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jueves, 20 de agosto de 2026

El WhatsApp duele más a las mujeres. La ciencia lo certifica. Las mujeres, como era de esperar, prefieren hablar

Un Congreso Anual de la Liga Europea contra el Reumatismo presentó un estudio sobre el dolor que produce enviar mensajes de texto. Las conclusiones confirman lo que ya sabíamos: las mujeres prefieren hablar; los hombres teclear. Y el dolor se ha medido con escala VAS para demostrarlo.
 
(AZprensa) La ciencia reumatológica europea no descansa. Mientras otros investigadores del continente se afanan en resolver los grandes enigmas de la medicina —el cáncer, el Alzheimer, la resistencia a los antibióticos—, un equipo de valientes presentó en un Congreso Anual de la Liga Europea contra el Reumatismo (EULAR) un estudio que viene a iluminar una de las grandes preguntas de nuestro tiempo: ¿a quién le duelen más los dedos después de estar un buen rato enviando mensajes por el móvil?
 
La respuesta, con todo el rigor que otorga la escala VAS (Visual Analogue Scale) es la siguiente: a las mujeres. El doble que a los hombres, para ser exactos. Y el género resulta ser, según los investigadores, «la única variable independiente asociada con el dolor». No la edad. No el número de mensajes. No el tipo de teclado. El género. Solo el género.
 
HALLAZGOS DEL ESTUDIO · EULAR · ACTUALIZADO A LA ERA WHATSAPP
 
Variable estudiada: Dolor al enviar mensajes de texto (antes SMS, ahora WhatsApp; el dedo sufre igual)
Dolor en mujeres: El doble que en hombres, medido con escala VAS
Variable determinante: El género. Solo el género. Los investigadores lo han comprobado.
Conclusión científica: Las mujeres deberían hablar más y teclear menos.
Reacción previsible: Las mujeres llamarán a alguien para comentar el estudio
 
El WhatsApp como campo de batalla generacional
 
Conviene contextualizar. El estudio original hablaba de SMS, ese formato de mensaje de texto que las generaciones menores de treinta años conocen solo de oídas, como quien sabe que existían los telegramas pero nunca ha mandado uno. Hoy el equivalente es WhatsApp, y la mecánica del dolor es exactamente la misma: dedos sobre pantalla, sílabas a golpe de pulgar, autocorrector traicionero que convierte «voy ahora» en «bóveda lunar» con una frecuencia estadísticamente inexplicable.
 
Lo que el estudio confirma —con datos y con escala de dolor incluida— es algo que cualquier observador de la vida cotidiana había notado mucho antes de que ningún reumatólogo encendiera el ordenador: las mujeres prefieren hablar. El teléfono como instrumento de voz, no como instrumento de escritura. La conversación larga, detallada, con sus matices y sus silencios y sus «espera que te cuento», frente al mensaje escueto de los hombres, que en su versión más depurada consiste en un «ok» o, en los días de especial elocuencia, en un pulgar hacia arriba.
 
«Los investigadores han medido el dolor de mandar mensajes con una escala científica validada internacionalmente. La conclusión, con todo ese aparato metodológico, es que las mujeres deberían llamar. Lo que ya hacían antes de que existiera el estudio.»
 
La implicación práctica que nadie quiere señalar

Hay, sin embargo, una derivada del estudio que los investigadores no han abordado y que merece atención. Si las mujeres sufren el doble de dolor al teclear y sin embargo mandan tantos mensajes como —o más que— los hombres, eso significa una de dos cosas: o bien tienen un umbral de tolerancia al dolor muy superior al masculino —lo cual explicaría, de paso, muchas otras cosas de la historia de la humanidad—, o bien hay algo en el mensaje de WhatsApp que compensa ampliamente el dolor físico que produce enviarlo. Un misterio que la reumatología, de momento, ha preferido no investigar.
 
En cualquier caso, la recomendación científica que se desprende del estudio es de una claridad meridiana: si eres mujer y te duelen los dedos de tanto teclear, habla. Llama. Usa la voz para lo que la voz fue diseñada. Tu sistema musculoesquelético te lo agradecerá.
Y si eres hombre y no te duele nada de teclear, es que no estás mandando suficientes mensajes.
 
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“Melodien står igjen”: 

domingo, 6 de junio de 2021

Facebook cambia de chaqueta

(AZprensa) Han sido muchas las voces que han puesto en duda el origen del COVID-19 y han situado su origen en la manipulación humana de virus (muchos países tienen laboratorios dedicados a la investigación para la guerra bacteriológica) lo cual condujo a que bien por accidente o de forma intencionada se liberase y expandiese dicho virus. Sin embargo, desde el primer momento se impuso la “versión oficial” y se atacó, desprestigió o silenció a cuantos se apartaban de la línea oficial de pensamiento único impuesto.
 
El gigante de las redes sociales, Facebook se apuntó al carro ganador, es  decir, al “pensamiento único” y comenzó a censurar todas aquellas declaraciones que se hacían en sus redes sociales (Facebook, Instagram, Whatsapp y Messenger).
 
Pero ahora algo ha cambiado: el nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha ordenado una investigación para tratar de aclarar cuál ha sido el verdadero origen del virus.
 
Ante este cambio de actitud, Facebook no ha dudado en cambiarse de chaqueta otra vez y ha hecho una declaración institucional diciendo: "A la luz de la investigación en curso sobre los orígenes de COVID-19 y en consulta con expertos en salud pública, ya no eliminaremos los registros de que COVID-19 fue creado por el hombre".
 
Ya lo sabes, a partir de ahora Facebook no censurará a quienes pongan en duda la intervención humana en la creación y propagación de este virus, porque a partir de ahora esta es la nueva “versión oficial” y el nuevo “pensamiento único” que nos toca asumir.
 
Nada importa que el “pensamiento único” cambie con frecuencia a su opuesto; la población mundial ya ha dado sobradas muestras de su credulidad, docilidad y falta de criterio propio. Y si alguien ha destacado en esto ha sido el Gobierno español, implantando medidas contra el COVID-19 que cambiaban cada día e incluso cada pocas horas y no por algo parecido sino incluso por su contrario. El último ejemplo: En diciembre, cuando la situación era mucho peor, no se podía atender a los clientes dentro de los bares y restaurantes; después se fue levantando la mano y se permitió en reducidos grupos; y ahora que la situación es mucho mejor, quiere imponer de nuevo la restricción, aunque afortunadamente parece que la mayoría de Comunidades Autónomas no van a hacer caso al ministerio de Sanidad; al igual que tampoco le hace caso la mayoría de los ciudadanos que prefiere ponerse dos dosis de AstraZéneca antes que combinar esa vacuna con la de Pfizer tal como quería imponer el Gobierno.


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viernes, 29 de junio de 2018

Los médicos deben evitar el WhatsApp para comunicar datos de salud


(AZprensa) En la reunión con expertos realizada en el Colegio de Médicos de Madrid se ha advertido a los médicos que deben evitar comunicar datos de salud, a los pacientes, familiares u otros profesionales sanitarios, a través de programas de mensajería instantánea como el WhatsApp ya que éstos no garantizan la confidencialidad e integridad de la información.

Sobre las medidas de seguridad que se deben cumplir para proteger dicha información se recomienda, por ejemplo, digitalizar los expedientes, establecer contraseñas para acceder a los ficheros que contienen datos de carácter personal, encriptar la documentación sensible, destruir la documentación sensible innecesaria que se pueda tener, asegurarse de apagar el ordenador cuando se termina de pasar consulta y notificar las brechas de seguridad que afecten a datos de carácter personal en 72 horas a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).

Además, para adaptarse a la normativa existente al respecto, han recordado la necesidad de “contar con el consentimiento expreso para realizar comunicaciones comerciales y revisar los contratos que se tienen con los proveedores encargados del tratamiento de datos”.