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lunes, 13 de julio de 2026

Cuando la ciencia copia la ciencia ficción con treinta años de retraso

La ciencia moderna vive empeñada en fascinarnos con titulares apocalípticos y promesas de inmortalidad que parecen extraídas de un guion cinematográfico de Hollywood. Hoy nos vamos a centrar en el vaticinio que se hace en el libro “Genes, microbios y células” en donde se presenta una tesis que nos invita a mirar las estrellas y a mirarnos las arrugas con una perspectiva enteramente nueva.
 
(AZprensa) En su libro “Genes, microbios y células”, el profesor de Genética y divulgador científico Javier Novo repasa algunos de los avances científicos más punteros de nuestra era y defiende una idea que asustaría al mismísimo Julio Verne:
 
«Dentro de un par de siglos tendremos que plantearnos seriamente la necesidad de habitar otro planeta, algo que se conseguirá cuando repliquemos las condiciones que hacen posible la vida, y que todavía no conocemos con detalle». 
 
¡Impresionante! Resulta que en doscientos años tendremos las maletas preparadas en la puerta para mudarnos a una urbanización espacial, un milagro logístico que lograremos replicando unas condiciones biológicas que... a día de hoy ni siquiera conocemos. Un plan sin fisuras.
 
La generación de los tres siglos y los artilugios internos
 
Pero la mudanza cósmica no es el único plato fuerte que nos depara el futuro según este ensayo. Otro de los grandes temas que aborda el autor es la posibilidad, que califica de «cada vez más real», de prolongar la existencia humana venciendo definitivamente a la enfermedad y al envejecimiento biológico. Agárrense a sus asientos: el profesor asegura sin titubear que a finales del mismísimo siglo XXI, el ser humano podría nacer ya con una esperanza de vida de 300 años. Imaginen lo que será calcular las cuotas de la hipoteca o aguantar las reuniones de vecinos durante tres siglos. Una contradicción constante entre el regalo de la longevidad y la paciencia humana.
 
Para que semejante proeza sea posible en el día a día, el avance que realmente va a revolucionar nuestra cotidianidad no será la genética, sino la Nanotecnología. Prepárense para convertirse en ciborgs de alta fidelidad, porque la ciencia prevé la aparición de una amplia variedad de dispositivos biomédicos; o lo que es lo mismo, unos artilugios minúsculos que se nos implantarán en el cuerpo con el fin de facilitar el funcionamiento del organismo o liberar fármacos de forma controlada. Seremos un templo analógico gobernado por microprocesadores internos.
 
El "efecto retro" de la vanguardia científica
 
Sin embargo, a cualquiera que atesore una buena biblioteca en su hogar y profese un respeto reverencial por la literatura de anticipación, todo este despliegue de profecías futuristas le provocará una inevitable y cómplice sonrisa. Y es que, despojando a los titulares universitarios de sus ropajes de novedad absoluta, descubrimos que de todo esto —de la nanotecnología médica, de la prolongación de la vida hasta los trescientos años y de la necesidad acuciante de emigrar a otros mundos— ya hablaba de forma magistral el escritor Kim Stanley Robinson.
 
El autor estadounidense alcanzó la fama mundial el siglo pasado, allá por el lejano 1993, gracias a su monumental e imperecedera obra cumbre: la trilogía “Marte rojo / Marte verde / Marte azul”. En aquellas páginas visionarias ya se describía con un rigor científico sobrecogedor y un realismo apabullante exactamente el mismo porvenir que hoy nos venden los laboratorios como el último grito del saber humano.
 
Conclusión: El camino de la imaginación
 
Como siempre recordamos, la verdad solo es un punto de vista y conviene informarse y documentarse primero para poder razonar por uno mismo. La ciencia avanza con paso firme, qué duda cabe, pero la imaginación humana siempre va unas cuantas leguas por delante. El profesor Novo ha escrito un libro magnífico que estimula el debate, pero el mérito del plano original le pertenece a la literatura de hace más de tres décadas. Así que, queridos lectores, mientras llegan los mini-artilugios internos y soplamos las trescientas velas del pastel, les aconsejo que se dejen de predicciones y acudan a los clásicos de la ciencia ficción. A veces, para saber hacia dónde va el futuro, basta con abrir un libro del siglo pasado.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

domingo, 21 de diciembre de 2025

Lo mejor de la vida es el presente

(AZprensa) Dice este poema que hoy compartimos en nuestro rincón dominical de Poesía (Sunday Poetry Corner) que “Lo mejor de la vida es el presente”, y no porque en realidad sea lo mejor, sino porque nos está recordando que el hilo de nuestra vida, ese que estamos siguiendo, nos va mostrando en cada instante una nueva realidad para que la experimentemos y aprendamos con ella. No hay que olvidar el pasado (es un libro abierto de enseñanzas), ni tampoco hay que olvidar el presente proyectándonos al futuro (cuando en realidad ese futuro tiene tantas posibilidades que es imposible acertar cuál se hará realidad para nosotros); sino vivir el presente y extraer de él todo aquello que nos permita continuar en nuestro peregrinaje de experiencias terrenales… Ese será el equipaje que nos llevaremos cuando tomemos el último tren.
 
LO MEJOR DE LA VIDA ES EL PRESENTE
 
Me gusta recordar, de vez en cuando,
aquellos días de impaciencia
por alcanzar la madurez
sin ser conscientes que tal vez
lo mejor de la vida es el presente,
cuando sabes apreciarlo
y vivirlo... intensamente.
 

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martes, 12 de agosto de 2025

Next: Reflexiones sobre el determinismo y la libertad

(AZprensa) La película Next (2007), protagonizada por Nicolas Cage y dirigida por Lee Tamahori, es un thriller de ciencia ficción basado en el relato The Golden Man de Philip K. Dick. A través de una narrativa cargada de acción y suspenso, la película explora temas profundos sobre el destino, la libertad de elección y las consecuencias de nuestras decisiones. Con un enfoque en la capacidad de prever el futuro, Next nos invita a reflexionar sobre cómo el conocimiento del mañana puede influir en el presente y qué significa realmente tener control sobre nuestro destino.
 
La premisa: Ver el futuro, vivir el presente
 
En Next, Nicolas Cage interpreta a Cris Johnson, un hombre con la habilidad sobrenatural de ver dos minutos en el futuro. Esta capacidad, aunque limitada, le permite anticipar eventos inmediatos y alterar su curso. Sin embargo, Cris vive una vida discreta como mago en Las Vegas, usando su don con moderación para evitar llamar la atención. Todo cambia cuando el FBI, liderado por la agente Callie Ferris (Julianne Moore), lo recluta para prevenir un ataque terrorista nuclear, mientras que Cris también busca proteger a Liz (Jessica Biel), una mujer que aparece en sus visiones y que parece ser clave en su futuro.
 
La premisa de Next plantea una pregunta fascinante: ¿qué haríamos si pudiéramos ver el futuro? A través de Cris, la película examina cómo el conocimiento de lo que está por venir puede ser tanto un regalo como una carga, especialmente cuando se trata de tomar decisiones que afectan no solo nuestra vida, sino la de los demás.
 
Las elecciones definen nuestro destino
 
El mensaje principal de Next gira en torno a la idea de que, aunque el futuro pueda parecer predeterminado, nuestras elecciones en el presente tienen el poder de moldearlo. La habilidad de Cris para ver dos minutos adelante le permite probar diferentes escenarios y ajustar sus acciones, simbolizando la libertad de elección que todos poseemos, incluso sin poderes sobrenaturales. La película sugiere que el futuro no es un camino fijo, sino una serie de posibilidades que dependen de las decisiones que tomamos en cada momento.
 
A lo largo de la historia, Cris enfrenta dilemas morales y personales. Por un lado, debe decidir si usa su don para ayudar al FBI a salvar vidas, asumiendo el riesgo de exponerse y perder su libertad. Por otro, su conexión con Liz representa un deseo de construir un futuro personal más allá de su habilidad. Estas tensiones reflejan una verdad universal: cada elección, por pequeña que parezca, tiene consecuencias que pueden alterar el rumbo de nuestra vida.
 
La carga del conocimiento y la responsabilidad
 
Un tema secundario pero poderoso en Next es la carga que conlleva el conocimiento del futuro. Para Cris, ver lo que está por venir no siempre es una ventaja; a menudo, lo enfrenta a situaciones en las que debe elegir entre salvarse a sí mismo o sacrificarse por un bien mayor. Este conflicto resuena con la idea de que el conocimiento conlleva responsabilidad. La película plantea que tener información privilegiada —ya sea sobre el futuro o cualquier otra cosa— nos obliga a actuar con conciencia y a considerar el impacto de nuestras acciones en los demás.
 
Además, la relación entre Cris y Liz añade una dimensión emocional al mensaje. A diferencia de sus visiones cortas de dos minutos, Liz aparece en una visión más lejana, lo que sugiere que el amor y las conexiones humanas pueden trascender incluso las limitaciones del tiempo. Esto refuerza la idea de que, más allá de controlar el futuro, lo que realmente da sentido a la vida son las relaciones que construimos y las decisiones que tomamos para protegerlas.
 
Reflexiones sobre el determinismo y la libertad
 
Next también toca el debate filosófico entre el determinismo y el libre albedrío. Aunque Cris puede ver el futuro, la película deja claro que sus visiones no son inmutables; cada acción que toma puede cambiar lo que está por venir. Este concepto desafía la noción de un destino fijo y empodera al espectador a pensar en su propia capacidad para influir en su vida. En un mundo donde a menudo nos sentimos atrapados por las circunstancias, Next nos recuerda que siempre hay espacio para elegir, incluso en las situaciones más desesperadas.
 
El mensaje de Next trasciende su género de ciencia ficción y acción para conectar con una audiencia más amplia. Todos enfrentamos momentos en los que debemos tomar decisiones difíciles, sopesando riesgos y beneficios, o priorizando entre nuestros deseos personales y el bienestar colectivo. La película nos anima a reflexionar sobre cómo abordamos estas elecciones y cómo asumimos la responsabilidad de sus consecuencias. Además, al mostrar a Cris como un hombre común a pesar de su don extraordinario, Next nos invita a reconocer que todos tenemos el poder de moldear nuestro futuro, sin necesidad de ver lo que está por venir.
 
Next (2007) es más que un thriller de acción; es una exploración de cómo nuestras elecciones definen quiénes somos y el mundo que nos rodea. A través de la historia de Cris Johnson, la película nos enseña que el futuro no es un destino inevitable, sino un lienzo moldeado por las decisiones que tomamos en el presente. Su mensaje sobre el libre albedrío, la responsabilidad y el valor de las conexiones humanas resuena profundamente, recordándonos que, aunque no podamos prever el futuro como Cris, tenemos el poder de construirlo con cada paso que damos. En última instancia, Next nos desafía a vivir con intención, conscientes de que cada elección cuenta.


Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
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“El cine y el misterio”:
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Next, Nicholas Cage, determinismo, libertad, destino, elecciones, futuro, libre albedrío

martes, 14 de mayo de 2024

“Crónicas del futuro” ¿Invento o realidad?

(AZprensa) De todos los libros, sea real o inventado lo que cuentan, puede sacarse alguna enseñanza. En este artículo he revisado el libro “Crónicas del futuro”, en donde se cuenta la historia de Paul Dienach, un profesor suizo que cayó en coma en el año 1.921 y despertó en el año 3.906. Cuando volvió al tiempo real unos meses después y salió del coma, terminó contando todo lo que había vivido, pero… ¿es todo esto real o inventado? En este artículo demuestro que lo importante de todas las cosas no son los hechos en sí, sino las enseñanzas que podamos sacar…
 
Circula por ahí un libro titulado “Crónicas del futuro, Paul Dienach” que supone ser la traducción del diario que dejó escrito un profesor suizo que cayó en coma en el año 1.921, despertó en el año 3.906 y volvió a despertar de su coma unos cuantos meses después. Según se cuenta, Paul Dienach no se atrevió a contar lo que había visto y vivido y no fue sino hasta muchos años después que legó los escritos de su diario a un antiguo alumno, George Papahatzis el cual posteriormente tradujo y publicó el libro. ¿Qué hay de cierto en esta historia?
 
Para empezar, no se ha localizado ningún registro ni referencia del tal Paul Dienach, lo que sugiere un nombre inventado bien por el protagonista real o por el alumno que tradujo los diarios y no quiso dar a conocer el nombre real de su profesor… o simplemente se inventó esta historia.
 
Cuando uno se dispone a leer el libro –con todas las reservas habidas y por haber respecto a la veracidad de lo que allí se cuenta- lo hace con curiosidad y hasta cierto punto entusiasmado por conocer cómo será la sociedad humana en el año 3.906 y cómo habrá llegado hasta ese momento. ¿Cómo es la vida cotidiana? ¿Cómo son los trabajos? ¿Qué tipo de tecnología tienen? ¿Qué saben ellos del pasado de la humanidad, es decir, de nosotros? ¿Qué conocimientos tienen sobre el universo? ¿Cómo han evolucionado las ciencias y las artes? ¿Existe algún tipo de sentimiento o creencia religiosa? ¿Qué sistema político impera? ¿Sigue el mundo dividido en cientos de países y fronteras? ¿Se han erradicado las guerras? ¿Cómo ha avanzado la medicina?... Y así podríamos seguir muchas páginas más, haciéndonos infinidad de preguntas cuyas respuestas a todos nos gustaría conocer.
 
Si además leemos que la traducción de aquellos diarios le llevó al tal George Papahatzis un total de 14 años (de 1926 a 1940) entendemos que la información contenida en esos diarios debe ser valiosísima y debe dar respuesta a todas nuestras preguntas e incluso nos hará plantearnos muchos otros interrogantes.
 
Así que al tener por fin ese libro entre las manos y leerlo, uno se da cuenta de que todo es una burda farsa, o al menos esa es la apariencia. ¿Sabes a cuántas de esas preguntas responde? A ninguna. Apenas si da cuatro  pinceladas superficiales de un modelo pacífico y utópico de sociedad sin profundizar lo más mínimo en ella. Tampoco se dan detalles de la tecnología de esa época. En realidad no merece la pena que malgaste ni una sola línea en repetir las cuatro vaguedades que da sobre ese futuro que la curiosidad innata en los seres humanos nos incitaba a conocer.
 
¿Merece, entonces, algún comentario este libro? Pues contrariamente a lo que podrías pensar, después de leer los párrafos anteriores, sí que merece algunas reflexiones.
 
Llama la atención cómo el “traductor” se va justificando al comienzo de la obra respecto a lo poco que nos va a ofrecer a continuación. Dice, por ejemplo, que “había muchas cosas que afirmaba no haber comprendido sobre lo que vio, ni estaba familiarizado con todos sus términos, tecnología o el camino evolutivo seguido”. Vamos, que un indígena de la selva amazónica que nunca haya estado en contacto con la civilización occidental nos daría unas explicaciones mucho más precisas y abundantes sobre cómo es nuestro modelo de sociedad y tecnología actual si lo hubiésemos traído unos días a cualquiera de nuestras grandes ciudades y hubiera convivido con nosotros. Y ese tal Paul Dienach “era” un profesor suizo, al que se supone un buena formación al menos acorde con los conocimientos del año 1.921.
 
Durante su permanencia en el año 3.906 tampoco le contaron nada de los acontecimientos narrados en la historia desde el momento en que él vivía hasta ese año de nuestro futuro, justificándose de esta forma: “No le contaron la historia exacta del siglo XX; creían que sería peligroso hacerle saber su futuro inmediato y el futuro de su tiempo ya que podría perturbar o cambiar el camino de la historia y de su vida”. En otras palabras: Si escribía sobre cómo sería el siglo XX a partir del año 1921 lo más probable es que no acertase ni uno solo de los acontecimientos, en cuyo caso quedaría totalmente desacreditada esta historia.
 
Pero, entonces, ¿de qué habla este libro? Pues –aunque te parezca mentira por lo sugerente de su planteamiento- todo se reduce a narrar sus sentimientos acerca de su historia, de las personas que conoce, de cómo evoluciona su estado de salud, de los recuerdos de su vida antes de caer en coma, de la novia que tenía antes… Es decir, reflexiones personales sobre cómo estaba, cómo se sentía, que recordaba, qué esperaba, qué le gustaría, cómo añoraba a su novia… y así una y otra vez de forma reiterativa hasta el aburrimiento.
 
Llegamos poco a poco al final de esta crónica del libro y no aparece por ninguna parte algo aprovechable, algo digno de resaltar, algo que valga la pena… pero no hay que desesperar, hasta en el relato más soso y vacío al que puedas enfrentarte siempre queda un resuqixio para la esperanza de encontrar algo interesante y es así como uno se puede leer al fin el único párrafo aprovechable de todo el libro.
 
Dice textualmente: “Somos nosotros los que pasan, no el tiempo. Nosotros, las criaturas humanas con el destino biológico de corta duración, vamos y venimos. La dimensión de la profundidad nos engaña. Nuestras antenas tienen una capacidad muy limitada. Sólo forman impresiones subjetivas que son totalmente irrelevantes para la verdadera y objetiva ‘Gran Realidad’. La esencia de estos términos es imposible de percibir debido a la restricción de las capacidades humanas”.
 
Este párrafo me llamó la atención, sobre todo por ese concepto de que el tiempo no existe, no pasa, sino que somos nosotros los que pasamos, y cómo nuestra capacidad de comprensión es muy limitada acerca de estas realidades del no tiempo, infinito, eternidad, etc.
 
Y fue así como me acordé de un momento de lucidez –quizás también lo tuvo el “traductor” en aquél momento- que me permitió comprender estos conceptos y no sólo eso, sino también explicarlos de una forma clara y sencilla que todos pudieran entender. Por eso te invito a que leas el artículo titulado “El tiempo no existe”, publicado en el “Diario AZprensa” el día 21-Abr-2024, en donde podrás entender eso tan difícil de comprender como la inexistencia del tiempo, de que el tiempo no pasa sino que somos nosotros los que pasamos. Este es el enlace: https://azpressnews.blogspot.com/2024/04/el-tiempo-no-existe.html
 
Conclusión.- No te creas todo lo que leas pero, por muy disparatado, complicado o intrascendente que te parezca, utiliza tu capacidad de razonamiento y trata de sacar alguna enseñanza.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.
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miércoles, 4 de enero de 2023

Las profesiones con más futuro

(AZprensa) En estos tiempos de crisis que padecemos, bueno será traer a la memoria algunas profesiones a las que no les afecta la situación actual, antes al contrario salen revitalizadas y cada vez ofrecen mayores y mejores perspectivas de trabajo. Estas son algunas de ellas:

 
Servicios funerarios.- En este negocio, tanto si eres el dueño como un empleado, jamás te faltarán los clientes.
 
Detective privado.- Sí, pero no uno cualquiera, sino especializado en buscar trapos sucios de los políticos y ofrecérselos al partido contrario.
 
Político.- Por mucha crisis que haya, esta profesión siempre es la mejor pagada y cada vez crea más puestos de trabajo... para ellos mismos.

Asesor político.- Ser Asesor de un político se paga muy bien, y además no hay que hacer nada, sólo la pelota. A pesar de que cada vez hay más personas ocupando estos puestos, nunca se llega a saturar este mercado.
 
Sindicalista.- Sólo con ser dócil ante el Gobierno recibirás múltiples prebendas y su agradecimiento eterno. (No se recomienda este puesto a los que sean alérgicos al marisco).
 
Inspector de la SGAE.- La Sociedad General de Autores cada vez necesitará más inspectores ya que está dispuesta a cobrar por todo (ya veréis como acaban cobrando derechos de autor hasta al que silbe un canción por la calle).
 
Intermediario.- Sólo tienes que comprar cualquier producto en países donde se explote a los trabajadores y luego venderlos en España 10 ó 20 veces más caros.
 
Auditor.- Cualquier empresa que pretenda ser importante, no escatimará dinero para pagar a todo tipo de auditores para que les digan… justo eso que quieren oír. Nunca les parecerán caros tus honorarios por muy altos que sean, y para poder pagar ahorrarán con recortes de empleo, de publicidad, de ayudas sociales, etc.
 
Abogado en la industria farmacéutica.- Raro es el laboratorio farmacéutico que no cuenta con algún abogado en nómina, pero es que además ya no se contentan con uno solo y llevan camino de convertirse en uno de los departamentos más importantes de la empresa.
 


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lunes, 1 de febrero de 2021

Perded toda esperanza

(AZprensa. Editorial) A todos los que pensáis que algún día acabará esta pesadilla y el virus COVID-19 será vencido y toda nuestra vida volverá a ser como antes… debo recordaros que nunca más volveremos a lo que antes llamábamos la “vida normal”, que la futura vida normal o lo que los poderes públicos llaman la “nueva normalidad” será algo más parecido a lo que estamos viviendo ahora que a lo que estábamos acostumbrados a vivir antes. 

No lo digo yo. No son profecías. No son invenciones. Simplemente es volver a leer y recordar qué es lo que han dicho desde hace tiempo, y lo han repetido públicamente sin el menor sonrojo, los líderes del mundo, los poderes políticos y económicos que manejan nuestro mundo a su antojo. Máximos representantes del Fondo Monetario Internacional, del Foro Davos, de la Organización Mundial de la Salud, del Banco Central Europeo, de la Fundación Bill Gates… todos ellos han venido diciendo y repitiendo desde hace tiempo que querían:

1.- Un mundo con menos habitantes, que sobramos muchos, sobre todo los enfermos y discapacitados, es decir, lo que no producen.

2.- Un mando único sobre el mundo, que aunque haya muchos países y gobiernos, todos sigan las directrices que les impongan desde arriba.

3.- Una sociedad más igualitaria, claro que ellos entienden por “igualitaria” el que todos seamos igual de pobres y los de la élite cada vez más ricos.

4.- Una sociedad uniforme (aborregada), inculta y obediente, que no cuestione lo que se les mande. 

En consecuencia, el COVID-19, sea provocado o accidental (eso ya es lo de menos) ha sido la excusa perfecta para cambiar el mundo. Las mascarillas han venido para quedarse, los confinamientos (que ahora llaman “perimetrales”) también, las limitaciones al movimiento de personas seguirán, la censura campará a sus anchas, el pensamiento único se impondrá, los medios de comunicación seguirán como hasta ahora lavando el cerebro y diciendo a la gente lo que tiene que pensar, se perseguirán las reuniones y abrazos y todo aquello que suponga interrelación personal entre individuos, las personas deberán vivir aisladas y dedicarse sólo a trabajar (a producir para los amos) y luego volver y encerrarse en su casa para “divertirse” viendo la televisión (esta será la única “diversión” permitida)… 

Para qué seguir. Eso es lo que nos deparará el futuro, una “nueva normalidad” más parecida a lo que estamos viviendo (en realidad se trata de que nos vayamos acostumbrando) que a lo que fue la vida del pasado. 

Con mis mejores deseos para que os muráis pronto, de forma rápida y sin dolor. Es lo mejor que nos puede pasar. 


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miércoles, 2 de diciembre de 2020

¿Hacia qué clase de mundo vamos?

(AZprensa) Una experta en Comunicación ha pedido ayuda a través de una red social para profesionales, por si alguien le podía dar algunas ideas de ejercicios prácticos sobre liderazgo. Hasta ahí todo normal, pero la estupefacción ha surgido al leer el texto que ha publicado. Lo transcribo a continuación: 

“Busco ejercicios para reflexionar sobre el liderazgo en los que los participantes no se tengan que tocar ni acercarse entre sí, ni tengan que tocar ningún material. Todos los que tengo y suelo hacer o bien tienen que tocarse o bien requieren el uso de materiales”. 

¡Dios mío! ¿Hacia qué clase de mundo vamos? Los seres humanos del futuro habrán de ser incorpóreos, no podrán tocarse (ni siquiera acercarse unos a otros) y no podrán usar (ni siquiera tocar) ningún material físico. 

¿Qué nos queda? Si acaso la palabra, el pensamiento, la mirada (si es que la mirada puede captar las cosas inmateriales. Más que del mundo real que conocemos, parece que nos dirigimos a una nueva dimensión en donde no tendremos cuerpo físico, seremos entes de energía sin cuerpo y sin limitaciones de movimiento. No existirá ni siquiera la palabra, sólo el pensamiento. Y quizás así, seamos inmortales, eterna aspiración del ser humano que se niega a reconocer que la muerte nos espera para asaltarnos de improviso en cualquier momento. 

Sin embargo… para llegar a ser seres inmateriales debemos evolucionar y eso no es lo que está haciendo la humanidad, sino todo lo contrario. Por consiguiente el futuro que nos aguarda es el del aislamiento social absoluto, trabajadores esclavos y dirigentes inhumanos que sólo miran por la productividad. El ser humano ha muerto.


Sólo nos quedará el pensamiento... y hasta eso nos lo quitarán...

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