En el fascinante
universo de la paternidad contemporánea, cada cierto tiempo surge una palabra
mágica, un neologismo con pretensiones académicas que los expertos lanzan al
ruedo para desconcierto de los mortales. El último grito en los manuales de
crianza es el término «colecho». Pero ¿qué significa este término?
(AZprensa) Si acudes al
diccionario de la Real Academia para buscar qué significa “colecho”, perderás
el tiempo: la palabra no existe. Se trata de un invento conceptual de la
pediatría moderna para referirse a algo tan viejo, normal y cotidiano como el
hecho de que los padres y los hijos duerman apelotonados en la misma cama.
Lo
que para nuestros abuelos era una absoluta necesidad de espacio o una forma
rudimentaria de ahorrar en mantas, hoy se debate en simposios médicos
internacionales bajo el flexo de la controversia. Como el mundo es una
contradicción constante, el "colecho" cuenta con una legión de
defensores acérrimos y, al mismo tiempo, con un batallón de detractores que ven
en la cama familiar un auténtico deporte de riesgo.
La trinchera de
los defensores: Vínculos y barra libre nocturna
Por
un lado, los partidarios de esta práctica le ven ventajas idílicas y casi
místicas. El argumento estrella de los defensores es que los niños que
comparten el colchón con su madre tienen un acceso inmediato y constante al
lactado, por lo que maman muchas más veces a lo largo de la noche que los
pobrecitos que duermen desterrados en su propia cuna.
Además,
afirman con solemnidad que es una práctica sumamente eficaz para aumentar el
vínculo afectivo entre padres e hijos. Al fin y al cabo, ¿qué puede unir más a
una familia que compartir los efluvios nocturnos y recibir una patada infantil
en las costillas a las tres de la mañana?
La trinchera de
los detractores: El peligro del sueño profundo
En
la otra orilla del colchón se sitúan los detractores, cuyos augurios son
capaces de quitarle el sueño a cualquiera. Los científicos más cautos aducen
que meter al bebé en la cama de los adultos aumenta exponencialmente el riesgo
de asfixia o de la temida muerte súbita.
Pero
los peligros no son solo físicos, sino también psicológicos y conyugales. Se
asocia el colecho con futuros problemas del sueño en etapas posteriores de la
vida del niño, dificultando una independencia que se augura traumática. Y por
supuesto, está el factor logístico de la pareja: resulta evidente que la
presencia de un tercero de sesenta centímetros en mitad de la cama interfiere
de manera flagrante en las relaciones íntimas de los progenitores,
transformando el dormitorio principal en un casto parque infantil.
El consenso de
la prudencia: Prohibido menores de seis meses
Donde
sí se acaba la discusión y todos los expertos coinciden unánimemente es en
señalar el peligro extremo que corre el lactante cuando los progenitores entran
en lo que podríamos llamar "zonas de riesgo". El colecho se convierte
en una ruleta rusa si los padres han consumido alcohol, si están tomando alguna
medicación que induzca un sueño excesivamente profundo, o si se trata de padres
que padecen obesidad severa y corren el riesgo de sepultar al vástago en un
giro involuntario.
Por
todo ello, la comunidad médica ha decidido curarse en salud y coincide en
contraindicar formalmente esta práctica al menos durante los seis primeros
meses de vida del bebé. Hasta que el niño no tenga cierta capacidad de resistencia,
mejor cada uno en su parcela.
Conclusión:
Formarse su propio criterio en el colchón
Como
siempre defendemos en esta bitácora, la verdad absoluta no existe y cada uno
debe informarse y documentarse primero para después pensar por sí mismo. El
"colecho" puede ser una bendición de apego o el fin de la paz
matrimonial, dependiendo del punto de vista y del tamaño de la cama. Así que, si
has leído hasta aquí, razona un poco, mide los riesgos, calcula los metros
cuadrados de tu colchón y, sobre todo, no te dejes impresionar por las palabras
rimbombantes que se inventan los expertos. Al final, dormir a pierna suelta
sigue siendo el verdadero milagro de la vida.
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https://bibliotecafisac.blogspot.com/
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