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domingo, 12 de enero de 2025

El hielo antártico vuelve a estar como hace 40 años

(AZprensa) Desde que el mundo es mundo, es decir, desde hace 4.500 millones de años, todo en el planeta Tierra es cíclico, incluido el clima. Si bien los actuales alarmismos del cambio climático se aprovechan del actual ciclo de calentamiento achacándolo exclusivamente a la actividad humana para cambiar el actual modelo energético, la realidad nos muestra otra cara y nos demuestra que nuestro planeta no obedece ni siquiera a las élites y sigue su curso sin que le importen demasiado esos pijos molestos que somos los humanos y que apenas llevamos unos segundo de su historia sobre su superficie.
 
Pero dejémonos de palabras y vayamos a hechos concretos. Según los datos del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de Estados Unidos (NSIDC), la tasa de pérdida de hielo marino durante los meses más cálidos de la primavera, específicamente noviembre y diciembre, ha experimentado una desaceleración significativa, situándose muy por debajo del promedio. Este fenómeno se destaca tras un período prolongado de mínimos históricos en la extensión del hielo marino en la Antártida, dando un respiro a las preocupaciones sobre el impacto del cambio climático en el continente helado. Así se ha comprobado que la extensión del hielo marino en la Antártida se ha recuperado en diciembre, llevando así la contraria a los catastrofistas.
 
Las cifras lo dicen bien claro: A finales de 2024, estas pérdidas habían sido revertidas, ya que la extensión del hielo marino se recuperó hasta los 7,3 millones de km2, terminando el año muy cerca del promedio de 1981 a 2010. Es decir, el hielo antártico vuelve a estar muy cerca del promedio que había hace 40 años.
 
Y resulta que de esta recuperación que va en contra del calentamiento global que nos están vendiendo, nadie dice nada. Y no es que neguemos la evidencia de que las temperaturas están aumentando en los últimos años, pero la actividad humana poca influencia tiene en ello y todo se debe a los cambios cíclicos que experimenta el planeta a lo largo de su millonaria historia. No olvidemos que toda esta corriente de “cambio climático” está auspiciada por las élites políticas y económicas que sólo piensan en sus intereses comerciales, económicos y geopolíticos,
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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domingo, 31 de marzo de 2024

Ahora no hablan del nivel de los pantanos

 
(AZprensa) Durante muchos meses nos han venido asustando desde todos los informativos con la “preocupante” situación del agua embalsada en nuestros pantanos, con la “pertinaz sequía” (un término que puso de moda Franco, lo cual quiere decir que la sequía no es cosa de ahora sino que también la había antes), y nos han señalado a todos como culpables de la misma por ser inductores del “cambio climático” ya que vamos en coche, tenemos luz y calefacción y nos gusta ducharnos a diario. Por el contrario nada decían de la contaminación provocada por todos los coches y aviones al servicio de los políticos (hay medio millón de políticos en nuestro país), ni de la nefasta política hidrológica y energética que están llevando a cabo nuestros políticos, ni del desmantelamiento de centrales nucleares (justo ahora que la Unión Europea las ha reconocido como “energía verde”), ni de las políticas de despilfarro público que llevan a cabo nuestros políticos con total impunidad, etc.
 
Ahora, sin embargo, todos los informativos han dejado de dar la información del nivel de nuestros pantanos y del agua embolsada. ¿Por qué? Pues porque si miramos los datos nos damos cuenta que están mejorando, que ya están en niveles aceptables y/o buenos en más de la mitad de España, que la tendencia es positiva, que los períodos de sequía han sido toda la vida estacionales, y que nosotros –los humildes ciudadanos- no tenemos la culpa ni de que llueva ni de que no llueva. Tampoco los políticos tienen culpa de esto, claro, pero ellos sí que tienen culpa de aprovechar o no el agua que cae, de gestionar bien o mal esos recursos, y de hacer políticas y obras que ayuden a aprovechar los tiempos climatológicos de bonanza en previsión de los tiempos climatológicos adversos, según se van alternando a lo largo de los siglos.
 
En la página oficial de la situación del agua embalsada en los pantanos españoles a 25 de marzo de 2024 vemos cosas como estas (y que no nos dicen en los “informativos”):
 
-          La mitad de España tiene los pantanos al 60% o más de su capacidad.
-          Madrid figura como líder destacado (85%) gracias a sus políticas, mientras que Cataluña (en donde llueve más que en Madrid) sólo está al 44% porque se gastan el dinero público en fomentar el separatismo en vez de mejorar la vida de sus ciudadanos.
-          Regiones como Andalucía y Murcia están en niveles preocupantes (aunque aquí siempre han tenido problemas con la sequía).
-          Los niveles y la tendencia de este año 2024 se mantiene por encima de los años anteriores y se va acercando poco a poco a la media de los 10 últimos años.
 
En definitiva, está lloviendo y va a seguir lloviendo, pero los “informativos” en vez de alegrarnos el día hablando de cómo se recuperan los pantanos, buscan ahora noticias puntuales de una lluvia fuerte en tal sitio, una granizada en tal otro, un pequeño desbordamiento por allá, etc. para asustar a la población. De esta forma nos siguen haciendo culpables tanto de la sequía como de la lluvia, mientras que nuestros políticos gestores no tienen culpa de nada y todo lo hacen bien.
 
Como podemos ver, ya no hay “informativos” ni “medios de comunicación”. Ahora todo es: “Manipulación”. 

     

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martes, 6 de febrero de 2024

El CO2 no es responsable del cambio climático

(AZprensa) De vez en cuando la censura deja un resquicio por el que se cuelan las declaraciones de alguno de los 1.800 científicos mundiales que suscribieron el manifiesto “No hay emergencia climática”. Uno de ellos fue el geólogo Lluís Pomar (Lleida, 1949) catedrático de Estratigrafía de la Universitat de les Illes Balears, el cual si se atrevió a hablar quizás fue porque ya está jubilado y no tiene que cuidar ningún futuro profesional o como él dice: “Si quieres dinero para investigar lo vas a conseguir haciendo algo que apoye el cambio climático, pero si vas en contra te liquidaran” y pone como ejemplo al meteorólogo de France 2 Televisión, Phillipe Verdier, que fue despedido por este motivo cuando publicó el libro “Climat Investigation”.
 
Vamos a repasar, pues, algo de lo que dice este experto:
 
Lo primero es que no se basa en ideas sino en hechos: “Los estratos geológicos nos dan registros que permiten conocer la evolución del CO2 en la atmósfera terrestre a lo largo de millones de años” y esto nos demuestra que “en la actualidad hay menos CO2 en la atmósfera que en ningún momento de la historia de la Tierra, a excepción del final del Paleozoico cuando hubo posiblemente un nivel parecido al actual”.
 
Y estos son datos, no opiniones: “Según las mediciones de isótopos de boro hechas sobre sedimentos de fondos oceánicos, hace treinta y cuarenta millones de años, los índices de CO2 eran mayores que los de ahora. De hecho, hoy en día el 0,038 por ciento de la atmósfera es CO2, mientras que hace 50 millones de años este índice ascendía hasta el 0,4 por ciento”.
 
Entonces llegamos a la gran mentira de culpabilizar al CO2: “En un invernadero crecen mejor las plantas porque hay más calor, y si incrementamos el nivel de CO2 todavía crecen más rápido”.
 
Y ¿por qué nos quieren hacer creer que el CO2 es un problema? Está claro: “Por cuestiones políticas” ya que “hay un gran interés por hacernos creer que los hidrocarburos son sucios y contaminantes y hay que limitar su uso como fuente de energía”. Aunque la verdadera razón es que está en manos de muy pocos países y se puede cortar fácilmente la corriente de suministros.
 
Esto conduce a dirigir el mundo hacia otro tipo de energía y las llamadas “renovables” son caras y no son lo suficientemente eficientes. ¿Cuál es la alternativa? Pues volver a la energía nuclear: “Tras la Cumbre de París todo lo que se ha escrito sobre la energía nuclear es positivo”. Y tanto es así que ahora en Europa se ha catalogado a la energía nuclear como energía “verde”.
 
Lluis Pomar explica que “a niveles de CO2 muy altos el clima ha sido más cálido, pero la temperatura en la Tierra no está determinada por ese gas. A ninguna escala temporal hay una correlación que permita deducir eso” y añade que “ahora mismo estamos empezando una fase de enfriamiento parecida a la de 1700, cuando el Támesis se helaba o la gente patinaba en los canales de Venecia”.
 
Y es que los ciclos solares sí que tienen que ver con la variación del clima, pero sobre la actividad del Sol no podemos ejercer ninguna influencia.
 
En definitiva, el CO2 es sinónimo de vida: “Si tienes agua, energía y CO2 la vida es mucho más esplendorosa. En el Jurásico y en el Cretácico la concentración de CO2 era enorme, y también lo era la temperatura, y como consecuencia de ello los animales eran mucho mayores porque no existía ningún problema para conseguir comida”.
 
La agenda global mundial, con el apoyo de gobiernos d ertodo el mundo y con la complicidad de los medios de comunicación están engañando a la población y confundiéndola, porque el CO2 no es ningún problema, y no tiene nada que ver con la contaminación –que esta sí que es un problema- pero los países más contaminantes del mundo (Estados Unidos y China) no se suman a las medidas contra la contaminación y prefieren cambiar el modelo energético mundial para volver a la energía nuclear a base de mentiras y engaños a la población.
 
Más claro no se puede decir: Sí hay cambio climático, lo hubo y lo habrá, pero el principal culpable no es la actividad humana ni el CO2 sino la actividad solar. El CO2 es bueno para la vida y ahora hay niveles inferiores a los de hace 50 millones de años. Todo es una farsa política para “limpiar” la imagen de la energía nuclear y volver a ella, y así no tener que depender tanto del petróleo cuyo mercado está en manos de unos pocos países.
 

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lunes, 29 de enero de 2024

El frío o el calor son conceptos relativos

(AZprensa) Hablar de climas fríos o cálidos es algo que varía mucho según quién nos hable de ello. Por ejemplo, llama la atención cómo en los folletos turísticos de Islandia nos dicen que “gracias a la corriente del Golfo, Islandia tiene un clima marítimo moderado, "agradable" en verano y "bastante suave" en invierno”. Pero ¿qué entienden ellos por “agradable” y lo que es más importante, qué entienden ellos por “bastante suave”?
 
Pues resulta que a continuación te especifican que en verano las temperaturas oscilan entre unas mínimas de 5 a 8 grados, hasta unas máximas de 12 a 18 grados. Eso es en verano, pero ¿y en invierno? Pues ahí te dicen que la temperatura media es de cero grados (0ºC). ¡A eso es a lo que llaman “bastante suave”! Y para justificarse te añaden que eso es más cálido que la temperatura que suele haber en invierno en ciudades como Nueva York, Londres y muchas ciudades del continente europeo. El que no se consuela es porque no quiere.
 
Vemos, por tanto, que un verano con 12 grados a mediodía es “agradable” y un invierno con días a cero grados es “bastante suave”. Y se les olvida añadir una cosa: el viento. Por que en Islandia no es que haya viento, es que lo fabrican allí. El viento es algo que normalmente está presente todos los días del año durante las 24 horas del día. Por experiencia todos sabemos que cuando hace viento la sensación térmica que experimentamos es de más frío que el que indica el termómetro.
 
Con todo esto no quiero ahuyentar a los posibles turistas, sino todo lo contrario, animarles a que vayan a visitar este maravilloso –y diferente a todo- país, pero advirtiéndoles que hagan caso de ese dicho popular de los pueblos del norte que dice “no hace frío, es que no llevas la ropa adecuada” y que los islandeses han adaptado de esta forma: “No existe el mal tiempo, sólo la ropa inadecuada”.
 
En definitiva, viajar a Islandia vale la pena y lo disfrutarás a tope si vas con la ropa adecuada.
 

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jueves, 14 de septiembre de 2023

“No hay emergencia climática” (Texto de la “Declaración Climática Mundial”)

(AZprensa) Más de 1.600 científicos y profesionales, entre los que destacan dos premios Nobel, han firmado la “Declaración Climática Mundial” que, bajo el título "No hay emergencia climática", pone en cuestión muchos de los argumentos de los defensores del alarmismo climático actual, por el que culpan a la actividad humana de todas las catástrofes naturales derivadas del calentamiento global por las emisiones de CO2 a la atmósfera.
 
La citada declaración, promovida por la fundación Climate Intelligence (CLINTEL), señala que "la ciencia del clima debería ser menos política, mientras que las políticas climáticas deberían ser más científicas. Los científicos deberían abordar abiertamente las incertidumbres y exageraciones en sus predicciones sobre el calentamiento global, mientras que los políticos deberían contar desapasionadamente los costes reales, así como los beneficios imaginarios de sus medidas políticas".
 
Esta red de científicos señala que las catastróficas predicciones climáticas que difunden políticos y medios de comunicación parten de modelos informáticos "hechos por humanos", modelos cuyos resultados dependen de los datos, hipótesis y supuestos que introduzcan. "Creer en el resultado de un modelo climático es creer en lo que sus creadores han incluido. Éste es precisamente el problema del debate climático actual, en el que los modelos climáticos son centrales".
 
Entre los firmantes figura el físico estadounidense Ivar Giaever, Nobel de Física en 1973. Y ahora también se ha sumado John F. Clauser, premiado con el Nobel en 2022 por sus investigaciones sobre mecánica cuántica. Clauser afirma sin tapujos que "no existe una verdadera crisis climática". Sin embargo, "la narrativa popular sobre el cambio climático refleja una peligrosa corrupción de la ciencia que amenaza la economía mundial y el bienestar de miles de millones de personas".
 
Esto es lo que dice la “Declaración Climática Mundial”:
 
1.- Factores naturales y antropogénicos causan el calentamiento
 
El archivo geológico revela que el clima de la Tierra ha variado desde que existe el planeta, con fases naturales frías y cálidas. La Pequeña Edad del Hielo terminó en 1850. Por lo tanto, no sorprende que ahora estemos experimentando un período de calentamiento.
 
2.- El calentamiento es mucho más lento de lo previsto
 
El mundo se ha calentado significativamente menos de lo previsto por el IPCC sobre la base del efecto antropogénico modelado. La brecha entre el mundo real y el mundo modelado nos dice que estamos lejos de comprender el cambio climático.
 
3.- La política climática se basa en modelos inadecuados
 
Los modelos climáticos tienen muchos defectos y no son ni remotamente plausibles como herramientas de política global. Exageran el efecto de gases de efecto invernadero como el CO2. Además, ignoran el hecho de que enriquecer la atmósfera con CO2 es beneficioso.
 
4.- El CO2 es el alimento de las plantas, la base de toda la vida en la Tierra
 
El CO2 no es un contaminante. Es esencial para la vida en la Tierra. La fotosíntesis es una bendición. Más CO2 es beneficioso para la naturaleza, reverdece la Tierra: el CO2 adicional en el aire ha promovido el crecimiento de la biomasa vegetal mundial. También es bueno para la agricultura, ya que aumenta el rendimiento de los cultivos en todo el mundo.
 
5.- El calentamiento global no ha aumentado las catástrofes naturales
 
No hay evidencia estadística de que el calentamiento global esté intensificando huracanes, inundaciones, sequías y desastres naturales similares, o haciéndolos más frecuentes. Sin embargo, existe amplia evidencia de que las medidas de mitigación de CO2 son tan dañinas como costosas.
 
6.- La política climática debe respetar las realidades científicas y económicas
 
No hay emergencia climática. Por tanto, no hay motivo para el pánico y la alarma. Nos oponemos firmemente a la perjudicial y poco realista política de cero emisiones netas de CO2 propuesta para 2050. Si surgen enfoques mejores, y sin duda surgirán, tenemos tiempo de sobra para reflexionar y readaptarnos. El objetivo de la política mundial debe ser la "prosperidad para todos" mediante el suministro de energía fiable y asequible en todo momento. En una sociedad próspera, los hombres y las mujeres están bien educados, las tasas de natalidad son bajas y la gente se preocupa por su entorno.
 

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domingo, 9 de abril de 2023

Un planeta desconocido: Vida extrema

(AZprensa) Sabemos que la Antártida es un continente helado y las temperaturas son muy bajas, pero… ¿de cuánto estamos hablando? La temperatura media es de –38º C aunque el record se registró en 1983 con una temperatura de –89º C. Las bases científicas suelen estar protegidas por una cúpula exterior en cuyo interior la temperatura puede rondar los –48º C. En ese espacio intermedio entre el exterior y los habitáculos de las personas, se suelen almacenar los alimentos, ya que con temperaturas entre –25º C y –75º C hasta los microbios se mueren o quedan aletargados. Por el contrario, para aquellos otros alimentos que no deben conservarse congelados, se dispone de frigoríficos que en realidad son estufas, ya que deben producir calor –en vez de frío- para elevar la temperatura por encima del punto de congelación.
 
Con estas temperaturas no es de extrañar que cada persona (los científicos que trabajan allí) lleve unos 10 a 14 kilos de ropa puesta, dispuesta en varias capas, y confeccionada con materiales especialmente diseñados para soportar tan bajas temperaturas.
 
Hacer la colada en esas condiciones no resulta cómodo y esta suele realizarse una vez por semana, aunque ciertas prendas como los parkas (rellenos de plumón) no se lavan nunca, por lo que pronto adquieren colores grisáceos.
 
Es cierto que hay agua en abundancia (todo el continente está helado) por lo que se dispone de una cantidad ilimitada de agua (hielo) que suele tomarse de la capa exterior. Ese hielo que se derrite para beber y lavarse, probablemente lleve más de cien años caído.
 
Si hay dos bienes realmente valiosos en la Antártida,  estos son sin duda el espacio habitable y el combustible necesario para producir energía; empezando precisamente por el agua para uso humano, la cual hay que derretirla primero y eso exige consumo de combustible, un recurso escaso, caro y difícil de manejar.
 
La energía se consigue de motores diesel que hacen rotar generadores gigantes quemando combustible de aviones, pero estos no pueden trabajar en el exterior ya que ese carburante se convierte en un gel pegajoso a partir de –60º C.
 

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sábado, 8 de abril de 2023

Un planeta desconocido: Un continente de otro mundo

(AZprensa) La Antártida es un pedazo de nuestro planeta que más bien parece de otro mundo. ¿Te has preguntado alguna vez cómo es la vida humana en este continente helado? La Antártida es un continente cubierto de forma permanente, desde hace miles de años, por hielo. Es el lugar más elevado, seco, frío, ventoso y vacío de nuestro planeta. El 97 por ciento de su superficie está cubierto de hielo y, para hacernos una idea de su tamaño, diremos que es una vez y media más grande que Estados Unidos. Sin embargo no pertenece a ningún país ni tiene, prácticamente, habitantes. La Antártida no es propiedad de nadie y se administra mediante un tratado internacional siendo varios países los que tienen alguna pequeña población costera y diversas bases científicas en el interior de dicho territorio. Pero ¿cómo es la vida allí, en especial para los científicos que viven aislados en las bases del interior?
 
En la Antártida sólo hay un día y una noche, eso sí, con un amanecer y un atardecer larguísimo, como dicen con buen humor muchos de los científicos que allí hibernan y trabajan. En verano hay frío y luz constante, mientras que en invierno hay frío más intenso aún y oscuridad total. Durante ocho meses y medio (de febrero a octubre) los científicos de estas bases están completamente aislados, al quedar sus bases inaccesibles ya que hasta el aceite de los motores de los aviones se congelaría. La capa de hielo supera los 2.700 metros de espesor por lo que la altitud general del continente supera los 2.800 metros.
 
Pero es que incluso su conexión con el mundo exterior está limitada, ya que los satélites de comunicaciones sólo asoman unos grados por encima del horizonte, por lo que apenas se dispone de unas pocas horas al día –y de mala calidad- para conectarse mediante Internet con el resto del mundo.

Imagen.- Base China en la Antártida.
 

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jueves, 6 de abril de 2023

Un planeta desconocido: Los ciclos del planeta

(AZprensa) Q
uien crea que la Tierra es un planeta estático, que no cambia o que sus cambios son tan imperceptibles que en una generación no somos capaces de percibirlos, se equivoca. Pequeños cambios climáticos pueden hacer que el nivel del mar suba o baje hasta varias decenas de metros. Así, un equipo liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que existe una relación directa entre los cambios de la órbita terrestre y la estabilidad del casquete oriental antártico.
 
Este trabajo se basa en el análisis de sedimentos marinos que fueron transportados por icebergs hace entre 2,2 y 4,3 millones de años, y que se han recogido durante una expedición del Integrated Ocean Drilling Program. Los datos obtenidos revelan que procesos climáticos naturales pueden aumentar la respuesta de los casquetes polares ante cambios de energía relativamente pequeños derivados de las modificaciones en la órbita terrestre; se pueden producir subidas y bajadas del nivel del mar de decenas de metros. El estudio muestra que hace 2,5 millones de años, cuando las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera eran similares a las actuales, el deshielo del casquete oriental antártico era generalizado.
 
El análisis de los sedimentos muestra que la estabilidad del mayor casquete de hielos terrestre está influenciada por la presencia de la banquisa de hielos en los océanos que rodean la Antártida. La banquisa es agua de mar helada que forma un escudo protector alrededor del continente y de los casquetes de la Antártida, y es susceptible al calentamiento de los océanos generado como consecuencia del aumento de los gases de efecto invernadero. “La desaparición de la banquisa puede traducirse en un deshielo de los casquetes y en subidas del nivel del mar de varios metros”, añade Escutia. Este estudio ha sido publicado en la revista “Nature Geosciences”, y en el mismo  han participado 29 científicos de 12 países. Según el mismo, es posible un deshielo generalizado del casquete oriental antártico si no se reducen los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera.
 
No debemos olvidar que más del 90 por ciento del hielo de agua dulce de nuestro planeta está contenido en las enormes placas de hielo y glaciares de la Antártida y de Groenlandia. A medida que las temperaturas ascienden lentamente en todo el mundo, las aguas de deshielo que provienen de estos vastos depósitos de hielo colaboran para que se produzca un aumento en el nivel del mar. Por sí sola, Groenlandia podría hacer elevar siete metros el nivel del mar si su hielo se derritiera por completo. Pero lo cierto es que... se está derritiendo.
 

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miércoles, 5 de abril de 2023

Un planeta desconocido: El deshielo de Groenlandia

(AZprensa) En agosto del año 2014, Eric Rignot, un glaciólogo que trabaja en la Universidad de California, Irvine, y en el Laboratorio de Propulsión a Chorro, JPL, de la NASA, dirigió un equipo que confeccionó mapas de acantilados de hielo ubicados en los bordes frontales de tres glaciares “emisarios” en Groenlandia. Los investigadores descubrieron cavidades que socavan la base de estos bordes protuberantes y que pueden desestabilizar el frente del hielo y aumentar los desprendimientos en los icebergs; un proceso llamado “parto”, por el cual partes del glaciar se rompen y flotan a la deriva.
 
“En Groenlandia, tenemos tasas de deshielo de unos pocos metros por día en los meses de verano”, dice Rignot.  ¿Qué está causando este “gran deshielo”? El equipo de Rignot descubrió que los glaciares de Groenlandia que se dirigen al océano tienen bases más profundas debajo del nivel del mar que lo que se había medido anteriormente. Esto significa que las corrientes oceánicas cálidas en las profundidades pueden cubrir las caras de los glaciares y erosionarlos.
 
“En las regiones polares, las capas más altas del agua del océano son frías y dulces”, explica. “El agua fría es menos efectiva para derretir el hielo”, y añade que “el calor oceánico real se encuentra a una profundidad de 350-400 metros, y más abajo también. Este agua cálida, salada, tiene origen subtropical y derrite el hielo mucho más rápidamente”.
 
Este equipo de investigadores ha descubierto que algunos de los glaciares se balancean sobre enormes umbrales de barro que los protegen... de momento. Otros, no obstante, ya están siendo seriamente socavados, sin que podamos verlos, debajo de la superficie, lo que significa que podrían colapsar y derretirse mucho más pronto.
 
Hasta ahora, y según numerosos estudios, las previsiones que se están haciendo son incapaces de parar este proceso, sólo sirven, como dice Rignot para ayudar “a quienes confeccionan los modelos, para hacer mejores proyecciones del derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia en el futuro”.
 

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lunes, 27 de febrero de 2023

No hay emergencia climática

(AZprensa) Como todo lo que va contra la mentira oficial que nos quieren hacer tragar es silenciado, no podrás ver ni oír en ningún periódico o televisión el documento que reproducimos a continuación, si acaso podrás –si buscas- encontrar algo en inglés, así que para facilitártelo, aquí lo tienes traducido.
 
Es una “Declaración mundial sobre el clima” respaldada por cientos de científicos de todo el mundo, los cuales se basan en evidencias. Este es su texto:
 
DECLARACIÓN MUNDIAL SOBRE EL CLIMA
La ciencia climática debería ser menos política, mientras que las políticas climáticas deberían ser más científicas. En particular, los científicos deben enfatizar que el resultado de sus modelos no es el resultado de la magia: los modelos de computadora están hechos por humanos. Lo que sale depende totalmente de lo que los teóricos y programadores hayan introducido: hipótesis, suposiciones, relaciones, parametrizaciones, restricciones de estabilidad, etc. Desafortunadamente, en la ciencia climática convencional, la mayor parte de esta información no se declara.
 
Creer en el resultado de un modelo climático es creer en lo que han puesto los creadores del modelo. Este es precisamente el problema de la discusión climática actual en la que los modelos climáticos son fundamentales. La ciencia del clima ha degenerado en una discusión basada en creencias, no en una ciencia sólida y autocrítica. Deberíamos liberarnos de la creencia ingenua en modelos climáticos inmaduros. En el futuro, la investigación climática debe dar un énfasis significativamente mayor a la ciencia empírica.
 
No hay emergencia climática
Una red global de más de 1400 científicos y profesionales ha preparado este mensaje urgente. Los científicos deberían abordar abiertamente las incertidumbres y exageraciones en sus predicciones sobre el calentamiento global, mientras que los políticos deberían contar desapasionadamente los costes reales así como los beneficios imaginados de sus medidas políticas.
 
Los factores naturales y antropogénicos causan el calentamiento
El archivo geológico revela que el clima de la Tierra ha variado desde que existe el planeta, con fases naturales frías y cálidas. La Pequeña Edad de Hielo terminó en 1850. Por lo tanto, no sorprende que ahora estemos experimentando un período de calentamiento.
 
El calentamiento es mucho más lento de lo previsto
El mundo se ha calentado significativamente menos de lo previsto por el IPCC sobre la base del forzamiento antropogénico modelado. La brecha entre el mundo real y el mundo modelado nos dice que estamos lejos de comprender el cambio climático.
 
La política climática se basa en modelos inadecuados
Los modelos climáticos tienen muchas deficiencias y no son remotamente plausibles como herramientas de política global. Explotan el efecto de los gases de efecto invernadero como el CO2. Además, ignoran el hecho de que enriquecer la atmósfera con CO2 es beneficioso.
 
El CO2 es alimento vegetal, la base de toda la vida en la Tierra
El CO2 no es un contaminante. Es esencial para toda la vida en la Tierra. La fotosíntesis es una bendición. Más CO2 es beneficioso para la naturaleza, reverdeciendo la Tierra: el CO2 adicional en el aire ha promovido el crecimiento de la biomasa vegetal global. También es bueno para la agricultura, aumentando los rendimientos de los cultivos en todo el mundo.
 
El calentamiento global no ha incrementado los desastres naturales
No hay evidencia estadística de que el calentamiento global esté intensificando huracanes, inundaciones, sequías y desastres naturales similares, o haciéndolos más frecuentes. Sin embargo, existe amplia evidencia de que las medidas de mitigación de CO2 son tan dañinas como costosas.
 
La política climática debe respetar las realidades científicas y económicas
No hay emergencia climática. Por lo tanto, no hay motivo para el pánico y la alarma. Nos oponemos enérgicamente a la política dañina y poco realista de cero emisiones netas de CO2 propuesta para 2050. Si surgen mejores enfoques, y ciertamente lo harán, tenemos mucho tiempo para reflexionar y readaptarnos. El objetivo de la política mundial debe ser la 'prosperidad para todos' mediante el suministro de energía fiable y asequible en todo momento. En una sociedad próspera, los hombres y las mujeres están bien educados, las tasas de natalidad son bajas y la gente se preocupa por su entorno.
 
Epílogo
La Declaración Mundial sobre el Clima (WCD) ha reunido a una gran variedad de científicos competentes de todo el mundo*. El considerable conocimiento y experiencia de este grupo es indispensable para alcanzar una visión equilibrada, desapasionada y competente del cambio climático.

* No es el número de expertos sino la calidad de los argumentos lo que cuenta 
A partir de ahora el grupo funcionará como “Grupo de Inteligencia Climática Global”. El Grupo CLINTEL brindará asesoramiento solicitado y no solicitado sobre cambio climático y transición energética a gobiernos y empresas de todo el mundo.
 
Embajadores de la "Declaración Mundial sobre el Clima":
PREMIO NOBEL PROFESOR IVAR GIAEVER NORUEGA/EE.UU.
PROFESOR GUUS BERKHOUT / PAÍSES BAJOS
DR. CORNELIS LE PAIR / PAÍSES BAJOS
PROFESOR REYNALD DU BERGER / CANADÁ FRANCÓFONO
BARRY BRILL / NUEVA ZELANDA
VIV FORBES / AUSTRALIA
DR. PATRICK MOORE / CANADÁ DE HABLA INGLESA
JENS MORTON HANSEN / DINAMARCA
PROFESOR LÁSZIÓ SZARKA / HUNGRÍA
PROFESOR SEOK SOON PARK / COREA DEL SUR
PROFESOR JAN-ERIK SOLHEIM / NORUEGA
STAVROS ALEXANDRIS / GRECIA
FERDINAND MEEUS / BÉLGICA DE HABLA HOLANDESA
PROFESOR RICHARD LINDZEN / ESTADOS
UNIDOS MAS HENRI / BÉLGICA FRANCÓFONA
PROFESORA INGEMAR NORDIN / SUECIA
JIM O'BRIEN / REPÚBLICA DE IRLANDA
PROFESOR IAN PLIMER / AUSTRALIA
DOUGLAS POLLOCK / CHILE
DR. BLANCA PARGA LANDA / ESPAÑA
PROFESOR ALBERTO PRESTININZI / ITALIA
PROFESOR BENOIT RITTAUD / FRANCIA
DR. THIAGO MAIA / BRASIL PROFESOR FRITZ
VAHRENHOLT / ALEMANIA
VIZCONDE MONCKTON DE BRENCHLEY / REINO UNIDO
 
Aquí puedes acceder al documento original en pdf:
https://clintel.org/wp-content/uploads/2023/02/WCD-version-02182311035.pdf
 

Lo que más odian las élites es que tú puedas pensar por ti mismo.
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martes, 10 de enero de 2023

La realidad lleva la contraria al cambio climático

(AZprensa) ¿Cambio climático? ¿Calentamiento global? La realidad lleva la contraria a los gobiernos que pretenden convencernos (a través del machaqueo constante de los medios de “manipulación”) del cambio climático y del calentamiento global, para poder cumplir así sus compromisos de la “Agenda 2030” que incluye apoyar unos tipo de industrias (negocios) y desmantelar otros.

Pero he aquí que topamos con la realidad y resulta que el Polo Norte ha mantenido unos niveles de hielo y nieve bastante estables durante los últimos 56 años y que precisamente en este último año sus niveles son de los más altos. Y no sólo el Polo Norte, también el hemisferio norte del planeta tiene ahora mismo uno de los niveles más altos de superficies cubiertas por el hielo y la nieve, concretamente 41 millones de kilómetros cuadrados, el segundo nivel más alto de los últimos 17 años.
 
Lo que pasa –por pura lógica- es que durante el verano no nieva y como hace calor, se derrite una buena parte de ese hielo; pero luego llega el invierno y pasa lo contrario; vamos, como lo que viene pasando durante toda la vida.
 
Para manipularnos sólo tienen que mostrarnos fotos del deshielo estival y callarse y no poner nada de las nevadas del invierno. Pero, ya digo, la realidad demuestra cómo ese “calentamiento y deshielo del Polo Norte” es pura propaganda manipuladora.
 
Que no, que no son palabras. En esta gráfica podéis ver perfectamente reflejados los niveles de hielo y nieve del hemisferio norte durante los últimos 56 años:
 
La línea morada muestra el momento actual (2022) a fecha 24 de Noviembre.
La línea azul, el máximo alcanzado en los últimos 56 años.
La línea rosa, el mínimo registrado en los últimos 56 años.
Y la línea punteada, la media de los últimos 56 años.
 
Como se puede apreciar (y esto no son palabras sino hechos perfectamente registrados a nivel internacional) durante los últimos 56 años no ha habido ningún calentamiento global ni ninguna tendencia al calentamiento; simplemente ha habido oscilaciones de unos años a otros como es lo normal.

 
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domingo, 24 de febrero de 2019

La información del tiempo en Marte ya se puede seguir a diario


(AZprensa) Gracias a una herramienta desarrollada por la NASA en colaboración con el Centro de Astrobiología de España (CAB) y la Universidad de Cornell (Estados Unidos), ya es posible acceder diariamente a un informe meteorlógico del clima en Marte.

A través de un paquete de sensores llamado Subsistema de carga útil auxiliar (APSS), el módulo InSight que se encuentra en la superficie del planeta vecino, registra datos las 24 horas y 37 minutos que dura cada día marciano, y los envía a la Tierra diariamente, lo que permitirá conocer mucho mejor el clima y los cambios estacionales. El domingo pasado, por ejemplo, la temperatura máxima fue de -17ºC y la mínima de -95ºC, con una velocidad máxima del viento de 16.9 metros por segundo.

APSS incluye un sensor de presión de aire dentro del módulo de aterrizaje y dos sensores de temperatura del aire y viento en la plataforma del módulo de aterrizaje. Debajo del borde de la cubierta hay un magnetómetro, proporcionado por UCLA, que medirá los cambios en el campo magnético local y es el primer magnetómetro colocado en la superficie de otro planeta.

Los sensores de temperatura del aire y viento, bautizados como TWINS, han sido proporcionados por el Centro de Astrobiología de España y permitirán, entre otras cosas, estudiar la cantidad de polvo y arena que transporta el viento. A día de hoy los científicos ignoran cuánto viento se necesita para levantar el polvo en la delgada atmósfera de Marte, un viento que es capaz de crear dunas y tormentas de polvo, como la que tuvo lugar el año pasado y bloqueó definitivamente el rover Opportunity.

jueves, 19 de enero de 2017

La Tierra tiene fiebre y no mejora

(AZprensa) La temperatura media de nuestro planeta ha vuelto a subir y a batir record por tercer año consecutivo. El análisis de la NASA y la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) presentado ayer no deja lugar a dudas, el calentamiento global es un hecho y lo peor es que la tendencia se mantiene al alza. En concreto, la temperatura media mundial ha sido un grado (exactamente 0,99º C) más alta que la media de la segunda mitad del siglo pasado

Los registros mundiales de temperatura comenzaron en el año 1880 y desde entonces, salvo alguna excepción, siempre han sido al alza, en un cambio que ha estado impulsado en gran medida por el aumento de dióxido de carbono y otras emisiones de hecho a la atmósfera. Con todo, lo más preocupante es que la mayor parte del calentamiento ha ocurrido en los últimos 35 años, en donde se han registrado 16 de los 17 años más cálidos.

lunes, 6 de junio de 2016

Lo que de verdad importa es Wilkins

(AZprensa) Parece que lo más importante en estos días es la nueva campaña electoral y otras menudencias de ese estilo. Tonterías sin importancia. No vemos por ninguna parte que se hable y se dediquen grandes espacios a un tema de actualidad que lo merecería porque es algo que nos afecta a todos y que más va afectar a nuestros hijos. Se trata de Wilkins. ¿Qué quien es Wilkins?
Es una gigantesca masa de hielo de 11.000 kms cuadrados anclada en la Antártida. Esta plataforma se unió hace 10.000 años a la isla Charcot y así se había mantenido prácticamente inalterable desde entonces. En el año 1950 el “puente” que la unía con esta isla medía cien kilómetros. El año pasado esa dimensión se había reducido a 500 metros (¡!!) y ahora acaba de desaparecer por completo. Esto significa que ahora esa enorme masa de hielo queda libre para irse desplazando por el mar, modificando a su paso la temperatura de las corrientes marinas y, en consecuencia, alterando esas mismas corrientes marinas que son las responsables del clima que actualmente reina en nuestro planeta. Esta plataforma no tiene en realidad tanto poder como para desencadenar grandes catástrofes, pero lo alarmante es que solo es la avanzadilla de lo que está por venir. El fenómeno de deshielo en la Antártida sigue su curso. Cuantas más masas de hielo se sigan derritiendo y separando del continente antártico mayor será el peligro que correrá la humanidad.