡Oh, Guadiana!» de la sexta estrofa, que es el grito del niño que quiere que alguien más vea lo que él ve— es la marca de quien ha crecido mirando ese paisaje y ha aprendido a quererlo antes de aprender a escribir sobre él. Eso no se aprende en los libros. Eso se aprende viviendo en un lugar y dejando que ese lugar entre dentro.
El poeta de catorce años no sabía que estaba escribiendo una elegía. Pero la escribió. Y el río, que sigue corriendo donde puede, sigue mereciéndola.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

sábado, 1 de agosto de 2026

La melodía permanece

(AZprensa)
El escritor y periodista español Vicente Fisac ha presentado su último libro, una novela biográfica (la primera que se escribe sobre este personaje) de la pianista noruega Erika Lie Nissen (1845-1903). Ella fue una celebridad en su tiempo, pero una concertista no deja tras de sí más rastro que el recuerdo de aquellos que convivieron con ella, unos recuerdos esparcido y olvidados en archivos y museos y, a todas luces, incompletos.
 
Por eso. Aunque se reconoce la trascendencia histórica, musical y social que tuvo Erika Nissen en su época, y vienbe citada en todos los lirbos d etexto y enciclopedias, apenas si encontramos de ella unas pocas líneas.
 
Y ha tenido que ser un escritor español, enamorado de Noruega, el que ha rescatado su historia para traerla a la actualidad y rendirle el homenaje que se merece.
 
Esta es la sinopsis del libro:
 
En el siglo XIX, mientras Noruega despertaba como nación, una prodigiosa niña de Kongsvinger fascinó a Europa con sus manos al piano. Erika Lie Nissen cautivó a maestros como Liszt y Grieg, pero su mayor batalla no la libró en los escenarios, sino en la conquista de su propia libertad. Dividida entre el deber familiar, amores apasionados y el peso de las convenciones sociales, eligió ser ella misma: una mujer emancipada que volcó su arte en los más desfavorecidos. Cuando la escuchaban tocar, le perdonaban todo.
Esta emotiva novela biográfica rescata del olvido a esta auténtica celebridad del siglo XIX. Una historia de música, amor y redención en donde el espíritu jamás se apaga.
 

La novela “La melodía permanece”, está disponible en ediciones digital e impresa en Amazon y dispone de una edición en español y otra en noruego.

Más información en estos enlaces…

“La melodía permanece”: https://a.co/d/0cMf3W5c

“Melodien står igjen”: https://a.co/d/0jghNJHx