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miércoles, 13 de mayo de 2026

Examen para los Dircom

(AZprensa)
Cuando yo estaba en activo, leí los resultados de una encuesta realizada por la consultora de Comunicación Grayling, recogiendo la opinión de 90 periodistas económicos, sobre los Directores de Comunicación (Dircom) y la nota que se desprendía de eso era un suspenso.
 
Transcurridos ya unos años desde que leí ese estudio, y desde la inmejorable perspectiva que da la jubilación, he creído oportuno y conveniente traer de nuevo a la actualidad los resultados de ese estudio y los comentarios que hice al respecto, para que seáis vosotros mismos quienes comprobéis si aquellos resultados se siguen manteniendo o no. ¿Habrán aprendido a hacer bien su trabajo los Dircom o seguimos igual que antes? Vosotros diréis…
 
- El 33,3% de los Dircom son poco o nada accesibles. (¡Justo lo contrario de lo que deben ser!)
- El 58,5% tiene un escaso conocimiento de los medios (¡Pero si eso es precisamente lo que deben conocer para su trabajo!)
- El 66,6% tienen poca agilidad a la hora de gestionar peticiones (¡Su misión es agilizar esas peticiones y si no pueden atenderlas decir que no en vez de dar infundadas esperanzas!)
- El 55,5% tiene insuficiente proactividad (¡Dios mío, con la cantidad de buenos profesionales que hay en el paro esperando poder trabajar!)
- El 65% son poco creíbles para los periodistas (¡A la vista de todo lo anterior la verdad es que no me extraña! ¡En cambio sí que me extraña que no estén ya de patitas en la calle! ¿Será que el nivel de incompetencia de nuestros gobernantes se ha trasladado también a los Dircom y a sus Jefes?)
 

Biblioteca Fisac
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jueves, 4 de diciembre de 2025

Por qué los directivos admiran a los informáticos y desconfían de los responsables de Comunicación

(AZprensa) Nos pasa a todos los que trabajamos en Comunicación: sentimos una sana envidia de nuestros compañeros de Sistemas. Cuando un presidente o un consejero delegado entra en una reunión técnica, escucha al director… y asiente. Pregunta poco, opina menos y termina la frase con un “haz lo que consideres oportuno”.
 
Cuando entra en una reunión de Comunicación, de pronto todo el mundo es experto: “yo haría una rueda de prensa”, “esto hay que contarlo así”, “ponlo en redes esta misma tarde”, “¿por qué no llamamos a tal periodista?”. ¿Cuál es la diferencia? El lenguaje.
 
El informático habla en inglés mezclado con siglas, protocolos, arquitecturas y conceptos que suenan a física cuántica. El directivo no entiende nada → se siente pequeño → calla → delega → admira.
El responsable de Comunicación habla claro, con frases completas y palabras que cualquiera puede repetir en una cena familiar. El directivo entiende todo → se siente grande → opina → decide → interfiere.
Paradoja cruel: cuanto mejor hacemos nuestro trabajo (ser comprensibles), más fácil resulta que nos quiten la autoridad.
 
Lo que los máximos directivos deberían hacer (y casi nunca hacen)
 
Contratar a un profesional de Comunicación en quien confíen de verdad.
(Si no confían, el error de selección es suyo, no del profesional).
Mantenerlo informado de todo: lo que la empresa hace hoy y lo que planea hacer mañana.
Información completa, veraz y a tiempo.
Dejar que sea el responsable de Comunicación quien decida la estrategia y las acciones:  ¿Merece este tema una rueda de prensa o basta una nota de prensa? ¿Conviene una entrevista exclusiva o solo unas declaraciones? ¿Es relevante para la sociedad o solo para nuestro ego interno? ¿Quién debe dar la cara, con qué mensajes clave y con qué tono?
Eso es exactamente lo que hacen con el director financiero, el director jurídico o el director de Sistemas: no le dicen cómo configurar un firewall ni cómo provisionar un crédito puente. Le dan objetivos y confían en su criterio técnico.
 
Conclusión
 
La Comunicación no es opinión; es disciplina.
Tiene metodología, timing, riesgos reputacionales medidos y consecuencias legales.
No es “contar cosas bonitas” ni “salir mucho en la tele”.
Mientras hablemos en lenguaje humano —nuestra mayor virtud profesional—, siempre habrá quien crea que puede hacerlo mejor que nosotros.
La solución no es hablar en jerga incomprensible (eso sería traicionar nuestra propia función).
La solución es que los líderes entiendan de una vez que comunicar bien es tan técnico, tan especializado y tan crítico como programar el ERP o cerrar el balance.
Hasta que eso ocurra, seguiremos siendo el único departamento al que todo el mundo cree que puede dirigir… precisamente porque hacemos que parezca fácil.
Y, paradójicamente, esa es la prueba definitiva de que lo hacemos muy bien.
 
Fdo: Un Dircom
 

Novelas escogidas
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viernes, 30 de mayo de 2025

Pero ¿qué es un “Dircom”?

 
(AZprensa) La reputación, la percepción pública y la comunicación efectiva son determinantes para el éxito empresarial. Así las cosas, el Director de Comunicación (Dircom) se ha convertido en un componente esencial de las organizaciones modernas. Este profesional, especializado en gestionar la comunicación interna y externa de la empresa, no solo protege la imagen de la marca, sino que también impulsa su estrategia global.
 
¿Qué es un Dircom?
 
El Director de Comunicación, o Dircom, es el máximo responsable de diseñar, implementar y supervisar la estrategia de comunicación de una empresa. Este profesional actúa como el portavoz oficial de la organización, gestiona la relación con los medios, los stakeholders y el público interno, y asegura que todos los mensajes emitidos sean coherentes con los valores y objetivos de la empresa. Con formación en comunicación, periodismo, relaciones públicas o marketing, el Dircom combina habilidades estratégicas, creativas y analíticas para posicionar a la empresa de manera favorable en un entorno competitivo.
 
El Dircom desempeña un conjunto de funciones críticas que abarcan tanto la comunicación externa como la interna. Entre las más relevantes se encuentran:
 
-          Diseño de la estrategia de comunicación: El Dircom elabora un plan integral que alinea la comunicación con los objetivos estratégicos de la empresa, definiendo mensajes clave, audiencias objetivo y canales de difusión.
 
-          Gestión de la reputación corporativa: Protege y fortalece la imagen de la marca, anticipándose a posibles crisis y gestionándolas de manera efectiva cuando surgen.
 
-          Relación con los medios: Actúa como enlace principal con periodistas y medios de comunicación, gestionando entrevistas, comunicados de prensa y respuestas a consultas.
 
-          Comunicación interna: Fomenta una cultura organizacional sólida, asegurando que los empleados estén informados, alineados con los valores de la empresa y motivados.
 
-          Gestión de crisis: Diseña protocolos para enfrentar situaciones de emergencia, minimizando el impacto en la reputación y asegurando una comunicación clara y oportuna.
 
-          Coordinación de campañas de comunicación: Supervisa iniciativas publicitarias, de relaciones públicas o de marketing, garantizando consistencia en el mensaje y tono.
 
-          Análisis y medición: Evalúa el impacto de las acciones de comunicación mediante indicadores como el alcance, la percepción de marca o el engagement, ajustando estrategias según los resultados.
Pero ¿cómo debe encajar el Dircom dentro del organigrama de la empresa? En este sentido cabe señalar que el Dircom debe ocupar un lugar estratégico dentro del organigrama, reportando directamente al Director General (CEO) o al Comité de Dirección. Este posicionamiento asegura que la comunicación esté integrada en la toma de decisiones de alto nivel y que el Dircom tenga la autoridad necesaria para alinear las estrategias de comunicación con los objetivos globales de la empresa.
 
En el organigrama, el Dircom suele liderar un departamento de comunicación que puede incluir equipos de relaciones públicas, comunicación digital, prensa, comunicación interna y, en algunos casos, marketing. Dependiendo del tamaño de la empresa, este departamento puede ser compacto o contar con múltiples especialistas. Además, el Dircom colabora estrechamente con otros departamentos, como marketing, recursos humanos, ventas y asuntos legales, para garantizar una comunicación coherente y efectiva en todos los frentes.
En empresas pequeñas, donde no siempre existe un departamento de comunicación dedicado, el Dircom puede asumir un rol más operativo, trabajando con agencias externas o recursos limitados. Sin embargo, su enfoque estratégico sigue siendo crucial, evitando que la comunicación se delegue a empleados sin formación específica.
 
Incorporar a un Director de Comunicación profesional aporta múltiples beneficios a la empresa, entre los que podemos destacar los siguientes:
 
-          Fortalecimiento de la reputación: Un Dircom profesional construye una imagen sólida y coherente, generando confianza entre clientes, socios e inversores. Su capacidad para anticipar y gestionar crisis minimiza riesgos reputacionales.
 
-          Alineación estratégica: Al participar en las decisiones de alto nivel, el Dircom asegura que la comunicación refuerce los objetivos comerciales, desde el lanzamiento de un producto hasta la expansión a nuevos mercados.
 
-          Mejor comunicación interna: Un Dircom fomenta la transparencia y el compromiso de los empleados, lo que se traduce en mayor motivación, productividad y retención del talento.
 
-          Optimización de recursos: Con su experiencia, el Dircom maximiza el impacto de las campañas de comunicación, evitando gastos innecesarios en estrategias ineficaces o canales mal seleccionados.
 
-          Adaptación a entornos cambiantes: En un mundo donde las redes sociales, la opinión pública y las tendencias evolucionan rápidamente, un Dircom profesional está capacitado para navegar estos cambios y mantener a la empresa relevante.
 
-          Gestión efectiva de crisis: La preparación de un Dircom para enfrentar situaciones adversas, como controversias públicas o problemas legales, protege a la empresa de daños significativos.
Contar con un Director de Comunicación en la empresa es mucho más que contar con un portavoz o un gestor de prensa; el Dircom es un líder estratégico que impulsa la reputación, la cohesión interna y el posicionamiento de la empresa en un mercado competitivo. Al integrarlo en el organigrama en dependencia directa del Presidente o Director General, formando parte además del Comité de Dirección, las empresas garantizan que la comunicación sea un motor de crecimiento y no un área improvisada. Contar con un profesional formado en comunicación, con visión estratégica y habilidades especializadas, no solo protege a la organización de riesgos, sino que la posiciona como una marca sólida, confiable y preparada para los desafíos del futuro. Invertir en un Dircom no es una moda sino una decisión que maximiza el valor y el impacto de cualquier empresa.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
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domingo, 2 de febrero de 2025

Esos Directivos prepotentes…

(AZprensa) A lo largo de mi vida he conocido a numerosos directivos. La mayoría no piden opinión al responsable de Comunicación, sino que imponen sus condiciones: “Quiero que me organices una rueda de prensa para pasado mañana (que es cuando tengo un rato libre), a las siete de la tarde (la hora que mejor me viene), en tal sitio (porque tengo que estar allí por otro asunto)”. Cuando el responsable de Comunicación pregunta qué se va a anunciar en esa rueda de prensa, el directivo responde de forma vaga, en parte porque ni él mismo tiene claro lo que dirá... ya improvisará. Lo que acabo de citar es una auténtica barbaridad, un disparate... y, sin embargo, es real... y, por desgracia, extremadamente frecuente.
 
Esta clase de directivos prepotentes solo piensan en sí mismos y creen que todo gira en torno a ellos. Manifiestan su poder de manera dictatorial, impartiendo órdenes sin escuchar a los demás. Este ejercicio del poder crea seguidores... empleados que se pliegan a sus deseos sin contradecirlos, principalmente porque oponerse solo serviría para enfurecerlos... y poner en riesgo su empleo o, al menos, sus perspectivas de ascenso dentro de la empresa. En otras palabras, el responsable de Comunicación que señala lo erróneo de sus planteamientos sabe que no logrará cambiar su opinión, que lo único que conseguirá será un enfrentamiento... y que, finalmente, tendrá que acceder y hacer las cosas como se le ordena. Si esto era común hace algunos años, ahora es infinitamente peor, porque estos directivos saben que un puesto de trabajo es un bien escaso, tan escaso que hay miles de candidatos perfectamente cualificados dispuestos a realizar el mismo trabajo por menos dinero del que actualmente se paga al responsable de Comunicación.
 

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jueves, 26 de diciembre de 2024

¿Qué es un Dircom?

(AZprensa) Un Director de Comunicación (Dircom) es una figura profesional clave en el ámbito de la comunicación corporativa, tanto en el sector público como en el privado. Aquí se detallan sus principales funciones y características:
 
Definición y Estrategia de Comunicación: El Dircom es el responsable de diseñar y gestionar el plan estratégico de comunicación de una organización. Esto incluye la concepción, planificación y ejecución de las actividades comunicacionales que afectan tanto a la imagen pública como al funcionamiento interno de la empresa. La estrategia debe alinearse con los objetivos, la visión, la misión y los valores de la organización.
 
Gestión de Intangibles: Una de las tareas más destacadas del Dircom es la gestión de los activos intangibles de la empresa, como la reputación, la imagen y la notoriedad. Esto implica un constante diagnóstico del estado de percepción de los públicos relevantes (clientes, proveedores, accionistas, etc.), así como el análisis del impacto de cambios en estos activos.
 
Comunicación Interna y Externa: El Dircom debe asegurarse de que la comunicación fluya de manera eficaz tanto dentro como fuera de la organización. Internamente, se trata de fomentar una cultura corporativa coherente y motivadora, mientras que externamente, se encarga de la relación con medios, clientes, proveedores y otras partes interesadas.
 
Responsabilidad y Transparencia: Con la creciente importancia de la sostenibilidad y la responsabilidad social corporativa (RSC), el Dircom debe liderar políticas y planes que reflejen estos valores, asegurando que las comunicaciones sean transparentes y responsables.
 
Adaptación a la Era Digital: Hoy en día, el Dircom debe ser un nativo digital o adaptarse rápidamente a las nuevas tecnologías de comunicación, incluyendo redes sociales, análisis de datos y nuevas plataformas digitales. Esto es crucial para conectar y conversar con los públicos de la marca en un entorno cada vez más digitalizado.
 
Gestión de Crisis: La habilidad para gestionar crisis, anticipándose a ellas y respondiendo eficazmente cuando ocurren, es también una parte fundamental del rol del Dircom. La preparación y la capacidad de respuesta son claves para minimizar impactos negativos en la reputación de la empresa.
 
Desarrollo Profesional: El Dircom no trabaja en aislamiento; el networking y el desarrollo profesional continuo son esenciales para mantenerse al día con las tendencias y mejores prácticas en comunicación. Organizaciones como Dircom en España, así como otras asociaciones profesionales, facilitan estos aspectos.
 
En resumen, el Dircom (Director de Comunicación) es un estratega, gestor, y enlace clave entre la empresa y su entorno, que debe poseer una visión total de la empresa y unas habilidades demostradas tanto en comunicación tradicional como digital. Es un rol que ha ganado significativa relevancia con el tiempo, adaptándose a los cambios tecnológicos y sociales para asegurar que la empresa comunique efectiva y estratégicamente.
 

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jueves, 27 de junio de 2024

Suspenso a los DIRCOM

(AZprensa) Este comentario es un pequeño tirón de orejas a los Directores de Comunicación (Dircom) aunque debería aclarar que la opinión recogida era la de periodistas económicos. Esta es una puntualización interesante, sobre todo para los Dircom de la industria farmacéutica ya que ante este tipo de periodistas ellos serían los que obtendrían peor nota. Para los laboratorios farmacéuticos, el que se conozca su cifra de ventas y mucho menos su cifra de beneficios, es algo que les produce graves problemas de alergia. Así las cosas, estos directivos huyen, evitan, ningunean, se ocultan… de los periodistas económicos sobre todo cuando estos quieren conocer este tipo de cifras. Esta actitud es, desde luego, responsable en gran medida de los pésimos resultados obtenidos en el examen.
 
Los resultados que arrojaba la encuesta realizada hace unos años por la consultora de Comunicación Grayling, recogiendo la opinión de 90 periodistas económicos, no dejaba lugar a dudas: los Directores de Comunicación (Dircom) en su conjunto se merecen un suspenso y muchos de ellos se merecen ir a engrosar directamente las listas del paro y a engrosar las de los cursos de formación.
 
He aquí algunos datos:
- El 33,3% de los Dircom son poco o nada accesibles. (¡Justo lo contrario de lo que deben ser!)
- El 58,5% tiene un escaso conocimiento de los medios (¡Pero si eso es precisamente lo que deben conocer para su trabajo!)
- El 66,6% tienen poca agilidad a la hora de gestionar peticiones (¡Su misión es agilizar esas peticiones y si no pueden atenderlas decir no en vez de dar infundadas esperanzas!)
- El 55,5% tiene insuficiente proactividad (¡Dios mío, con la cantidad de buenos profesionales que hay en el paro esperando poder trabajar!)
- El 65% son poco creíbles para los periodistas (¡A la vista de todo lo anterior la verdad es que no me extraña! ¡En cambio sí que me extraña que no estén ya de patitas en la calle! ¿Será que el nivel de incompetencia de nuestros gobernantes se ha trasladado también a los Dircom y a sus Jefes?)
 

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miércoles, 26 de junio de 2024

Director de Comunicación o Dircom

(AZprensa) Aunque parezca mentira, la mayoría de los laboratorios farmacéuticos no saben qué es eso de un “Director de Comunicación”; por eso se hace necesario este artículo, para aclarar conceptos y para destacar la importancia de la comunicación en la industria farmacéutica que, por muchos años que pasen, siguen viviendo de espaldas a la sociedad.
 
En este sencillo artículo vamos a dejar bien claro qué es eso de los Dircom (Directores de Comunicación) en la industria farmacéutica, aunque todo ello también es extrapolable a los responsables de Comunicación de cualquier empresa…
 
Aunque parezca mentira, los directivos de la industria farmacéutica no tienen  claro qué es eso de un Director de Comunicación y, aunque en muchos laboratorios existe este puesto, los directivos siguen sin entender cuál es el trabajo que deben desarrollar estos profesionales de la Comunicación.
 
¿Te imaginas este anuncio? : “Multinacional líder busca Director Financiero. No se necesita titulación ni experiencia”. Suena a chiste ¿verdad? Pues es una triste realidad presente aún en muchas compañías cuando de “Director de Comunicación” se trata.
 
En primer lugar, son muy pocas las compañías que cuentan con un Director de Comunicación, menos aún las que cuentan con un Departamento de Comunicación, y menos aún las que tienen integrada toda esta estructura en dependencia directa del Presidente o Director General.
 
Sin embargo –algo es algo- cada vez son más las empresas que cuentan con alguna persona que se dedica (total o parcialmente) a “eso de la comunicación”.
 
¿Cuál es su perfil? Pues es de lo más variopinto. En realidad, todos/as ellos suelen coincidir en dos puntos:
 
Primero, suelen ser personas que llevan trabajando muchos años en la compañía.
 
Segundo, casi ninguno de ellos es especialista en Comunicación (léase: titulado en Ciencias de la Información).
 
Lo primero está bien. El tener mucha antigüedad en la compañía permite a estas personas conocer perfectamente los entresijos de la misma. Si son hábiles, sabrán en cada momento qué hacer, a quién dirigirse, cómo plantear una situación determinada, etc. Pero la pregunta es: ¿Les capacita esto para ser responsables de la Comunicación? Y la respuesta es: No. Desde luego que eso de la antigüedad es un valor añadido, pero no lo esencial para desempeñar el trabajo de un responsable de Comunicación.
 
Para dirigir la Comunicación de una compañía se precisa un amplio conocimiento de lo que es la Comunicación, de cómo funciona y de cuál es su entorno. Hay que conocer el vehículo (teoría y práctica de comunicación) y también hay que conocer la carretera y el estado del tráfico por donde circulemos (características de los medios, sus necesidades, su situación actual y personas que trabajan en los mismos).
 
Y aún hay más. Para un buen Director de Comunicación, la información debe ser su prioridad nº 1 y todo su trabajo ha de estar supeditado a permitir que esta fluya libre, ágil y transparente. Pero nada de esto podrá hacer si no tiene la formación adecuada y la libertad suficiente para ejercer su trabajo.
 
Cuando una “información” está supeditada a los intereses de la compañía, se volverá contra la propia empresa y le hará ganar descrédito. Una información que sepa armonizar los intereses legítimos de la compañía con el derecho a conocer que tienen los medios y el público, será el mejor aliado que cualquier compañía pudiera desear como acompañante en un viaje de éxito.
 
Por todo ello, los máximos responsables de cualquier gran compañía, deberían integrar este área en el nivel de dirección, dotándola de un equipo profesional, con los apropiados conocimientos y experiencia, tal y como se hace cuando se buscan profesionales en otras áreas.
 
 

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miércoles, 19 de junio de 2024

Cuando escribas una noticia...

(AZprensa) Hoy comenzaremos con una frase que deberían conocer los Directores de Comunicación (Dircom) de los laboratorios farmacéuticos y, por supuesto, todos los periodistas ya sea que trabajen en la industria farmacéutica, en un medio de comunicación o en cualquier otra empresa del sector que fuere: “Cuando escribas una noticia o artículo piensa en el lector, nunca en tu jefe”.
 
Esta frase merece un comentario adicional porque abundan en todas partes las intromisiones, tanto de los editores (imponiendo sus directrices) como de uno mismo (tratando de imponer sus propias ideas). Si cuando escribes estás pensando en ti mismo, en lo que te gusta a ti, entonces utiliza un diario personal; pero si estás escribiendo para contar algo a los demás, tienes que pensar en ellos: que sea algo que les interese, que puedan entenderlo fácilmente, que puedan ellos formarse su propio juicio sin que tú trates de convencerlos de algo... es tan fácil y tan difícil al mismo tiempo como ponerse en el lugar del otro cada vez que interactuamos con alguien. Y esto, que es válido para el periodismo, es aplicable también a todos los ámbitos de nuestra vida.
 
Y para terminar esta reflexión, aquí va otra frase que define al periodista y su trabajo: “La información es el barro y el profesional de la Comunicación es el alfarero que le da forma y la convierte en algo atractivo que despierta el interés e infunde en el lector un recuerdo duradero de la idea que quería transmitir”.
 

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jueves, 13 de junio de 2024

Artículos de empresa

(AZprensa) Una forma de dar visibilidad a una empresa es la de escribir artículos periodísticos, firmados por un directivo o experto en alguna de las áreas de actuación de la empresa; artículos firmados que -por no ser publicitarios sino informativos- pueden ser publicados por las revistas o diarios sin que haya que pagar por ellos como si fuese publicidad.
 
En esos artículos se hablará de aspectos generales de interés y, aunque se pueda citar algún producto de la empresa, siempre se hará de forma secundaria y razonada porque lo exija el guion. No como en esas películas de destape en las que las actrices decían que se habían desnudado porque “lo exigía el guion”, cuando resulta que esa película era tan mala que ni siquiera tenía guion, sólo era una sucesión de escenas cuyo único objetivo era mostrar desnudos y así obtener unos buenos ingresos de taquilla. Pues lo mismo en estos artículos, si citas el producto que sea porque de verdad lo exige el guion, no por afán de hacer publicidad. Porque a fin de cuentas, quien lea ese artículo ya sabrá qué empresa lo ha escrito cuando lea (en la cabecera o en la firma) el nombre del autor y el cargo que ocupa en una empresa.
 
A lo largo de mi trayectoria pedí en muchas ocasiones que expertos de la compañía escribiesen artículos que luego me encargué de hacerlos llegar a las revistas para que los publicasen, y en otras ocasiones fui yo mismo quien escribió esos artículos. ¡Hay que predicar con el ejemplo!
 

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Fuentes relacionadas.- “De la Publicidad al Periodismo”: https://amzn.eu/d/fXJO9j3

domingo, 21 de agosto de 2022

La incomunicación en la industria farmacéutica

(AZprensa) Conviene recordar de vez en cuando y rendir homenaje a los profesionales de la Comunicación que trabajan en la industria farmacéutica, unos auténticos héroes que deben luchar contra el muro de la incomunicación que se mantiene vigente desde hace décadas en el mundo de los laboratorios farmacéuticos. Reproducimos de nuevo este artículo que se publicó hace unos años, pero que –por desgracia- sigue manteniendo toda su vigencia. Esta era la situación actual que se vivía hace años y esta sigue siendo la realidad a día de hoy…
 
Directores de Comunicación prisioneros
 
“Hubo un tiempo no muy lejano, allá por los primeros años de este siglo, cuando los laboratorios farmacéuticos salieron de la caverna y comenzaron a contactar con la sociedad, a contar las cosas que hacían, cómo eran sus empresas, en qué invertían el dinero que ganaban, qué clase de avances terapéuticos habían logrado para mejorar nuestra salud... y para ello impulsaron la figura de los Directores de Comunicación.
 
Eran estos –por lo general- periodistas y expertos comunicadores, y contaban con el apoyo de los presidentes de las grandes compañías. Eso sí, todo hay que decirlo, los presidentes de las filiales españolas les dieron un voto de confianza y libertad para desarrollar profesionalmente su trabajo porque desde las centrales internacionales así se lo exigían. Eran frecuentes, entonces, reuniones internacionales donde los Directores de Comunicación de cada país compartían sus experiencias, desarrollaban objetivos comunes, formaban un equipo dispuesto a mostrar al público todo lo bueno que hacían los laboratorios... y dispuestos también a atender las peticiones de los periodistas y responder de inmediato a sus preguntas por muy comprometidas que estas fueran.
 
Los Directores de Comunicación escribían sus Notas de Prensa pensando como periodistas, esto es, pensando en lo que podía interesar a los lectores. Se prodigaban dando conferencias, escribiendo artículos, organizando Ruedas de Prensa, Mesas redondas, gestionando entrevistas con portavoces externos e internos y... sí, debían padecer también una censura interna. Pero esa censura interna, vista ahora unos cuantos años más tarde, nos parece realmente insignificante y anecdótica. Entonces, cada texto periodístico que debía llegar a los medios de comunicación era revisado por un médico de la compañía (lo cual es lógico puesto que ellos eran comunicadores no médicos y se les podía colar algún error de concepto o de terminología) y, en algunos casos, también por el propio presidente o algún otro directivo. En casi todos los casos, quienes debían revisar el texto sabían que “actualidad” es “hoy” no “mañana” ni “dentro de unos días” y por eso, en el mismo día o en 24 horas máximo, el Director de Comunicación tenía el OK para lanzar al mundo ese mensaje.
 
Eso era entonces. ¿Qué ha pasado hoy? Debo reconocer que me aterra ver las Notas de Prensa que llegan a las redacciones. Detrás de ellas seguramente hay un Director de Comunicación, pero... prisionero. Decenas de censores han revisado previamente esos textos, los han comentado y llevado a reuniones, los han rectificado una y otra vez, y al cabo de varios días, tal vez más de una semana, le han dicho al Director de Comunicación “ya puedes enviarlo”.
 
¿Cómo son esos mensajes?

Para empezar, un titular de más de dos líneas de texto (a veces cuatro), incluso escrito todo en mayúsculas, con el nombre del producto bien destacado, por supuesto, así como la última ventaja que le adorna.
Después un resumen de las dos o tres ventajas más importantes del producto o del laboratorio, las cuales se desarrollarán más ampliamente en el texto posterior.
Por fin llegamos al texto y allí encontramos un sin fin de siglas, términos médicos y científicos, datos relevantes de la investigación y conceptos estadísticos de los que usan los investigadores... todo ello en un lenguaje que sólo los especialistas llegan a comprender plenamente. ¡Ah! ¡Y con frecuencia cada frase va acompañada de una referencia bibliográfica que la apoya, tal como se hace en los folletos publicitarios que se usan en visita médica!
Finalmente, cuando creíamos que todo había acabado, aún hay más: un amplio texto relativo a quién es ese laboratorio, relación de sus principales marcas, cotización de sus acciones en bolsa, derechos de propiedad intelectual, etc.
 
Es evidente que el Director de Comunicación no ha escrito eso, porque “eso” no es una Nota de Prensa, es un documento propagandístico y defensivo (no sólo uno o varios médicos lo han revisado, ni uno o varios directivos, también lo ha revisado algún abogado). Por supuesto “eso” sólo habla del producto y del laboratorio, no habla de lo que siente el paciente, de lo que espera, de lo que puede aliviar su enfermedad. Todo está escrito desde la óptica del egocentrismo, demostrando que son incapaces de hablar de tú a tú al paciente y contarle las cosas de tal forma que pueda entenderlas. Porque un buen periodista (trabaje para quien trabaje) debe escribir (si le dejan, claro) para su lector, pensando en lo que le interesa a su lector, de una forma atractiva para su lector y fácilmente comprensible.
 
Los Directores de Comunicación de la industria farmacéutica –en general- hoy no pueden (no les dejan) comunicarse con el público tal como ellos desearían, se ven obligados a ceder ante tales imposiciones de sus superiores, e incluso, en muchos casos, su misión es la de hacer de “barrera” para que el acoso de los periodistas en busca de noticias no alcance a los directivos. La transparencia informativa de la industria farmacéutica ha vuelto a quedar encerrada en la caverna”.


Así fueron las cosas durante unos pocos años, pero todo aquello ya pasó y los laboratorios farmacéuticos volvieron a las cavernas:
“La edad de oro de la industria farmacéutica”: 


viernes, 3 de diciembre de 2021

Te invito a comer, puedes venir a la hora que quieras

(AZprensa) 
Cuando un responsable de Comunicación de cualquier empresa u organización prepara una comida para los periodistas, suele fijar una hora más o menos normal para que puedan asistir a esa comida la mayor parte de los invitados. Lo que pocas veces se ha visto es que se organice una comida con periodistas y se les diga que cada uno puede llegar a la hora que mejor le venga. Pues así es como yo organicé muchas comidas de Navidad con periodistas, diciéndoles que podía venir cada uno a la hora que quisiera… y esas comidas fueron un éxito, contaron con una gran asistencia y todos se sintieron agradecidos por ese detalle. Esta es la historia…
 
Todos los laboratorios farmacéuticos importantes que cuentan con Departamento de Comunicación suelen invitar por Navidad a una comida de confraternidad con los periodistas que habitualmente cubren sus informaciones. Los responsables de Comunicación de estos laboratorios eligen un buen restaurante y un excelente menú; algunos exageran y los atiborran de marisco; otros les hacen desplazarse hasta un lugar fuera de la ciudad… y sólo unos pocos piensan en qué sería lo que les vendría mejor a esos periodistas y en función de eso supeditan todo lo demás.
 
Esas comidas de Navidad se hacen en día laborable y durante un par de semanas esos periodistas recibirán más de una docena de invitaciones de otros tantos laboratorios para ir a comer… pero esos periodistas no tienen dos semanas de vacaciones sino que tienen que trabajar todos esos días. Por eso, lo primero y prioritario es elegir un restaurante que esté situado céntrico y bien comunicado para que los periodistas, entre rueda de prensa y rueda de prensa puedan acercarse a esa comida. Y por eso lo segundo es ofrecer una buena comida pero no cebarlos ni encasquetarles una sobremesa eterna, porque tras la comida tendrán que seguir con su jornada laboral, cubrir algunas otras informaciones y finalmente regresar a su redacción con la mente despejada para redactar sus noticias o reportajes.
 
Ahora bien, hay algo más en lo que nadie había caído: la hora, es decir, una hora que a todos les venga bien; y eso es tremendamente difícil por no decir imposible. Si dices que a las 14 horas seguro que hay varios que a las 13,30 tienen que cubrir una información en otro lugar; si dices que a las 15 horas, también habrá algunos que tengan que desplazarse a otro lugar para cubrir otra información casi de inmediato. ¿Cómo compaginar tan diversos intereses? Yo encontré la solución; una solución ideal.
 
La empresa para la que trabajaba entonces como Country Communication Manager era la multinacional anglo-sueca AstraZéneca. Descubrí entonces que había en el centro de Madrid, muy cerca de la plaza de Cibeles, un hotel que sólo durante aquellos días ofrecía una comida típica sueca. Era el Hotel Suecia y esa original comida, llamada Smorgasbord, era una comida buffet libre con manjares típicos de Suecia que ningún otro restaurante de Madrid ofrecía. Al ser buffet libre esto permitía que cada uno siguiese el ritmo y horario de comida que prefiriese; si alguien llegaba temprano, allí estábamos los miembros del Departamento de Comunicación para atenderlos y comenzar a comer con ellos; si otros se retrasaban, no importaba nada, simplemente se incorporaban a comer a partir de ese momento y aunque se sirviesen el primer plato mientras otros ya iban por el postre.
 
De esta forma se reunían todos los requisitos: Lugar céntrico y bien comunicado, comida original y diferente que sólo podía comerse en Madrid durante dos semanas y en ese lugar, un horario tan amplio y adaptable a las necesidades de cada uno que a todos venía bien, una cantidad y variedad de comida a elección de cada uno, una sobremesa que cada uno podía ajustar según sus necesidades… y un último detalle: la empresa que les invitaba era anglo-sueca y por lo tanto ofrecerles un menú sueco reforzaba la imagen corporativa de esta empresa.
 
¡Ah! Y un último detalle: el regalo de Navidad. Todos los laboratorios importantes hacen un regalo de Navidad a sus clientes, y en el caso de sus Departamentos de Comunicación a los periodistas que cubren sus informaciones. Unos les entregan un detalle elegante y discreto, otros caen en la exageración y les hacen un regalo desorbitado que a más de un periodista hace enrojecer de vergüenza aunque la mayoría lo acepte sin que eso suponga su sumisión a la empresa, antes al contrario, ya se encargarán de dejar clara su independencia a la hora de redactar sus informaciones. ¿Y en cuál de estos extremos estaba yo? En ninguno: creé mi propio extremo: Mi regalo era una ilusión. ¿Una ilusión? Pues claro ¿qué mayor ilusión hay en Navidad que la Lotería de Navidad? Pues ese era mi regalo para todos aquellos que acudían a mi comida de Navidad: un décimo de Lotería.
 
Era un regalo modesto, sólo costaba 20 euros, pero era un regalo enorme en ilusión, tanta que casi todos a los que invitaba aceptaban venir encantados a la comida, e incluso hubo alguno que –aprovechando la amplitud de horario- iba a otra comida coincidente en ese día pero apenas sin tomar el postre se marchaba de allí y venía a la nuestra para tomar aunque sólo fuese el café con nosotros y por supuesto llevarse el décimo de lotería. ¿Te imaginas que tocase un premio gordo en ese décimo y tú te lo perdieses por no haber acudido o por haber elegido la comida de otra empresa?
 
En fin, la realidad es que nunca tocó un premio gordo pero sí que tocó alguna vez la pedrea y en cualquier caso siempre quedaron todos encantados y la ilusión de esa comida les duró varios días, como mínimo hasta el día del sorteo.
 
PD.- Por si alguien desea copiar esta idea, le diré que está libre de derechos de autor y por lo tanto puede ser copiada libremente. Lo que sí les advertiré es que acertar qué número de periodistas acudirá a la comida para tener preparados ese mismo número de décimos de lotería es muy difícil, por eso lo que yo hacía era comprar de más, y los que sobraban los regalaba al día siguiente a una ONG.


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miércoles, 24 de noviembre de 2021

Inglés para la supervivencia

(AZprensa) Espero que esta pequeña historia de mi vida ayude a otros a aprobar cuanto antes la asignatura pendiente que tenemos caso todos los españoles: el dominio del inglés. En mi caso, así sucedieron los hechos...

Como correspondía a su nuevo cargo de cabeza visible del grupo ICI en España, Alfredo Rubín se instaló en Barcelona y al poco tiempo creó un Comité de Comunicación de todas las empresas del grupo ICI en España: ICI España, ICI Mevisa, Stahl Ibérica, SES Ibérica, ICI-Farma e ICI-Zeltia. Periódicamente nos reuníamos para tratar de aunar esfuerzos y potenciar la imagen corporativa del grupo. En estas reuniones coincidía con la secretaria de Alfredo Rubín, Matilde Casals, quien me dijo en una ocasión “El Sr. Rubín ha dicho que es una pena que no sepas inglés, porque sería muy bueno para tu carrera dentro del grupo”. Yo me quedé con la copla y decidí que tenía que aprenderlo. Me apunté a un curso de inmersión total en inglés que se desarrollaba durante una semana en régimen de internado (dos alumnos por profesor, ocho horas diarias de clase y el resto del tiempo hablando siempre en inglés) en un pequeño pueblo de Segovia. Le comenté a Enrique Portús que quería hacer ese curso aunque yo estaba dispuesto a pagármelo (300.000 pesetas) y él aceptó que lo hiciese considerando aquella semana como tiempo laboral normal, es decir, sin descontármelo de vacaciones. Aquello se tradujo en que por fin pude “soltarme” en inglés e incluso viajar a una reunión internacional en Manchester para hacer una chapucera presentación en inglés pero que causó muy buena impresión. Tanto fue así, que pocos meses después, Portús decidió que otro compañero, el Jefe de Producto Carlos Palomar y yo, fuésemos a hacer otra semana de inmersión a ese mismo lugar, aunque esta vez pagado todo por la empresa. Esa segunda semana de inmersión no me dejó tan buen recuerdo (en cuanto a progresos) como la primera, y así se lo conté a sus responsables, los cuales me ofrecieron otra semana “gratis total” (tanto para la empresa como para mí) al cabo de unos meses. Fue así como esas tres semanas repartidas en poco más de un año, me permitieron dar el salto cualitativo necesario para poder defenderme en inglés.
 
Mientras tanto, los planes iniciales de la multinacional por dividir el mundo en áreas geográficas como unidades de negocio (una de ellas era “Iberia”) se vinieron al traste y decidieron todo lo contrario: en vez de unidades regionales que agrupasen a todos los negocios, harían unidades de negocio que abarcasen todos los países. Esto significaba en la práctica la desaparición de ICI España y por lo tanto estaba de más la figura de Alfredo Rubín. Sin embargo, no eran aquellos tiempos de tratar a la gente como números y de despedir sin más motivo que el capricho o la ineficacia de gestión del superior, y por ello le buscaron un acomodo digno como presidente de ICI-Farma aprovechando que el hasta entonces director general de ese laboratorio se jubilaba.
 
Yo había cumplido ya 10 años en el sector agroquímico, me había realizado en el mundo de la comunicación general, sentía de nuevo la llamada del sector farmacéutico... y allí tenía ahora a una persona que me conocía perfectamente. Así que ni corto ni perezoso (era Navidad) le envié una felicitación navideña muy especial: estaba toda ella escrita en inglés y le explicaba que me había preparado, que ahora ya sabía hablar inglés, y que estaba dispuesto a trabajar con él si así lo quería.
 
Los acontecimientos se sucedieron entonces muy deprisa. Rubín me llamó y me dijo que se alegraba mucho y lo tendría en cuenta. Poco después, me volvía a llamar para decirme que en marzo de ese año el grupo ICI se dividiría en dos, por una parte se quedaría la parte química (que se seguiría llamando ICI) y por otra se crearía un nuevo grupo para la parte de biociencia, que se llamaría Zéneca. Era la oportunidad ideal para contar en el sector farmacéutico con mis servicios, pero primero tenía que hablarlo con mi actual director Enrique Portús. Así lo hablaron y no hubo ningún problema en que yo cambiase de empresa dentro del mismo grupo.
 
Dejaba atrás la Publicidad para pasarme al Periodismo y a partir de aquél momento pasé a Zéneca Farma (el nuevo nombre de ICI Farma) como máximo responsable de Comunicación, ocupando un puesto que no existía hasta el momento pero que la central quería que estuviese implantado en todas sus filiales. A partir de ese momento me convertí en un Dircom cien por cien.

Fuente: "Memorias de un Dircom". Disponible en Amazon, en ediciones digital e impresa. Más información:  https://amzn.to/32zBYmg