Mostrando entradas con la etiqueta receptor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta receptor. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de julio de 2025

Principios básicos de la acción persuasiva

(AZprensa) El proceso de la acción persuasiva obedece siempre a las mismas reglas. Al “persuador” le conviene:
 
1.- Proponer en el momento preciso la solución.
2.- Satisfacer con esa proposición una necesidad profunda que requiere ser saciada.
3.- Presentar su opinión como compartida por especialistas o por una amplia mayoría.
4.- Exponerla simplificada al máximo y de una forma concreta, plausible y con explicaciones y ejemplos que lo ilustren y corroboren.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
https://www.amazon.com/author/fisac
“De la Publicidad al Periodismo”: https://www.amazon.es/dp/B0D4KHNVH4

martes, 9 de julio de 2024

Información periodística: la otra vía (1)

(AZprensa) Ya va siendo hora que los directivos de la industria farmacéutica se enteren de una vez que una cosa es la Publicidad y otra la información periodística. Si fuesen conscientes de esto, sabrían aprovechar –gracias a sus departamentos de Comunicación- esta magnífica vía de Comunicación entre los laboratorios y los ciudadanos.
 
El proceso de Comunicación implica la conexión de dos agentes, el emisor y el receptor, con un nexo de unión que es el mensaje transmitido a través de uno o varios medios.
 
Cuando somos emisores, el principal error que cometemos es pensar en nosotros mismos cuando emitimos el mensaje: qué queremos transmitir, cuáles son las ventajas o puntos más importantes a destacar... Miramos, en definitiva, hacia nosotros mismos en vez de mirar, primero hacia el destinatario y, segundo, hacia el medio que va a conducir nuestro mensaje (porque también el medio condiciona el mensaje).
 
Por el contrario, lo correcto sería pensar en el receptor del mensaje y adaptar el mismo a los intereses, circunstancias, características, etc. del mismo. Pero ¿es eso suficiente? La respuesta es: no. Falta un detalle: el mensaje en sí no es nada, lo es la interpretación que del mismo haga el receptor. Lo que queda al final no es el mensaje, sino la interpretación que de él ha hecho el receptor, y en esa interpretación intervienen muchos factores, ajenos a nosotros mismos y tremendamente cambiantes.
 
Podemos resumir, pues, que el proceso de Comunicación abarca un camino que va desde el emisor de un mensaje hasta la interpretación que de dicho mensaje hace el receptor; por lo que el aspecto más importante a considerar a la hora de comunicar es pensar en el receptor y en la forma en que él puede percibir e interpretar lo que queremos decirle. Y todo ello permanentemente influenciado por las características de los medios y de su entorno cambiante.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
https://www.amazon.com/author/fisac
“De la Publicidad al Periodismo”: https://amzn.eu/d/fXJO9j3

domingo, 22 de mayo de 2016

La ilusión de no comunicar

(AZprensa) Con cuánta frecuencia se engañan a sí mismos los directivos cuando deciden “no comunicar”. Es igual que cerrar los ojos para evitar que los demás te vean.

La comunicación sólo necesita dos factores para existir: emisor y receptor. Si ambos existen, da exactamente igual lo que haga cada uno de ellos; la comunicación existirá también. A menudo se simplifica el concepto de comunicar, diciendo que es el hecho de lanzar un mensaje desde el emisor hasta el receptor. Y con este simplista planteamiento, se cae en el error de pensar que si no se lanza un mensaje, no habrá comunicación.

Sin embargo, la comunicación es todo aquello que fluye (tanto voluntaria como involuntariamente) entre emisor y receptor. Y cuando estos dos agentes existen, todo comunica. No sólo el acto voluntario, sino también todo lo demás: la presencia, la actitud, los silencios...

Las palabras pueden estar diciendo una cosa y sin embargo la forma o el entorno en que se dicen, puede estar diciendo otra. El silencio puede transmitir inseguridad, recelo, altanería, malas prácticas... y es un cartel que la empresa se cuelga a sí misma para ahuyentar a sus clientes.

Porque clientes somos todos, de infinidad de sectores; y todos buscamos en nuestros proveedores: honestidad, transparencia, eficacia, servicio... y nos gusta que quienes nos proveen de productos y servicios sean compañías importantes, no unas desconocidas que se esconden ante la opinión pública.

Intentar “no comunicar” es una falsa ilusión, porque aunque no lo hagamos de forma voluntaria, siempre lo estamos haciendo de forma involuntaria. Y el silencio, el esconderse, el poner excusas y barreras, rehuyendo la participación en el flujo constante de información es estar gritando que “no somos de fiar”.

Como consumidores, nos gusta sentirnos orgullosos de las empresas que hemos elegido para satisfacer nuestras necesidades (ropa, alimentación, etc.) y el hecho de que esas empresas, esas marcas, sean conocidas (y las conocemos a través de lo que ellas comunican) nos transmite esa confianza necesaria.

Hay que entender –en definitiva- que el simple hecho de existir ya está comunicando, y que más allá de ello, lo que verdaderamente importa es la interpretación que cada receptor individual hace de esa información (o ausencia de información) que percibe.

¿No será importante, pues, intentar intervenir activamente en este proceso y tratar de que nos vean como queremos?