lunes, 4 de mayo de 2026

Mircol: El adiós a un aliado contra la alergia (o la tiranía de la rentabilidad)

(AZprensa)
Con la llegada de la primavera, millones de personas comienzan su particular batalla contra el polen. Es el momento de recordar un fármaco que, durante años, fue un referente en el tratamiento de procesos alérgicos respiratorios y dermatológicos: la mequitazina.
 
Tuve el privilegio de participar en el lanzamiento al mercado español de este antihistamínico bajo la marca Mircol. Hoy, lamentablemente, este medicamento ha desaparecido de nuestras farmacias. Y no ha sido por falta de eficacia —pocos fármacos han demostrado un perfil tan sólido—, sino por una razón mucho más prosaica y amarga: su precio era tan bajo que, ante el aumento de los costes de producción, dejó de ser rentable para la industria.
 
El arte de saber recetar: Más allá del prospecto
 
Como responsable de su promoción, siempre hice hincapié en detalles que a menudo pasan desapercibidos en la consulta médica, pero que son vitales para el éxito del tratamiento. Aquella pequeña cápsula naranja y blanca guardaba secretos que el paciente debe conocer:
 
La regla de las 12 horas: Solemos decir "una por la mañana y otra por la noche", pero es un error de concepto. El intervalo debe ser estrictamente de 12 horas. Si un paciente desayuna a las 8:00 y cena a las 22:00, queda desprotegido durante varias horas de la madrugada. La constancia en el intervalo es la clave del control.
 
La importancia de la tercera toma: Es un detalle que rara vez figura en los prospectos. El control máximo del proceso alérgico no se alcanza plenamente hasta la tercera dosis. Por ello, en cuadros agudos, es recomendable empezar con tres tomas diarias para "romper" la sintomatología y luego estabilizarse en dos.
 
Administración en niños: Aunque su formato en cápsulas no era el ideal para los más pequeños, existía un recurso práctico: abrir la cápsula y mezclar su contenido con un yogur o alimento similar para facilitar la ingesta.
 
Un superviviente en el mercado global
 
Es paradójico que, mientras en España hemos perdido este recurso, en otros rincones del mundo la mequitazina siga aliviando a miles de pacientes. Si usted viaja al extranjero o tiene acceso a mercados internacionales, quizás aún pueda encontrar este "compañero inseparable" bajo distintas denominaciones:
 
Francia, Portugal, Brasil y Reino Unido: “Primalan”
Bélgica y Holanda: “Mircol”
Alemania: “Metaplexan”
Argentina: “Instotal”
Suiza: “Vigigan”
 
Reflexión final
 
La desaparición de fármacos como Mircol nos deja una lección inquietante sobre el sistema sanitario actual: a veces, la salud de los pacientes queda supeditada a las hojas de cálculo. Mientras tanto, nos queda el recuerdo de un medicamento que, con su humilde presencia naranja y blanca, devolvió la calidad de vida a tantos alérgicos.
 

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