El Departamento de
Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de Harvard ha demostrado que
caminar a paso rápido reduce en un 57% la progresión del cáncer de próstata. La
conclusión práctica es tan evidente que no hace falta ser médico para sacarla.
(AZprensa) Harvard es Harvard. Cuando el Departamento de
Epidemiología de su Escuela de Salud Pública publica un estudio, uno no se lo
puede tomar a broma. O sí, pero hay que hacerlo con el debido respeto
académico. Y el estudio en cuestión, realizado con 1.455 hombres diagnosticados
de cáncer de próstata, arroja una conclusión que, formulada en términos
coloquiales, dice lo siguiente: si tienes cáncer de próstata y caminas muy
deprisa, el tumor no te alcanza.
En términos algo más
científicos: los pacientes que realizaron caminatas a ritmo rápido durante un
mínimo de tres horas semanales registraron una tasa de progresión tumoral un
57% menor que los que caminaron despacio o poco. Y lo más revelador del estudio
—el detalle que convierte este hallazgo en algo realmente notable— es que no es
tanto el tiempo lo que importa como la intensidad. Cuanto más rápido el paso,
menos crecimiento del tumor. El tumor, al parecer, es lento. Y si uno es más
rápido que él, se escapa.
«El
tumor de próstata progresa menos en los que caminan deprisa. Es decir: el tumor
no puede seguir el ritmo. Lo cual convierte el paseo matutino en la persecución
más singular de la historia de la medicina.»
Las implicaciones
prácticas, pensadas con calma (y luego a correr)
Detengámonos un momento —solo un momento, porque el estudio no recomienda detenerse— a considerar lo que esto significa. Tenemos un tumor. El tumor quiere progresar. Y resulta que si el paciente camina suficientemente deprisa, el tumor no consigue seguirle el ritmo. Es la persecución más inverosímil de la historia de la biología: un hombre de sesenta años con zapatillas deportivas dejando atrás a sus propias células cancerosas en el paseo matutino del parque.
La imagen es tan potente
que me sorprende que ninguna campaña de concienciación médica la haya
aprovechado todavía. Un cartel con un señor mayor corriendo a toda velocidad y
el lema: «Más rápido que tu tumor». Sobrio, eficaz, motivador. El Ministerio de
Sanidad podría tomarlo en préstamo sin cargo.
PROTOCOLO ONCOLÓGICO
RECOMENDADO · APLICACIÓN PRÁCTICA DEL ESTUDIO DE HARVARD
Duración mínima: 3 horas
semanales. Dividibles en sesiones. El tumor no lleva cronómetro, pero Harvard
sí.
Intensidad: A paso rápido.
No vale el deambular contemplativo con las manos en la espalda.
Velocidad recomendada: La suficiente
para que el tumor se quede atrás. Cada paciente encontrará su ritmo.
Conversación durante el paseo: Posible, siempre
que no baje la velocidad. El tumor no hace pausas.
Efectos secundarios: Mejor forma
física, más energía, menos excusas para no salir. Todos aceptables.
Contraindicaciones: El paseo lento.
Sentarse en el banco. Pararse a dar de comer a las palomas.
Una reflexión más
seria, antes de volver a correr
El humor aparte —y el
humor siempre aparte, que para eso estamos—, el hallazgo de Harvard es
genuinamente esperanzador. Que algo tan accesible, tan gratuito y tan libre de
efectos secundarios como caminar a paso vivo durante tres horas semanales pueda
influir en la progresión de un tumor es una noticia extraordinaria. No porque
sustituya a ningún tratamiento médico —no lo sustituye ni pretende hacerlo—,
sino porque añade al paciente una herramienta propia, autónoma, que no depende
de ninguna farmacia ni de ninguna lista de espera.
Ojalá todos los tipos de
cáncer tuviesen una respuesta tan al alcance de cualquiera. Ojalá la
investigación siga encontrando ese tipo de palancas sencillas que el paciente
puede accionar por sí mismo. Mientras tanto, la conclusión práctica del estudio
de Harvard es tan clara que no necesita traducción: muévete. Deprisa. Con
regularidad. Y si algún día notas que algo intenta seguirte el ritmo sin que
hayas invitado a nadie, acelera.
Yo, por si acaso, dejo
de escribir aquí. Y me voy corriendo.
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melodía permanece”, está disponible en ediciones digital e impresa en Amazon y
dispone de una edición en español y otra en noruego.
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permanece”: https://a.co/d/0cMf3W5c
“Melodien står igjen”:
Detengámonos un momento —solo un momento, porque el estudio no recomienda detenerse— a considerar lo que esto significa. Tenemos un tumor. El tumor quiere progresar. Y resulta que si el paciente camina suficientemente deprisa, el tumor no consigue seguirle el ritmo. Es la persecución más inverosímil de la historia de la biología: un hombre de sesenta años con zapatillas deportivas dejando atrás a sus propias células cancerosas en el paseo matutino del parque.

