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jueves, 26 de mayo de 2022
Así se ve el Sol desde Neptuno
(AZprensa) Neptuno, el más alejado de los grandes planetas gaseosos que componen nuestro sistema solar, se encuentra a una distancia media de 4.500 millones de kilómetros del Sol, tanta, que nuestro astro sólo es un simple punto de luz –como cualquier otra estrella- en el cielo nocturno, si bien brilla con más intensidad que aquellas; por otra parte, al tratarse de un planeta gaseoso, la atmósfera de Neptuno hace que la luz solar sea mayor de lo que correspondería a tan gran distancia.Esto es en el supuesto de que pudiéramos poner el pie en Neptuno, cosa imposible no ya por la distancia sino porque se cree que no tiene núcleo sólido, y para colmo la temperatura media es de –218ºC y su atmósfera presenta grandes cambios debido a los fuertes vientos. No es, pues, un lugar adecuado para contemplar el Sol, por eso el ilustrador Ron Miller ha elegido su satélite Tritón como emplazamiento para tener una hipotética vista del Sol y, en primer término, de su planeta Neptuno.
sábado, 30 de abril de 2022
Mercurio es la liebre, y Neptuno la tortuga
(AZprensa) Cada planeta de nuestro sistema solar orbita
alrededor del Sol a una velocidad diferente. Como en el cuento de la liebre y
la tortuga, en este caso el planeta más rápido es Mercurio y el más lento es
Neptuno.
Mercurio viaja a 47,4 Km/segundo y Neptuno a 5,4 Km/segundo.
En comparación, la Tierra lleva una velocidad más
prudente: 29,8 Km./segundo.
¿Será por temor a las multas de tráfico?
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jueves, 25 de febrero de 2021
¿Qué sabemos de Tritón?
(AZprensa) Tritón es el octavo satélite de los 14 que
hasta el momento se han descubierto en Neptuno y su órbita es retrógrada como
la de Halimede, Psámate y Neso, todos ellos pequeños, irregulares y más
alejados que el propio Tritón. Neptuno y Tritón no se formaron a la vez sino
que posiblemente este satélite estaba en el cinturón de Kuiper (que va desde la
órbita de Neptuno hasta una distancia de 55 Unidades Astronómicas) y fue
capturado por Neptuno. Se ha comprobado que cada vez se acerca más al planeta,
lo que le conducirá en un futuro muy lejano a estrellarse contra él.
En cualquier caso, su principal diferencia respecto al
resto de los satélites que orbitan en torno a Neptuno es el tamaño,
desproporcionadamente mayor que el de los demás. Su diámetro es de 2.707 Km. es
decir, 6,5 veces más grande que el segundo mayor, Proteo (420 Km.) y más grande
que Plutón. Para hacernos una idea de su tamaño recordemos que la Luna tiene
3.474 Km. de diámetro. Es el satélite retrógado de mayor tamaño dentro de
nuestro sistema solar. Su órbita es circular (0,0º) y está inclinada 157º
respecto al plano ecuatorial de Neptuno. Es el único de los satélites de
Neptuno que tiene forma esférica, debido a las fuerzas hidrostáticas, mientras
que los demás satélites son cuerpos rocosos e irregulares.
Otra característica peculiar es la inclinación de su eje
(30º), que hace que un polo esté orientado al Sol y el otro permanezca en la
oscuridad total, si bien cada 82 años intercambian su posición, lo que da lugar
a cambios extremos en su atmósfera. Porque Tritón es el único satélite de
Neptuno que tiene atmósfera, la cual está formada por nitrógeno (99,9%), metano
(0,01%), y trazas de monóxido de carbono, aunque es muy tenue (1/70.000
respecto a la presión en la Tierra a nivel del mar). A pesar de esto, en dicha
atmósfera se han detectado algunas nubes.
Se mantiene geológicamente activo como así lo demuestran
los géiseres de nitrógeno líquido que se han observado en algunas regiones y
que llegan a alcanzar los 7 Km. de altura. Antes de este descubrimiento se
creía que los astros helados no podían estar geológicamente activos, sin
embargo con Tritón se constató por primera vez que basta un medio fluido (da
igual que sea roca fundida, agua, nitrógeno o cualquier otro elemento) para que
pueda existir actividad geológica.
La mayor parte de su superficie es lisa, sin cráteres,
bien porque hayan sido borrados por las fuerzas geológicas o porque no hayan
impactado sobre su superficie tantos meteoritos como en los demás cuerpos de
nuestro sistema solar. No obstante cuenta con largas fallas y cordilleras,
valles y diversos cráteres. Respecto a estos últimos no suelen pasar de los 27
Km. de diámetro aunque se ha fotografiado uno que tiene 500 Km. de diámetro.
Y en Tritón hace frío, mucho frío; es uno de los cuerpos
más fríos del sistema solar con una temperatura de -235º C, es decir, sólo 38º
C por encima del cero absoluto. Recordemos que el cero absoluto es la
temperatura teórica más baja que puede existir, ya que a esa temperatura (un
límite por otra parte inalcanzable) todas las sustancias se solidificarían y
serían incapaces de moverse o vibrar. En Plutón, por ejemplo, no hace tanto
frío (-229º C) como en la superficie de Tritón, aunque a 800 metros de altura,
la temperatura es de –180º C. A pesar de estas condiciones extremas, al existir
agua líquida en su interior junto con fuentes internas de calor, podrían haber
dado lugar a algún tipo de vida, tal como se sospecha puede haber en Europa.
Tritón posee un núcleo de roca y posiblemente metal que
ocupa entre el 65 y 75% del volumen, más que cualquier otro satélite a
excepción de Ío y Europa. El hielo está muy presente (ocupa el 25% de la
composición del satélite) aunque se concentra casi exclusivamente en el manto
que recubre el núcleo. Tiene también algo de metano helado y sobre este manto
una corteza externa de nitrógeno congelado. Su color es ligeramente rosado y su
albedo de 0,7.
Fuente: “Curiosidades del sistema solar”, de Vicente Fisac. Disponible en Amazon, en ediciones digital e impresa.
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lunes, 15 de febrero de 2021
Satélites exagerados
(AZprensa) Todos los satélites tienen bastantes cosas en
común, independientemente del planeta en torno al cual orbiten, pero hay
algunos que son muy exagerados y ese es el caso de dos satélites de Neptuno.
De los muchos satélites que tiene Neptuno hay un grupo de
ellos llamados “Exteriores” o “Irregulares”: Nereida, Halímedes, Sao,
Laomedeia, Psámate y Neso. Estos seis satélites se encuentran más allá de la
órbita de Tritón. Se trata de cuerpos rocosos, de formas irregulares, con
diámetros que oscilan entre los 30 y 70 Km. En general mantienen órbitas
excéntricas e inclinadas y la mitad de ellos son retrógrados.
Lo más llamativo es el caso de Neso, que se encuentra a
más de 10 millones de Km. de distancia de Neptuno, lo que le convierte en el
satélite que orbita a mayor distancia de su planeta. Para hacernos una idea,
dicha distancia es el equivalente a una tercera parte de la distancia que hay
entre el Sol y la Tierra.
¿Y qué decir de Nereida? Este satélite destaca por lo
exagerado de la excentricidad de su órbita que si bien da una distancia media
de 5.513.400 Km. en realidad llega a acercarse hasta 1.353.000 Km. y a alejarse
hasta 9.623.000 Km. (casi tanto como Neso). Se ha detectado hielo en su
superficie y unos grandes cambios de brillo en el mismo, a lo que debe
contribuir tanto la excentricidad de su órbita como una rotación inestable del
mismo.
Fuente: “Curiosidades del sistema solar”, de Vicente Fisac. Disponible en Amazon, en ediciones digital e impresa.
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sábado, 13 de febrero de 2021
El viento en Neptuno alcanza los 2.000 km. por hora
(AZprensa) En los confines de nuestro sistema solar, sólo
superado por Plutón (que no cuenta con unanimidad a la hora de considerarlo o
no como planeta), se encuentra Neptuno, a una distancia de 4.500 millones de
kilómetros del Sol y 4.350 millones de kilómetros de la Tierra. Es el cuarto
planeta más grande, con un diámetro de 49.572 Km. y es el tercero más denso.
La inclinación de su eje es de 1,7º y su órbita es muy
excéntrica, tanto que en el año 1979 sobrepasó la órbita de Plutón durante 20
años, algo que no volverá a suceder hasta el siglo XXIII. Su órbita alrededor
del Sol le supone 164 años y 288 días, aunque el día allí es mucho más corto
que en la Tierra, sólo 16 horas y 6 minutos. El enorme recorrido de su órbita
hace que las estaciones duren 40 años cada una. Tiene 14 satélites y un sistema
de 9 anillos, más delgados y por consiguiente menos visibles que los de los
otros planetas que los poseen, ya que además están formados por un material
menos reflectante. Es el planeta de nuestro sistema solar menos visitado por
las sondas espaciales.
La gravedad en Neptuno es algo superior a la de nuestro
planeta; 100 Kg. en la Tierra pesarían 113,3 Kg. en Neptuno. Es, por otra
parte, uno de los planetas más fríos, con una temperatura que se mantiene a
-220º C todo el año. Esta temperatura es similar a la de Urano, a pesar de
encontrarse mucho más lejos del Sol que aquél; baste decir que Neptuno está
1.630 millones de Km. más lejos del Sol que Urano, es decir, entre Urano y
Neptuno hay casi la misma distancia una distancia que entre el Sol y Saturno.
La razón de que no esté más frío es desconocida, aunque se cree que tiene una
fuente de calor interna.
Neptuno tiene una atmósfera de hidrógeno (84%) y helio
(12%) pero, a diferencia de Júpiter y
Saturno, también tiene metano (2%) y
diversos hidrocarburos. Las nubes de metano (como en Urano) absorben el rojo y
dan un color azul verdoso a la capa nubosa visible de este planeta. Estas capas
gaseosas de metano, agua y amoníaco, descienden primero en estado líquido y
después, debido a la alta presión que deben soportar, se convierten en hielo.
Para hacernos una idea de las presiones que se soportan en este planeta,
diremos que a un 20% de distancia del núcleo, la presión en 100.000 veces mayor
de la que tenemos en la Tierra.
El núcleo rocoso contiene sílice, níquel y hierro,
mezclado en una masa caliente que se estima entre 1.700 y 4.700º C. Sobre este
núcleo se sospecha que hay una capa de hidrógeno líquido y sobre él un manto
formado por agua, amoniaco y metano congelados en parte. Sobre este manto hay
una atmósfera compuesta por hidrógeno, helio y metano que supone entre el 5 y
el 10% de la masa del planeta, y sobre esta una segunda capa de atmósfera en
donde se encuentran numerosas nubes a una temperatura de –218º C. Curiosamente
en el Polo Sur, la temperatura es más elevada, situándose en –190º C debido a
la inclinación del eje del planeta que lo ha tenido más expuesto al Sol durante
los últimos años.
Pero también resulta sorprendente que algunas mediciones
de la termosfera (la capa inferior de la exosfera, cuyo equivalente en la
Tierra sería la capa existente entre los 80 y 500 Km. de altitud) alcanza
temperaturas de 476º C, algo difícil de explicar y que se supone puede deberse
a la interacción de iones con el campo magnético y/o a ondas de gravedad que
suben hacia estas capas altas de la atmósfera.
La meteorología en Neptuno es muy dinámica y los vientos
de su atmósfera son más rápidos que en cualquier otro planeta, alcanzando los
2.000 kilómetros por hora, de velocidad, seguramente influidos por el contraste
entre la fuente de calor interna y las nubes frías del exterior. Otra
característica especial es que estas
nubes giran de forma retrógrada, es decir, en sentido contrario al de la
rotación del planeta.
A 50 Km. por encima de la capa azul de nubes, se distinguen
en su superficie algunas nubes blancas, similares a los cirros terrestres, pero
que aquí están compuestas por cristales de metano. Estas nubes tienen una
anchura que puede oscilar entre los 50 y 200 Km. de anchura y algunas de ellas
dan la vuelta completa al planeta en sólo 16 horas.
Al igual que Júpiter, Neptuno tiene también algunas
manchas, sólo que aquí aparecen y desaparecen, por lo que debe tratarse de
agujeros en su atmósfera, con vientos de 2.000 Km. (las velocidades más altas
detectadas en nuestro sistema solar) formando un sistema gigantesco de
tormentas, alguno de ellos del tamaño de nuestro propio planeta. En cuanto a su
color, refleja un azul intenso por la cantidad de helio que contiene,
divisándose sobre su superficie las nubes y tormentas que reflejan una
metereología muy dinámica.
Si bien no está comprobado, hay algunas teorías curiosas
respecto a Neptuno y, aun siendo diferentes, las dos coinciden en señalar la
posible abundancia de diamantes. En un caso se especula con que en las
profundidades del planeta (a 7.000 Km. de profundidad) debido a las elevadas
presiones, el metano se descomponga en cristales de diamante que van cayendo al
interior. En otro caso, se habla de que a esas profundidades son los átomos de
carbono los que se combinen en cristales generando calor en ese proceso y dando
como resultado una auténtica lluvia de diamantes. ¿Será verdad? En cualquier
caso queda fuera de toda posibilidad hacerse con ellos.
Al igual que Júpiter, Saturno y Urano, Neptuno también tiene
anillos, en este caso más parecidos a los de Júpiter pero más delgados y
oscuros. Hay tres de ellos claramente visibles, situados a 63.000 Km. el más
exterior, a 53.000 Km. el intermedio y a 42.000 Km. el más interior y más
ancho, pero hay muchos otros anillos mucho más pequeños y una gran lámina muy
fina de material que se extiende hacia el interior.
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sábado, 6 de junio de 2020
Estás más solo que Neso
(AZprensa) Muy bien podríamos popularizar la frase “estás
más solo que Neso” para indicar la soledad absoluta de alguien, porque ¿quién es
Neso? Pues se trata de un pequeño satélite rocoso de forma irregular y un
diámetro máximo de 60 kilómetros que orbita alrededor de Neptuno pero… muy muy
lejos, nada más y nada menos que a 48 millones de kilómetros de Neptuno. Esto
lo convierte (merecedor de entrar en el libro Guinness de los record) en el
satélite conocido que orbita más lejos de su planeta. Pero aún hay más, su
órbita es excéntrica y en algunos momentos llega a alejarse hasta 50 millones
de kilómetros de Neptuno; esto representa –para que nos hagamos una idea- una
tercera parte de la distancia que hay entre el Sol y la Tierra.
Tan lejos está que ni siquiera tiene algún vecino
próximo. Pásmate, porque su vecino más próximo es un pequeño satélite de 28
kilómetros de diámetro, que se llama Psámate y eso de llamarle “vecino” es un
eufemismo porque la distancia que hay entre Neso y Psámate es de 1,6 millones
de kilómetros.
Así que ya lo sabes, si quieres decirle a alguien que
está muy sólo puedes decirle que “estás más solo que Neso”.
martes, 29 de octubre de 2019
Urano y Neptuno, los gigantes desconocidos
(AZprensa) De todos los planetas de nuestro sistema
solar, resulta que los más desconocidos son dos gigantes: Urano y Neptuno. Los
diferentes programas espaciales nos han permitido ver de cerca y conocer muchos
detalles de gigantes como Júpiter y Saturno, pero también ver y conocer muy de
cerca pequeños planetas como el lejano Plutón, y sin embargo, Urano (imagen superior) y Neptuno (imagen inferior),
más cercanos que Plutón, siguen siendo unos desconocidos.
Los científicos saben que tanto Urano como Neptuno
albergan un manto de agua, amoníaco y metano helado, mientras que sus
atmósferas se componen de hidrógeno molecular, helio y gas metano. Sin embargo,
existen diferencias en estos fríos mundos jovianos externos.
A medida que las temperaturas caen por debajo de -333.7
grados Fahrenheit, el gas amoníaco se congela en cristales de hielo y cae fuera
de las atmósferas de ambos planetas. El metano, un gas de color azul, se vuelve
dominante. Si bien el contenido de metano en la atmósfera es similar en ambos
planetas, se ven diferentes. Urano aparece como un azul verdoso nebuloso,
mientras que Neptuno adquiere un color azul mucho más profundo. Se cree que
algunos componentes atmosféricos desconocidos contribuyen al color azul más
profundo de Neptuno.
Además, Urano carece de calor interno. En consecuencia,
sus nubes son frías y no se ondulan por encima de la capa superior de neblina.
Neptuno, por otro lado, irradia tanta energía como recibe del Sol. Esta energía
interna le da a Neptuno una atmósfera activa y dinámica, que se distingue por
cinturones oscuros y nubes brillantes de hielo de metano y tormentas
ciclónicas.
Para aprobar esta asignatura pendiente, un equipo de
científicos de la NASA está preparando una nueva misión que llevará a Urano y
Neptuno los instrumentos científicos (entre ellos un radiómetro de nueva
generación), capaces de averiguar por qué y dónde se produce el calentamiento y
el enfriamiento en la atmósfera de estos planetas y cuáles son sus fuentes de
calor tanto internas como solares. Las sondas así equipadas, acabarán su vida –tal
como hicieron sus predecesoras en los casos de Júpiter y Saturno- sumergiéndose
de forma suicida en las atmósferas de Urano y Neptuno.
martes, 5 de marzo de 2019
La violenta historia de los satélites de Neptuno
(AZprensa) Después de varios años de análisis de
observaciones con el telescopio espacial Hubble de la NASA, se han encontrado explicación
a un pequeño satélite de Neptuno, conocido como Hipocampo, que está inusualmente cerca de
Proteus, tan cerca como para haber sido barrido gravitacionalmente o tragado
literalmente.
La hipótesis más probable es que Hipocampo sea una pieza
arrancada de Proteus tras la colisión con un cometa hace miles de millones de
años. El diminuto satélite, de solo unos 34 kilómetros de ancho, es 1/1000 de
la masa de Proteus (que tiene unos 418 kilómetros de ancho). Las órbitas de los dos satélites están ahora a unos
12.070 kilómetros de distancia.
Este escenario es compatible con las imágenes de la
Voyager 2 de 1989 que muestran un gran cráter de impacto en Proteus. “Ahora
sabemos que un pedacito de Proteus se quedó atrás y lo vemos hoy como
Hipocampo", ha declarado Mark Showalter, del Instituto SETI en Mountain
View, California.
El sistema de satélites de Neptuno tiene una historia
violenta y torturada. Hace muchos miles de millones de años, Neptuno capturó un
enorme cuerpo del cinturón de Kuiper (una región de objetos helados y rocosos
más allá de la órbita de Plutón) convirtiéndolo
en su satélite. La gravedad de Tritón habría destruido el sistema satelital
original de Neptuno. Tritón se instaló en una órbita circular y los escombros
de las lunas neptunianas destrozadas se volvieron a unir en una segunda
generación de satélites naturales. Sin embargo, el bombardeo de cometas
continuó destruyendo cosas, lo que llevó al nacimiento de Hipocampo, que podría
considerarse un satélite de tercera generación.
"Sobre la base de estimaciones de poblaciones de
cometas, sabemos que otras lunas en el sistema solar exterior han sido
golpeadas por cometas, destrozadas y reconstruidas varias veces", ha
declarado Jack Lissauer, del Centro de Investigación Ames de la NASA y coautor
de la nueva investigación.
domingo, 8 de abril de 2018
De Nereida a Neso, perdidos en la distancia
(AZprensa)
El grupo de satélites de Neptuno llamados “Exteriores” o “Irregulares” está
compuesto por seis satélites: Nereida, Halímedes, Sao, Laomedeia, Psámate y
Neso. Todos ellos se encuentran más allá de la órbita de Tritón. Se trata de
cuerpos rocosos, de formas irregulares, con diámetros que oscilan entre los 30
y 70 Km. En general mantienen órbitas excéntricas e inclinadas y la mitad de
ellos son retrógrados.
Lo
más llamativo es el caso de Neso, que se encuentra a más de 48 millones de Km.
de distancia de Neptuno, lo que le convierte en el satélite que orbita a mayor
distancia de su planeta. Para hacernos una idea, dicha distancia es el
equivalente a una tercera parte de la distancia que hay entre el Sol y la
Tierra.
Nereida
Destaca
por lo exagerado de la excentricidad de su órbita que si bien da una distancia
media de 5.513.400 Km. en realidad llega a acercarse hasta 1.353.000 Km. y a
alejarse hasta 9.623.000 Km. Se ha detectado hielo en su superficie y unos
grandes cambios de brillo en el mismo, a lo que debe contribuir tanto la
excentricidad de su órbita como una rotación inestable del mismo.
Halimede
La
excentricidad de su órbita es la segunda más grande de este sistema de
satélites y la tercera en cuanto a la inclinación orbital.
Sao
Destaca
por su gran inclinación (53º) y su color oscuro (albedo 0,04).
Laomedeia
Igual
de oscuro, su inclinación es de 37º y su excentricidad de 0,39.
Psámate
Sus
parámetros orbitales son muy similares a los del más lejano satélite de
Neptuno: Neso.
Neso
A
una distancia media de 48 millones de kilómetros de Neptuno es el satélite
conocido que orbita más lejos de su planeta, e incluso dada la excentricidad de
su órbita (0,57) llega a alejarse del mismo hasta 50 millones de kilómetros;
esto representa una tercera parte de la distancia que hay entre el Sol y la
Tierra. Su vecino más próximo, Psámate (que sólo tiene 28 Km. de diámetro),
está a 1,6 millones de kilómetros de distancia. Al igual que los demás
satélites de este último grupo, tiene un albedo de sólo 0,04. La inclinación de
su órbita es de 136º.
miércoles, 28 de marzo de 2018
Neptuno, el viento veloz
(AZprensa)
En los confines de nuestro sistema solar, sólo superado por Plutón (que no
cuenta con unanimidad a la hora de considerarlo o no como planeta), se
encuentra Neptuno, a una distancia de 4.500 millones de kilómetros del Sol y
4.350 millones de kilómetros de la Tierra. Es el cuarto planeta más grande, con
un diámetro de 49.572 Km. y es el tercero más denso.
La
inclinación de su eje es de 1,7º y su órbita es muy excéntrica, tanto que en el
año 1979 sobrepasó la órbita de Plutón durante 20 años, algo que no volverá a
suceder hasta el siglo XXIII. Su órbita alrededor del Sol le supone 164 años y
288 días, aunque el día allí es mucho más corto que en la Tierra, sólo 16 horas
y 6 minutos. El enorme recorrido de su órbita hace que las estaciones duren 40
años cada una. Tiene 14 satélites y un sistema de 9 anillos, más delgados y por
consiguiente menos visibles que los de los otros planetas que los poseen, ya
que además están formados por un material menos reflectante. Es el planeta de
nuestro sistema solar menos visitado por las sondas espaciales.
La
gravedad en Neptuno es algo superior a la de nuestro planeta; 100 Kg. en la
Tierra pesarían 113,3 Kg. en Neptuno. Es, por otra parte, uno de los planetas
más fríos, con una temperatura que se mantiene a -220º C todo el año. Esta
temperatura es similar a la de Urano, a pesar de encontrarse mucho más lejos
del Sol que aquél; baste decir que Neptuno está 1.630 millones de Km. más lejos
del Sol que Urano, es decir, entre Urano y Neptuno hay casi la misma distancia
una distancia que entre el Sol y Saturno. La razón de que no esté más frío es
desconocida, aunque se cree que tiene una fuente de calor interna.
Neptuno
tiene una atmósfera de hidrógeno (84%) y helio (12%) pero, a diferencia de Júpiter y Saturno,
también tiene metano (2%) y diversos
hidrocarburos. Las nubes de metano (como en Urano) absorben el rojo y dan un
color azul verdoso a la capa nubosa visible de este planeta. Estas capas
gaseosas de metano, agua y amoníaco, descienden primero en estado líquido y
después, debido a la alta presión que deben soportar, se convierten en hielo.
Para hacernos una idea de las presiones que se soportan en este planeta,
diremos que a un 20% de distancia del núcleo, la presión en 100.000 veces mayor
de la que tenemos en la Tierra.
El
núcleo rocoso contiene sílice, níquel y hierro, mezclado en una masa caliente
que se estima entre 1.700 y 4.700º C. Sobre este núcleo se sospecha que hay una
capa de hidrógeno líquido y sobre él un manto formado por agua, amoniaco y
metano congelados en parte. Sobre este manto hay una atmósfera compuesta por
hidrógeno, helio y metano que supone entre el 5 y el 10% de la masa del
planeta, y sobre esta una segunda capa de atmósfera en donde se encuentran
numerosas nubes a una temperatura de –218º C. Curiosamente en el Polo Sur, la
temperatura es más elevada, situándose en –190º C debido a la inclinación del
eje del planeta que lo ha tenido más expuesto al Sol durante los últimos años.
Pero
también resulta sorprendente que algunas mediciones de la termosfera (la capa
inferior de la exosfera, cuyo equivalente en la Tierra sería la capa existente
entre los 80 y 500 Km. de altitud) alcanza temperaturas de 476º C, algo difícil
de explicar y que se supone puede deberse a la interacción de iones con el
campo magnético y/o a ondas de gravedad que suben hacia estas capas altas de la
atmósfera.
La
meteorología en Neptuno es muy dinámica y los vientos de su atmósfera son más
rápidos que en cualquier otro planeta, alcanzando los 2.000 kilómetros por
hora, de velocidad, seguramente influidos por el contraste entre la fuente de
calor interna y las nubes frías del exterior. Otra característica especial es
que estas nubes giran de forma
retrógrada, es decir, en sentido contrario al de la rotación del planeta. A
50 Km. por encima de la capa azul de nubes, se distinguen en su superficie
algunas nubes blancas, similares a los cirros terrestres, pero que aquí están
compuestas por cristales de metano. Estas nubes tienen una anchura que puede
oscilar entre los 50 y 200 Km. de anchura y algunas de ellas dan la vuelta
completa al planeta en sólo 16 horas
Al
igual que Júpiter, Neptuno tiene también algunas manchas, sólo que aquí
aparecen y desaparecen, por lo que debe tratarse de agujeros en su atmósfera,
con vientos de 2.000 Km. (las velocidades más altas detectadas en nuestro
sistema solar) formando un sistema gigantesco de tormentas, alguno de ellos del
tamaño de nuestro propio planeta. En cuanto a su color, refleja un azul intenso
por la cantidad de helio que contiene, divisándose sobre su superficie las
nubes y tormentas que reflejan una metereología muy dinámica.
Si
bien no está comprobado, hay algunas teorías curiosas respecto a Neptuno y, aun
siendo diferentes, las dos coinciden en señalar la posible abundancia de
diamantes. En un caso se especula con que en las profundidades del planeta (a
7.000 Km. de profundidad) debido a las elevadas presiones, el metano se
descomponga en cristales de diamante que van cayendo al interior. En otro caso,
se habla de que a esas profundidades son los átomos de carbono los que se
combinen en cristales generando calor en ese proceso y dando como resultado una
auténtica lluvia de diamantes. ¿Será verdad? En cualquier caso queda fuera de
toda posibilidad hacerse con ellos.
Al
igual que Júpiter, Saturno y Urano, Neptuno también tiene anillos, en este caso
más parecidos a los de Júpiter pero más delgados y oscuros. Hay tres de ellos
claramente visibles, situados a 63.000 Km. el más exterior, a 53.000 Km. el
intermedio y a 42.000 Km. el más interior y más ancho, pero hay muchos otros
anillos mucho más pequeños y una gran lámina muy fina de material que se
extiende hacia el interior.
martes, 16 de mayo de 2017
No hay quien se peine en Neptuno
(AZprensa) Si estuviésemos en Neptuno y quisiésemos hacer
algo tan sencillo como sacar el peina y peinarnos... sería imposible. Neptuno
es el rey de los vientos ya que los mismos alcanzan los 2.000 Km. de velocidad,
siendo los más rápidos con diferencia de todo nuestro sistema solar. Algunas de
sus tormentas son tan grandes como nuestro propio planeta.
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