(AZprensa) Quizás alguno de vosotros haya oído hablar o
leído algo acerca del “Ministerio de la Verdad”, pero ¿existe tal Ministerio?
Pues, por si alguien tenía dudas sobre la implantación del “pensamiento único”
en nuestra sociedad, hay que decir que el “Ministerio de la Verdad” es una
realidad y está con nosotros desde el 15 de marzo del año 2019.
Pero, claro, no se llama así porque eso desataría muchas
suspicacias, así que le han puesto otro nombre más suave; se llama “Comisión
Permanente contra la Desinformación” y según puedes leer en Wikipedia, es “un
Grupo de Trabajo Interministerial que se establece con objeto de asegurar la
coordinación interministerial, a nivel operacional, en el ámbito de la
desinformación. Está coordinada por la Secretaría de Estado de Comunicación y
dirigida por el Departamento de Seguridad Nacional”. Puestos así, no parece
nada que atente contra la libertad de opinión, ni contra la libertad de
expresión, ni parece nada que vaya a implantar ninguna censura ni por supuesto
imponer a los ciudadanos un pensamiento único y obligatorio, algo así como
“sólo será verdad lo que diga el Gobierno”.
Sin embargo sus objetivos son claros y no los esconden
demasiado; su misión es: Determinar qué informaciones son erróneas y cuáles no
(pero sin precisar los criterios en los que basará sus decisiones). Repetimos,
más claro agua: “sólo será verdad lo que le interese al Gobierno”.
No es ciencia-ficción. El 15 de marzo de 2019, el Consejo
de Ministros acordó la creación de un Grupo de Trabajo Interministerial que
afrontaría la amenaza global que supone la desinformación para la libertad y
las democracias: y el 6 de octubre de 2020, el Consejo de Seguridad Nacional
aprobó el Procedimiento de actuación contra la desinformación, publicándose en
el Boletín Oficial del Estado del 5 de noviembre de 2020.
¿Quiénes son los encargados de decidir qué es verdad y
qué no lo es? Se dice, así en plan genérico, que son principalmente el Consejo
de Seguridad Nacional, el Comité de Situación, la Secretaría de Estado de
Comunicación, la Comisión Permanente contra la desinformación, las autoridades
públicas competentes y el sector privado y la sociedad. ¡Ah! y por supuesto,
cuando haga falta, se cuenta con la ayuda del Centro Nacional de Inteligencia
(CNI) y del Ministerio de Interior. Vamos, que no es ninguna broma.
Como la gestión de la pandemia ha sido un auténtico caos,
han hecho especial hincapié en que este “ministerio” luchará contra la
desinformación sobre el Covid-19 (sólo se aceptará, pues, lo que diga el
Gobierno a este respecto). También se han referido de forma muy especial a otro
aspecto que preocupa mucho a las dictaduras: los procesos electorales. Está
claro que si los resultados electorales no son favorables al Gobierno, este
“ministerio” actuará para tacharlos de fraude y arbitrar las medidas
correctoras oportunas; claro que si los resultados le son favorables, el
“ministerio” no intervendrá, por mucho que insistan los partidos de la
oposición.
Para poner en marcha este Ministerio de la Verdad, se han
agarrado al “Plan de Acción de la Unión Europea contra la Desinformación” del
año 2018 y se han granjeado el apoyo de Bruselas, tal como ratificó el portavoz
de la comisión, Johannes Bahrke: “El objetivo de la orden ministerial es
garantizar la participación de España en el plan de acción de la Unión Europea
contra la desinformación”. Y es que también a nivel de la Unión Europea
interesa que todos acepten como verdad lo que venga del poder establecido.
En todo este tiempo en que viene funcionando (es decir,
“censurando”) este “Ministerio de la Verdad”, el Gobierno nunca ha dado los
nombres de los miembros que lo componen, escudándose en que “todos son
funcionarios y van cambiando las personas de unas reuniones a otras”, un
argumento exactamente igual que el que se utilizó para el famoso “comité de
expertos” de la pandemia, del que nunca llegamos a conocer quiénes eran esos
“expertos” que lo componían, aunque sus “recomendaciones” eran la “verdad
absoluta” de “obligado acatamiento”.
En fin, por no informar, tampoco han informado nunca de
sus trabajos, aunque todo apunta a que estuvieron implicados en difundir el
bulo de que las últimas elecciones a la Comunidad de Madrid se había manipulado
el voto por correo; es decir: ellos sí generan bulos que favorecen al Gobierno,
pero censuran informaciones (por muy contrastadas que estén) si son contrarias
a los intereses del Gobierno.
Cuando se constituyó esta “Comisión Permanente contra la
Desinformación”, las principales asociaciones de prensa y medios de
comunicación criticaron que únicamente estuviera formado por altos cargos y
funcionarios del Ejecutivo del PSOE y Unidas Podemos y no por profesionales de
la comunicación.
Lo dicho. Sólo será verdad lo que diga el Gobierno y todo
esto se hace por nuestro bien.
PD.- Como curiosidad: Si escribes en Internet las
palabras “Ministerio de la Verdad” te aparece lo que puedes ver en la siguiente
imagen, es decir, un montón de imágenes censuradas. El propio Google indica al
pie que “en respuesta a una solicitud legal enviada a Google, hemos quitado el
siguiente número de resultados de esta página”. Esto es sólo una muestra de
cómo la censura se extiende y borra todo aquello que sea contrario al Gobierno,
aunque se trate de simples noticias o informaciones aparecidas en medios de
comunicación.
Pero ¿en manos de quién estamos? Este diccionario te
descubre el verdadero significado de muchas de esas palabras relacionadas con
la política y los políticos. No es un libro de humor, porque ¡maldita la gracia
que tiene!