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domingo, 30 de agosto de 2026

«Ahora es mi turno»: el discurso con el que Haakon VIII se convirtió en rey de Noruega

Horas después de la muerte de Harald V, su hijo se sentó frente a una fotografía del rey fallecido y habló a la nación. No habló como monarca que llega, sino como hijo que despide. Y en esa diferencia está todo.
 
(AZprensa) El viernes 28 de agosto de 2026 murió Harald V de Noruega, a los 89 años, en el Hospital Nacional de Oslo. El sábado, su hijo Haakon se sentó ante un escritorio en el Palacio Real, con una fotografía del rey fallecido frente a él y dos velas encendidas a los lados, y habló por primera vez a la nación como Haakon VIII. Cuarto rey de la monarquía noruega moderna. El nuevo soberano de un país al que, desde ese momento, se debe.
Fue un discurso que eligió comenzar no por la corona, sino por el hombre. No por el rey Harald, sino por el padre Harald. Y esa elección lo dice casi todo sobre el tono que Haakon quiso imprimir a su primer mensaje como monarca.
 
El padre antes que el rey
 
«Querido papá. Gracias por haber sido un padre tan bueno para Märtha y para mí. Cálido y seguro. Y además, fuiste un abuelo amable y divertido. Un esposo cariñoso y considerado. Un generoso suegro. Un hermano y un tío con quienes todos disfrutaban estar juntos», comenzó diciendo. No era el lenguaje de un protocolo de sucesión. Era el lenguaje de un hijo en duelo que además, en ese momento, tiene que ser rey.
 
«Me enorgullece pensar en todo lo que afrontaste y defendiste. Lo voy a extrañar. Extrañaré su risa, su manera amable de encontrarse con las personas y las situaciones. Mi padre siempre hacía que la gente se sintiera cómoda a su alrededor. Recibía a todos con respeto y generosidad y nunca hacía distinciones entre las personas». Un retrato íntimo y preciso de un hombre que gobernó durante más de tres décadas y que, según su propio hijo, lo hizo desde la cercanía antes que desde la distancia.
 
El discurso coincidía, además, con el aniversario de boda de sus padres. «Hoy se cumplen 58 años desde que se casaron. Feliz aniversario de bodas, querido papá», dijo Haakon. Una frase breve que, pronunciada en esas circunstancias, tiene una ternura que ningún discurso de Estado podría fabricar.
 
«Harald V fue rey durante más de treinta años. Pero su hijo eligió recordarlo primero como padre, como abuelo, como esposo. Y eso dice más sobre ambos que cualquier lista de logros institucionales.»
 
El legado que hereda
 
Haakon glosó algunos de los momentos más significativos del reinado de su padre. Recordó cómo Harald pidió disculpas en nombre del Estado noruego al pueblo sami por décadas de políticas de asimilación forzosa —la prohibición de su lengua, de su religión, el intento sistemático de borrar su identidad—. Un gesto que en su momento fue histórico y que su hijo subrayó como parte del legado más valioso que recibe.
 
Recordó también la respuesta de Harald a los atentados del 22 de julio de 2011, cuando Anders Breivik mató a 77 personas en los peores ataques de la historia moderna de Noruega. Harald estuvo ahí, presente, acompañando a un país en estado de shock, ejerciendo ese papel que las monarquías constitucionales desempeñan mejor que ninguna otra institución cuando lo hacen bien: ser el símbolo humano de la nación en sus momentos más oscuros.
 
Ahora es mi turno
 
El tramo más importante del discurso, desde el punto de vista de la sucesión, llegó cuando Haakon habló de sí mismo. Lo hizo con una sencillez que resulta, en el contexto de una investidura real, casi desarmante. «Ahora que mi padre nos ha dejado, tengo por delante una gran tarea. Siempre nos ha recordado en la familia que cada uno debe hacer las cosas a su manera. Encontrar su propio camino. Ser uno mismo. Sucedió a su padre, el rey Olav, quien a su vez sucedió a su padre, el rey Haakon. Ahora es mi turno».
 
«Ahora es mi turno.» Cuatro palabras que resumen siglos de monarquía hereditaria con una naturalidad que pocas fórmulas protocolarias conseguirían. No hay épica, no hay grandilocuencia. Hay un hombre de cincuenta y tres años que ha pasado toda su vida adulta preparándose para un momento que sabía que llegaría y que, llegado el momento, lo afronta con la sobriedad de quien ya lo tenía asumido.
 
Haakon adoptó el mismo lema que su padre: «Todo por Noruega». Y cerró con las palabras que los reyes noruegos han pronunciado desde hace generaciones: «Que Dios proteja nuestro país». La continuidad en la forma. La incógnita en el fondo: cómo será su reinado, en un mundo que, como él mismo reconoció, «es una vez más inseguro e impredecible de lo que era durante gran parte del reinado del rey Harald».
 
Una nota personal
 
Para quienes seguimos Noruega con el afecto de quien la ha visitado y la ha querido, la muerte de Harald V y el ascenso de Haakon VIII tienen una dimensión especial. Harald fue rey durante toda una era: llegó al trono en 1991, cuando la Guerra Fría acababa de terminar, y lo dejó en un mundo radicalmente distinto. Fue el rey de los Juegos Olímpicos de Lillehammer de 1994, de la bonanza del petróleo, de la tragedia de Utøya y de una sociedad que en estos treinta y cinco años se transformó de maneras que él mismo no podría haber anticipado del todo.
 
Haakon VIII hereda una corona que, como todas las monarquías europeas, tiene que reinventarse permanentemente para seguir siendo relevante en sociedades cada vez más igualitarias y más críticas con los privilegios heredados. Lo que su primer discurso sugiere es que lo intentará desde la misma posición que eligió su padre: la cercanía, la escucha, la humanidad por delante del protocolo.
 
No es poco. Y en Noruega, que es un país que sabe valorar esas cosas, probablemente sea suficiente para empezar.
 

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viernes, 10 de enero de 2025

El misterio del discurso del rey Felipe VI

(AZprensa) El rey Felipe VI en su discurso con motivo de la Pascua Militar se saltó un párrafo de su discurso. Todos los expertos coinciden en señalar que eso es algo anómalo, que los discursos están muy bien preparados, ensayados, que se miran con lupa todos los párrafos y que –por supuesto- jamás se salta en la lectura ningún párrafo. ¿Por qué esta vez sí? Ese es el primer misterio.
 
Para entenderlo quizás debemos saber cuál es el párrafo que no quiso leer en su discurso:
“En el calendario de 2025 tenemos también dos fechas señaladas, en primer lugar se cumplen 50 años de los hechos que dieron paso al proceso de transformación de nuestras Fuerzas Armadas, ya desde los albores de nuestra democracia; un proceso de transformación que empezó tras el fin de la dictadura - una página oscura de nuestra historia común y un tiempo de división de los españoles, hoy felizmente superado- y tras la llegada al trono de mi padre, el Rey Don Juan Carlos, una metamorfosis que fue vital para el afianzamiento de la democracia en España y en el que la Corona desempeñó un papel esencial".
 
No hace falta ser muy listo para comprender que este párrafo es un guiño de complicidad a la táctica de distracción que está empleando el presidente del gobierno Pedro Sánchez, para desviar la atención ante los numerosos frentes judiciales por corrupción que tiene abiertos. Como cortina de humo está utilizando la figura de un antiguo gobernante español, de hace más de 50 años, del que nadie se acordaría si no fuese porque Pedro Sánchez lo está recordando constantemente. Pedro Sánchez, acorralado por la Justicia, recurre a la figura de Franco para dividir y enfrentar a la población española en dos bandos: los fachas y él, que tal como lo plantea es el único adalid de la libertad y la democracia que hay actualmente en España. Por eso, de alguna manera, ha colado ese párrafo en el discurso del rey, para que veamos cómo hasta el rey de España celebra con Pedro Sánchez los 50 años de la muerte de aquél antiguo personaje histórico que ya debería estar olvidado.
 
Pero aquí el rey ha dado muestras de personalidad y –saltándose todas las normas- se ha saltado ese párrafo, porque él es el rey de todos los españoles, no de los votantes de Pedro Sánchez en exclusiva.
 
Y ahora viene el segundo misterio: Ningún medio de comunicación se ha hecho eco de esta anomalía, y sólo cuando el programa “Horizonte” de Iker Jiménez, en Cuatro televisión, alertó sobre este suceso, algunos otros medios y de forma tímida se hicieron eco también de la noticia.
 
¿Tan amordazados o tan pagados están los medios de comunicación en España que no pueden hablar ni escribir en libertad?
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
Así empezó todo… “Diario del caos”: https://www.amazon.es/dp/B08QS83GS9

lunes, 4 de noviembre de 2024

Un presidente cobarde y un rey florero

(AZprensa) Las imágenes de ayer nos han mostrado a un presidente de España, Pedro Sánchez, cobarde, huyendo como las ratas de la multitud que le llamaba “asesino” e “hijo de puta” por no decretar desde el primer instante el “estado de alarma” y dar órdenes para que se desplazase el ejército, guardia civil y policía para ayudar a todos los ciudadanos afectados por las inundaciones.
 
El presidente del gobierno es quien tiene el poder para decretar el “estado de alarma” y para mandar a las fuerzas de seguridad. Lejos de hacerlo, descargó responsabilidades en el presidente de la Comunidad Autónoma, el cual a su vez descargó las suyas en las del presidente del Gobierno. Total que ni uno ni oytro hicieron nada mientras la gente agonizaba en los garajes anegados de agua y los cadáveres se pudrían bajo varios metros de lodo.
 
Pero no sólo esto, es que Pedro Sánchez y toda su burocracia ha rechazado la ayuda que otros países querían prestar. Nuestra vecina Francia se ofreció desde el primer momento y les dijeron que no era necesario. A nivel particular, bomberos franceses ofrecieron sus bombas para achicar agua de los sótanos inundados y se quedaron alucinados al ver cómo ni siquiera les contestaban. Helicópteros de otras Comunidades Autónomas acudieron para ayudar y al llegar nadie del gobierno (ni regional ni central) les dio instrucciones de lo que debían hacer o a dónde acudir para prestar ayuda, así que tuvieron que volver a sus bases de origen tras ese viaje fallido.
 
El ejército, los bomberos, la policía, la guardia civil… todos ellos querían ayudar desde el primero momento. Una orden que hubiesen recibido y en media hora o una hora estarían ayudando a la gente… pero nadie les daba esa orden para desesperación de ellos mismos y de todos los afectados.
 
¿Y el rey? La mayoría de la gente desconoce que el Rey de España es un simple florero, una figura decorativa. El Rey sólo es un empleado de Relaciones Públicas al servicio de su jefe, el presidente del Gobierno. El Rey no puede tomar decisiones sino que debe seguir siempre las órdenes del presidente, en este caso Pedro Sánchez. El Rey quería haber ido antes a las zonas afectadas, pero Pedro Sánchez lo impidió; sólo al final, varios días después, lo utilizó como escudo para presentarse con él en las zonas afectadas y que la ira del pueblo descargase contra el Rey y no contra él.
 
La gente tampoco sabe que el Rey ofreció su Guardia Real para que se desplazase a ayudar en la zona devastada, pero Pedro Sánchez lo impidió. El Rey, en definitiva, es un simple empleado del presidente del Gobierno que sólo  se utiliza en labores de representación y relaciones públicas pero carece por completo de capacidad de mando y cualquier iniciativa suya tiene que ser aprobada por el presidente del Gobierno.
 
Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac


viernes, 25 de diciembre de 2020

El discurso del rey

(AZprensa) El rey Harald V de Noruega se dirigió a su país al comienzo de la pandemia con un discurso, a través de la televisión, en donde reconoció cómo la pandemia de coronavirus es un punto de inflexión en el devenir de nuestra civilización y no sabemos aún a dónde conducirá. A pesar del miedo y la incertidumbre, animó a sus ciudadanos a no rendirse y a estar dispuestos, unidos como siempre, basados como siempre en la confianza mutua entre todos los ciudadanos, y confiando en sus gobernantes. (Los noruegos sí pueden hacerlo, los españoles no).
 
Como en Navidad muchos gobernantes se dirigen a su país, en AZprensa queremos que sea el rey Harald V quien nos represente y compartimos con él los valores de honestidad, confianza y transparencia.
 
Por cierto, y como curiosidad, el discurso sólo duró dos minutos y medio ¿para qué más? Las palabras justas y necesarias; nada más.
 
“Queridos todos,
Nos encontramos en una situación que es irreal, extraña y aterradora para todos nosotros. No reconocemos nuestra vida cotidiana o el mundo que nos rodea. Y, sin embargo, solo estamos parados al comienzo de algo que no sabemos completamente las consecuencias.
La incertidumbre nos hace vulnerables.
La seriedad nos pone ansiosos.
La nueva vida cotidiana puede darnos una sensación de impotencia.
Noruega se ve afectada junto con el resto del mundo.
Ahora, nuestra tarea más importante es tratar de frenar el dramático desarrollo, siguiendo las órdenes dadas por las autoridades.
Podemos estar agradecidos de tener líderes políticos y agencias con el coraje y el conocimiento para enfrentar la situación con honestidad y realismo.
Noruega es conocida como una sociedad de confianza. Ahora hay una necesidad especial de mostrarse mutuamente confianza. Tanto que todos asumen la responsabilidad de prevenir la propagación de la infección. Y para que las autoridades del país tomen decisiones buenas y sabias.
Mis pensamientos y oraciones están con todos ustedes ahora.
Contigo enfermo y dependiente.
Con profesionales de la salud en todo el país que trabajan día y noche. Con ustedes que están experimentando pérdidas financieras y temores por el futuro. Con todos ustedes que asisten a importantes funciones sociales para que nuestro país pueda actuar.
Con todos los niños, que pueden estar particularmente ansiosos ahora, y a quienes debemos cuidar especialmente.
Y con aquellos que sienten la soledad porque nuestras comunidades pequeñas y grandes nos son quitadas temporalmente.
Finalmente, me gustaría recordarles que todos necesitan un poco de amabilidad extra durante este tiempo. Juntos estamos en esto. Y juntos podremos superar lo que nos espera”.


Un país del que tenemos mucho que aprender...
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