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martes, 12 de julio de 2022

¿Cine en color o cine en blanco y negro?

(AZprensa) Desde muy pequeño me aficioné al cine, y como nací a mitad del siglo XX  la mayoría de las películas eran en blanco y negro, aunque poco a poco fueron ganando terreno las de color. Estaba claro que a la hora de elegir prefería ver una película en color a una en blanco y negro.
 
Han pasado tres cuartos de siglo desde entonces y sigo aficionado al cine como antaño, pero ¿cuál es mi preferencia ahora, las películas en color –es decir, todas las que se estrenan- o las películas antiguas en blanco y negro que todavía pueden verse en algunos canales de televisión?
 
Pues resulta que ahora mis favoritas son las películas en blanco y negro. ¿Cuál es la razón? Muy sencilla: En aquella época (la del cine en blanco y negro) las películas eran más agradables, más humanas que las actuales. El sexo no se mostraba, sólo se sugería y con eso ya era bastante para comprender lo que pasaba. La violencia… eso era un juego infantil comparado con las salvajadas que se ven en las películas actuales. Los valores humanos siempre estaban presentes, mientras que ahora brillan por su ausencia. Los guiones de las películas eran más sólidos y estaban mejor construidos antes que ahora. Y en cuanto a los actores, eso es en lo único que no había diferencia; siempre ha habido buenos actores.
 
Las películas actuales sólo son superiores a las antiguas en la calidad de imagen, en la calidad de sonido y, por supuesto, en la calidad de los efectos especiales, es decir, en todo lo que es superficial. Por lo que se refiere al fondo, al arte escénico, a los valores, a la positividad… las películas antiguas en blanco y negro siguen siendo infinitamente superiores a las actuales.
 
Como afortunadamente hay muchos canales de televisión que dan una y otra vez películas antiguas en blanco y negro, animo a los cinéfilos a que disfruten de ellas, no sólo por sus valores cinematográficos sino –sobre todo- porque el visionarlas es una experiencia agradable, amable, interesante, positiva… mientras que el cine actual es violento, sangriento, inmoral, desagradable, rebosante de odio y maldad, deprimente, en definitiva.
 
PD.- Bueno, y quien dice cine en blanco y negro dice también películas en color de la mitad y poco más del siglo XX.
 

Si ya estás cansado de leer siempre lo mismo en los medios de comunicación, echa un vistazo a este libro; hay otra forma de contar las noticias y de dar informaciones…
 
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domingo, 6 de enero de 2019

China revela un color diferente del suelo lunar

(AZprensa) ¿De qué color es la Luna? Si hacemos caso a todas las fotografías y vídeos del programa Apolo veremos que es de color blanco como el yeso. Las numerosas imágenes facilitadas por la NASA muestran siempre ese color blanco, sobre el cual resaltaban los colores de la bandera estadounidense y el colorido de algunas piezas de los módulos de aterrizaje y rovers lunares.

Sin embargo no hace mucho, en el año 2013, China consiguió poner en el suelo lunar una nave no tripulada (Chang’e-3) que envió imágenes de un suelo color marrón, mucho más parecido al suelo de la Tierra que al que mostraban las imágenes de la NASA. Ahora China da un nuevo paso adelante y ha logrado posar una nueva sonda (Chang’e-4) en la cara oculta de la Luna y nuevamente sus imágenes muestran un suelo de color marrón.

Conclusión, o alguien miente o alguien se ha equivocado de satélite, y eso que la Luna es lo suficientemente grande y cercana como para no perderse en el camino.

En la imagen superior, la sonda Chang’e-4 de China y un detalle del suelo lunar; en la imagen inferior una de las fotografías de la NASA, concretamente del Apolo XV. Como puede apreciarse el color del suelo no guarda ningún parecido entre ambas fotografías, mientras que en el resto se aprecian los colores normales. Hay que añadir, además, que no se trata de algo que aparezca en una sola fotografía sino que en todas las de China (Chang’e-3 y Chang’e-4) el suelo es marrón, y en todas las de la NASA (del Apolo XI al Apolo XVII) el suelo es blanco como 

martes, 17 de julio de 2018

El color no depende de la cantidad de pigmentos sino de su vibración


(AZprensa) Un estudio liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que los colores de las plumas de las aves se deben más a la forma con que vibran las moléculas de los pigmentos que a la concentración de los mismos. El hallazgo, publicado en la revista “Integrative Biology”, supone un cambio conceptual sobre el proceso físico que da lugar a la coloración del plumaje de las aves.

“Hemos descubierto que la vibración molecular del pigmento afecta de manera importante a sus propiedades electrónicas de absorción de la luz, que es lo que percibimos como cambios de color”, explica Ismael Galván, investigador en la Estación Biológica de Doñana, del CSIC.

“Lo que determina el color de cualquier sustancia es la manera en que sus moléculas absorben la luz; pero las moléculas vibran, y esa vibración puede afectar a la absorción de la luz”, explica Galván. “Eso se sabía en teoría, pero nunca se había observado, y menos medido, sobre el color de los seres vivos”, añade.

Galván ha colaborado con el químico físico Javier Cerezo, de la Universidad de Murcia, para analizar los pigmentos de 47 especies de aves, con muestras obtenidas en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, en Madrid, y en el Instituto Islandés de Historia Natural, en Reikiavik. Así han descubierto que las características vibracionales de los pigmentos más comunes en animales, denominados melaninas, tienen hasta nueve veces más peso a la hora de explicar las diferencias de coloración entre cada especie, que la concentración de los pigmentos. Entre las especies estudiadas están el cuervo, el mirlo, la garza real, la gaviota argéntea, el gorrión común, el ruiseñor bastardo, la abubilla y la paloma.

El hallazgo del efecto de la vibración molecular puede abrir una vía que facilite el cambio evolutivo en el fenotipo, la apariencia, de los organismos.
(En la imagen, un ejemplar de Zarapito trinador, una de las especies incluidas en este estudio).

sábado, 25 de junio de 2016

Hace 3.000 años el cielo no era azul

(AZprensa) Estamos tan acostumbrados a ver el color azul del cielo que nos parece imposible imaginarlo de otro color, pero ¿fue el cielo de un color distinto al actual hace 3.000 años? Eso es lo que parece desprenderse de algunos estudios muy poco difundidos. William Gladstone (Liverpool, 1809-1898) fue un político británico que tuvo una curiosa idea: decidió contar todas las veces que aparecían los nombres de los colores en “La Ilíada” y “La Odisea” y para sorpresa suya no encontró que nunca se citase el color azul. Por el contrario, el color negro aparecía citado 200 veces, el blanco 100 veces, el rojo 15 veces, y el amarillo 10 veces. Siendo tan detallista Homero ¿cómo era posible que nunca se hubiese referido al color del cielo? En realidad sí lo hizo, pero describiéndolo como “color bronce” y, por añadidura, también se refirió al color del mar describiéndolo como “color vino”. En definitiva, ni una sola referencia al color azul.

Pero no se trata sólo de Homero, también en los escritos de la antigüedad no aparecen referencias al color azul, salvo en la cultura egipcia, aunque quizás esto sea debido a que era común utilizar un tinte color azul que habían creado, pero no referido dicho color al cielo.

Tratando de encontrar una explicación a esta curiosa ausencia, se han encontrado recientes estudios que suponen que la atmósfera de la Tierra contenía en aquella época una mayor cantidad de metano y es sabido que la incidencia de la luz solar sobre dicho gas en la parte alta de la atmósfera confiere a esta un tono rojizo-anaranjado en vez del color azul actual. Después, la pérdida gradual de metano hizo que el cielo fuese cambiando de una forma muy lenta hacia el azul, tan lenta que llevó muchas generaciones y por eso nadie apreció el cambio. Ahora cabía preguntarnos si un nuevo aumento del metano en la atmósfera nos llevará dentro de unos pocos miles de años a otra época de cielo color bronce como el que describió Homero.