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viernes, 19 de mayo de 2023

El éxito de un fracaso

(AZprensa) Todo comenzó en los laboratorios de investigación de Imperial Chemical Industries (ICI) en el año 1958 con el intento por sintetizar un anticonceptivo. Esa investigación condujo a un resultado inesperado pero no por ello de menos éxito: tamoxifeno. Esta sustancia, de potente efecto antiestrogénico, carecía de eficacia contrastada como anticonceptivo y a punto estuvo de ser desechada; sin embargo, el Dr. Arthur Walpole, un endocrinólogo del equipo investigador, se dio cuenta que este producto podía combatir el desarrollo de algunos tumores de mama causados por los propios estrógenos del cuerpo humano.
 
Estudios realizados en el Hospital Christie, de Manchester (Reino Unido), confirmaron su eficacia y llevaron posteriormente a su lanzamiento internacional a comienzos de los años 70 bajo la marca comercial de “Nolvadex”. Poco después, y durante varias de´ñcadas, se convirtió en el fármaco más utilizado del mundo contra el cáncer de mama. Actualmente sigue siendo ampliamente utilizado en todo el mundo para el tratamiento del cáncer de mama, habiéndose constatado también su capacidad para la prevención de esta enfermedad.
 
Nota.- Imperial Chemical Industries (ICI) se segregó posteriormente en dos compañías (ICI y Zéneca) y esta última se fusionó años después con la sueca Astra para dar lugar a la actual AstraZéneca.
 

Anécdotas de un Director de Comunicación en la industria farmacéutica…
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martes, 22 de octubre de 2019

Se puede ser madre después del cáncer


(AZprensa) El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales. Tan solo en España, cada año se diagnostican alrededor de 33.307 nuevos cánceres de mama. Susana, Irene y Estrella, tres mujeres afectadas por esta enfermedad que ganaron la batalla al cáncer, comparten su historia para dar fuerza y apoyo a las mujeres que hoy se encuentran en su misma situación.

Susana, una toledana de 42 años, ha podido hacer realidad su mayor deseo gracias al Programa gratuito “Ser Madre después del cáncer” que IVI puso en marcha en 2007. La mejor de las recompensas a una dura lucha por superar el cáncer de mama que truncó su vida hace 7 años.

“Cuando me diagnosticaron cáncer de mama, directamente pensé: Me muero. Me lo comunicó la radióloga de la Unidad de Mama de mi hospital. Y en el momento en que pronunció esas tres fatídicas palabras, me atravesaron como puñales. Cáncer de mama… En ese preciso instante dejé de escuchar. Ella seguía hablando, pero mi mundo se paró en seco. Estaban conmigo mis padres, mi hermana e incluso unas compañeras. Pero el tiempo se detuvo a mi alrededor y yo solo pensaba: Cáncer, me muero. Me invadió una sensación de mareo, lágrimas que caían de manera incontenible por mi cara, y el mismo pensamiento que me atormentaba”, explica Susana.

Y, como bien apunta metafóricamente, se bajó del tren y se centró en la frase de su radióloga: “Piensa que es un año malo, con tratamientos, pruebas y demás”. Susana solo tenía un objetivo: sobrevivir.

“Cáncer” sigue siendo una palabra que sentencia, pero que, a día de hoy, y gracias a la ciencia, no es esa losa que marca el final.

El caso de Susana estuvo rodeado de carambolas. A sus 36 años en el momento del diagnóstico, y sin hijos, tuvo que replantearse el rumbo de su vida y luchar, como ella bien dice, por ese comodín para poder ser madre en un futuro.

“Por suerte o por desgracia, tardé mucho más en encauzar el tema de la maternidad por la unidad que me trató. Radióloga, cirujano, cirujano plástico y oncólogo perfilaron los pasos a seguir para atajar cuanto antes mi cáncer. Pero la opción de ser madre en un futuro no se barajó en ningún momento. Y casi por casualidad, de repente, se me encendieron todas las alertas: ¿Y qué pasa si quiero ser madre? Soy yo, primera persona, mujer, y para mí era importante ser madre. Tuve la suerte de conocer a una persona que hizo sus prácticas de Biología en IVI, así que me habló de las opciones que ofrecíais para mujeres como yo, con una dura batalla por afrontar y una ilusión a la que me negaba a renunciar”, añade.

Es importante conocer las opciones para ser padre o madre después de un cáncer. La divulgación y concienciación al respecto, no solo en la unidad de ginecología, sino en todas las áreas involucradas en el diagnóstico y tratamiento del cáncer, ayudan a que los pacientes sean conscientes de que esto es una realidad, y no una posibilidad remota. Es posible ser madre después del cáncer.

“Yo tenía claro que quería preservar mis ovocitos, así que insistí a mi oncólogo y le dije que necesitaba hacerlo. Y que, si no podía darme el tiempo que necesitaba para vitrificar mis óvulos, que me dejara morir, pero que quería preservar. Quise luchar por ese comodín, por mi autonomía y libertad para decidir si quería ser madre, y la ciencia me brindaba la oportunidad de hacerlo. Debía aprovecharlo”, afirma.

Gracias a esto, y 7 años después, Susana es mamá reciente de un bebé de 4 meses llamado Manuel.

“Cuando se abre la veda y tu oncólogo te da vía libre es algo emocionante. Entras en IVI con otro color, lo vives todo intensamente, y cuando se materializa es magia. Instalaciones modernas, la mayor tecnología, punteros en muchísimas cosas, pero el trato humano es verdaderamente bueno, cercano, involucrado en cada momento del proceso. He sido una persona para ellos, no un número más como podía pensar de una empresa de esta envergadura. IVI me devolvió la ilusión al ver que hay un proyecto social que todo su equipo humano vive y comparte. Tiene un equipo de profesionales detrás que te cuidan con mimo; juegas con caballo ganador. Y el miedo está ahí, pero cuando ves la eco, ves cómo crece y cómo evoluciona, el miedo desaparece. La maternidad es una energía que trasciende, un poder que puede con y contra todo. Y cuando se materializa, se despierta por la mañana y te sonríe, y te mira como si estuviera viendo a Dios, te emocionas y todo tiene sentido. Algo por lo que has luchado tanto tiempo y que tienes justo entre tus brazos. El mayor regalo”, concluye.

Como Susana, Irene y Estrella, más de 800 mujeres han vitrificado sus ovocitos en IVI, tras su diagnóstico de cáncer de mama, dentro de su programa gratuito para pacientes oncológicos. Fruto de ello, ya son 29 los bebés nacidos después de que sus madres le ganaran la batalla a su enfermedad, a los que se sumarán los 7 que vienen en camino.

Irene y Estrella emocionadas, escuchan con cierto anhelo las palabras de Susana. Ellas aún esperan el alta para poder emprender su camino hacia la maternidad con la misma valentía con la que han superado su cáncer de mama. Para todas ellas, la esperanza futura de ser madres les ha llenado de fuerza para hacer frente al gran gigante llamado cáncer.

Miedo, preocupación, incertidumbre, dudas, cientos de dudas y el inmenso deseo de ser madres les unió con un único fin: aferrarse a la vida.

La ciencia avanza, y como bien apuntaba el padre de Estrella para buscar el lado positivo a la realidad de su hija: “Tienes que pensar que has tenido suerte. Y que si hubieras nacido hace 50 años, probablemente te hubieras muerto. Y si hubieras tenido esto hace 15, probablemente no hubieras podido ser madre”.

Y es que IVI hizo posible el nacimiento de los primeros niños del mundo provenientes de ovocitos vitrificados de pacientes con cáncer. Conocimiento y experiencia a disposición de iniciativas sociales como esta, que dan como resultado ilusiones hechas vida.

¿Puede la preservación de mi fertilidad empeorar mi cáncer?

Las pacientes diagnosticadas de cáncer que acuden a una consulta de reproducción asistida para informarse acerca de la preservación de ovocitos llegan asustadas, lógicamente. Les preocupan el tiempo y las complicaciones que se puedan generar. Pero lo cierto es que ni el tiempo ni las complicaciones son ahora un problema.

Datos publicados acerca del seguimiento de pacientes que se han estimulado para congelar ovocitos muestran los mismos resultados de supervivencia que las que no lo han hecho. La estimulación ovárica para obtener ovocitos a vitrificar no repercute en la evolución del cáncer, y más cuando en todo momento se colabora con el oncólogo para ajustar el proceso y la medicación y que no influya en el tratamiento posterior que vaya a recibir la paciente. El protocolo está perfectamente definido para cada caso.

La vitrificación de ovocitos es una ventana de oportunidad que las pacientes oncológicas pueden aprovechar para guardar un comodín futuro de ser madres.

Y, por último, surge la eterna duda: ¿Qué posibilidades tengo de que esto funcione?

Los resultados siempre van ligados a la edad a la que se congelan los ovocitos. Cuanto más joven es la paciente en el momento de la vitrificación, más posibilidades futuras tendrá de poder ser madre con sus propios ovocitos.

Fuerza, apoyo y empuje, hay esperanza después del cáncer

Susana, Irene y Estrella dedican unas palabras a las mujeres que, como ellas, atraviesan uno de los momentos más difíciles de sus vidas: su lucha contra el cáncer de mama:

“Sé fuerte, lucha, no estás sola. Sigue adelante porque tienes muchas posibilidades”.

“Nunca pierdas la sonrisa ni pienses que no lo vas a superar. No dejes de luchar, la vida te espera. Esto solo es un paréntesis y no debes renunciar a ningún plan futuro”.

“Hoy llóralo. Pero a partir de mañana normalízalo y hacia adelante. Es un año malo, pero se sale”.

sábado, 19 de octubre de 2019

Hoy día sólo 2 de cada 3 mujeres con cáncer de mama necesitan quimioterapia


(AZprensa) Con motivo de la celebración, hoy 19 de octubre, del “Día Internacional contra el Cáncer de Mama”, el Colegio de Médicos de Cantabria ha sido portavoz de las declaraciones de uno de los expertos en este campo, el Dr. José Manuel López Vega, médico adjunto de Oncología Médica de Valdecilla y jefe de la Unidad de Oncología de Mompía

-¿Han crecido en la última década los cánceres de mama en España?

En España no se detectan más cánceres de mama en los últimos años.  Se diagnostican 34.000 tumores al año pero muchos de ellos van a tener buen pronóstico, desde el punto de vista de mortalidad el cáncer de mama no tiene una gran magnitud, en España se registran menos de 7000 muertes al año por este problema. Hoy en día diagnosticamos más y curamos más, y eso no pasa con el tumor de pulmón, por ejemplo.

-Las campañas para la detección precoz, fundamental para tratar con éxito la enfermedad, han dado sus frutos pero ¿tanto como se esperaba?

Si, ha habido una enorme inversión en personal y tecnología y hemos tenido muy buenos resultados. Pero da la impresión de que estamos en un techo, diagnosticamos muchos tumores muy pequeños, en Cantabria –por ejemplo- casi la mitad de las pacientes se diagnostican con tumores de menos de un centímetro. Los controles se hacen cada dos años a partir los 50 porque el grueso de los cánceres de mama se encuentra entre los 45 y los 65 años, incrementar los esfuerzos fuera de esas franjas se podría hacer pero  probablemente no compensaría.

-Y las pruebas diagnósticas ¿han cambiado mucho en los últimos años?

Hoy descansan sobre la mamografía pero esta prueba, aunque es muy fiable, no puede ver más de lo que puede detectar, y han cambiado mucho,  hoy diagnosticamos tumores “in situ”, que son los previos a los tumores,  eso en los países en los que no se hace detección precoz no existe. La mamografía solo tiene una gran limitación en la densidad mamaria, en las  mamas de la señoras de más edad es más fácil distinguir los tumores, pero en las de la mujer joven es más complicado porque tienen menos grasa y en la mamografía no se aprecia el mismo contraste de color, aunque solo un 10 por ciento pacientes con cáncer de mama son mujeres jóvenes, y esta cifra no ha aumentado en los últimos tiempos.

-Y los tratamientos ¿cómo han cambiado?

Han cambiado mucho. La cirugía hoy en día es la conservadora, ocho de cada diez mujeres no pierden la mama, y han mejorado también  muchísimo las técnicas de reconstrucción, no tiene la gravedad que revestía antes, eso por un lado.

Por otro, hoy entendemos mejor los tipos de cáncer de mama: hay tres con tres tratamientos distintos, son más específicos y selectivos, seleccionamos con “mammaprint”, es un análisis de 70 genes en el tumor que determinan dos perfiles, de bajo y de alto riesgo, para saber si hay que hacer tratamiento con quimioterapia o no, y funciona, claramente. Hemos hecho una valoración de los 4 primeros años y demuestra que dos de cada tres pacientes no necesitan quimioterapia y,  como es un tratamiento penoso y tóxico, si se puede evitar, mucho mejor. Y la radioterapia va consustancial con la cirugía conservadora, hay tratamientos bien tolerados y con poco riesgo para los tejidos sanos.

En los 32 años de mi trayectoria los tratamientos han cambiado mucho, antes había tres medicamentos, hoy tenemos 12; casi no existía la cirugía conservadora, eran casi todo mastectomías, y se morían muchas pacientes, no se sabía que existían tres enfermedades distintas. Antes el no hacer mastectomía, o que haya que justificar por qué la haces, sería algo exótico. Antes la quimio tenía dos protocolos distintos, hoy hay 20. ¡Es otro mundo! Si un especialista hubiera invernado en los últimos años,  tendría  que volver a la Facultad. Y en la actualidad hay médicos, cirujanos y hasta cirujanos de las máquinas de laboratorios, está todo muy especializado, la medicina se ha atomizado, se ha hecho muy diversa.

 -Y si hablamos de prevención….

Hay prevención primaria, para evitar las causas, dirigida a que haya menos canceres, pero hacemos prevención secundaria porque no conocemos las causas de la enfermedad, incrementa su incidencia en pequeña medida con el tabaco y el alcohol, sin embargo, en los tumores de pulmón sí que conocemos lo que afecta. Lo que realmente ha demostrado una mejoría de la supervivencia es la mamografía, no la autoexploración.

-Hablaba de que hay tres tipos de cáncer de mama con tratamientos distintos ¿cuáles son?

En los tres tipos de tumor de mama hemos tenido más contribuciones en el subtipo Her2, diagnosticado en una de cada seis pacientes; luego está el tipo luminal, que padecen cuatro de cada seis; y el tercero es el basal o triple negativo, diagnosticado en una de cada seis. Hemos desarrollado programas para cada uno de estos tumores.

-Pero hay un tanto por ciento de tumores que no responde a esos tratamientos…

Sabemos que no hay tratamientos idóneos para una minoría de pacientes,  algo que nos causa mucha impotencia porque de 34.000 mujeres diagnosticadas se nos mueren 7.000, aunque no tengo duda de que esta cifra de mujeres que no sobreviven va a disminuir porque van a ir surgiendo medicamentos para esos tumores agresivos que hoy se nos escapan. Y la realidad es que la mortalidad del cáncer de mama en España es menor que en otros países. 

martes, 18 de junio de 2019

Tamoxifeno en el Polo Sur


(AZprensa) Una de las operaciones más arriesgadas que se han llevado a cabo para salvar una vida tuvo lugar hace unos años en el Polo Sur. Esta es la historia:

Jerrie Nielsen, que tenía cuarenta y seis años y trabajaba como médico en Ohio, había decidido tomarse un año sabático para trabajar como investigadora en la estación polar Amundsen-Scott, situada en el polo sur geográfico, uno de los lugares más remotos y peligrosos del mundo. Sus habitantes (todos ellos miembros de estaciones de investigación de diversos países) viven en una oscuridad casi total durante seis meses al año y las temperaturas invernales pueden llegar a alcanzar los cien grados bajo cero. En esas condiciones no existe posibilidad alguna de salir de allí antes de que llegue la primavera.

Durante aquél largo invierno antártico, la doctora Nielsen, única responsable del bienestar físico y mental del equipo de investigadores destinados en aquella base, se detectó un bulto en el pecho y, tras los contactos por radio con diversos doctores, se sospechó que se trataba de cáncer de mama. Siguiendo instrucciones a través de Internet pudo practicarse una biopsia a sí misma y la comprobación por Internet de los resultados confirmó que se trataba de cáncer de mama.

En esa época del año resultaba prácticamente imposible el aterrizaje en esa zona, por lo que no se podía evacuar a la paciente. No quedaba más remedio que enviarle por cualquier medio la medicación y mantenerse en contacto periódico con ella hasta que al llegar la primavera antártica fuera posible ir a recogerla. Un grupo de apoyo con base en Christchurch, Nueva Zelanda, preparó un envío con tamoxifeno así como un equipo de video-conferencia que permitiría a los médicos examinar a la paciente a miles de kilómetros de distancia.

Sin embargo, la misión resultaba muy arriesgada, toda vez que en esa época del año la oscuridad era total durante las 24 horas del día y el avión debía dejar caer el fármaco a menos de 50 metros de la base ya que, con temperaturas por debajo de 60º C bajo cero en aquellos días, el fármaco –a pesar de su embalaje especial- se congelaría si tardaban en ir a recogerlo más de cinco minutos.

El estado de la mujer no amenazaba su vida, pero el medicamento se necesitaba para asegurar que su estado no se deteriorase antes de poder ser rescatada. Sólo si su salud empeorase mucho, se intentaría sacarla de allí, aunque eso significaría llevar a cabo por primera vez en la historia un aterrizaje en pleno invierno en el Polo Sur, algo que nunca se había realizado y por consiguiente no se tenían garantías de que pudiese llevarse a cabo con éxito.

Tras unos últimos contactos por radio, el personal de la estación antártica puso barriles en llamas para guiar al avión comercial de las Fuerzas Aéreas norteamericanas hasta un punto a 50 metros de distancia  de la estación. El avión sobrevoló aquella zona a tan sólo 200 metros de altura  y  a  una velocidad de 300 km/h para dejar caer con éxito la carga. Provistos de sus esquíes, tardaron menos de cinco minutos en recoger y trasladar dicha carga hasta el interior de la estación. Aquella fue “una de las misiones más retadoras en tiempo de paz” según recuerdan los responsables de la misión, una historia que más tarde la propia doctora Nielsen reflejaría en un libro titulado “La prisión de hielo”.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Nunca es tarde para cambiar de tamoxifeno a anastrozol

(AZprensa) El tratamiento con anastrozol proporciona a las mujeres postmenopáusicas con cáncer de mama inicial hormono-dependiente, una mayor oportunidad de sobrevivir en comparación al tratamiento continuado con tamoxifeno. Sustituir tamoxifeno por anastrozol pude reducir significativamente la probabilidad de recurrencia de la enfermedad o que esta se expanda a otras partes del organismo, lo que puede salvar la vida de muchas mujeres con cáncer de mama inicial.

Según el investigador Walter Jonat, de la Universidad de Kiel (Alemania), “las mujeres que han tomado tamoxifeno durante dos años deberían cambiar a anastrozol a la primera oportunidad para que tuvieran una mayor probabilidad de sobrevivir a su enfermedad”.

Por su parte el profesor Jeffrey Tobías, del Hospital Universitario de Londres (Reino Unido), expone que “iniciar el tratamiento con anastrozol lo antes posible tras la cirugía, y administrarlo durante el periodo total de cinco años, es más eficaz que tamoxifeno para prevenir la recurrencia de la enfermedad” y concluye que “las mujeres que actualmente toman tamoxifeno aún pueden obtener beneficios significativos cambiando el tratamiento a anastrozol al cabo de dos años”.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Se puede evitar la quimioterapia tras el cáncer de mama

(AZprensa) No en todos los casos, pero sí en algunos se puede evitar la quimioterapia adyuvante (administrada tras la cirugía) en pacientes con cáncer de mama, y todo ello gracias al test genético MammaPrint que comercializa el laboratorio español Ferrer. En concreto, y según se ha publicado (estudio MINDACT) en “The New England Journal of Medicine”, este test  evita la quimioterapia tras cirugía a un 46% de pacientes con cáncer de mama.

Tal como declara la Dra. Isabel T. Rubio, de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Universitario Vall d’Hebron (Barcelona), en las pacientes de riesgo clínico alto y bajo riesgo genómico (1550 en total en el estudio MINDACT), “el hallazgo podría evitar un tratamiento agresivo a muchas pacientes, ya que el beneficio de la quimioterapia adyuvante es del 1,5% (tendencia sin  significación estadística) y, por tanto, muy pequeño con respecto a los riesgos que conlleva”.

La prueba MammaPrint analiza setenta genes de una muestra de tejido de cáncer de mama en estadio temprano para determinar si el tumor presenta un bajo o alto riesgo de recurrencia en los diez años posteriores al diagnóstico. Concretamente, de entre las 3.356 pacientes incluidas en el citado estudio, que fueron clasificadas como de alto riesgo de recurrencia de la enfermedad en base a los criterios clínicos y patológicos comunes (C-high), el tratamiento de acuerdo a este test genético redujo la prescripción de quimioterapia en un 46 por ciento de los casos. Además, en este grupo de 1550 pacientes discordantes donde MammaPrint fue de bajo riesgo, la supervivencia libre de metástasis cinco años después del diagnóstico fue superior al 94 por ciento hubieran recibido o no quimioterapia adyuvante.

martes, 9 de febrero de 2016

Tú naces, tú a la basura, tú a la nevera...

(AZprensa) Claudia y Andrea (nombres ficticios, para preservar la identidad de las niñas) son el claro ejemplo del milagro de la ciencia. Nacieron el pasado mes de julio y, gracias al Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP), están libres del gen BRCA2 que portaba su madre, que les hubiera predispuesto al cáncer de mama en un futuro.

Este es el tercer caso de este tipo en España, y el primero en Galicia, que cuenta con la aprobación de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida (CNRHA) con el fin de seleccionar genéticamente embriones sanos, libres de mutaciones genéticas hereditarias.

“La actual Ley de Reproducción Humana Asistida, que data de 2006, autoriza el uso de las técnicas de diagnóstico preimplantacional en aquellas enfermedades genéticas graves, precoces y carentes de tratamiento. Este es el caso del gen BRCA2, una mutación agresiva, con un 60% de probabilidades de desarrollar la enfermedad y, además, de forma precoz. No obstante, y según la legislación vigente, este tipo de casos, en los que influyen más de un gen y factores ambientales, sin estar garantizado el desarrollo de la enfermedad, deben ser autorizados uno a uno por la Comisión. Ha sido un proceso largo y costoso, pero el deseado nacimiento de estos bebés compensa cualquier dificultad, y más sabiendo que con ellas se ha roto la cadena de riesgo para sus descendientes”, comenta el doctor Elkin Muñoz, director de IVI Vigo y ginecólogo de la paciente.

Laura (nombre ficticio, para preservar la identidad de la madre), portadora de la mutación genética, tiene antecedentes familiares directos de este tipo de cáncer. Esta situación aumentaría notablemente las probabilidades de que sus hijos padecieran cáncer de mama, motivo por el cual decidió acudir a IVI Vigo en 2013, con la idea de realizarse un tratamiento de DGP que le diera la oportunidad de gestar un bebé sano.

Con la ayuda de la división biotecnológica de IVI, Igenomix, analizamos los 11 embriones obtenidos, de los cuales 3 resultaron estar libres de la mutación del gen BRCA2. De estos, transferimos dos al útero de la paciente –de acuerdo a la voluntad de la misma- que afortunadamente dieron lugar a la gestación. Ocho meses más tarde nacerían Claudia y Andrea. Por su parte, el embrión restante fue vitrificado para una futura ampliación de la familia, si fuera el caso”, explica el Dr. Muñoz.

No obstante, para los defensores de la vida desde su inicio (desde el momento de la fecundación), este supuesto avance médico significa haber exterminado ocho embriones que eran sanos y viables aunque tuvieran la posibilidad (sólo la posibilidad) de desarrollar en el futuro cáncer de mama que aún así hubiera podido tratarse, y haber dejado uno en el limbo de la espera.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Cuando fracasar conduce al éxito

(Diario El Inefable) Hay ocasiones en que un fracaso se convierte en un éxito de dimensiones insospechadas; así sucedió en 1958 cuando, tratando de encontrar un nuevo anticonceptivo, se descubrió el tamoxifeno, una  sustancia de potente efecto antiestrogénico, pero que carecía de eficacia contrastada como anticonceptivo. A punto estuvieron de desechar tal descubrimiento, pero el Dr. Arthur Walpole, un endocrinólogo del equipo investigador, se dio cuenta que este producto podía combatir el desarrollo de algunos tumores de mama causados por los propios estrógenos del cuerpo humano. Estudios posteriores realizados en el Hospital Christie, de Manchester, confirmaron su eficacia y llevaron a su lanzamiento internacional a comienzos de los años 70. Durante muchos años ha sido no sólo el producto de referencia en la lucha contra el cáncer de mama, sino el producto más ampliamente utilizado en todo el mundo para su tratamiento e incluso, más recientemente, para su prevención.´De esta forma, el descubrimiento de un pésimo anticonceptivo se convirtió en uno de los más grandes éxitos en la historia de la Medicina.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Se demuestra el valor preventivo de cáncer de mama, de la dieta mediterránea

(Diario El Inefable) La dieta mediterránea reduce en dos terceras partes el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Así lo ha demostrado un ensayo clínico coordinado por la Universidad de Navarra dentro del estudio multicéntrico PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) y el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición CIBERobn  publicado en la revista JAMA.

Se trata del primer trabajo científico que demuestra el valor preventivo de la dieta mediterránea contra el cáncer de mama: “Los estudios realizados hasta ahora se basaban en la observación. Esta es la primera investigación que ofrece resultados de alto nivel científico tras una media de seguimiento de 4,8 años en una muestra de 4.282 mujeres”, ha resaltado el catedrático de Medicina Preventiva, Miguel Ángel Martínez-González, coordinador del estudio e investigador de Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IDISNA).

Las participantes, procedentes de toda España, siguieron tres tipos de dieta: mediterránea rica en aceite de oliva virgen extra, mediterránea complementada con frutos secos y una recomendación de dieta baja en grasas para el grupo de control. En los dos primeros casos los resultados confirman que se obtiene una menor incidencia de la enfermedad que es casi la tercera parte que en el grupo control. Según los autores del estudio, la asignación de las participantes  al patrón de dieta mediterráneo rico en aceite de oliva virgen -donde este suponga al menos el 15% de la energía ingerida- explica en gran parte la protección conseguida contra el cáncer de mama.

“Todo ello a pesar de que el grupo control, o grupo de comparación, también siguió una dieta ya de por sí saludable, lo que apunta a que los resultados podrían haber sido todavía más significativos si se hubiera comparado con un patrón de dieta como el que se sigue en países occidentales no mediterráneos”, aclara el doctor Martínez-González.