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jueves, 23 de julio de 2026

La ciencia explica por fin por qué el baño siempre está ocupado

Un estudio con tres empresas implicadas, miles de encuestados y varios meses de trabajo ha llegado a la revolucionaria conclusión de que las mujeres tardan más en el cuarto de baño que los hombres. La humanidad puede respirar tranquila: el misterio ha quedado resuelto.
 
(AZprensa) Hay estudios científicos que abren nuevos horizontes al conocimiento humano. Hay otros que confirman lo que cualquier persona con sentido común ya sabía sin necesidad de financiación ni de muestra estadística. Y luego hay estudios como este, que en su generosidad intelectual hacen las dos cosas a la vez: confirmar lo obvio y, de paso, ponerle nombre científico para que parezca que hemos descubierto algo.
 
La consultora de business intelligence United Minds, en colaboración con la empresa de estudios sociológicos Cint para SCA, ha publicado los resultados de una investigación sobre higiene personal que arroja datos de una profundidad insondable.
 
Primer hallazgo: un 77% de las mujeres considera la higiene personal como la parte «más importante» de la educación de sus hijos, frente al 69% de los varones. Es decir: los hombres, en un 31%, pasamos bastante del asunto. Lo cual no es exactamente una novedad para nadie que haya convivido con un hombre entre los 15 y los 30 años, pero ahora tenemos los datos. Y los datos, ya se sabe, lo cambian todo.
 
«Las mujeres de entre 15 y 25 años emplean 51 minutos en su higiene personal. Los hombres de la misma edad, 36. Esos 15 minutos de diferencia son los que hacen que el baño nunca esté libre cuando uno lo necesita.»
 
El gran misterio resuelto
 
Pero el descubrimiento verdaderamente revolucionario viene a continuación, porque el estudio arroja luz sobre uno de los grandes enigmas de la convivencia doméstica: por qué las mujeres pasan tanto tiempo en el cuarto de baño ante la desesperación de maridos, hijos, compañeros de piso y cualquier varón que en algún momento de su vida haya necesitado el baño con cierta urgencia y encontrado la puerta cerrada con llave.
 
La respuesta científica es la siguiente: las mujeres de entre 15 y 25 años emplean una media de 51 minutos diarios en su higiene personal. Los hombres de la misma franja de edad, 36. Quince minutos de diferencia que, multiplicados por los 365 días del año, suponen aproximadamente 91 horas anuales de baño femenino adicional respecto al masculino. Casi cuatro días enteros al año en que el baño está ocupado por razones que la ciencia acaba de certificar como higiénicamente justificadas.
 
TIEMPO MEDIO EN EL CUARTO DE BAÑO ·
FRANJA 15-25 AÑOS
Mujeres51 minutos (Incluye todo lo que el estudio no detalla)
Hombres36 minutos (Generoso, si nos atenemos a la experiencia)
Diferencia15 minutos diarios= 91 horas al año de puerta cerrada
 
Ahora bien, está claro que las mujeres dan más importancia a la higiene y pasan más tiempo en el baño. Pero ¿qué hacen exactamente durante esos 51 minutos de media? Esta última pregunta, que es sin duda la más interesante de todas, el estudio no la responde. Tres empresas, miles de encuestados, meses de trabajo y la pregunta más importante sigue abierta.
 
En fin. Al menos ahora tenemos los datos. Y la próxima vez que algún varón llame impaciente a la puerta del baño, la mujer que esté dentro podrá responder con toda la autoridad de la ciencia: «Estoy dentro del margen estadístico establecido por United Minds, Cint y SCA. Así que no me metas prisa». Y quedarse tan pancha.
 

Biblioteca Fisac
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jueves, 16 de julio de 2026

¿Para qué sirve hoy una carrera de Periodismo?

La ausencia de una colegiación obligatoria que sirva de escudo ético y profesional ha dejado el campo abierto al "todo vale", castigando precisamente a quienes pasaron por las aulas universitarias.
 
(AZprensa) En los años de formación universitaria, es natural observar la colegiación profesional como un marchamo de garantía indispensable para el ejercicio del saber. Se concebía como una defensa natural contra el intrusismo, un marco ético inquebrantable y un reglamento de buenas prácticas capaz de garantizar unas mismas reglas de juego para todos los agentes del sector. Sin embargo, en el ámbito de las ciencias de la información, esa colegiación obligatoria jamás llegó a materializarse.
 
El resultado de esa anomalía histórica lo sufrimos hoy en día: cualquiera puede ejercer el periodismo. Ante este panorama, cabe hacerse una pregunta tan incómoda como inevitable: ¿para qué sirve realmente estudiar la carrera de Periodismo? En la práctica actual, la respuesta es desalentadora: para nada. Para trabajar hoy en los medios de comunicación, solo se necesita cumplir con alguna de estas dos condiciones:
 
Saber comunicar bien: Lo que incluye la habilidad de escribir con soltura, resumir con eficacia y destacar aquello que resulta más atractivo e impactante para el gran público.
 
Ser famoso: En cuyo caso, ni siquiera es necesario poseer destrezas comunicativas; para subsanar esa carencia ya existen los llamados «negros» o redactores en la sombra que escriben en nombre de otros.
 
Redacciones plagadas e infiernos salariales
 
Si uno se toma la molestia de echar un vistazo a las redacciones de cualquier medio de comunicación contemporáneo, comprobará que están plagadas de profesionales que jamás han pisado la facultad de ciencias de la información.
 
Esta situación genera una paradoja tan flagrante como injusta: aquellos profesionales que sí han dedicado años a cursar la carrera reglada son, con alarmante frecuencia, quienes soportan los sueldos más ínfimos del escalafón y se ven obligados a realizar el trabajo más duro y precario de la cadena de producción informativa.
 
El secuestro del rigor y la ética
 
De la ética y del rigor informativo en los tiempos que corren, mejor ni hablar; brillan por su ausencia. Hoy en día no impera la búsqueda de la verdad objetiva, sino los estrictos dictados del editor, quien lógicamente se encuentra mucho más pendiente del apoyo publicitario de sus anunciantes y de las prebendas de los poderes políticos y económicos que de la deontología de su oficio.
 
El panorama actual es el reflejo exacto de este modelo: programas de telebasura que copan de forma sistemática los primeros puestos de audiencia, informaciones tendenciosas diseñadas a la medida exacta de los poderes que sostienen económicamente al medio, y afirmaciones categóricas lanzadas al aire sin la más mínima comprobación o contraste previo.
 
¿A quién beneficia el descontrol?
 
Tal vez, si en su momento hubiese existido una colegiación obligatoria en el periodismo, el panorama actual no se hubiera desmadrado de una forma tan flagrante. Un colegio profesional fuerte habría actuado como un dique de contención frente a los desmanes y la degradación del oficio.
 
Para entender un problema hay que preguntarse a quién beneficia la situación actual: ¿a qué tipo de profesional le interesa que la colegiación no sea obligatoria? La respuesta es obvia: únicamente a aquellos que no desean ser controlados. Interesa a quienes huyen de estar sometidos a unas mismas reglas de ejercicio profesional y a un código ético igual para todos. Sin reglas, el negocio de la desinformación es mucho más rentable, aunque el precio a pagar sea la muerte del propio periodismo.
 

Biblioteca Fisac
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sábado, 27 de junio de 2026

¡Paren las rotativas! La ciencia descubre que estar despierto cansa más que dormir

(AZprensa)
La humanidad puede respirar tranquila. Los grandes enigmas del universo —las leyes de la física cuántica, el misterio de la materia oscura o el secreto de las pirámides— han quedado reducidos a meras anécdotas infantiles ante el monumental, colosal e histórico descubrimiento que nos llega desde los laboratorios de la prestigiosa Universidad de Colorado, en Estados Unidos. Prepara tu mente, querido lector, porque lo que estás a punto de leer va a tambalear los cimientos de todo lo que creías saber sobre la existencia humana.
 
El eminente y preclaro profesor Kenneth Wright ha hecho pública la conclusión de un estudio que, sin lugar a dudas, merece pasar con letras de oro a los anales más sagrados de la historia de la Medicina:
 
«Hemos descubierto que la gente gasta más energía cuando está despierta en la cama que cuando está dormida».
 
¡Es sencillamente increíble! ¡Qué derroche de perspicacia! Jamás se me habría ocurrido pensar semejante audacia evolutiva. Millones de años de hominización, desde el Australopithecus hasta nuestros días, para que la ciencia nos confirme bajo sello universitario que parpadear, hablar, masticar y digerir consume más calorías que estar sumido en el más absoluto y plano de los limbos nocturnos. Verdaderamente, Newton y Einstein son unos aficionados al lado del bueno de Kenneth.
 
Una muestra demográfica irrebatible: El poder del "Siete"
 
Como todo estudio que se precie de tener un rigor científico incontestable, la metodología empleada por el equipo del profesor Wright ha sido de un despliegue logístico sin precedentes. Para extrapolar el comportamiento metabólico de los más de 6.000 millones de habitantes del planeta Tierra, los investigadores no escatimaron en gastos y reclutaron a la imponente y masiva cantidad de... 7 personas.
 
Un "siete", sí, han leído bien. Con esta muestra matemática, absolutamente representativa de la diversidad genética mundial, los científicos procedieron al encierro. El titánico experimento consistió en mantener a los siete héroes de la ciencia metidos en la cama durante tres días completos. Eso sí, para que el rigor no decayera, los sujetos experimentales permanecieron sin pegar ojo, pero —atención a las condiciones extremas de laboratorio— excelentemente alimentados y sumamente distraídos viendo películas y charlando alegremente unos con otros.
 
Imaginen la escena de alta tensión científica: «Pásame las palomitas, Mary, que noto cómo se me acelera el metabolismo al ver esta de Spielberg». Y efectivamente, tras setenta y dos horas de maratón de cine, tertulias de alcoba y catering universitario, la computadora arrojó la sorprendente revelación: los siete elegidos habían gastado más energía despiertos que cuando roncaban a pierna suelta. ¡Premio Ig Nobel de urgencia para Colorado!
 
El noble arte de la obviedad financiada
 
Lo verdaderamente atemporal de esta maravillosa noticia —que rescatamos con nostalgia y regocijo— es que demuestra que el ser humano nunca se cansa de financiar estudios destinados a certificar lo evidente. El mundo es una contradicción constante, y mientras unos buscan la cura de complejas patologías, otros se encierran con siete amigos a ver películas para descubrir el fuego del siglo XXI: que estar despierto gasta batería.
 
En “Diario AZprensa” siempre invitamos a documentarse, a razonar y a pensar por sí mismos para formarse su propio criterio. Así que la próxima vez que te despiertes cansado un lunes por la mañana, no le eches la culpa al despertador ni al estrés: recuerda que estás siendo víctima de un implacable axioma de la ciencia estadounidense. Quedamos a la espera del próximo avance del profesor Wright. ¿El agua moja? ¿El fuego quema? Seguiremos informando desde la primera línea del saber.
 

Biblioteca Fisac
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jueves, 2 de octubre de 2025

Publicidad y Periodismo, caminos paralelos

(AZprensa) En España, las carreras de Periodismo y Publicidad comparten una trayectoria histórica y evolutiva que refleja los cambios en el sistema educativo y las demandas del mercado laboral. Ambas disciplinas, inicialmente concebidas como estudios especializados de tres años, han transitado hacia un modelo universitario más estructurado y completo, adaptándose a las necesidades de profesionalización y a los estándares europeos.
 
En la segunda mitad del siglo XX, tanto el Periodismo como la Publicidad en España se impartían como estudios especializados, generalmente de tres años, en escuelas específicas que no siempre estaban integradas en el sistema universitario tradicional. En el caso del Periodismo, la formación comenzó formalmente con la creación de la Escuela Oficial de Periodismo en 1941, bajo el control del régimen franquista. Este programa, de carácter técnico y práctico, tenía una duración de tres años y estaba orientado a formar profesionales capaces de trabajar en prensa, radio y, más tarde, televisión. La enseñanza se centraba en habilidades prácticas como la redacción, la edición y la ética periodística, aunque con un fuerte componente ideológico acorde con el contexto político de la época.
 
Por su parte, la Publicidad también tuvo un desarrollo inicial fuera del ámbito universitario. Durante las décadas de 1960 y 1970, la formación en Publicidad se ofrecía en escuelas privadas o instituciones especializadas, como la Escuela Oficial de Publicidad, creada en 1961. Al igual que el Periodismo, estos programas tenían una duración aproximada de tres años y se enfocaban en aspectos técnicos como la creación de campañas publicitarias, el diseño gráfico y la psicología del consumidor. Sin embargo, la falta de regulación y la heterogeneidad de los planes de estudio limitaban el reconocimiento académico de estas titulaciones.
 
En ambos casos, los estudios de tres años respondían a la necesidad de formar profesionales rápidamente para un mercado laboral en expansión. Sin embargo, su carácter técnico y su desvinculación de las universidades tradicionales generaban ciertas carencias en cuanto a formación teórica y reconocimiento internacional.
 
El punto de inflexión para ambas disciplinas llegó con la integración de los estudios de Periodismo y Publicidad en el sistema universitario español, un proceso que comenzó a consolidarse en la década de 1970 y se completó con las reformas educativas de finales del siglo XX y principios del XXI.
 
Periodismo: de la Escuela Oficial a la Facultad
 
En 1971, el Periodismo se incorporó plenamente al sistema universitario con la creación de las primeras Facultades de Ciencias de la Información, como las de la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de Navarra. Este cambio marcó el fin de la Escuela Oficial de Periodismo y supuso una transformación significativa: los estudios pasaron de ser un programa técnico de tres años a una carrera universitaria de mayor duración (inicialmente cuatro años, y luego cinco con la implantación del Plan Bolonia). La integración en las universidades permitió una formación más completa, combinando la práctica periodística con una base teórica en áreas como la comunicación, la sociología, la economía y el derecho.
 
Publicidad: un camino paralelo
 
La Publicidad siguió un recorrido similar. Durante la década de 1970, algunas universidades comenzaron a ofrecer programas de Publicidad y Relaciones Públicas, integrándolos también en las Facultades de Ciencias de la Información. La Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Autónoma de Barcelona fueron pioneras en este sentido, ofreciendo titulaciones que combinaban Publicidad con Relaciones Públicas. Al igual que en Periodismo, los estudios de Publicidad abandonaron el formato de tres años para adoptar un enfoque universitario más amplio, que incluía asignaturas como marketing, comunicación audiovisual, psicología y estadística. Este cambio reflejaba la creciente complejidad de la industria publicitaria, que demandaba profesionales con una formación más diversa y estratégica.
 
El impacto del Plan Bolonia
 
La implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) a partir de 2005 marcó un nuevo hito para ambas carreras. Con el Plan Bolonia, los estudios de Periodismo y Publicidad se transformaron en grados universitarios de cuatro años (240 créditos ECTS), alineándose con los estándares europeos. Este cambio trajo consigo una mayor homogeneidad en los planes de estudio y un enfoque más competencial, orientado a preparar a los estudiantes para un mercado laboral globalizado.
 
En el caso del Periodismo, los grados comenzaron a incluir asignaturas relacionadas con las nuevas tecnologías, el periodismo digital y la gestión de medios, respondiendo a la revolución digital y al auge de internet. Por su parte, los grados en Publicidad y Relaciones Públicas incorporaron materias como el marketing digital, la analítica de datos y la gestión de marcas, reflejando la evolución de la publicidad hacia entornos digitales y multiplataforma.
 
Paralelismos y diferencias
 
El paralelismo entre Periodismo y Publicidad es evidente en varios aspectos:
Origen técnico: Ambas disciplinas comenzaron como estudios especializados de tres años, con un enfoque práctico y orientado al mercado laboral.
Integración universitaria: Su incorporación al sistema universitario en la década de 1970 marcó un cambio hacia una formación más teórica y estructurada.
Adaptación a Bolonia: Con el EEES, ambas carreras se convirtieron en grados de cuatro años, con planes de estudio modernizados y orientados a competencias globales.
Respuesta a la digitalización: Tanto el Periodismo como la Publicidad han adaptado sus contenidos a las nuevas tecnologías, incorporando herramientas digitales y enfoques multidisciplinarios.
 
Sin embargo, también existen diferencias significativas. Mientras que el Periodismo ha mantenido un fuerte componente ético y social, ligado a su función como cuarto poder, la Publicidad ha evolucionado hacia un enfoque más comercial, centrado en la persuasión y la estrategia de mercado. Además, la Publicidad tiende a integrarse con otras disciplinas como el marketing y las relaciones públicas, mientras que el Periodismo se ha diversificado hacia especializaciones como el periodismo de datos o el periodismo de investigación.
 
Implicaciones y desafíos actuales
 
La transformación de Periodismo y Publicidad en grados universitarios ha tenido un impacto positivo en la profesionalización de ambos sectores. Los titulados cuentan ahora con una formación más sólida y versátil, lo que les permite competir en un mercado laboral cada vez más exigente. Sin embargo, esta evolución también plantea desafíos. La saturación de titulados en ambas disciplinas, especialmente en Periodismo, ha generado una alta competencia y condiciones laborales precarias en algunos casos. En Publicidad, la rápida evolución tecnológica exige una actualización constante de los planes de estudio para mantenerse al día con las tendencias del mercado.
 
Además, ambas carreras enfrentan el reto de adaptarse a un entorno digital en constante cambio. La inteligencia artificial, el análisis de datos y las redes sociales están redefiniendo los roles tradicionales del periodista y el publicista, lo que obliga a las universidades a innovar en sus programas formativos.
 
El paralelismo entre las carreras de Periodismo y Publicidad en España refleja una evolución común desde estudios técnicos de tres años hasta grados universitarios de pleno derecho. Este proceso, impulsado por la integración en el sistema universitario y la armonización europea, ha permitido a ambas disciplinas responder a las demandas de un mercado laboral en constante transformación. Sin embargo, los retos actuales, como la digitalización y la precariedad laboral, exigen una reflexión continua sobre cómo formar a los profesionales del futuro. Periodismo y Publicidad, aunque distintas en sus objetivos, comparten un mismo espíritu: el de comunicar de manera efectiva en un mundo cada vez más conectado y complejo.
 

“Biblioteca Digital Fisac”:
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sábado, 9 de noviembre de 2024

¿A dónde van los que acaban la carrera de Publicidad?

(AZprensa) ¿Qué salida profesional hay para aquellos que terminan la carrera de Publicidad? La mayoría, los más afortunados, recalan en Agencias de Publicidad (creativos, redactores, especialistas en medios, comerciales, administrativos…) y otros encuentran su salida profesional en algún medio de comunicación para tareas publicitarias… o de venta. Los demás… se buscan la vida como pueden y acaban trabajando en algo que no tiene nada que ver con la publicidad… tal como sucede a la mayoría de las personas que terminan cualquier otra carrera. ¡Dichosos aquellos que consiguen trabajar en lo que estudiaron!
 
Hace tan solo unas pocas décadas, los que terminaban una carrera se ponían a buscar trabajo en algo relacionado con lo que habían estudiado. Cualquier persona bien preparada y con ganas de trabajar podía encontrar un buen trabajo en cuestión de unos pocos meses. Ahora en cambio… ya lo sabes.
 

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lunes, 23 de septiembre de 2024

La violencia en el trabajo eleva hasta el 48% la posibilidad de sufrir depresión

(AZprensa) Hace unos años, “AZprensa” publicaba una noticia en la que se apuntaba que los profesionales varones que sufren violencia real o amenazas en su lugar de trabajo tienen hasta un 48 por ciento más de posibilidades de sufrir una depresión. Este porcentaje, disminuye en dos puntos en el caso de las mujeres sometidas a la misma situación. Así lo revelaba un estudio realizado por investigadores del Hospital Universitario de Aarhus, en Dinamarca.
 
El estudio fue publicado en la revista “Journal of Epidemiology and Community Health”, concluyendo que los trabajadores del ámbito sanitario, de la educación y de la asistencia social, son los más ligados a situaciones violentas en su medio laboral.
 
Los investigadores estudiaron la situación laboral de 14.000 pacientes hospitalarios de entre 18 y 56 años, que habían sido tratados por depresión u otros trastornos debidos al estrés, entre los años 1995 y 1998. Un total de 38.000 personas sin este tipo de problemas configuraron el equipo de control para comparar ambos grupos. Los expertos analizaron la posible existencia de situaciones de violencia en el trabajo durante los doce meses precedentes a su ingreso.
 
Los grupos que tenían un mayor índice de violencia en su ámbito laboral fueron, por un lado, los hombres frente a las mujeres, y por otro lado aquellos que trabajaban en los sectores de sanidad, educación y trabajo social frente a los que trabajaban en otros sectores.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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miércoles, 17 de enero de 2024

La formación de médico no es equiparable a ninguna otra profesión en España

(AZprensa) El Consejo Andaluz de Colegios de Médicos (CACM) ha remitido un escrito a la consejera de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía en relación a los grupos de profesionales en el ámbito de la Función Pública, solicitando la creación de un grupo adaptado a los profesionales de la medicina (A plus, A+) y evitar así la equiparación de todos los grados universitarios en un solo grupo.
 
En el citado escrito, el CACM argumenta que “los estudios universitarios de un médico son equivalentes a un máster pese a la denominación de graduado en Medicina (Plan Bolonia) que se corresponde a seis años de grado y supone 360 créditos ECTS, frente a los 240 de la mayoría del resto de los grados, siendo el de mayor cualificación en las ciencias de la salud. Todo ello queda bajo el amparo jurídico del Real Decreto 967/2014, de 21 de noviembre, donde se establecen los requisitos y el procedimiento para la homologación y declaración de equivalencia a titulación y a nivel académico universitario oficial y para la convalidación de estudios extranjeros de educación superior”.
 
Y recuerda que “cualquier médico especialista en atención primaria u hospitalaria tiene la exigencia de poseer el título de Grado/Máster en Medicina y de la especialidad médica exigida para el ejercicio de la profesión, lo cual significa 10 u 11 años de formación”.
Puesto que “esta formación no es equiparable a ninguna profesión de nuestro país”. Desde el Consejo Andaluz de Colegios de Médicos consideran que es el momento de “afrontar una reforma en que se reconozca la formación, la constancia científica, la competencia, la capacitación y el primer nivel de responsabilidad de los médicos españoles. Una responsabilidad que asumen con competencia exclusiva y excluyente en las decisiones finales esenciales para el derecho a la protección de la salud, la integridad y la vida (diagnostico, tratamiento clínico o quirúrgico, terapéutica e información), como garantía irrenunciable tanto para la salud pública como en la salud de cada uno de los pacientes andaluces”. 
 
En su solicitud añaden que “todas las profesiones sanitarias, al igual que todos los profesionales y trabajadores que desarrollan sus funciones en el ámbito sanitario, son piezas claves y esenciales para una asistencia de calidad, cada una en su nivel de competencia y capacidad académica y profesional, siendo todos y cada uno esenciales en un puzle complejo y que necesita de todos ellos para el perfeccionamiento y la calidad asistencial, sin que esto pueda instrumentarse artificiosamente para eliminar el reconocimiento esencial que corresponde a la realidad, a la competencia académica y profesional, y a la responsabilidad innata de la profesión médica.
 
Por todo lo anterior el escrito concluye con el ruego de “crear un grupo adaptado a los requerimientos legales de ejercicio (A plus, A+), como se viene defendiendo en algunos sectores, dónde se respete el derecho a la igualdad efectiva de tratar a cada uno según su nivel de responsabilidad, de competencia y capacitación académica y profesional, para que no se nos desproteja del reconocimiento mínimo que en justicia corresponde”.
 

La Comunicación sigue siendo una asignatura pendiente en Medicina…
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miércoles, 15 de febrero de 2023

A las mujeres no les gustan las matemáticas

(AZprensa) Un estudio realizado sobre 1.587 estudiantes de grados de matemáticas de 12 universidades españolas, señala que para un 26,2% de las encuestadas es “nada probable” que escojan la opción investigadora en el futuro, mientras que para los hombres la proporción es del 18,6%.
 
En el estudio se han identificado tres variables principales relacionadas con la desafección hacia la investigación. Por un lado, los años que se transcurren en el grado. Este fenómeno afecta tanto a mujeres como a hombres, aunque las diferencias entre ambos sexos son significativas. La probabilidad estimada de desafección del estudiantado crece desde el 5,6% entre los hombres y el 8,1% entre las mujeres del primer año, hasta el 27,5% en los hombres y el 35,9% de las mujeres en el cuarto curso.
 
La satisfacción con los estudios es otra de las variables que plantea el informe.  “A medida que aumenta la satisfacción con los estudios cursados, que expresan las experiencias positivas en la carrera, los estudiantes reducen su desafección por la investigación como opción futura”, detalla Laura Cruz, investigadora del Instituto de Políticas y Bienes Públicos (IPP-CSIC) y también autora del estudio.
 
La tercera variable consiste en la autoevaluación con relación a los compañeros. La desafección por la investigación se reduce cuando dicha autoevaluación es positiva, es decir, cuando los estudiantes se sitúan a sí mismos en la media o por encima de sus compañeros. Esto ocurre, en mayor medida, entre los hombres que entre las mujeres. Además, como corroboran estudios previos, las mujeres tienden a evaluar sus aptitudes matemáticas de forma más negativa que los hombres.
 
“Los datos obtenidos, junto con el aumento del porcentaje de hombres en los grados de matemáticas observado en los últimos años, apuntan a que en el futuro se producirá un incremento de la masculinización de la carrera investigadora en matemáticas”, asegura Ágata Timón, del ICMAT y coautora del informe.
 
Según datos del Ministerio de Universidades, solo el 35,6% de personas que finalizan un doctorado en matemáticas son mujeres, y esta cifra es menor en las áreas más teóricas. “La tendencia en los últimos años ha empeorado y se observa un retroceso de esa proporción desde el 42% que representaban en el curso 1997-98”, afirma Laura Cruz.
 
Referencia científica:
Javier Aramayona, Laura Cruz-Castro, Luis Sanz-Menéndez y Ágata Timón. “La desafección por la carrera investigadora en matemáticas: diferencias entre hombres y mujeres”. Gaceta de la Real Sociedad Matemática Española.
 

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lunes, 19 de diciembre de 2022

A veces la vocación es fruto del conocimiento

(AZprensa) La vocación profesional no es algo que esté de forma innata en nosotros desde que nacemos, sino que a veces surge al cabo de los años y del conocimiento de alguna materia. Así le sucedió a Elena Pérez Barquín, ganadora del “Premio de la Fundación del Colegio de Médicos de Cantabria al Mejor Expediente”, que comprendió que su vocación era la Medicina cuando ya estaba cursando la carrera, fruto del conocimiento que iba adquiriendo de las distintas asignaturas, tal como ha confesado en una entrevista para este Colegio de Médicos.
 
“En mi caso, no fue algo que tuviera claro desde pequeña. De hecho, cuando me matriculé en la carrera ni siquiera estaba segura de haber tomado la decisión correcta. No fue hasta que comencé a cursar las diferentes asignaturas, especialmente las más clínicas, cuando comprendí de lo que verdaderamente trataba la profesión y supe que este era mi lugar”.
 
Aunque reconoce que “aún no tengo experiencia suficiente para tener una opinión fundada” sobre el futuro de la Medicina a medio plazo, considera que “la pandemia ha sido el claro ejemplo de que hay cosas que nunca podremos predecir y donde lo único que podemos hacer es tratar de estar preparados cuando ocurran. No solo fomentando la investigación, sino también mejorando la organización del sistema, para que el peso de los problemas que surjan en la planificación y gestión de recursos no recaiga en la saturación del personal médico”.
 
Ahora, en su futuro más inmediato, confiesa que espera convertirse “en una buena médica, no solo en el aspecto científico formándome continuamente, sino también en el trato con mis pacientes” y añade igualmente que le gustaría “contribuir también a la investigación y docencia. En definitiva, aportar mi grano de arena a la sociedad en la manera que pueda”.
 

La historia de un médico que supo compaginar hace más de un siglo la práctica asistencial con la investigación.
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jueves, 4 de marzo de 2021

Tres estudios clínicos valoran los daños de las mascarillas sobre la piel

(AZprensa) El uso de mascarillas como medida de protección contra el COVID-19 así como la obligatoriedad de llevarlas puestas siempre, estáocasionando problemas de salud en muchas personas, pero ha tenido que ser un laboratorio farmacéutico, LETI Pharma, quien tome la iniciativa de realizar unos estudios clínicos para evaluar el alcance de esos daños.
 
Como este laboratorio dispone de una amplia gama de productos dermatológicos, lógicamente ha centrado su investigación en este tipo der daños, aun cuando reconoce que ese tipo de daño sólo es “uno de los efectos colaterales de su uso”, en este caso concreto sobre la piel del rostro.
 
Según explican, el efecto oclusivo de las mascarillas provoca una alteración del microambiente de la piel aumentando su humedad y, por lo tanto, alterando la barrera cutánea. El resultado es la aparición de irritaciones, xerosis, rojeces o empeoramiento de patologías preexistentes como la dermatitis atópica y la rosácea.
 
Ante esta situación, el laboratorio LETI Pharma ha impulsado tres estudios clínicos en piel sana, en piel sensible y con rojeces y en piel atópica, en los que, bajo control dermatológico, ha evaluado la eficacia de determinados productos de su  gama dermatológica, tanto en el control como en el cuidado de estos nuevos problemas cutáneos.
 
A través de estos estudios ha quedado perfectamente demostrado el perjuicio para la salud de la piel y cómo algunos tratamnientos dermatológicos pueden mitigar en parte esos daños.

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