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viernes, 10 de febrero de 2023

El sexo de los pinos y sus ardores juveniles

(AZprensa) Lo que traemos hoy aquí es una noticia seria, emitida por el departamento de Prensa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pero cuando uno comienza a leerla no tiene más remedio que esbozar una sonrisa, puesto que habla del sexo de los pinos, y de cómo el fuego despierta su pasión (sobre todo en los más jóvenes) para que se reproduzcan. Y es que los pinos tienen órganos sexuales que, para colmo, se llaman “conos”, y uno son masculinos y otros femeninos, y además tienen "ardores juveniles". Vamos, igual que en los seres humanos, en donde el fuego pasional de los jóvenes les incita al juego amoroso y a la reproducción… salvo que tomen medidas preventivas, aunque en el caso de los pinos lo que interesa es que se reproduzcan.
 
Así que te invito a que sigas leyendo porque la información del CSIC es realmente interesante…
 
Los ecosistemas mediterráneos conviven con el fuego desde hace millones de años. Así, uno de sus habitantes más comunes, el pino carrasco (Pinus halepensis), ha desarrollado estrategias para sobrevivir en este entorno propenso a los incendios. En lugares que se queman con más frecuencia, los pinos comienzan a reproducirse a edades más tempranas.
 
Los pinos se reproducen sexualmente mediante estructuras reproductivas conocidas como conos. Existen conos masculinos y femeninos, que se producen en el mismo árbol en ramas diferentes. Los conos masculinos son mucho más pequeños que los femeninos, y es donde se forman los granos de polen que se liberan en la madurez. La producción de conos femeninos se inicia en invierno, preparando los óvulos para la polinización durante la primavera siguiente. Cuando los óvulos son fecundados, se forman las semillas que quedan protegidas en el interior del cono. Estos se desarrollan durante dos años, aumentan de tamaño y se endurecen, convirtiéndose en piñas.
 
“El pino carrasco es una especie muy bien adaptada a los incendios”, dice la investigadora Carmen Guiote Mingorance. “Aunque los individuos mueren tras el fuego dejan tras de sí una gran descendencia. Esto es posible gracias a las llamadas piñas serótinas, unas piñas que el pino mantiene cerradas hasta que el calor del fuego las abre y se liberan sus semillas”.
 
Para que esta estrategia sea beneficiosa es necesario que los individuos alcancen la madurez sexual y comiencen a producir piñas antes del siguiente incendio. La edad de primera reproducción del pino carrasco suele rondar los 10-15 años, pero varía entre individuos; los más precoces pueden reproducirse ya a los 4 años.
 
En definitiva, “nuestros resultados muestran que, en lugares que se queman con más frecuencia, los pinos comienzan a reproducirse a edades más tempranas, sugiriendo que se está dando un proceso de selección de individuos precoces por fuego. Además, el hecho de ser más precoces en la reproducción supone que acumulen más piñas a una edad determinada. Esto se traduce en un mayor éxito reproductivo de los individuos precoces, permitiendo a las poblaciones persistir en sitios con incendios frecuentes”, resume Guiote.
 
Esta investigación tiene una gran trascendencia, porque nos indica que si queremos repoblar un monte después de un incendio, es conveniente utilizar semillas de poblaciones que sean muy precoces en la reproducción, ya que esto incrementa la probabilidad de que las poblaciones puedan regenerarse tras futuros incendios.
 
Fuente: Investigación realizada por el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València (UV) y la Generalitat Valenciana. Los resultados han sido publicados en la revista especializada “Oikos”.
 

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jueves, 9 de febrero de 2023

Descubren secuencias de ADN que cambian de forma para adaptarse al entorno

(AZprensa) ¡Qué poco sabemos del ADN! Ahora, un equipo de científicos ha descubierto unas secuencias de ADN que pueden adoptar una estructura inusual, conocida como i-ADN, que es capaz de cambiar su forma para adaptarse al pH del ambiente.
 
Hace 70 años, James Watson y Francis Crick descubrieron la clásica doble hélice del ADN, clave para entender cómo se guarda y transmite nuestra información genética. Sin embargo, todavía queda mucho por conocer sobre la estructura del ADN, en especial en relación a las regiones flexibles, capaces de adoptar varias formas en función de su entorno. Ahora, científicos del Instituto de Química Física Rocasolano (IQFR) y del Instituto de Ciencias del Mar (ICM) del CSIC han descrito el curioso caso de una secuencia de ADN capaz de cambiar de forma con el pH. El artículo se ha publicado en “The Journal of the American Chemical Society”.
 
Este estudio supone una aproximación a la familia de estructuras conocida como i-ADN, muy diferente de la doble hélice de Watson y Crick. “Esta familia parece formarse de manera transitoria en ciertos momentos del ciclo celular, pero su función no está todavía clara y es objeto de mucho interés”, destaca Carlos González, investigador del IQFR que participa en el proyecto.
 
Los investigadores no solo han demostrado que puede formarse en estas condiciones, sino que también puede adaptar su estructura para hacerlo. Este cambio de forma podría actuar como un mecanismo de control para modular la expresión génica, según los autores del estudio.
 
El trabajo supone un importante avance en la compresión del ADN, que no solo es la molécula encargada de guardar y trasmitir la información genética, sino que también es una molécula esencial para las tecnologías del futuro próximo: la nanotecnología. “Las moléculas capaces de cambiar de forma de manera controlada son un tesoro para diseñar dispositivos tecnológicos, como sensores, motores, etc; en escalas de nanómetros”, señala el investigador del IQFR.
 

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jueves, 17 de marzo de 2022

El ictus cerebral no mata las neuronas por toxicidad química sino por ondas eléctricas

(AZprensa) Hasta ahora se creía que el ictus cerebral mataba las neuronas por toxicidad química, sin embargo ahora se ha descubierto que la forma en que las elimina es mediante ondas eléctricas.
 
Tras la interrupción de aporte sanguíneo en el cerebro, el primer evento en la cadena de sucesos que conduce a la muerte de las neuronas es la aparición de una onda de potencial eléctrico que circula por el tejido silenciando a las neuronas a su paso y haciéndolas perder su capacidad de generar electricidad y procesar la información.
 
“Los accidentes cerebrovasculares son la segunda causa de muerte y la primera causa de discapacitación”, indica el investigador Oscar Herreras, del Instituto Cajal (CSIC). “Las neuronas son las células más sensibles a la carencia de oxígeno y glucosa, y mueren tras unos pocos minutos sin su aporte continuo desde el torrente sanguíneo”, precisa.
 
Esta misma onda aparece en las migrañas, pero ahí no es letal
 
“Ya desde mediados del siglo pasado se conocía que, tras la interrupción de aporte sanguíneo en el cerebro, el primer evento en la cadena de sucesos que conduce a la muerte de las neuronas es la aparición de una onda de potencial eléctrico”, detalla Herreras. Esta onda eléctrica aparece también en la fase de aura de la migraña, pero en este caso apenas dura un minuto y el tejido nervioso se recupera completamente. No así cuando falta oxígeno y glucosa, lo que lleva a una entrada masiva de agua al interior, del que las neuronas no se pueden recuperar.
 
Según Herreras, que ha trabajado más de 20 años en la biofísica de estas ondas, el problema ha podido ser que los investigadores y las compañías farmacéuticas no sabían cómo utilizar o modular estas ondas eléctricas para impedir el daño y se han centrado en una de sus consecuencias químicas, suponiendo que son un paso intermedio en el que se podría atajar la deriva letal. “Pero una vez iniciadas las ondas, se desencadenan muchos procesos paralelos que conducen a la muerte, y atajar solo la toxicidad del glutamato no es suficiente. Es necesario detener las ondas que desencadenan todo” indica el doctor Herreras.
 
Los investigadores clínicos de este grupo llevan años concienciando a sus colegas para que presten más atención en la UCI a estas ondas eléctricas en los pacientes que entran con ictus, hemorragias cerebrales y traumatismos, pues su presencia y duración son la mejor forma de saber la gravedad del daño y cuanto tejido nervioso va a resultar irreversiblemente dañado. “Podemos revertir esta situación de impasse clínico si dotamos a las UCI de equipo para registrar estas ondas en los pacientes y empezamos a diseñar estrategias para detenerlas”, pero reconocen que “hay una fuerte resistencia a cambiar la forma de pensar”.
 
Este trabajo, realizado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha sido publicado en la revista “Neurocritical Care”.
 

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sábado, 22 de enero de 2022

Las plantas también tienen menopausia

(AZprensa) En las plantas con un único episodio reproductivo, llamadas monocárpicas, el inicio de la reproducción está marcado por la formación de las primeras flores. Las señales que controlan el inicio de la floración están muy estudiadas (luz, cambios estacionales, temperatura, edad de la planta…). Sin embargo, hay otro momento muy importante para la reproducción: su final. En muchas especies, después de la producción de un cierto número de frutos se detiene la producción de flores. Esta parada está marcada por el cese de la actividad de los meristemos, las reservas de células madre que mantienen el crecimiento y la producción de órganos de las plantas.
 
“Este proceso se conoce como parada proliferativa, que podríamos denominar la menopausia vegetal”, explica Cristina Ferrándiz Maestre, investigadora del IBMCP y una de las autoras del estudio que se ha publicado en “Current Biology”. Tal como explica, “la parada proliferativa constituye una gran adaptación evolutiva ya que, al no formarse nuevos órganos como flores y frutos, se asegura la redistribución de nutrientes hacia la producción de semillas, permitiendo el desarrollo óptimo de las mismas y perpetuar así la especie”.
 
Muchos cultivos de gran importancia económica, como leguminosas y cereales, son plantas anuales, que florecen sólo una vez y después se agotan y mueren. La parada de la proliferación es un proceso común en un amplio rango de especies, por lo que los procesos descritos en este estudio son relevantes para nuevas aproximaciones biotecnológicas encaminadas a incrementar la cosecha en cultivos extendiendo la duración del periodo de floración, o retrasando la parada de la proliferación.
 
El estudio ha sido realizado por un grupo de investigadoras del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València (UPV).
 

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domingo, 19 de septiembre de 2021

Volcán de La Palma: la importancia de adelantarse a los acontecimientos

(AZprensa) En el año 2015 un equipo internacional de investigadores liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desarrolló una herramienta que permite hacer un seguimiento casi en tiempo real del recorrido del magma de un volcán hacia la superficie y estimar cuándo y dónde se va a producir la erupción. Este sistema combina los datos ofrecidos por las estaciones de GPS con un modelo matemático y permite obtener información sobre la actividad del volcán en apenas 15 minutos.
 
Lo más destacado de este sistema es que ofrece en tiempo real, con apenas 15 minutos de retraso, la variación de las coordenadas de las estaciones de medición, es decir, del movimiento de la corteza, lo que permite saber más o menos cuándo va a haber una erupción. “Hay otras técnicas que aportan este tipo de información, pero necesitan desde varias horas hasta, en ocasiones días, para calcular la variación de coordenadas. Este modelo lo ofrece en cuestión de minutos”, señaló en su día el investigador Antonio G. Camacho, del Instituto de Geociencias.
 
Por su parte, el investigador del CSIC, José Fernández, destacó la importancia de este descubrimiento: “La erupción de un volcán es una situación de crisis en la que una toma rápida de decisiones puede influir en la seguridad de la población. Este nuevo método puede aportar importante información que ayude a los responsables de la vigilancia y la protección civil en ese trance”.
 
Y ahora, con la erupción del volcán Cumbre Vieja en la isla de La Palma (Canarias, España), se ve la importancia de los modelos de seguimiento y prevención a fin de que los daños causados por dicha erupción sean los mínimos posibles.


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viernes, 9 de julio de 2021

Las plantas tienen un interruptor de encendido y apagado

(AZprensa) 
En el suelo y el agua hay elementos buenos para las plantas, como el hierro, zinc, magnesio, pero también otros tóxicos como el mercurio, cadmio, arsénico, etc. Ahora una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto cómo las plantas son capaces de distinguir unos elementos de otros y disponen de una especie de “interruptor de encendido y apagado” que les permite absorber sólo los nutrientes y no los elementos tóxicos.
 
Los investigadores han identificado los mecanismos moleculares que utilizan las plantas para distinguir entre fosfato (un nutriente esencial en los seres vivos) y el arsénico (un compuesto cancerígeno presente en gran parte de suelos y aguas). El arsénico se encuentra en la naturaleza como arseniato, una molécula muy similar al fosfato.
 
Las raíces, en presencia de arseniato, cierran el transportador común impidiendo su entrada. Esta represión conduce paradójicamente a una situación de ayuno de fosfato que compromete su supervivencia, pero al mismo tiempo evita su intoxicación por arsénico.
 
Como concluyen los investigadores, las plantas tienen un sofisticado mecanismo de “encendido y apagado” de su transportador molecular, el cual se regula en función de la capacidad de desintoxicación de la planta.
 

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domingo, 2 de junio de 2019

¡Encuentran vida en Dallol!


(AZprensa) Como ya informamos en “AZprensa “el pasado 20 de febrero diciendo “si encuentran vida aquí, puede haber vida en cualquier sitio”, la noticia ahora es que sí hay vida, la han encontrado.

Un equipo internacional de investigadores liderado por científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha hallado vida por primera vez en el entorno extremo del sistema hidrotermal de Dallol, en Etiopía. Se han identificado pequeñas bacterias (nano-bacterias) “incrustadas” en las capas de sal depositadas sobre las pequeñas chimeneas geotermales de este entorno extremo. Los resultados del hallazgo, publicados en la revista "Scientific Reports", proporcionan información para evaluar los límites de habitabilidad tanto en la Tierra como en otras partes del Sistema Solar, y para seleccionar sitios de aterrizaje para futuras misiones en busca de vida.

El área geotérmica de Dallol, en la parte norte de la depresión de Danakil (situada hasta 155 metros bajo el nivel del mar), se considera uno de los entornos más extremos de la Tierra. De hecho, es el lugar más caluroso del planeta, con condiciones extremas de alta temperatura, alta acidez, contenido de sal y metales.

“Hemos observado que unas estructuras ultra pequeñas (que a primera vista parecen ser precipitados minerales) están enterradas dentro de depósitos minerales. Estos organismos se identifican como miembros de la orden nanohaloarquea (un tipo de nanobacterias), aunque posiblemente sean nuevos microorganismos no descritos hasta el momento”, explica el líder del estudio, Felipe Gómez.

“El valor añadido de este descubrimiento es el haber encontrado no solo presencia de vida en un análogo terrestre tan extremo, sino además, del tipo de vida que se ha encontrado. La nanobacterias descubiertas no habían sido descritas en ambientes multi-extremos como Dallol y nos abren un abanico de posibilidades de investigación en la definición de los límites de la vida”, añade Gómez.

“Los resultados de este estudio tienen implicaciones para la comprensión de los límites de la vida, de la habitabilidad en la Tierra y de Marte joven (tal cual era el planeta rojo hace 3.000 millones de años)”, detalla Gómez.

Las aguas termales de Dallol son altamente ácidas y salinas, con temperaturas máximas que oscilan entre los 90 y 109 ° C. En la superficie, la temperatura del agua es superior a 100 ° C y altamente ácida. Las piscinas calientes resultantes varían en color dependiendo de la concentración de metal, dando colores muy llamativos. La combinación de estos parámetros químicos y físicos extremos (temperatura, acidez, salinidad y metales pesados) ha dado como resultado el entorno más inhóspito que pudiera imaginarse para albergar vida… ¡y la han encontrado!



domingo, 12 de mayo de 2019

El sentido del tacto ya existe antes de nacer


(AZprensa) La superficie del cuerpo humano está representada en la corteza cerebral en una banda transversal localizada en la parte superior media de los hemisferios cerebrales. Esta banda se denomina corteza sensorial y en ella hay representado un “mapa” en el que cada región del cuerpo ocupa una extensión distinta dependiendo de su uso y sensibilidad. Por ejemplo, las manos son las partes del cuerpo que tienen la mayor extensión en la corteza somática.

Cada región del cuerpo representada en la corteza somatosensorial está conectada a su superficie corporal correspondiente mediante vías neuronales que mantienen una relación topográfica estricta a lo largo del sistema nervioso. En este camino desempeña un papel clave, el tálamo, a modo de “estación de relevo” y centro de integración para un primer procesamiento de las señales sensoriales. La información que llega al tálamo se transmite a la corteza con una extraordinaria precisión, formando la base del sentido del tacto que es esencial para la supervivencia de la especie.

El estudio realizado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Miguel Hernández, ha sido publicado en la revista “Science”, y muestra que este patrón de actividad prepara a la corteza cerebral para recibir información de los sentidos después del nacimiento.

Hasta ahora se pensaba que los circuitos neuronales se construían sobre una huella genética y que la experiencia sensorial postnatal terminaba definiendo los mapas. Este trabajo cuestiona esta visión porque demuestra la existencia de estos mapas antes del nacimiento ", ha destacado la investigadora del CSIC, Guillermina López-Bendito.

martes, 19 de febrero de 2019

Hemos entrado en la "Edad de las Tierras Raras"


(AZprensa) ¿Has oído hablar del europio? ¿Y del gadolinio? ¿O quizá te suene el neodimio? Si alguna de tus respuestas es afirmativa, seguramente querrás saber más de estas y otras tierras raras. Si no has escuchado nunca estos nombres, te sorprenderá averiguar que el europio está presente en tus billetes de euro para evitar falsificaciones, que el gadolinio se inyecta a los pacientes durante las resonancias magnéticas para detectar si hay cáncer, o que el neodimio entra en contacto con nuestras orejas cuando nos colocamos unos auriculares.

El químico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Ricardo Prego Reboredo, desvela las características, propiedades y aplicaciones de estos minerales en su libro “Las tierras raras”. El autor rastrea también los orígenes de su descubrimiento, ya a finales del siglo XVIII en el pueblo sueco de Ytterby, y explica el desconcierto de los mineralogistas y químicos del siglo XIX durante sus investigaciones en torno a ellos.

Así, el primer capítulo narra los desvelos de la comunidad científica hasta que pudo completarse “el mágico número de 17 elementos” para esa nueva familia química: escandio, itrio, lantano, cerio, praseodimio, prometio, samario, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio, lutecio y los otros tres ya mencionados. A continuación, Prego ahonda en las similitudes y diferencias entre las tierras raras y el resto de los elementos químicos incluidos en la tabla periódica. Ya en el tercer capítulo, el autor explica las aplicaciones de las tierras raras, mientras que la última parte del libro se dedica a analizar las implicaciones sociopolíticas de los 17 elementos, que por su carácter estratégico y elevado coste generan crisis económicas y tensiones geopolíticas en muchas zonas del globo.

Lo parezca o no, el hecho cierto es que dependemos de estos metales, pero, paradójicamente, pocas personas han oído hablar de ellos. “Las tierras raras están omnipresentes en nuestra sociedad de alta tecnología hasta el punto de que se podría hablar de una ‘Edad de las Tierras Raras’ con la misma propiedad que lo hacemos de las edades de Bronce o de Hierro”, sin embargo, tal como explica Ricardo Prego, “esos elementos químicos no ocupan portadas en los periódicos”.

Sin embargo hay medios de información, como “AZprensa”, donde nos ocupamos de estas cosas desde hace tiempo, tal como se puede apreciar en esta información relacionada:

sábado, 1 de diciembre de 2018

Sólo vemos lo que nos interesa


(AZprensa) Aunque el ojo humano ve en todos los colores (todo el espectro visible de la luz solar), hay dos colores -dos longitudes de onda- en las que ve mejor y que dependen de las condiciones de iluminación. Así, a plena luz del día, la visón fotópica tiene su máximo en 555 nanómetros (nm), y en condiciones de baja iluminación, por ejemplo en el interior de una estancia o al atardecer, la visión escotópica tiene su máximo en 508 nm.

Hasta hace bien poco, la hipótesis más aceptada por los científicos para explicar estos valores era que la energía que recibimos del Sol tiene su máximo de intensidad cerca de esas longitudes de onda (Ley de Wien). Sin embargo, un estudio en el que participó el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ofrece una nueva teoría, señalando que no solo depende de la energía sino que también hay que tener en cuenta como variable la entropía de la radiación, una magnitud termodinámica relacionada con la cantidad de información que podemos percibir del entorno.

Resulta que no todas las longitudes de onda (colores) tienen la misma información y, por eso, la visión humana se ha adaptado a aquellas que proporcionan la máxima información. El ojo humano, pues, se concentra en aquello que le reporta mayor información sobre su entorno.

lunes, 4 de junio de 2018

Así se fabrica un medicamento (Del laboratorio a la farmacia)


(AZprensa) Diez años y mil millones de euros. Este es el tiempo y el coste medio para que un medicamento complete el proceso que va desde su descubrimiento inicial hasta estar a la venta en una farmacia. Teniendo en cuenta estos datos, no es difícil imaginar la fabricación de un fármaco como una carrera de obstáculos en la que solo unas pocas moléculas llegan a la meta.

Las investigadoras del Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC María del Carmen Fernández y Nuria E. Campillo narran en su libro “Cómo se fabrica un medicamento. Del laboratorio a la farmacia” (Editorial CSIC- Los Libros de la Catarata) este largo y costoso proceso. Su intención es “acercar al público un mundo en general desconocido, pero que tiene un gran impacto en su calidad de vida, ya que las enfermedades conviven con nosotros, y es importante ser conscientes del trabajo, limitaciones y retos que hay detrás de la búsqueda de nuevas sustancias para su tratamiento”, afirman las autoras.

El texto estructura su contenido a partir de las fases de desarrollo de un fármaco: en primer lugar, la identificación y validación de las moléculas involucradas en una enfermedad (las llamadas dianas terapéuticas), seguida del desarrollo de potenciales compuestos activos. Una vez superadas estas dos fases, se inician estudios de seguridad a través de ensayos en células o tejidos y en organismos vivos (la fase preclínica), y, por último, se realiza el desarrollo clínico para evaluar en seres humanos el efecto y seguridad del producto.

En esta última fase de desarrollo clínico se afronta el reto de pasar de la investigación básica a un producto que pueda estar en el mercado. Es la más larga y compleja -no en vano las autoras le han dedicado el capítulo más extenso del libro- y funciona a modo de embudo. “Durante varios años se caracterizan entre 5.000 y 10.000 moléculas prometedoras; este número se reduce a 250 en la fase preclínica, que dura como un año. Las fases clínicas en humanos (desarrolladas durante 6-7 años) irán reduciendo las moléculas candidatas a 10. La aprobación final nos dejará, con suerte, un compuesto que pueda denominarse medicamento y comercializarse”, explican las investigadoras. Si echamos mano de la estadística, veremos que la probabilidad de que un fármaco pase con éxito todos los ensayos es inferior a un 12%.

A pesar de los plazos tan dilatados para adquirir unas nuevas pastillas que curen o mejoren una patología, los desarrollos tecnológicos de las últimas décadas han conseguido acortar este proceso. Según las autoras, “la capacidad de computación permite, entre otros aspectos, diseñar de manera racional en un ordenador compuestos prometedores que puedan tomarse como punto de partida en esta carrera de obstáculos de la que estamos hablando, reduciendo así costes tanto de tiempo de trabajo en el laboratorio como de materiales”.

El texto también se detiene en los problemas a los que se enfrenta la comunidad científica, como puede ser la búsqueda de modelos animales que reproduzcan las causas de enfermedades como el Parkinson para poder estudiar y tratar los síntomas de la patología. 

sábado, 2 de junio de 2018

Las plantas son capaces de reconocer a sus familiares


(AZprensa) Por extraño que parezca, las plantas son capaces de reconocer si las plantas vecinas son de su misma especie o no lo son. Así lo ha demostrado un trabajo liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), publicado en la revista “Nature Communications”, en el que se afirma que las plantas son capaces de reconocer la identidad genética de sus vecinas y ajustar la floración a las características del grupo. Por consiguiente, la floración, que es clave en la reproducción vegetal, depende del ambiente social en el que crecen las plantas.

Los investigadores cultivaron miles de semillas de la planta ibérica Moricandia moricandioides, en grupos experimentales en un invernadero de la Universidad de Lausana (Suiza). Esta especie tiene una dependencia completa de los polinizadores para su reproducción. Para atraerlos, utiliza flores con pétalos llamativos de color púrpura. “Básicamente, forzamos a las plantas a crecer en macetas rodeadas de sus hermanas, mientras que otras crecieron rodeadas de una muestra aleatoria de plantas procedentes de la misma población”, explica el investigador Rubén Torices.

Según los resultados del estudio, que demuestra que las plantas no se muestran pasivas a su ambiente social, el aumento de la floración cuando una planta crece con sus hermanas sugiere que podrían estar cooperando con sus familiares para atraer más polinizadores, ya que un mayor número de flores y flores más atractivas favorecen que esto se produzca.

Hasta ahora, esta estrategia reproductiva moldeada por la selección de parentesco o familiar había sido demostrada en animales, pero nunca en las plantas. “Lo más novedoso de nuestro trabajo es que hemos observado que las plantas que crecen rodeadas de sus hermanas producen más flores y flores más atractivas que aquellas que se rodearon de plantas extrañas, no emparentadas genéticamente”, resalta este investigador.

Este es un paso más que nos demuestra lo poco que conocemos de nuestro propio mundo. Sin ir más lejos, otros trabajos recientes han demostrado –por ejemplo- que las plantas pueden detectar qué microorganismos son patógenos y cuáles son inofensivos, o cómo las raíces establecen relaciones colaborativas complejas con algunos microorganismos y hongos del suelo.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Un inesperado amigo de las aves


(AZprensa) Los ácaros, esos diminutos y desagradables arácnidos de apenas 0,2 a 0,5 milímetros de tamaño que tantas alergias y problemas de piel producen al ser humano, son sin embargo unos ángeles benefactores de las aves. Así lo ha demostrado un estudio liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), publicado en la revista “Molecular Ecology”, cuyos resultados indican que los hongos y las bacterias son el principal recurso alimenticio de los ácaros de las plumas (además de la secreción uropigial que las propias aves utilizan para su limpieza e impermeabilización).

En dicho estudio no se ha encontrado evidencia de que los ácaros se alimenten de recursos del ave, tales como piel o sangre. En definitiva, los ácaros que están en el plumaje de las aves actúan como los barrenderos, limpiando las mismas de hongos, bacterias y detritos. En cambio, no se ha encontrado evidencia de que los ácaros se alimenten de recursos del ave, tales como piel o sangre.

Este estudio confirma la teoría de que la relación entre los ácaros y las aves no es parasitaria, sino que se trata de una relación comensalista o simbionte, y además de una forma permanente, ya que estos ácaros realizan todo su ciclo de vida sobre el ave. Se desmiente, pues, esa antigua y arraigada idea de que los ácaros eran unos parásitos de las aves que las perjudicaban.

viernes, 4 de mayo de 2018

En Marte el crecimiento de las plantas produce células de menor tamaño


(AZprensa) Las diferentes condiciones de gravedad que se dan en la Luna (la sexta parte que en la Tierra) o en Marte (una tercera parte que en nuestro planeta), alteran el desarrollo de las plantas dando como consecuencia una división celular prematura con células de menor tamaño. Así se ha publicado en las revistas “NPJMicrogravity” y “Scientific Reports” en base a los estudios realizados por un equipo internacional de científicos con participación del  Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Para lograrlo se han reproducido las condiciones de microgravedad propias de la Luna, de Marte y de otros planetas, en las instalaciones de la Agencia Espacial Europea. El coordinador de los dos estudios, Raúl Herranz, ha explicado quela tasa de división y de crecimiento de sus células meristemáticas, las células madre de las plantas, están fuertemente descompensadas por la ausencia de gravedad” y apuesta por la existencia “de un cambio en la velocidad de las distintas fases del ciclo celular que conducen a una división celular prematura en el espacio, que provoca células de menor tamaño, aunque el mecanismo preciso por el que se produce este efecto sigue bajo estudio por nuestro grupo”.

En el primer estudio se ha utilizado la planta Arabidopsis thaliana, que ya se había estudiado en la Estación Espacial Internacional; y en el segundo se han utilizado cultivos celulares de varias plantas para analizar los mecanismos moleculares por los que la tasa de proliferación celular está alterada”.

De la importancia de estos estudios comenta que “aunque los resultados obtenidos en simuladores solo pueden ser validados mediante estudios en microgravedad real, es evidente que se puede aplicar a la mejora de las condiciones de crecimiento de las plantas que serán parte del sistema de soporte vital (para alimento y bienestar psicológico de los astronautas) en viajes espaciales”, ya que en un viaje de tanta duración y tan especiales características las plantas deberán acompañar a los astronautas y serán un recurso capital para su supervivencia.

jueves, 19 de abril de 2018

Pillan in fraganti a la Pseudomona


(AZprensa) La bacteria Pseudomona encabeza la lista de la Organización Mundial de la Salud, de las bacterias contra las que se necesitan más urgentemente antibióticos eficaces. Este grupo de bacterias (Pseudomonas, Acinetobacter, Enterobacterias, etc.) son resistentes a múltiples fármacos y representan una amenaza particular en hospitales. Sin embargo ahora, un grupo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desvelado el mecanismo de resistencia de la Pseudomona, una bacteria multi-resistente, responsable de infecciones pulmonares y respiratorias. Este estudio abre la puerta al desarrollo de nuevos antimicrobianos que reduzcan la resistencia en este tipo de patógenos multi-resistentes.

Los investigadores han dejado ahora al descubierto cómo se produce en esta bacteria, la resistencia a los antibióticos:
“Los antibióticos usados más ampliamente  (los beta-lactámicos, como la penicilina) combaten las bacterias bloqueando las maquinarias celulares que sintetizan la pared bacteriana, que es clave en su supervivencia… Esta acción contra las maquinarias celulares provoca que las fibras que componen esa pared no se unan entre sí y adquieran formas aberrantes, que conducen a la muerte de la bacteria. Sin embargo, la bacteria Pseudomonas ha desarrollado un mecanismo para resistir a la acción del antibiótico… Cuando el antibiótico bloquea la biosíntesis de la pared bacteriana, la enzima Slt es capaz de unirse a esas fibras, mediante un mecanismo hasta ahora desconocido, y empieza a cortarlas progresivamente en fragmentos más pequeños… Estos fragmentos son internalizados, donde son reconocidos por un receptor que inicia la producción de una beta-lactamasa (enzima que degrada antibióticos beta-lactámicos) que, una vez exportada al exterior, eliminará los antibióticos de la pared bacteriana. De este modo, el mecanismo de reconocimiento y ruptura de la pared por Slt desencadena la respuesta de resistencia a los antibióticos beta-lactámicos en Pseudomonas”, ha explicado el director del estudio, Juan A. Hermoso, investigador del CSIC.

A partir de ahora, que ya se conoce el mecanismo exacto de producción de resistencias, es el momento de acelerar la investigación de nuevos antibióticos.

martes, 21 de febrero de 2017

Inventan un sensor que detecta el VIH sólo una semana después de la infección

(AZprensa) Ahora es posible detectar el VIH tan sólo una semana después de haber contraído la infección, gracias a un nuevo biosensor desarrollado por investigadores españoles. Los experimentos, realizados con suero humano, detectan el antígeno p24, una proteína presente en el virus del VIH-1, en unas concentraciones 100.000 veces inferiores a las que lo detectan los sistemas actuales. Además, el tiempo total del ensayo es de sólo cuatro horas y 45 minutos, por lo que los resultados clínicos se pueden obtener en el mismo día.

La infección aguda por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se define como el tiempo desde la adquisición del virus hasta la seroconversión, es decir, la aparición de anticuerpos detectables para el VIH en la sangre. “Esta nueva tecnología es capaz de detectar p24 en concentraciones hasta 100.000 veces inferiores que la última generación de inmunoensayos aprobados y 100 veces inferiores que los métodos de detección en sangre de ARN viral. Esto reduce la fase indetectable después de la infección a solo una semana”, señala la investigadora del CSIC Priscila Kosaka, del Instituto de Microelectrónica de Madrid.

La duración de la etapa entre el contagio y la seroconversión es de aproximadamente cuatro semanas, por lo que la detección temprana del VIH es crucial para la mejora de la salud del individuo. “El potencial de infectividad del VIH en la primera etapa del contagio es mucho mayor que en etapas posteriores. Por tanto, el inicio de la terapia antirretroviral antes de la seroconversión mejora el control inmunológico”, añade la investigadora.

Esta tecnología, patentada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), está siendo aplicada también para la detección precoz de algunos tipos de cáncer. “El chip en sí mismo, la parte física, es el mismo para las pruebas de VIH que para la de los biomarcadores de cáncer. Lo que cambia es la parte química, la solución que colocamos para que reaccione según lo que estamos buscando. Por eso, nuestro trabajo fundamental se centra en desarrollar aplicaciones para esta nueva tecnología”, señala el investigador del CSIC Javier Tamayo, que trabaja en el Instituto de Microelectrónica de Madrid.  Además, “el biosensor usa estructuras que se fabrican con tecnologías bien establecidas en microelectrónica, lo cual permite su producción a gran escala y a bajo coste. Esto unido a su simplicidad lo podrían convertir en un buen candidato para ser usado en países en vías de desarrollo”, añade.

domingo, 22 de enero de 2017

La almeja japónica que vive en Europa es norteamericana

(AZprensa) Aunque la noticia es seria, lo cierto es que induce a la sonrisa. El hecho cierto es que un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha confirmado que la almeja japónica (el bivalvo de mayor importancia mundial después de la ostra) aunque se críe en Europa es de origen norteamericano, si bien fueron introducidas accidentalmente en Estados Unidos en los años treinta durante la importación de ostras de origen japonés.

“Nuestros resultados confirman que las almejas europeas tendrían sus parientes más próximos en Norteamérica. Por otro lado, sus parientes más remotos estarían en Japón, no en Asia continental, ya que no hay rastro genético de países como China. Esto es importante porque las almejas de Asia continental son genéticamente muy diferentes de las de Japón, y pueden tener características de cultivo distintas que estaríamos ignorando”, ha declarado uno de los investigadores.

El caso es que la próxima vez que vayamos a estar delante de una almeja lo mejor será que nos la comamos en vez de buscar un idioma con el que podamos entablar conversación con ella.

lunes, 24 de octubre de 2016

Los genomas esconden más información de la que se pensaba

(AZprensa) “Los avances de la tecnología en secuenciación del ADN y el ARN han permitido descubrir que los genomas ‘esconden’ más información de la que se esperaba”, ha declarado el microbiólogo Alejandro Toledo-Arana.

En los genomas, además de los genes que determinan cuántas proteínas diferentes forman un ser vivo (lo que se conoce como información codificante), se pueden encontrar regiones de ADN que no producen proteínas y corresponden a la información no codificante, presente en cualquier genoma. A pesar del gran número de secuencias no codificantes identificadas en los últimos años, se siguen desconociendo las funciones de la gran mayoría de ellas. En el ser humano se ha demostrado que las secuencias no codificantes son esenciales en la expresión de ciertos genes y que si se producen mutaciones en ellas pueden causar enfermedades.

Por ello, este investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) lidera un estudio sobre nuevos mecanismos de regulación génica en bacterias patógenas. Entender cómo regulan sus genes las bacterias permitirá, según los científicos, diseñar a largo plazo compuestos que manipulen los procesos bacterianos. Por ejemplo, diseñar nuevos antimicrobianos para combatir las infecciones o mejorar cualquier proceso de producción basado en bacterias.

El proyecto ha conseguido un “Consolidator Grant” del Consejo Europeo de Investigación (ERC, por sus siglas en inglés), dotado con 1,8 millones de euros y tiene una duración de cinco años.

En la imagen fotografía que muestra la diversidad de expresión de dos genes en una misma población bacteriana.

sábado, 8 de octubre de 2016

De pescado blanco o azul, a pescado plástico

(AZprensa) Todos sabemos que el pescado se clasifica en blanco o azul, según sea su contenido en grasas (el azul es más graso y calórico pero aporta ácidos grasos insaturados que son necesarios para una buena salud). Sin embargo parece que en un futuro próximo sólo podemos hablar de una clase de pescado: pescado plástico.

Durante varios años, un quipo de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha viajado por el Mediterráneo analizando la presencia de plástico en las aguas y los resultados obtenidos han sido desesperanzadores: se ha encontrado una media de 147.500 partículas de plástico por kilómetro cuadrado, una cifra que si la extrapolamos a todo el mar Mediterráneo, nos daría una cantidad de 1.455 toneladas de plástico. Pero ahí no acaba la cosa. El tamaño de los plásticos encontrados es variado aunque en todas las muestras se han encontrado microplásticos -de menos de 5mm-, siendo las partículas más abundantes, en base al muestreo realizado, aquellas que miden alrededor de 1mm. “Los plásticos sufren un proceso de fragmentación cuando se encuentran en mares y océanos y cuanto menor es su tamaño aumentan los organismos para los que está disponible la partícula y, por tanto, su repercusión en la cadena trófica”, ha declarado el investigador Luis F. Ruiz-Orejón.

Está claro que los plásticos están pasando a formar parte involuntaria de la alimentación de los peces y, por consiguiente, también de los humanos. Y este no es un dato anecdótico; de su importancia nos habla bien a las claras el hecho de que el 97% de los residuos encontrados por estos investigadores, eran plásticos.

“Estas partículas suponen una grave amenaza no sólo para el ecosistema marino y los organismos que habitan en él, sino que podría tener importantes consecuencias en la salud humana y en las actividades económicas”, ha añadido Ruiz-Orejón.
(En la imagen toma de muestras en el Mediterráneo y fragmentos de plástico encontrados)

viernes, 23 de septiembre de 2016

De interés para los ratones con alzhéimer

(AZprensa) El deseo por encontrar mejores remedios a las enfermedades y el deseo de captar la atención de los lectores, hace que muchas noticias creen falsas esperanzas precisamente en personas debilitadas física y emocionalmente por esas enfermedades. Es lo que sucede cuando leemos titulares como “Una nueva molécula detiene el desarrollo del alzhéimer” y luego resulta que se trata de una molécula en fase de experimentación animal que –en el mejor de los casos- tardará más de una década en llegar al mercado. Eso es como enseñarle a un niño un caramelo y luego, ante sus atónitos ojos, comértelo tú.

Por eso, cuando se den este tipo de noticias hay que ser especialmente escrupuloso y tratar de evitar que se generen falsas esperanzas. Un claro ejemplo (de lo que sí se debe hacer) lo acabamos de tener con la nota de prensa divulgada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que, acertadamente, ha completado el titular especificando “Una nueva molécula detiene el desarrollo del alzhéimer en ratones”.

Se referían a una nueva molécula, denominada ASS234, que detiene el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y mejora los síntomas cognitivos, según concluye un estudio con ratones transgénicos portadores de genes humanos tratados para causar la enfermedad, que ha sido efectuado por investigadores del CSIC, la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Autónoma de Barcelona. Las características de esta molécula sugieren su uso para tratar el deterioro cognitivo y la neurodegeneración que subyace en el alzhéimer. Dicho estudio ha fue publicado en la revista “Journal of Psychiatry and Neuroscience”.


Claves y Guías para una buena Comunicación:
“La Comunicación en la industria farmacéutica”: