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martes, 8 de diciembre de 2020

El break dance cambió la historia... hace2.600 años

(AZprensa) Dicen que el break dance surgió en las comunidades afro-americanas de algunos barrios de Nueva York como Bronx y Brooklyn en los años 70. Sin embargo tal vez tuviera su origen mucho antes, concretamente hace 2.600 años y no en Estados Unidos sino en la Grecia clásica.
 
Había un tal Hipóclides que era un consumado atleta que participaba en cuantas competiciones deportivas podía con notable éxito y también tuvo su oportunidad en unos Juegos Olímpicos. Sin embargo en aquella ocasión su triunfo tuvo una celebración un tanto especial, un baile parecido al break dance… y claro, los griegos de aquella época no estaban acostumbrados a esas extravagancias.
 
Por culpa del break dance se produjo un brusco cambio en los acontecimientos, tal como se relata en la novela “La Olimpiada” en donde se suceden las aventuras, el amor, la lealtad, los celos, la competición deportiva… en un trepidante carrusel de acontecimientos con giros inesperados.
 
Inspirada en hechos reales, esta novela nos recrea cómo era la vida cotidiana en la Grecia clásica y nos cuenta una historia en donde el honor, la amistad y el amor, eran sagrados, y en donde el break dance dio un giro a los acontecimientos.
 

La Olimpiada”, de Vicente Fisac. Diponible en Amazon en ediciones digital e impresa.
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domingo, 18 de junio de 2017

Olimpiada no es lo mismo que Juegos Olímpicos

(AZprensa) La gente suele confundir estos términos y llamar “Olimpiada” a la celebración de unos Juegos Olímpicos. Sin embargo el término “Olimpiada” es el espacio de cuatro años que va desde la celebración de unos Juegos Olímpicos a la celebración de los siguientes; y tanto es así, que en la Grecia clásica el término “Olimpiada” se utilizaba como medida de tiempo: “Eso sucedió hace cuatro Olimpiadas” significa “Eso sucedió hace 16 años”.

Por otra parte, los Juegos Olímpicos en honor de Zeus, aun siendo los más populares, no eran los únicos, puesto que también se celebraban los Juegos Nemeos, también en honor de Zeus; los Juegos Ístmicos, en honor a Poseidón, hermano de Zeus; y los Juegos Píticos, en la ciudad de Delfos, en honor a Apolo, hijo de Zeus. Estos eran los cuatro grandes juegos, aunque los principales eran los Olímpicos y ninguno de ellos se superponía en fechas con otro, sino que iban celebrándose sucesivamente para que de esta forma los atletas siempre tuviesen algunos Juegos en los que competir y para asegurar al pueblo la distracción.

Tanta era la importancia que los griegos daban a los Juegos Olímpicos (fuesen Olímpicos, Nemeos, Ístmicos o Píticos) que durante su celebración se hacía una tregua en todas las guerras... e incluso se paralizaba la fabricación de armas.

Había cuatro agones (tipos diferentes de certámenes) de Juegos, según las disciplinas que abarcasen. Estaban, por ejemplo, los Luctarios que incluían deportes de contacto físico como la lucha; los Hípicos, para diferentes carreras en donde intervenían los caballos bien fuera montados por jinetes o tirando de cuadrigas u otro tipo de carros; los Atléticos, donde destacaban el salto de longitud y el lanzamiento de disco y jabalina; y por supuesto el Pentatlon (cinco disciplinas como la carrera de velocidad, lanzamiento de jabalina, lanzamiento de disco, salto de longitud y lucha), que durante mucho tiempo fue la estrella de los Juegos.

No todos los Juegos Olímpicos tenían las mismas pruebas ni el mismo número de ellas, sino que a lo largo de los años se fueron añadiendo más disciplinas y no siempre se repetían las mismas de una edición a otra.

Fuente de información:

lunes, 15 de agosto de 2016

La Poesía como deporte olímpico

(AZprensa) La primera edición de los Juegos Olímpicos consistió tan solo en una carrera de velocidad sobre una distancia de 192,27 metros cuyo vencedor fue Coroebo, de Élide, y su nombre grabado figura desde entonces en el estadio. La tendencia fue la de ir introduciendo cada vez carreras más largas, así como ir introduciendo cada vez mayor número de pruebas atléticas diferentes, aunque no siempre se repetían las mismas de una edición a otra.

Unos Juegos Olímpicos podía durar podían hasta seis días y no sólo constaban de competiciones deportivas sino que también se incluían representaciones artísticas, certámenes musicales y... ¡concursos de poesía!

La deportividad estaba a la orden del día y el reglamento era muy estricto, estableciendo la prohibición de cualquier intento de soborno, empujar al adversario salvo en las pruebas en donde estuviese permitido, o expresar públicamente el desacuerdo con alguna medida tomada por los jueces de los Juegos.

Desde sus orígenes y hasta hace 2.600 años, las competiciones eran “deportivas” incluso en el caso de la lucha, ya que la misma exigía fuerza, técnica y habilidad puesto que consistía en lanzar al adversario tres veces al suelo para proclamarse vencedor del combate. No había entonces ni sangre ni muerte, ya que esa degeneración vino después y se extendió y popularizó mucho después con el imperio romano. Quizás los precursores de aquellas salvajes prácticas fueran, primero el Pugilato (en donde se golpeaban unos a otros con los puños sin ningún tipo de reglas) y después el Pankration (auténtica lucha a muerte).

Pero yo me quedo con los primeros Juegos, con aquellos que se disputaron hace más de 2.600 años y en donde la Poesía formaba parte con frecuencia de la competición... ¡Qué gran atleta poético hubiera sido yo de vivir en aquella época!

Estas y otras cosas de la vida cotidiana en la Grecia clásica de hace 2.600 años se cuentan en la novela de amor, aventura, amistad y honor "Deuda de vida"

jueves, 11 de agosto de 2016

Hace 2.600 años la Poesía era una asignatura

(AZprensa) En la Grecia clásica de hace 2.600 años, se daba mucha importancia a la oratoria y a la recitación de todo tipo de textos incluidas las poesías, de ahí que desde pequeños se les fomentase este arte que después pondrían en práctica no solo en este tipo de acontecimientos sino sobre todo en su vida pública y en la actividad política.

Ya desde pequeños los distraían y educaban con historias, leyendas y fábulas, lo cual servía como introducción al más complicado mundo de la mitología y las leyendas de los héroes, que ocupaban una parte importante de la educación en los años posteriores de juventud.

De niño se empezaba a leer y escribir recitando las letras y cuando ya aprendían a hacerlo venía lo más difícil: la lectura; puesto que en aquella época los griegos no separaban las palabras sino que escribían todo seguido. Una vez sabían leer les enseñaban a escribir sobre tablillas de cera. Pero también aprendían aritmética, geometría, física, astronomía, medicina, arte, técnica, filosofía e incluso música, ya que la música (cuyo nombre viene de las Musas, las diosas de la inspiración) era un signo de identidad de los hombres cultivados. Entre los instrumentos que solían utilizar los estudiantes estaban la cítara y el aulós (flauta de dos cuerpos) y el talento que adquirían en este arte lo ponían después de manifiesto en fiestas de todo tipo pero sobre todo en las religiosas.

También desde pequeños, en concreto a partir de los 12 años de edad, se les instruía en la educación física y desarrollaban los ejercicios en la palestra, un terreno deportivo al aire libre, cuadrado y rodeado de muros. Finalmente, a partir de los 18 años el niño se convertía en ciudadano de pleno derecho y aprendía el manejo de las armas.

Por su parte, sólo las mujeres de las clases más pudientes recibían educación, puesto que su misión era tener hijos y cuidar de la casa y del marido. En el caso de las mujeres de clase acomodada, contaban con esclavos y sirvientes para realizar las tareas de la casa y ellas simplemente se limitaban a supervisarlos.

Estas y otras cosas de la vida cotidiana en la Grecia clásica de hace 2.600 años se cuentan en la novela de amor, aventura, amistad y honor "Deuda de vida"

martes, 9 de agosto de 2016

Una novela histórica en plenos Juegos Olímpicos

(AZprensa) La novela “Deuda de vida” –inspirada en hechos reales- nos habla de amor, aventura, amistad y honor en la Grecia clásica, en una época donde un apretón de manos tenía más valor que cualquier contrato.
Repasemos brevemente quiénes son sus personajes y el marco en donde transcurre la historia:

La acción se desarrolla en la Grecia antigua, durante el reinado del rey Clístenes (601-570 a.c.) en la ciudad-estado de Sición, en el Peloponeso, entre Corinto y Acaya.

El rey Clístenes (o Clistene en otros escritos) tiene una hija que se enamora de un ateniense, pero el rey no ve con buenos ojos esa relación, la prohíbe y ordena que el citado ateniense, el atleta Megacles (en otros escritos citado como Megacle) salga de su reino y no vuelva a ver a su hija Aristea (Agariste en otros escritos). No es difícil encontrar referencias a Clístenes, aunque hay que tener cuidado de no confundirlo con el que luego fue su nieto y llevó el mismo nombre, y sobre el cual existe más información que sobre el primero, o incluso sobre un sobrino del primero, ateniense y con el mismo nombre. Por su parte, sobre su hija, apenas si hay información.

En otro lugar, en el reino de Creta, Lycida (o Licida o también Lycidas, según la fuente consultada) mantiene una relación amorosa con una noble ateniense, Argene, pero tampoco aquél rey ve con buenos ojos esta otra relación y la prohíbe igualmente.

La celebración de unos Juegos en la cercana ciudad de Olimpia desencadenará una serie de acontecimientos en donde se cruzarán todas estas historias y sorprenderán continuamente al lector por los giros inesperados que irán tomando.

lunes, 8 de agosto de 2016

Olimpiada y Juegos Olímpicos no son la misma cosa

(AZprensa) La gente suele confundir estos términos y llamar “Olimpiada” a la celebración de unos Juegos Olímpicos. Sin embargo el término “Olimpiada” es el espacio de cuatro años que va desde la celebración de unos Juegos Olímpicos a la celebración de los siguientes; y tanto es así, que en la Grecia clásica el término “Olimpiada” se utilizaba como medida de tiempo: “Eso sucedió hace cuatro Olimpiadas” significa “Eso sucedió hace 16 años”.

Por otra parte, los Juegos Olímpicos en honor de Zeus, aun siendo los más populares, no eran los únicos, puesto que también se celebraban los Juegos Nemeos, también en honor de Zeus; los Juegos Ístmicos, en honor a Poseidón, hermano de Zeus; y los Juegos Píticos, en la ciudad de Delfos, en honor a Apolo, hijo de Zeus. Estos eran los cuatro grandes juegos, aunque los principales eran los Olímpicos y ninguno de ellos se superponía en fechas con otro, sino que iban celebrándose sucesivamente para que de esta forma los atletas siempre tuviesen algunos Juegos en los que competir y para asegurar al pueblo la distracción.

Tanta era la importancia que los griegos daban a los Juegos Olímpicos (fuesen Olímpicos, Nemeos, Ístmicos o Píticos) que durante su celebración se hacía una tregua en todas las guerras... e incluso se paralizaba la fabricación de armas.

Había cuatro agones (tipos diferentes de certámenes) de Juegos, según las disciplinas que abarcasen. Estaban, por ejemplo, los Luctarios que incluían deportes de contacto físico como la lucha; los Hípicos, para diferentes carreras en donde intervenían los caballos bien fuera montados por jinetes o tirando de cuadrigas u otro tipo de carros; los Atléticos, donde destacaban el salto de longitud y el lanzamiento de disco y jabalina; y por supuesto el Pentatlon (cinco disciplinas como la carrera de velocidad, lanzamiento de jabalina, lanzamiento de disco, salto de longitud y lucha), que durante mucho tiempo fue la estrella de los Juegos.

No todos los Juegos Olímpicos tenían las mismas pruebas ni el mismo número de ellas, sino que a lo largo de los años se fueron añadiendo más disciplinas y no siempre se repetían las mismas de una edición a otra.

Estas y otras cosas de la vida cotidiana en la Grecia clásica de hace 2.600 años se cuentan en la novela de amor, aventura, amistad y honor: "Deuda de vida"