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viernes, 4 de septiembre de 2026

Cuando recortar céntimos en los genéricos pone en riesgo la salud

El uso racional de los medicamentos genéricos es una herramienta indispensable para garantizar la sostenibilidad financiera de la sanidad pública. Nadie cuestiona su utilidad estructural. Pero convertir el precio más bajo en el único criterio de excelencia es un error estratégico de graves consecuencias.

(AZprensa) En el artículo de ayer sobre el sector farmacéutico, poníamos sobre la mesa el eterno debate acerca de la equivalencia real entre los medicamentos originales y las opciones genéricas. Pero rascar la superficie de este mercado revela una trastienda industrial aún más compleja. Si analizamos la cadena de suministro y la presión económica a la que se somete a los fabricantes, el debate sobre el ahorro deja de ser meramente financiero para convertirse en una cuestión de estricta seguridad sanitaria.
 
¿Son los laboratorios de genéricos hermanitas de la caridad?
 
Conviene desterrar los falsos romanticismos. Las grandes multinacionales farmacéuticas de investigación no son ONG; buscan beneficios legítimos a través de la innovación, el desarrollo de moléculas punteras y la excelencia clínica de la que luego se beneficia toda la sociedad.
 
Pero los laboratorios de genéricos tampoco son benefactores de la salud pública. Son empresas puramente comerciales cuyo modelo se sustenta en el volumen y en el ajuste drástico de gastos. Cuando los sistemas de salud y las administraciones exprimen los precios de referencia hasta obligar a comercializar fármacos por cantidades exiguas, se activa una reacción en cadena inevitable: para mantener el margen de beneficio, hay que abaratar la producción en el origen.
 
Llegados a este punto, conviene hacerse una pregunta incómoda: ¿es lógico que un envase de antibiótico de uso clínico cueste hoy lo mismo o incluso menos que un paquete de chicles? Cuando el precio de un medicamento vital se desploma hasta esos niveles, alguien, en algún eslabón de la cadena, está recortando en lo esencial.
 
La trastienda invisible de la fabricación: maquinaria y materias primas
 
Detrás de un comprimido no hay únicamente un principio activo teórico, sino una infraestructura industrial milimétrica. Y es aquí donde la obsesión por el bajo coste muestra sus mayores vulnerabilidades:
 
Maquinaria obsoleta o de segunda mano: Para fabricar pastillas que garanticen una dosificación exacta y uniforme, se requieren prensas de compresión de última generación. Sin embargo, no es ningún secreto industrial que algunos productores de bajo coste adquieren maquinaria de segunda mano o desfasada. La pregunta técnica es evidente: ¿comprime y dosifica con la misma precisión una máquina vieja y desgastada que una tecnología punta? La respuesta es un rotundo no.
 
El origen incierto de las gelatinas: Las cápsulas blandas o duras que recubren muchos fármacos se obtienen a partir de derivados cartilaginosos animales. Mientras que los productores rigurosos exigen una trazabilidad estricta y certificados de calidad europeos, existen proveedores alternativos que se abastecen en mataderos de regiones con estándares sanitarios muy laxos, como determinadas zonas de la India o Pakistán, operando muchas veces en una peligrosa opacidad documental.
 
Excipientes y colorantes low cost: Un medicamento no solo lleva principio activo; incluye aglutinantes, recubrimientos y colorantes. Un gran laboratorio de prestigio internacional jamás pondrá en riesgo su reputación global por ahorrarse unos céntimos en un tinte o un excipiente secundario. En cambio, una estructura modesta de genéricos, cuyos beneficios unitarios se miden estrictamente en fracciones de céntimo, puede caer en la tentación de buscar el proveedor más económico del mercado global, abriendo la puerta a reacciones alérgicas imprevistas y problemas de tolerancia en pacientes sensibles.
 
Por eso habría que plantearse cuál es el verdadero coste de lo barato; porque cuando se trata de lo que ingerimos para curar nuestro organismo, la obsesión ciega por abaratar cada céntimo nos sale -tarde o temprano- demasiado cara.
 
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“Melodien står igjen”: 

martes, 26 de mayo de 2026

El precio de los medicamentos: una historia de nunca acabar

Este artículo lo escribí en 2010 y me temo que, quince años después, el diagnóstico no ha cambiado sustancialmente. Han variado las cifras, se han añadido nuevas capas de complejidad, pero el mecanismo de fondo sigue siendo el mismo. Y los laboratorios siguen siendo los malos de la película. Aquí tienes, pues, este artículo actualizado a día de hoy.
 
(AZprensa) Determinar el precio de un medicamento es una tarea extraordinariamente complicada. Uno podría pensar que basta con calcular cuánto cuesta fabricarlo, hacerlo llegar a los puntos de venta, añadir un margen razonable de beneficio y listo. Pero el precio de las cosas no lo fija lo que «cuestan» sino lo que «valen», y ese valor lo determina una cosa que se llama demanda. Un artículo puede costar una fortuna, pero si nadie lo quiere no vale nada. Y un medicamento puede salvar vidas, pero si el sistema que debe financiarlo decide que no vale lo que cuesta, el paciente que lo necesitaba se queda esperando.
 
El coste invisible: la investigación
 
Cuando un laboratorio quiere comercializar un fármaco, presenta el precio máximo que considera viable para conseguir la cuota de mercado que haga rentable su comercialización. Pero aquí hay un factor que no existe en casi ningún otro sector con esta dimensión: la investigación.
 
Cuando un medicamento llega al mercado ha dejado atrás entre diez y trece años de investigación. En 2010 decía que ese proceso costaba más de 800 millones de euros. Hoy las cifras son muy distintas: se precisan entre 10 y 13 años y una inversión que los estudios más recientes sitúan en torno a los 2.500 millones de euros por medicamento. El coste se ha triplicado en quince años. Y la tasa de éxito no ha mejorado: solo tres de cada diez fármacos que llegan al mercado generarán ingresos que superen los costes medios de I+D. El resto pierde dinero. Y alguien tiene que financiar también esa pérdida.
 
El retorno esperado de la inversión en nuevos medicamentos se sitúa actualmente en apenas el 1,8%, el punto más bajo de la última década, mientras que el coste medio de desarrollar y comercializar un nuevo medicamento ha aumentado cerca de un 70% desde 2010. Dicho de otro modo: investigar medicamentos es cada vez más caro y cada vez menos rentable. Y sin embargo, se sigue investigando, porque es lo que hace la industria farmacéutica y porque sin esa investigación no habría los avances médicos que hoy damos por descontados.
 
Nota: a todo esto hay que añadir que, una vez transcurridos diez años desde el descubrimiento de la molécula —es decir, aproximadamente cuando el fármaco lleva un tiempo en el mercado—, cualquier otro laboratorio puede copiar el producto y ofertarlo a un precio muy inferior, sin haber asumido ni un euro del coste de investigación ni del riesgo que esta conlleva.
 
El Gobierno como árbitro, comprador y regateador
 
El laboratorio presenta su precio máximo. El Gobierno, que es quien debe aprobarlo —dado que más del 90% de las ventas de medicamentos se canalizan a través de la sanidad pública—, tiene que decidir si acepta ese precio o negocia uno inferior. ¿Qué hace? Lo mismo que en 2010: busca cuál es el país europeo que ha fijado el precio más bajo para ese mismo producto y declara: «ese es mi precio». Sin estudiar la documentación presentada, sin considerar si el nivel de vida de ese país de referencia tiene algo que ver con el nuestro, sin valorar las horas de investigación que hay detrás de cada molécula.
 
Y en 2025 esto se ha institucionalizado aún más. El Sistema de Precios de Referencia, implantado en España hace dos décadas y consolidado en la Ley 29/2006, se mantiene como uno de los instrumentos más eficaces para el control del gasto farmacéutico público. Cada año, el Ministerio de Sanidad publica una Orden de Precios de Referencia que revisa a la baja los precios de miles de presentaciones. La actualización de 2025 ha revisado 17.385 presentaciones cuyos precios cambian para generar un ahorro estimado de 287,58 millones de euros. Un ahorro que, desde el punto de vista del paciente y del erario, es una buena noticia. Desde el punto de vista del laboratorio que financió la investigación, es una vuelta de tuerca más en un proceso que no tiene fin.
 
«El Gobierno es comprador, árbitro y regulador al mismo tiempo. Y cuando alguien acumula esos tres roles, el que sale perdiendo suele ser siempre el mismo.»
 
El calvario de llegar al mercado español
 
La consecuencia práctica de este sistema es que muchos laboratorios retrasan o directamente renuncian al lanzamiento de sus fármacos en España. La negociación con el Ministerio puede durar meses, y a veces años. Durante todo ese tiempo, los pacientes de otros países acceden al tratamiento mientras los pacientes españoles se conforman con alternativas más antiguas y menos eficaces. Cuando el fármaco por fin se lanza aquí, el período de protección de patente —que en teoría debería ser de diez años— se ha recortado sensiblemente. Y antes de que ese período expire, el Gobierno habrá introducido una, dos o más medidas adicionales de recorte que reducen todavía más los ingresos del laboratorio, ya sea bajando directamente el precio del fármaco o estableciendo descuentos sobre las ventas globales del laboratorio.
 
Al final de ese período, llegan los genéricos y los biosimilares. En 2024, los medicamentos genéricos han supuesto el 47,4% del total de envases facturados al SNS, prácticamente el doble que en 2010. La marca original tiene entonces que decidir entre seguir vendiendo a su precio con ventas en caída libre, o bajar el precio para competir con quienes se ahorraron toda la investigación. No hay tercera opción.
 
Una cosa es vender, otra muy distinta es cobrar
 
Pero el calvario no termina ahí. Una cosa es vender y otra muy distinta es cobrar. En 2010 describía situaciones en que la sanidad pública tardaba 300 días —o incluso dos años— en pagar a los laboratorios. La morosidad de las administraciones ha mejorado desde entonces, pero no ha desaparecido. En 2024, el plazo medio de pago del sector público aumentó 12 días hasta los 67 días de media, y por primera vez desde 2014 se situó por encima del sector privado. Sesenta y siete días sigue siendo el doble del plazo legal de 30 días que las propias administraciones imponen al sector privado. Un ejemplo de coherencia difícil de superar.
 
La formación médica: otro coste invisible

Y mientras todo esto ocurre, los médicos siguen necesitando formación continua para estar a la altura de los avances terapéuticos. Su empleador —la sanidad pública— no financia esa formación en la medida que sería necesaria. La financia la industria farmacéutica, que por ese motivo recibe críticas periódicas por su supuesta influencia sobre los prescriptores. Es decir: el sector privado financia la formación de los profesionales del sector público, y por ello se le critica. La lógica, como en tantas otras cosas de este sistema, brilla por su ausencia.
 
Y los malos siguen siendo los laboratorios
 
Después de todo este recorrido —la investigación financiada durante más de una década, el precio negociado a la baja, el lanzamiento retrasado, los sucesivos recortes, la morosidad institucionalizada, la formación médica asumida voluntariamente—, la opinión pública sigue teniendo de los laboratorios farmacéuticos la imagen que tiene. Cualquier ciudadano valora positivamente los medicamentos que toma, a los médicos que se los prescriben y, en general, al sistema sanitario que se los financia. Pero ¿los laboratorios que los investigaron, los fabricaron y los pusieron a su disposición? Mejor no entrar en ese tema.
 
Mientras una parte siga aprovechándose de su posición dominante y la otra siga aceptando resignada su papel de víctima, la situación no cambiará. Bueno, sí cambiará algo: los laboratorios continuarán recortando inversiones en I+D, trasladando sus centros de investigación a países con marcos regulatorios más favorables, y reduciendo su presencia en un mercado que los trata como fuente de ahorro antes que como socio estratégico del sistema sanitario. Y entonces nos preguntaremos, sorprendidos, por qué los medicamentos del futuro tardan más en llegar, por qué hay cada vez más problemas de desabastecimiento y por qué la innovación terapéutica se desarrolla lejos de aquí.
 
La respuesta la volveréis a encontrar aquí, en este artículo que escribí en 2010 y que, al actualizarlo 15 años más tarde, no he tenido que cambiar casi nada.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

lunes, 4 de mayo de 2026

Mircol: El adiós a un aliado contra la alergia (o la tiranía de la rentabilidad)

(AZprensa)
Con la llegada de la primavera, millones de personas comienzan su particular batalla contra el polen. Es el momento de recordar un fármaco que, durante años, fue un referente en el tratamiento de procesos alérgicos respiratorios y dermatológicos: la mequitazina.
 
Tuve el privilegio de participar en el lanzamiento al mercado español de este antihistamínico bajo la marca Mircol. Hoy, lamentablemente, este medicamento ha desaparecido de nuestras farmacias. Y no ha sido por falta de eficacia —pocos fármacos han demostrado un perfil tan sólido—, sino por una razón mucho más prosaica y amarga: su precio era tan bajo que, ante el aumento de los costes de producción, dejó de ser rentable para la industria.
 
El arte de saber recetar: Más allá del prospecto
 
Como responsable de su promoción, siempre hice hincapié en detalles que a menudo pasan desapercibidos en la consulta médica, pero que son vitales para el éxito del tratamiento. Aquella pequeña cápsula naranja y blanca guardaba secretos que el paciente debe conocer:
 
La regla de las 12 horas: Solemos decir "una por la mañana y otra por la noche", pero es un error de concepto. El intervalo debe ser estrictamente de 12 horas. Si un paciente desayuna a las 8:00 y cena a las 22:00, queda desprotegido durante varias horas de la madrugada. La constancia en el intervalo es la clave del control.
 
La importancia de la tercera toma: Es un detalle que rara vez figura en los prospectos. El control máximo del proceso alérgico no se alcanza plenamente hasta la tercera dosis. Por ello, en cuadros agudos, es recomendable empezar con tres tomas diarias para "romper" la sintomatología y luego estabilizarse en dos.
 
Administración en niños: Aunque su formato en cápsulas no era el ideal para los más pequeños, existía un recurso práctico: abrir la cápsula y mezclar su contenido con un yogur o alimento similar para facilitar la ingesta.
 
Un superviviente en el mercado global
 
Es paradójico que, mientras en España hemos perdido este recurso, en otros rincones del mundo la mequitazina siga aliviando a miles de pacientes. Si usted viaja al extranjero o tiene acceso a mercados internacionales, quizás aún pueda encontrar este "compañero inseparable" bajo distintas denominaciones:
 
Francia, Portugal, Brasil y Reino Unido: “Primalan”
Bélgica y Holanda: “Mircol”
Alemania: “Metaplexan”
Argentina: “Instotal”
Suiza: “Vigigan”
 
Reflexión final
 
La desaparición de fármacos como Mircol nos deja una lección inquietante sobre el sistema sanitario actual: a veces, la salud de los pacientes queda supeditada a las hojas de cálculo. Mientras tanto, nos queda el recuerdo de un medicamento que, con su humilde presencia naranja y blanca, devolvió la calidad de vida a tantos alérgicos.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

viernes, 14 de noviembre de 2025

La iniciativa de Trump para bajar el precio de los medicamentos

(AZprensa) En un contexto donde los costos de la salud representan una carga insostenible para millones de familias estadounidenses, el presidente Donald J. Trump ha lanzado una ofensiva sin precedentes contra las farmacéuticas. La iniciativa TrumpRx, anunciada recientemente, busca poner fin a lo que Trump califica de "robo descarado" a los ciudadanos: el hecho de que un medicamento que cuesta una fracción en Canadá o Europa se venda en Estados Unidos por precios exorbitantes, a veces multiplicados por diez. "No es de recibo que los americanos subsidien la innovación farmacéutica para el mundo entero mientras pagan lo más caro", declaró Trump en un discurso el 6 de noviembre, al revelar acuerdos pioneros que podrían ahorrar miles de millones a los contribuyentes.
 
Esta no es una promesa vacía. TrumpRx representa la culminación de una estrategia agresiva que combina presión ejecutiva, negociaciones directas y herramientas digitales para democratizar el acceso a medicamentos asequibles. En su primer mandato, Trump ya impulsó medidas como la importación de fármacos más baratos desde Canadá, pero la administración Biden las frenó. Ahora, de vuelta en la Casa Blanca, Trump está cumpliendo su palabra: poner firmes a los gigantes farmacéuticos y priorizar a los pacientes sobre las ganancias corporativas.
 
Un desequilibro exagerado
 
Estados Unidos representa menos del 5% de la población mundial, pero financia alrededor del 75% de las ganancias globales de la industria farmacéutica. Este desequilibrio no es casual: mientras países como Canadá, México o los de la Unión Europea imponen controles de precios para proteger a sus ciudadanos, las compañías estadounidenses –y muchas multinacionales– cargan los costos más altos a los consumidores locales para subsidiar descuentos masivos en el extranjero.
 
Tomemos ejemplos concretos. El medicamento Ozempic (semaglutida), usado para diabetes y obesidad, cuesta alrededor de $1,000 al mes en EE.UU., pero solo $155 en Canadá y $83 en Alemania. Wegovy, su variante para pérdida de peso, llega a $1,350 en farmacias estadounidenses, frente a $225 en el Reino Unido. Según datos de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), los precios de medicamentos de marca en EE.UU. son más de tres veces superiores a los de otros países desarrollados, incluso después de descuentos.
 
Trump lo ha dicho claro: "Los laboratorios nos están estafando. Ofrecen gangas a otros países y nos clavan el puñal a nosotros". Esta disparidad no solo afecta a los bolsillos individuales –con 66% de los adultos estadounidenses preocupados por los costos de medicamentos, según una encuesta Gallup-West Health–, sino que presiona programas como Medicare y Medicaid, que gastan cientos de miles de millones al año en fármacos caros.
 
TrumpRx: La Estrategia en Acción
 
TrumpRx es un portal web directo al consumidor operado por el gobierno federal, donde los pacientes pueden adquirir medicamentos a precios "Nación Más Favorecida" (MFN, por sus siglas en inglés). Esto significa que EE.UU. no pagará más que el precio más bajo ofrecido en otros países desarrollados. La plataforma, que debutará en enero de 2026, elimina intermediarios como los gestores de beneficios farmacéuticos (PBM) –acusados de inflar precios– y permite compras seguras directamente de fabricantes.
 
El detonante fue un Orden Ejecutiva firmada el 12 de mayo de 2025, titulada "Entregando Precios de Medicamentos de Nación Más Favorecida a los Pacientes Americanos". Esta directiva ordena al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y al Representante Comercial de EE.UU. fijar objetivos de precios en 30 días y, si las farmacéuticas no cumplen, imponer reglas obligatorias o "medidas agresivas" como aranceles selectivos. Trump ha enviado cartas a 17 gigantes farmacéuticos –incluyendo Pfizer, Eli Lilly y Novo Nordisk– advirtiendo: "Si no bajan los precios, desplegaremos todo nuestro arsenal".
 
En abril de 2025, Trump revivió su plan de importación de fármacos baratos desde Canadá y México, facilitando programas estatales que podrían ahorrar millones. Estados como Florida, Colorado y Maine ya han solicitado permisos para comprar directamente de Canadá, donde los precios son hasta 50% más bajos gracias a regulaciones estrictas.
 
Acuerdos que cambian el juego
 
TrumpRx no es teoría; ya genera resultados. El 6 de noviembre, la Casa Blanca anunció acuerdos históricos con Eli Lilly y Novo Nordisk, dos de los mayores productores de fármacos para obesidad y diabetes –condiciones que afectan a 150 millones de adultos en EE.UU.
Ozempic y Wegovy (Novo Nordisk): De $1,000 y $1,350 mensuales, bajan a $350 a través de TrumpRx. Para Medicare y Medicaid, el precio será de $245, menos de la mitad de lo propuesto por la administración anterior.
Zepbound y Mounjaro (Eli Lilly): De $1,086 mensuales, caen a $346 vía TrumpRx. Si se aprueban versiones orales como Orforglipron, el costo inicial será de solo $150 al mes.
 
Estos recortes representan descuentos de hasta 80%, ahorrando $700-1,000 por paciente al mes. Para los contribuyentes, significa que Medicare cubrirá estos "GLP-1" (fármacos para obesidad) a un costo mucho menor, liberando fondos para otros programas.
Previamente, en septiembre, Pfizer firmó el primer acuerdo MFN, ofreciendo descuentos del 50-85% en la mayoría de sus medicamentos primarios y de especialidad a Medicaid.
AstraZeneca siguió en octubre, garantizando MFN en todos sus nuevos innovadores.
Más compañías están en negociaciones, y Trump ha insinuado aranceles del 25% en importaciones farmacéuticas de Canadá y México si no cooperan –una táctica que ya usó con éxito en su primer mandato para presionar en comercio.
 
En resumen, TrumpRx no es solo una política; es una declaración de guerra contra un sistema que prioriza ganancias sobre vidas. Al forzar a los laboratorios a tratar a EE.UU. como a cualquier otra nación, Trump está devolviendo el poder a los pacientes. Como él mismo dijo: "Los americanos merecen lo mejor, no lo peor". Con el lanzamiento inminente y más acuerdos en el horizonte, esta iniciativa podría ser el legado definitivo de Trump en salud: medicamentos asequibles, sin excusas. Si funciona, no solo bajará precios, sino que restaurará la fe en un gobierno que lucha por su gente.
 
Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
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miércoles, 5 de febrero de 2025

¿Por qué ha subido tanto el precio del café?

(AZprensa) Así, de repente, en muy pocas semanas, el precio de venta del café (tanto en grano como molido) ha subido de forma espectacular. ¿Cuál es el motivo? Pues en realidad no hay un solo motivo sino un conjunto de ellos:
 
1.- Condiciones climáticas adversas en países productores: Brasil, el mayor productor de café del mundo, ha sufrido una de las peores sequías en décadas, afectando significativamente la producción de café arábica. Por su parte, Vietnam, el principal productor de café robusta, ha sido golpeado por tifones severos, lo que ha reducido su capacidad de exportación.
 
2.- Aumento de la demanda global: La demanda de café sigue aumentando, especialmente en mercados emergentes como China, donde las importaciones han crecido exponencialmente en los últimos años.
 
3.- Problemas logísticos y geopolíticos: Problemas en las rutas de transporte, como las interrupciones en el Mar Rojo, han obligado a desviar barcos, incrementando los costes de transporte. Por otra parte, la fortaleza del dólar ha elevado los costes de las importaciones de café para países con monedas más débiles.
 
4.- Especulación y ajustes de mercado: Los tostadores y comerciantes de café están comprando antes y a mayores volúmenes, temiendo futuras escaseces, lo que ha impulsado artificialmente los precios.
 
5.- Normativas europeas: Y para colmo, la implementación del Reglamento de Deforestación de la UE ha añadido presión sobre los precios. Este reglamento requiere que los productos importados, incluyendo el café, no provengan de áreas deforestadas recientemente, lo que ha llevado a los comerciantes a aumentar sus reservas, anticipándose a posibles restricciones futuras.
 
Este problema del aumento de los precios del café no sólo afecta a España sino también a los demás países europeos. En Alemania, por ejemplo, se ha observado un aumento significativo en los precios al por menor del café molido y en grano; y esta tendencia se refleja en otros grandes mercados de café en Europa debido a los factores mencionados anteriormente, que afectan globalmente la oferta y la demanda.
 
Es decir, unas condiciones climáticas adversas que influyen en la disminución de la producción, unas políticas comerciales que se curan en salud ante etapas de escasez, problemas geopolíticos que interfieren en el transporte normal de mercancías, y una legislación ambiental rígida y exagerada, están íntimamente interrelacionados a la hora de influir en el precio del café en el mercado europeo.
 

A journey through the history of the pharmaceutical industry and one of its great laboratories that had its origins in Alfred Nobel...
“From Alfred Nobel to AstraZeneca” (Vicente Fisac, Amazon) is available in e-Book and print editions: https://a.co/d/9svRTuI

miércoles, 7 de febrero de 2024

Pero ¿qué es lo que piden con estas movilizaciones?

(AZprensa) Todos conocemos, y muchos también padecen, las protestas que están llevando a cabo estos días los agricultores, con sus tractores colapsando carreteras. Todos los informativos dedican amplios espacios a hablar sobre este tema, pero ¿de verdad informan? Entre tanto “bla, bla, bla” se les olvida resumir concisa y claramente de qué va esta protesta, qué es lo que piden.
 
Pues que no te confundan los medios de “manipulación”, porque son muchas las reivindicaciones de los agricultores, pero por encima de todas ellas hay dos fundamentales:
 
1.- Reducir la excesiva burocracia, ya que les exigen un montón de papeleo y de requisitos a cumplir para poder recibir pequeñas ayudas que les alivien de la imparable subida de los precios que deben asumir en su explotación agraria… pero lo más indignante es que toda esa burocracia no la exigen a los productos que vienen de otros países.
 
2.- Paralizar las negociaciones de libre comercio con países como Marruecos, Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Méjico, India, Kenia, Nueva Zelanda y Australia; porque a los productos que vienen de allí no se les exigen las estrictas normas que sí se exigen a los productos españoles y europeos.
 
En definitiva, a los productores españoles se les asfixia con burocracia y requisitos (que siempre suponen un coste añadido), y en cambio a los productos que vienen de fuera no se les exige nada de eso.
 
Las consecuencias son dos:
1.- Tanto requisito hace que los productos españoles sean más caros e incluso que no salgan rentables a los agricultores, mientras que los productos extranjeros son más baratos porque a ellos no se les exige nada de eso.
2.- Los productos españoles pasan por Ley toda una serie de controles sanitarios, ecológicos y de calidad que no se exigen a los productos que vienen de fuera.
 
Para los agricultores, se les condena a la ruina. Para los consumidores españoles, se nos obliga a comprar y comer productos de países extranjeros sin las debidas garantías y controles sanitarios y de calidad.
 
He procurado explicarlo de una forma muy clara y sencilla, algo que no hacen los medios de “manipulación” y eso que le dedican a este tema horas y horas de emisión.
 
PD.- Como dice más de uno de los afectados: “Si esto lo estuviesen pidiendo los independentistas catalanes, en dos días quedaba todo resuelto”.
 

No debería ser tan difícil explicar bien las cosas sin enrollarse…
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viernes, 24 de febrero de 2023

El precio de los medicamentos crece mucho menos que el IPC

(AZprensa) Los precios, en general, están tan desmadrados, que cada mes el índice de precios del consumo (IPC) nos sorprende con unos porcentajes de crecimiento disparatados. En este contexto, parece lógico que también el precio de los medicamentos suba, al menos en relación con el IPC, pero la realidad nos muestra que esto no es así.
 
Según el informe de Enero 2023 de IQVIA sobre la “Evolución del mercado de la farmacia española”, llevamos más de un año en donde cada mes el IPC es mucho más alto que el del precio de los medicamentos. La máxima diferencia se produjo el pasado mes de junio, en donde los precios (IPC) crecieron un 10,8% mientras que el precio medio de los medicamentos creció un 2,4%. 
 
En general durante todo el año hemos visto cómo el IPC crece entre el 7 al 10 por ciento cada mes, mientras que el precio de los medicamentos crece poco más de un 2 por ciento.
 
Ahora, al llegar los datos del último informe (enero 2023) vemos que la cosa parece haberse calmado un poco: el IPC creció un 5,9% y el precio de los medicamentos un 3,1%, la mínima diferencia entre ambos índices en más de un año.
 
En plan optimista, los analistas de IQVIA dicen que el índice de precios de los medicamentos va “mostrando una tendencia de convergencia con el IPC”, pero quizás sea sólo un espejismo si echamos la vista atrás y vemos las enormes diferencias que separan ambos índices.
 
Y, por supuesto, no hay que olvidar que el Gobierno frena la entrada de nuevos medicamentos en España regateándoles el precio hasta que los laboratorios acepten venderlos en España con el precio más bajo de Europa; cuando por fin ya están en el mercado, cada año deberán enfrentarse a sucesivas bajadas de precios aunque sus costes de amortización, fabricación y comercialización sigan subiendo; por si todo esto no fuera poco, tan pronto como sea posible se dará entrada masiva a decenas de genéricos para que hagan competencia a los medicamentos de marca; y cuando haya tantos genéricos iguales luchando por un precio ínfimo, el Gobierno buscará comprarlos en otros países (China, India, etc.) en donde los suministrarán más baratos, los controles sanitarios y de seguridad no serán tan rigurosos, y con frecuencia se verán incapaces de suministrar todos los ejemplares que les hayan pedido.
 

La industria farmacéutica actual ya no es lo que era.
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domingo, 29 de enero de 2023

Este es el váter más caro del mundo

(AZprensa) Una empresa de Estados Unidos ha puesto a la venta el váter más caro del mundo; su precio: 10.600 euros!!! Pero ¿qué es lo que tiene de especial este váter? Pues verás…
 
Para empezar, cuando detecta que te acercas a él, levanta él solo su tapa para que puedas sentarte, y además –como tiene calefacción incorporada- tu trasero se sentará sobre una superficie templada.
 
Una vez sentado, puedes hablar con él y pedirle que te ponga la música que más te guste.
 
Cuando hayas terminado, no tendrás que molestarte en limpiarte el culo, el váter te lo limpiará y te lo secará.
 
Finalmente, el váter se limpiará a sí mismo con un sistema de luz ultravioleta, y esparcirá por la habitación un agradable perfume. Y como colofón, él mismo cerrará la tapa.
 
No, no es broma; esta es una noticia verdadera. El citado váter ha sido puesto a la venta por la empresa estadounidense Kholer y se trata del modelo “Numi 2.0” que en aquél país tiene un precio de 11.500 dólares.
 

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lunes, 12 de diciembre de 2022

Aprueban los tres nuevos fármacos más caros del mundo

(AZprensa) Hasta ahora el fármaco más caro del mundo lo tenía el laboratorio farmacéutico Novartis. Su producto Zolgensma”, para el tratamiento de la atrofia muscular espinal, cuesta 2 millones euros y fue aprobado en España en octubre de 2021 con una previsión de financiar 30 tratamientos al año. Afortunadamente son pocas las personas que padecen esta enfermedad. 

Sin embargo ahora, para terminar el año 2022, las Autoridades Sanitarias de Estados Unidos (FDA) han autorizado de golpe tres nuevos fármacos que se sitúan como los tres más caros del mundo.
 
El nuevo líder de este deshonroso ranking es “Hemgenix”, para el tratamiento de la hemofilia B y su precio es de 3,5 millones de dólares (3,4 millones de euros). Los laboratorios CSL y Uniqure no quisieron hacer caso a las recomendaciones de que lo dejasen “sólo” en 3 millones de dólares y ellos han decidido –como no hay otro que cure lo que este tratamiento cura- fijarlo en 3,5 millones de dólares.
 
El segundo y tercer puesto lo ocupan dos productos del laboratorio Bluebird Bio. Se trata de “Zynteglo”, para el tratamiento de la betatalasemia, con un precio de 3 millones de dólares (2,9 millones de euros), y “Skysona”, para el tratamiento de un trastorno neurológico llamado adrenoleucodistrofia, con un precio de 2,8 millones de dólares (2,7 millones de euros).
 
Así que mientras los Gobiernos regatean y rebajan el precio de los medicamentos, año tras año, dejándolos más baratos que un simple paquete de chicles, cuando los laboratorios descubren un medicamento sin competencia que de verdad cura una enfermedad importante para la que no existía cura hasta entonces, se aprovechan y ponen precios disparatados.
 
Como se ve, no hay término medio, ni lógica, ni entendimiento.
 


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viernes, 4 de febrero de 2022

España ya es el segundo país con la gasolina más cara

(AZprensa) La imparable subida de precios que el Gobierno es incapaz de atajar ha situado a España como el segundo país de la Unión Europea (UE) con la gasolina más cara. Si tenemos en cuenta que los salarios en España son claramente inferiores a los de la mayoría de los países de la UE el perjuicio para los ciudadanos es aún mayor.
 
En la UE la gasolina más cara está en Holanda (1,66), el segundo lugar lo ocupa España, en donde ya está en torno a los 1,60 euros, y el tercer lugar lo ocupa Finlandia (1,51). Pero estas imparables subidas no son achacables a ninguna crisis ya que en países como Italia o Portugal el precio de la gasolina ha descendido.
 
Pero como se ve, esto poco importa a quienes acostumbran a viajar en coche oficial o en Falcon.
 

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jueves, 8 de julio de 2021

Los nuevos medicamentos no son para los españoles

(AZprensa) El periodista Javier Ruiz-Tagle ha publicado un artículo en el diario “El Economista” en donde saca a la luz el negro futuro que espera a los laboratorios farmacéuticos en España y la incongruencia del Gobierno a la hora de tomar medidas para abaratar el coste sanitario en medicamentos. Como “AZprensa” es periodismo libre, que no depende de intereses económicos ni políticos, podemos comentarlo a las claras, ya que no necesitamos ser “políticamente correctos”. Veamos…
 
Nos dice, por ejemplo, que “hoy, dos de cada tres medicamentos que Sanidad aprueba lo hacen con alguna zancadilla (el 67%), mientras que en el año 2016 esta cifra apenas superaba uno de cada cuatro”, es decir, que el objetivo del Gobierno es que no lleguen a España los nuevos medicamentos o si lo hacen, que lleguen lo más tarde posible y con el menor precio posible. ¿Y los pacientes? A esos “que les den”, vamos, que se aguanten. Mientras los ciudadanos de otros países disfrutan de los nuevos medicamentos, los españoles que sigan con los antiguos.
 
Pero hay más; y esto son datos que no admiten discusión: “Con fecha 1 de enero de 2021, en España solo están aprobados el 21% de lo que aprobó Europa en 2019 y el 52% de lo que se aprobó en 2018. Es decir, se aprueban menos medicamentos que antes y los que llegan soportan contratos de financiación más duros de lo que había hace años”.
 
Y lo peor está por llegar. El ministerio de Sanidad prepara medidas más restrictivas aún para la innovación, por ejemplo: Dará un precio más bajo a los genéricos que al mismo medicamento de marca, aunque este quiera bajar su precio e igualarlo con el genérico. Pero que los laboratorios de genéricos no lancen las campanas al vuelo, porque el Gobierno prepara medidas para que los medicamentos (tanto originales como genéricos) puedan competir a la baja entre sí para ofrecer su medicamento a un precio más bajo aún que el concedido por el Gobierno que, ya de por sí, suele ser el más bajo de Europa. Es decir, les dirá a los laboratorios: Te doy el precio más bajo de Europa, y si quieres vender más unidades que tus competidores, baja más todavía ese precio.
 
Pero son tan tontos en el Gobierno que argumentan que esto se hace para fomentar “la producción nacional” sin darse cuenta que cada vez más los laboratorios tienen que fabricar en países asiáticos para poder obtener un mínimo de rentabilidad a estos precios tan bajos. Por lo tanto, si esos precios van a ser más bajos aún ¿cómo van a fomentar la producción nacional? Lo que harán será todo lo contrario: fomentar la producción en países asiáticos.
 
Finalmente y como dato curioso de este reportaje (ofrecemos al final su enlace directo) se cuenta cómo el punto de partida de este sin sentido de trabas y recortes a los medicamentos tuvo su origen o al menos su punto de inflexión en el año 2016 cuando salieron al mercado los medicamentos contra la hepatitis C, que como eran muy eficaces y no había otra cosa, los Gobiernos tuvieron que tragar con lo que pedían los laboratorios y aprobarlos a unos precios desorbitados. Tanto les arruinó aquello (aparte de otras cosas, claro, de mala gestión) que ahora todos los laboratorios pagarán los platos rotos… y de paso, los pacientes también ya que:
 
Les seguirán recetando por principio activo, el cual habrá sido fabricado en cualquier país asiático vete tú a saber con qué controles de calidad; y tendrá que conformarse con eso y no con lo último que se haya descubierto, porque los medicamentos nuevos son para los países extranjeros, no para los parias españoles, en manos de un Gobierno de ineptos. Y mientras tanto, y como ya es habitual, los laboratorios farmacéuticos que operan en España se bajan los pantalones y aceptan sin rechistar todo lo que se les imponga.
 
Fuente.-  Este es el enlace con el reportaje “políticamente correcto”; aquí lo hemos comentado a las bravas: https://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/11311386/07/21/Sanidad-pone-zancadillas-al-67-de-los-farmacos-que-financia.html
 

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martes, 15 de junio de 2021

Así lloran los laboratorios en España

(AZprensa) Si hay algo que molesta sobremanera a los laboratorios farmacéuticos españoles es que se sepa cuánto ganan, o lo que es lo mismo, cuál es su cifra de ventas y demás datos económicos. Argumentan en privado que si se airea su cifra de negocio, acudirán como moscas todos los médicos, sociedades científicas, sociedades médicas, etc. a pedir patrocinios, colaboraciones, etc.; acudirán igualmente todos los editores de revistas médicas para pedirles que se anuncien en sus medios; acudirán las agencias de publicidad, imprentas y proveedores varios a ofrecer sus servicios y, posiblemente, cobrarles más ya que se supone que el laboratorio gana mucho… y por otra parte, las Autoridades Sanitarias alegarán que como ese laboratorio gana mucho, no le van a dar el precio que pide por el nuevo medicamento sino que le darán otro precio mucho más bajo, y a la hora de sacar fármacos de la financiación pública o negociar con ellos descuentos, el laboratorio llevará todas las de perder.
 
Vamos, que para los directivos de los laboratorios farmacéuticos españoles, eso de vender mucho es una desgracia y es mejor que no lo sepa nadie; antes al contrario, prefieren ir en plan de mendigos, arrodillados antes los poderes públicos, para que no les rebajen mucho el precio que piden por sus medicamentos. Y en cuanto a médicos y proveedores varios, mejor que crean que venden poco y por lo tanto no tienen apenas presupuesto que gastar con ellos… porque esa es otra, para ellos el presupuesto de marketing y publicidad es algo que se “gasta” no que se “invierte”, contradiciendo así los más elementales principios del marketing y la publicidad.
 
Prefieren, pues, tener un perfil bajo, anónimo, mendicante. Que no se hable de ellos en los medios de comunicación (incluso la misión de muchos responsables de Comunicación de laboratorios es hacer de escudo o parapeto frente a las solicitudes de información y entrevistas que hacen los periodistas), que todos crean que ganan poco y no les acosen pidiendo dinero o descuentos. Y, casi peor que todo lo anterior, hacer la pelota a líderes de opinión (tanto del ámbito médico como del ámbito político sanitario), para llorarles después a la hora de pedir que agilicen una autorización de registro, acepten el precio solicitado, etc.
 
Sólo se salvan de todo lo anterior aquellos pocos laboratorios españoles que cotizan en Bolsa, lo cuales actúan de forma opuesta, tal como hacen las centrales internacionales de casi todos los laboratorios, los cuales publican trimestralmente sus resultados económicos, hacen públicas sus cifras de inversión en I+D, y utilizan estos datos de bonanza económica para reforzar su imagen corporativa.
 
Porque con una imagen corporativa fuerte, las Autoridades Sanitarias estarán más proclives a concederles lo que piden (mejor a una empresa de prestigio que a un grupo de llorones mediocres), todos los profesionales médicos y sociedades médicas estarán encantados de colaborar con ellos y cuando lo hagan darán más a cambio que a los llorones que con poco se conforman, y todos los proveedores, editoriales, etc. darán un trato prioritario a un laboratorio importante que a uno gris y mediocre.
 
Si hay alguien que duda de todo cuanto acabamos de exponer, que muestre públicamente las cifras de negocio de los laboratorios españoles. Sólo se conocen las de aquellos que cotizan en la Bolsa española; y sólo se conocen las cifras globales de los laboratorios internacionales, pero nunca las que obtienen en España… esto último es misión casi imposible.
 
Y como esto no es de ahora sino de siempre, la realidad se mantiene inamovible: España es uno de los países de la Unión Europea con precios más bajos para los medicamentos; es uno de los países donde más tiempo se tarda en conseguir la aprobación de un fármaco o una nueva indicación; es uno de los países a donde llegan más tarde las nuevas innovaciones farmacológicas; es uno de los pocos países donde se da mejor trato a los genéricos que a los medicamentos de marca aunque estos últimos hayan rebajado su precio hasta igualarlo con el de los genéricos; es uno de los pocos países donde todos los años y en algunas ocasiones más de una vez se baja y rebaja el precio de los medicamentos que llevan tiempo en el mercado, etc.
 

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