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miércoles, 24 de abril de 2024

La primavera, el ánimo altera

(AZprensa) La astenia primaveral, un fenómeno caracterizado por la fatiga, falta de energía y cambios de humor, afecta a un número considerable de personas durante esta época del año. Aunque no se clasifica como un trastorno médico en sí mismo, sus síntomas pueden impactar significativamente en el bienestar y la calidad de vida de quienes lo experimentan.
 
¿Qué factores alteran el estado de ánimo?
 
Desregulación emocional: El cambio estacional puede afectar directamente a las emociones, apareciendo sentimientos como la melancolía o la irritabilidad, que contribuyen a la fatiga y al malestar anímico. Este fenómeno es especialmente notable en mujeres, debido a que el ciclo menstrual puede verse también alterado.
 
Expectativas sociales: Después de los meses de invierno, la llegada de la primavera puede generar expectativas de mayor actividad social, lo que conlleva a que se creen situaciones de estrés y presión. Este agobio se puede exacerbar sobre todo en estudiantes que se encuentren preparándose para exámenes importantes o para aquellos individuos con preocupaciones financieras.
 
Cambios estacionales: La transición de climas oscuros y fríos a temperaturas más cálidas puede alterar los ritmos circadianos y afectar el estado de ánimo y la energía. Esta desregulación puede conducir a una peor calidad del sueño y una mayor fatiga.

Pautas para paliar estos síntomas
 
Autocuidado: Dedicar tiempo a actividades que promuevan el bienestar físico y emocional es fundamental. Es importante identificar aquello que “nos hace bien” y dedicarle mayor tiempo.
 
Rutinas consistentes: Establecer horarios regulares de sueño, mantener una alimentación saludable y practicar ejercicio regular puede contribuir a estabilizar los ritmos circadianos y reducir la fatiga.
 
Atención plena: Practicar técnicas de relajación como la meditación puede ayudar a reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo.
 
Apoyo social: Conectar con amigos, familiares o grupos de apoyo puede proporcionar un sistema de soporte emocional durante momentos de fatiga y malestar.
 
Y con respecto a este último punto, se debe aclarar que la frase “conectar con amigos, familiares o grupos de apoyo” no se refiere a mandar un WhatsApp o chatear un rato; se refiere a mantener contacto personal con otras personas, mirarlas a los ojos, escucharlas, interesarnos por ellas, sentirlas cerca y tocarlas para comprender que todas esas personas y también nosotros mismos somos personas reales y no unos simples algoritmos manejados en las redes sociales por la Inteligencia Artificial.
 
Fuente.- Clínica Salud en Mente.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.

sábado, 15 de octubre de 2016

Decaimiento otoñal

(AZprensa) Con la llegada del otoño y el menor número de horas de luz “el organismo sufre una alteración de los ritmos circadianos y altera la producción de endorfinas, serotonina, melatonina y otras sustancias del sistema nervioso. Esto puede provocar una sensación de decaimiento físico e intelectual, así como cansancio”, indica el doctor Miguel Martín Almendros, coordinador del Grupo de Trabajo de Fitoterapia de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). Además, suele acompañarse de apatía, falta de energía y concentración, irritabilidad o incluso insomnio y pérdida de apetito.

Entre los consejos para hacer frente a este período de adaptación resulta fundamental el seguimiento de una dieta rica en vitaminas y minerales, equilibrada y sana, que permita un buen funcionamiento del sistema inmunitario.

En cuanto a la dieta, “conviene destacar que las frutas y verduras aportan una buena cantidad de vitaminas, minerales y antioxidantes que son imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo en esta época del año”, indica Jesús Román, presidente del comité científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA). Además, conviene realizar cinco ingestas diarias, y tener siempre presentes en nuestros platos los alimentos básicos de la dieta mediterránea: hortalizas cocinadas y crudas, pescado, legumbres, aceite de oliva virgen, frutos secos, etc. Algunas frutas y verduras de otoño que pueden resultar especialmente beneficiosas como las granadas o manzanas, las coles o la calabaza.