martes, 5 de mayo de 2026

¿A qué huele la Luna? El misterio de su "perfume" a pólvora quemada

(AZprensa)
Cuando el ser humano pisó la Luna, no solo trajo consigo fotografías y rocas; trajo una incógnita olfativa que aún hoy desafía a la ciencia. Charlie Duke, piloto del Apolo 16, fue el primero en dar la voz de alarma por radio: "Es un olor muy fuerte, sabe y huele a pólvora". Poco después, en la misión Apolo 17, Gene Cernan confirmaba la sensación con una descripción aún más gráfica: "Huele como si alguien hubiera disparado una carabina aquí adentro".
 
No eran testimonios que pudieran tomarse a la ligera. Los astronautas del programa Apolo eran pilotos militares experimentados; sabían perfectamente a qué huele la pólvora tras un disparo. Y sin embargo, la ciencia actual nos dice que es imposible.
 
Una química incompatible
 
A pesar de la insistencia de los astronautas, el polvo lunar y la pólvora no tienen absolutamente nada en común. La pólvora moderna es una mezcla de nitrocelulosa y nitroglicerina, moléculas orgánicas inflamables que, como bien señala Gary Lofgren, del Laboratorio de Muestras Lunares de la NASA, sencillamente "no existen en el suelo lunar". Si acercáramos un fósforo al polvo lunar, no habría explosión ni llamarada.
 
En realidad, el regolito lunar está compuesto en un 50% por vidrio de dióxido de silicato, formado por el impacto de micrometeoritos que, durante miles de millones de años, han fundido y fragmentado el suelo. Es, además, rico en hierro, calcio y magnesio. Químicamente, es lo opuesto a un explosivo.
 
El misterio del vacío contaminado
 
¿Por qué, entonces, los astronautas sintieron ese aroma al quitarse el casco dentro del módulo? Aquí entra en juego un fallo logístico y una posible reacción química. Los exploradores envasaron las muestras en contenedores especiales al vacío, pero la naturaleza del polvo lunar es traicionera: sus granos son tan afilados que erosionaron y rompieron los sellos de los termos. Durante los tres días de viaje de regreso a la Tierra, el oxígeno y la humedad penetraron en las muestras. Para cuando el polvo llegó a los laboratorios terrestres, cualquier propiedad olfativa se había desvanecido.
 
¿Una alucinación colectiva o química efímera?
 
Curiosamente, en la Tierra el polvo lunar no huele a nada. En los laboratorios de la NASA se custodian decenas de kilos de material que han sido analizados exhaustivamente sin detectar aroma alguno. ¿Lo imaginaron los tripulantes del Apolo? No parece probable en hombres tan entrenados y con testimonios tan coincidentes.
 
La teoría más aceptada es que el polvo, al entrar en contacto con la atmósfera rica en oxígeno y la humedad del módulo lunar, provocó una reacción química inmediata —una especie de "oxidación instantánea"— que liberó ese olor a quemado. Al ser elementos inexistentes en la superficie lunar, los astronautas fueron testigos de un fenómeno que solo ocurre en esa frontera donde el vacío se encuentra con el aire.
 
Hoy, ese "perfume" sigue siendo un fantasma del pasado. Quizás tengamos que esperar a que el ser humano regrese a nuestro satélite para confirmar si la Luna tiene realmente ese aroma a batalla recién librada... pero esa ya es otra historia.
 

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