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viernes, 10 de septiembre de 2021

Para directivos que no saben de Publicidad ni Periodismo

(AZprensa) Los grandes directivos de muchas empresas se lamentan al comprobar cómo su empresa o sus productos no aparecen nunca en los medios de comunicación, y eso que de vez en cuando encargan a su secretaria que envíe una “nota de prensa” a las redacciones de los principales medios. La secretaria pasa a limpio la información que le da un comercial de dicha empresa, la envía al listado de medios que creó hace unos cuantos años, y si tiene tiempo va llamando a unos cuantos para preguntar si la han recibido y cuándo la publicarán. Evidentemente, nada de eso se publica.
 
Pero muchos de esos grandes directivos no se quieren dar por vencidos. No pasa por su cabeza la idea de contratar algún especialista en Periodismo o en Publicidad, ni siquiera de contratar los servicios de alguna empresa externa que trabaje en dicho campo. Ellos quieren resultados inmediatos, que los principales medios de comunicación hablen de su empresa, de sus productos, que aparezca el logotipo de la empresa y la foto de su máximo responsable.
 
Por eso no es de extrañar que cada vez existan más compañías dispuestas a satisfacer la vanidad de dichos directivos y hacer realidad su sueño de ver su foto y la de la empresa en un medio de comunicación. Por eso nacieron hace ya unos cuantos años y siguen progresando compañías que elaboran suplementos de “Publirreportajes” que se distribuyen en los principales medios. “Su empresa tiene mucho que contar” le dicen a esos directivos, y les ofrecen aparecer en uno de esos suplementos en donde la empresa contará lo que ella quiera y pondrá las fotos que quiera... que para eso paga. Así, por una módica cantidad, esos directivos ven media página o una página de los principales medios de comunicación dedicada a ellos mismos... sin percatarse que lo hacen dentro de un suplemento de “publirreportajes” que los lectores de dicho medio separarán de inmediato del resto y lo tirarán a la basura.
 
Lo que puede verse en esos monográficos es realmente patético:
1.- Un titular que glosa lo buena que es cada una de esas empresas.
2.- Una entradilla que resume lo más glorioso de la misma.
3.- Una foto del máximo responsable de la empresa y/o de la fábrica.
4.- Un texto o una entrevista redactada a mayor gloria del citado directivo y que antes de ser publicada ha sido revisada y corregida por dicho directivo.
5.- El logotipo de la empresa de forma claramente visible.
 
Como puede comprenderse, cada suplemento de estas características reúne un buen número de estas empresas, sus directivos quedan contentos porque “ya hemos salido en la prensa”, y el lector pondrá cara de fastidio cuando vea qué era ese bodrio que han metido dentro del periódico mientras se deshace de él de inmediato.
 
Los directivos que no saben de Publicidad ni de Periodismo tienen en estas empresas la herramienta ideal para satisfacer su ego a cambio de una pequeña cantidad de dinero. Satisfacer su ego es, desde luego, lo único que consiguen.


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sábado, 18 de agosto de 2018

El timo del “Publirreportaje”


(AZprensa) Con el asalto de los profesionales de Marketing al área de responsabilidad de la Comunicación (Directores de Comunicación, Jefes de Prensas, Gabinetes de Prensa, etc) han encontrado un terreno ideal para su propósito los responsables de conseguir dinero para los medios de comunicación que, al ver lo difícil que resulta conseguir anuncios se han dado cuenta de lo fácil que es conseguir ese dinero vía “publirreportaje”. Los altos directivos de las empresas comerciales, y sus Departamentos de Marketing también, están tan acostumbrados al “pago y exijo”, que creen que las informaciones “periodísticas” son la misma cosa, estos es, “anuncios gratis” en los medios. Así, propugnan por controlar las Notas de Prensa, para que expresen correctamente los mensajes promocionales del producto, repitan suficientemente la marca, etc. Y por supuesto, quieren que esas noticias sean publicadas.

Los medios de comunicación serios, naturalmente que pasan de estas presiones, aun cuando desde sus departamentos de publicidad les digan que a este cliente hay que tratarlo bien o a este otro no hace falta porque no les pone publicidad. De cualquier forma, para el redactor jefe quien manda es el interés que la noticia puede tener para sus lectores y, en consecuencia, ese será el criterio que determine su inclusión o no entre las noticias de su medio.

Todos se ven tensados entre dos fuerzas diferentes: El interés “comercial” que promueven los responsables de Marketing y el interés “profesional” que guía a los periodistas. El responsable de Comunicación de la empresa, tiene la presión de su departamento de Marketing, al igual que cuando se trata de los profesionales que trabajan en agencias de comunicación externas; estos últimos deben luchar entre acceder a los deseos del cliente (sabiendo que el destino de esas notas de prensa será en la mayoría de los casos la papelera) o mantener su criterio profesional (y en ese caso, jugarse la continuidad de su cuenta con ese cliente).

Sin embargo, es evidente que todos los medios de comunicación sobreviven gracias a la publicidad, y no pueden tampoco enemistarse con sus clientes actuales o potenciales. Deben buscar alguna salida y, esa salida, ya la han encontrado. Está en marcha desde hace tiempo en una gran mayoría de los medios, sin embargo es ahora cuando se ha producido una explosión que ha invadido todos los ámbitos. Me refiero a algo que podríamos definir como “pseudo-publirreportajes”.

El contraataque de los medios

Los medios de comunicación han encontrado un filón para preservar su integridad profesional y sanear su cuenta de resultados. Normalmente a través de una compañía externa que les gestiona el tema, aunque otras veces lo pueden gestionar desde el propio departamento comercial del medio, manifiestan a los posibles anunciantes su interés por su compañía y/o producto para elaborar un “reportaje periodístico sobre su empresa o producto, que saldrá en un suplemento especial de su periódico. Esto no supone ningún coste para la compañía, aunque sí deberá hacerse cargo de los ‘gastos de producción’ que suelen ascender a... (el coste real de un publirreportaje)”.

Le han dado la vuelta. La muchas veces denostada palabra “publirreportaje” desaparece de escena y en su lugar se presenta como “información periodística” que, eso sí, será a mayor honra y gloria de la compañía (no la llamemos “anunciante”), ofreciéndole incluso la posibilidad de que ellos mismos elaboren el reportaje o que, en cualquier caso, revisen y aprueben previamente los textos.

¿Es eso periodismo? ¿Es eso noticia? Por supuesto que no; es simplemente la reinvención del publirreportaje. Ahora ya, los responsables de Marketing respirarán tranquilos; podrán planear sus campañas de comunicación “periodística”, definir qué noticias quieren que se publiquen, en qué medios y en qué fechas. Perfecto para sus “Planes de Comunicación”. Y todos tan contentos. Los de Marketing porque ven sus “noticias” publicadas cuando y cómo ellos quieren, y los medios, porque al fin han conseguido que esos clientes “potenciales” o “reales” pasen por caja.

Sin embargo, en todo esto, hay varios perdedores: El primero, la verdadera comunicación periodística, que se ve invadida por esta publicidad disfrazada. El segundo, el lector, a quien se le crea el confusionismo y debe hacer un esfuerzo extra por discernir qué es “publicidad” y qué “información” dentro de ese medio, y cuya reacción más elemental será la de considerar “todo eso” (e incluso otras partes del periódico también) como “publicidad disfrazada” y, en consecuencia, pasar de largo por esas páginas. Y el tercer perdedor es la propia compañía que ha pagado por un espacio que no va a captar el interés del lector y que, de ser leído lo será bajo el prisma poco creíble del publirreportaje, no de la verdadera información.

Si los responsables de Marketing dedicasen ese presupuesto a acciones de buena y eficaz publicidad, todos se lo agradeceríamos (lectores, medios, periodistas y responsables de comunicación). Y, por supuesto, les pediría que recapacitasen y dejasen que cada profesional mande en su parcela. La información periodística debe estar hecha por los profesionales del periodismo y debe ser independiente.