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domingo, 28 de abril de 2024

Cada vez hay más madres mayores de 40 años

(AZprensa) La maternidad tardía es una realidad cada vez más frecuente en la sociedad española. De hecho, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en la última década, los partos de mujeres de 40 años o más han aumentado un 19,3% y, a nivel europeo, España ya se sitúa a la cabeza de los países con mayor porcentaje de nacimientos de madres mayores de 40 años. Los cambios en los roles de género, así como las condiciones laborales y económicas, entre otros factores, han fomentado este retraso en la maternidad.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.

jueves, 8 de junio de 2023

A la gente se le olvida que para tener hijos hay que ser joven

(AZprensa) Las leyes de la Naturaleza son inmutables y sin embargo a los seres humanos se nos olvida constantemente. Un caso claro de esto lo tenemos con la gestación: Cada vez se retrasa más la edad de quedarse embarazada y se olvidan que la biología del cuerpo humano está diseñada para tener hijos cuando se es joven, no cuando es mayor.
 
Pero los datos son los que son. España es el segundo país de la Unión Europea con el índice de natalidad más bajo, con 1,1 hijos por mujer (según datos del año 2021).
 
Desde 2020, en España, la edad de la maternidad está por encima de los 30 años, acerándose en 2021 (último año del que hay registro) a los 33 años. Como indica el Dr. Juan José Espinós, presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), “la edad es el principal problema; a más edad, menos probabilidades de gestación. La probabilidad de que una mujer se quede embarazada con 30 años es de un 20% cada mes, porcentaje que baja hasta el 5% cuando tiene 40 años”.
 
Por motivos económicos, laborales, sociales, etc., pero sobre todo por egoísmo, se retrasa cada vez más la edad de quedarse embarazada y luego, claro está, hay que acudir a las técnicas de reproducción asistida. No olvidemos que según un informe de la Organización Mundial de la salud (OMS), una de cada seis personas (el 17,5 por ciento de los adultos) padece esterilidad.
 
Pero esa reticencia a tener hijos, o si se van a tener el retrasarlo lo más posible y tener si acaso sólo uno, sólo se da entre las parejas españolas y europeas. En cambio, los colectivos procedentes de otros continentes sí que tienen varios hijos y los tienen pronto (como marca la Naturaleza), con lo cual son ellos los que demográficamente están repoblando Europa.
 
Esa repoblación se hace de la manera tradicional en estos colectivos, mientras que en las parejas españolas y europeas lo que abunda cada vez más son la gestación en parejas del mismo sexo, en monoparentales y en personas mayores.
 
Todo esto ha dado lugar a un floreciente negocio de la fertilidad, mediante la conservación de semen y óvulos para que estos se puedan utilizar más adelante cuando “les venga bien”, y a quien mejor les viene –desde luego- es a los propietarios de esas clínicas. Estamos pasando, pues, de una sociedad en las que hombres y mujeres creaban descendencia con la ayuda sanitaria correspondiente, a una sociedad en la que proliferan las clínicas a las que acuden los clientes para pagar hijos a la medida de sus gustos y conveniencia.
 
En definitiva, lo que antes eran padres y madres, ahora son “clientes” y lo que antes eran médicos, hospitales y clínicas, ahora son “empresas”.
 

Ningún medio de comunicación con intereses comerciales o políticos podría publicar cosas así…
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martes, 22 de octubre de 2019

Se puede ser madre después del cáncer


(AZprensa) El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales. Tan solo en España, cada año se diagnostican alrededor de 33.307 nuevos cánceres de mama. Susana, Irene y Estrella, tres mujeres afectadas por esta enfermedad que ganaron la batalla al cáncer, comparten su historia para dar fuerza y apoyo a las mujeres que hoy se encuentran en su misma situación.

Susana, una toledana de 42 años, ha podido hacer realidad su mayor deseo gracias al Programa gratuito “Ser Madre después del cáncer” que IVI puso en marcha en 2007. La mejor de las recompensas a una dura lucha por superar el cáncer de mama que truncó su vida hace 7 años.

“Cuando me diagnosticaron cáncer de mama, directamente pensé: Me muero. Me lo comunicó la radióloga de la Unidad de Mama de mi hospital. Y en el momento en que pronunció esas tres fatídicas palabras, me atravesaron como puñales. Cáncer de mama… En ese preciso instante dejé de escuchar. Ella seguía hablando, pero mi mundo se paró en seco. Estaban conmigo mis padres, mi hermana e incluso unas compañeras. Pero el tiempo se detuvo a mi alrededor y yo solo pensaba: Cáncer, me muero. Me invadió una sensación de mareo, lágrimas que caían de manera incontenible por mi cara, y el mismo pensamiento que me atormentaba”, explica Susana.

Y, como bien apunta metafóricamente, se bajó del tren y se centró en la frase de su radióloga: “Piensa que es un año malo, con tratamientos, pruebas y demás”. Susana solo tenía un objetivo: sobrevivir.

“Cáncer” sigue siendo una palabra que sentencia, pero que, a día de hoy, y gracias a la ciencia, no es esa losa que marca el final.

El caso de Susana estuvo rodeado de carambolas. A sus 36 años en el momento del diagnóstico, y sin hijos, tuvo que replantearse el rumbo de su vida y luchar, como ella bien dice, por ese comodín para poder ser madre en un futuro.

“Por suerte o por desgracia, tardé mucho más en encauzar el tema de la maternidad por la unidad que me trató. Radióloga, cirujano, cirujano plástico y oncólogo perfilaron los pasos a seguir para atajar cuanto antes mi cáncer. Pero la opción de ser madre en un futuro no se barajó en ningún momento. Y casi por casualidad, de repente, se me encendieron todas las alertas: ¿Y qué pasa si quiero ser madre? Soy yo, primera persona, mujer, y para mí era importante ser madre. Tuve la suerte de conocer a una persona que hizo sus prácticas de Biología en IVI, así que me habló de las opciones que ofrecíais para mujeres como yo, con una dura batalla por afrontar y una ilusión a la que me negaba a renunciar”, añade.

Es importante conocer las opciones para ser padre o madre después de un cáncer. La divulgación y concienciación al respecto, no solo en la unidad de ginecología, sino en todas las áreas involucradas en el diagnóstico y tratamiento del cáncer, ayudan a que los pacientes sean conscientes de que esto es una realidad, y no una posibilidad remota. Es posible ser madre después del cáncer.

“Yo tenía claro que quería preservar mis ovocitos, así que insistí a mi oncólogo y le dije que necesitaba hacerlo. Y que, si no podía darme el tiempo que necesitaba para vitrificar mis óvulos, que me dejara morir, pero que quería preservar. Quise luchar por ese comodín, por mi autonomía y libertad para decidir si quería ser madre, y la ciencia me brindaba la oportunidad de hacerlo. Debía aprovecharlo”, afirma.

Gracias a esto, y 7 años después, Susana es mamá reciente de un bebé de 4 meses llamado Manuel.

“Cuando se abre la veda y tu oncólogo te da vía libre es algo emocionante. Entras en IVI con otro color, lo vives todo intensamente, y cuando se materializa es magia. Instalaciones modernas, la mayor tecnología, punteros en muchísimas cosas, pero el trato humano es verdaderamente bueno, cercano, involucrado en cada momento del proceso. He sido una persona para ellos, no un número más como podía pensar de una empresa de esta envergadura. IVI me devolvió la ilusión al ver que hay un proyecto social que todo su equipo humano vive y comparte. Tiene un equipo de profesionales detrás que te cuidan con mimo; juegas con caballo ganador. Y el miedo está ahí, pero cuando ves la eco, ves cómo crece y cómo evoluciona, el miedo desaparece. La maternidad es una energía que trasciende, un poder que puede con y contra todo. Y cuando se materializa, se despierta por la mañana y te sonríe, y te mira como si estuviera viendo a Dios, te emocionas y todo tiene sentido. Algo por lo que has luchado tanto tiempo y que tienes justo entre tus brazos. El mayor regalo”, concluye.

Como Susana, Irene y Estrella, más de 800 mujeres han vitrificado sus ovocitos en IVI, tras su diagnóstico de cáncer de mama, dentro de su programa gratuito para pacientes oncológicos. Fruto de ello, ya son 29 los bebés nacidos después de que sus madres le ganaran la batalla a su enfermedad, a los que se sumarán los 7 que vienen en camino.

Irene y Estrella emocionadas, escuchan con cierto anhelo las palabras de Susana. Ellas aún esperan el alta para poder emprender su camino hacia la maternidad con la misma valentía con la que han superado su cáncer de mama. Para todas ellas, la esperanza futura de ser madres les ha llenado de fuerza para hacer frente al gran gigante llamado cáncer.

Miedo, preocupación, incertidumbre, dudas, cientos de dudas y el inmenso deseo de ser madres les unió con un único fin: aferrarse a la vida.

La ciencia avanza, y como bien apuntaba el padre de Estrella para buscar el lado positivo a la realidad de su hija: “Tienes que pensar que has tenido suerte. Y que si hubieras nacido hace 50 años, probablemente te hubieras muerto. Y si hubieras tenido esto hace 15, probablemente no hubieras podido ser madre”.

Y es que IVI hizo posible el nacimiento de los primeros niños del mundo provenientes de ovocitos vitrificados de pacientes con cáncer. Conocimiento y experiencia a disposición de iniciativas sociales como esta, que dan como resultado ilusiones hechas vida.

¿Puede la preservación de mi fertilidad empeorar mi cáncer?

Las pacientes diagnosticadas de cáncer que acuden a una consulta de reproducción asistida para informarse acerca de la preservación de ovocitos llegan asustadas, lógicamente. Les preocupan el tiempo y las complicaciones que se puedan generar. Pero lo cierto es que ni el tiempo ni las complicaciones son ahora un problema.

Datos publicados acerca del seguimiento de pacientes que se han estimulado para congelar ovocitos muestran los mismos resultados de supervivencia que las que no lo han hecho. La estimulación ovárica para obtener ovocitos a vitrificar no repercute en la evolución del cáncer, y más cuando en todo momento se colabora con el oncólogo para ajustar el proceso y la medicación y que no influya en el tratamiento posterior que vaya a recibir la paciente. El protocolo está perfectamente definido para cada caso.

La vitrificación de ovocitos es una ventana de oportunidad que las pacientes oncológicas pueden aprovechar para guardar un comodín futuro de ser madres.

Y, por último, surge la eterna duda: ¿Qué posibilidades tengo de que esto funcione?

Los resultados siempre van ligados a la edad a la que se congelan los ovocitos. Cuanto más joven es la paciente en el momento de la vitrificación, más posibilidades futuras tendrá de poder ser madre con sus propios ovocitos.

Fuerza, apoyo y empuje, hay esperanza después del cáncer

Susana, Irene y Estrella dedican unas palabras a las mujeres que, como ellas, atraviesan uno de los momentos más difíciles de sus vidas: su lucha contra el cáncer de mama:

“Sé fuerte, lucha, no estás sola. Sigue adelante porque tienes muchas posibilidades”.

“Nunca pierdas la sonrisa ni pienses que no lo vas a superar. No dejes de luchar, la vida te espera. Esto solo es un paréntesis y no debes renunciar a ningún plan futuro”.

“Hoy llóralo. Pero a partir de mañana normalízalo y hacia adelante. Es un año malo, pero se sale”.

viernes, 11 de agosto de 2017

Decálogo para proteger la fertilidad

(AZprensa) La infertilidad es un problema que crece constantemente y más de 40 países se suman a las campañas que cada año pone en marcha la American Fertility Association (AFA) de Estados Unidos, para el cuidado de la fertilidad. El período de vacaciones, es una época propicia gracias a la ausencia de estrés y la disponibilidad de tiempo libre. Para ayudar a concebir un hijo de manera natural a aquellas parejas que desean tenerlo –en España cerca del 15% de las parejas tienen problemas para lograrlo- la AFA dispone de un decálogo.

Decálogo para proteger la fertilidad:
1.- No retrase demasiado la maternidad. La edad es uno de los condicionantes más importantes a la hora de tener hijos y la mujer cada vez se plantea la maternidad más tarde debido, en gran parte, a la incorporación al mundo laboral. Pero es a partir de los 35 cuando se comienzan a tener más dificultades para ser madre, ya que por cada año que se retrasa la maternidad las posibilidades de quedarse embarazada se reducen un 5%, debido a disminución de la calidad ovocitaria y la reserva de óvulos.

2.- No fume. Las mujeres que fuman, sobre todo más de 10 cigarrillos diarios, requieren más medicación con gonadotropinas para estimular la ovulación. Además, hay más ciclos cancelados y las tasas de implantación son más bajas. Hay también más posibilidades de sufrir abortos, gestaciones extrauterinas, en el caso de fumar más de 20 cigarrillos al día, y otras complicaciones como placenta previa, prematuridad, muerte súbita del lactante, así como una mayor demanda asistencia durante la lactancia.

3.- Reduzca el consumo de alcohol. Si bien el efecto del consumo de alcohol en las mujeres no ha sido claramente establecido, es recomendable reducir su ingesta, ya que algunos expertos aseguran que 2 o más bebidas alcohólicas al día pueden afectar negativamente a la fertilidad. Obviamente, el consumo de alcohol debe cesar por completo durante el embarazo.

4.- Vigile su peso. Las mujeres que quieran conseguir un embarazo deben evitar en la medida de lo posible la obesidad y, por tanto, no consumir alimentos elaborados con harinas refinadas, ya que aumentan los niveles de insulina que interfieren negativamente en la ovulación. Así, es recomendable sustituirlos por harinas integrales y evitar alimentos como la bollería industrial. Por otra parte, es aconsejable consumir alimentos con alto contenido en antioxidantes y ácidos grasos omega-3, ya que pueden mejorar la calidad de los óvulos. Está presente en alimentos como el pescado azul o la mayoría de los vegetales. Pero igual de perjudicial para la fertilidad es la pérdida drástica de peso o enfermedades como la anorexia nerviosa, ya que la producción de la hormona GnRH puede verse reducida y, en consecuencia, la ovulación puede volverse irregular. Además, el bajo peso puede también afectar a la disponibilidad del revestimiento uterino para permitir que el embrión pueda implantarse en él.

5.- Disminuya la ingesta de café. Diversos estudios aseguran que más de tres tazas de café contribuyen negativamente a la fertilidad femenina. Además, reduce la absorción del calcio por parte del organismo.

6.- Relájese. El estrés puede bajar el nivel de gonadotropinas y aumentar los niveles de prolactina, lo que puede desencadenar anovulación (ausencia de ovulación). Además, en mujeres que padecen un alto nivel de ansiedad y estrés las tasas de embarazo bajan y aumentan las posibilidades de sufrir un aborto.

7.- Practique deporte suave. Que el deporte es beneficioso para la salud y la calidad de vida de la mujer es algo que, hoy por hoy, nadie lo pone en duda. Previene enfermedades coronarias, facilita la amplitud respiratoria, elimina grasas y mejora el rendimiento físico, entre otras virtudes. Sin embargo, si está pensando en tener un hijo es recomendable bajar el ritmo y la intensidad del ejercicio y practicar deportes suaves como caminar o nadar.

8. - Cuidado con los fármacos que toma. Si está tomando medicamentos o sufre alguna enfermedad consulta a su médico antes de tratar de quedarte embarazada. Algunos fármacos, afectan a la fertilidad y otros pueden causar defectos en el feto e incluso abortos.

9. - El hombre también debe cuidarse. La calidad del semen ha decaído en los últimos años debido, en gran medida, al ritmo de vida y las condiciones ambientales. Para mantener una buena calidad espermática los expertos recomiendan evitar el consumo de tabaco, ya que puede influir en la reducción de la concentración espermática, de su movilidad y en alteraciones en su morfología, así como en un aumento de la fragmentación del ADN del gameto o en problemas de erección. Asimismo, se debe cuidar la alimentación pues la obesidad en el hombre puede causar también disfunción eréctil y una disminución de la frecuencia de las relaciones sexuales. El estrés, el exceso, los horarios prolongados de trabajo, la contaminación ambiental, la exposición al calor, el alcohol, e incluso el uso de ropa interior ajustada son otros de los factores que pueden debilitar el esperma.

10.- Si en un año no lo consigue, acuda al especialista. Cerca del 15% de las parejas españolas en edad fértil tienen problemas a la hora de concebir un hijo de manera natural y, sin embargo, la mitad de estas parejas infértiles no acude al médico para intentar solucionar su problema. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que si después de un año intentando tener un hijo de forma natural no se ha conseguido, se debe acudir a un especialista. En nuestro país, existen clínicas de reproducción asistida que le aconsejarán el tratamiento de fertilidad más adecuado para su problema.


Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac

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jueves, 2 de marzo de 2017

Retrasar la maternidad empeora las expectativas

(AZprensa) “Es un hecho fisiológico que a mayor edad menor reserva ovárica y mayor probabilidad de alteraciones cromosómicas. A partir de los 38-40 años, no solo acabaremos disponiendo de menos óvulos, sino que van a tener mayor probabilidad de errores cromosómicos cuando se generan los embriones -indica del Dr. Isidoro Bruna, director médico de HM Fertility Centres y miembro de la Junta directiva de la Sociedad Española de Fertilidad- de ahí la importancia de no retrasar la maternidad más allá de los 35-36 años”.

En general se recomienda que “siempre que se hable de una mujer sin problemas ginecológicos conocidos y menor de 35 años, lo indicado es esperar un año, manteniendo relaciones sexuales sin protección anticonceptiva, antes de acudir a una consulta de reproducción asistida”, pero “a partir de esa edad, deberían acudir si no han logrado el embarazo espontáneo en un plazo de seis meses”. Llegados a este punto hay que saber que “cuanto mayor es la edad, las mujeres producen un menor número de óvulos y de peor calidad, lo que genera más dificultades para conseguir el embarazo y la necesidad de recurrir a técnicas de reproducción asistida”.

Según los expertos, antes de realizar cualquier tratamiento de fertilidad, es fundamental medir la reserva ovárica de la mujer para valorar cómo va a responder a la estimulación. Cuanto menor sea la reserva ovárica mayor será la necesidad de buscar soluciones más eficientes como la fecundación in vitro o, en casos de reserva ovárica muy reducida, la donación de óvulos.

En cualquier caso hay que saber que la reproducción asistida tiende a buscar la mejor solución para cada caso concreto y no a aplicar protocolos estrictos, y esa individualización de los tratamientos permite obtener los mejores resultados. E incluso, actualmente, se dispone de estudios científicos que indican que la transferencia de un embrión de buena calidad no tiene menor probabilidad acumulada de embarazo que la trasferencia de dos embriones.

jueves, 29 de diciembre de 2016

La maternidad modifica el cerebro de la madre

(AZprensa) La maternidad provoca alteraciones duraderas en la estructura del cerebro, probablemente destinadas a mejorar la capacidad de la madre para proteger y relacionarse con el bebé.

Por primera vez, un equipo de investigadores ha llevado a cabo un estudio que compara la estructura del cerebro de las mujeres antes y después de su primer embarazo. La investigación es la primera en mostrar que el embarazo implica cambios que se mantienen a largo plazo –al menos hasta dos años después del parto- en la morfología del cerebro de la madre.

“Mediante el análisis de imágenes de resonancia magnética se ha podido observar cómo en las mujeres que han vivido su primer embarazo se reduce el volumen de la materia gris en regiones implicadas en las relaciones sociales. Parte de estas regiones se activan cuando la mujer observa la imagen de su bebé, de manera que probablemente los cambios corresponden a una especialización del cerebro para encarar los retos que supone la maternidad”, explica el Dr. Agustín Ballesteros, director de IVI Barcelona y colaborador en el estudio.

Por su parte, no se han encontrado evidencias de que el embarazo provoque ningún cambio ni en memoria ni en otras funciones intelectuales en las mujeres estudiadas y, por tanto, se cree que la pérdida de sustancia gris no implica ningún déficit cognitivo, sino todo lo contrario.

“Se trataría de una reestructuración del cerebro con finalidades adaptativas, con tal de incrementar la sensibilidad de la madre para detectar, por ejemplo, rostros amenazantes o para reconocer más fácilmente el estado emocional de su bebé”, añade el Dr. Ballesteros, quien ha estado acompañado en su colaboración por los doctores Cristina Pozzobon y Florencio Lucco, también de IVI Barcelona.

El estudio, dirigido por los investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), ha sido publicado en la revista “Nature Neuroscience”.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Familias sin padre: Cómo explicarlo a los niños

(AZprensa) Madres que crían solas a sus hijos han existido siempre; la diferencia es que ahora las mujeres eligen hacerlo, se preparan y escogen ese camino para formar su familia. Cada vez son más las madres que afrontan la maternidad de manera individual por elección propia, por ejemplo entre 2010-2015 (según datos del IVI) las mujeres que han acudido a alguna de sus clínicas para lograr un embarazo gracias a un donante han aumentado un 58 por ciento.

“La sociedad está cambiando y el papel de la mujer frente a la maternidad también”, comenta el Dr. Manuel Fernández, director de IVI Sevilla, añadiendo que “la sociedad debe prepararse para este nuevo modelo de familia”.

Según un estudio realizado por Mª Mar Tirado, psicóloga de IVI Sevilla y Marta Díez, psicóloga del Equipo de Diversidad Familiar de la Universidad de Sevilla, estas mujeres poseen una alta autoestima, una destacable satisfacción vital y en general, un buen equilibrio emocional. Sin embargo el 32% de estas madres asegura que su mayor preocupación es cómo explicarles y cuál será la reacción de estos niños frente a su origen. Por ello hacen las siguientes recomendaciones:

Cada edad, una necesidad.- Es fundamental adaptar cada respuesta a la edad del niño, o lo que es lo mismo a su nivel de madurez y comprensión. 

Hasta los 2 años.- El niño todavía no se cuestiona nada. En esta etapa se aconseja ir preparando el entorno para cuando haya que empezar a explicar al niño su modelo de familia, se haya creado un entorno seguro y normalizado.
Se puede ir dando información en forma de Minicuentos, especialmente si hablan de su propia familia. Cuando comience a decir sus primeras palabras se iniciará la siguiente etapa

Desde los 2 hasta los 7 años.- Los niños son a estas edades unidimensionales, es decir, poseen un pensamiento basado en el egocentrismo. Los detalles biológicos  no le interesan ni se los plantea, mejor no comentarlos. Se puede comenzar con información en la que el protagonista sea él: hablarle del embarazo, del parto… Lo importante es responder a sus preguntas y transmitirle tranquilidad. Explicar cómo se formó la familia y siempre desde un punto de vista muy afectivo:
“La mamá tenía muchas ganas de que estuvieras en mi vida. Te deseaba tanto!”. “Hay muchos tipos de familia y la nuestra es así”. Etc.
No es lo habitual, pero si él ya pregunta ¿Y por qué no tengo papá? Explicarle que como mamá no tenía una pareja con la que compartir la experiencia de la maternidad y que, no quería perderse esa experiencia, fue a un médico que le ayudó a ser madre. En esta explicación ya se puede mencionar la figura del donante.

Desde los 7 a los 12 años.- A estas edades ya necesitan datos concretos. Ya se puede y se debe meter conceptos biológicos, células, donantes, laboratorio…
Es importante dejar claro, que el donante es una persona que ayudó a que el niño viniera, pero no es su padre. En este tipo de familias, no hay papá. Explicar el papel importante del donante para que él está aquí, pero diferenciarlo del concepto padre. No hay, ya está. Siempre de forma clara y sencilla, la clave es mostrarse receptivo, escuchar sus dudas, contestar a sus comentarios.

Desde los 12 años hasta 15-20 años.- En estas edades hay que estar preparada para más preguntas, enfados, incluso reproches. El consejo es vivirlos con normalidad. Ahora más que nunca no hay que mostrar ningún sentimiento de culpa. Es importante estar segura y confiar en el modelo de familia elegido.
(Imagen: Pintura al óleo de la artista Raquel Godoy).

viernes, 8 de mayo de 2015

Maternidad a la carta

(AZprensa) Según los especialistas, de la población en edad reproductiva, el 15% de las parejas tendrá problemas para concebir un hijo. Actualmente, la principal causa reconocida de infertilidad es el retraso en la edad en que la mujer decide buscar su primer embarazo; no obstante, los avances terapéuticos permiten que el deseo de ser madre sea cada vez más sencillo y accesible, prueba de ellos es que cada año nacen en España 16.000 niños mediante alguna técnica de reproducción asistida.

En España, la decisión de tener el primer hijo se estima que se ha retrasado unos siete años en las últimas décadas, situando en 33 años la edad media de tener el primer hijo. En paralelo, en las clínicas de reproducción asistida, la edad media de las pacientes aumenta progresivamente hasta posicionarse por encima de los 37 años. Y el retraso de la maternidad continúa subiendo ya que, algunos estudios reconocen que hasta 7 de cada 10 españoles en edad reproductiva han decidido retrasar la decisión de ser padres debido a la actual situación laboral y económica.

Así, cada vez más mujeres deciden cómo y cuándo ser madres. "Por eso, técnicas como la preservación y la vitrificación social de ovocitos son fundamentales como una opción que permite a la mujer retrasar su maternidad. Así, las mujeres pueden congelar sus óvulos a edad joven y decidir más adelante la mejor edad y el mejor momento para ser madres", ha declarado el Dr. Ramón Aurell, jefe del Servicio de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Quirón Barcelona.