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martes, 12 de mayo de 2026

¿Qué son los escritores “negros”?

En el presente artículo se explica –por experiencia propia- qué es un “escritor negro”, cómo tienen que trabajar en muchas ocasiones,  y se muestra igualmente un clásico ejemplo de su actividad… y anonimato.
 
(AZprensa) Aunque soy de raza blanca, debo reconocer que yo he sido negro. Pero no como Michael Jackson que primero tenía la piel de color negro y luego se fue quedando cada vez más pálido; en mi caso mi piel nunca se oscureció y sin embrago puedo decir, sin faltar a la verdad, que yo he sido negro.
 
Pero, claro, no me refiero a los negros de piel, sino a esos otros “negros” (o ghostwriters, en un inglés más sofisticado)  que abundan en el mundo empresarial y en el mundo de la literatura. Son esos profesionales que redactan libros, discursos, artículos y prólogos que luego son firmados por otros. Otros que, por lo general, ostentan altos cargos, gozan de gran popularidad o son los "famosillos" de turno que, sin tener pajolera idea de escribir, necesitan un libro para alimentar su presencia en las tertulias televisivas.
 
El "negro" en las instituciones
 
En las altas esferas, el "negro" no es un capricho, sino una necesidad de agenda. Los presidentes y directivos suelen tener en nómina a un periodista responsable de Comunicación que se encarga de poner voz a sus pensamientos.
 
Ese fue mi caso en la última etapa de mi vida profesional, cuando ejercí como Jefe de Prensa de la Organización Médica Colegial (OMC). Allí tuve que compaginar mi responsabilidad institucional diaria con el reto ocasional —y a veces mayúsculo— de escribir en nombre de otros.
 
El reto de "alquilar" el cerebro
 
El caso es que nunca me quejé; al contrario, me lo tomé como un ejercicio de superación. Ser un buen "negro" requiere un proceso casi actoral:
 
Documentación extrema: Buscar la información que el jefe no tiene tiempo de darte.
 
Mimetismo mental: Meterte en el cerebro del presidente para averiguar cómo piensa.
 
Transcripción fiel: Escribir con su voz, pero con tu talento.
 
A menudo, el encargo era escueto: “Prepara un discurso para esta toma de posesión” o “escribe un artículo sobre la salud de los médicos”. No había más información. Todo lo demás —la estructura, la emoción, el mensaje— debía imaginarlo y buscarlo yo.
 
Por eso, desde aquí, quiero lanzar un mensaje de apoyo y admiración a todos esos “negros” que tanto abundan en nuestro país y decirles que se lo tomen también como un reto personal de superación, porque así podrán disfrutar de algo de lo que jamás podrán disfrutar los que le hicieron el encargo: la satisfacción personal del trabajo bien hecho.
 
Y para ilustrar este satisfactorio anonimato, recordaré dos ejemplos de mi etapa en la OMC:
 
El éxito de "¿Y quién cura al médico?".- En noviembre de 2008 escribí este artículo para el diario ABC. Venía firmado por el entonces presidente, Isacio Siguero. El texto tuvo tal impacto que fue finalista en los premios “Reflexiones”, recibió un accésit y fue incluido en un libro. Por supuesto, fue el presidente quien subió al estrado a recoger el galardón, pero mi premio fue ver cómo mis palabras calaban en la sociedad.
 
El prólogo de "La colegiación necesaria".- El sucesor en la presidencia, Juan José Rodríguez Sendín, me encargó el prólogo para el libro de un colaborador de esta institución, el Dr. Juan Antonio Abascal, por el que además sentía un gran afecto y eso hizo más grata la tarea. Al leerlo hoy, reconozco perfectamente mi estilo y mis propias convicciones. Es, en esencia, un mensaje embotellado con mi caligrafía y el sello de otro.
 
A continuación, comparto con vosotros aquel texto, donde podréis comprobar que, aunque la firma fuera ajena, el alma que latía en cada línea era la mía.
 
PRÓLOGO del libro “La colegiación necesaria”
 
“Cuando cayó en mis manos este libro, ‘La colegiación necesaria’, para escribir su prólogo, pensé que siempre son bienvenidas todas las aportaciones que demuestren una necesidad tan evidente –pero a veces ignorada por simple desconocimiento o por intereses contrarios- y con el mejor ánimo me puse a leerlo.
 
Sin embargo, aún no había pasado del título cuando ya el subtítulo me dejó perplejo: ‘La navaja de Ockham’. Hacía alusión al principio de este agustino que “sentaba la premisa de que no se debía dar nada por sentado”. Y acto seguido se especificaba ‘Libertad, Ética, Estética, Juicio, Prejuicio y Conocimiento’, es decir, nos ofrecía adentrarnos en este asunto desde todos los imaginables puntos de vista. Parecía evidente que no estábamos ante un libro al uso y que la forma de abordar algo tan esencial para nuestra profesión y para la ciudadanía, como es la garantía de autorregulación, nos iba a ofrecer una perspectiva diferente.
 
Desde la Organización Médica Colegial hemos reiterado en numerosas ocasiones la capacidad demostrada de autorregulación o co-regulación de la profesión médica, de control universal obligatorio, del mantenimiento de un sistema de alerta permanente contra las desviaciones del ejercicio profesional; de la necesidad –en suma- de colegiación obligatoria. Y esto debe ser así, porque de no serlo no podría certificarse para todos, y se escaparían de la misma todos aquellos que tuvieran algún motivo y no precisamente lícito.
 
En cualquier caso, siempre es bueno conocer también otras aproximaciones a este tema fundamental de nuestra profesión y de la garantía que a través de la colegiación se ofrece a los ciudadanos. Pero además, en esta obra de Juan Antonio Abascal, se funden el humor, la ironía, el conocimiento, la documentación, la reflexión… para sorprender al lector y atarlo a esta lectura que además de hacerle disfrutar le ayuda a contemplar la situación con ojos nuevos.
 
Dice el autor que esta es una “obra de jirones” y en cierto modo lo es por su estructura, pero ese modo de hacerlo facilita su lectura y ayuda a “digerir” mejor sus planteamientos. Se denuncia en esta obra “el cinismo incongruente de la sociedad actual” y hasta se permite incluir al final un glosario de “juicios, prejuicios y falacias de uso frecuente en los debates”, a los que añade la forma de contrarrestarlos “por si fuera de interés del lector”.
 
No se escapa a su visión crítica la propia profesión, citando, por ejemplo, los bajos índices de participación que se dan en algunos procesos electorales de los Colegios de Médicos. Señala, con acierto, que “los líderes colegiales no podemos ampararnos en el desconocimiento o en la falta de interés en la participación colegial” y añade que “nuestra obligación es dar cumplida respuesta a la misma”.
 
La colegiación, como tal, no se pone en duda; al contrario, reconoce que “se sigue percibiendo como un bien necesario desde la inmensa mayoría de la profesión”. Por consiguiente, la pervivencia de los Colegios de Médicos como institución sólo puede darse dentro de la “evidencia de su necesidad real para la sociedad en su conjunto” al que también se une ese “sentimiento de necesidad de pertenencia” a una base de afiliación que desde hace siglos nos ha movido y nos mueve a los médicos.
 
Ante la necesidad social de un ejercicio profesional de calidad, centrado en el paciente, en la defensa de sus intereses por encima de cualquier otro interés y condición y de una práctica profesional de calidad, concluye con la necesidad de una Organización Médica Colegial con vocación de servicio, comprometida v con humanizar el ejercicio profesional de la Medicina y con la defensa del Sistema Nacional de Salud, por encima de intereses partidistas y/o privados. Y eso es algo que todos queremos.
 
Si la necesidad de colegiación es evidente (como parece serlo la necesidad de difundirlo y recordarlo), la misma se fortalece tras disfrutar con la lectura de este libro. Eso es lo que recomiendo y en esa tarea estamos porque no basta con una primera lectura.
 
Mi felicitación al autor por la iniciativa, tarea nada fácil que solo puede realizar un profundo conocedor de la estructura y principios de la colegiación. También el sincero agradecimiento a Juan Antonio Abascal por la ayuda inestimable que nos presta con esta obra a la profesión y muy especialmente a los directivos colegiales”.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

martes, 15 de julio de 2025

¿Escribir bien o escribir como se habla? (y 2)

(AZprensa) Esto que planteábamos ayer en “Diario AZprensa” se lo hemos expuesto a la Inteligencia Artificial (xGrok) y así nos ha contestado:
 
El dilema entre escribir diálogos "correctos" o "como se habla" es central en la creación literaria, especialmente en teatro y narrativa. La respuesta depende del propósito de la obra, el público al que va dirigida y el efecto que se busca en los personajes. A continuación, analizo las dos posturas y ofrezco una reflexión práctica:
 
Escribir correctamente
 
Ventajas:
 
Promueve un uso normativo del idioma, lo que puede ser educativo y enriquecedor, especialmente en contextos donde se valora la difusión de la cultura lingüística.
 
Facilita la comprensión, ya que las frases bien construidas suelen ser claras y fluidas.
 
Puede dotar a la obra de un tono elevado, poético o estilizado, como en el caso de Jacinto Benavente, donde el lenguaje pulido refleja un ideal literario.

Inconvenientes:
 
Resta verosimilitud a los personajes. Un agricultor analfabeto hablando como un académico puede romper la inmersión del lector o espectador, haciendo que los diálogos suenen artificiales.
 
Limita la diversidad de voces. Si todos los personajes hablan igual, se pierde la oportunidad de reflejar matices sociales, culturales o psicológicos.
 
Puede alienar a un público que espera autenticidad o identificación con los personajes.

Escribir como se habla
 
Ventajas:
 
Aumenta la credibilidad de los personajes. Un lenguaje acorde a su educación, clase social, región o personalidad los hace más humanos y cercanos.
 
Permite explorar la riqueza del idioma en sus variantes: jergas, modismos, errores gramaticales o acentos, lo que enriquece la textura de la obra.
 
Refleja la realidad social y cultural, dando voz a personajes marginados o poco representados en un lenguaje culto.

Inconvenientes:
 
Puede dificultar la lectura o comprensión si se abusa de jergas o dialectos poco conocidos.
 
En exceso, los errores lingüísticos o el lenguaje coloquial pueden percibirse como descuido o falta de calidad literaria.
 
No siempre contribuye a la difusión de un estándar lingüístico, lo que podría ser un objetivo en ciertos contextos educativos o culturales.

Reflexión final
 
La clave está en el equilibrio y en la intencionalidad artística. Los diálogos deben servir a la historia y a los personajes, no a una agenda lingüística. En la práctica, si se busca un estilo elevado o clásico, como en el teatro de Benavente, un lenguaje culto puede ser apropiado, incluso para personajes humildes, siempre que se justifique por el contexto (por ejemplo, un ideal estilizado de la época). Si por el contrario se prefiere realismo, hay que adaptar el lenguaje a cada personaje.
 
Diferenciar las voces: Los personajes deben distinguirse por su forma de hablar. Un abogado puede usar tecnicismos y frases elaboradas, mientras que un agricultor podría recurrir a refranes, repeticiones o un léxico más sencillo. Esto no solo es realista, sino que ayuda al lector o espectador a identificarlos sin necesidad de descripciones explícitas.
 
Usar el lenguaje como herramienta narrativa: Los diálogos son una extensión de la personalidad. Un personaje que comete errores gramaticales puede revelar inseguridad o falta de educación; uno que habla con precisión puede revelar autoridad o arrogancia. Por ejemplo, en la novela “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, los personajes usan un lenguaje que mezcla lo coloquial con lo poético, reflejando tanto su entorno como la magia de la narrativa.
 
Considerar al público: Si se escribe para un público amplio, hay que evitar excesos en jergas o dialectos que puedan alienar a los lectores. Por otro lado, un público especializado puede apreciar la autenticidad de un lenguaje muy localizado.
 
Moderar los extremos: Ni todos los personajes deben hablar como académicos, ni todos deben sonar como si improvisaran en la calle. Incluso en el realismo, los diálogos literarios son una versión estilizada de la realidad: nadie habla exactamente como en un texto escrito, porque la literatura elimina titubeos, redundancias o incoherencias innecesarias.

Por todo ello, la verosimilitud y la profundidad de los personajes son más importantes que la corrección lingüística absoluta. Dotar a cada personaje de un lenguaje acorde a su contexto y personalidad no solo hace la obra más creíble, sino que enriquece la experiencia narrativa. Sin embargo, esto no implica renunciar a la calidad literaria: incluso el lenguaje coloquial puede ser bello y preciso si se escribe con cuidado. Cada escritor debe encontrar el punto medio donde los diálogos sean auténticos pero también funcionales, sin sacrificar la intención artística ni el placer estético del lector.
 

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lunes, 14 de julio de 2025

¿Escribir bien o escribir como se habla? (1)

(AZprensa) He aquí un dilema que deberían plantearse todos los escritores a la hora de escribir diálogos. ¿Se debe escribir correctamente para fomentar el buen uso de la lengua y difundir la cultura, o por el contrario hay que dejar que cada “personaje” de una obra literaria se exprese de una forma acorde con su nivel de educación? Por ejemplo, en las obras del dramaturgo español Jacinto Benavente (Madrid, 1866 – 1954), que fue Premio Nobel de Literatura en 1922, sus personajes se expresaban en un correctísimo lenguaje, con frases perfectas desde el punto de vista gramatical, y daba igual que quien hablase fuese un ilustre abogado o un humilde agricultor sin ninguna clase de estudios.
 
Para el lector o el oyente de esos textos, resulta muy agradable escuchar frases perfectamente construidas, exposiciones de los hechos y las opiniones claras y entendibles… pero chirría un poco eso de escuchar a personajes sin ninguna cultura expresarse como sesudos académicos, y esto quita credibilidad a los personajes.
 
¿Qué debemos hacer, pues, con nuestros personajes cuando se ponen a hablar en un texto teatral o en un diálogo de novela? ¿Dejar que cada uno hable en función de su personalidad y educación o dotarlos a todos ellos de un exquisito lenguaje para ver si así se nos pega algo de cultura y gramática?
 
Se lo he preguntado a la Inteligencia Artificial y esto es lo que me ha contestado (mañana podrás leerlo aquí mismo)
 

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domingo, 22 de junio de 2025

Poesía y rutina

(AZprensa) La mayoría de los poetas no vive de la Poesía y esto hace que se centren en la actividad que les da de comer y se olviden durante muchos periodos (que incluso pueden ser años) de escribir nuevos poemas. Es la paradoja de la Poesía, que es el alimento del alma pero vive encerrada en un cuerpo que necesita ganar dinero y comer todos los días.
 
Pero la Poesía siempre sigue viva, latente dentro de cada poeta, y basta una simple chispa para encenderla de nuevo. La chispa en este caso –con el que hoy ilustramos este rincón dominical de la Poesía- es el contacto con una persona que despierta el amor y la emoción que reside dentro de nosotros…
 
ROMPISTE LA CORTEZA DE RUTINA
 
Tu encuentro, tu imagen,
tus palabras, toda tú
me diste el aire, la vida,
hinchando tanto
mi ser interno
que reventó en pedazos
la dura costra de rutina
dejada por los años.
 
Con piel nueva renací
y fui capaz otra vez
de escribir.
 

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domingo, 4 de mayo de 2025

Ese hombre que te escribe

(AZprensa) No lo conoces y sin embargo has hablado con él muchas veces a través de Internet. Eres consciente del abismo que os separa, y no sólo me refiero a los miles de kilómetros sino también a las diferencias de edad, de raza, de cultura, de historia personal… Aun así, sientes la necesidad de hablar con él, de encontrar consuelo en tu no buscada (o quizás sí) soledad…
 

¿QUIÉN ES ESE HOMBRE?
 
¿Quién es
ese hombre que te escribe?
¿Quién escribe tanto tu nombre
y te abre su corazón
ofreciéndote el confort
del regazo de su alma,
a más de mil kilómetros de distancia,
para descansar?
 
Y ¿qué le dices tú?
¿Por qué le abres tu vida
y le invitas a entrar,
a conocer los íntimos
rincones de tu guarida?
 
Son quizás dos mundos
opuestos que se encuentran,
porque tienen en el fondo
un mismo deseo,
una necesidad
de sentir compartida
su soledad.
 
¿Quién es
ese hombre que te escribe?
Soy yo.
 

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domingo, 22 de diciembre de 2024

Poesía artificial

(AZprensa) ¿Existe la poesía artificial? Bueno, si quieres llamar poesía a eso… Yo, pro probar, y aprovechando que los domingos dedico este “Diario AZprensa” a la poesía, le he preguntado a la Inteligencia Artificial si es capaz de escribir poesía, y esto es lo que me ha contestado:
 
“Sí, la inteligencia artificial puede escribir poesía. La capacidad de la IA para generar poesía ha evolucionado significativamente con el avance de las técnicas de procesamiento del lenguaje natural (NLP) y el aprendizaje automático. Aquí hay algunos puntos clave sobre cómo y hasta qué punto la IA puede crear poesía:
Cómo Funciona
Aprendizaje de Patrones: La IA aprende de grandes conjuntos de datos que incluyen obras poéticas. Utilizando modelos como las redes neuronales, especialmente las redes generativas adversarias (GANs) o transformadores como el que utiliza GPT (Generative Pretrained Transformer), la IA puede identificar patrones en el ritmo, la métrica, y el uso del lenguaje poético.
Generación de Texto: Una vez que la IA ha sido entrenada, puede generar texto que imita el estilo de la poesía. Puede seguir esquemas de rima, mantener la métrica, y hasta intentar captar el tono o el tema de la poesía.
Ejemplos y Aplicaciones
Proyectos y Herramientas: Existen proyectos como "Deep-speare" o "Poetry Machine" que usan IA para generar sonetos en el estilo de Shakespeare u otros poetas. Plataformas como "Prismoji" permiten a los usuarios crear poesía visual con IA.
Colaboración Humano-IA: Algunos poetas y escritores han comenzado a colaborar con IA, utilizando la tecnología como una herramienta de inspiración o para generar fragmentos que luego editan o expanden. Esta colaboración puede resultar en obras que combinan la creatividad humana con la innovación de la IA.
Limitaciones y Críticas
Falta de Emoción y Experiencia de Vida: Aunque la IA puede replicar patrones lingüísticos, carece de la experiencia emocional y vital de los humanos, lo que puede hacer que la poesía generada por IA carezca de la profundidad emocional o la conexión personal que caracteriza a muchas obras poéticas.
Originalidad y Significado: La IA genera basándose en lo que ya existe, lo que puede llevar a preguntas sobre la originalidad y el verdadero significado en sus creaciones poéticas. La interpretación de la poesía a menudo se basa en contextos culturales y personales que la IA no puede comprender plenamente.
Ética y Autenticidad: Surge el debate sobre si la poesía creada por IA puede ser considerada auténtica arte, y cómo se debe atribuir el mérito o la autoría en estas colaboraciones.
Conclusión
La IA puede escribir poesía que, en términos de forma y estructura, puede ser impresionante. Sin embargo, la capacidad de la IA para producir poesía con el mismo nivel de profundidad, emoción, y resonancia cultural que un poeta humano sigue siendo un tema de debate y desarrollo tecnológico. La poesía de IA es más bien una herramienta colaborativa y una forma de arte emergente que expande nuestras nociones de creatividad y autoría en la era digital”.
 
Y AHORA LA PRUEBA DE LA VERDAD… Le he pedido que escriba dos cuartetos con rima consonante perfecta sobre la Navidad, y esto es lo que ha escrito:
 
“En la nieve brilla la estrella más pura,
que anuncia la paz, la esperanza y el amor,
la Navidad llega con su luz y dulzura,
y nos regala un mágico resplandor.
 
Las campanas suenan, la alegría se extiende,
por las calles, en las casas, en cada rincón,
la Navidad al alma nos siempre enmiende,
con su espíritu de amor y de unión”.
 
PD.- Sin comentarios. Juzga tú mismo.
 

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Esto sí que es poesía…
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sábado, 7 de diciembre de 2024

Yo he sido negro

(AZprensa) Aunque soy de raza blanca, debo reconocer que yo he sido negro. Pero no como Michael Jackson que primero tenía la piel de color negro y luego se fue quedando cada vez más pálido; en mi caso mi piel nunca se oscureció y sin embrago puedo decir, sin faltar a la verdad, que yo he sido negro.
 
Pero, claro, no me refiero a los negros de piel, sino a esos otros “negros” que abundan en el mundo empresarial y en el mundo de la literatura. Porque se llama “negro” a aquellos profesionales que escriben libros, artículos, discursos, etc., que luego firman otros que ostentan un alto cargo o gozan de una gran popularidad.
 
Los famosillos del tres al cuarto que publican un libro, en realidad no tienen ni idea de escribir, pero encargan esa tarea a un escritor profesional (y poco conocido) a quien pagan una cierta cantidad de dinero pero que seguirán en el anonimato, mientras que los beneficios del libro y la fama será para el famosillo habitual de las tertulias televisivas.
 
Los presidentes y altos directivos de empresas y organizaciones, suelen contar –en este caso en nómina- con un “negro”, el cual les escribe los discursos, los prólogos de libros, los artículos, etc. que siempre van firmados por el presidente o directivo, pero han sido escritos por ese “negro” que suele ser el periodista responsable de la Comunicación de la empresa u organización.
 
Y ese fue mi caso en la última etapa profesional de mi vida cuando ejercí como Jefe de Prensa de la Organización Médica Colegial (OMC), la institución que agrupa y representa a todos los Colegios de Médicos de España.
 
La verdad es que nunca me quejé, me lo tomé como un reto eso de documentarme,  meterme en el cerebro del presidente para averiguar cómo pensaba, y transcribirlo así en todos los escritos que llevarían su firma. Y debo reconocer que, en mi caso, este reto fue mayúsculo. La información que recibía era esta: “Tienes que preparar un discurso para la toma de posesión del presidente de tal Colegio de Médicos”, o “tienes que preparar un artículo sobre la salud de los médicos”, o “tienes que escribir el prólogo de este libro”, etc.
 
Fuera de lo entrecomillado anteriormente no me daban ninguna información más; todo lo debía buscar e imaginar yo mismo. Y así buscaba información y –conociendo cómo pensaba el presidente de turno- me ponía a escribir lo que correspondiese.
 
Por eso, desde aquí, quiero lanzar un mensaje de apoyo y admiración a todos esos “negros” que tanto abundan en nuestro país y decirles que se lo tomen también como un reto personal de superación, porque así podrán disfrutar de algo de lo que jamás podrán disfrutar los que le hicieron el encargo: la satisfacción personal del trabajo bien hecho.
 

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“Memorias de un Dircom”: https://www.amazon.es/dp/B092XFBPKY

viernes, 6 de diciembre de 2024

¿Y quién cura al médico?

(AZprensa) En el mes de noviembre del año 2008 se publicó en el diario “ABC” el artículo titulado “¿Y quién cura al médico?”, el cual venía firmado por Isacio Siguero, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC). Y digo bien al especificar que “venía firmado” porque en realidad dicho artículo no lo había escrito él sino yo, que era por aquél entonces el Jefe de Prensa de esta corporación que agrupa y representa a todos los Colegios de Médicos de España. Porque esa era una parte de mi trabajo, hacer de “negro”, es decir, escribir artículos, editoriales, prólogos para libros, discursos, etc. para el presidente de turno.
 
Sin embargo, en esta ocasión, el artículo fue seleccionado como finalista para los premios “Reflexiones” que organizaba la revista “Redacción Médica” y se llevó el accésit y posterior publicación en un libro.
 
Este era el artículo:
 
¿Y quién cura al médico?
 
Los médicos, en su condición de humanos, son tan vulnerables a la enfermedad como cualquier otra persona y por eso no es de extrañar que, al igual que sucede en otras profesiones, uno de cada diez médicos pueda sufrir una enfermedad psíquica o un problema de adicción a lo largo de su vida profesional. ¿Cuál es la diferencia con respecto a otras personas? En primer lugar hay que señalar el mayor grado de responsabilidad toda vez que en sus manos está el cuidar de la salud de los ciudadanos y ello implica un alto nivel de exigencia tanto mental como física para poder realizar su trabajo. Este punto sería igualmente aplicable a aquellas otras profesiones de cuya habilidad depende la vida y/o la salud de muchos ciudadanos.
 
Sin embargo en el caso de los médicos nos encontramos con una diferencia y es esa reticencia a la hora de pedir ayuda cuando se padecen unos síntomas de alteración psíquica o de adicción. La presión asistencial, el exceso de trabajo, el anteponer los intereses del paciente a los suyos propios, etc., hacen que el médico se vaya relegando al último lugar a la hora de pedir ayuda o consultar con otros colegas. Creen que son capaces de autotratarse, algo que no es posible en estas circunstancias, y además, el sentimiento de culpa y la estigmatización social de la propia enfermedad, hacen que los médicos que las padecen traten de negarla u ocultarla. La profesión médica no está, pues, más enferma que el resto de la población, pero donde si hay diferencias es en cómo unos u otros acuden en busca de ayuda.
 
Ahora bien, en el plano positivo, existe también una diferencia, y es que los médicos constituyen una profesión capaz de hacer autocrítica y de afrontar los problemas aportando soluciones. Y en este terreno disponen de una solución: el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME). Un programa con un doble objetivo: conseguir que el médico enfermo se sienta respaldado y ofrecer a los pacientes la garantía de que el médico que les atiende está en óptimas condiciones para ejercer.
 
Este programa, consolidado a través de la Fundación Galatea, trabaja en la prevención y tratamiento de estos problemas, ofrece apoyo especializado tanto médico como legal, y todo ello respetando el anonimato y la absoluta confidencialidad de los datos. Además, esto no supone ningún coste para el afectado, al estar sufragado por las Consejerías de Sanidad y/o los Colegios de Médicos a través de la Fundación Patronato de Huérfanos de Médicos de la Organización Médica Colegial.
 
Este es un ejemplo más de cómo los Colegios de Médicos defienden por encima de todo a los ciudadanos y no permiten que un mal entendido ?corporativismo? pueda poner en peligro la asistencia sanitaria que se presta a los pacientes. El Programa PAIME es un instrumento de control de la buena praxis médica y por tanto un elemento de garantía para toda la población.
 
Prueba de ello es, además, la inclusión en el código deontológico de la OMC de la obligatoriedad de pedir ayuda cuando un médico se detecte algún síntoma que pueda poner en peligro su capacidad de actuar a pleno rendimiento antes sus pacientes, y la obligatoriedad de que cualquier médico que tenga conocimiento de un caso de este tipo, lo comunique al interesado y lo ponga en conocimiento del respectivo Colegio de Médicos.
 
El bien de los pacientes ha de ser siempre prioritario y la actuación de los Colegios de Médicos busca la rehabilitación y recuperación de los buenos profesionales salvaguardando en todo momento la calidad de las asistencia a los pacientes, llegando, cuando sea necesario, a la suspensión temporal o definitiva del ejercicio profesional de los afectados.
 
Del 12 al 14 de noviembre se celebra en Barcelona el Congreso anual de este programa pionero en Europa. Después de 10 años de experiencia podemos afirmar que los médicos han sido la primera profesión que ha abordado con valentía esta realidad que se da en todos los colectivos, y que han puesto los medios para su prevención y corrección, porque asumen su responsabilidad social y reconocen que si bien la salud de los médicos es muy importante, más aún lo es la de los ciudadanos a los que atienden.
 

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sábado, 16 de noviembre de 2024

Si te gusta escribir o necesitas hacerlo… no pierdas esta oportunidad

(AZprensa) Si te gusta escribir porque te sientes escritor e incluso deseas abrirte camino en el mundo de la literatura o del periodismo… haz un poco de autocrítica y reconoce que debes mejorar si lo que quieres es progresar e incluso llegar a publicar un libro.
 
Si, por razón de tu trabajo, necesitas escribir y llegado ese momento se te hace cuesta arriba porque no sabes cómo afrontar con éxito esa tarea… haz un poco de autocrítica y reconoce que te vendría bien un poco de ayuda.
 
Sea como fuere, a todo aquél que quiera escribir… y hacerlo bien, siempre le resultará útil una ayuda, y eso es lo que puedes encontrar en el curso a distancia que imparte Laura Martínez González, una experta que nos pone fácil y atractivo el mundo de la escritura. Como dice ella, una parte es “asegurar que los textos estén libres de errores” pero otra parte igual o más importante es conseguir que esos textos “transmitan sus mensajes de manera clara y efectiva”.
 
Y como se dice que probar no cuesta nada, puedes comprobar la eficacia de sus enseñanzas por sólo un euro el primer mes.
 
No te olvides que estamos en un mundo cada vez más competitivo y lo que escribimos (bien sea a nivel particular o profesional) dice mucho de nosotros (para bien y también para mal). Así que más vale que sea para bien… por tu futuro y por tu propia satisfacción personal.
 
Para obtener más información sobre este curso (que puedes seguir desde tu casa y al ritmo que quieras) puedes dirigirte a:
lauracorrige92@gmail.com

viernes, 13 de septiembre de 2024

Aquí escribo de…

(AZprensa) Ya he publicado en este blog más de 6.000 artículos abarcando las temáticas más variadas, aunque con predominio de todo lo relacionado con la salud, medicina, farmacia, laboratorios, ciencia, periodismo, publicidad y comunicación. Y estos temas seguirán predominando en lo que publique a partir de ahora… pero no será lo único. Porque yo soy libre y escribo lo que quiero, cuando quiero y como quiero… y además soy consciente de que todos debemos compartir cuanto sepamos y sintamos.
 
Así que ya lo sabes. Seguiré escribiendo sobre temas de salud y de comunicación, pero también tocaré a veces la actualidad y a veces –también- los pensamientos invitándote a reflexionar sobre ellos. Y nunca pretenderé que estés de acuerdo conmigo, sino todo lo contrario. No te creas ni aceptes nunca nada de lo que te diga nadie. Recógelo, analízalo, compáralo, y fórmate después tu propio criterio en base a tu razonamiento personal. Nadie está en posesión de la verdad –en este plano terrenal- sino que cada uno debe usar su capacidad de raciocinio para descubrir cuál es su propia e individual verdad.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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jueves, 12 de septiembre de 2024

¿Me permites…?

(AZprensa) Esta es una frase que suele decirse muchas veces: “¿Me permites que…?”. Parece que tuviéramos que estar pidiendo siempre permiso para todo. ¿Es que acaso no somos libres de expresar lo que queramos? ¿Es que acaso no somos libres de pensar como queramos?
 
Por eso me niego a utilizar esta frase. “¿Me permites que te diga…?”. No, no tienes que permitirme nada. Yo diré lo que quiera, cuando quiera y como quiera; y tú –en el mismo ejercicio de libertad- decidirás si quieres escucharlo (leerlo) o pasar a otra cosa. Nada te obliga ni a ti ni a mí. Nadie nos obliga ni a decir nada ni a callar nada.
 
Siéntete libre de decir cuanto se te ocurra, y siéntete igualmente libre de pasar página de todo aquello que no te interese o simplemente no te apetezca.
 
Con respeto siempre, pero también con entera libertad y sin falsa hipocresía.
 

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domingo, 4 de agosto de 2024

Volveré

(AZprensa) Como hoy es domingo, y como viene siendo costumbre últimamente en el “Diario AZprensa”, dedicamos un pequeño espacio a la poesía. 

Nada parece hoy tan necesario como ese soplo de aire fresco, de vida, que es capaz de transmitir un poema. Y este que he elegido para hoy se titula “Volveré” porque a fin de cuentas, toda nuestra vida es un regreso a nuestro inicio…
 
VOLVERÉ
 
Volveré a traer mis versos cada día a la puerta de tu casa,
y sentado en el bordillo esperaré a vislumbrar tu presencia en la ventana.
No espero nada, solo mirar el aire que respiras
y escuchar acaso el sonido de tus pasos al pasar junto a mi lado
sin que sepas que soy yo quien dejó los versos esparcidos por el suelo,
esperando como yo que pase el tiempo;
porque ese tiempo es el mismo para ambos y los dos lo compartimos
aunque estemos separados, sin saludos ni palabras ni contactos.
 
Nada anhelo, solo si acaso, tener la dicha de cruzar mi voz
con la huella que en el aire tus palabras van dejando.
Nada sueño, porque vivo lo que siento
y es tan grande la emoción de vivir lo que tú estás viviendo
que me sacia y me anima a seguir escribiendo y dejando
estos versos esparcidos cual alfombra de ilusión por ser pisados.
 
Volveré a escribir estos versos que brotan a oleadas
y golpean suaves en mi pecho, mientras miro a tu casa y adivino
tu figura alegre al otro lado, ocupada en tareas cotidianas,
sin saber que aquí afuera hay un loco del amor enamorado
que ha elegido tu imagen como icono de un impulso incontrolado.
Nada quiero, solo espero –tal vez- verme alguna vez
en tus ojos reflejado.
 

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sábado, 6 de abril de 2024

¿Escribir? ¿Para qué? ¿Para quién?


(AZprensa) Hubo una vez dos poetas que
fundieron en uno sus poemas. Ella se llamaba Marisa y me ofreció el bien más preciado del ser humano, su alma envuelta en poesía. Y yo le respondí de igual manera. De esto han pasado ya muchos años, pero las emociones, los sentimientos, han seguido vivos eternamente…
 

Ella:
 
¿Escribir? ¿Para qué? ¿Para quién?
¿Para ti? ¿O para mí?
Escribir es no llegar al fin.
Por eso, porque muero apenas nacida,
amor, no escribo.
La letra es un fin inconsciente,
es partir, es dolor de decir adiós.
¿Escribir?
Es torturar la mente,
es acabar cuando se empieza,
es el morir.
 
Él:
 
“¿Escribir? ¿Para qué? ¿Para quién?
¿Para ti o para mí?” has dicho.
Y yo deseo responderte
con los más sinceros suspiros
que nacen de mi alma.
Escribir para los dos.
Escribir es conocerse.
Escribir es sentir algo
que nos aleja y nos une
al pasado,
en las miradas que hacemos
al futuro.
Escribir es descargar la mente
de las pequeñas angustias
que esta vida nos ofrece.
La letra retiene para siempre
esos anhelos que un día
estuvieron con nosotros.
¡Escribe! La vida podrá
borrar lo que fuimos,
lo que hacemos y sentimos, pero las letras
guardarán para siempre en la memoria
algo que nadie podrá borrar nunca.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.
Fuente: “Todo Poesía”, Vicente Fisac. Amazon.