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miércoles, 13 de mayo de 2026

Examen para los Dircom

(AZprensa)
Cuando yo estaba en activo, leí los resultados de una encuesta realizada por la consultora de Comunicación Grayling, recogiendo la opinión de 90 periodistas económicos, sobre los Directores de Comunicación (Dircom) y la nota que se desprendía de eso era un suspenso.
 
Transcurridos ya unos años desde que leí ese estudio, y desde la inmejorable perspectiva que da la jubilación, he creído oportuno y conveniente traer de nuevo a la actualidad los resultados de ese estudio y los comentarios que hice al respecto, para que seáis vosotros mismos quienes comprobéis si aquellos resultados se siguen manteniendo o no. ¿Habrán aprendido a hacer bien su trabajo los Dircom o seguimos igual que antes? Vosotros diréis…
 
- El 33,3% de los Dircom son poco o nada accesibles. (¡Justo lo contrario de lo que deben ser!)
- El 58,5% tiene un escaso conocimiento de los medios (¡Pero si eso es precisamente lo que deben conocer para su trabajo!)
- El 66,6% tienen poca agilidad a la hora de gestionar peticiones (¡Su misión es agilizar esas peticiones y si no pueden atenderlas decir que no en vez de dar infundadas esperanzas!)
- El 55,5% tiene insuficiente proactividad (¡Dios mío, con la cantidad de buenos profesionales que hay en el paro esperando poder trabajar!)
- El 65% son poco creíbles para los periodistas (¡A la vista de todo lo anterior la verdad es que no me extraña! ¡En cambio sí que me extraña que no estén ya de patitas en la calle! ¿Será que el nivel de incompetencia de nuestros gobernantes se ha trasladado también a los Dircom y a sus Jefes?)
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

viernes, 30 de mayo de 2025

Pero ¿qué es un “Dircom”?

 
(AZprensa) La reputación, la percepción pública y la comunicación efectiva son determinantes para el éxito empresarial. Así las cosas, el Director de Comunicación (Dircom) se ha convertido en un componente esencial de las organizaciones modernas. Este profesional, especializado en gestionar la comunicación interna y externa de la empresa, no solo protege la imagen de la marca, sino que también impulsa su estrategia global.
 
¿Qué es un Dircom?
 
El Director de Comunicación, o Dircom, es el máximo responsable de diseñar, implementar y supervisar la estrategia de comunicación de una empresa. Este profesional actúa como el portavoz oficial de la organización, gestiona la relación con los medios, los stakeholders y el público interno, y asegura que todos los mensajes emitidos sean coherentes con los valores y objetivos de la empresa. Con formación en comunicación, periodismo, relaciones públicas o marketing, el Dircom combina habilidades estratégicas, creativas y analíticas para posicionar a la empresa de manera favorable en un entorno competitivo.
 
El Dircom desempeña un conjunto de funciones críticas que abarcan tanto la comunicación externa como la interna. Entre las más relevantes se encuentran:
 
-          Diseño de la estrategia de comunicación: El Dircom elabora un plan integral que alinea la comunicación con los objetivos estratégicos de la empresa, definiendo mensajes clave, audiencias objetivo y canales de difusión.
 
-          Gestión de la reputación corporativa: Protege y fortalece la imagen de la marca, anticipándose a posibles crisis y gestionándolas de manera efectiva cuando surgen.
 
-          Relación con los medios: Actúa como enlace principal con periodistas y medios de comunicación, gestionando entrevistas, comunicados de prensa y respuestas a consultas.
 
-          Comunicación interna: Fomenta una cultura organizacional sólida, asegurando que los empleados estén informados, alineados con los valores de la empresa y motivados.
 
-          Gestión de crisis: Diseña protocolos para enfrentar situaciones de emergencia, minimizando el impacto en la reputación y asegurando una comunicación clara y oportuna.
 
-          Coordinación de campañas de comunicación: Supervisa iniciativas publicitarias, de relaciones públicas o de marketing, garantizando consistencia en el mensaje y tono.
 
-          Análisis y medición: Evalúa el impacto de las acciones de comunicación mediante indicadores como el alcance, la percepción de marca o el engagement, ajustando estrategias según los resultados.
Pero ¿cómo debe encajar el Dircom dentro del organigrama de la empresa? En este sentido cabe señalar que el Dircom debe ocupar un lugar estratégico dentro del organigrama, reportando directamente al Director General (CEO) o al Comité de Dirección. Este posicionamiento asegura que la comunicación esté integrada en la toma de decisiones de alto nivel y que el Dircom tenga la autoridad necesaria para alinear las estrategias de comunicación con los objetivos globales de la empresa.
 
En el organigrama, el Dircom suele liderar un departamento de comunicación que puede incluir equipos de relaciones públicas, comunicación digital, prensa, comunicación interna y, en algunos casos, marketing. Dependiendo del tamaño de la empresa, este departamento puede ser compacto o contar con múltiples especialistas. Además, el Dircom colabora estrechamente con otros departamentos, como marketing, recursos humanos, ventas y asuntos legales, para garantizar una comunicación coherente y efectiva en todos los frentes.
En empresas pequeñas, donde no siempre existe un departamento de comunicación dedicado, el Dircom puede asumir un rol más operativo, trabajando con agencias externas o recursos limitados. Sin embargo, su enfoque estratégico sigue siendo crucial, evitando que la comunicación se delegue a empleados sin formación específica.
 
Incorporar a un Director de Comunicación profesional aporta múltiples beneficios a la empresa, entre los que podemos destacar los siguientes:
 
-          Fortalecimiento de la reputación: Un Dircom profesional construye una imagen sólida y coherente, generando confianza entre clientes, socios e inversores. Su capacidad para anticipar y gestionar crisis minimiza riesgos reputacionales.
 
-          Alineación estratégica: Al participar en las decisiones de alto nivel, el Dircom asegura que la comunicación refuerce los objetivos comerciales, desde el lanzamiento de un producto hasta la expansión a nuevos mercados.
 
-          Mejor comunicación interna: Un Dircom fomenta la transparencia y el compromiso de los empleados, lo que se traduce en mayor motivación, productividad y retención del talento.
 
-          Optimización de recursos: Con su experiencia, el Dircom maximiza el impacto de las campañas de comunicación, evitando gastos innecesarios en estrategias ineficaces o canales mal seleccionados.
 
-          Adaptación a entornos cambiantes: En un mundo donde las redes sociales, la opinión pública y las tendencias evolucionan rápidamente, un Dircom profesional está capacitado para navegar estos cambios y mantener a la empresa relevante.
 
-          Gestión efectiva de crisis: La preparación de un Dircom para enfrentar situaciones adversas, como controversias públicas o problemas legales, protege a la empresa de daños significativos.
Contar con un Director de Comunicación en la empresa es mucho más que contar con un portavoz o un gestor de prensa; el Dircom es un líder estratégico que impulsa la reputación, la cohesión interna y el posicionamiento de la empresa en un mercado competitivo. Al integrarlo en el organigrama en dependencia directa del Presidente o Director General, formando parte además del Comité de Dirección, las empresas garantizan que la comunicación sea un motor de crecimiento y no un área improvisada. Contar con un profesional formado en comunicación, con visión estratégica y habilidades especializadas, no solo protege a la organización de riesgos, sino que la posiciona como una marca sólida, confiable y preparada para los desafíos del futuro. Invertir en un Dircom no es una moda sino una decisión que maximiza el valor y el impacto de cualquier empresa.
 

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sábado, 5 de abril de 2025

(8) Publicidad: Calidad de los medios y soportes

(AZprensa) Manejar un presupuesto de publicidad no es tarea fácil y hacer buena publicidad, tampoco. No se debe nunca “hacer por hacer” sino que la “Calidad” debe primar por encima de todo…
 
8.- Calidad de los medios y soportes
Al igual que en el punto anterior, la calidad del sitio donde nos anunciemos dejará su impronta en el producto anunciado. Si elegimos una revista seria, de calidad y prestigio, nuestro producto se verá acorde con el prestigio de esa revista, mientras que si nos anunciamos en una revistilla local, la imagen de nuestro producto quedará como la de un producto de segunda fila. En radio no es lo mismo anunciarse en una pequeña emisora local que en una gran cadena de radio. En publicidad exterior no es lo mismo anunciarse en un estadio de Primera o Segunda división de Fútbol que hacerlo en uno de categoría regional. No es lo mismo trasladar a un folleto el diseño artístico creado por una buena agencia de publicidad, que encargarle a una imprenta local que haga las veces de creativo publicitario.

Y sin embargo hay muchas empresas que no tienen esto en cuenta, que recurren a medios piratas o pobres simplemente porque son más baratos. ¿No dice el refrán “dime con quién andas y te diré quién eres”? Pues eso mismo: “Dime dónde te anuncias y te diré de qué categoría es tu producto”.
(Continuará…)
 

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martes, 1 de abril de 2025

Publicidad: Mix de medios

(AZprensa) En este repaso de lo que se debe hacer y no hacer con el presupuesto de Publicidad es lógico hablar del mix de medios…
 
4.- Mix de medios
El concepto de campaña de publicidad lleva implícita la utilización sincronizada y complementaria de varios medios de publicidad. Toda campaña que se precie debe utilizar varios medios publicitarios, con un mismo mensaje, durante un mismo y concreto periodo de tiempo, con un mismo estilo (gráfico, sonoro y visual), complementándose unos a otros para que a cada cliente potencial le llegue ese mismo mensaje no una vez, sino muchas, y no por un solo medio, sino por muchos. Televisión, Radio, Prensa, Internet (ahora), Publicidad exterior, promociones, demostraciones, megafonía, publicidad por correo (ahora ya se hace sólo por e-mail), obsequios publicitarios, concursos, ofertas, folletos (digitales e impresos), patrocinios… todo lo que sea capaz de abarcar la imaginación de un publicitario tendrá cabida en una campaña de publicidad y todos esos medios pueden hacerse complementarios. No es que haya que usarlos todos, que eso sería una exageración, sino que en cada caso deberemos elegir varios de ellos para modular a través de los mismos la campaña.
Por el contrario en ventas, parece que se conforman con usar un solo medio y con eso se quedan tan contentos diciendo “ya hemos hecho publicidad”. Y no, “Publicidad” no es hacer “un anuncio”.
(Continuará…)
 

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sábado, 13 de julio de 2024

A la Red lo que es de la Red

(AZprensa) ¿Cuántas veces has visto en un medio impreso un anuncio que te invita a visitar una web? Seguro que unas cuantas veces. Esos anuncios cuestan dinero y sin embargo, aun en el caso de llamar la atención y despertar el interés del lector, tendrán una repercusión nula y por consiguiente será dinero tirado. ¡Con el trabajo que cuesta repartir el dinero del presupuesto de publicidad para desperdiciarlo después de esa manera!
 
Es un error mil veces repetido el anunciar sitios de Internet (webs de empresa y webs de producto) en medios impresos.
 
Cuando uno está leyendo un medio impreso no suele tener a mano, encendido y disponible, el ordenador. En consecuencia, si ve el anuncio de una empresa que publicita una página web, aunque se sienta interesado por la misma, no tiene a mano el ordenador para acceder a ella y sólo muy rara vez se tomará la molestia de recordarla o de escribir esa dirección en un papel para entrar allí en cuanto tenga ocasión.
 
Esto que acabo de decir es evidente... y sin embargo siguen y siguen insertándose anuncios de este tipo en los medios impresos. Ese es un dinero prácticamente desperdiciado. Esa inversión habría que hacerla en medios digitales ya que en ese momento, el posible lector interesado, tiene muy fácil acceder al sitio al que le incitamos. Y para colmo, las tarifas en medios digitales son mucho más baratas que en medios impresos y por consiguiente el presupuesto que destinemos nos cundirá mucho más.
 
Para el éxito, pues, de una campaña de este tipo, habrá que seleccionar aquellos medios digitales más frecuentados por nuestro público objetivo, y preparar unas piezas publicitarias capaces de atraer su atención y el impulso suficiente para que haga ¡clic! y venga a nosotros.
 
PD.- Cuando escribí este artículo que hoy he recordado, también existían los teléfonos móviles y todo el mundo tenía teléfono móvil, pero no con la total esclavitud y dependencia que existe hoy día. Por eso, actualmente, insertar una llamada de atención para visitar una web en cualquier medio impreso, puede tener su recompensa inmediata, porque todos los seres humanos en la actualidad miramos más esa pantalla que el suelo que pisamos o la cara de la persona que tenemos a nuestro lado.
 

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miércoles, 10 de julio de 2024

Información periodística: la otra vía (2)

(AZprensa) Continuando nuestro análisis, vamos a ver las diferencias y semejanzas entre la comunicación publicitaria y la comunicación periodística, porque –aunque parezca mentira- muchos directivos de empresas siguen confundiendo ambos conceptos…
 
Publicidad vs información periodística
 
La Comunicación podríamos dividirla en dos grandes bloques: la comunicación publicitaria y la información periodística. Ambas van a llevar a los destinatarios el conocimiento de nuestro producto o servicio, pero ambas son muy diferentes. Analicemos brevemente las características de cada una de ellas.
 
La comunicación publicitaria podríamos identificarla con la palabra “dinero”. Es una información pagada y, como tal, se hace en la forma y modo en que queremos hacerla. Pagamos y exigimos, y por lo tanto decidimos cómo debe ser, cuándo y dónde debe salir, etc. Su coste suele ser bastante alto: cuanto mayor y mejor sea el espacio que ocupe, mayor será su coste y, cuanta mayor audiencia tenga el medio que utilicemos, mayor será el coste de difundir dicho mensaje. En cualquier caso, su impacto –si la campaña de comunicación ha sido elaborada por una buena Agencia de Publicidad- suele ser también muy alto. Que la buena publicidad es eficaz queda fuera de toda duda.
 
Sin embargo hay un factor que debemos también considerar, y es el de la credibilidad de esos mensajes. Y en el caso de la publicidad hay que reconocer que el grado de credibilidad suele ser bajo porque, entre otras cosas, nadie habla mal de sí mismo y, en consecuencia, los mensajes publicitarios sólo van a destacar los aspectos positivos que cada cual atribuye a su producto o servicio.
 
En el caso de la información periodística, la palabra con la cual podríamos identificarla sería la de “gratis”. Nosotros enviamos información a los medios para que la publiquen, pero son los medios quienes deciden si la publican o no, y en caso de hacerlo son también ellos quienes deciden si la reproducen tal cual, si la elaboran de nuevo, si la cambian, si la amplían, si la reducen, en qué momento la emiten, etc. Sin embargo su coste es cero, no hay que pagar nada al medio por la emisión de noticias sobre nuestros productos o servicios y, en última instancia, lo único que podríamos considerar como coste serían los honorarios de la Agencia de Comunicación con la que estuviésemos trabajando.
 
En cuanto al impacto de esa información, este es variable. Puede ser mucho más alto que el de la mejor de las campañas publicitarias, o prácticamente nulo. Depende en definitiva de una gran multitud de factores que, a la hora de la verdad, hacen que nuestra información –convertida ya en noticia- tenga un determinado enfoque, ocupe un determinado espacio y se vea rodeada de otras noticias que le quiten o no el protagonismo.
 

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lunes, 8 de julio de 2024

En Comunicación ya nada es lo que era

(AZprensa) Las cosas en Comunicación se mueven tan deprisa que cuesta trabajo seguir el ritmo de los tiempos. Valga este repaso, con algunos ejemplos, para comprender la necesidad de estar al día en Comunicación si no queremos perder el tren.
 
Es un hecho claro que la Comunicación se mide por la audiencia y que la velocidad es el signo de los tiempos. Hay un ejemplo que lo demuestra fehacientemente:
 
La radio tardó 38 años en ser escuchada por 50 millones de personas. Poco después llegó la televisión que alcanzó esa misma audiencia en tan sólo 13 años. Pero es que unos años más tarde irrumpió Internet en el mundo de la Comunicación y consiguió esa misma audiencia de 50 millones de personas en sólo 5 años. Y cuando creíamos que lo habíamos visto todo, aparece Facebook y consigue, no ya 50 sino 100 millones de usuarios ¡en tan sólo 9 meses!
 
¿Qué se puede decir ante estos hechos? Simplemente reconocer que el mundo de la Comunicación se mueve a tal velocidad que ya no basta estar en él, hay que seguir constantemente su movimiento.
 
Y ¿cómo está la situación en España? Resulta que en 1996 apenas el 1% de los españoles navegaba por la Red y actualmente (bueno, hace unos pocos años, cuando escribí este artículo) hay más de 22 millones de internautas en nuestro país. Esto supone +9,7% sobre el año anterior y +400% en los últimos 10 años (+350% en Europa), según datos del Estudio General de Medios, EGM.
 
Por otra parte, un estudio realizado por TNS en 46 países nos muestra tres tipos de internautas. Por una parte están los que se denominan “Buscadores de conocimiento” que son aquellos que utilizan Internet preferentemente como fuente educativa y de información. Luego están los “Funcionales”, que son aquellos a quienes mueve lo práctico, es decir, utilizar el correo electrónico, leer las noticias, hacer compras on line, etc. Finalmente está el grupo de los “Influyentes” que son aquellos para quienes Internet es una parte importante de sus vidas y que están muy presentes en las Redes sociales y, en mayor o menor medida, son agentes creadores de opinión.
 
¿A qué dedican su tiempo en la Red estos internautas? Según este mismo estudio, el e-mail es utilizado por el 76% de los mismos; después viene la búsqueda de noticias (48%) y a continuación la búsqueda específica de contenidos concretos que sean de su interés (37%). Pero en cuarto lugar ya aparece algo que está revolucionando el ya de por sí mundo revolucionado de Internet; nos referimos a las Redes Sociales a las que ya son adictos el 37% de los españoles (48% a escala mundial).
 
Otro aspecto a considerar es el tiempo que estos internautas dedican a Internet. Así vemos cómo el correo electrónico les ocupa 3,5 horas a la semana, seguido por el uso de las Redes sociales a las que dedican 2,6 horas a la semana. En total, nuestros internautas dedican a todos estos menesteres un total de 12 horas a la semana, sin contar aquí el uso profesional que cada uno pueda hacer de la Red.
 
Ya en un plan más anecdótico podemos ver cómo existen algunas diferencias –también aquí- entre hombres y mujeres. Así, por ejemplo, los hombres buscan preferentemente noticias, deporte o información sobre el tiempo. Por el contrario las mujeres se inclinan más por los espacios de entretenimiento y por las compras on line. Y otra característica curiosa es que las mujeres navegan por la Red más frecuentemente que los hombres, pero durante menos tiempo.
 
Hablábamos antes del boom de las Redes Sociales, y esto es tanto así que en la franja de edad de 16 a 20 años, son su actividad Nº 1 en Internet. Después, conforme aumenta la edad de los internautas, las redes sociales pierden algo de protagonismo. Por ejemplo, en la franja de edad de 45 a 60 años, las Redes Sociales son la actividad Nº 8. Pero en lo que coinciden todos los estudios es que, independientemente de cuál sea la franja de edad, el uso de las Redes Sociales va en aumento en todas ellas.
 
Quizás una de las claves que hay detrás de este exponencial crecimiento de las Redes Sociales ha sido la expansión y desarrollo de los dispositivos móviles. Actualmente el 21% de los jóvenes ya accede a Internet desde el móvil (14% España, 46% UK, 48% USA, 73% China). Además, en el móvil, la conexión a redes sociales es la 2ª actividad que más se realiza a diario y la que ocupa más tiempo (1,8 horas/semana).
 
Todos estos datos que he citado son de hace unos años, pero sirven perfectamente para darnos una idea de la velocidad astronómica en la que se ha sumido el mundo de la Comunicación.
 

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viernes, 21 de junio de 2024

Portavoz, Director, Jefe

(AZprensa) Resulta que muchas compañías no tienen claro quién debe ser Portavoz de la empresa, o si lo tienen claro lo ignoran porque prefieren otra cosa. Dejemos claro, pues, en este artículo, cuál debe ser la misión de un Portavoz, de un Director y de un Jefe.

 
Las compañías y organizaciones deben asumir su compromiso social ya que ellas mismas forman parte de la sociedad y esto exige una continua interacción. Si como personas individuales damos por sentado la necesidad de hablar unos con otros, como empresas u organizaciones esto no tiene por qué cambiar y así las mismas deben atender las peticiones de información que les requiere la sociedad y comunicar proactivamente todo aquello que pueda ser de interés para los ciudadanos, especialmente para aquellos a quienes afecte o pueda afectar de forma directa.
 
Sin embargo como en una empresa u organización hay muchas caras visibles y no todo puede focalizarse en su máximo responsable, es por lo que conviene designar un Portavoz. Este portavoz debe ser la cara y la voz de la empresa para atender a los medios de comunicación, tanto de forma proactiva como reactiva y por consiguiente debe tener no sólo el conocimiento suficiente (aunque no necesita ser un experto, ya que para puntualizaciones concretas puede siempre recurrir a los expertos) sino ser –sobre todo- un buen comunicador.
 
Ahora bien, ¿quién puede o debe ser ese portavoz? Para ello está la figura del Director de Comunicación, el cual, como miembro activo del equipo directivo, conoce en profundidad el sentir de la corporación a la que representa y además posee la formación necesaria para transmitir acertadamente los mensajes. El Director de Comunicación conoce la empresa, sabe hacia dónde se dirige la misma, sabe a quién acudir para una información técnica concreta, y sabe –sobre todo- cómo transmitir con impacto los mensajes para que calen en la audiencia y cómo salir airoso ante situaciones difíciles o complicadas que puedan plantearle los periodistas en algún momento. Como miembro del equipo directivo, cuenta además, con el respaldo de la Dirección. Para desempeñar este cargo lo ideal es que se haya formado en Ciencias de la Información y que posea una buena formación (incluyendo sesiones especiales de entrenamiento en intervenciones en televisión, radio, etc. así como en situaciones de crisis).
 
Cuando se dispone de esta figura, se lleva mucho ganado, puesto que los periodistas saben que siempre van a tener un portavoz disponible, alguien que además va a saber explicarles bien las cosas e incluso darles buenos titulares. Pero la realidad es que no todas las empresas y organizaciones disponen de esta figura y por consiguiente o no hay, o son varios o no existe el portavoz de la empresa. Este “Portavoz” suele actuar a desgana, porque o bien no le gusta actuar como tal o si le gusta hacerlo desea que sea cuando y como a él le convenga, no cómo y cuando quiera el periodista. Así, esta portavocía se va repartiendo sin ningún criterio definido, entre los directivos de la empresa, como una tarea adicional y molesta.
 
Estos portavoces suelen conocer muy bien la materia de que se trata, pero no suelen conocer tan bien cómo actuar ante los medios, cómo transmitir bien, y sobre todo, cómo facilitar el trabajo de los periodistas.
 
Afortunadamente, muchas empresas –dispongan o no de Director de Comunicación- van incorporando al menos la figura del Jefe de Prensa, el cual sirve de enlace entre los periodistas y el portavoz de turno. El Jefe de Prensa no es portavoz y por consiguiente no puede emitir ni sus propias opiniones ni las de la empresa, ya que es un “empleado” no un “portavoz” que la represente. Su trabajo es facilitar el trabajo de los periodistas actuando como enlace con el portavoz de turno que pueda atender las peticiones de los medios así como trabajar todas las informaciones que se generan en una empresa u organización, convertirlas en material periodístico interesante y lograr su máxima difusión.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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viernes, 19 de abril de 2024

Médicos vs Periodistas

(AZprensa) Cuando un médico atiende a un periodista debe comprender que no se encuentra ante un colega de profesión sino ante un especialista de otra profesión diferente como es el Periodismo. Por ello, los médicos deben afrontar esta experiencia con un mínimo de conocimientos sobre la forma en que deben responder a todas las preguntas que les van a formular los periodistas. Lo más básico y principal es que el médico entienda y aplique correctamente estos tres principios…
 
Cuando un periodista acude a un médico en busca de información, esta información puede ser de dos tipos, científica (sobre temas médicos, de investigación, de enfermedades, de tratamientos...) o profesional (sobre temas relativos al ejercicio de la profesión, su normativa, sus posicionamientos...). En cualquiera  de los dos casos, el médico debe entender que va a hablar con un periodista que (salvo algunas excepciones) carece de la suficiente formación en temas médicos e incluso en los relativos a dicha profesión.
 
Esto significa que el médico debe auto imponerse las exigencias de: concisión, claridad y sencillez.
 
Concisión porque la información que aparece en los medios siempre está resumida. En televisión, el tiempo es oro, y basta ver cualquier informativo para darse cuenta que cualquier noticia apenas si dispone de más de un minuto para ser contada. Pero no le va muy a la zaga la radio, en donde la cantidad de información es tanta que apenas si hay tiempo para desarrollar a fondo cualquier tema, sobre todo teniendo en cuenta que carece de la imagen que tanto ayuda a la hora de comprender las cosas. En medios escritos estamos en las mismas, el papel es caro y los medios regatean a sus propios periodistas el espacio que les dan para colocar ahí sus informaciones. Y finalmente tenemos Internet, en donde el espacio no es un problema, ya que puede incluirse ahí toda la información que se quiera... y sin embargo no se hace. ¿Por qué? Pues sencillamente porque a nadie le gusta “leer” en la pantalla de un ordenador, sino “consultar”, es decir, pasear la vista por informaciones breves, claras, sencillas, fáciles de entender y retener. Por lo tanto, unos medios porque no disponen de tiempo o espacio, y otro porque el propio lector no quiere dedicarle horas, el caso es que las informaciones han de ser siempre muy resumidas. Y si el periodista –que es quien las escribe- las va a dar resumidas ¿por qué el médico se empeña una y otra vez en darlas como si de un tratado de medicina o una sesuda conferencia se tratara? Vamos a ver: si la respuesta de un médico a la pregunta de un periodista es muy concisa, lo normal es que el periodista la traslade tal cual se la ha dado el propio médico. Por el contrario, si la respuesta es larga, farragosa, complicada, etc., lo que el periodista trasladará a su medio será un resumen o interpretación de la misma; un resumen o interpretación hecho por él mismo. Entonces ¿qué debería preferir el médico? ¿Sus propias palabras o las palabras del periodista que, encima, las habrá puesto en boca del médico? Está claro, si voy a decir algo, prefiero decirlo yo, que sean mis propias palabras y no las que quiera dar otra persona y encima atribuyéndolas a mí.
 
Pues esto, que parece elemental, sencillo a más no poder, es difícil,  dificilísimo de entender para los médicos. Son muy pocos los médicos capaces de sintetizar sus propios mensajes, quizás imbuidos por esa falsa sensación de que resumir indica falta de concomimiento y eso no pueden consentirlo sobre todo cuando saben que otros colegas van a leer o ver su intervención ante los medios.
 
Cualquier médico que vaya a hablar con un periodista debe conocer bien cuál es el perfil de los lectores de ese medio (no es lo mismo hablar para una revista profesional que para un medio general) y cuál va a ser la extensión de esa noticia (no es lo mismo un magazine o una página, que un minuto en un informativo o una simple columna en un periódico). Una vez conocido esto, una vez conocida si la extensión va a ser breve o brevísima, es cuando el médico puede condensar en unas pocas líneas o segundos el mensaje básico de lo que quiera transmitir. De la capacidad de concisión que el médico sea capaz de aplicar a sus palabras, dependerá el éxito de su intervención. El mérito o demérito no estará en el periodista sino en el propio médico. Si el material que se da al periodista es de buena calidad informativa, éste lo publicará tal cual, pero si ese material es un “rollo”... vete tú a saber qué es lo que finalmente se publicará.
 
Pero no basta con resumir, con ser muy conciso; también hay que hablar con claridad. Frases cortas, bien construidas, mensajes claros, no enrevesados. Si es en directo, el médico tendría que habérselo preparado muy bien antes; por el contrario, si es en una entrevista escrita o grabada, el médico se podrá permitir el lujo de rectificar, decir, añadir, de decir –por ejemplo- “bueno, pon mejor que...” y dejar así bien claro al periodista qué es lo que quería decir exactamente. Cuando un médico explique algo a un periodista debe tener en cuenta que no está hablando con un periodista, sino con sus lectores y, por consiguiente, la forma que utilice para expresarse debe estar adaptada para que la comprendan perfectamente esos lectores.
 
Finalmente está la exigencia de la sencillez. Las cosas –si queremos que nos entiendan- hay que explicarlas de una forma muy sencilla. Ya sé que hacerlo así quita glamour, que hasta cierto punto, repatea tener que hablar en un lenguaje tan burdo y elemental después de haber estudiado una carrera tan larga y exigente... pero aquí no estamos ante un tribunal que juzga nuestros méritos en unas oposiciones, sino ante personas normales y corrientes que no saben nada de medicina. Todo lo cual nos hace ver la importancia de adaptar el lenguaje y modo de expresión a la audiencia a la que nos dirijamos y por ello, en el caso de las entrevistas que los médicos suelen tener con los periodistas, hay que pensar en los lectores de esos periodistas y explicar las cosas de tal forma que estos últimos las entiendan; sólo así lograremos verlas tal como las dijimos; de lo contrario nos encontraremos después en los medios una desagradable sorpresa y posiblemente seamos el hazmerreír de nuestros colegas.
 
Resumiendo lo dicho hasta aquí: cuando un médico habla con un periodista debe responder con concisión, claridad y sencillez, pensando no la persona que tiene delante (el periodista) sino en las personas que van a ver, oír o leer esa información (tele espectadores, oyentes o lectores; es decir, la gente normal de la calle).
 
Pero cuando un médico interviene en un medio de comunicación, no sólo va a ser visto, oído y leído por la gente de la calle... sino también por sus colegas, por los responsables políticos, por los cargos de las instituciones médicas... todos estos son también gente a la que llegan los medios de comunicación y comparten con la “gente de la calle” el mismo calificativo de “audiencia del medio”. Y claro, no es lo mismo hablar en el recinto privado de una consulta médica, ante un único paciente, que ante una gran audiencia compuesta por todo tipo de personas. El riesgo existe, y ese riesgo tiene un nombre: posicionamiento.
 
Cuando un médico acepta responder a un periodista, acepta implícitamente el riesgo de posicionarse ante la opinión pública y ante la comunidad científica, profesional y política. Por eso, no deja de sorprender la ligereza con que muchos médicos se toman las intervenciones ante los medios de comunicación o la simple entrevista con un periodista. No son conscientes de la repercusión que pueden llegar a tener sus palabras. Por supuesto que muchas veces pasarán desapercibidas y apenas si tendrán repercusión, pero otras veces, sin embargo, pueden llegar a tener un impacto mediático increíble y por eso, por si acaso, conviene estar siempre preparados y –antes de cualquier intervención ante los medios- llevar preparado qué es lo que queremos decir y cómo lo vamos a decir. Es más, también debe llevarse preparado qué es lo que no queremos decir, en qué temas no vamos a “entrar al trapo”, cómo vamos a escapar si nos hacen tal pregunta incómoda, etc. Todo esto hay que llevarlo preparado. Si así lo hacemos, el mensaje que se transmita será el que nosotros hubiésemos querido y el posicionamiento que refleje la información emitida por los medios será aquél que ciertamente nos corresponda y con el que nos sintamos identificados.
 
De la “relación a dos” que antes existía, es decir “médico-paciente”, hemos pasado en la actualidad a una “relación a tres”, es decir: “médico, periodista, paciente”, y por ello el periodista no debería ser un desconocido para el médico; antes al contrario, el médico debe preocuparse por conocer mejor cómo son los periodistas y los medios de comunicación, y prepararse correctamente antes de cualquier intervención ante los mismos.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.
Fuente: “La Comunicación en Medicina”, Vicente Fisac. Amazon.

miércoles, 31 de agosto de 2022

“Vía Prensa” vs “Vía Publicidad”

(AZprensa) Al utilizar la “vía prensa”, es decir, comunicación a través de notas de prensa y ruedas de prensa en vez de hacer publicidad, conseguí –sin gastar una sola peseta del presupuesto de Publicidad- que el nombre de la compañía, con la noticia de su relanzamiento como líder del sector ocupase su espacio en muchos periódicos y revistas, e incluso en emisoras de radio. La modesta campaña de Publicidad adicional (26 anuncios en periódicos y revistas) había costado “un pastón”, una barbaridad, y sin embargo con la “vía prensa” acababa de conseguir gratis una difusión mucho mayor y más positiva.
 
Aquello me hizo pensar en la posibilidad de utilizar la “vía prensa” para potenciar la imagen corporativa de la compañía. Sin necesidad de contar con presupuesto podía conseguir muchos espacios gratuitos en los medios de comunicación. Y lo que era más importante: me daba cuenta que aquello era claramente diferente a la Publicidad. Mientras la Publicidad habla siempre bien de tu empresa y tus productos (sería de tontos no hacerlo), lo publicado por los periodistas en sus medios de comunicación eran noticias redactadas por los propios periodistas (en base a lo que les había enviado, pero diferente en muchos casos) y no tenía ni el aspecto ni el “tufo” de publicidad de los anuncios. En consecuencia: una noticia tiene credibilidad porque la redacta alguien ajeno a la empresa o producto y genera (si la noticia es positiva) una sensación de confianza. Por el contrario la visualización de un anuncio puede ser muy vistosa, incluso espectacular, pero quien lo ve (o lo escucha) ya sabe –lo identifica claramente- que es una nuncio y por lo tanto ya sabe que “¡qué va a decir la empresa sino que sus productos son muy buenos!”.
 

“Lecturas diferentes”: 

domingo, 13 de febrero de 2022

Jauría política y mediática
















(AZprensa) Hoy queremos aportar nuestra modesta voz para que el sentido común no quede sepultado por la avalancha de ignorantes que copan los espacios televisivos y todos los demás medios de “desinformación” incluidas las redes sociales.
 
Adjuntamos al final de este artículo un enlace con un comentario serio, documentado, equilibrado, sobre el linchamiento mediático que ha sufrido J.R. Laporte y que dice cosas como estas:
 
“La eficacia que tiene de un determinado fármaco en condiciones de laboratorio no es nunca la misma que la efectividad del mismo cuando se administra en la vida real”
 
“Una farmacovigilancia seria que brilla por su ausencia en España”
 
“Laporte se presentó en el Congreso de los Diputados sólo, a petición de los grupos parlamentarios del partido Socialista y Unidas Podemos”
 
“De 349 diputados y diputadas solo acuden tres”
 
“La intervención de Laporte fue respetuosa, clara y documentada en todas y cada una de sus afirmaciones”
 
“Siempre fue crítico con la industria farmacéutica, poderoso enemigo”
 
“Valora críticamente el proceso de investigación y transparencia de las empresas farmacéuticas, y cuestiona severamente el proceso de farmacovigilancia y las evidencias que sustentan la administración indefinida hasta el final de los tiempos de dosis de recuerdo sin tener en consideración el riesgo (tanto de la infección como de la vacuna) en diferentes grupos, no todos igualmente vulnerables”
 
“El linchamiento físico está mal visto, pero no el linchamiento moral ni la censura”
 
En definitiva, querido lector de “AZprensa”, puedes optar por dos caminos: ser un ignorante y creerte todo lo que te dicen los “medios de manipulación” o informarte primero para después formarte tu propia opinión.
 
Si eliges este segundo camino, aquí tienes el enlace con el citado artículo:
https://gerentedemediado.blogspot.com/?fbclid=IwAR23xrsLVw_Lf7lOdBQK3dciwlq6XUnERV1LfdeE5IJCGjYAhZTj_PwODnE
 
Y si te interesa saber lo que dijo Laporte en el Congreso de los Diputados (ten en cuenta que el vídeo está censurado en casi todas partes) aquí tienes el enlace con el texto de completo de su intervención en el Congreso de los Diputados):
http://www.nogracias.org/wp-content/uploads/2022/02/Comision-Vacunacion-Covid-JR-Laporte-Con-Enlaces.pdf
 
Nota de la Redacción de “AZprensa”.- Frente a la jauría política y mediática siempre quedará un resquicio, por pequeño que sea, para la libertad.
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martes, 28 de diciembre de 2021

Estas son las “razones científicas” que nos obligan a llevar mascarilla al aire libre

(AZprensa) El Gobierno de España ha vuelto a obligar a llevar mascarilla en espacios abiertos, pero ¿cuáles son los argumentos científicos en que se ha apoyado el Gobierno para tomar tal decisión? Hace unos días, el periodista Vicente Vallés se lo preguntó directamente a la ministra de Sanidad y esta respondió que se basaban en un estudio del Instituto de Salud Carlos III, pero ¿qué dice ese estudio?
 
Vamos a tener que explicar un poco este “estudio científico”:
 
1.- En primer lugar hay que aclarar que no es ningún estudio ni mucho menos “científico”; se trata simplemente de una encuesta de opinión que viene realizando periódicamente este centro de investigación dependiente del Gobierno.
 
2.- La encuesta recoge la opinión de 1.000 personas, pero no expertos en salud, sino gente normal y corriente de la calle.
 
3.- En la encuesta se les pedía que valorasen de 1 a 5 si consideraban conveniente usar mascarillas al aire libre (siendo 5 “totalmente de acuerdo en que se lleven” y 1 “no las veo necesarias”).
 
4.- La puntuación media de esta encuesta fue de 2,9 lo que significa que sólo hay unas pocas personas más a favor que en contra.
 
5.- Pero esta encuesta se había realizado anteriormente y en septiembre arrojó un resultado de 2,6 que subió a 3,2 en octubre y ahora ha vuelto a bajar a 2,9.
 
Conclusión: Las 1.000 personas encuestadas no ven el uso de mascarilla al aire libre muy necesario y para colmo la puntuación es inferior a la de la encuesta anterior.
 
Resultado: Al Gobierno no le ha gustado ni el resultado de la encuesta ni que la puntuación haya bajado, así que ha decidido castigar a la población haciendo obligatorio su uso.
 
Inmediatamente todos los medios de “manipulación” han redoblado sus esfuerzos para apoyar esa medida tan “científica” y que la gente deje de pensar por sí misma y se centre solo en seguir obedientemente lo que le diga el Gobierno. 

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