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jueves, 15 de mayo de 2025

Calpe no quiere coches eléctricos

(AZprensa) El Ayuntamiento de Calpe (Alicante) ha decidido que no renovará la flota municipal de coches eléctricos que tiene y los sustituirá por coches de gasolina, diésel, hidrógeno o lo que sea, todo menos eléctricos. La razón es bien sencilla: Hace unos días uno de los coches eléctricos municipales se incendió en plena calle sin ningún motivo y como ya se sabe –pero no se divulga suficientemente en los medios de comunicación- cuando un coche eléctrico comienza a arder es imposible apagarlo. ¡Los coches eléctricos arden incluso debajo del agua! Por eso, cuando un coche eléctrico comienza a arder no queda más remedio que esperar a que se consuma por completo, con los riesgos que eso entraña para otros coches, viviendas, medio ambiente, etc.
 
A pesar de la censura oficial, cada vez van saliendo a la luz pública más y más casos de coches eléctricos que arden porque sí; al igual que casos de parking privados que no quieren admitir coches eléctricos o compañías navieras que no quieren transportarlos.
 

Un libro que deberíamos tener en nuestra mesilla de noche, junto a la cama, y antes de ir a dormir paladear (como se hace con los buenos vinos) algunos de sus mensajes…
“La Biblia de Falcon Crest”: https://www.amazon.es/dp/1698954654

jueves, 10 de abril de 2025

¿Por qué arden los coches eléctricos sin causa aparente? Una explicación sencilla…

Los coches eléctricos están cada vez más presentes en nuestras calles, y aunque son una gran opción para reducir la contaminación, también tienen un lado menos conocido que puede sorprender: a veces se incendian sin una razón obvia. Esto no pasa con todos, ni es algo que ocurra todos los días, pero cuando sucede, es un problema serio. Vamos a explicar de forma sencilla por qué pasa esto, por qué es peligroso y por qué apagar estos fuegos es tan complicado, incluso bajo el agua.
 
¿Por qué se incendian sin aviso?
 
Los coches eléctricos funcionan con baterías grandes, normalmente de litio-ion, que almacenan mucha energía para mover el vehículo. Estas baterías son como las de tu móvil o tu portátil, pero muchísimo más potentes. El problema está en que, si algo falla dentro de la batería, puede empezar un incendio sin que nadie lo espere. Esto puede pasar por varias razones:
 
Daños internos: Si la batería se golpea (por ejemplo, en un accidente) o se fabrica con algún defecto, las piezas dentro de ella pueden entrar en cortocircuito. Eso genera calor, y si el calor sube demasiado, la batería empieza a arder.
 
Fallo químico: Dentro de la batería hay sustancias químicas que, si se descontrolan (por sobrecalentamiento o un error), reaccionan entre sí y producen gases inflamables. Es como una pequeña explosión que prende fuego.
 
Sobrecalentamiento: Si el coche se carga mal, se usa en condiciones extremas o la batería envejece, el calor puede acumularse y desencadenar lo que se llama una “reacción en cadena térmica”. Una célula de la batería se calienta, afecta a las de al lado, y todo se convierte en un incendio.
 
Lo curioso es que no siempre hay una chispa o un golpe evidente. A veces, el fallo empieza poco a poco dentro de la batería y, de repente, ¡bum!, el coche está en llamas.
 
¿Por qué es tan peligroso?
 
Un incendio de un coche eléctrico no es como el de un coche de gasolina. Aquí van las razones:
 
Arde muy rápido y fuerte: Las baterías de litio-ion liberan mucha energía en poco tiempo, así que el fuego crece rápido y alcanza temperaturas altísimas, hasta 1.000 grados o más. Eso puede hacer que el incendio se extienda a otros objetos cercanos.
 
Gases tóxicos: Cuando la batería arde, suelta humo con sustancias químicas peligrosas, como ácido fluorhídrico. Respirar eso es muy dañino para las personas y los bomberos que intentan apagarlo.
 
Puede volver a encenderse: Aunque parezca que el fuego está apagado, las baterías dañadas pueden reignitarse horas o días después, porque la reacción química sigue activa.
Esto hace que un coche eléctrico en llamas sea un riesgo no solo para el conductor, sino también para los vecinos, los bomberos y cualquiera que esté cerca.
 
¿Por qué no se puede apagar del todo, ni siquiera con agua?
 
Los bomberos han descubierto que apagar un incendio de un coche eléctrico es una pesadilla. Normalmente, con un coche de gasolina, echas agua o espuma y, aunque cuesta, el fuego se termina. Pero con las baterías de litio-ion, no funciona así. Aquí está el motivo:
 
El fuego viene de dentro: La batería es como una caja sellada. Aunque le eches agua por fuera, el incendio sigue dentro, porque las células químicas están reaccionando entre sí. El agua no llega al origen del problema.
 
Reacciona con el agua: El litio de la batería, al entrar en contacto con el agua, puede producir más calor y gases inflamables, como hidrógeno. En vez de apagarse, ¡el fuego puede empeorar!
 
Sigue ardiendo bajo el agua: Hay casos en los que han sumergido coches eléctricos en llamas bajo el agua (por ejemplo, después de un accidente) y las baterías seguían echando chispas y humo. Esto pasa porque la reacción química no necesita oxígeno del aire; usa el oxígeno que ya está dentro de la batería.
 
Por eso los bomberos no intentan apagarlo del todo. Lo que hacen es contenerlo: enfrían el coche con toneladas de agua para bajar la temperatura y evitar que el fuego se extienda, mientras esperan a que la batería se “queme” sola. A veces, esto puede llevar horas o incluso días.
 
¿Qué significa esto para nosotros?
 
Está claro que un coche de gasolina es mucho más seguro ya que -en este sentido- jamás entrará en combustión espontánea como sí hacen los coches eléctricos. Sin embargo es importante saber que:
Los fabricantes están trabajando en hacer baterías más seguras.
Los bomberos están aprendiendo nuevas formas de lidiar con estos incendios, como usar mantas ignífugas o contenedores especiales (aunque el problema actual es que todavía son muy pocos los cuarteles de bomberos que disponen de estos elementos).
Si tienes un coche eléctrico, sigue las instrucciones de carga y revisa que esté en buen estado, porque un mal uso puede aumentar el riesgo.
 
En resumen, los incendios de coches eléctricos son raros, pero cuando pasan, son difíciles de controlar porque las baterías tienen una química especial que las hace arder de forma única. No se apagan como un fuego normal, y por eso los bomberos solo pueden limitar el daño mientras el incendio se consume solo. Es un reto moderno que nos recuerda que, aunque la tecnología avanza, también trae nuevos problemas que hay que entender y resolver.
 
Y ahora, lo que todos deberían hacer es:
Los fabricantes, seguir investigando para crear baterías que no tengan este grave riesgo.
Los gobiernos, formar a sus equipos de bomberos y dotarlos de los materiales necesarios para cuando deban controlar uno de estos incendios.
 
Y mientras tanto, los consumidores no deberían darse tanta prisa en comprar un coche eléctrico hasta que fabricantes y gobiernos hayan solucionado este problema. Los coches de gasolina jamás se incendiarán por sí mismos.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: 
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viernes, 10 de febrero de 2023

El sexo de los pinos y sus ardores juveniles

(AZprensa) Lo que traemos hoy aquí es una noticia seria, emitida por el departamento de Prensa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pero cuando uno comienza a leerla no tiene más remedio que esbozar una sonrisa, puesto que habla del sexo de los pinos, y de cómo el fuego despierta su pasión (sobre todo en los más jóvenes) para que se reproduzcan. Y es que los pinos tienen órganos sexuales que, para colmo, se llaman “conos”, y uno son masculinos y otros femeninos, y además tienen "ardores juveniles". Vamos, igual que en los seres humanos, en donde el fuego pasional de los jóvenes les incita al juego amoroso y a la reproducción… salvo que tomen medidas preventivas, aunque en el caso de los pinos lo que interesa es que se reproduzcan.
 
Así que te invito a que sigas leyendo porque la información del CSIC es realmente interesante…
 
Los ecosistemas mediterráneos conviven con el fuego desde hace millones de años. Así, uno de sus habitantes más comunes, el pino carrasco (Pinus halepensis), ha desarrollado estrategias para sobrevivir en este entorno propenso a los incendios. En lugares que se queman con más frecuencia, los pinos comienzan a reproducirse a edades más tempranas.
 
Los pinos se reproducen sexualmente mediante estructuras reproductivas conocidas como conos. Existen conos masculinos y femeninos, que se producen en el mismo árbol en ramas diferentes. Los conos masculinos son mucho más pequeños que los femeninos, y es donde se forman los granos de polen que se liberan en la madurez. La producción de conos femeninos se inicia en invierno, preparando los óvulos para la polinización durante la primavera siguiente. Cuando los óvulos son fecundados, se forman las semillas que quedan protegidas en el interior del cono. Estos se desarrollan durante dos años, aumentan de tamaño y se endurecen, convirtiéndose en piñas.
 
“El pino carrasco es una especie muy bien adaptada a los incendios”, dice la investigadora Carmen Guiote Mingorance. “Aunque los individuos mueren tras el fuego dejan tras de sí una gran descendencia. Esto es posible gracias a las llamadas piñas serótinas, unas piñas que el pino mantiene cerradas hasta que el calor del fuego las abre y se liberan sus semillas”.
 
Para que esta estrategia sea beneficiosa es necesario que los individuos alcancen la madurez sexual y comiencen a producir piñas antes del siguiente incendio. La edad de primera reproducción del pino carrasco suele rondar los 10-15 años, pero varía entre individuos; los más precoces pueden reproducirse ya a los 4 años.
 
En definitiva, “nuestros resultados muestran que, en lugares que se queman con más frecuencia, los pinos comienzan a reproducirse a edades más tempranas, sugiriendo que se está dando un proceso de selección de individuos precoces por fuego. Además, el hecho de ser más precoces en la reproducción supone que acumulen más piñas a una edad determinada. Esto se traduce en un mayor éxito reproductivo de los individuos precoces, permitiendo a las poblaciones persistir en sitios con incendios frecuentes”, resume Guiote.
 
Esta investigación tiene una gran trascendencia, porque nos indica que si queremos repoblar un monte después de un incendio, es conveniente utilizar semillas de poblaciones que sean muy precoces en la reproducción, ya que esto incrementa la probabilidad de que las poblaciones puedan regenerarse tras futuros incendios.
 
Fuente: Investigación realizada por el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València (UV) y la Generalitat Valenciana. Los resultados han sido publicados en la revista especializada “Oikos”.
 

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miércoles, 25 de enero de 2023

Las navieras no quieren transportar coches eléctricos

(AZprensa) Algunas compañías navieras no quieren transportar coches eléctricos por el peligro que suponen para los pasajeros e incluso para el propio barco. Aunque sólo sea de vez en cuando, estamos asistiendo a incendios espontáneos de coches eléctricos, por lo que un coche eléctrico que viaje a borde de un barco puede igualmente entrar en combustión espontánea, algo que muy rara vez sucede en un coche tradicional que utilice gasolina o diésel.
 
Pero hay otro factor aún más preocupante: Cuando un coche eléctrico se incendia produce más calor, más gases tóxicos y tiene mayor riesgo de explosión que uno tradicional de gasolina o diésel. De producirse a bordo un incendio de estas características habría que evacuar a todo el pasaje del barco e incluso el propio barco correría peligro.
 
Tanta es la virulencia con que arden los coches eléctricos que en Noruega (país donde ya se venden más coches eléctricos que de los otros) los bomberos no han encontrado más solución que sumergir el coche en llamas dentro de un contenedor lleno de agua para que se apague, ya que de otra forma, con mangueras y todo eso, no es posible.
 
De momento ha sido la compañía de ferrys Havila Kystruten, que navega entre las ciudades noruegas de Bergen y Kirkenes, la que se ha negado a transportarlos. Ya veremos si –conforme aumenta el número de coches eléctricos y aumenta el número de incendios espontáneos de estos coches- hay más compañías navales que se nieguen a transportarlos.
 


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