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martes, 1 de abril de 2025

El tamaño real de Groenlandia: despejando mitos y confusiones

(AZprensa) Groenlandia, esa vasta extensión de hielo y tundra en el extremo norte del planeta, ha generado confusión durante siglos debido a su representación en los mapas. Si alguna vez has observado un mapamundi tradicional, probablemente hayas notado que Groenlandia parece tener un tamaño descomunal, comparable incluso al de continentes como África o Sudamérica. Sin embargo, esto es un espejismo cartográfico, una distorsión inevitable al trasladar la superficie de una esfera —la Tierra— a un plano bidimensional. En este artículo, exploraremos cuál es el tamaño real de Groenlandia, cómo se compara con otros países y aclararemos el intrigante debate sobre si realmente es una sola isla o dos ocultas bajo su manto de hielo.
 
La distorsión de los mapas: el problema de la proyección de Mercator
 
La mayoría de los mapamundis que conocemos utilizan la proyección de Mercator, desarrollada en el siglo XVI por el cartógrafo Gerardus Mercator. Esta proyección fue diseñada para facilitar la navegación marítima, ya que preserva los ángulos y permite trazar rutas rectas. Sin embargo, tiene un defecto importante: distorsiona el tamaño de las masas terrestres, especialmente cerca de los polos. 

Cuanto más nos alejamos del ecuador, mayor es la exageración. Por eso, Groenlandia y la Antártida aparecen inmensas, mientras que las regiones ecuatoriales, como África, parecen más pequeñas de lo que realmente son.

En un mapa de Mercator, Groenlandia puede parecer tan grande como África, pero la realidad es muy diferente. África tiene una superficie de aproximadamente 30.37 millones de kilómetros cuadrados, mientras que Groenlandia abarca solo 2.166.086 kilómetros cuadrados. Esto significa que África es unas 14 veces más grande que Groenlandia. La distorsión es tan extrema que, en algunos mapas, Groenlandia parece rivalizar incluso con Sudamérica (17.84 millones de km²), cuando en verdad es mucho menor.
 
El tamaño real de Groenlandia y comparaciones con otros países
 
Con sus 2.16 millones de kilómetros cuadrados, Groenlandia es, sin duda, una isla enorme —la más grande del mundo, de hecho—, pero su tamaño real queda en perspectiva al compararlo con otros países. Por ejemplo:
 
Australia: Con 7.69 millones de km², es más de tres veces mayor que Groenlandia, aunque a menudo se la considera un continente y no una isla.
 
Estados Unidos: Con 9.83 millones de km² (incluyendo Alaska y Hawái), es casi cinco veces más grande.
 
México: Con 1.96 millones de km², tiene un tamaño muy similar al de Groenlandia, aunque ligeramente menor.
 
España: Con apenas 505.990 km², cabría unas cuatro veces dentro de Groenlandia.
Estas comparaciones muestran que, aunque Groenlandia es vasta, no se acerca a los gigantes continentales que los mapas tradicionales podrían hacernos creer. Su ubicación cerca del Polo Norte amplifica su tamaño aparente, pero en términos reales, es una fracción de lo que sugieren las proyecciones más comunes.
 
¿Una isla o dos? El misterio bajo el hielo
 
Otro aspecto fascinante de Groenlandia es su naturaleza geológica, que también ha alimentado debates. Aproximadamente el 80% de su superficie está cubierta por una gruesa capa de hielo, conocida como la capa de hielo de Groenlandia, que en algunos puntos alcanza los 3 kilómetros de espesor. Esta capa oculta gran parte del relieve subyacente, lo que ha llevado a especulaciones sobre si Groenlandia es realmente una sola masa terrestre o varias islas separadas unidas por el hielo.
 
Estudios geofísicos recientes, utilizando tecnologías como el radar de penetración de hielo y modelos gravitacionales, han revelado que bajo la capa de hielo, Groenlandia es, en efecto, una sola isla en términos geológicos. Aunque existen depresiones y valles profundos, no hay evidencia concluyente de que el lecho rocoso esté dividido en dos o más masas terrestres independientes que emergerían si el hielo se derritiera por completo. Sin embargo, el grosor del hielo y la presión que ejerce han deformado el terreno, creando una topografía compleja que puede dar lugar a malentendidos.
 
En un escenario hipotético donde todo el hielo desapareciera, Groenlandia seguiría siendo una sola isla, aunque su superficie habitable sería mucho menor de lo que su tamaño total sugiere, y aunque gran parte de su interior está deprimido por el peso del hielo, la idea de que Groenlandia son dos islas sigue siendo más un mito que una realidad científica.
 
En definitiva, podemos concluir que Groenlandia es un lugar de superlativos: la isla más grande del mundo, cubierta casi en su totalidad por hielo, y un enigma cartográfico que ha confundido a generaciones. Su tamaño real, 2.16 millones de kilómetros cuadrados, la sitúa muy por debajo de los continentes que parece rivalizar en los mapas, pero sigue siendo impresionante en comparación con muchos países.
 
La próxima vez que mires un mapamundi, recuerda que lo que ves es una interpretación, no la realidad, y que Groenlandia, aunque vasta, tiene un lugar mucho más modesto en el panorama global de lo que su imagen distorsionada sugiere.
 
En la imagen, el tamaño real de los países (en rojo) frente al tamaño que suele aparecer en los mapas (en azul).
 

A well-documented exploration of Medicine, Pharmacy, and rural society in the 19th century through two biographies that should not be forgotten:
“Kisses are tears”: https://a.co/d/eCok2Y0

martes, 24 de septiembre de 2024

Los chinos lo ven de distinto color

(AZprensa) Ha causado sorpresa la publicación el pasado 30_jul-2024 en la revista científica “Science bulletin” (se adjunta enlace al final) de un artículo firmado por un equipo de investigadores chinos en donde muestran el resultado final del ensamblaje de miles de fotografías de la superficie de Marte tomadas por la sonda Tianwen-1. Estas imágenes sobrepasan en calidad lo obtenido hasta ahora ya que ofrecen una resolución de 76 metros por pixel y muestran toda la superficie de este planeta.
 
Pero lo que realmente sorprende es que el color de la superficie de Marte no es rojo sino de color tierra, y los chinos no se cansan de afirmar que los aparatos fotográficos que han utilizado muestran el “color real” del planeta.
 
Así que ya vemos, mientras los estadounidenses no se cansan de hablar del “planeta rojo” y demostrar al público imágenes teñidas de rojo, ahora resulta que van los chinos y les demuestran que no, que el color verdadero es marrón. Claro que también a los estadounidenses se les ha escapado en más de una ocasión alguna fotografía en donde el suelo se veía marrón y el cielo azul (vamos, como en la Tierra aunque sin vegetación).
 
Y al hilo de esto nos vienen a la memoria otras imágenes que divulgaron los chinos bien orgullosos cuando consiguieron que una de sus naves aterrizase en la Luna. ¿Y qué pasó? Pues que entonces pudimos ver –al comprar las fotos de chinos y estadounidenses- que la Luna –según los chinos- no es blanca sino marrón, color tierra.
 
En este caso, los estadounidenses siempre han mostrado fotos del suelo lunar completamente blanco, como de yeso, mientras que los chinos han podido comprobar, y así se lo han dicho al mundo, que el suelo de la Luna es de color tierra y no de yeso blanco.
 
Ya lo dice el refrán (y la sabiduría popular es muy certera): “En esta vida todo es del color del cristal con que se mira”. Lo que no sabemos es con qué cristal (o con qué intenciones) miran unos y otros, porque alguno de los dos tiene que estar equivocado… o quizás los dos.
 
En la imagen, mapa cartográfico de Marte publicado por los chinos, el cual puedes descargarte en una buena resolución accediendo al artículo publicado según se puede acceder al mismo en este enlace:
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2095927324002949
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
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“Curiosidades del Sistema Solar”: https://amzn.eu/d/hlHtNvx

domingo, 28 de junio de 2020

Mapas imposibles


(AZprensa) Todo lo que nos han contado sobre nuestra historia, todo la historia “oficial” es mentira, o al menos hay tanta mentira en ella que resulta muy difícil discernir lo verdadero de lo falso. Hoy aquí sólo voy a poner un ejemplo que tiene nombre y apellidos: Oronce Finé (Francia, 1494-1555).

Este individuo era un sabio matemático, astrónomo, arquitecto, y no se cuántas cosas más. Como cartógrafo, basándose en fuentes antiguas, y apenas recién descubierta América por Colón, aseguró que la Tierra era redonda y elaboró unos mapas del globo terráqueo. Pero estos mapas son sorprendentes y echan por tierra todo lo que nos han contado sobre la historia del ser humano. Quienes han estudiado los mismos han encontrado más de 50 coincidencias inexplicables. Veamos algunas de ellas...

La Antártida (que según nos han dicho fue descubierta en el siglo XVI y no fue hasta 1774 en que el capitán Cook logró circunnavegarla) se muestra en ese mapa pero no como la vemos ahora sino como se veía hace muchos miles de años (cuando su clima era templado y no estaba cubierta de hielo), antes de que el homo sapiens apareciera sobre la Tierra. Bahías que llevan miles de años cubiertas de hielo y que sólo recientemente se ha sabido que son bahías y no tierra firme, aparecen perfectamente reflejadas. ¿Cómo podía saber esto en el año 1.500?

Hace muy poco tiempo se ha sabido que Groenlandia no es una isla, sino dos, las cuales llevan miles de años completamente cubiertas de hielo y por eso se creía que era una sola isla. Pues bien, en este mapa Groenlandia aparece perfectamente dibujada como dos islas y sin hielo. ¿Cómo se podía saber esto hace más de cinco siglos?

El cabo de Hornos aparece con la configuración que debería tener si el nivel del mar estuviese más bajo de lo que está en la actualidad; Siberia y Alaska aparecen unidas, tal como lo estarían si el nivel del mar estuviese más bajo... y así hasta más de medio centenar de detalles que sólo tienen una explicación: hace miles de años existió una civilización (natural de la Tierra o extraterrestre) con una tecnología capaz de cartografiar el planeta tal como lo veían en aquél momento. Y esto contradice toda la historia que nos han contado.

“El que tenga ojos vea”. Estos mapas (basados en fuentes más antiguas según confesó su autor) son reales y no se puede negar que corresponden a una época de la Tierra en que ni siquiera existía el homo sapiens. ¿Quién pudo entonces cartografiar nuestro planeta?


Decir adiós antes de tiempo...

“Palabras de despedida”: https://www.amazon.es/dp/165950676X