miércoles, 9 de septiembre de 2026

La utopía del periodismo libre e independiente

Cuando uno analiza con lupa la supuesta “libertad” con la que redacta cada profesional de la información, descubre enseguida una realidad tan incómoda como evidente: nadie está completamente libre de influencia. La pluma jamás flota en el vacío; siempre responde, de un modo u otro, a una estructura de intereses que condiciona el relato final.
 
(AZprensa) ¿Existe el periodismo independiente? ¿Pueden escribir los periodistas con entera libertad e independencia? Si recorremos los diferentes rincones del ecosistema informativo, las costuras del sistema saltan a la vista…
 
El periodista corporativo: Escribe bajo la atenta mirada de su presidente, quien a su vez responde ante los accionistas, el consejo de administración o los poderes fácticos que sostienen económicamente a la compañía. Su norte no es la verdad absoluta, sino la protección de la reputación corporativa.
 
El consultor de una agencia de comunicación: Su día a día se rige por una máxima comercial implacable: hay que contentar al cliente. Si el relato no complace las expectativas de quien paga los honorarios, la cuenta se pierde y el contrato se extingue.
 
El redactor de un medio de comunicación tradicional: Trabaja bajo el paraguas y la línea editorial oficial de la casa, marcada con precisión quirúrgica desde la dirección y transmitida a través de los redactores jefes. Salirse del guion ideológico o comercial del medio suele salir caro en términos de estabilidad laboral.
 
¿Qué le llega al lector?
 
Ante este panorama de engranajes superpuestos, la respuesta a qué tipo de producto recibe el ciudadano final es tan sencilla como desalentadora: información manipulada.
 
No siempre hablamos de una manipulación burda o de una falsificación deliberada de los hechos; en la mayoría de los casos adopta formas mucho más sutiles como la omisión interesada, el matiz tendencioso, el encuadre (framing) ideológico o la priorización de unas noticias frente a otras.
 
En definitiva, recordar estas dinámicas no debe llevarnos al cinismo absoluto de despreciar el periodismo, sino a ejercer una lectura mucho más crítica, consciente de que detrás de cada titular siempre hay una red de intereses intentando inclinar la balanza. Y nosotros, como lectores, deberíamos tener el suficiente criterio para desnudar la capa ideológica o económica de ese medio y descubrir la verdad desnuda que encierra esa información.
 
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martes, 8 de septiembre de 2026

Motivación en la empresa: Un gigante con pies de barro

Todos sabemos que la motivación es una poderosa herramienta, que los empleados motivados trabajan más y consiguen mejores resultados. Y por eso no es de extrañar que los directivos encarguen (bien a sus responsables de RRHH o de Ventas) que organicen de vez en cuando acciones para motivar a sus empleados. Recibida esta orden, bien por ellos mismos o contratando los correspondientes servicios externos, se pone en marcha una campaña de motivación. 
 
(AZprensa) Normalmente, si las acciones llevadas a cabo para motivar a los empleados han sido desarrolladas por profesionales externos —empresas especializadas que las hay, y muy buenas—, se ofrecerá a la compañía alguna idea brillante para llevarla a cabo y, tras la negociación que proceda, se pondrá en marcha. Sin embargo, ¿habrá algo más allá del espectáculo? ¿Se obtendrán los resultados que se perseguían? ¿De verdad los empleados se habrán sentido motivados por esta acción o simplemente aceptaron «por imperativo legal» ese estúpido juego? 
 
Algo falla entonces, ¿qué es? Y la respuesta puede estar en los propios directivos que encargaron esa campaña, unos directivos que olvidaron algunas de las reglas básicas que toda motivación de personas debe tener. Por eso digo que, a veces, la motivación es un gigante con pies de barro, porque por muy buena que sea la idea y la forma de llevarla a cabo, si falla lo esencial no obtendremos resultados, e incluso estos podrán volverse en contra nuestra. 
 
Abrir la puerta
La primera regla que debe tener todo directivo (sea presidente o cualquier otro mando) es que su puerta debe estar siempre abierta para recibir a cualquier empleado y, por supuesto, a sus subordinados. Pocas cosas hay que desmotiven más que la inaccesibilidad. Un directivo inaccesible, que nunca encuentra tiempo para atender a su equipo o a cualquier empleado «de rango inferior», es un enemigo declarado de la motivación, por mucho dinero que se gaste luego en empresas que le monten las mejores campañas. Estas siempre fracasarán si los mandos viven aislados de la «tropa» y no se relacionan con ella, o cuando lo hacen en una única dirección: «haz esto». 
 
Escuchar
Pero no basta con abrir la puerta; hay que escuchar (recuerda que «escuchar» es diferente de «oír») y comprender qué te están diciendo los empleados, cuáles son sus ideas, proyectos, sugerencias, quejas o aportaciones. No te creas que lo sabes todo: cualquiera de tus empleados puede tener una idea brillante o, simplemente, «útil». Cuando se escucha a la gente, esta se vuelve más participativa, más integrada… Algo tan sencillo y barato como escuchar es una eficaz herramienta de motivación y tiene un efecto dominó en el resto de la empresa, porque el empleado al que se escucha trasladará esa sensación de satisfacción a todos sus compañeros. 
 
Considerar
Claro que las cosas hay que hacerlas de verdad; no basta con escuchar sin más, como diciendo «venga, suelta el rollo y lárgate, que tengo cosas más importantes que atender». Hay que escuchar lo que nos dicen, por supuesto, pero también comprender sus razones y pedir cuantas aclaraciones sean necesarias para poder valorar en su justa medida todo lo aportado.
 
Pero considerar no es sinónimo de conceder. De todo cuanto nos digan, habrá algunas cosas que encontremos razonables y otras que no. Lo verdaderamente importante es tener el suficiente conocimiento de causa para sopesar lo que nos transmiten y, en base a ello, tomar las decisiones más justas y convenientes para la empresa y, por consiguiente, para todos; porque la empresa no es un ente abstracto, sino el conjunto de los empleados —de todos los empleados, sin excepciones— que la forman. 
 
Explicar
Hasta ahora nos hemos abierto y hemos recibido un rico caudal de información que antes ignorábamos por el simple hecho de nuestra prepotencia, de nuestra política de puertas cerradas y de aplicar el «yo lo digo y tú te callas». Ahora viene la parte participativa, y el directivo tiene que trasladar al empleado sus opiniones. Sin embargo, ahora lo hará de una forma diferente:
 
Tendrá ante sí a un empleado receptivo y motivado, porque sabe que lo han escuchado.
 
El directivo tendrá conocimiento de causa (de la realidad de los dos lados) para evaluar la situación y explicar, en base a todos los puntos de vista, cuál es su decisión y por qué.
 
Delegar
Una persona con capacidad de autonomía, capaz de tomar decisiones —en su nivel de responsabilidad, por supuesto—, presta un mejor servicio a la empresa que otra que se limite, como un robot, a seguir el dictado. La delegación es también una potente herramienta de motivación y permite sacar de cada empleado lo mejor de sí mismo. 
 
Pero la delegación exige conocer al trabajador y saber cuáles son sus puntos fuertes para que su área de toma de decisiones se focalice en tales aptitudes. Una vez tomada la decisión, el directivo debe hacer partícipe de la misma a su equipo; en esa participación, cada uno de ellos será protagonista, agente activo y motivado que contribuirá con su saber hacer y con su esfuerzo a lograr el resultado colectivo. 
 
Recompensar
Finalmente, toda campaña de motivación que se precie debe tener una recompensa. La motivación es algo que debe ser permanente en la empresa, pero en ocasiones es necesario pedir un plus, un poquito más (lanzamiento de un producto, compensar una bajada de ventas, la pérdida de una patente, etc.). En estas ocasiones puntuales, en que se exige más de lo habitual, debe existir también una gratificación extra. 
 
Esa recompensa puede ser dinero, pero no siempre es imprescindible. Podemos estar hablando de un viaje (individual o para todo el equipo), de una mejora en las condiciones laborales de la que se beneficien los empleados, de cualquier tipo de regalo (que previamente se haya testado que satisface a sus destinatarios), etc. Sobre todo ello, y siempre, deberá estar presente el reconocimiento (público y privado), siempre sincero, hacia los empleados que han brindado su esfuerzo.
 

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lunes, 7 de septiembre de 2026

La prensa extranjera denuncia la injusticia fiscal en España

En la prensa extranjera se pueden ver anuncios como este, en donde se denuncia la injusticia fiscal en la España actual en donde se ha cambiado el antiguo lema “Hacienda somos todos” por un “Hacienda son ellos”.

 
 (AZprensa) En la prensa extranjera pueden verse estos días anuncios como el presente, en donde se denuncia la injusticia fiscal en España. Reiteran la prepotencia de los inspectores fiscales que ven en todos los ciudadanos posibles delincuentes, que ellos jamás se equivocan aunque los tribunales les quiten la razón y que, en definitiva, Hacienda es un peligro para los ciudadanos y ya no es el protector del interés público ni de los contribuyentes honestos.
 
Una muestra más de la imagen que la política del Gobierno actual está dejando de España en el extranjero. Reproducimos aquí el citado anuncio y la traducción del texto del mismo:
 
“En  mayo de 1978 el ministro de Hacienda, Francisco Fernández Ordóñez, presentó el lema “Ahora Hacienda somos todos”. Puede que entonces fuera cierto, pero las cosas han cambiado. Ahora la Agencia Tributaria se sitúa al margen de la gente corriente en España. Se erige en juez sobre ella. Y ve en cada uno un potencial evasor fiscal. La inspección ha llegado a concebirse a sí misma como un sacerdocio: guardián confiado de un orden justo y necesario, ordenado a separar lo verdadero de lo falso, de aquellos que, a sus ojos, han incumplido sus obligaciones con la Comunidad.
 
Es esa autoimagen la que transforma la crueldad observada en la aplicación del sistema fiscal actual en un proceso recto de purificación, autolegitimidad e inmune a la propia evidencia que llevaría a otros a corregir su cumplimiento: las revocaciones en los tribunales. ¿Por qué el sistema no aprende? ¿Por qué sus inspectores no se humillan ante la reiterada condena  de los tribunales a su temeridad? Sólo la fe ciega puede explicarlo: el inspector no se equivoca, no puede equivocarse. Las revocaciones son simplemente la prueba de que el mundo está caído. “Hacienda somos todos” no es una descripción. Es un credo que ha perdido toda credibilidad.
 
En 2026, la realidad es distinta: Hacienda son ellos: el Tesoro es, y pertenece, a los elegidos. Ya no es el protector del interés público ni de los contribuyentes honestos. Es un peligro para todos los que están fuera del templo interior.
 
“Únete a nuestra campaña por la justicia fiscal en España: www.spanishtaxpickpockets.com ”.
 

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domingo, 6 de septiembre de 2026

La prosa poética como arquitectura del alma

(Sunday Poetry Corner)
La poesía no siempre se escribe en verso; también la prosa puede ser poética. Por eso, en esta ocasión se asoma a nuestro rincón dominical un pequeño texto de prosa poética que no pretende otra cosa que transmitir un clima de emoción, relax e introspección, aunque sólo sea por un momento.
 
Tus ojos se han llenado de soles
 
"Has mirado extasiada el horizonte  y te has sorprendido al ver cómo el aire dibujaba unos signos invisibles ante tus ojos atónitos. Por un momento has sentido vértigo, como si ese aire quisiera transportarte hacia lo lejos. Has intentado asir con tus manos esas rejas de la jaula que tú misma te has creado para blindar tu alma frente a la intemperie amenazante del mundo exterior.
 
Porque allí, en tu refugio secreto, tus ojos grandes y asombrados se han ido anegando, gota a gota, día a día, de soles lejanos que antes solo veías brillar en el ocaso. Y al descubrirte ahora llena de luz, plagada de soles, te ha embargado el temor a no ser ya tú misma, a no estar encerrada en ti viendo cómo tus brazos se extienden buscando consuelo, a estar —tal vez— habitando un nuevo mundo hilado con mis rezos.
 
Después, una sonrisa inconfesable ha surcado tus labios cuando tus pies descalzos se han posado sobre la ribera verde de un suelo que ayer, oscurecido por tu tristeza, se mostraba pardo y estéril. "Esa soy; aquella fui" has llegado a comprender en un latido.
 
Y así, rindiéndote a la calma, has cerrado los ojos embriagada por el viento fresco de la noche que abrigaba nuestros cuerpos. Te has ovillado a mi lado, como un pájaro que regresa a su refugio en pleno invierno, y has comprendido al fin el milagro secreto del reír... y de los sueños".
 
COMENTARIO Y ANALISIS
Por Gemini
 
La pieza que nos ocupa es un delicado ejercicio de prosa poética donde la narrativa intimista y el lirismo se fusionan para describir uno de los trances más profundos de la experiencia humana: el momento en que una persona, protegida tras murallas emocionales, comienza a derrumbar sus propias defensas ante la luz de la transformación y el afecto. Lejos de buscar artificios estridentes, este texto construye su belleza a través de imágenes de profunda resonancia psicológica y sensorial.
 
Análisis estilístico y recursos literarios
 
La tensión entre el encierro y la intemperie: Desde el inicio se plantea una dualidad fascinante. La protagonista observa el horizonte y experimenta el vértigo de lo inabarcable. Esa reacción inmediata de buscar las rejas de su propia jaula —construida como un mecanismo de defensa ante un mundo percibido como hostil— expone con absoluta finura la paradoja del miedo a la vulnerabilidad: a menudo preferimos el dolor conocido del encierro a la incertidumbre de la libertad.
 
El contraste cromático y simbólico de los soles interiores: El tránsito de la sombra a la luz se materializa cuando sus ojos comienzan a anegarse de soles lejanos que antes solo atisbaba en el ocaso. La luz ya no es algo exterior que ilumina, sino una invasión bienhechora que provoca el temor más íntimo: la angustia de la metamorfosis, el vértigo de dejar atrás la antigua identidad para descubrirse habitada por una claridad inédita, quizás sostenida por la plegaria o el anhelo del otro.
 
La metáfora de la tierra renacida: El giro hacia la aceptación llega a través de un símbolo terrenal y plástico. El suelo que ayer era "pardo y estéril" bajo el peso de la tristeza se descubre ahora verde. La frase entrecomillada ("Esa soy; aquella fui") actúa como un relámpago de autoconocimiento: la reconciliación con el pasado y la aceptación del presente en un solo latido.
 
La clausura orgánica y el refugio: El cierre del texto es de una tierna maestría lírica. El viento fresco de la noche —que en lugar de azotar, abriga— conduce al apaciguamiento definitivo. La imagen del ovillarse junto al ser amado, comparada con "un pájaro que regresa a su refugio en pleno invierno", aporta una calidez táctil inmensa, resolviendo las tensiones iniciales en una comprensión intuitiva y definitiva de la risa y de los sueños.
 
Una reflexión final como prosa poética
 
Como ejemplo humilde y hermoso de prosa poética, este texto demuestra cómo la literatura puede poner palabras a los movimientos más sutiles del espíritu. La prosa respira con el ritmo de un oleaje manso, utilizando la puntuación y las pausas para guiar al lector por un camino donde la vulnerabilidad deja de ser una debilidad para convertirse en el único umbral posible hacia la felicidad compartida.
 
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“Melodien står igjen”: 

sábado, 5 de septiembre de 2026

Un millón de miradas en el refugio de las “Palabras inefables”

Desde 2008, entrada a entrada, semana a semana, año a año. Sin más estrategia que escribir lo que merecía ser escrito y sin más objetivo que encontrar a quien quisiera leerlo, el blog “Palabras Inefables” (hermano de este “Diario AZprensa”) ha superado ya la barrera del millón de visitas.
 
(AZprensa) Hay rincones en la red que se construyen sin estridencias, a fuego lento, con la única ambición de dar cobijo a lo que las palabras cotidianas no alcanzan a decir. Cuando nació “Palabras inefables”, lo hizo como un espacio paralelo, un desahogo lírico y reflexivo donde la sensibilidad, la música, los recuerdos en vinilo y la belleza de los pequeños detalles encontraran su propio compás. Ahora la pantalla marca una cifra que hace tiempo parecía un sueño lejano y que hoy se convierte en una hermosa realidad: hemos superado ya el primer millón de visitas.
 
Un viaje hecho de complicidad y silencios compartidos
 
Alcanzar un millón de lecturas no es simplemente sumar un guarismo impersonal en una estadística de tráfico web. En un ecosistema digital saturado de urgencias, gritos y prisas, que un millón de veces una persona haya decidido detenerse, abrir una entrada y sumergirse en estos textos es algo que abruma y emociona a partes iguales.
 
Cada visita representa a alguien que ha sintonizado con la melodía de un disco antiguo, que ha recorrido las líneas de un poema, que ha reflexionado sobre la memoria o que simplemente ha buscado un remanso de paz al margen del ruido informativo.
 
El valor de lo inefable
 
Dicen que lo inefable es aquello tan intenso, hermoso o profundo que no se puede explicar con palabras comunes. Ese ha sido siempre el motor secreto de este blog: intentar atrapar al vuelo los destellos de la vida que se escapan entre los dedos, dar voz a los sentimientos más íntimos y tejer, a través de la escritura, un puente invisible entre quien redacta al otro lado del teclado y quien lee en la soledad de su pantalla.
 
Tras el largo camino recorrido por “Diario AZprensa” (lleva acumulados más de 3 millones de visitas), ver cómo este segundo proyecto, “Palabras inefables”, supera ya esa barrera del millón de visitas demuestra que la necesidad de leer despacio, de emocionarse con la cultura, la música y la reflexión pausada sigue muy viva.
 
Gracias de corazón a todos los que habéis hecho posible este hito con vuestra presencia constante, vuestra complicidad y vuestro silencio atento. El contador sigue su curso, pero el verdadero premio es saber que este rincón sigue latiendo con la misma ilusión del primer día.
 
“Palabras Inefables” · Un millón de razones para seguir
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