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jueves, 23 de marzo de 2023

El inmenso océano helado de Europa

(AZprensa) Cuando en el año 2011 se lanzó la sonda Juno para explorar Júpiter y algunos de sus satélites, en un viaje que duró cinco años, no todos confiaban que 11 años después siguiese funcionando y enviando datos y fotografías.
 
El pasado 29 de septiembre consiguió su máxima aproximación a Europa, a sólo 352 kilómetros de su superficie y tomó varias fotografías, como la que encabeza esta información, tomada a 412 kilómetros de altura y que abarca con cada pixel unos 256 a 340 metros.
 
La superficie de Europa está formada por una gruesa capa de hielo, bajo la cual existe un océano de agua líquida y salada, tal como se ha podido comprobar al analizar los géiseres que se producen y lanzan al espacio chorros de agua a muchos kilómetros de altura. Las líneas de fractura de la superficie helada están producidas por las fuertes mareas que la atracción gravitacional de Júpiter produce, así como por el calor interno de este satélite que es uno de los lugares más prometedores de nuestro sistema solar para encontrar vida.



 









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jueves, 9 de junio de 2022

Júpiter sorprendente

(AZprensa) La sonda espacial Juno envió miles de fotografías y datos de Júpiter, planeta al que sobrevoló en numerosas ocasiones, acercándose a veces hasta los 4.300 Km. y desvelando nuevos y sorprendentes datos. Por ejemplo, se ha visto que los campos magnéticos y las auroras son mucho más grandes y más potentes de lo que se pensaba. Además, esas bandas de nubes de color que se observan en su superficie no se quedan sólo ahí sino que se prolongan hacia el interior del planeta.

El campo magnético de Júpiter es más amplio y potente que el de cualquier otro planeta; su cola llega más allá incluso de Saturno. Las partículas atrapadas en ese campo magnético sufren un proceso de ionización que a día de hoy haría inviable cualquier misión tripulada no ya a dicho planeta sino incluso a sus satélites.



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domingo, 6 de junio de 2021

No es Junio, es Juno

(AZprensa) En el cinturón de asteroides que hay en nuestro sistema solar, entre Marte y Júpiter, el asteroide más cercano es Juno, un asteroide rocoso, de forma irregular, que tiene 234 Km. de diámetro concentrando el 1 por ciento de la masa total del cinturón. Se considera del tipo S ya que está formado por hierro y silicatos y tiene una reflectividad tan alta que en determinados omentos de su órbita se ve desde la Tierra más brillante que Neptuno o Titán.
 
Su órbita es tan excéntrica que pasa más cerca del Sol que Ceres o Palas, pero también se aleja más, y esto unido a su composición hace que las temperaturas en su superficie varíen de –110º C a +27º C. Esa órbita ocupa el segundo lugar de órbitas excéntricas de cuerpos de nuestro sistema solar mayores de 200 Km. siendo superado tan solo por otro asteroide llamado Bamberga.
 
Su velocidad de rotación es de 7,21 horas, su inclinación del eje es de 12,9º y en su superficie muestra un cráter reciente de unos 100 Km. de diámetro. Se cree que, en épocas tan reciente como el año 1834 cambió su órbita como consecuencia de algún cuerpo de gran tamaño que pasó junto a él o por el impacto de algún otro asteroide.


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miércoles, 25 de marzo de 2020

La belleza de un gigante


(AZprensa) Contemplar relajadamente algo bello transmite paz de espíritu y vitalidad renovada. Eso es lo que transmite la última imagen de Júpiter que ha hecho pública la NASA. En esta ocasión no se ve la característica mancha roja, ya que se nos muestra el otro lado del planeta. Un planeta que no sólo es el más grande de nuestro sistema solar sino que contiene más del doble de la cantidad de material de todos los demás objetos de nuestro sistema solar (incluidos todos los planetas, lunas, asteroides y cometas).

En realidad se trata de una composición creada a partir de cuatro imágenes capturadas por la sonda espacial Juno. Las imágenes fueron tomadas el 17 de Febrero de 2020 entre las 18:31 y 19:00 y, durante ese tiempo, la nave espacial estaba sobrevolando entre 49.500 y 100.400 kilómetros sobre la parte superior de las nubes del planeta, en latitudes entre 50 y 68 grados sur.

Si bien los elementos más comunes del universo, hidrógeno y helio, constituyen la mayor parte de la masa de Júpiter, las nubes llamativas que son visibles en la parte superior de su atmósfera están compuestas principalmente de amoníaco y sulfuro de hidrógeno.

Ojalá la contemplación de esta imagen sirva para hacernos reflexionar, aunque sólo sea un momento, sobre la insignificancia del ser humano y la grandiosidad del universo.

viernes, 1 de marzo de 2019

La belleza de Júpiter


(AZprensa) De vez en cuando la NASA obsequia a la opinión pública con alguna nueva fotografía del planeta Júpiter, según va analizando la ingente cantidad de información que reportó la misión Juno.

En esta ocasión ha hecho pública esta imagen que muestra una corriente de chorro, bautizada como “Jet N6” en medio de los interminables remolinos de su densa atmósfera. La fotografía fue tomada a unos 13.000 kilómetros de las cimas de las nubes del planeta, a una latitud aproximada de 55 grados norte.

domingo, 22 de julio de 2018

Nuevo volcán activo en Ío


(AZprensa) Los datos recopilados por la nave espacial Juno de la NASA utilizando su instrumento infrarrojo JIRAM han descubierto un nuevo volcán activo en Ío, el cuarto satélite más grande de nuestro sistema solar (3.643 Km. de diámetro), el que tiene una mayor densidad de todos (3,55 g/cm3) y el que menos cantidad de agua –proporcionalmente- posee de entre todos los planetas y satélites de nuestro sistema solar. Pero Ío tiene además otro récord y es que es el cuerpo de nuestro sistema solar más activo desde el punto de vista geológico.

En comparación con los demás satélites de Júpiter, Ío es el segundo satélite más grande, está situado a 422.000 Km. del mismo y tarda 1 día 18 horas y 30 minutos en completar su órbita, exactamente lo mismo que tarda en girar sobre sí mismo, por lo que siempre ofrece la misma cara a Júpiter.

Su superficie tiene más de 400 volcanes activos, que expulsan nubes de azufre y –a diferencia de los volcanes terrestres- también expulsan dióxido de azufre y en algunos casos se elevan hasta los 500 Km. de altitud. Presenta todo tipo de accidentes geográficos: extensas planicies; más de 100 escarpadas montañas, algunas de ellas más altas que el monte Everest en la Tierra; lagos de azufre fundido, calderas volcánicas de varios Km. de profundidad, lenguas de lava que alcanzan en algunos casos hasta los 150 Km. de longitud...

Tan activo es Ío que no se observa en su superficie ningún cráter causado por el impacto de meteoritos, ya que de haberlos estos han sido completamente borrados por la continua actividad geológica. Cuando el material deyectado por sus erupciones volcánicas supera los 300 Km. de altitud, la baja gravedad de Ío (1,81 m/s2) hace que parte del mismo llegue al espacio formando un anillo de material a lo largo de su órbita, y parte del mismo es atraído por Júpiter en donde al chocar contribuye a la formación de las auroras boreales que se han visto en este planeta.

La explicación de esta gran actividad geológica hay que buscarla en los efectos de marea producidos por la atracción de Júpiter por un lado y por la atracción de los siguientes satélites vecinos, Europa y Ganímedes, por otro lado, ya que estos dos últimos así como el propio Ío se encuentran en un tipo de resonancia orbital llamada resonancia de Laplace. Esta consiste en que los períodos de revolución de estos satélites guardan entre sí una proporción de 1:2:4, es decir: por cada órbita que completa Ío, Europa completa dos y Ganímedes completa 4. Este es un caso único en nuestro sistema solar y los únicos que se aproximan algo, aunque no de manera perfecta, son los satélites de Urano, Miranda, Ariel y Umbriel. Para hacernos una idea de la fuerza de estas mareas, digamos que son ocho veces más altas que las que ejerce la Luna sobre los océanos de la Tierra.

Mientras la mayoría de los satélites de nuestro sistema solar están cubiertos de gruesas capas de hielo, Ío está compuesto de rocas de silicato y azufre envolviendo un núcleo de 900 Km. de diámetro, compuesto por metales pesados como el hierro, el cual dota de magnetosfera a este satélite.

Su atmósfera está compuesta básicamente por dióxido de azufre, con trazas de algunos otros gases e igualmente posee una ligera presión atmosférica a pesar que su atmósfera no es muy densa. Esto hace que las temperaturas a nivel de suelo o en su atmósfera sean tan dispares; por ejemplo, 1.726º C a nivel de suelo y –143º C un poco más arriba.

martes, 26 de junio de 2018

Aprendiendo a descifrar las nubes de Júpiter


(AZprensa) Gracias a los análisis de los múltiples datos y fotografías enviados por la sonda espacial Juno, vamos conociendo poco a poco algo más de este planeta, en concreto de su tormentosa capa de nubes ya que hasta el momento ha sido imposible profundizar en su atmósfera.

Para explicar las imágenes de su superficie, valga de ejemplo esta imagen tomada a 7.900 kilómetros de altura, la cual corresponde al cinturón templado norte de Júpiter, esa banda naranja rojiza que queda en el centro. Dicha banda gira en la misma dirección que el planeta y es de carácter ciclónico, observándose en la misma dos anticiclones de color gris.

A la izquierda del cinturón hay una banda más brillante (la zona templada norte) con nubes altas cuyo relieve vertical se ve acentuado por el ángulo bajo de la luz solar. Es probable que estas nubes estén hechas de cristales de amoníaco y hielo, o posiblemente una combinación de hielo amoniacal y agua. Aunque la región en su conjunto parece caótica, hay sin embargo un patrón alterno de características rotatorias y de color más claro en los lados norte y sur de la zona.

Los científicos piensan que las regiones oscuras a gran escala son lugares donde las nubes son más profundas, en base a las observaciones infrarrojas realizadas por el instrumento JIRAM de Juno y las observaciones de soporte realizadas desde la Tierra. Esas observaciones muestran emisiones térmicas más cálidas y, por lo tanto, más profundas de estas regiones.

A la derecha de la zona brillante, y más al norte del planeta, la sorprendente estructura de bandas de Júpiter se hace menos evidente y se puede ver una región de ciclones individuales, intercalados con anticiclones más pequeños y más oscuros.

martes, 19 de diciembre de 2017

La gran mancha roja tiene 300 Km de profundidad

(AZprensa) Hasta ahora se conocían las dimensiones exteriores de la gran mancha roja, pero no se sabía hasta qué profundidad se extendía esta monumental tormenta. Sin embargo, gracias a los datos recopilados por la nave espacial Juno de la NASA durante su primer paso sobre la Gran Mancha Roja de Júpiter en julio de 2017 se sabe que esta estructura penetra a gran profundidad entre las nubes. También se ha conocido que Júpiter posee dos zonas de radiación desconocidas anteriormente.

“Los datos de Juno indican que la tormenta más famosa del Sistema Solar es casi una vez y media más ancha que la Tierra y posee raíces que penetran hasta una profundidad de 300 kilómetros en la atmósfera del planeta”, ha confirmado Scott Bolton investigador principal de Juno en el Instituto de Investigación del Suroeste, en San Antonio (Estados Unidos).

La gran mancha roja de Júpiter es un óvalo gigante de nubes de color carmesí en el hemisferio sur de Júpiter que corre en sentido antihorario alrededor del perímetro del óvalo con velocidades de viento mayores que cualquier tormenta en la Tierra. Con 16.000 kilómetros, la gran mancha roja es 1,3 veces más ancha que la Tierra.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Júpiter de cerca

(AZprensa) Esta impresionante imagen de Júpiter, en donde se aprecian en todo su esplendor las nubes y turbulencias de su atmósfera,  ha sido tomada por la sonda Juno a tan solo 18.906 kilómetros de distancia, con una resolución de 12,5 kilómetros por pixel. Y esto es lo máximo que hemos podido acercarnos a este gigantesco planeta.

Por lo que se sabe hasta ahora, no tiene suelo, es decir, se trata de una bola líquida y gaseosa gigante, con una densidad de 1,3 g/cm3 (la Tierra tiene, en comparación, 5,52 g/cm3) y para que nos hagamos una idea de esto se dice que si Júpiter se pusiese sobre un mar gigante… flotaría, al ser menos denso que el agua.

La gravedad estimada en Júpiter es de 20,9 m/s. Lo que en la Tierra serían 100 Kg., en Júpiter pesarían 214 Kg., pero esto es muy relativo, claro, porque se piensa que no tiene estructura rocosa interna. Su interior es de hidrógeno y helio, pero deben soportar unas presiones tan altas que estos circulan en estado líquido. Y si vamos más al interior, la presión es tan gigantesca que se forma “nitrógeno metálico líquido”, algo que no existe en la Tierra ni aquí somos capaces de recrear.

La atmósfera está compuesta básicamente por hidrógeno (80%) y contiene también helio, metano y amoníaco, con una temperatura bastante uniforme en todo el planeta de unos -148º C. Sin embargo estas mediciones de temperatura están en entredicho ya que se ha detectado que en muchas zonas del planeta la temperatura de las capas altas de la atmósfera (a 400 kilómetros de altitud) es similar a la de la Tierra a esa misma altitud, por lo que debe haber alguna fuente de calor interna.

Esta atmósfera está dividida en tres grandes capas nubosas. La superior es básicamente de amoníaco y tiene un color muy brillante. La intermedia contiene cristales de hidrosulfuro de amoniaco, lo que le confiere un color rojo oscuro. La más interior contiene agua congelada y es de color azul. Los vientos en su atmósfera alcanzan los 600 Km./h. y se entrecruzan en diferentes direcciones.

domingo, 19 de noviembre de 2017

La belleza abstracta de Júpiter

(AZprensa) La NASA ha hecho pública esta impresionante fotografía del hemisferio sur de Júpiter tomada por la sonda Juno a una distancia de 33.115 kilómetros. Se aprecian con todo detalle las enormes turbulencias de su atmósfera con un detalle de 22,3 kilómetros por pixel.
Una buena imagen para reflexionar sobre la insignificancia del planeta Tierra, una simple mota de polvo el la infinita playa del Universo.

sábado, 27 de mayo de 2017

Júpiter sorprendente

(AZprensa) Los científicos de la NASA siguen sorprendiéndose cada día con los nuevos datos que la sonda espacial Juno está enviando en su viaje alrededor de Júpiter. Se ha encontrado, por ejemplo, que su campo magnético es 10 veces mayor que el de la Tierra y además tiene una distribución desigual. La radiación de microondas térmica de la atmósfera de Júpiter, desde la parte superior de las nubes de amoníaco hasta sus capas más profundas, ofrece igualmente grandes variaciones que no consiguen explicarse, apreciándose una acción de dínamo más cerca a la superficie, por  encima del hidrógeno metálico.

Por lo que se refiere a su Polo sur destaca la alta concentración de ciclones, algunos de los cuales llegan  a medir 1.000 kilómetros de diámetro. La imagen ha sido tomada por la sonda Juno a 52.000 kilómetros de distancia.

lunes, 6 de febrero de 2017

Júpiter sigue sorprendiendo

(AZprensa) La sonda espacial Juno sigue sobrevolando Júpiter con éxito, acercándose a veces hasta los 4.300 Km. y desvelando nuevos y sorprendentes datos. Por ejemplo, se ha visto que los campos magnéticos y las auroras son mucho más grandes y más potentes de lo que se pensaba. Además, esas bandas de nubes de color que se observan en su superficie no se quedan sólo ahí sino que se prolongan hacia el interior del planeta.

El campo magnético de Júpiter es más amplio y potente que el de cualquier otro planeta; su cola llega más allá incluso de Saturno. Las partículas atrapadas en ese campo magnético sufren un proceso de ionización que a día de hoy haría inviable cualquier misión tripulada no ya a dicho planeta sino incluso a sus satélites.

Más información:

miércoles, 6 de julio de 2016

Culmina con éxito la llegada a Júpiter

(AZprensa) La sonda espacial Juno enviada por la NASA a Júpiter ha culminado con éxito su maniobra de inserción en la magnetosfera de este planeta gigante. Tras encender sus motores durante 35 minutos, pudo frenar su velocidad hasta los 542 metros por segundo, permitiendo de esta forma ser atrapado voluntariamente por el campo gravitatorio de Júpiter para entrar en órbita alrededor del mismo.

Después de un viaje de cinco años la nave Juno, tan grande como una cancha de baloncesto y provista de paneles solares que le dan la energía necesaria para tan largo viaje, ya está en órbita de Júpiter. Durante el próximo año y medio orbitará alrededor del mismo facilitando numerosa información y fotografías. Entre los misterios que pretende desvelar está el comprobar si este planeta tiene o no un centro rocoso o es simplemente una enorme bola de gas y líquido; pretende igualmente conocer más detalles sobre su composición y sobre la enorme radiación que genera el planeta.

De igual forma, esta misión nos ayudará en la comprensión de los sistemas planetarios y el papel que este tipo de planetas ejerce sobre sus propio sistema y, en este caso concreto, su influencia sobre nuestro propio planeta.

lunes, 4 de julio de 2016

Hoy llegamos a un planeta que no tiene suelo

(AZprensa) La nave espacial Juno enviada por la NASA a Júpiter, en cuya órbita entrará hoy 4 de julio, ya ha atravesado con éxito su magnetosfera y está analizando sus auroras, unos extraordinarios brillos que se crean cuando las partículas de alta energía entran en la atmósfera cerca de sus polos magnéticos y chocan con los átomos de gas.

Júpiter es el planeta más grande de nuestro sistema solar y las señales que está enviando la nave Juno tardan en llegar a la Tierra 48 minutos ya que deben superar una distancia de 860 millones de kilómetros.

Pero ¿qué se sabe de Júpiter a día de hoy? Tiene un diámetro de 142.197 kms (la Tierra tiene 12.742 kms) y se desplaza alrededor del Sol a una velocidad 30 veces superior a la de la Tierra. El año en Júpiter (una vuelta alrededor del Sol) dura el equivalente a 11,9 años terrestres, pero el día (un giro completo sobre sí mismo) es mucho más corto, sólo dura 9 horas y 55 minutos.

Su temperatura es de –148ºC y se cree que no tiene estructura rocosa interna (es decir, en Júpiter no hay suelo), sino que según nos vamos acercando a su interior nos encontramos con hidrógeno y helio, los cuales deben soportar unas presiones tan elevadas que circulan en estado líquido hasta que ya en el centro la presión es tanta que se forma “hidrógeno metálico líquido”, algo que ni existe en la Tierra ni tenemos medios para recrear.

Del exterior estamos acostumbrados a ver sus capas nubosas, la superior (brillante)  formada  por amoníaco; la intermedia (rojo oscuro) formada por cristales de hidrosulfuro de amoníaco; y la inferior (azul) formada por agua congelada, las cuales se desplazan con vientos de hasta 600 kms/hora. Su famosa “mancha roja” es una tormenta que comenzó hace 350 años... y todavía dura.

Júpiter no es apto, pues, para la vida, aunque sí pudiera albergar algún tipo de vida alguno de sus 63 satélites conocidos. En cualquier caso, la comunidad científica aguarda con expectación los datos que esta misión pueda aportar para ampliar nuestro conocimiento sobre el universo del cual formamos una minúscula parte.