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viernes, 30 de mayo de 2025

Pero ¿qué es un “Dircom”?

 
(AZprensa) La reputación, la percepción pública y la comunicación efectiva son determinantes para el éxito empresarial. Así las cosas, el Director de Comunicación (Dircom) se ha convertido en un componente esencial de las organizaciones modernas. Este profesional, especializado en gestionar la comunicación interna y externa de la empresa, no solo protege la imagen de la marca, sino que también impulsa su estrategia global.
 
¿Qué es un Dircom?
 
El Director de Comunicación, o Dircom, es el máximo responsable de diseñar, implementar y supervisar la estrategia de comunicación de una empresa. Este profesional actúa como el portavoz oficial de la organización, gestiona la relación con los medios, los stakeholders y el público interno, y asegura que todos los mensajes emitidos sean coherentes con los valores y objetivos de la empresa. Con formación en comunicación, periodismo, relaciones públicas o marketing, el Dircom combina habilidades estratégicas, creativas y analíticas para posicionar a la empresa de manera favorable en un entorno competitivo.
 
El Dircom desempeña un conjunto de funciones críticas que abarcan tanto la comunicación externa como la interna. Entre las más relevantes se encuentran:
 
-          Diseño de la estrategia de comunicación: El Dircom elabora un plan integral que alinea la comunicación con los objetivos estratégicos de la empresa, definiendo mensajes clave, audiencias objetivo y canales de difusión.
 
-          Gestión de la reputación corporativa: Protege y fortalece la imagen de la marca, anticipándose a posibles crisis y gestionándolas de manera efectiva cuando surgen.
 
-          Relación con los medios: Actúa como enlace principal con periodistas y medios de comunicación, gestionando entrevistas, comunicados de prensa y respuestas a consultas.
 
-          Comunicación interna: Fomenta una cultura organizacional sólida, asegurando que los empleados estén informados, alineados con los valores de la empresa y motivados.
 
-          Gestión de crisis: Diseña protocolos para enfrentar situaciones de emergencia, minimizando el impacto en la reputación y asegurando una comunicación clara y oportuna.
 
-          Coordinación de campañas de comunicación: Supervisa iniciativas publicitarias, de relaciones públicas o de marketing, garantizando consistencia en el mensaje y tono.
 
-          Análisis y medición: Evalúa el impacto de las acciones de comunicación mediante indicadores como el alcance, la percepción de marca o el engagement, ajustando estrategias según los resultados.
Pero ¿cómo debe encajar el Dircom dentro del organigrama de la empresa? En este sentido cabe señalar que el Dircom debe ocupar un lugar estratégico dentro del organigrama, reportando directamente al Director General (CEO) o al Comité de Dirección. Este posicionamiento asegura que la comunicación esté integrada en la toma de decisiones de alto nivel y que el Dircom tenga la autoridad necesaria para alinear las estrategias de comunicación con los objetivos globales de la empresa.
 
En el organigrama, el Dircom suele liderar un departamento de comunicación que puede incluir equipos de relaciones públicas, comunicación digital, prensa, comunicación interna y, en algunos casos, marketing. Dependiendo del tamaño de la empresa, este departamento puede ser compacto o contar con múltiples especialistas. Además, el Dircom colabora estrechamente con otros departamentos, como marketing, recursos humanos, ventas y asuntos legales, para garantizar una comunicación coherente y efectiva en todos los frentes.
En empresas pequeñas, donde no siempre existe un departamento de comunicación dedicado, el Dircom puede asumir un rol más operativo, trabajando con agencias externas o recursos limitados. Sin embargo, su enfoque estratégico sigue siendo crucial, evitando que la comunicación se delegue a empleados sin formación específica.
 
Incorporar a un Director de Comunicación profesional aporta múltiples beneficios a la empresa, entre los que podemos destacar los siguientes:
 
-          Fortalecimiento de la reputación: Un Dircom profesional construye una imagen sólida y coherente, generando confianza entre clientes, socios e inversores. Su capacidad para anticipar y gestionar crisis minimiza riesgos reputacionales.
 
-          Alineación estratégica: Al participar en las decisiones de alto nivel, el Dircom asegura que la comunicación refuerce los objetivos comerciales, desde el lanzamiento de un producto hasta la expansión a nuevos mercados.
 
-          Mejor comunicación interna: Un Dircom fomenta la transparencia y el compromiso de los empleados, lo que se traduce en mayor motivación, productividad y retención del talento.
 
-          Optimización de recursos: Con su experiencia, el Dircom maximiza el impacto de las campañas de comunicación, evitando gastos innecesarios en estrategias ineficaces o canales mal seleccionados.
 
-          Adaptación a entornos cambiantes: En un mundo donde las redes sociales, la opinión pública y las tendencias evolucionan rápidamente, un Dircom profesional está capacitado para navegar estos cambios y mantener a la empresa relevante.
 
-          Gestión efectiva de crisis: La preparación de un Dircom para enfrentar situaciones adversas, como controversias públicas o problemas legales, protege a la empresa de daños significativos.
Contar con un Director de Comunicación en la empresa es mucho más que contar con un portavoz o un gestor de prensa; el Dircom es un líder estratégico que impulsa la reputación, la cohesión interna y el posicionamiento de la empresa en un mercado competitivo. Al integrarlo en el organigrama en dependencia directa del Presidente o Director General, formando parte además del Comité de Dirección, las empresas garantizan que la comunicación sea un motor de crecimiento y no un área improvisada. Contar con un profesional formado en comunicación, con visión estratégica y habilidades especializadas, no solo protege a la organización de riesgos, sino que la posiciona como una marca sólida, confiable y preparada para los desafíos del futuro. Invertir en un Dircom no es una moda sino una decisión que maximiza el valor y el impacto de cualquier empresa.
 

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jueves, 26 de diciembre de 2024

¿Qué es un Dircom?

(AZprensa) Un Director de Comunicación (Dircom) es una figura profesional clave en el ámbito de la comunicación corporativa, tanto en el sector público como en el privado. Aquí se detallan sus principales funciones y características:
 
Definición y Estrategia de Comunicación: El Dircom es el responsable de diseñar y gestionar el plan estratégico de comunicación de una organización. Esto incluye la concepción, planificación y ejecución de las actividades comunicacionales que afectan tanto a la imagen pública como al funcionamiento interno de la empresa. La estrategia debe alinearse con los objetivos, la visión, la misión y los valores de la organización.
 
Gestión de Intangibles: Una de las tareas más destacadas del Dircom es la gestión de los activos intangibles de la empresa, como la reputación, la imagen y la notoriedad. Esto implica un constante diagnóstico del estado de percepción de los públicos relevantes (clientes, proveedores, accionistas, etc.), así como el análisis del impacto de cambios en estos activos.
 
Comunicación Interna y Externa: El Dircom debe asegurarse de que la comunicación fluya de manera eficaz tanto dentro como fuera de la organización. Internamente, se trata de fomentar una cultura corporativa coherente y motivadora, mientras que externamente, se encarga de la relación con medios, clientes, proveedores y otras partes interesadas.
 
Responsabilidad y Transparencia: Con la creciente importancia de la sostenibilidad y la responsabilidad social corporativa (RSC), el Dircom debe liderar políticas y planes que reflejen estos valores, asegurando que las comunicaciones sean transparentes y responsables.
 
Adaptación a la Era Digital: Hoy en día, el Dircom debe ser un nativo digital o adaptarse rápidamente a las nuevas tecnologías de comunicación, incluyendo redes sociales, análisis de datos y nuevas plataformas digitales. Esto es crucial para conectar y conversar con los públicos de la marca en un entorno cada vez más digitalizado.
 
Gestión de Crisis: La habilidad para gestionar crisis, anticipándose a ellas y respondiendo eficazmente cuando ocurren, es también una parte fundamental del rol del Dircom. La preparación y la capacidad de respuesta son claves para minimizar impactos negativos en la reputación de la empresa.
 
Desarrollo Profesional: El Dircom no trabaja en aislamiento; el networking y el desarrollo profesional continuo son esenciales para mantenerse al día con las tendencias y mejores prácticas en comunicación. Organizaciones como Dircom en España, así como otras asociaciones profesionales, facilitan estos aspectos.
 
En resumen, el Dircom (Director de Comunicación) es un estratega, gestor, y enlace clave entre la empresa y su entorno, que debe poseer una visión total de la empresa y unas habilidades demostradas tanto en comunicación tradicional como digital. Es un rol que ha ganado significativa relevancia con el tiempo, adaptándose a los cambios tecnológicos y sociales para asegurar que la empresa comunique efectiva y estratégicamente.
 

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jueves, 15 de agosto de 2024

Decálogo del Jefe ideal

(AZprensa) Todos dependemos de alguien, todos tenemos un jefe, o un director, o un presidente… o alguien a quien rendir cuentas, pero… ¿Cómo debe ser un buen jefe, director o presidente? La verdad es que analizando cuáles deben ser sus características, llegamos a la conclusión de que si hay alguno que reúna esas cualidades, se trata de una auténtica excepción. Pero ¡ojo! que sí existen jefes/directores/presidentes así; ¡que yo he conocido a uno! Por eso puedo afirmar que existir, sí existen, otra cosa es tener la suerte de tener a uno de estos escasísimos profesionales como jefe/director/presidente.
 
Para que tú mismo puedas comparar, aquí te dejo el “Decálogo del Jefe ideal”
 
1.- Tiene un trato afable y cercano con sus empleados, comportándose con ellos como un empleado más de la empresa aunque sea el director.
 
2.- Tiene un despacho de las mismas dimensiones que el de los demás cargos directivos de la empresa y con el mismo tipo de mobiliario.
 
3.- Siempre tiene abierta la puerta de su despacho para atender a sus empleados (excepto cuando, lógicamente, se encuentra reunido y en ese caso tiene la puerta cerrada).
 
4.- Se interesa por sus empleados, no sólo en los aspectos profesionales sino también en la faceta personal, preguntándoles y escuchando lo que estos le dicen.
 
5.- Utiliza los mismos aseos que sus empleados y toma el café en la misma máquina que sus empleados, aprovechando tal momento para charlar con ellos.
 
6.- Cuando viaja con los empleados utiliza la misma clase (sea esta turista o business) que sus empleados.
 
7.- Las reuniones con él son de diálogo constructivo, no de monólogo ni de imposición.
 
8.- Anima sus empleados a tomar iniciativas y emprender proyectos (siempre que estén bien fundamentados) sin penalizar el fracaso (si todo se hizo de acuerdo al plan establecido).
 
9.- Si tiene que corregir en algo a un empleado, lo hace en privado, nunca en público. Si tiene que elogiar lo hace en público o en privado, según lo que sea más conveniente en cada caso.
 
10.- Sabe delegar en sus empleados, dejándoles libertad y que estos asuman su responsabilidad.
 

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viernes, 21 de junio de 2024

Portavoz, Director, Jefe

(AZprensa) Resulta que muchas compañías no tienen claro quién debe ser Portavoz de la empresa, o si lo tienen claro lo ignoran porque prefieren otra cosa. Dejemos claro, pues, en este artículo, cuál debe ser la misión de un Portavoz, de un Director y de un Jefe.

 
Las compañías y organizaciones deben asumir su compromiso social ya que ellas mismas forman parte de la sociedad y esto exige una continua interacción. Si como personas individuales damos por sentado la necesidad de hablar unos con otros, como empresas u organizaciones esto no tiene por qué cambiar y así las mismas deben atender las peticiones de información que les requiere la sociedad y comunicar proactivamente todo aquello que pueda ser de interés para los ciudadanos, especialmente para aquellos a quienes afecte o pueda afectar de forma directa.
 
Sin embargo como en una empresa u organización hay muchas caras visibles y no todo puede focalizarse en su máximo responsable, es por lo que conviene designar un Portavoz. Este portavoz debe ser la cara y la voz de la empresa para atender a los medios de comunicación, tanto de forma proactiva como reactiva y por consiguiente debe tener no sólo el conocimiento suficiente (aunque no necesita ser un experto, ya que para puntualizaciones concretas puede siempre recurrir a los expertos) sino ser –sobre todo- un buen comunicador.
 
Ahora bien, ¿quién puede o debe ser ese portavoz? Para ello está la figura del Director de Comunicación, el cual, como miembro activo del equipo directivo, conoce en profundidad el sentir de la corporación a la que representa y además posee la formación necesaria para transmitir acertadamente los mensajes. El Director de Comunicación conoce la empresa, sabe hacia dónde se dirige la misma, sabe a quién acudir para una información técnica concreta, y sabe –sobre todo- cómo transmitir con impacto los mensajes para que calen en la audiencia y cómo salir airoso ante situaciones difíciles o complicadas que puedan plantearle los periodistas en algún momento. Como miembro del equipo directivo, cuenta además, con el respaldo de la Dirección. Para desempeñar este cargo lo ideal es que se haya formado en Ciencias de la Información y que posea una buena formación (incluyendo sesiones especiales de entrenamiento en intervenciones en televisión, radio, etc. así como en situaciones de crisis).
 
Cuando se dispone de esta figura, se lleva mucho ganado, puesto que los periodistas saben que siempre van a tener un portavoz disponible, alguien que además va a saber explicarles bien las cosas e incluso darles buenos titulares. Pero la realidad es que no todas las empresas y organizaciones disponen de esta figura y por consiguiente o no hay, o son varios o no existe el portavoz de la empresa. Este “Portavoz” suele actuar a desgana, porque o bien no le gusta actuar como tal o si le gusta hacerlo desea que sea cuando y como a él le convenga, no cómo y cuando quiera el periodista. Así, esta portavocía se va repartiendo sin ningún criterio definido, entre los directivos de la empresa, como una tarea adicional y molesta.
 
Estos portavoces suelen conocer muy bien la materia de que se trata, pero no suelen conocer tan bien cómo actuar ante los medios, cómo transmitir bien, y sobre todo, cómo facilitar el trabajo de los periodistas.
 
Afortunadamente, muchas empresas –dispongan o no de Director de Comunicación- van incorporando al menos la figura del Jefe de Prensa, el cual sirve de enlace entre los periodistas y el portavoz de turno. El Jefe de Prensa no es portavoz y por consiguiente no puede emitir ni sus propias opiniones ni las de la empresa, ya que es un “empleado” no un “portavoz” que la represente. Su trabajo es facilitar el trabajo de los periodistas actuando como enlace con el portavoz de turno que pueda atender las peticiones de los medios así como trabajar todas las informaciones que se generan en una empresa u organización, convertirlas en material periodístico interesante y lograr su máxima difusión.
 

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viernes, 26 de abril de 2019

Decálogo del Director o Jefe ideal


(AZprensa) En el mundo laboral todos tenemos alguien por encima, llámese jefe, director, presidente, etc. Pero ¿cómo es el trato con él? ¿Cómo se comporta con sus empleados? En “AZprensa” hemos elaborado este Decálogo para que nuestros lectores puedan comparar cuántos de estos puntos cumple el suyo y cómo está de cercano o alejado a lo que debe ser un Director o Jefe ideal:

1.- Tiene un trato afable y cercano con sus empleados, comportándose con ellos como un empleado más de la empresa aunque sea el director.

2.- Tiene un despacho de las mismas dimensiones que el de los demás cargos directivos de la empresa y con el mismo tipo de mobiliario.

3.- Siempre tiene abierta la puerta de su despacho para atender a sus empleados (excepto cuando, lógicamente, se encuentra reunido y en ese caso tiene la puerta cerrada).

4.- Se interesa por sus empleados, no sólo en los aspectos profesionales sino también en la faceta personal, preguntándoles y escuchando lo que estos le dicen.

5.- Utiliza los mismos aseos que sus empleados y toma el café en la misma máquina que sus empleados, aprovechando tal momento para charlar con ellos.

6.- Cuando viaja con los empleados utiliza la misma clase (sea esta turista o business) que sus empleados.

7.- Las reuniones con él son de diálogo constructivo, no de monólogo ni de imposición.

8.- Anima sus empleados a tomar iniciativas y emprender proyectos (siempre que estén bien fundamentados) sin penalizar el fracaso (si todo se hizo de acuerdo al plan establecido).

9.- Si tiene que corregir en algo a un empleado, lo hace en privado, nunca en público. Si tiene que elogiar lo hace en público o en privado, según lo que sea más conveniente en cada caso.

10.- Sabe delegar en sus empleados, dejándoles libertad y que estos asuman su responsabilidad.

Nota de la Redacción.- Quizás muchos lectores estén pensando que este decálogo es de ciencia-ficción, que no hay ningún director así; sin embargo el autor de este blog puede certificar que al menos sí existe uno: Carlos Trias.


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martes, 7 de agosto de 2018

Director de Comunicación ¿qué es eso?


(AZprensa) Aunque parezca mentira, la mayoría de los laboratorios farmacéuticos no saben qué es eso de un “Director de Comunicación”; por eso se hace necesario este artículo, para aclarar conceptos y para destacar la importancia de la comunicación en la industria farmacéutica que, por muchos años que pasen, siguen viviendo de espaldas a la sociedad.

¿Se imaginan este anuncio? : “Multinacional líder busca Director Financiero. No se necesita titulación ni experiencia”. Suena a chiste ¿verdad? Pues es una triste realidad presente aún en muchas compañías cuando de “Director de Comunicación” se trata.

En primer lugar, son muy pocas las compañías que cuentan con un Director de Comunicación, menos aún las que cuentan con un Departamento de Comunicación, y menos aún las que tienen integrada toda esta estructura en dependencia directa del Presidente o Director General.

Sin embargo –algo es algo- cada vez son más las empresas que cuentan con alguna persona que se dedica (total o parcialmente) a “eso de la comunicación”.

¿Cuál es su perfil? Pues es de lo más variopinto. En realidad, todos/as ellos suelen coincidir en dos puntos:

Primero, suelen ser personas que llevan trabajando muchos años en la compañía.

Segundo, casi ninguno de ellos es especialista en comunicación (léase: titulado en Ciencias de la Información).

Lo primero está bien. El tener mucha antigüedad en la compañía permite a estas personas conocer perfectamente los entresijos de la misma. Si son hábiles, sabrán en cada momento qué hacer, a quién dirigirse, cómo plantear una situación determinada, etc. Pero la pregunta es: ¿Les capacita esto para ser responsables de la comunicación? Y la respuesta es: NO. Es, desde luego, un valor añadido, pero no es esencial.

Para dirigir la comunicación de una compañía se precisa un amplio conocimiento de lo que es la comunicación, de cómo funciona y de cuál es su entorno. Hay que conocer el vehículo (la comunicación) y también hay que conocer la carretera y el estado del tráfico por donde circulemos (las características de los medios, sus necesidades, su situación actual y las personas que trabajan en los mismos).

Y aún hay más. Para un buen director de Comunicación, la información debe ser su prioridad nº 1 y todo su trabajo ha de estar supeditado a permitir que esta fluya libre, ágil y transparente.

Una “información” supeditada a los intereses de la compañía se volverá contra ella y le hará ganar el descrédito. Una información que sepa armonizar los intereses legítimos de la compañía con el derecho a conocer que tienen los medios y el público, será el mejor aliado que cualquier compañía pudiera desear como acompañante en un viaje de éxito.

Por todo ello, los máximos responsables de cualquier gran compañía, deberían integrar esta área en el nivel de dirección, dotándola de un equipo profesional, con los apropiados conocimientos y experiencia, tal y como se hace cuando se buscan profesionales en otras áreas.


Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
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El Manual de Comunicación que debería estar presente en todos los laboratorios farmacéuticos...
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sábado, 30 de abril de 2016

¿Quién dirige la comunicación?

(AZprensa) ¿Se imaginan este anuncio? : “Multinacional líder busca Director Financiero. No se necesita titulación ni experiencia”. Suena a chiste ¿verdad? Pues es una triste realidad presente aún en muchas compañías cuando de “Director de Comunicación” se trata.

En primer lugar, son muy pocas las compañías que cuentan con un Director de Comunicación, menos aún las que cuentan con un Departamento de Comunicación, y menos aún las que tienen integrada toda esta estructura en dependencia directa del Presidente o Director General.

Sin embargo –algo es algo- cada vez son más las empresas que cuentan con alguna persona que se dedica (total o parcialmente) a “eso de la comunicación”.

¿Cuál es su perfil? Pues es de lo más variopinto. En realidad, todos/as ellos suelen coincidir en dos puntos:

Primero, suelen ser personas que llevan trabajando muchos años en la compañía.
Segundo, casi ninguno de ellos es especialista en comunicación (léase: titulado en Ciencias de la Información).

Lo primero está bien. El tener mucha antigüedad en la compañía permite a estas personas conocer perfectamente los entresijos de la misma. Si son hábiles, sabrán en cada momento qué hacer, a quién dirigirse, cómo plantear una situación determinada, etc. Pero la pregunta es: ¿Les capacita esto para ser responsables de la comunicación? Y la respuesta es: NO. Es, desde luego, un valor añadido, pero no es esencial.

Para dirigir la comunicación de una compañía se precisa un amplio conocimiento de lo que es la comunicación, de cómo funciona y de cuál es su entorno. Hay que conocer el vehículo (la comunicación) y también hay que conocer la carretera y el estado del tráfico por donde circulemos (las características de los medios, sus necesidades, su situación actual y las personas que trabajan en los mismos).

Y aún hay más. Para un buen director de Comunicación, la información debe ser su prioridad nº 1 y todo su trabajo ha de estar supeditado a permitir que esta fluya libre, ágil y transparente.

Una “información” supeditada a los intereses de la compañía se volverá contra ella y le hará ganar el descrédito. Una información que sepa armonizar los intereses legítimos de la compañía con el derecho a conocer que tienen los medios y el público, será el mejor aliado que cualquier compañía pudiera desear como acompañante en un viaje de éxito.

Por todo ello, los máximos responsables de cualquier gran compañía, deberían integrar esta área en el nivel de dirección, dotándola de un equipo profesional, con los apropiados conocimientos y experiencia, tal y como se hace cuando se buscan profesionales en otras áreas.