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jueves, 7 de mayo de 2026

El inhalador: ¿Por qué desperdiciamos el 85% de la medicación?

(AZprensa) La mayoría de los pacientes que utilizan dispositivos de inhalación para el asma o la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) lo hacen de forma incorrecta. ¿Es que se trata de una técnica compleja? No. El problema es que rara vez se les explica con calma cómo usarlos y, lo que es más grave, por qué es vital hacerlo bien.
 
En medicina, un fármaco mal administrado es, a efectos prácticos, un fármaco inexistente. Dediquemos esos minutos que a veces faltan en la consulta para entender la física que hay detrás de un simple "puf".
 
El secreto está en la agitación

Antes de disparar, hay que asegurar la homogeneidad de la dosis. En los envases presurizados, el principio activo y el gas propelente tienden a separarse con el tiempo: el fármaco suele quedar arriba y el gas abajo. Si no agitamos el envase con energía, es muy probable que estemos inhalando solo gas, dejando el medicamento atrapado en el frasco.
 
La técnica de los tres pasos

Para que el viaje del fármaco sea exitoso, debemos cumplir tres mandamientos físicos:
1.- Flujo adecuado: La aspiración debe ser profunda y constante.
2.- Sincronización: Es el punto crítico. Debemos disparar el dispositivo justo en el momento en que empezamos a inhalar, ni antes ni después.
3.- La apnea final: Una vez inhalado el fármaco, es obligatorio aguantar la respiración entre 15 y 20 segundos. Si exhalamos inmediatamente, el medicamento vuelve a salir. Necesitamos ese tiempo para que las partículas se asienten en las zonas más profundas de las vías respiratorias.
 
¿A dónde va el medicamento que no llega al pulmón?

La físico-química nos da datos reveladores mediante el marcaje radiactivo de partículas. Estos estudios demuestran que, en condiciones normales, solo un 15% o 20% del fármaco llega realmente al pulmón. Así que la pregunta evidente es “¿Dónde queda el 80% restante?”. Y esta es la respuesta:
1.- Impactado en la faringe: Debido a una mala técnica o una velocidad excesiva, la mayor parte choca contra la garganta.
2.- Vía digestiva: Ese exceso se traga, pasa al sistema digestivo y acaba siendo metabolizado y eliminado por las heces sin haber cumplido su función broncodilatadora.
 
Una reflexión necesaria

De verdad, doctores ¿tanto cuesta dedicar cinco minutos a enseñar a un paciente cómo debe utilizar ese medicamento que le hemos recetado? La educación sanitaria no es un lujo, es una parte inseparable del tratamiento. El paciente no solo debe aprender a manejar el dispositivo; debe comprender que de su destreza depende que la medicina llegue a sus pulmones o termine, simplemente, desperdiciada en su estómago.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

lunes, 29 de septiembre de 2025

Asma: Frecuente pero manejable

(AZprensa) El asma es una enfermedad crónica de las vías respiratorias que afecta a millones de personas en todo el mundo. Aunque puede presentarse a cualquier edad, es una de las condiciones crónicas más comunes en niños y adultos.
 
¿Qué es el asma?
 
El asma es una afección en la que las vías respiratorias, los conductos que llevan el aire a los pulmones, se inflaman y estrechan, dificultando la respiración. Este estrechamiento puede ser reversible, ya sea de forma espontánea o con tratamiento, lo que distingue al asma de otras enfermedades pulmonares obstructivas crónicas. Durante un episodio de asma, los músculos alrededor de las vías respiratorias se contraen, la mucosa se inflama y se produce un exceso de moco, lo que obstruye aún más el paso del aire.
 
Causas y factores desencadenantes
 
Aunque las causas exactas del asma no están completamente claras, se sabe que es el resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales. Las personas con antecedentes familiares de asma o alergias tienen un mayor riesgo de desarrollarla. Además, existen diversos desencadenantes que pueden provocar un episodio asmático, entre ellos:
Alergenos: Polen, ácaros del polvo, pelo de animales, moho.
Irritantes ambientales: Humo, contaminación, olores fuertes, productos químicos.
Infecciones respiratorias: Resfriados o gripes pueden exacerbar los síntomas.
Ejercicio físico: Especialmente en aire frío o seco.
Factores emocionales: Estrés o ansiedad intensa.
Cambios climáticos: Frío, humedad o cambios bruscos de temperatura.
 
Síntomas del asma
 
Los síntomas del asma varían de una persona a otra, tanto en frecuencia como en intensidad. Los más comunes incluyen:
Dificultad para respirar o sensación de falta de aire.
Sibilancias: Sonidos silbantes al respirar, especialmente al exhalar.
Tos: A menudo peor por la noche o temprano en la mañana.
Opresión torácica: Sensación de presión o peso en el pecho.
 
En algunos casos, los síntomas son leves y esporádicos, mientras que en otros pueden ser graves y requerir atención médica inmediata. Un ataque de asma severo, si no se trata, puede ser potencialmente mortal.
 
Diagnóstico
 
El diagnóstico del asma se basa en una combinación de historia clínica, examen físico y pruebas específicas. Los médicos suelen preguntar sobre los síntomas, su frecuencia y los posibles desencadenantes. Las pruebas más comunes incluyen:
Espirometría: Mide la cantidad y velocidad del aire que una persona puede exhalar.
Prueba de broncodilatación: Evalúa si los síntomas mejoran tras la administración de un medicamento broncodilatador.
Pruebas de alergia: Identifican posibles alérgenos que desencadenan el asma.
 
Tratamiento y manejo
 
Aunque el asma no tiene cura, los avances médicos han hecho posible controlarla eficazmente. El tratamiento suele dividirse en dos categorías:
Medicamentos de alivio rápido: Como los broncodilatadores de acción corta (ej. salbutamol), que se usan durante un ataque para relajar los músculos de las vías respiratorias y facilitar la respiración.
Medicamentos de control a largo plazo: Incluyen corticosteroides inhalados, que reducen la inflamación de las vías respiratorias, y otros medicamentos como los antagonistas de leucotrienos o broncodilatadores de acción prolongada.
 
Además de los medicamentos, el manejo del asma implica identificar y evitar los desencadenantes. Los pacientes pueden beneficiarse de:
Un plan de acción para el asma: Un documento personalizado, creado con el médico, que detalla cómo manejar los síntomas y qué hacer en caso de un ataque.
Monitoreo regular: Usar un medidor de flujo máximo para medir la función pulmonar.
Estilo de vida saludable: Mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio moderado (evitando desencadenantes) y evitar el tabaquismo.
 
Vivir con asma
 
Con un manejo adecuado, las personas con asma pueden llevar una vida normal y activa. Atletas de élite, como el nadador olímpico Michael Phelps, han demostrado que el asma no tiene por qué ser una barrera para alcanzar grandes logros. La clave está en la educación, el seguimiento médico regular y el compromiso con el tratamiento.
 
Avances y perspectivas
 
La investigación sobre el asma sigue avanzando. Nuevos tratamientos, como las terapias biológicas dirigidas a casos graves de asma alérgica o eosinofílica, están ofreciendo esperanza a quienes no responden bien a los tratamientos convencionales. Además, la tecnología, como aplicaciones móviles para monitorear síntomas, está ayudando a los pacientes a gestionar mejor su condición.
 
El asma es, pues, una enfermedad que, aunque crónica, es altamente manejable con el enfoque correcto. La combinación de un diagnóstico preciso, un tratamiento adecuado y la prevención de desencadenantes permite a las personas afectadas disfrutar de una vida plena. Si sospechas que tienes asma o experimentas síntomas respiratorios, consulta a un médico para obtener un diagnóstico y un plan de tratamiento personalizado. Con el conocimiento y las herramientas adecuadas, el asma no tiene por qué limitar tus sueños ni tu calidad de vida.
 

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sábado, 24 de agosto de 2024

Decálogo para el paciente con asma

(AZprensa) El padecer asma condiciona en cierto modo tu vida pero hay formas y formas de sobrellevarlo para poder desarrollar una vida activa y, por supuesto, más feliz. Este “Decálogo para el paciente con asma” es una buena prueba de ello…
 
1.- El asma es una enfermedad crónica que afecta a los bronquios. Diversos factores hacen que los bronquios se inflamen y se estrechen dificultando el paso del aire hacia los pulmones.
 
2.- Los síntomas de asma son variables y debes reconocerlos. Cuando se presenta una crisis de asma, los síntomas principales son tos, pitidos que salen del pecho y ahogo. A veces sólo se dan alguno de ellos y otras veces puede aparecer dolor de pecho o sensación de fatiga.
 
3.- El asma se sospecha por los síntomas, y en los niños mayores se puede confirmar con pruebas de función pulmonar como la espirometría. Las pruebas de alergia se hacen para descartar alergias asociadas. El pediatra aconsejará el momento apropiado para hacerlas.
 
4.- El asma se puede desencadenar por varias causas. Los desencadenantes principales son las alergias (ácaros, pólenes, hongos, pelo de animales), los virus respiratorios y el ejercicio. La exposición al humo del tabaco y la contaminación son otros factores que provocan asma y la empeoran. ¡Evítalos!
 
5.- Un buen control es fundamental. Los síntomas aparecen si el asma no está controlado. Conviene evitar los factores desencadenantes y tratar la inflamación de las vías respiratorias con la medicación de control indicada por tu pediatra. Trata precozmente los síntomas cuando aparezcan.
 
6.- Hay dos tipos de medicamentos para el asma:
-  Los que lo alivian, que se usan cuando aparecen síntomas. Se les conoce como broncodilatadores, porque abren los bronquios.
- Los que controlan la inflamación o antiinflamatorios. Se usan diariamente para mantener controlado el asma. No debes dejar de tomarlos aunque te encuentres bien. Tu pediatra te los recomendará si los necesitas y te dirá cuando tienes que dejarlos.
 
7.- Usa bien los inhaladores. Son dispositivos que ayudan a introducir la medicación en las vías respiratorias, mientras respiras. ¡Ensaya su uso con tu pediatra o enfermera! Tienes más información en: Manejo de dispositivos de inhalación en el tratamiento del asma
 
8.- Utiliza el plan de tratamiento, escrito y personalizado, que hayas acordado con tu pediatra. Te indicará claramente los desencadenantes a evitar, los broncodilatadores a tomar en caso de síntomas y el tratamiento de control a seguir para controlar el asma a largo plazo.
 
9.- La escuela debe ofrecer un entorno seguro. El profesorado debe saber si tienes asma para ayudarte en caso de presentar una crisis o síntomas con el ejercicio y colaborar con tus padres y tu pediatra informándoles.
 
10.- Con el tratamiento adecuado puedes conseguir hacer una vida normal. Incluso, practicar el deporte que te guste. Estar activo ayudará a tu salud.
 

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jueves, 1 de agosto de 2024

Decálogo contra la alergia al polen

(AZprensa) Al llegar la primavera son muchas las personas que padecen alergia al polen, pero también en verano el polen sigue haciendo de las suyas. Para prevenir en lo posible los indeseables efectos de la alergia al polen, aquí va este sencillo “Decálogo contra la alergia al polen”:
 
1.- Puedes consultar en Internet los índices diarios de polen en el lugar donde estés (igual que consultas la información del tiempo). Si son altos, y en especial si hace viento, procura salir a la calle lo menos posible y evita salir al campo o los parques en donde exista mucha vegetación.
 
2.- No abras las ventanas de casa entre las 5:00 y 10:00 h. de la mañana ni entre las 19:00 y 22:00 horas.
 
3.- Cuando te desplaces en coche lleva cerradas las ventanillas.
 
4.- Colocar filtros antipolen en los aparatos de aire acondicionado.
 
5.- Lleva gafas de sol para que el polen no entre en contacto con tus ojos.
 
6.- Cuando llegues a casa después de haber estado al aire libre, dúchate y cámbiate de ropa. Cuando laves la ropa no la tiendas en el exterior.
 
7.- Evita actividades que puedan remover partículas de polen (barrer, limpiar el polvo, jugar al aire libre, etc.).
 
8.- Si te gusta la jardinería, no tengas plantas que polinicen por el aire.
 
9.- No duermas cerca de fuentes de pólenes alergénicos.
 
10.- Tomar los fármacos recetados por el médico de forma regular y en la dosis recomendada. No los mezcles nunca con bebidas alcohólicas.
 

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miércoles, 8 de noviembre de 2023

La importancia de usar bien los dispositivos de inhalación

(AZprensa) La mayoría de los pacientes a quienes se receta un dispositivo de inhalación para combatir sus ataques de asma no sabe utilizarlo correctamente. ¿Tan difícil es? No, no es que sea difícil, es que no les explican cómo hay que utilizarlos (o lo hacen en tan pocos segundos que el paciente luego no se acuerda de lo que le han dicho), y tampoco les explican el por qué es importante que los utilicen bien. Aquí vamos a explicarlo…
 
En primer lugar hay que tener en cuenta la homogeneidad de la dosis; es decir, si no agitamos el envase antes de la administración, no tenemos la seguridad de que haya partículas del principio activo entrando en las vías respiratorias del paciente, por eso, cuanto más tiempo pasa sin que se utilice el envase más se va depositando la parte de fármaco en la parte superior y el gas en la parte inferior.
 
Hay, por así decirlo, tres pasos básicos a la hora de utilizar cualquier envase presurizado: primero, que haya un flujo adecuado; segundo que haya una sincronización entre la pulsación y el aspirado del fármaco; y tercero, hay que mantener apnea, es decir, aguantar la respiración por lo menos 15 ó 20 segundos para que el fármaco pueda llegar a las zonas más bajas de las vías respiratorias.
 
Además, hay dos parámetros que a nivel de físico-química se manejan también para saber la eficacia del fármaco, además de para recomendar la dosis adecuada: el depósito pulmonar y el tamaño de partícula. Para conocer estos parámetros hay que marcar radioactivamente el principio activo y de esta forma se ve el camino que sigue en el transcurso de la inhalación hasta que llega a los pulmones. Se puede medir así la cantidad que se deposita en los pulmones, y de esta forma se ha podido comprobar que sólo un 15 por ciento del fármaco es capaz de llegar a nivel del pulmón.
 
¿Dónde se queda, pues, la mayor parte de la dosis administrada? Normalmente queda impactada en la faringe y desde allí se absorbe por vía digestiva y se acaba metabolizando y eliminando por las heces. Solamente se aprovecha, pues, un 15 o 20 por ciento del fármaco administrado.
 
¿Tanto trabajo cuesta dedicar unos minutos al paciente para explicárselo bien y para asegurarse de que lo ha entendido? Y no sólo eso, el paciente debe aprender a manejarlo pero tan importante como ese buen manejo es el saber por qué es importante utilizarlo bien.
 

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martes, 9 de mayo de 2023

Decálogo para vencer la alergia al polen

 (AZprensa) Llegó la primavera y con ella los problemas de alergia al polen. Como esto sucede año tras año, no está de más volver a recordar algunos consejos básicos para combatirla. En este enlace puede comprobar por ti mismo la utilidad de este "Decálogo para combatir la alergia al polen":

https://azpressnews.blogspot.com/2021/04/decalogo-para-combatir-la-alergia-al.html


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lunes, 8 de mayo de 2023

Pastillas azoadas

(AZprensa) En el despertar de la publicidad de medicamentos, cualquier remedio que aliviase cualquier síntoma era publicitado como un auténtico elixir de la salud. Un ejemplo de esto lo constituyeron las “Pastillas azoadas” para combatir la tos y otras afecciones respiratorias tales como bronquitis, asma e incluso tuberculosis, elaboradas por el Dr. Morales, de Madrid.
 
Los anuncios de la época decían de ellas que “son lo mejor y más económico para la tos y toda enfermedad del pecho” y figuraba en los mismos que “se venden a dos reales el paquete y una peseta la caja”, aunque su venta no era exclusiva en farmacias ya que también podían encontrarse en algunas droguerías e incluso también podían comprarse… en algunas ¡confiterías!
 

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martes, 3 de enero de 2023

Cómo utilizar bien los dispositivos de inhalación

(AZprensa) Numerosos estudios a lo largo de los últimos años han venido demostrando que la mayoría de los pacientes asmáticos no saben utilizar de forma correcta los dispositivos de inhalación.

 
En primer lugar hay que tener en cuenta la homogeneidad de la dosis; es decir, si no agitamos el envase antes de la administración, no tenemos la seguridad de que haya partículas del principio activo entrando en las vías respiratorias del paciente, por eso, cuanto más tiempo pasa sin que se utilice el envase más se va depositando la parte de fármaco en la parte superior y el gas en la parte inferior.
 
Hay, por así decirlo, tres pasos básicos a la hora de utilizar cualquier envase presurizado: primero, que haya un flujo adecuado; segundo que haya una sincronización entre la pulsación y el aspirado del fármaco; y tercero, hay que mantener apnea, es decir, aguantar la respiración por lo menos 15 ó 20 segundos para que el fármaco pueda llegar a las zonas más bajas de las vías respiratorias.
 
Además, hay dos parámetros que a nivel de físico-química se manejan también para saber la eficacia del fármaco, además de para recomendar la dosis adecuada: el depósito pulmonar y el tamaño de partícula. Para conocer estos parámetros hay que marcar radioactivamente el principio activo y de esta forma se ve el camino que sigue en el transcurso de la inhalación hasta que llega a los pulmones. Se puede medir así la cantidad que se deposita en los pulmones, y de esta forma se ha podido comprobar que sólo un 15 por ciento del fármaco es capaz de llegar a nivel del pulmón.
 
¿Dónde se queda, pues, la mayor parte de la dosis administrada? Normalmente queda impactada en la faringe y desde allí se absorbe por vía digestiva y se acaba metabolizando y eliminando por las heces. Solamente se aprovecha, pues, un 15 o 20 por ciento del fármaco administrado.


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martes, 6 de septiembre de 2022

El origen genético del asma

(AZprensa) En términos generales, el asma afecta al cinco por ciento de los adultos y al 10 por ciento de los niños, en el mundo occidental, jugando un papel importante en cuanto al estado de salud y calidad de vida de los pacientes, sin olvidar su incidencia económica a todos los niveles: farmacológico, hospitalario y laboral.
 
Por citar un ejemplo: una estadística británica cifraba en 100.000 los ingresos anuales hospitalarios debidos al asma y en siete millones el número de días de trabajo perdidos cada año por dicha causa en aquél país.
 
Aunque cifras tan significativas, algunas de las compañías farmacéuticas internacionales más importantes están invirtiendo enormes sumas de dinero en la investigación y desarrollo de nuevas terapias contra el asma. Sin embargo los resultados no han sido muy alentadores y varias de ellas han tenido que abandonar sus proyectos –en algunos casos incluso al final del camino- al detectarse efectos secundarios adversos, inadmisibles para un fármaco que ha de administrarse durante largo tiempo.
 
Tristán da Cunha es una de las islas más solitarias del planeta, apenas un minúsculo punto en el mapa, al sur del océano Atlántico. ¿Por qué este insignificante enclave puede ser tan importante en la investigación del asma?
 
La razón de ellos estriba en que esta pequeña isla es un “laboratorio” ideal para la investigación genética del asma por la coincidencia de una serie de factores que difícilmente se darían en otro lugar: su población es muy reducida, sólo 275 habitantes, formada en su mayoría por un pequeño grupo de gente que hace 200 años se instaló allí, lo que les confiere unas características genéticas muy homogéneas. Pero además se da la curiosa circunstancia de que una tercera parte de la población de esta isla padece asma.
 
Este conjunto de coincidencias excepcionales, hizo que los científicos del Programa Genético del Asma, que coordina el Dr. Samuel Lunefeld, del Instituto de Investigación del Mount Sinaí Hospital, se fijasen en ella para iniciar hace unos años sus investigaciones, después de que el 95 por ciento de la población accediese a participar voluntariamente en la misma.
 
Como se sabe, el asma se ve a menudo desencadenada por factores medioambientales, aunque también parece existir un componente genético. Si un miembro de una familia padece asma, es muy probable que otros familiares suyos también la padezcan.
 
En el caso de esta isla los investigadores comparan el ADN de aquellos habitantes que tienen asma con el de aquellos otros que no la padecen. Gracias a las especiales características reseñadas para esta población, será más fácil detectar las diferencias genéticas  entre ambos grupos de población que en otro tipo de estudio que contase con un grupo de población mayos y más heterogéneo.
 
Las diferencias que se encuentren podrán indicar la localización del gen asociado con el asma. Tal como señalaba el Dr. Arthur Slutsky, director del Programa Genético del Asma, “una vez que conozcamos el gen o genes que causan el asma, tendremos una idea mucho mejor de sus verdaderas causas y estaremos en condiciones de desarrollar terapias más adecuadas, con menos efectos secundarios”, añadiendo que “incluso después de años de intensa investigación, aún no sabemos cuál es la causa fundamental del asma”.
 
Para encontrar los genes responsables del asma, los investigadores utilizan la misma técnica que hace unos años permitió a un equipo de investigación canadiense, aislar el gen responsable de la fibrosis quística. En este proceso, se compara el ADN de las personas que tienen un determinado desorden con el de aquellas que no lo tienen. Si una diferencia genética se encuentra de forma repetida entre ambos grupos, puede significar la localización del gen asociado con el citado desorden.
 
Aunque, en teoría, parece fácil, la verdad es que a la hora de llevarlo a la práctica resulta mucho más complicado. Para que la técnica sea efectiva, el ADN de los dos grupos debe ser muy similar o de lo contrario el número de diferencias genéticas sería astronómico. Por este motivo el Dr. Slutsky señalaba que “lo ideal sería tener un grupo de individuos cuyo ADN fuese idéntico en todo, excepto en el gen del asma. Entonces compararíamos las muestras de ADN e identificaríamos fácilmente las diferencias. Pero, desde luego, esto no se da en la práctica. Así que lo mejor es comparar el ADN de familias –o grupos reducidos y homogéneos- en los que unos tienen asma y otros no”.
 
Precisamente un estudio de similares características se está llevando a cabo también sobre la población de otra isla, en este caso en China, al sur de Shangai. Allí se localizó una familia en la que convivían cinco generaciones con un total de 135 miembros, y en la que el 30 por ciento de los mismos padecía asma.
 
De cualquier manera, aun contando con las excelentes características de los grupos de población seleccionados en ambos casos, la investigación es muy laboriosa, por lo que aún se tardará un tiempo en conocer los resultados.
 
Puede que no haya uno, sino que sean varios los genes que intervengan en las diferentes respuestas al proceso asmático, pero una vez que se identifiquen los mismos se podrán conocer las proteínas que producen y desarrollar tratamientos eficaces que permitan un nuevo y decisivo paso en la lucha contra el asma.
 

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viernes, 29 de abril de 2022

Si el asma es variable, su tratamiento también debe serlo


(AZprensa) A pesar de que el 74 por ciento de los pacientes con asma dicen seguir el consejo de su médico al tomar la medicación, cuando los síntomas empeoran, más de la mitad no hacen nada o se sienten impulsados a tomar más medicación de rescate. Precisamente el tomar más medicación de rescate preocupa a una quinta parte de los pacientes, además de no actuar sobre el control del asma a largo plazo.
 
Estas son las conclusiones del estudio “Tiempo de ajustar”, realizado hace unos años por los doctores Tony Bai y Roland Buhl, con el apoyo de la Federación Europea de Alergias y la Asociación de Pacientes con Enfermedades Respiratorias (EFA) en cinco países: España, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido.
 
Así, uno de cada tres pacientes asmáticos cree que su tratamiento no evita el tener que estar preocupado por la posible aparición de una nueva crisis asmática, lo que demuestra una clara falta de confianza en sus tratamientos.
 
Según reflejaron los propios pacientes,  sus síntomas fluctúan con el tiempo, alternándose periodos de buen control con otros periodos de empeoramiento. De hecho, el 56 por ciento de los pacientes manifestó que percibía su enfermedad como variable, con cambios de respuesta a diferentes variables como las condiciones climatológicas (40%), alergias (38%), ejercicio (14%) e infecciones (11%).
 
Significativamente, el 88 por ciento de los pacientes comprenden la importancia de la intervención precoz y de tomar la medicación tan pronto como empeoren los síntomas. Un tratamiento que siga este principio de ajustabilidad, puede permitir que los pacientes controlen sus propios síntomas. Según han explicado estos especialistas, este principio ha sido estudiado en un amplio programa clínico y sus resultados son positivos para apoyar esta forma de manejar el asma.
 
En Europa, casi 30 millones de personas padecen asma y los expertos estiman que se puede evitar el 75 por ciento de los ingresos hospitalarios por asma y prevenir el 90 por ciento de las muertes por esta enfermedad.
 

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miércoles, 27 de abril de 2022

Te invitamos a padecer un ataque de asma

(AZprensa) Suena raro y poco atractivo. ¿A quién le gustaría padecer un ataque de asma? Y sin embargo esta original iniciativa es real y la ponen en marcha en Madrid la Federación Española de Asociaciones de pacientes alérgicos con enfermedades respiratorias (FENAER) y el laboratorio AstraZéneca el próximo jueves 28 de abril.
 
La razón es muy sencilla, el asma es percibida por la población general como una enfermedad menor y no se tiene conciencia de la gravedad que puede llegar a tener y de lo incapacitantes y angustiosas que son las crisis asmáticas. Es por ello que mediante un video y una simulación de realidad virtual, las personas que quieran podrán experimentar qué se siente durante un ataque de asma y de esta forma tomar conciencia de lo que supone realmente esta enfermedad y así comprender mejor a aquellas personas que la padecen.
 
No hay nada mejor que la propia experiencia para conocer y comprender mejor todas las cosas, y ahora, gracias a esta simulación de realidad virtual, las personas que quieran pueden experimentar por unos momentos esas sensaciones con las que conviven a diario los pacientes asmáticos. “Si tú estuvieras en mi lugar”, más de una vez habrán comentado los pacientes con asma a sus amigos y familiares. Pues ahora, esos amigos y familiares, y cualquier otra persona, podrá “ponerse en el lugar” de esos pacientes y sentir y experimentar como ellos. Es la mejor y más original forma de concienciar a la población sobre un problema de esta naturaleza.
 
Para los interesados, y también para los curiosos, estos son los datos de tan peculiar invitación:
Día.- Jueves 28 de abril de 2022
Hora.- 12,15 h.
Lugar.- Plaza de Isabel II – Ópera. Madrid.
 

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sábado, 11 de mayo de 2019

Cómo defenderse frente a la alergia


(AZprensa) La predisposición alérgica es uno de los principales factores de riesgo que favorecen la aparición del asma. En muchos casos, la enfermedad aparece como respuesta a determinados estímulos que producen alergia como pueden ser: el polen, los ácaros del polvo, los epitelios de animales, ciertos alimentos, etc. Según datos del Ministerio de Sanidad, las denominadas alergias estacionales afectan aproximadamente al 15% de la población. Para poder hacer frente al asma y a las alergias, existen diferentes tratamientos y recomendaciones. Tal y como expone el doctor Manuel Rial, del Servicio de Alergia del Hospital Universitario (La Coruña), “lo más eficaz es evitar o reducir en lo posible la exposición a alérgenos”. Según este especialista, existen una serie de recomendaciones para aquellos pacientes que padecen asma y se exponen a altos niveles polínicos:
  • ·         Mantener las ventanas cerradas por la noche. De ser posible, utilizar aire acondicionado con filtros.
  • ·         Si se viaja en coche, mantener las ventanillas cerradas. Utilizar filtros para el aire acondicionado del automóvil.
  • ·         Permanecer el mayor tiempo posible en ambientes cerrados, evitando en la medida en que se pueda la exposición al aire libre especialmente en los días de viento.
  • ·         Disminuir las actividades al aire libre entre las 5-10 de la mañana (emisión de pólenes) y entre las 7-10 de la tarde (periodo de descenso del polen desde lo alto de la atmósfera, al enfriarse el aire).
  • ·         Ponerse gafas de sol y mascarilla facial que abarque boca y nariz al salir a la calle, especialmente si va a permanecer en ella durante largos periodos de tiempo.
  • ·         Evitar exponerse a espacios con césped.
  • ·         Si se cogen vacaciones durante períodos álgidos de polen, preferir zonas con menor concentración polínica como por ejemplo las playas.
  • ·         Evitar vestir prendas que han estado expuestas al exterior (por ej. Secadas al aire libre). Si ha estado en alguna zona con alto nivel de polen, mudarse de ropa en cuanto le sea posible. El polen puede quedar adherido en las prendas o en el calzado.
  • ·         Utilizar la medicación de forma adecuada.

Tal y como afirma el doctor Rial, “una persona con asma siempre debe buscar la valoración de un alergólogo. Sobre todo, en el caso de que el paciente relacione sus síntomas con un desencadenante alergénico”. Cada persona puede ser alérgica a sustancias diferentes. Sólo un profesional médico, mediante la realización de una serie de estudios complejos, puede determinar cuáles son las causas de la alergia de cada individuo. Sin embargo, “estas recomendaciones pueden ser de gran ayuda para todos aquellos pacientes con asma que se exponen a altos niveles polínicos, lo que les ayudará a sobrellevar mejor esta enfermedad”.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Panorámica sobre el asma


(AZprensa) En relación a la clasificación del asma según la gravedad con la que se manifiesta esta patología, se considera que el carácter de la enfermedad puede variar de leve a severa en función del número de crisis que se producen (de menos de dos semanales a síntomas diarios), la presencia de síntomas, la incidencia en la calidad de vida de los pacientes y la necesidad de hospitalización. El asma es una de las enfermedades que más afectan a la calidad de vida de los pacientes llegando a impedir la realización de ejercicio físico, por ejemplo, y que causa mayor número de bajas laborales y absentismo laboral.

Según el sexo, se diagnostican mayor número de casos en los hombres que en las mujeres, aunque la tendencia se invierte a partir de los treinta años de edad, siendo entonces mayor el número de mujeres afectadas. En especial es una enfermedad que afecta predominantemente a niños y adultos jóvenes con un pico de incidencia entre los 5 y 24 años de vida, aunque el asma puede debutar en cualquier momento de la vida. El 47 por ciento de los pacientes es menor de 14 años, y su aparición se relaciona con antecedentes familiares y personales (haber padecido asma o rinoconjuntivitis a cualquier edad).

La asistencia sanitaria también influye de manera decisiva en el pronóstico y evolución del asma. Es posible mejorar la calidad de vida  y disminuir el número de ingresos hospitalarios, las visitas a los servicios de urgencia, el absentismo laboral o escolar mediante el control de la población asmática, la instauración de programas de educación sanitaria asociados a planes de autocuidado y el diagnóstico precoz e instauración de un tratamiento terapéutico adecuado pueden paliar los efectos nocivos y el coste tanto personal como económico –individual y colectivo- que ocasiona la enfermedad.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Si es tan fácil y barata, ¿por qué no se hacen más espirometrías?


(AZprensa) La espirometría consta de una serie de pruebas respiratorias sencillas para medir la capacidad pulmonar, pero esa misma sencillez hace que no se extreme el cuidado a la hora de hacerla y por consiguiente no se realice correctamente o simplemente no se realice.

En realidad, el problema principal de las espirometrías es la técnica de realización, ya que la interpretación de resultados es sencilla. Los errores más frecuentes se producen durante la realización y suelen estar relacionados con la escasa duración de la maniobras, con una terminación brusca y también con el retraso en el inicio de la maniobra. Para evitar estos errores, el técnico que realiza la espirometría debe animar al paciente y controlar en todo momento la correcta colaboración para obtener curvas reproducibles y aceptables que den unos resultados que puedan ser interpretados.

A través de la espirometría se puede diagnosticar la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una enfermedad que provoca insuficiencia respiratoria y se caracteriza por periodos de empeoramientos agudos que se denominan exacerbaciones. Dichas exacerbaciones provocan en el paciente una pérdida acelerada de su función pulmonar y un peor pronóstico de su enfermedad.

El médico de Atención Primaria debe ser capaz de manejar estas exacerbaciones no solo cuando se presenten sino también hacer todo lo posible para prevenir su aparición. Consiguiendo de esta manera que el paciente tenga una mejor calidad de vida y un mejor pronóstico. La espirometría, debería ser una práctica habitual en las consultas de Atención Primaria.

viernes, 9 de noviembre de 2018

La mitad de los asmáticos no saben que padecen asma


(AZprensa) La definición de asma –enfermedad crónica inflamatoria de las vías aéreas- encierra una compleja discusión que ha llevado a clínicos, epidemiólogos y fisiopatólogos a establecer diferentes, y en ocasiones contradictorios conceptos de esta patología, debido al desconocimiento que existe de los agentes causales de la enfermedad y de los mecanismos de acción de la misma. De ahí la importancia de encontrar soluciones a una enfermedad que afecta a 150 millones de personas en el mundo y que provoca la muerte en tres de cada 100.000 pacientes al año, sobre todo en jóvenes y en personas de la tercera edad.

En España, por ejemplo, los afectados por esta enfermedad se cifran en unos dos millones de personas, estableciéndose una mayor incidencia entre la población infantil (15%) aunque la cifra real es más elevada, debido a que solo el 50 por ciento de los asmáticos está correctamente diagnosticado.

El tratamiento de estos dos millones de personas representa el 5 por ciento del mercado farmacéutico español. Sin embargo, el incumplimiento del tratamiento por parte del paciente y la escasa utilización de fármacos preventivos son los causantes de los más altos porcentajes de bajas laborales, de la hospitalización y de la asistencia a los servicios de urgencia. En términos económicos esto supone más del 70 por ciento del coste sanitario. En el caso de la infancia, es la principal causa de absentismo escolar, de manera que los niños afectados por asma llegan a faltar el doble que los demás.

Todas las directrices nacionales e internacionales asumen la importancia de utilizar tratamientos preventivos que a largo plazo suponen una elevada rentabilidad y una disminución del gasto sanitario, ya que se ha confirmado que reducen en un 80 por ciento los ingresos hospitalarios. Entre los fármacos antiinflamatorios que pueden utilizarse como medida preventiva en estos pacientes están los esteroides inhalados, los broncodilatadores de larga duración y los antagonistas de leucotrienos.