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lunes, 27 de enero de 2025

Ictus, derrame cerebral o accidente cerebrovascular

 
(AZprensa) Un ictus, también conocido como accidente cerebrovascular (ACV) o derrame cerebral, ocurre cuando el suministro de sangre a una parte del cerebro se interrumpe o reduce, privando al cerebro de oxígeno y nutrientes. Esto puede suceder de dos maneras principales:
 
Ictus Isquémico: Es el tipo más común, donde un coágulo de sangre bloquea un vaso sanguíneo en el cerebro.
Ictus Hemorrágico: Ocurre cuando un vaso sanguíneo en el cerebro se rompe y sangra dentro o alrededor del tejido cerebral.
 
Identificar los síntomas de un ictus lo más rápido posible es crucial para minimizar el daño cerebral y mejorar las posibilidades de recuperación. Los síntomas más comunes incluyen:
-          Debilidad o entumecimiento súbito en la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un solo lado del cuerpo.
-          Confusión repentina, dificultad para hablar o entender el habla.
-          Problemas con la visión en uno o ambos ojos.
-          Dificultad para caminar, mareo, pérdida de equilibrio o coordinación.
-          Dolor de cabeza severo sin causa conocida.
 
Pero ¿cómo detectar un ictus a tiempo? Para detectar un ictus a tiempo, se recomienda el uso del acrónimo F.A.S.T.:
 
F - Cara (Face): Pregunte a la persona que sonría. Si una parte de la cara no se mueve como la otra, podría ser un signo de ictus.
A - Brazos (Arms): Pida que levante ambos brazos. Si uno de los brazos cae hacia abajo, es un posible síntoma.
S - Habla (Speech): Pida que repita una frase simple. Escuche si su habla está extraña o si tiene problemas para hablar.
T - Tiempo (Time): Si observa alguno de estos signos, es tiempo de actuar rápidamente. Llame inmediatamente a emergencias.
 
Por todo ello es importante recordar:
-          No ignore los síntomas; el tiempo es cerebro. Cada minuto cuenta.
-          No conduzca al hospital; el tratamiento urgente debe comenzar en ruta con profesionales médicos.
-          Mantenga la calma, pero actúe con urgencia.
 
La prevención del ictus incluye:
 
-          Control de la presión arterial.
-          Manejo de la diabetes.
-          Dieta saludable y ejercicio regular.
-          Abstenerse de fumar.
-          Moderar el consumo de alcohol.
 
La concienciación es clave. Hay que educar a la población sobre los signos de un ictus ya que esto puede salvar vidas. Conocer los síntomas de un ictus y actuar rápidamente puede ser la diferencia entre la recuperación y daños permanentes. Si sospechas que alguien está sufriendo un ictus, no dudes en buscar ayuda médica de inmediato.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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jueves, 17 de marzo de 2022

El ictus cerebral no mata las neuronas por toxicidad química sino por ondas eléctricas

(AZprensa) Hasta ahora se creía que el ictus cerebral mataba las neuronas por toxicidad química, sin embargo ahora se ha descubierto que la forma en que las elimina es mediante ondas eléctricas.
 
Tras la interrupción de aporte sanguíneo en el cerebro, el primer evento en la cadena de sucesos que conduce a la muerte de las neuronas es la aparición de una onda de potencial eléctrico que circula por el tejido silenciando a las neuronas a su paso y haciéndolas perder su capacidad de generar electricidad y procesar la información.
 
“Los accidentes cerebrovasculares son la segunda causa de muerte y la primera causa de discapacitación”, indica el investigador Oscar Herreras, del Instituto Cajal (CSIC). “Las neuronas son las células más sensibles a la carencia de oxígeno y glucosa, y mueren tras unos pocos minutos sin su aporte continuo desde el torrente sanguíneo”, precisa.
 
Esta misma onda aparece en las migrañas, pero ahí no es letal
 
“Ya desde mediados del siglo pasado se conocía que, tras la interrupción de aporte sanguíneo en el cerebro, el primer evento en la cadena de sucesos que conduce a la muerte de las neuronas es la aparición de una onda de potencial eléctrico”, detalla Herreras. Esta onda eléctrica aparece también en la fase de aura de la migraña, pero en este caso apenas dura un minuto y el tejido nervioso se recupera completamente. No así cuando falta oxígeno y glucosa, lo que lleva a una entrada masiva de agua al interior, del que las neuronas no se pueden recuperar.
 
Según Herreras, que ha trabajado más de 20 años en la biofísica de estas ondas, el problema ha podido ser que los investigadores y las compañías farmacéuticas no sabían cómo utilizar o modular estas ondas eléctricas para impedir el daño y se han centrado en una de sus consecuencias químicas, suponiendo que son un paso intermedio en el que se podría atajar la deriva letal. “Pero una vez iniciadas las ondas, se desencadenan muchos procesos paralelos que conducen a la muerte, y atajar solo la toxicidad del glutamato no es suficiente. Es necesario detener las ondas que desencadenan todo” indica el doctor Herreras.
 
Los investigadores clínicos de este grupo llevan años concienciando a sus colegas para que presten más atención en la UCI a estas ondas eléctricas en los pacientes que entran con ictus, hemorragias cerebrales y traumatismos, pues su presencia y duración son la mejor forma de saber la gravedad del daño y cuanto tejido nervioso va a resultar irreversiblemente dañado. “Podemos revertir esta situación de impasse clínico si dotamos a las UCI de equipo para registrar estas ondas en los pacientes y empezamos a diseñar estrategias para detenerlas”, pero reconocen que “hay una fuerte resistencia a cambiar la forma de pensar”.
 
Este trabajo, realizado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha sido publicado en la revista “Neurocritical Care”.
 

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miércoles, 17 de noviembre de 2021

Los tres pilares básicos para sobrevivir a un ictus

(AZprensa) Según el Dr. Enrique Palacio, médico adjunto del servicio de Neurología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander) los tres pilares para controlar el ictus son: (1) La prevención antes y después de padecerlo. (2) El manejo del ictus en la fase aguda y en la fase crónica por parte de los especialistas. (3) La rehabilitación y la reinserción. Y con relación a este último punto destaca que “la rehabilitación es fundamental y se pueden recuperar gran parte de las funciones e, incluso, el cien por cien” insistiendo en que “es muy posible sobrevivir a un ictus”.
 
Para este especialista “el tiempo de reacción y actuación de un paciente cuando detecta  síntomas de un ictus es determinante, cuanto antes llega al hospital aumentan muchísimo las posibilidades de que se le pueda tratar con muchas menos consecuencias o con ninguna. Por cada 15 minutos que ganemos aumentan las posibilidades de evitar que el paciente sea dependiente en un 4 por ciento, y disminuye otro 4 por ciento la mortalidad”.
 
En su opinión es importante destacar que la mayor parte de los ictus “son evitables con un control adecuado de los factores de riesgo” y estos factores de riesgo, aunque sean muy conocidos hay que seguir prestándoles la máxima atención: hipertensión, diabetes, dislipemia, hiperclorestemia y arritmias cardiacas; y por supuesto aquello otros relacionados con los hábitos de vida tales como el consumo del tabaco y de alcohol.
 
A pesar que la detección de los síntomas de un infarto cerebral ha mejorado en los últimos años aún queda mucho camino por recorrer, y bien es cierto que hoy en día a la gente le resulta familiar la palabra “ictus”, algo que antes no sabían a qué se refería, pero –como resalta este especialista- “hay que divulgar los síntomas, que son seis: (1) Pérdida de fuerza,  que suele ser en una parte del cuerpo. (2) Pérdida de sensibilidad o parestesias (hormigueos o calambres). (3) Alteraciones visuales. (4) Sensación de inestabilidad. (5) Alteraciones del lenguaje. (6) Cefalea (dolor de cabeza) muy intensa”.
 
“Si mejoramos la educación en salud de la población también reduciremos las consecuencias de estos accidentes cerebrales”, y comenta que en base a su experiencia “tenemos resultados en el 60 por ciento de los pacientes porque los ictus tienen solución en un tanto por ciento muy alto, basta decir que sin tratamiento se recuperan el 30 por ciento de los enfermos y que la mortalidad está por debajo de un tercio de los pacientes afectados”.
 
Fuente: Colegio de Médicos de Cantabria.
 

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jueves, 12 de noviembre de 2020

Abordaje del ictus durante la pandemia

(AZprensa) La pandemia ha puesto en jaque nuestro sistema sanitario y, si bien es urgente abordar los desafíos impuestos por el Covid-19, no podemos olvidar otras patologías con gran impacto en la salud de las personas. Es el caso del ictus. La sobrecarga actual del sistema sanitario y la reorganización de los recursos hospitalarios está repercutiendo en la atención de los pacientes con ictus, pero también el miedo de la población por acudir a un hospital ante la posibilidad de contagio.
 
El ictus es una alteración brusca de la circulación de la sangre que llega a nuestro cerebro. Puede ser por un coágulo que obstruye el paso de la sangre hacia una parte del cerebro (ictus isquémico) o bien por una hemorragia originada por la rotura de un vaso cerebral (ictus hemorrágico).
 
La evidencia científica demuestra que la trombectomía mecánica permite reducir la discapacidad, mejorar los resultados neurológicos y aumentar las posibilidades de que el paciente recupere su independencia funcional a los tres meses de la intervención. Esto supone que muchos de los enfermos tratados pueden volver a su vida cotidiana sin ninguna secuela.
 
El procedimiento de trombectomía mecánica es rápido y sencillo: el catéter viaja por las arterias centrales del cerebro y al chocar con el trombo sanguíneo despliega un stent para capturarlo y extraerlo.
 
Además, la tecnología también permite realizar un diagnóstico cardiaco para determinar si el origen de un ictus criptogénico -esto es, que se desconoce su causa- se debe a una fibrilación auricular, la arritmia cardiaca más frecuente entre la población que multiplica por 5 la posibilidad de padecerlo. Los sistemas de monitorización cardiaca suministran información continua y automática sobre la actividad cardiaca del portador, lo que permite actuar en la prevención de un posible segundo ictus del paciente.
 
Casi el 90% de los ictus se pueden evitar con buenos hábitos: dieta equilibrada, eliminar tabaco y alcohol, hacer ejercicio y controlar otras enfermedades como la hipertensión arterial, la diabetes, los niveles de colesterol y la presión arterial.
 
Unos sencillos hábitos que pueden disminuir el alarmante número de casos que lo convierte en la primera causa de discapacidad en los adultos de nuestro país. Por eso, este año más que nunca, es importante ser más rápidos que el ictus.


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martes, 10 de noviembre de 2020

Aprende a ser más rápido que el ictus

(AZprensa) El ictus es la segunda causa de muerte en España, la primera en mujeres. De todos los casos que se producen en nuestro país, sólo un 55% consigue recuperarse o tener mínimas consecuencias: un 15% fallece y un 30% padecerá una secuela discapacitante. Al ictus o infarto cerebrovascular se le atribuye un coste socio-sanitario cercano a los 2.000 millones de euros y, aunque durante los últimos 20 años se ha reducido su incidencia, se prevé un aumento de casos del 35% debido al envejecimiento de la población. De ahí la necesidad de aumentar la concienciación de la población a través de campañas de sensibilización como la que impulsa Medtronic.
 
La campaña de concienciación, “Sé más rápido que el ictus”, está centrada en aquellos síntomas que ocurren en los pacientes cuando se está produciendo un ictus. Son señales muy visibles y fácilmente reconocibles, hasta por el propio paciente. Se hace referencia a la rapidez a la hora de actuar ante el mínimo signo, pues el tiempo es fundamental para que el tratamiento logre evitar los efectos de la enfermedad. Cualquier persona puede detectar a tiempo un ictus. Desde niños a ancianos. Sólo hay que prestar atención a:
 
1.- La cara de la persona que creamos que pueda estar sufriéndolo y hacer que sonría. Observar si su boca se tuerce o tiene un lado inmóvil.
2.- Hacer que levante los brazos y las piernas y ver si tiene pérdida de fuerza o parálisis en un lado del cuerpo.
3.- Hacer preguntas concretas para ver si es capaz de articular palabras, frases y hablar correctamente.
4.- Pérdida brusca de visión y de equilibrio, o dolor intenso de cabeza.
 
Si lo anterior sucede total o parcialmente, es el momento de llamar con urgencia al 112. El mensaje es claro: reconocer los síntomas a tiempo puede salvarnos la vida.


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lunes, 30 de diciembre de 2019

Un sistema digital ayuda a prevenir la aparición de un segundo ictus


(AZprensa) Un sistema digital ha demostrado su eficacia para ayudar de forma preventiva a los pacientes supervivientes de un ictus, reduciendo el riesgo de que padezcan un segundo ictus. En sistema, denominado Starr ha sido probado por el Grupo Init y Osakidetza mediante una prueba piloto en 20 pacientes que habían padecido un ictus y 20 personas sanas como control, y ha tenido una duración de seis meses.

Lo más destacado de la experiencia es que el sistema Starr ha detectado 9 alarmas reales, 5 rojas (de gravedad alta) y 4 amarillas (de gravedad media), que han permitido actuar de forma preventiva en los pacientes, reduciendo el riesgo de un segundo ictus.

Se trata de un gran avance para la salud de los pacientes y, además, reduce el gasto económico del sistema público de salud, al evitar el ingreso por complicaciones no deseadas. Las variables medidas en los pacientes son, entre otras, peso, presión arterial, glucemia, colesterol, automanejo o calidad de vida. Las alarmas han tenido que ver con situaciones de hipotensión, hipertensión o arritmia, que suponen riesgo añadido para este tipo de pacientes.

La prueba piloto también ha servido para detectar mejoras en la experiencia de usuario de la aplicación, tanto para los pacientes como para el personal médico. Por ejemplo, la necesidad de mayor variedad en las interacciones con los pacientes o la de habilitar un tiempo específico dentro del horario laboral de los profesionales para atender las alarmas del sistema.

El Ictus es la primera causa de mortalidad entre las mujeres españolas y la segunda en el caso de los varones y supone un gasto anual de cerca de 45 millones de euros en Europa, en una tendencia que va en aumento.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Hay tres pilares básicos para sobrevivir a un ictus


(AZprensa) El Dr. Enrique Palacio, médico adjunto del servicio de Neurología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander) ha explicado, en una entrevista concedida al Colegio de Médicos de Cantabria, cuáles son los tres pilares para controlar el ictus: “la prevención antes y después de padecerlo, el manejo del ictus en la fase aguda y en la fase crónica por parte de los especialistas, y la rehabilitación y la reinserción” y ha insistido en que “es muy posible sobrevivir a un ictus”, destacando que “la rehabilitación es fundamental y se pueden recuperar gran parte de las funciones e, incluso, el cien por cien”.

Y es que “el tiempo de reacción y actuación de un paciente  cuando detecta  síntomas de un ictus es determinante, cuanto antes llega al hospital aumentan muchísimo las posibilidades de que se le pueda tratar con muchas menos consecuencias o con ninguna. Por cada 15 minutos que ganemos aumentan las posibilidades de evitar que el paciente sea dependiente en un 4 por ciento, y disminuye otro 4 por ciento la mortalidad”.

Enrique Palacio aporta estos datos con satisfacción y añade que “desde que yo empecé el número de casos ingresados fue en aumento pero en los últimos años han disminuido los ingresos, probablemente por un mejor control de los factores riesgo, que son los clásicos: hipertensión, diabetes, dislipemias, hiperclorestemia y arritmias cardiacas; y otros relacionados con los hábitos,  como el consumo del tabaco o alcohol. Por eso hay que destacar que la mayor parte de los ictus son evitables con un control adecuado de los factores de riesgo”.

Esta es la razón por la que el doctor Palacio le da tanta importancia al conocimiento de la población porque “la detección de los síntomas de un infarto cerebral ha mejorado pero queda mucho camino por recorrer, hoy en día a la gente le suena el termino, antes no sabían a qué se refería, pero hay que divulgar los síntomas, que son seis: pérdida de fuerza, que suele ser en una parte del cuerpo, pérdida de sensibilidad o parestesias (hormigueos o calambres), alteraciones visuales, sensación de inestabilidad, alteraciones del lenguaje y una cefalea muy intensa. Y si mejoramos la educación en salud de la población también reduciremos las consecuencias de estos accidentes cerebrales”.

Palacio también explica que “hay dos tipos de ictus, el isquémico (85 por ciento de los casos), que se produce por una obstrucción arterial;  y el hemorrágico, que es por rotura de una arteria cerebral”.

En cuanto a los procedimientos a seguir cuando es ingresado un paciente, expone que “cuando llega es valorado por neurología y si se confirma el ictus se realiza un tac craneal lo más pronto posible, y si no hay contraindicación, se pone en marcha los tratamientos recanalizadores, que son de dos tipos: la fibrinólisis, que consiste en la administración de un medicamento que potencia la recanalización del trombo que solo se puede administrar en las primeras cuatro horas y media tras el accidente cerebral; y el tratamiento más reciente que ha revolucionado la asistencia al ictus: la trombectomía mecánica, que consiste en la extracción del trombo por vía endovascular, y se puede realizar en las primeras seis horas e incluso en determinados casos hasta en las primeras 24 horas desde el inicio de los síntomas”.

Y en base a estos procedimientos, concluye diciendo que “cuando la aplicamos tenemos resultados en el 60 por ciento de los pacientes porque los ictus tienen solución en un tanto por ciento muy alto, basta decir que sin tratamiento se recuperan el 30 por ciento de los enfermos y que la mortalidad está por debajo de un tercio de los pacientes afectados”.

miércoles, 14 de junio de 2017

Siete consejos para controlar el estrés

(AZprensa) No sólo el tabaquismo, el colesterol, la obesidad o el sedentarismo son factores de riesgo del ictus; también lo es el estrés. No se ha identificado aún cuál es el mecanismo por el cual el estrés favorece la aparición del ictus, pero sí se comprobado la existencia de una relación entre estrés y enfermedades cardiovasculares.

De los casi 130.000 casos nuevos de ictus que se producen anualmente en España, el 20% tienen secuelas graves que pueden ir desde problemas en el habla y el lenguaje, hasta incluso la paralización de parte del cuerpo. Sin un buen tratamiento a tiempo la discapacidad puede ser muy grave. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, los infartos cerebrales son la primera causa de muerte en mujeres con más de 16.000 muertes en España, más del doble que por cáncer de mama y unas 14 veces más que por accidentes de tráfico. Y si nos referimos a discapacidad, el ictus es la primera causa tanto en hombres como en mujeres.

Por todo ello resulta especialmente útil considerar estos siete consejos que ayudarán a prevenir la aparición de ictus y a contribuirán a llevar una vida más saludable:

1.- Practicar Mindfulness. En la sociedad actual, estamos expuestos a continuas presiones que provocan tener una mente errante, totalmente dependiente de los estímulos y distracciones externas. El mindfulness es una filosofía de vida que incluye la práctica de la meditación para mejorar nuestra calidad de vida. La práctica del Mindfulness tiene una larga lista de efectos beneficiosos, incluye un sistema inmunológico más fuerte, una presión arterial más baja, estrés reducido, mejor sueño, mejor función cognitiva, mayor satisfacción…Y, por supuesto, un mayor bienestar y una mejora de la calidad de vida.

2.- Abandonar la multitarea. Lo que los estudios confirman ahora sobre multitarea, es que las personas que la llevan a cabo, en realidad hacen menos y pierden información. Es más, la gente acostumbrada a la multitarea tiene al estrés como compañero inseparable. Se ha demostrado que la eficiencia puede caer hasta en un 40% en las tareas que se están realizando. Además, la memoria a largo plazo sufre, la capacidad de concentración cae en picado, la creatividad se reduce y el estrés aumenta.

3.- Practicar técnicas de relajación. Una buena forma de lidiar con el estrés del día a día es realizar y aprender nuevas técnicas para relajarse (yoga, pilates, tai chi, etc.), ya que éstas ayudan a disminuir el ritmo cardíaco y reducir la presión sanguínea.

4.- Hacer deporte. Realizar actividad física todos los días es la mejor y más fácil manera de combatir el estrés. Practicar deporte ayuda a eliminar las hormonas propias del estrés (como el cortisol) y a liberar endorfinas (hormonas que producen sensación de bienestar). Por eso, la OMS recomienda 30 minutos diarios de ejercicio físico para evitar problemas de salud, sobre todo en pacientes anticoagulados.

5.- Dieta saludable. En el caso de los pacientes anticoagulados, se recomienda una dieta cardiosaludable, baja en sal y rica en frutas, verduras y legumbres. Además, de incrementar la ingesta de aves y pescado en detrimento de las carnes rojas. Comer alimentos saludables ayuda a dar energía al cuerpo y a la mente.

6.- Disfrutar de tiempo libre. Piensa en algo que te apasione, que te encante hacer y encuentra por lo menos un hueco a la semana para incluirlo.  El apoyo social y el afecto son imprescindibles para nuestro bienestar. Son muchas las actividades que permiten romper con la situación de estrés y, por tanto, alejarse de él.

7.- Cambiar de hábitosAumentar la energía es el objetivo principal en épocas de estrés, cansancio, frustración. Por eso, debemos seguir un estilo de vida saludable, una alimentación adecuada y cuidar con mimo de nuestra belleza. Si llevamos a cabo estas pautas, nuestro bienestar saldrá beneficiado y las ganas de hacer cosas aumentarán.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Hasta que no tengas otro ictus o complicaciones hemorrágicas, no te recetarán un anticoagulante de nueva generación

(AZprensa) En muchas Comunidades Autónomas no se puede recetar un anticoagulante oral de acción directa (ACOD) hasta que los pacientes no hayan sufrido previamente complicaciones hemorrágicas o un segundo ictus, lo cual multiplica las posibilidades de sufrir graves consecuencias y discapacidad permanente. Así lo han alertado neurólogos como el Dr. Jaime Masjuan, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Ramón y Cajal (Madrid): “No se entiende que se fijen tantas trabas burocráticas para acceder a los ACODS, que han demostrado con claridad sus beneficios en el tratamiento de la Fibrilación Auricular no Valvular (FANV) y, por lo tanto, en la prevención del ictus”,

El porcentaje de penetración de los ACODs varía según comunidades autónomas lo cual genera el problema añadido de las inequidades. “Los pacientes tienen derecho a recibir el mejor tratamiento independientemente de donde vivan. No se pueden consentir diferencias que sólo van en contra de la salud de las personas” ha añadido  el Dr. Masjuan, ya que estas demandas son especialmente relevantes en personas con alto riesgo hemorrágico o que están mal anticaoguladas. En este sentido,  “es fundamental que los pacientes reclamen que se hagan cumplir sus derechos a la Administración”, ya que los ACODs “se deben definir como primera opción de tratamiento en la prevención del ictus en FANV”.

El ictus es la principal causa de discapacidad en la vida adulta y su impacto socio-económico es muy elevado. Así mismo, es la primera causa de muerte en las mujeres y la segunda en hombres en nuestro país. Entre un 40% y un 50% de los pacientes anticoagulados en España no cuentan con el control adecuado de su tratamiento anticoagulante para prevenir las complicaciones tromboembólicas de la Fibrilación Auricular no Valvular (FANV) que es la arritmia cardiaca más común. Actualmente, en España, los pacientes que la sufren -alrededor de 800.000 personas- son tratados en primera instancia con los antivitamina K (AVK), a pesar de que las guías terapéuticas recomiendan los anticoagulantes orales de acción directa (ACODs) como primera opción de tratamiento para prevenir el ictus en estos pacientes.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Nuevas estrategias para el manejo de la trombosis

(AZprensa) Buscando nuevas estrategias para acercarse a los médicos y promocionar sus productos, los laboratorios farmacéuticos desarrollan todo tipo de actividades –generalmente educativas y de gestión- para facilitar el trabajo de estos profesionales. Uno de los últimos ejemplos en este campo nos lo han dado los laboratorios Bristol-Myers Squibb y Pfizer, que han unido esfuerzos para hacer llegar el programa E-Quality que permite mejorar la calidad de vida del paciente anticoagulado. El Hospital Dexeus (Barcelona) va a ser uno de los primeros en beneficiarse de este programa a través del cual se ponen en marcha una serie de protocolos clínicos y de actuación para detectar áreas de mejora y ahondar en la formación de los profesionales sanitarios, garantizando el correcto manejo del paciente y la prevención de eventos como el ictus o la trombosis.

Se trata de un programa multidisciplinar con el que se pretende involucrar a todas las especialidades implicadas en el seguimiento y asistencia del paciente anticoagulado (Cardiología, Medicina Interna, Hematología, Neurología, Urgencias o Cirugía Vascular).

Hay que tener presente que el tratamiento con anticoagulantes está indicado de manera muy especial en personas que padecen fibrilación auricular (FA), la arritmia cardiaca más común, que afecta al 4,4% de los españoles mayores de 40 años, cifra que se eleva al 17,7% de la población en mayores de 80 años. Fibrilación auricular multiplica el riesgo de padecer ictus y trombosis.

En este sentido, la Dra. Amparo Santamaría, hematóloga del Hospital Dexeus considera que este programa contribuye a “crear prácticas clínicas de excelencia que permiten la prevención, así como un diagnóstico más rápido y preciso de la trombosis, incluyendo para ello el acceso a los mejores tratamientos anticoagulantes” y añade que esto “mejora de forma significativa el pronóstico de los casos de trombosis y embolia pulmonar, y se evita que vuelva a ocurrir, además de que se reduce la incidencia del ictus”.

lunes, 17 de octubre de 2016

La fibrilación auricular sigue aumentando

(AZprensa) Un 4,4% de los españoles mayores de 40 años padece fibrilación auricular (FA), la arritmia cardiaca más común, cifra que se eleva al 17,7% de la población en mayores de 80 años. Según la Sociedad Europea de Cardiología, estos datos podrían duplicarse para 2060. La FA multiplica el riesgo de padecer ictus, evento cerebrovascular que representa la segunda causa de muerte en España después de la cardiopatía isquémica.

En España, aproximadamente 800.000 personas toman algún tipo de tratamiento anticoagulante para prevenir la embolia sistémica o el ictus. El ictus es la primera causa de muerte en las mujeres y la segunda en hombres en nuestro país. Además, es la principal causa de discapacidad en la vida adulta y su impacto socio-económico es muy elevado.