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jueves, 10 de julio de 2025

USP: Las siglas peor interpretadas de la Publicidad

(AZprensa) Una USP (“Unique Selling Proposition” o “Proposición Única de Ventas”) es una teoría que surgió en la agencia de publicidad Ted Bates en el año 1940 y pronto se convirtió en una moda que todos siguieron, pero pasados los años, estas siglas, esta teoría, ha sido mal aplicada a las campañas olvidándose de su fundamento original. Por eso vamos a refrescar conocimientos:
 
1.- Todo anuncio debe hacer una proposición concreta al consumidor. No debe de tratarse de una serie de palabras más o menos bonitas, ni de extraordinarias alabanzas de un determinado producto. No debe convertirse en simple publicidad de escaparate. Todo anuncio debe decir al consumidor: “Al comprar este producto se obtiene exactamente esta ventaja”.
 
2.- La proposición debe ser algo que no pueda brindar la competencia, o que a esta no se le haya ocurrido mencionar. Debe ser algo único; bien por tratarse de una singularidad de esa marca o de una condición que no se haya expresado hasta entonces en una campaña publicitaria.
 
3.- La proposición debe tener tal fuerza que sea capaz de influir sobre millones de personas, es decir, de crear nuevos consumidores de ese producto.
 
Por eso, cuando veas una campaña de publicidad pregúntate: ¿Dónde está la proposición de venta? ¿En qué consiste su singularidad? ¿Cuál es su argumento?
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
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“De la Publicidad al Periodismo”: https://www.amazon.es/dp/B0D4KHNVH4

martes, 9 de mayo de 2023

Los defensores del cambio climático están rabiosos

(AZprensa) Vaya por delante que en este artículo no apoyamos a los negacionistas del cambio climático; simplemente nos vamos a centrar en demostrar la inconsistencia de los argumentos que emplean los defensores del cambio climático. Hablaremos, pues, de “negacionistas” y “defensores” así como de sus argumentos.
 
Por ejemplo, ha causado gran irritación entre los “defensores” la divulgación en redes sociales de una simple hoja de un almanaque antiguo en donde se recogían las temperaturas máximas del periodo que va de 1901 a 1930 en cada una de las provincias españolas. En ella se comprobaba cómo en ese periodo de 30 años se alcanzaban temperaturas iguales e incluso superiores a las que se están recogiendo actualmente. Por eso, los “negacionistas” que divulgaban esta hoja de almanaque decían que “Como se puede ver, toda la vida ha hecho calor. Que no te cuenten payasadas”.
 
Como los “defensores” siguen las líneas que marcan el Gobierno y las agendas mundiales “Agenda 2030” y “Agenda 2050”, se sienten arropados por el poder y carecen de autocrítica, así como carecen también de humildad. En su habitual prepotencia, les ha sentado muy mal que les llamen “payasos” y han puesto en marcha su maquinaria de descrédito a todo lo que se oponga al pensamiento único.
 
A través de los medios de comunicación (perdón, quiero decir de “manipulación”) y de sus propios órganos para decirnos qué es “fake” (falso) y qué es “verdad” (según ellos), se han referido a estas viejas hojas de almanaque.
 
Para empezar, les hubiera gustado decir que eran falsas, o que estaban manipuladas, pero resulta que dichas hojas eran auténticas y emitidas por la Agencia Estatal de Meteorología, por lo tanto no podían decir que esos datos fuesen falsos.
 
Así que a los “defensores” no les ha quedado más remedio que utilizar otros “argumentos” como, por ejemplo, que “no se pueden sacar conclusiones de datos de temperaturas puntuales”. Pero resulta que esos datos “puntuales” son de un periodo de 30 años, y que lo que hoy día nos cuentan todos los informativos del tiempo, sí que son datos puntuales. Por lo tanto si –según ellos- no se pueden sacar conclusiones de unos datos puntuales de un periodo de 30 años, tampoco se deberían poder sacar conclusiones de los datos puntuales de este año o de los dos o tres últimos años.
 
Los “defensores” reconocen que, en efecto, esas hojas pertenecen al “Calendario Meteoro-Fenológico” de 1943 del Servicio Meteorológico Nacional, que entonces estaba adscrito al Ministerio del Aire y que cumplía las funciones de la AEMET. Y a continuación añaden que para tomar conclusiones sobre esas cifras “necesitan un estudio en profundidad sobre en qué condiciones se tomaron, algo que aún está pendiente”. Es decir, reconocen que son datos oficiales pero no se les ha ocurrido estudiar en profundidad esos datos (que son su propia fuente oficial) para sacar conclusiones, pero sí que han sacado la conclusión (sin haber estudiado esos datos, tal como reconocen) de que estamos en plena catástrofe de calentamiento global.
 
A continuación, empiezan a poner en duda a los técnicos de este organismo oficial que tomaron dichas temperaturas, y dicen cosas como estas: “Existen muchos factores que inciden en la medición de temperaturas, como la situación de la estación, que no se detalla en el almanaque”. Y abundan en su exposición diciendo que: “Medir las temperaturas es más difícil de lo que parece. Lo ideal es medir la temperatura del aire, y para eso necesitamos un sensor que esté protegido de la lluvia y de la radiación solar con una garita, pero también hay muchas otras variables. El sensor necesita que la garita esté abierta, que el aire circule y que tenga la misma temperatura que en el exterior. No sabemos dónde estaba situada la estación que tomó el dato de 46,6ºC en Sevilla. Puede no haber estado en un sitio adecuado. Puede que estuviese en una pared que mira al sur, o no circulase bien el aire por ella”.
 
Total, que según ellos, como no saben en qué lugares y en qué situaciones estaban esas garitas, no pueden tomarlas en consideración. Según este mismo razonamiento, si las temperaturas recogidas en esos 30 años no se pueden tomar en consideración, cuando ahora hablemos del “calor” que hace hoy en día, no podremos compararlo de forma fiable con el que hacía antes. Son ellos mismos quienes nos están diciendo que esos datos no son fiables.
 
Vamos, que los “defensores” miran unas cifras de hace muchos años, y si son más bajas que las actuales, dicen que sí son válidas y demuestran el calentamiento global, aunque no sepan dónde ni cómo estaban situadas esas garitas de medición. En cambio, si las cifras antiguas que miran son más altas que las actuales, entonces dicen que esos datos sí son fiables, aunque no sepan ni dónde ni cómo estaban situadas esas garitas.
 
Seamos serios, si el desconocimiento de cómo y dónde estaban situadas esas garitas hace que los datos no sean fiables, pues no serán fiables ni para lo bueno ni para lo malo, ni para apoyar el cambio climático ni para negarlo.
 
Como los “defensores” se van dando cuenta de que sus argumentos hacen agua por todas partes, cambian de estrategia y dicen a continuación que el cambio climático “se nota no solo en un aumento de eventos extremos, sino también en el aumento de la temperatura media”. Reconocen que la existencia de “temperaturas máximas altas en algunos momentos determinados no quiere decir que la media sea alta, quiere decir que en un momento puntual la temperatura ha aumentado y provocado una ola de calor, algo normal y habitual en el clima”. Y entonces se ponen a hablar de “olas de calor”, es decir, de periodos de varios días con temperaturas más altas de lo normal. Para darle carácter científico a sus afirmaciones, citan un artículo (sólo uno) publicado en una revista científica en el año 2014, pero resulta que dicho artículo se refiere al sur de Europa en el periodo 1978 a 2012, en donde toman las cifras de algunos puntos del sur de Europa (no explican con qué criterios se han elegido esos puntos) y comprueban que ahí hubo más “olas de calor” en los últimos años que en los anteriores. Como consideran fiables esos datos, debemos suponer que los que hicieron el estudio sí sabían cómo y dónde estaban situadas las garitas para la medición de las temperaturas, porque si no, esos datos no serían válidos. Tampoco nos explican cuáles han sido esos puntos escogidos para comparar sus temperaturas, ni por qué consideran ellos que esos puntos son representativos de todo el sur de Europa.
 
En definitiva, los “defensores” dicen que “medir las temperaturas es más difícil de lo que parece” pero a la hora de la verdad nos demuestran que: Sacar conclusiones es mucho más fácil de lo que parece, sobre todo si esas conclusiones son del gusto de las agendas 2030 y 2050”.
 
Finalmente, recordemos…
Por una parte:
Que los registros más o menos serios de temperaturas se vienen realizando desde hace sólo unos 150 años; que los modelos climáticos que establecen el clima mundial se vienen haciendo desde 1970 (hace sólo 53 años); y que la AEMET con su actual denominación, estructura y “garitas” oficiales se creó en 2008 (hace sólo 15 años).
 
Y por otra parte:
Que la Edad del Hielo tuvo lugar hace 12.000 años; que la última glaciación tuvo lugar hace 110.000 años; y que el planeta Tierra tiene más de 4.500.000.000 años (más de 4.500 millones de años).
 
En definitiva: Hablar de temperaturas referidas a unas decenas de años, es totalmente irrelevante a escala geológica.
 
Enlaces para curiosos que sean capaces de razonar por sí mismos y aceptar o cuestionar lo que se dice en los mismos:
Web dedicada a desmentir todo lo que vaya en contra de la verdad oficial: https://www.newtral.es/almanaque-aemet/20220728/
¿Cómo se mide la temperatura histórica en España? (National Geographic):
https://bit.ly/3HJ4RBh
 

Si los independentistas tienen su propio idioma, pues yo también tengo el de mi pueblo.
“Diccionario Daimieleño – Español”: https://amzn.to/3qT88mu

lunes, 27 de febrero de 2023

No hay emergencia climática

(AZprensa) Como todo lo que va contra la mentira oficial que nos quieren hacer tragar es silenciado, no podrás ver ni oír en ningún periódico o televisión el documento que reproducimos a continuación, si acaso podrás –si buscas- encontrar algo en inglés, así que para facilitártelo, aquí lo tienes traducido.
 
Es una “Declaración mundial sobre el clima” respaldada por cientos de científicos de todo el mundo, los cuales se basan en evidencias. Este es su texto:
 
DECLARACIÓN MUNDIAL SOBRE EL CLIMA
La ciencia climática debería ser menos política, mientras que las políticas climáticas deberían ser más científicas. En particular, los científicos deben enfatizar que el resultado de sus modelos no es el resultado de la magia: los modelos de computadora están hechos por humanos. Lo que sale depende totalmente de lo que los teóricos y programadores hayan introducido: hipótesis, suposiciones, relaciones, parametrizaciones, restricciones de estabilidad, etc. Desafortunadamente, en la ciencia climática convencional, la mayor parte de esta información no se declara.
 
Creer en el resultado de un modelo climático es creer en lo que han puesto los creadores del modelo. Este es precisamente el problema de la discusión climática actual en la que los modelos climáticos son fundamentales. La ciencia del clima ha degenerado en una discusión basada en creencias, no en una ciencia sólida y autocrítica. Deberíamos liberarnos de la creencia ingenua en modelos climáticos inmaduros. En el futuro, la investigación climática debe dar un énfasis significativamente mayor a la ciencia empírica.
 
No hay emergencia climática
Una red global de más de 1400 científicos y profesionales ha preparado este mensaje urgente. Los científicos deberían abordar abiertamente las incertidumbres y exageraciones en sus predicciones sobre el calentamiento global, mientras que los políticos deberían contar desapasionadamente los costes reales así como los beneficios imaginados de sus medidas políticas.
 
Los factores naturales y antropogénicos causan el calentamiento
El archivo geológico revela que el clima de la Tierra ha variado desde que existe el planeta, con fases naturales frías y cálidas. La Pequeña Edad de Hielo terminó en 1850. Por lo tanto, no sorprende que ahora estemos experimentando un período de calentamiento.
 
El calentamiento es mucho más lento de lo previsto
El mundo se ha calentado significativamente menos de lo previsto por el IPCC sobre la base del forzamiento antropogénico modelado. La brecha entre el mundo real y el mundo modelado nos dice que estamos lejos de comprender el cambio climático.
 
La política climática se basa en modelos inadecuados
Los modelos climáticos tienen muchas deficiencias y no son remotamente plausibles como herramientas de política global. Explotan el efecto de los gases de efecto invernadero como el CO2. Además, ignoran el hecho de que enriquecer la atmósfera con CO2 es beneficioso.
 
El CO2 es alimento vegetal, la base de toda la vida en la Tierra
El CO2 no es un contaminante. Es esencial para toda la vida en la Tierra. La fotosíntesis es una bendición. Más CO2 es beneficioso para la naturaleza, reverdeciendo la Tierra: el CO2 adicional en el aire ha promovido el crecimiento de la biomasa vegetal global. También es bueno para la agricultura, aumentando los rendimientos de los cultivos en todo el mundo.
 
El calentamiento global no ha incrementado los desastres naturales
No hay evidencia estadística de que el calentamiento global esté intensificando huracanes, inundaciones, sequías y desastres naturales similares, o haciéndolos más frecuentes. Sin embargo, existe amplia evidencia de que las medidas de mitigación de CO2 son tan dañinas como costosas.
 
La política climática debe respetar las realidades científicas y económicas
No hay emergencia climática. Por lo tanto, no hay motivo para el pánico y la alarma. Nos oponemos enérgicamente a la política dañina y poco realista de cero emisiones netas de CO2 propuesta para 2050. Si surgen mejores enfoques, y ciertamente lo harán, tenemos mucho tiempo para reflexionar y readaptarnos. El objetivo de la política mundial debe ser la 'prosperidad para todos' mediante el suministro de energía fiable y asequible en todo momento. En una sociedad próspera, los hombres y las mujeres están bien educados, las tasas de natalidad son bajas y la gente se preocupa por su entorno.
 
Epílogo
La Declaración Mundial sobre el Clima (WCD) ha reunido a una gran variedad de científicos competentes de todo el mundo*. El considerable conocimiento y experiencia de este grupo es indispensable para alcanzar una visión equilibrada, desapasionada y competente del cambio climático.

* No es el número de expertos sino la calidad de los argumentos lo que cuenta 
A partir de ahora el grupo funcionará como “Grupo de Inteligencia Climática Global”. El Grupo CLINTEL brindará asesoramiento solicitado y no solicitado sobre cambio climático y transición energética a gobiernos y empresas de todo el mundo.
 
Embajadores de la "Declaración Mundial sobre el Clima":
PREMIO NOBEL PROFESOR IVAR GIAEVER NORUEGA/EE.UU.
PROFESOR GUUS BERKHOUT / PAÍSES BAJOS
DR. CORNELIS LE PAIR / PAÍSES BAJOS
PROFESOR REYNALD DU BERGER / CANADÁ FRANCÓFONO
BARRY BRILL / NUEVA ZELANDA
VIV FORBES / AUSTRALIA
DR. PATRICK MOORE / CANADÁ DE HABLA INGLESA
JENS MORTON HANSEN / DINAMARCA
PROFESOR LÁSZIÓ SZARKA / HUNGRÍA
PROFESOR SEOK SOON PARK / COREA DEL SUR
PROFESOR JAN-ERIK SOLHEIM / NORUEGA
STAVROS ALEXANDRIS / GRECIA
FERDINAND MEEUS / BÉLGICA DE HABLA HOLANDESA
PROFESOR RICHARD LINDZEN / ESTADOS
UNIDOS MAS HENRI / BÉLGICA FRANCÓFONA
PROFESORA INGEMAR NORDIN / SUECIA
JIM O'BRIEN / REPÚBLICA DE IRLANDA
PROFESOR IAN PLIMER / AUSTRALIA
DOUGLAS POLLOCK / CHILE
DR. BLANCA PARGA LANDA / ESPAÑA
PROFESOR ALBERTO PRESTININZI / ITALIA
PROFESOR BENOIT RITTAUD / FRANCIA
DR. THIAGO MAIA / BRASIL PROFESOR FRITZ
VAHRENHOLT / ALEMANIA
VIZCONDE MONCKTON DE BRENCHLEY / REINO UNIDO
 
Aquí puedes acceder al documento original en pdf:
https://clintel.org/wp-content/uploads/2023/02/WCD-version-02182311035.pdf
 

Lo que más odian las élites es que tú puedas pensar por ti mismo.
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