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viernes, 28 de febrero de 2025

La Ley de Wien se equivoca

(AZprensa) Según la Ley de Wien, la energía que recibimos del Sol tiene su máximo de intensidad en 555 nanómetros (nm), y en condiciones de baja iluminación la visión escotópica tiene su máximo en 508 nm.
 Sin embargo, un estudio en el que participó hace unos años el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ofrece una nueva teoría, señalando que no solo depende de la energía sino que también hay que tener en cuenta como variable la entropía de la radiación, una magnitud termodinámica relacionada con la cantidad de información que podemos percibir del entorno.
 
Como las longitudes de onda (colores) no tienen todas la misma información, la visión humana se ha adaptado a aquellas que le proporcionan mayor información; es decir, el ojo humano se concentra en aquello que le reporta mayor información sobre su entorno.
 
Dicho con otras palabras: Vemos lo que nos interesa ver. Y así es en todos los órdenes de nuestra vida.
 

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jueves, 6 de julio de 2023

La oftalmología sigue presentando nuevos avances

(AZprensa) Más de 200 oftalmólogos han participado en el VI Curso de Retina y Vítreo, celebrado en el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega de Oviedo.
 
El Dr. Álvaro Fernández-Vega Sanz, uno de los directores del curso, señaló que en los últimos años la investigación en retina avanzó mucho “con terapias nuevas en patologías para las que antes no había tratamiento, como por ejemplo las nuevas terapias génicas para algunas enfermedades hereditarias de la retina o los nuevos tratamientos para la degeneración macular asociada a la edad seca, que hasta ahora no tenía posibilidad de ser tratada”.
 
Tal y como explicó el Dr. Fernández-Vega Sanz, la degeneración macular asociada a la edad es una de las principales causas de pérdida del centro de la visión en pacientes mayores de 60 años, que llega por un envejecimiento de la retina justo a nivel del centro. “El paciente pierde la visión central en sus estadios más graves, pero conserva la visión lateral. Es una enfermedad que no provoca ciegos totales, pero sí ciegos legales, porque las personas que la padecen pueden perder el centro de la visión. Puede ser seca o atrófica, que hace que se vaya perdiendo la visión lentamente y que hasta ahora no tenía solución, pero ya empezamos a tener tratamientos. Y luego está la forma húmeda, en la que se desarrolla una cicatrización del organismo que provoca una pérdida brusca de la visión. Para tratarla es fundamental que el paciente acuda al oftalmólogo cuando tenga los primeros síntomas, que consisten en ver las imágenes distorsionadas o líneas verticales u horizontales que perciben con ondulaciones”.
 
La alta miopía
 
Sobre la alta miopía, Fernández-Vega Sanz explicó que se debía a que el globo ocular se vuelve bastante más grande de lo normal. “Los miopes tiene 20 veces más posibilidades de padecer desprendimiento de retina y de tener alteraciones al nivel de la mácula, o sea, la parte central de la retina, que está justo enfrente de la pupila, que es donde tenemos la visión más fina que nos sirve para leer, escribir o reconocer los rasgos de la cara de una persona. Pues los miopes pueden tener alteraciones alrededor de esa mácula y ello puede alterar ese centro de la visión”.
 
También señaló que los miopes tienen una propensión más alta a padecer una de las enfermedades más peligrosas: el glaucoma. “Tienen más riesgo de padecer esta enfermedad, que se produce por un aumento de la tensión ocular. La mayor parte de los tratamientos son a posteriori, o sea, cuando surgen los problemas, es cuando los abordamos. Hoy por hoy no podemos prevenir este crecimiento del ojo. Aunque estamos investigando mucho al respecto, sabemos que los principales factores que desencadenan esta enfermedad son genéticos”.
 
Sobre los síntomas que desencadenan los problemas de retina y vítreo, señaló que había dos fundamentales: “uno, el cambio brusco en las moscas volantes, esos puntitos negros que muchos de nosotros vemos, que son condensaciones del gel que rellena el ojo por dentro, y lo ya mencionado, que es empezar a ver distorsionadas las líneas tanto horizontales como verticales. Cuando las vemos torcidas u onduladas, se está ante un claro síntoma de esta enfermedad. Ahí debemos acudir al oftalmólogo lo antes posible”.
 

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domingo, 27 de febrero de 2022

Sentirse incómodo con las lentillas es la principal causa de rechazo

(AZprensa) La comodidad es uno de los factores clave en la experiencia de los usuarios de lentes de contacto, según demuestran los resultados de una encuesta elaborada por Alcon con el objetivo de conocer mejor las necesidades de los usuarios de lentillas. El estudio se ha hecho a partir de las respuestas de 2.006 profesionales y pacientes de cuatro países, entre los cuales 501 son de España.
 
Una de las principales conclusiones de esta encuesta es que el 81% de los usuarios de lentes de contacto que deja de utilizarlas, lo hace a causa de la incomodidad. De hecho, la comodidad solo se encuentra por debajo de la corrección visual entre los factores más importantes que deben tener las lentes para los encuestados. Además, más de la mitad de los profesionales de la salud visual consideran que la falta de comodidad es una de las principales barreras que encuentran los usuarios a la hora de utilizar lentes. Estos datos pueden explicar por qué el 41% de los usuarios considera que sentir algo de incomodidad con las lentillas resulta “normal”. El picor, la sequedad o las molestias al final del día son algunos de los problemas más recurrentes.
 
Sin embargo, estos problemas se pueden solventar, en muchas ocasiones, eligiendo las lentes adecuadas para cada persona, lo que pasa por una comunicación fluida entre el óptico y el paciente. Como explica el Prof. José M. González Méjiome, “el cambio de lentes de contacto en usuarios insatisfechos depende del profesional. Por ello, es muy importante el tiempo que se dedica a mejorar la adaptación de las lentes y prescripción del sistema de mantenimiento cuando proceda, identificando la opción más adecuada para cada uno”.
 
A pesar de esto, la encuesta ha mostrado que solo el 35% de usuarios de lentes de contacto hablan de esto con su óptico. “Cuando el paciente sufre incomodidad u otros problemas que se puedan relacionar con el uso de sus lentes, es esencial que sienta la confianza con el profesional de la visión para que pueda buscar la mejor alternativa y garantizar su satisfacción”, explica el Prof. González Méjiome. En este sentido, hay un gran margen de mejora en la comunicación, ya que el 55% de los usuarios no sienten la confianza necesaria con su óptico para hablar de la comodidad de sus lentes.
 

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viernes, 3 de enero de 2020

Crean una lente inteligente que cambia su forma según lo necesites


(AZprensa) Con la edad, el cristalino del ojo se hace más rígido, perdiendo su capacidad para enfocar objetos dinámicamente, condición conocida como presbicia. La solución definitiva para la corrección de la presbicia pasa por la sustitución del cristalino por una lente que sea capaz de imitar la función del cristalino. Ahora, científicos del Instituto de Óptica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), liderados por la investigadora Susana Marcos (Premio Nacional de Investigación 2019), han desarrollado una lente acomodativa intraocular que cambia su forma para enfocar objetos lejanos y cercanos. Los resultados de este logro se han publicado en la revista “Optica”, de la Sociedad Americana de Óptica (Optical Society of America).

“Esta nueva lente consta de dos elementos: uno refractivo para la corrección de la visión lejana unido a un elemento deformable, con hápticos (terminaciones periféricas de la lente) que capturan las fuerzas del músculo ciliar, responsable de cambiar la forma de la lente para enfocar”, explica Marcos. El diseño de la lente ha sido probado computacionalmente, mediante modelos de elementos finitos, y el prototipo fabricado ha sido evaluado experimentalmente montado en un sistema motorizado que emula las fuerzas radiales del músculo ciliar. Los cambios geométricos en la lente han sido caracterizados mediante Tomografía de Coherencia Óptica (una técnica de imagen por secciones no invasiva), y los cambios de potencia mediante un sistema de trazado de rayos por láser.

Según Andrés de la Hoz, investigador del Instituto de Óptica y primer autor del estudio: "la lente reproduce el comportamiento del cristalino, disminuyendo su espesor, aumentando el diámetro ecuatorial y aplanándose al desacomodar".  El investigador añade que “aunque ha habido propuestas previas de lentes acomodativas, estas no han demostrado un cambio de potencia efectivo, probablemente porque su diseño no responde al mecanismo natural del cristalino del ojo, o porque dependen del tamaño o integridad del saco capsular". “Nuestra lente sí ha logrado un cambio de potencia efectivo”, concluye De la Hoz.

lunes, 22 de julio de 2019

Más de la mitad de las personas ciegas por diabetes no habían ido nunca al oftalmólogo

(AZprensa) Una de las principales causas de ceguera es la retinopatía diabética, una complicación microvascular grave, por lo que la Federación Española de Diabetes (FEDE) y la asociación Mácula Retina, han realizado (gracias al apoyo económico del laboratorio Novartis) la encuesta ‘Saber para ver’ para conocer el nivel de conocimiento que tienen los pacientes con diabetes sobre las posibles complicaciones en su salud visual. Por supuesto,

Los resultados muestran que el 24% de las personas con diabetes presenta algún tipo de problema visual como consecuencia de la enfermedad. En este sentido, las cataratas son la complicación más común con un 33% de los casos, seguida de la retinopatía diabética en un 25% de los casos y, en menor medida, el 9% de los pacientes están afectados por patologías de la visión más severas como el glaucoma o el edema macular. Un hecho destacable extraído de esta encuesta es que, a pesar de que un 23% de los pacientes cuentan con un diagnóstico de deterioro visual, desconoce de qué tipo se trata.

Por esta razón, como ha comentado la Dra. López-Gálvez, “es fundamental que los profesionales sanitarios trasmitan y conciencien al paciente sobre la importancia que tiene llevar a cabo un buen control metabólico y de los factores de riesgo”.
Según los datos del estudio, que ha contado con la participación de 1.040 personas, los pacientes que han desarrollado un deterioro de su visión secundaria a su diabetes, recibieron información al respecto después de una media de cinco años desde el diagnóstico de la misma. Ante este escenario, la información sobre la enfermedad supone una importante herramienta en la prevención de posibles complicaciones visuales. Por un lado, el 49% de los pacientes asegura necesitar más información al respecto, mientras que un 48% admite no buscarla. “Este porcentaje es preocupante puesto que los pacientes están ajenos al problema y no buscan información y, cuando lo hacen, un 37% recurre a Internet y solo un 5% a las organizaciones de pacientes”, ha comentado la Dra. López-Gálvez.

En palabras de Andoni Lorenzo, presidente de la Federación Española de Diabetes (FEDE), “en la mayoría de los casos, las complicaciones visuales se derivan de un mal control de la diabetes” a lo que ha añadido que “más del 50% de personas ciegas por diabetes nunca había acudido al oftalmólogo”.

Según ha comentado Jacinto Zulueta, presidente de Asociación Mácula Retina, “es necesario poner atención y medios al soporte psicológico en las personas que presentan patologías visuales”, a lo que ha añadido que “para la prevención de estas patologías es fundamental acudir al oftalmólogo cuando se tengan los primeros síntomas como pueden ser visión borrosa, destellos de luz o puntos ciegos fijos; así como realizar de manera periódica el test de la Rejilla de Amsler”.

jueves, 14 de marzo de 2019

El glaucoma no tiene cura, pero sí tratamiento


(AZprensa) El glaucoma es una enfermedad ocular degenerativa que afecta al dos por ciento de la población mayor de 40 años y aumenta a un 14 % entre personas mayores de 60 años. Esta enfermedad asintomática va produciendo una lesión en el nervio óptico que el paciente no advierte hasta estadios muy avanzados. Por ese motivo, el glaucoma es una de las principales causas de ceguera irreversible cuando no es controlada con un tratamiento adecuado.

Los especialistas insisten en la prevención y en la realización anual de un completo examen oftalmológico. En opinión de los expertos, no es suficiente con controlar la tensión ocular para saber si el paciente sufre esta patología, sino que son necesarias otras pruebas para analizar el campo visual, así como el estudio de la pérdida de fibras nerviosas a nivel de la cabeza del nervio óptico, mediante la realización de una tomografía de coherencia óptica (OCT).

El glaucoma puede asociarse al aumento de la presión intraocular. Según el Dr. Gabriel Scalerandi, especialista en Oftalmología del grupo hospitalario HLA, “esta subida se debe, por lo general, a un aumento de resistencia a la salida del humor acuoso por la vía convencional, es decir, a un desequilibrio entre la producción y salida del humor acuoso, cuya función es dar nutrición y consistencia a estructuras oculares”. Aunque existen otros factores, el nivel de presión intraocular, es el único que se pueden controlar con fármacos o cirugía.

La edad también es considerada uno de los factores demográficos de riesgo en este tipo de patología crónica, así como el componente genético, ya que en un elevado porcentaje los hijos de padres glaucomatosos pueden heredar la enfermedad. Además, la diabetes, la miopía y la hipermetropía, el tratamiento prolongado con corticoides, o la exposición al sol, aumentan la posibilidad de padecer glaucoma. Por último, determinadas cardiopatías y el tabaco, han sido también identificados como factores de riesgo.

En la actualidad se dispone de tratamientos hipotensores, así como terapias con determinados láseres, gracias a los cuales solo un 25% de los pacientes requieren de tratamiento quirúrgico por no ser posible el control con medicamentos tópicos.  El tratamiento del glaucoma se realiza con cirugías cada vez menos invasivas y con menos complicaciones, conocidas como MIGS (Minimally Invasive Glaucoma Surgery). Estas técnicas están demostrando buenos controles tensionales y menos repercusión en la calidad de vida de los pacientes, incluso una mejor respuesta en la evolución de la enfermedad.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Sólo vemos lo que nos interesa


(AZprensa) Aunque el ojo humano ve en todos los colores (todo el espectro visible de la luz solar), hay dos colores -dos longitudes de onda- en las que ve mejor y que dependen de las condiciones de iluminación. Así, a plena luz del día, la visón fotópica tiene su máximo en 555 nanómetros (nm), y en condiciones de baja iluminación, por ejemplo en el interior de una estancia o al atardecer, la visión escotópica tiene su máximo en 508 nm.

Hasta hace bien poco, la hipótesis más aceptada por los científicos para explicar estos valores era que la energía que recibimos del Sol tiene su máximo de intensidad cerca de esas longitudes de onda (Ley de Wien). Sin embargo, un estudio en el que participó el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ofrece una nueva teoría, señalando que no solo depende de la energía sino que también hay que tener en cuenta como variable la entropía de la radiación, una magnitud termodinámica relacionada con la cantidad de información que podemos percibir del entorno.

Resulta que no todas las longitudes de onda (colores) tienen la misma información y, por eso, la visión humana se ha adaptado a aquellas que proporcionan la máxima información. El ojo humano, pues, se concentra en aquello que le reporta mayor información sobre su entorno.

viernes, 26 de octubre de 2018

El ojo humano es similar a una cámara digital


(AZprensa) El ojo funciona como una cámara digital, en la cual, la superficie receptora está formada por un conjunto de píxeles. Por eso la resolución de la imagen que proporciona el ojo al cerebro está limitada por el número de píxeles, o células ganglionares, de la retina.

Al igual que hace una cámara digital a la hora de procesar una imagen, un núcleo del cerebro (el núcleo geniculado lateral del tálamo) es el encargado de recibir información directamente de la retina y enviarla a la corteza cerebral para su análisis. Así lo ha comprobado un equipo liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) al descubrir que la función que lleva a cabo este núcleo es muy parecida a la que cumple una cámara digital o un teléfono móvil a la hora de ampliar la resolución de una fotografía.

“Los circuitos neuronales que forman el núcleo del cerebro interpolan para obtener una imagen retiniana con mayor número de píxeles y, por lo tanto, mayor resolución aparente. Esto permite al cerebro incrementar el tamaño de la imagen retiniana antes de proceder a un análisis más detallado”, asegura Luis Martínez, investigador del CSIC en el Instituto de Neurociencias de Alicante.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Mucho ojo con el sol y las piscinas

(AZprensa) El Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas (CNOO) recomienda extremar las precauciones higiénicas, especialmente en los usuarios de lentes de contacto, las personas alérgicas o que padezcan ojo seco y los niños, que pasan más tiempo en el agua y bucean con los ojos abiertos en piscinas y playa.

Los usuarios de lentes de contacto son uno de los colectivos con más riesgo de infección ocular en las piscinas. Por ello, para prevenir la irritación y los contagios en el ojo, lo mejor es utilizar gafas para nadar y bucear encima de las lentes de contacto y evitar el contacto de los ojos con el agua. En el caso de las piscinas, el calor y las sustancias químicas presentes en el agua suelen encontrarse detrás de muchos casos de conjuntivitis irritativas, víricas o bacterianas propios de estas fechas.

Las conjuntivitis irritativas a menudo están provocadas por un exceso de cloración y la presencia de otras sustancias químicas en el agua, así como por el sol. Por su parte, las conjuntivitis víricas y bacterianas pueden deberse a unos niveles de cloro incorrectos.

A estas medidas, hay que añadir el uso de gafas de sol para evitar la irritación por radiación ultravioleta y no compartir toallas con el fin de reducir el contagio de infecciones. En este sentido, el uso de gafas de sol contribuye a prevenir muchos casos de conjuntivitis y otras enfermedades oculares.

Por otra parte, los niños, debido a que sus ojos son más vulnerables por encontrarse aún en desarrollo, deberían utilizar gafas de sol cuando vayan a la piscina, a la playa o a cualquier otro sitio donde estén expuestos a las radiaciones más extremas del sol.

El CNOO recuerda que cada vez existen más evidencias de que la exposición a las radiaciones ultravioletas durante los primeros años de vida está directamente relacionada con el desarrollo de cataratas, la degeneración macular y otras alteraciones.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Un estudio demuestra que vemos lo que nos interesa ver

(AZprensa) Aunque el ojo humano ve en todos los colores (todo el espectro visible de la luz solar), hay dos colores -dos longitudes de onda- en las que ve mejor y que dependen de las condiciones de iluminación. Así, a plena luz del día, la visón fotópica tiene su máximo en 555 nanómetros (nm), y en condiciones de baja iluminación, por ejemplo en el interior de una estancia o al atardecer, la visión escotópica tiene su máximo en 508 nm.

Hasta ahora, la hipótesis más aceptada por los científicos para explicar estos valores era que la energía que recibimos del Sol tiene su máximo de intensidad cerca de esas longitudes de onda (Ley de Wien). Sin embargo, un estudio en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ofrece una nueva teoría, señalando que no solo depende de la energía sino que también hay que tener en cuenta como variable la entropía de la radiación, una magnitud termodinámica relacionada con la cantidad de información que podemos percibir del entorno.

Resulta que no todas las longitudes de onda (colores) tienen la misma información y, por eso, la visión humana se ha adaptado a aquellas que proporcionan la máxima información. El ojo humano, pues, se concentra en aquello que le reporta mayor información sobre su entorno.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Glaucoma: la enfermedad invisible que te quita la vista

(AZprensa) El Glaucoma es una enfermedad ocular que se caracteriza por la pérdida de visión debido al daño progresivo que se produce en el nervio óptico y, en la actualidad, es la segunda causa de ceguera (por detrás de las cataratas). En España la sufren un millón de ciudadanos y el 50% de ellos no saben que la padecen; sin embargo con un diagnóstico precoz, gracias a las revisiones periódicas necesarias, se evitaría que 25.000 españoles que no saben que tienen glaucoma sufriesen ceguera total.

La Asociación de Glaucoma para Afectados y Familiares (AGAF) y todos los enfermos y familiares que pertenecen a la Asociación alertan sobre la importancia de realizarse una exploración oftalmológica una vez al año a partir de los 45 años para detectar el Glaucoma más frecuente. “El gran problema que presenta esta enfermedad es que, en su fase inicial, los Glaucomas más frecuentes son asintomáticos y tampoco notas pérdida de visión porque el cerebro compensa el déficit”, afirma Delfina Balonga, Presidenta de AGAF.

Sin embargo, el deterioro del nervio ocular es irreversible y poco a poco ocasiona una progresiva pérdida de la visión lateral, como si miráramos a través de un túnel. Precisamente esa pérdida de visión gradual y la ausencia de dolor en la mayoría de los casos provoca que el paciente no sospeche, por eso en España se calcula que casi 500.000 personas desconocen que padecen esta “enfermedad silenciosa”. El gran problema del Glaucoma es que si no se detecta a tiempo puede producir graves problemas de visión y en un 5% de los casos ceguera total. Gracias a un diagnóstico a tiempo la ceguera se puede evitar en el 95% de los casos.

El Glaucoma puede aparecer a cualquier edad, pero el riesgo aumenta sobre todo a partir de los 60 años, y se calcula que en la actualidad un millón de personas lo padecen en España. No obstante, muchos desconocen que también existen otros factores de riesgo como la Diabetes, la presión intraocular alta, antecedentes familiares de Glaucoma, Miopía elevada (más de 5 dioptrías), hipertensión arterial o estar medicado con corticoides. “Nuestra Asociación no sólo nace para apoyarnos entre pacientes con Glaucoma sino que también nos encargamos de orientar y guiar a aquellas personas que tienen dudas sobre cómo se diagnostica. Es fundamental que cualquier persona con una deficiencia visual no se sienta sola”, añade Delfina Balonga.

El diagnóstico del Glaucoma se realiza mediante un estudio que consta de medición de la tensión ocular y examen del nervio óptico y, en caso de duda, se evalúa el campo visual. La detección precoz permite una mayor variedad de tratamientos que van desde la aplicación de colirios a la intervención quirúrgica. Gracias a ellos se detiene el progreso de la enfermedad y se disminuye la pérdida de visión. No se consigue recuperar la visión perdida, pero evita daños adicionales. Por este motivo, desde AGAF destacan también la importancia de seguir los tratamientos, directrices y consejos que ofrecen los oftalmólogos y optometristas con el fin de llevar un correcto seguimiento de la enfermedad.