(AZprensa) Con la llegada de la primavera, millones de
personas comienzan su particular batalla contra el polen. Es el momento de
recordar un fármaco que, durante años, fue un referente en el tratamiento de
procesos alérgicos respiratorios y dermatológicos: la mequitazina.
Tuve el privilegio de participar en el lanzamiento al
mercado español de este antihistamínico bajo la marca Mircol. Hoy,
lamentablemente, este medicamento ha desaparecido de nuestras farmacias. Y no
ha sido por falta de eficacia —pocos fármacos han demostrado un perfil tan
sólido—, sino por una razón mucho más prosaica y amarga: su precio era tan bajo
que, ante el aumento de los costes de producción, dejó de ser rentable para la
industria.
El arte de saber recetar: Más allá del prospecto
Como responsable de su promoción, siempre hice hincapié en
detalles que a menudo pasan desapercibidos en la consulta médica, pero que son
vitales para el éxito del tratamiento. Aquella pequeña cápsula naranja y blanca
guardaba secretos que el paciente debe conocer:
La regla de las 12 horas: Solemos decir "una por la
mañana y otra por la noche", pero es un error de concepto. El intervalo
debe ser estrictamente de 12 horas. Si un paciente desayuna a las 8:00 y cena a
las 22:00, queda desprotegido durante varias horas de la madrugada. La
constancia en el intervalo es la clave del control.
La importancia de la tercera toma: Es un detalle que rara
vez figura en los prospectos. El control máximo del proceso alérgico no se
alcanza plenamente hasta la tercera dosis. Por ello, en cuadros agudos, es
recomendable empezar con tres tomas diarias para "romper" la
sintomatología y luego estabilizarse en dos.
Administración en niños: Aunque su formato en cápsulas no
era el ideal para los más pequeños, existía un recurso práctico: abrir la
cápsula y mezclar su contenido con un yogur o alimento similar para facilitar
la ingesta.
Un superviviente en el mercado global
Es paradójico que, mientras en España hemos perdido este
recurso, en otros rincones del mundo la mequitazina siga aliviando a miles de
pacientes. Si usted viaja al extranjero o tiene acceso a mercados internacionales,
quizás aún pueda encontrar este "compañero inseparable" bajo
distintas denominaciones:
Francia, Portugal, Brasil y Reino Unido: “Primalan”
Bélgica y Holanda: “Mircol”
Alemania: “Metaplexan”
Argentina: “Instotal”
Suiza: “Vigigan”
Reflexión final
La desaparición de fármacos como Mircol nos deja una
lección inquietante sobre el sistema sanitario actual: a veces, la salud de los
pacientes queda supeditada a las hojas de cálculo. Mientras tanto, nos queda el
recuerdo de un medicamento que, con su humilde presencia naranja y blanca,
devolvió la calidad de vida a tantos alérgicos.
Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/
Bélgica y Holanda: “Mircol”
Alemania: “Metaplexan”
Argentina: “Instotal”
Suiza: “Vigigan”
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