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jueves, 23 de abril de 2026

El café de la mañana: mucho más que depertar

(AZprensa)
¿Sabías que esa taza de café que tomas cada mañana podría estar haciendo mucho más que despertarte? No solo te da energía: un estudio reciente revela que el café —incluso el descafeinado— transforma positivamente las bacterias que viven en nuestro intestino, mejorando nuestra salud general. Lo explica el prestigioso epidemiólogo Tim Spector, experto mundial en microbiota, en un artículo que ha dado mucho que hablar.

¿Qué es la microbiota intestinal y por qué importa tanto?
 
Tu intestino es un ecosistema vivo compuesto por billones de bacterias, virus y hongos que trabajan juntos. A este “equipo” se le llama microbiota intestinal o microbioma. Estas bacterias no solo digieren la comida; influyen en tu sistema inmune, tu estado de ánimo, tu peso y hasta en el riesgo de enfermedades como la diabetes o problemas del corazón. Cuando la microbiota es rica y diversa (es decir, con muchas especies diferentes de bacterias buenas), nuestro cuerpo funciona mejor. Y aquí es donde entra el café.
 
El gran descubrimiento: más de 100 bacterias “amigas” del café
 
Un equipo internacional liderado por investigadores de ZOE (la empresa de nutrición personalizada de la que es cofundador Spector) analizó los microbiomas de más de 22.000 personas de 25 países. Los resultados, publicados en la prestigiosa revista Nature Microbiology en 2024, son claros: los bebedores habituales de café tienen un microbioma más rico y diverso que quienes no lo toman.
Entre las más de 100 especies bacterianas relacionadas con el café, una destaca especialmente: la Lawsonibacter asaccharolyticus. Esta bacteria aparece entre 6 y 8 veces más en las personas que beben café de forma regular. Lo curioso es que no es una bacteria “rara”: ya estaba en el intestino, pero el café la “activa” y la hace multiplicarse. Experimentos en laboratorio confirmaron que el café estimula directamente su crecimiento.

No es la cafeína: son los polifenoles del café
 
Muchos piensan que los beneficios vienen de la cafeína, pero no. El estudio demostró que el café descafeinado produce el mismo efecto. ¿Qué tiene entonces de especial el café? Su rica mezcla de compuestos vegetales, especialmente los polifenoles. Estos compuestos actúan como “alimento” para ciertas bacterias. Una vez en el intestino, las bacterias los transforman en metabolitos beneficiosos, como el ácido quínico y el hipurato. Estos metabolitos se asocian con mejor salud metabólica y cardiovascular. En otras palabras: el café no solo llega al intestino, sino que cambia cómo funciona todo el ecosistema.
 
¿Qué beneficios concretos tiene para tu salud?
 
- Microbiota más saludable: Mayor diversidad bacteriana, que se relaciona con mejor digestión y menos inflamación.
- Salud metabólica y del corazón: Los bebedores habituales muestran mejores indicadores de riesgo cardiovascular y metabólico.
- Efecto general: Estudios previos ya vinculaban el consumo moderado de café con menor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y algunos cánceres. Ahora sabemos que parte de ese beneficio podría pasar por el intestino.
 
Es importante destacar que los beneficios aparecen con el consumo habitual, no con una sola taza de vez en cuando. Pero tampoco hace falta exagerar: 2-4 tazas al día (incluso descafeinado) parecen suficientes según los datos. La ciencia no dice que el café sea “imprescindible”, sino que es una herramienta sencilla y accesible para cuidar tu microbiota. Otras formas de enriquecerla son comer más fibra, yogures con probióticos y evitar ultraprocesados.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

viernes, 14 de junio de 2024

¡Cuidado con las pruebas innecesarias! No se debe hacer análisis de microbioma

(AZprensa) El Comité Científico del Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM) sobre Covid-19 y patógenos emergentes ha publicado un nuevo documento de opinión sobre el microbioma humano intestinal y su papel en la salud y en la enfermedad.
 
“Se dice que el microbioma, especialmente el intestinal, es el único órgano anatómico que no se había estudiado bien. Haber descubierto que hay microorganismos que contribuyen de forma importante al estado de salud, ha hecho que se ponga de moda, quizás con unas aplicaciones prácticas inmediatas un tanto excesivas en este momento”, señala el Dr. Emilio Bouza, presidente del Comité.
 
Por eso más de 15 expertos de diferentes áreas han analizado la bibliografía disponible sobre la microbiota y su implicación en la salud y en la enfermedad, con el fin de proporcionar una guía resumida y estructurada a los médicos y a la población general.
 
El documento, de carácter multidisciplinar, pretende ser una guía de referencia, en la que se exponen los hallazgos más relevantes de los últimos años y se separan aquellos con mayor evidencia científica de otros que todavía deben ampliarse para corroborar su posible aplicación a la clínica.
 
Potencial del microbioma
 
Según se detalla en la publicación, “el análisis del microbioma tiene el potencial de revolucionar muchos aspectos de la atención médica, desde el diagnóstico y tratamiento hasta la prevención. Sin embargo, aún se encuentra en una etapa muy temprana y se necesitan más investigaciones clínicas y desarrollos tecnológicos para su implementación plena en la práctica clínica”.
 
“Hay muchísimas relaciones potenciales de la microbiota y la enfermedad, pero confirmadas -donde se evidencia una causalidad-, solo en la enfermedad causada Clostridioides diffícile. Por ejemplo, algunos colegas la utilizan para abordar el SIBO, pero no es una enfermedad que tenga en el diagnóstico de la microbiota una confirmación porque la propia metodología de estudio de la microbiota tiene también deficiencias”, sostiene el Dr. Bouza.
 
Por eso los expertos recuerdan que en la actualidad “no debe recomendarse el análisis del microbioma en la práctica clínica ya que carecemos del conocimiento necesario para trasladar los resultados de su análisis en decisiones clínicas”.
 
“Con los estudios actuales iremos clarificando en el futuro muchas cosas. Pero hoy por hoy no se puede deducir de un examen de la microbiota ninguna causalidad de enfermedades. Por eso queremos trasladar una idea de prudencia de en la interpretación de los resultados de tests de la microbiota intestinal y su aplicación a la clínica”, añade el experto.
 
Trasplante de microbiota fecal
 
Entre las intervenciones terapéuticas dirigidas al microbioma intestinal, el trasplante de microbiota fecal (TMF) ha atraído el interés de las comunidades científica y clínica. Se ha documentado su uso en al menos 85 enfermedades, con resultados heterogéneos.
 
La mayor parte de la experiencia clínica del TMF se ha originado en el tratamiento de la infección recurrente por Clostridioides difficile (R-CDI), donde ha demostrado unas tasas de éxito elevadas (alrededor del 90 %) tanto en ensayos clínicos randomizados como en largas series de casos. De hecho, diferentes guías de tratamiento recomiendan esta técnica, como las de la Sociedad Europea de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ECCMID) o las de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas (IDSA) y la Sociedad Americana de Epidemiología Sanitaria (SHEA). La CDI no respondedora a las terapias estándar es la única indicación aprobada por la FDA para el TMF desde 2013.
 
En conclusión, esta terapia se propone como una actuación terapéutica de gran potencial en la prevención o tratamiento de muchas enfermedades, aunque la única indicación clínica actual es el tratamiento de la infección recurrente por Clostridioides difficile. No obstante, todavía son necesarios muchos esfuerzos para desvelar los mecanismos de acción y seguir actualizando las directrices del TFM a escala internacional.

Puedes consultar el documento completo en este enlace del Colegio de Médicos de Madrid: https://www.icomem.es/biblioteca-adjuntos/Documentos-de-posicionamiento?utm_campaign=np-documento-microbiota&utm_medium=email&utm_source=acumbamail
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
“La Comunicación en Medicina”: https://amzn.eu/d/hjFKPvP

 

martes, 5 de mayo de 2020

Patentan una bacteria para tratar la depresión y la ansiedad


(AZprensa) Investigadores españoles han patentado una bacteria intestinal (Christensenella minuta) de la que se pueden derivar aplicaciones terapéuticas para tratar los trastornos del estado de ánimo, como la depresión y la ansiedad.

“Se ha demostrado que el intestino afecta al cerebro, y viceversa, a través de rutas inmunológicas, endocrinas y neurales”, señala de la investigadora Yolanda Sanz, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos (IATA-CSIC). “Numerosos estudios están sugiriendo que la microbiota intestinal participa en la regulación de este eje y podría ejercer una función importante en trastornos que afectan al cerebro como las enfermedades neurodegenerativas y psiquátricas, incluyendo las alteraciones del estado de ánimo”, añade.

Las bacterias de la familia Christensenellaceae son componentes relevantes de la microbiota intestinal de individuos sanos, y prometen ser una importante fuente de tratamientos innovadores. “Su uso se está explorando para el tratamiento de enfermedades crónicas, como la obesidad y sus comorbilidades metabólicas y como novedad, en este caso, para el tratamiento de los trastornos del estado de ánimo”, indica Sanz.

Los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han patentado esta bacteria que ha sido licenciada a LNC Therapeutics, una empresa biotecnológica francesa especializada en la investigación y desarrollo de medicamentos en el área del microbioma intestinal. Este acuerdo permitirá a LNC Therapeutics continuar el avance en la investigación, fabricación y comercialización en todo el mundo de la terapia desarrollada para el tratamiento de trastornos como la depresión y la ansiedad.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Una de cada tres personas padece del estómago de forma habitual

(AZprensa) Se calcula que un 30% de la población tiene molestias digestivas de manera habitual. Un malestar que nos acompaña a lo largo de la vida y que suele tener su origen en el estrés, una mala alimentación, la falta de actividad física, la intolerancia a algunos alimentos o el uso de determinados fármacos, que pueden alterar la microbiota intestinal: el conjunto de microorganismos que habitan en el intestino.

A pesar de que generalmente la sintomatología que se presenta no es grave, la calidad de vida de las personas que sufren estas alteraciones se ve claramente disminuida. Los síntomas más frecuentes son dolor abdominal, digestiones pesadas, flatulencia, diarrea, estreñimiento, retención de líquidos y problemas dermatológicos.

El intestino es la mayor superficie del organismo y está colonizado por más de 1.000 especies diferentes de microorganismos que conforman la microbiota intestinal. Esta microbiota intestinal tiene un papel fundamental en la salud del individuo, participando en funciones importantes como la prevención de la colonización intestinal de microorganismos patógenos, optimización del funcionamiento de las células intestinales, regulación del sistema inmunitario, síntesis de vitaminas, y estimulación del peristaltismo intestinal entre otras. Cualquier desequilibrio que se produzca en nuestra microbiota intestinal, puede causar la aparición de síntomas.

Por su parte, las intolerancias alimentarias son reacciones adversas del organismo ante la ingesta de determinados componentes de los alimentos, que causan síntomas muy diversos que van desde trastornos gastrointestinales, como dolores o hinchazón abdominal, a alteraciones dermatológicas o anímicas. Es importante diferenciar este tipo de reacciones de las intolerancias metabólicas (p. ej.: intolerancia a la lactosa) o de las alergias alimentarias.

martes, 7 de noviembre de 2017

Las infecciones intestinales por E.coli podrían tener los días contados

(AZprensa) Un grupo de investigadores liderado por un científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha dado con la clave para evitar los efectos más dañinos de la infección intestinal causada por una cepa de la bacteria E.coli. Los científicos observaron la capacidad de colonización que esta bacteria tiene sobre la mucosa intestinal y descubrieron unos componentes que pueden servir para la elaboración de una vacuna contra este tipo de infecciones intestinales.

Su estudio, publicado en el último número de la revista “PLOS Phatogens”, ha demostrado que para que se produzca la unión de la bacteria E.coli a la mucosa intestinal son necesarias un grupo de proteínas, conocidas como efectores, que participan en la formación de una lesión que destruye las microvellosidades intestinales, fundamentales para la absorción de nutrientes.

La mucosa intestinal es una barrera defensiva frente a infecciones. Sin embargo, los patógenos intestinales, como la bacteria E.coli, han desarrollado mecanismos específicos para unirse y alterar la mucosa intestinal. Esto genera una disfunción en la absorción de nutrientes y favorece la pérdida masiva de líquidos que acompaña a la infección. Los causantes de esta alteración son los efectores, que son proteínas inyectadas por la bacteria a la célula humana durante la infección para alterar la función de la célula intestinal.

“Estos resultados nos permiten entender mejor el proceso de infección y daño de la barrera intestinal y nos permitirá desarrollar vacunas basadas en cepas atenuadas de EPEC capaces de colonizar el tejido intestinal, pero sin causar los síntomas agudos de la infección”, ha afirmado Luis Ángel Fernández, del Centro Nacional de Biotecnología.

sábado, 27 de junio de 2015

Tener una enfermedad crónica no es estar crónicamente enfermo

(El Inefable) Según el Dr. Martín de Carpi, jefe de la Sección de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona) y coordinador de la Unidad para el Cuidado Integral de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal Pediátrica (UCIEII-P) “tener una enfermedad crónica no debería significar estar crónicamente enfermo, y para estos pacientes, sentir que pueden alcanzar los mismos retos que cualquier igual, les refuerza la autoestima y aumenta su afán de superación”.

Esta Unidad del Hospital San Joan de Déu organiza por sexto año consecutivo el campamento infantil “Aula en la Naturaleza para niños y niñas con Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII)” del 21 al 27 de junio, una iniciativa posible gracias a la colaboración del laboratorio AbbVie. (En la imagen uno de los grupos de jóvenes que han disfrutado de esta iniciativa).

Entre los principales objetivos del campamento se encuentra ayudar a los niños a llevar una vida normal,  aportarles un conocimiento básico de su patología y fomentar relaciones sanas  entre ellos que les hagan no sentirse solos. Como indica Enric Bosch, presidente de ACCU Cataluña, “el paciente debe acostumbrarse a lo largo de su infancia a una serie de medidas de autocuidado que les permitan en su vida adulta el manejo adecuado de su enfermedad, y a saber expresar sus síntomas y cómo la patología afecta en las distintas esferas de su vida. Muchos niños, en  especial en la adolescencia, sienten vergüenza al explicar que es lo que les ocurre, y esto dificulta sus relaciones personales”

La Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (SEGHNP) llevó a cabo un estudio en el que se demuestra el retraso diagnóstico entre inicio de síntomas y diagnóstico de 28 semanas para la enfermedad de Crohn y 16 para la Colitis Ulcerosa. Afortunadamente, el intercambio de información entre pediatras generales y gastroenterólogos y la creación de Unidades multidisciplinares en hospitales pediátricos favorecen una mayor sospecha clínica.