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domingo, 26 de mayo de 2024

Nadie sabe que te escribo

(AZprensa) Como hoy es domingo conviene hacer un descanso y para ello nada mejor que darle un respiro a nuestra alma, a ese ser interior al que no siempre hacemos caso porque estamos demasiado ocupados con tonterías (“nuestros asuntos” lo llamamos). Quizás son los poetas quienes más facilidad tienen para contactar con ese otro mundo que late a nuestro lado aunque esté invisible a nuestros ojos, y para los poetas ese ser tiene un nombre…
 
Nadie sabe que te escribo
y nadie sabe quién eres,
pero estamos siempre juntos
ante los ojos inertes
del mundo que nos rodea,
pero ellos son materia
y no pueden percibir
la vida interna que brota
y se esparce como el viento,
palpitando entre susurros
de un amor que vive dentro
y se expresa en unos versos
como estos que te escribo,
porque en el fondo tú eres
la expresión de mis sentidos,
la que siempre me acompaña,
quien escucha mis gemidos,
la que ríe a carcajadas
con mis muchos desvaríos,
la que duerme entre mis brazos
y siente calor, y frío
al despertarse temprano
ante un nuevo desafío,
la que colma mi pasión
y me sienta la cabeza,
porque quiere que yo encuentre,
por mí mismo,
mi destino en esta tierra.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.
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sábado, 11 de marzo de 2023

Te vi crecer junto a mi lado


(AZprensa) Ojalá dedicásemos todos los días un par de minutos (aunque sólo fuera eso) a leer algún poema. La poesía es el lenguaje del alma, es el idioma que nos conecta con nuestro ser interno y alimenta nuestro espíritu. Sólo unos minutos, aunque sólo sean dos, pueden saciar el hambre de lo que somos en realidad, eso que está encerrado en el cuerpo material.
Para contribuir a ese momento de relax, aquí tienes este poema...

TE VI CRECER JUNTO A MI LADO
 
Te vi crecer junto a mi cuerpo,
sombra de luz resplandeciente,
alumbrándome el camino
y protegiendo mis pasos con tus alas
batiendo como siempre el desencanto.
 
Sentí tu piel tan cerca... y tan caliente
como la brisa leve del verano,
vistiéndome de amor y fortaleza
para vencer la vida que desborda
hacia nosotros su corriente.
 
Oí tu voz como un susurro
escapando del agobio de las gentes,
dándome el consuelo necesario
para seguir adelante, libremente,
hacia el destino que nos tienen
preparado.
 
Te llamé Musa y acudiste
rauda y veloz hasta mis manos
para plasmar en estos versos
los latidos de la vida que trasciende
al otro lado.


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