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miércoles, 2 de julio de 2025

El cáncer no entiende de fronteras

(AZprensa) Hoy comienza en el Centre de Convencions Internacional de Barcelona (CCIB), gestionado por Fira de Barcelona, una nueva edición del ESMO Gastrointestinal Cancers Congress, el principal congreso europeo especializado en cánceres gastrointestinales. Del 2 al 5 de julio, reune en Barcelona a más de 3.500 expertos internacionales de más de 80 países en el ámbito de la oncología digestiva para compartir conocimientos y presentar los últimos avances en diagnóstico, tratamientos y atención a pacientes con cánceres gastrointestinales.
 
El evento, organizado anualmente por la European Society for Medical Oncology (ESMO), regresa a Barcelona tras su paso por Múnich (Alemania) en 2024 y reunirá en el CCIB a oncólogos médicos, cirujanos, gastroenterólogos, radiólogos e investigadores de todo el mundo. Con un claro enfoque multidisciplinar, el programa incluye más de 40 sesiones, entre ellas debates clínicos y clases magistrales, sesiones diarias que simulan comités multidisciplinarios de tumores, presentación de los últimos resultados de investigación y espacios dedicados al desarrollo profesional de los jóvenes oncólogos.
 
Aunque el programa cubre todo el recorrido de la enfermedad, desde el diagnóstico hasta el seguimiento posterior, los temas clave de esta edición serán el diagnóstico precoz y la prevención molecular, las terapias dirigidas y la inmunoterapia, así como los tratamientos personalizados y las últimas guías terapéuticas en áreas controvertidas de la oncología digestiva, con un objetivo común: mejorar la calidad de vida y el pronóstico de los pacientes.
 
La doctora del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona y copresidenta científica del ESMO Gastrointestinal Cancers Congress, Teresa Macarulla, asegura que este congreso “es una gran oportunidad para que los investigadores del campo presenten sus estudios ante otros especialistas y den a conocer su trabajo dentro de la comunidad científica”. Además, subraya que “igual que el cáncer no entiende de fronteras, la investigación y la atención médica tampoco deberían tenerlas”.
 
A lo largo de los últimos seis meses del año, el CCIB acogerá algunos de los congresos médicos más relevantes a escala internacional, como el congreso mundial sobre la esclerosis múltiple (ECTRIMS), el congreso europeo de medicina nuclear (EANM), el congreso de radiología intervencionista (CIRSE) o el AMEE, dedicado a la innovación en educación médica.
 

A journey through the history of the pharmaceutical industry and one of its great laboratories that had its origins in Alfred Nobel...
“From Alfred Nobel to AstraZeneca”: https://a.co/d/9svRTuI

sábado, 27 de enero de 2024

Los depredadores de FITUR

(AZprensa) Después de tres días en que la Feria Internacional de Turismo (FITUR) ha estado recibiendo la visita de profesionales relacionados con el sector, hoy sábado y mañana domingo ha abierto sus puertas al público general y con ello se ha producido –como ya es habitual- la avalancha de depredadores.
 
Nos referimos a los depredadores de las ferias (tanto de esta como de otras) y que son muchos miles de españoles que acuden a las ferias a arramplar con todo lo que sea gratis, desde folletos que al llegar a su casa (e incluso antes) tirarán a la basura, hasta todo ese tipo de pequeños regalos promocionales que se reparten gratuitamente en las ferias (bolígrafos, gorras, caramelos, calendarios, lápices, cuadernos de notas, etc., pasando –por supuesto- por colapsar todos aquellos stands en donde en un momento determinado se sirva algo de comer (da igual lo que sea, porque como es gratis allí acude la gente).
 
Cuando uno pasea por FITUR o por cualquier otra feria, sólo tiene que nirar en qué stand se ha formado un pelotón de personas apiñadas o una larga cola, para saber que allí esta´n dando algo gratis. A estos depredadores no les importa desperdiciar media hora e incluso una hora de su tiempo si a cambio les dan un trocito de empanada o una alfombrilla de ratón.
 
Resulta patético pero es la verdad, y esto es algo que va con la idiosincrasia de los españoles, independientemente de cuál sea su nivel cultural y su formación académica. Después de haber trabajado muchos años en la industria farmacéutica he podido ver cómo los propios médicos se apelotonan y se empujan unos a otros por conseguir esa pequeña calculadora, o portalápices que regalaban en el stand de cualquier laboratorio. He podido comprobar igualmente cómo si en el stand de un laboratorio daban lonchitas de jamón, los médicos preferían estar en ese stand antes que asistir a la ponencia que en aquél momento se estuviese desarrollando. E igualmente he podido comprobar cómo algún médico de prestigio se ha dirigido indignado al laboratorio porque a él no le dieron ese paraguas publicitario que regalaba en su stand ese laboratorio.
 
Entre hoy y mañana se esperan unos 100.000 visitantes en FITUR. Ante tal magnitud de asistencia a uno se le ponen de punta los pocos pelos que le quedan, imaginando las avalanchas de depredadores en aquellos stands que regalen cualquier pequeño regalo publicitario o se les ocurra ofrecer un vasito de café gratis.
 
PD.- Por cierto, la entrada del público a FITUR no es gratis, por lo que todo lo que puedan llevarse “gratis” valdrá siempre menos de lo que les ha costado la entrada.
 

Hay países que no están tan lejos en kilómetros, pero sí que están muy lejos en modelo de sociedad…
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miércoles, 12 de abril de 2023

Creatividad en las tarjetas de bienvenida

(AZprensa) A todos nos agrada encontrar una tarjeta dándonos la bienvenida cuando llegamos a la habitación de un hotel. De igual forma nos resulta vagradable encontrar una tarjeta de de despedida el día que vamos a abandonar ese alojamiento. Esta sana costumbre suele utilizarse también en las empresas con motivo de convenciones, congresos, etc. Los responsables de la organización colocan en las habitaciones esas tarjetas de bienvenida y en muchos casos también colocan el último día un mensaje de despedida.
 
Así lo he vivido yo en muchas ocasiones a lo largo de mi vida profesional y también, en otras muchas ocasiones, he sido yo el responsable de redactar esos mensajes, pero hubo una vez que…
 
Sí, hubo una vez que me pregunté por qué había de ser así siempre, que por qué razón no podía hacerse de otra forma… y fue entonces cuando se me ocurrió hacerlo justamente al revés: Cuando los clientes de la empresa llegaron a sus respectivas habitaciones del hotel se encontraron una tarjeta que les decía “Adiós” y el último día se encontraron otra tarjeta que les decía “Bienvenido”. ¿Qué pasó? ¿Había confundido el orden de las tarjetas o fue un arranque de originalidad? Más bien esto último. Así sucedieron los hechos…
 
Trabajaba entonces en una importante empresa de agroquímicos (la que hoy día se llama Syngenta y es la número 1 del mundo) y celebrábamos en un hotel el lanzamiento de Spendor, un nuevo herbicida para combatir la avena loca que ataca los campos de cereales.
 
Cuando los clientes a los que habíamos invitado fueron llegando a las habitaciones del hotel se encontraron una tarjeta que les decía “Adiós” y el último día otra que decía “Bienvenido”, pero ¿qué más decían esas tarjetas? Este era su texto:
 
¡ADIÓS! Desde ahora ya puede decir adiós a la Avena Loca. Muy pronto lo va a comprobar. Mientras tanto, le damos nuestra más cordial bienvenida y le deseamos que los próximos días sean de lo más “spléndido”.
 
¡BIENVENIDO! Desde ahora puede dar la bienvenida a unas cosechas de cereales “spléndidas”. Deseamos que los momentos vividos con motivo de esta presentación hayan sido felices y constituyan un grato e inolvidable recuerdo.
 

Así se habla en un lugar de La Mancha…
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domingo, 29 de mayo de 2022

Los médicos cabestros

(AZprensa) Todos los aficionados a los Toros saben qué es eso de los “cabestros”, es decir, unos toros mansos que se utilizan cuando hay que retirar de la plaza a un toro que se ha quedado cojo o es demasiado manso para continuar la lidia. Es tal caso, sale un rebaño de cabestros, se ponen alrededor de ese toro, y se dirigen con él a los corrales. Vale, pero ¿qué tiene eso que ver con los médicos? ¿Es que hay médicos cabestros? Pues no diré ni que sí ni que no, para que no se enfaden conmigo los médicos, simplemente contaré que hace años me dijeron que sí existían… y hasta tuve ocasión de verlos actuar. Esta es la historia…
 
Es cierto, quizás nadie ha oído hablar nunca de los “médicos cabestros” pero yo escuché hace muchos años esta definición. Nos la dijo un directivo que era bastante bruto y temperamental, aunque era de esos que siempre iba de frente, vamos, de esos que son brutos pero nobles. Estábamos preparando la presencia del laboratorio en un congreso. Yo me ocupaba de supervisar el diseño del stand pero había muchos otros frentes que cubrir y fue entonces cuando este directivo le dijo al Jefe de Ventas que necesitaba “algún cabestro” para uno de los simposios que se iban a celebrar en ese congreso. Captada mi atención con semejante palabra, estuve al tanto de la conversación posterior para enterarme qué era eso de los “médicos cabestros”. Según pude saber, se trataba de pedir a un par de médicos amigos que asistiesen al citado congreso y cuando llegase el turno de las preguntas, hiciesen cada uno la pregunta que les indicaba el laboratorio. ¿Qué clase de pregunta? Pues ese tipo de preguntas cuya respuesta obligada no hace sino poner en evidencia las ventajas de un determinado producto (evidentemente el nuestro) aun cuando dicho simposio estuviese organizado por la competencia o simplemente por la propia organización del congreso. De esta forma se obligaba al ponente de turno, profesional de prestigio, a reconocer que tal cualidad de un producto (el nuestro) era importante.
 
Como ese tipo de preguntas la formulaban médicos asistentes, nadie la relacionaba con los intereses del laboratorio, y como la respuesta la daba un líder de opinión en el trascurso de un simposio ajeno a los intereses del laboratorio y ante una gran audiencia, se conseguía un gran impacto y una gran credibilidad. Si esa misma pregunta la formulase alguien del laboratorio, la respuesta no tendría credibilidad porque se vería que había sido inducida, pero al hacerse de esta forma se conseguía el protagonismo de una forma completamente “imparcial”.
 
Es posible que tal definición, “médicos cabestros”, sólo haya sido utilizada por aquél directivo en cuestión, pero después de cuatro décadas en la industria farmacéutica he podido comprobar que con ese, otro nombre, o con ningún nombre específico, ese tipo de médicos sí que ha existido.

Fuente: “Memorias de un Dircom” https://amzn.to/32zBYmg

jueves, 27 de mayo de 2021

Médicos cabestros

(AZprensa) Quizás nadie haya oído hablar nunca de los “médicos cabestros” aunque existir, claro que existen. Yo escuché hace muchos años esta definición. Nos la dijo un directivo que era bastante bruto y temperamental, aunque era de esos que siempre iba de frente, vamos, de esos que son brutos pero nobles. Estábamos preparando la presencia del laboratorio en un congreso. Yo me ocupaba de supervisar el diseño del stand pero había muchos otros frentes que cubrir y fue entonces cuando este directivo le dijo al Jefe de Ventas que necesitaba “algún cabestro” para uno de los simposios que se iban a celebrar en ese congreso. Captada mi atención con semejante palabra, estuve al tanto de la conversación posterior para enterarme de qué era eso de los “médicos cabestros”. Según pude saber, se trataba de pedir a un par de médicos amigos que asistiesen al citado congreso y cuando llegase el turno de las preguntas, hiciesen cada uno la pregunta que les indicaba el laboratorio. ¿Qué clase de pregunta? Pues ese tipo de preguntas cuya respuesta obligada no hace sino poner en evidencia las ventajas de un determinado producto (evidentemente el nuestro) aun cuando dicho simposio estuviese organizado por la competencia o simplemente por la propia organización del congreso. De esta forma se obligaba al ponente de turno, profesional de prestigio, a reconocer que tal cualidad de un producto era importante.
 
Como ese tipo de preguntas la formulaban médicos asistentes, nadie la relacionaba con los intereses del laboratorio, y como la respuesta la daba un líder de opinión en el trascurso de un simposio ajeno a los intereses del laboratorio y ante una gran audiencia, se conseguía un gran impacto y una gran credibilidad. Si esa misma pregunta la formulase alguien del laboratorio, la respuesta no tendría credibilidad porque se vería que había sido inducida, pero al hacerse de esta forma se conseguía el protagonismo de una forma completamente “imparcial”.
 
Es posible que tal definición, “médicos cabestros”, sólo haya sido utilizada por aquél directivo en cuestión, pero después de cuatro décadas en la industria farmacéutica he podido comprobar que con ese u otro nombre, ese tipo de médicos sí que existen.
 

Fuente: “La industria farmacéutica por dentro”, de Vicente Fisac. Disponible en Amazon, en ediciones digital e impresa:
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domingo, 13 de diciembre de 2020

Cinco minutos de grosería

(AZprensa) Estamos tan acostumbrados a verlo que nos parece normal. Llega la hora de comenzar la reunión (rueda de prensa, congreso, curso, celebración, etc.) y el organizador se dirige a los allí presentes y les dice “vamos a esperar cinco minutos de cortesía”. ¿Cortesía? ¿Para quién? Resulta que allí están presentes muchas personas que han llegado de forma puntual pero como hay otros que se retrasan resulta que “lo cortés” es esperar a los descorteses. Esto es algo que nunca he entendido. ¿Por qué hay que ser descortés con todos aquellos que han acudido puntuales a la cita y por qué se les obliga a que también ellos sean corteses con los que se retrasan?

Esos cinco minutos que se hace esperar a los asistentes para dar tiempo a que lleguen los retrasados no son minutos de cortesía sino de grosería, una grosería para quienes muestran respeto hacia los demás. Incluso se da el caso de que al cabo de esos cinco minutos de espera no ha llegado ningún otro asistente y entonces el organizador, apenado porque no se le llena la sala, no tiene más remedio que decir “bueno, vamos a empezar”. Incluso se da el caso –muy frecuente- que esos cinco minutos no son cinco sino diez o incluso quince. Sí, lo he visto, lo he vivido, lo he padecido en multitud de ocasiones a lo largo de mi vida y seguro que vosotros también. Incluso he observado la cara de cabreo de quienes llevaban diez o quince minutos de espera que hubieran podido emplear en otras cosas más productivas que en esa espera a los impuntuales. E incluso he presenciado conatos de rebelión, de levantarse para marcharse en vista de que aquello no comenzaba a la hora anunciada, mientras el organizador se acercaba a ellos disculpándose y diciéndoles “enseguida comenzamos”. Pero ese “enseguida” es algo que no tiene una duración definida, es muy relativo.

En el otro extremo, he asistido a numerosas reuniones en el Reino Unido, en Suecia, en Bélgica, en Dinamarca... y siempre se comenzaba a la hora en punto fijada. Allí las 12 –por ejemplo- son las 12 o como mucho las 12 y dos segundos; no son las 12 y diez. Allí, unos minutos antes de la hora fijada ya está todo el mundo perfectamente colocado en sus asientos y dispuestos a atender a dicha reunión. Y allí, comienza la reunión y nadie más entra después, porque todos los que tenían que ir han llegado a su hora.

Volviendo de nuevo aquí, no sólo hay que esperar a los que llegan tarde, sino que los hay que llegan más tarde aún y con su goteo interminable durante el transcurso de la reunión van molestando a todos los asistentes. ¿Por qué se permite esto? ¿Por qué se tolera como una cosa normal? Sólo me caben dos explicaciones posibles. La primera porque los organizadores lo único que quieren es darse un baño de masas y cuanto más llena esté la sala más engorda su ego, por eso putean a los que han llegado puntuales y desbordan de alegría cada vez que va llegando un rezagado. La segunda, por una falta de educación, por una mala educación recibida, ya que desde pequeños se nos ha enseñado a despreciar a la gente honesta y cumplidora, y a rendir alabanza a los descorteses que, si han llegado tarde, ha sido porque tenían muchas cosas importantes que hacer y debemos estarles agradecidos porque haciendo un hueco en su apretada agenda nos hayan honrado con su presencia.

Lo dicho. ¿Habrá alguien capaz de decir “vamos a empezar” a la hora previamente anunciada?


¡La de cosas que se encuentra un Director de Comunicación a lo largo de su vida!

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sábado, 24 de octubre de 2020

Congresos médicos: Se acabó el chollo (pero nadie pensó en las consecuencias)

(AZprensa) Cuando el uso deriva en abuso se acaba cortando por lo sano, y esto es lo que ha sucedido con los Congresos Médicos. Los laboratorios farmacéuticos han venido invitando a los médicos a los Congresos Médicos durante toda la vida, pero esas invitaciones han sido cada vez más generosas (buenos hoteles, buenas comidas, bolsas de viaje -vamos: dinero para gastos personales-, regalos, excursiones, etc.). Y si un laboratorio quería ser ético en este aspecto y se negaba a según qué cosas, el médico acudía a otro laboratorio y este le pagaba eso y más. Además, las Sociedades Científicas organizaban cada vez más y mejores Congresos, ya que quien pagaba siempre era la industria farmacéutica.

Hace unos años la patronal de los laboratorios, Farmaindustria, impulsó su Código Ético y se pusieron algunos límites: nada de lugares exóticos para celebrar Congresos, si algún médico quiere llevar a su acompañante que se lo pague él y no el laboratorio, límites razonables para las invitaciones y gastos, etc. Recientemente se dio otro paso más en la autorregulación del sector y los propios laboratorios decidieron hacer público el nombre de los médicos a los que invitaban así como el importe de la invitación que les financiaban... pero a la Hacienda pública no le ha parecido suficiente viendo que los médicos disfrutaban de muchos viajes generosamente pagados por los laboratorios, así que ha decidido cortar por lo sano.

A partir de ahora los médicos tendrán que tributar a Hacienda por el dinero que los laboratorios se gasten en invitarlos, ya que considera ese gasto como “retribución en especie” y aclara que los gastos de desplazamiento, estancia y manutención por la asistencia a los Congresos no pueden considerarse como una dieta, especificando que los laboratorios no son sus “empleadores”.

Pero ¿ha pensado alguien en las consecuencias de esta medida? Los Congresos Médicos son necesarios, son una de las mejores formas que tienen los médicos de ponerse al día de los últimos avances en la Medicina y aplicar en beneficio de los pacientes esos nuevos conocimientos adquiridos. Sin embargo acudir a esos Congresos conlleva un coste que pocos médicos están dispuestos a pagar de su bolsillo; los “empleadores”, que son la Sanidad pública y algunas empresas sanitarias, nunca han estado dispuestas –salvo escasas excepciones- a pagar la formación de sus médicos (ya que sabían que los laboratorios farmacéuticos pagaban esa formación); y pocos médicos aceptarán ahora que el coste de esas invitaciones se considere pago en especie teniendo que tributar por ello a Hacienda.

Conclusión: Los Congresos Médicos quedan condenados a su extinción ya que descenderá drásticamente el número de médicos dispuestos a pagarse su coste de asistencia o a pagar después los impuestos derivados por recibir ese pago en especie. Recordemos que, mientras en otros sectores las empresas pagan la formación continua de sus trabajadores, en la Sanidad siempre la han pagado los laboratorios y no parece que ahora la Sanidad pública vaya a estar dispuesta a empezar a pagar cuando la realidad es que no hace más que recortar.

Consecuencias: Descenderá el nivel de formación de los médicos, se resentirá toda la industria (agencias, hoteles, transporte, etc.) que movía la organización de dichos eventos, y los paganinis de siempre, los laboratorios farmacéuticos, se ahorrarán 119 millones de euros (que es –por ejemplo- lo que se gastaron en invitar a médicos a los Congresos en al año 2015, según datos de la propia Farmaindustria). ¡Ah! y se nos olvidaba recordar que esa falta de puesta al día en conocimientos médicos la pagarán... los pacientes, es decir todos nosotros, cuando nos toque ir al médico y no esté al día de los últimos avances que hay para tratar nuestra enfermedad.


El arte de la buena Comunicación en temas de salud...

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lunes, 22 de junio de 2020

Programas imposibles


(AZprensa) Cuando uno coge el programa de un congreso, simposio, jornada, reunión, etc. y revisa los temas y ponentes, va haciendo mentalmente una clasificación de aquellos que más le interesa escuchar y ajusta su agenda interna, su atención, hacia los mismos, esperando que dichas disertaciones sean de su agrado. A veces se quedará allí todo el tiempo, aunque pensará en otras cosas cuando hablen de lo que no le interesa y esperará a prestar atención cuando lleguen sus materias preferidas.

Cuando un periodista repasa ese programa, marca aquellas ponencias que son de su interés para acudir justo a esa hora y así poder reflejar después en un artículo o noticia lo que en aquella ponencia se diga. La jornada del periodista suele estar muy apretada y como no pueden quedarse a toda la sesión eligen para asistir y cubrir informativamente sólo aquello que consideran más relevante.

Hasta aquí la teoría. Ahora llegamos a la práctica, tal como se desarrolla en España.

Previamente, y para contentar a todo el mundo, se incluyen como ponentes en el programa a todos aquellos con quienes se quiere quedar bien, de tal forma que ya de entrada el programa suele estar bastante recargado en cuanto a número de ponentes y bastante escaso en cuanto a tiempo concedido a cada uno. Pero lo importante –para los organizadores- es que se vea una agenda llena de temas importantes y de ponentes de relieve.

Llega la hora de comenzar y –como ya he comentado en otra ocasión- se conceden cinco minutos de cortesía (a los que yo llamo “de grosería”) para esperar a que se vayan incorporando todos los que van llegando tarde. A veces, incluso, son algunos de los ponentes o miembros de la mesa presidencial, quienes llegan tarde. Y con frecuencia no son ni cinco ni diez, sino muchos más los minutos que hay que esperar, para cabreo y desesperación de las personas formales, educadas, honestas, que han acudido puntualmente a la hora anunciada.

Por fin se comienza y, ya de entrada, los miembros de la mesa presidencial que debían hablar cinco minutos cada uno, se enrollan y se pasan diez o quince minutos hablando cada uno. Cuando han terminado ya estamos en la hora que –según el programa- debería ocupar la segunda ponencia, y aún no hemos empezado con la primera.

Llega la primera ponencia, y el ponente diserta sin importarle quienes vendrán detrás, él va a lo suyo: soltar su discurso para que todos vean cuánto sabe y qué bien habla. Cuando acaba, ya deberíamos estar en el descanso, con lo cual no ha lugar al apartado de ruegos y preguntas. Aun así, el moderador da paso a que los asistentes pregunten algo rápido. Se levanta uno y el enunciado de su pregunta dura cinco minutos. La respuesta otro tanto. Luego otro igual y ya finalmente el moderador corta y dice que vamos a tomar un refrigerio.

El tiempo –según programa- para el refrigerio es de quince minutos, que es el tiempo real que se necesita para desalojar la sala y volver a sentarse luego. Por consiguiente el citado descanso dura el doble o más de lo que tenían programado.

Por fin llega la segunda ponencia en la hora que debería corresponder a la cuarta. Aquí ya le entran las prisas al moderador y pide que aceleren. Si el ponente es educado, hará una exposición rápida, aunque insuficiente para recuperar todo el tiempo perdido. Si al ponente lo único que le importa es él mismo, no hará ni caso, y sólo si el moderador le apremia varias veces, dará por terminada su sesión saltándose la mitad de lo que pensaba decir, o sea, hurtando a los asistentes de una información que estaban esperando. Y por supuesto, ya no habrá tiempo para preguntas.

Para qué seguir si todos vosotros lo habéis padecido en más de una ocasión. Aquello que os interesaba escuchar se ha quedado a medias y con varias horas de retraso, con lo cual os han desajustado vuestro plan para aquél día. ¿Y los periodistas? Pues cuando hayan llegado a la hora de quien pensaban seguir, se habrán dado cuenta que la sesión lleva más de una hora de retraso y habrán optado o por marcharse y pasar de cubrir esa información o aguantarse y esperar para escribir con un enfado monumental que sin duda enturbiará su imparcialidad a la hora de contarlo.

Después de más de cuarenta años de vida profesional debo reconocer que casi nunca he visto en España un programa que cumpla fielmente los horarios previstos. Y no consigo entender por qué ese empeño en hacer programas imposibles de cumplir. ¿Son tan tontos los que deciden el programa que no se dan cuenta? ¿O es que les importa un bledo el público asistente y lo único que les preocupa es su mayor gloria personal y la de sus amigos invitados como ponentes?

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Los programas "imposibles"

(AZprensa) Cuando uno coge el programa de un congreso, simposio, jornada, reunión, etc. y revisa los temas y ponentes, va haciendo mentalmente una clasificación de aquellos que más le interesa escuchar y ajusta su agenda interna, su atención, hacia los mismos, esperando que dichas disertaciones sean de su agrado. A veces se quedará allí todo el tiempo, aunque pensará en otras cosas cuando hablen de lo que no le interesa y esperará a prestar atención cuando lleguen sus materias preferidas.

Cuando un periodista repasa ese programa, marca aquellas ponencias que son de su interés para acudir justo a esa hora y así poder reflejar después en un artículo o noticia lo que en aquella ponencia se diga. La jornada del periodistas suele estar muy apretada y como no pueden quedarse a toda la sesión eligen para asistir y cubrir informativamente sólo aquello que consideran más relevante.

Hasta aquí la teoría. Ahora llegamos a la práctica, tal como se desarrolla en España.

Previamente, y para contentar a todo el mundo, se incluyen como ponentes en el programa a todos aquellos con quienes se quiere quedar bien, de tal forma que ya de entrada el programa suele estar bastante recargado en cuanto a número de ponentes y bastante escaso en cuanto a tiempo concedido a cada uno. Pero lo importante –para los organizadores- es que se vea una agenda llena de temas importantes y de ponentes de relieve.

Llega la hora de comenzar y –como ya he comentado en otra ocasión- se conceden cinco minutos de cortesía (a los que yo llamo “de grosería”) para esperar a que se vayan incorporando todos los que van llegando tarde. A veces, incluso, son algunos de los ponentes o miembros de la mesa presidencial, quienes llegan tarde. Y con frecuencia no son ni cinco ni diez, sino muchos más los minutos que hay que esperar, para cabreo y desesperación de las personas formales, educadas, honestas, que han acudido puntualmente a la hora anunciada.

Por fin se comienza y, ya de entrada, los miembros de la mesa presidencial que debían hablar cinco minutos cada uno, se enrollan y se pasan diez o quince minutos hablando cada uno. Cuando han terminado ya estamos en la hora que –según el programa- debería ocupar la segunda ponencia, y aún no hemos empezado con la primera.

Llega la primera ponencia, y el ponente diserta sin importarle quienes vendrán detrás, él va a lo suyo: soltar su discurso para que todos vean cuánto sabe y qué bien habla. Cuando acaba, ya deberíamos estar en el descanso, con lo cual no ha lugar al apartado de ruegos y preguntas. Aún así, el moderador da paso a que los asistentes pregunten algo rápido. Se levanta uno y el enunciado de su pregunta dura cinco minutos. La respuesta otro tanto. Luego otro igual y ya finalmente el moderador corta y dice que vamos a tomar un refrigerio.

El tiempo –según programa- para el refrigerio es de quince minutos, que es el tiempo real que se necesita para desalojar la sala y volver a sentarse luego. Por consiguiente el citado descanso dura el doble o más de lo que tenían programado.

Por fin llega la segunda ponencia en la hora que debería corresponder a la cuarta. Aquí ya le entran las prisas al moderador y pide que aceleren. Si el ponente es educado, hará una exposición rápida, aunque insuficiente para recuperar todo el tiempo perdido. Si al ponente lo único que le importa es él mismo, no hará ni caso, y sólo si el moderador le apremia varias veces, dará por terminada su sesión saltándose la mitad de lo que pensaba decir, o sea, hurtando a los asistentes de una información que estaban esperando. Y por supuesto, ya no habrá tiempo para preguntas.

Para qué seguir si todos vosotros lo habéis padecido en más de una ocasión. Aquello que os interesaba escuchar se ha quedado a medias y con varias horas de retraso, con lo cual os han desajustado vuestro plan para aquél día. ¿Y los periodistas? Pues cuando hayan llegado a la hora de quien pensaban seguir, se habrán dado cuenta que la sesión lleva más de una hora de retraso y habrán optado o por marcharse y pasar de cubrir esa información o aguantarse y esperar para escribir con un enfado monumental que sin duda enturbiará su imparcialidad a la hora de contarlo.

Después de más de cuarenta años de vida profesional debo reconocer que casi nunca he visto en España un programa que cumpla fielmente los horarios previstos. Y no consigo entender por qué ese empeño en hacer programas imposibles de cumplir. ¿Son tan tontos los que deciden el programa que no se dan cuenta? ¿O es que les importa un bledo el público asistente y lo único que les preocupa es su mayor gloria personal y la de sus amigos invitados como ponentes?

martes, 23 de mayo de 2017

Congresos Médicos: Se acabó el chollo (pero nadie pensó en las consecuencias)

(AZprensa, Editorial) Cuando el uso deriva en abuso se acaba cortando por lo sano, y esto es lo que ha sucedido con los Congresos Médicos. Los laboratorios farmacéuticos han venido invitando a los médicos a los Congresos Médicos durante toda la vida, pero esas invitaciones han sido cada vez más generosas (buenos hoteles, buenas comidas, bolsas de viaje -vamos: dinero para gastos personales-, regalos, excursiones, etc.). Y si un laboratorio quería ser ético en este aspecto y se negaba a según qué cosas, el médico acudía a otro laboratorio y este le pagaba eso y más. Además, las Sociedades Científicas organizaban cada vez más y mejores Congresos, ya que quien pagaba siempre era la industria farmacéutica.

Hace unos años la patronal de los laboratorios, Farmaindustria, impulsó su Código Ético y se pusieron algunos límites: nada de lugares exóticos para celebrar Congresos, si algún médico quiere llevar a su acompañante que se lo pague él y no el laboratorio, límites razonables para las invitaciones y gastos, etc. Recientemente se dio otro paso más en la autorregulación del sector y los propios laboratorios decidieron hacer público el nombre de los médicos a los que invitaban así como el importe de la invitación que les financiaban... pero a la Hacienda pública no le ha parecido suficiente viendo que los médicos disfrutaban de muchos viajes generosamente pagados por los laboratorios, así que ha decidido cortar por lo sano.

A partir de ahora los médicos tendrán que tributar a Hacienda por el dinero que los laboratorios se gasten en invitarlos, ya que considera ese gasto como “retribución en especie” y aclara que los gastos de desplazamiento, estancia y manutención por la asistencia a los Congresos no pueden considerarse como una dieta, especificando que los laboratorios no son sus “empleadores”.

Pero ¿ha pensado alguien en las consecuencias de esta medida? Los Congresos Médicos son necesarios, son una de las mejores formas que tienen los médicos de ponerse al día de los últimos avances en la Medicina y aplicar en beneficio de los pacientes esos nuevos conocimientos adquiridos. Sin embargo acudir a esos Congresos conlleva un coste que pocos médicos están dispuestos a pagar de su bolsillo; los “empleadores”, que son la Sanidad pública y algunas empresas sanitarias, nunca han estado dispuestas –salvo escasas excepciones- a pagar la formación de sus médicos (ya que sabían que los laboratorios farmacéuticos pagaban esa formación); y pocos médicos aceptarán ahora que el coste de esas invitaciones se considere pago en especie teniendo que tributar por ello a Hacienda.

Conclusión: Los Congresos Médicos quedan condenados a su extinción ya que descenderá drásticamente el número de médicos dispuestos a pagarse su coste de asistencia o a pagar después los impuestos derivados por recibir ese pago en especie. Recordemos que, mientras en otros sectores las empresas pagan la formación continua de sus trabajadores, en la Sanidad siempre la han pagado los laboratorios y no parece que ahora la Sanidad pública vaya a estar dispuesta a empezar a pagar cuando la realidad es que no hace más que recortar.

Consecuencias: Descenderá el nivel de formación de los médicos, se resentirá toda la industria (agencias, hoteles, transporte, etc.) que movía la organización de dichos eventos, y los paganinis de siempre, los laboratorios farmacéuticos, se ahorrarán 119 millones de euros (que es –por ejemplo- lo que se gastaron en invitar a médicos a los Congresos en al año 2015, según datos de la propia Farmaindustria). ¡Ah! y se nos olvidaba recordar que esa falta de puesta al día en conocimientos médicos la pagarán... los pacientes, es decir todos nosotros, cuando nos toque ir al médico y no esté al día de los últimos avances que hay para tratar nuestra enfermedad.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Los congresos médicos son imprescindibles para la formación

(AZprensa) Para el Dr. Luis Aguilera (Semfyc) "los problemas de salud de los ciudadanos son cambiantes y por tanto todos los profesionales sanitarios tenemos la responsabilidad de mantenernos en formación permanente. Pero, incluso para los problemas más clásicos, es necesaria una actualización y revisión a fin de incorporar los avances de la ciencia”. En este sentido, “los congresos son una de las vías para actualizar conocimientos, pero también para exponer las nuevas experiencias y para presentar los nuevos avances en Medicina. Además son un gran vehículo para presentar los hallazgos derivados de los múltiples trabajos de investigación que se realizan desde los centros de salud”.

Sin embargo, y a pesar de existir en Atención Primaria una buena base para realizar investigación, “carecemos de tres cosas importantes: recursos finalistas para investigar, estructura de personas que tengan dedicación a la investigación y tiempo para que los médicos de familia puedan dedicar una parte de su jornada a desarrollar proyectos de investigación”.

sábado, 27 de febrero de 2016

El próximo miércoles comienza Farmaforum

(AZprensa) Del 2 al 3 de marzo se va a celebrar en Madrid, en el Palacio Municipal de Congresos, la tercera edición de “Farmaforum”, el foro de la industria farmacéutica, biofarmacéutica, cosmética y tecnología de laboratorios.

En la pasada edición se dieron cita en este encuentro más de 1.100 profesionales y 79 empresas del sector, celebrándose numerosos talleres y reuniones. En esta ocasión, la primera jornada está dedicada al mercado y negocio farmacéutico, mientras que la segunda jornada se centra en la tecnología farmacéutica, desarrollándose las ponencias desde las 9:30 horas hasta las 18:30 h.

El programa completo puede consultarse aquí:

sábado, 18 de julio de 2015

Pronto sabremos el dinero que los laboratorios pagan a los médicos

(El Inefable) La relación económica entre los médicos y los laboratorios farmacéuticos en nuestro país cambiará por completo a partir del año que viene. Las compañías farmacéuticas presentes en España han decidido acabar con la leyenda de los regalos y viajes que los médicos reciben de estas compañías.

Para ello, los laboratorios han acordado hacer público por primera vez a partir de 2016 todas las relaciones económicas que mantengan durante el año con los médicos con quienes colaboren. Esto incluye todas las colaboraciones que supongan una transferencia de valor, como los gastos por desplazamientos a congresos médicos, o los pagos por conferencias. En total habrá cuatro grandes conceptos: donaciones, actividades formativas y reuniones profesionales, prestación de servicios e investigación y desarrollo.

Los laboratorios consideran que, gracias a esta medida, se pondrá de manifiesto que estos pagos están dedicados únicamente a la formación continuada de los médicos, que de otra manera no tendrían ninguna posibilidad de seguir actualizando sus conocimientos científicos, ya que ninguna administración pública contempla partidas para esta formación. De todas formas, las compañías son conscientes del riesgo que corren publicando estos datos por el morbo que puede suponer conocer estas transacciones.

La iniciativa ha sido promovida por Farmaindustria, la patronal de los laboratorios, y está recogida dentro del nuevo Código de Buenas Prácticas de la industria farmacéutica en España. El código, eso sí, permite a las compañías hacer público estos pagos de dos maneras: de forma individualizada o agregada. Será cada laboratorio el que decida si publica el montante total de lo que invierte en formación de los profesionales o si publica el gasto que le supone cada médico, con nombre y apellidos, y sus distintos conceptos. 

Se espera que la mayoría de los laboratorios opte por dar los datos de manera agregada para mantener así la confidencialidad y evitar el morbo. Sin embargo, también hay algunos laboratorios como GlaxoSmithKline (GSK) que lo hará de forma individualizada, aunque esto supondrá pedir previamente el consentimiento de cada médico preceptor; no obstante, según declaraciones de este laboratorio recogidas por el diario “El Economista”, “no tenemos nada que ocultar, son pagos éticos y dentro de la ley. Creemos que es la mejor manera de ser transparentes”; tanto es así que desde GSK se asegura que el 95% de los médicos consultados ya les ha dado su visto bueno para hacer público sus pagos de manera individual.

Según recoge el Código de Buenas Prácticas, la información de estas transferencias deberá ser recogida durante todo el año, para ser publicada a partir del 1 de enero de 2016 y durante el primer semestre. Desde Farmaindustria creen que la mayoría de las compañías tenderá a publicar en su página web estos datos hacia el segundo trimestre de 2016.

Cuando se conozcan al detalle estos datos se podrá comprobar que los laboratorios en España son los que más invierten en actividades de formación para los médicos, a lo que sin duda contribuye también el gran número de Congresos médicos que se celebran en nuestro país.

En cuanto al tratamiento fiscal de estos ingresos, Rubén Gimeno, asesor fiscal del Consejo de Colegios de Economistas, ha explicado que los pagos realizados por actividades profesionales como cursos y conferencias son rentas de trabajo a las que se aplica una retención del 19%. En cualquier caso, los gastos de alojamiento, manutención o transporte en los que incurren las empresas no pueden considerarse como retribución en especie y el profesional no tiene que declarar por ello en el IRPF.

lunes, 27 de abril de 2015

Una forma original de atraer en los Congresos

(AZprensa) Los creativos de los departamentos Comerciales de los laboratorios farmacéuticos, o de las Agencias de Publicidad o de Congresos contratados por estos, ya no saben qué hacer para atraer el mayor número de médicos posibles hacia sus stands. A lo largo de los años se ha probado todo tipo de estrategias: stands espectaculares, concursos, regalos, etc.; sin embargo quizás el más original de todos se pudo ver hace ya una década en el congreso del Colegio Internacional de Neuropsicofarmacología (CINP) celebrado en Bélgica.

Allí, la compañía farmacéutica AstraZéneca diseñó un stand con aspecto “hogareño”, incluyendo diferentes habitaciones confortables y acogedoras, como si de un piso piloto se tratara. A su alrededor una gran colección de esculturas de Steve Redwood (en la imagen una de sus obras), mostrando diversos aspectos de las enfermedades mentales  o formas sugiriendo las mismas. Y finalmente, la realización de un concurso en el que los médicos tenían que ir respondiendo a diferentes preguntas relativas a la esquizofrenia y su tratamiento con un premio de: ¡Sólo dos dólares por cada respuesta acertada! Claro que ese dinero iba destinado a una organización de ayuda humanitaria para las personas con enfermedades mentales.

Como es lógico suponer, aquél piso piloto en medio de los tradicionales stands de otras compañías fue todo un bombazo y no hubo asistente al congreso que no pasase por el mismo para sorprenderse, informarse y –por supuesto- contribuir a tan buena causa.

miércoles, 22 de abril de 2015

Los Congresos Médicos de ahora son la leche

(AZprensa) Las Sociedades Médicas y Científicas cada vez encuentran más difícil encontrar apoyo de los laboratorios farmacéuticos para sus congresos. La industria farmacéutica sufre constantes recortes de precios, retrasos en los registros, impedimentos para la promoción de sus productos, etc. Así las cosas, hay otro tipo de empresas que han tomado el relevo: las empresas de alimentación. Cada vez son más las marcas de alimentación que alcanzan acuerdos con Sociedades Científicas para que estas avalen la eficacia de sus productos (o sea, alimentos) para conservar e incluso devolver la salud a los pacientes.

El último ejemplo nos lo acaba de dar Central Lechera Asturiana, empresa que figura entre los patrocinadores del Congreso Nacional de la Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y Atención Primaria FAECAP, que se celebra en Santiago de Compostela y cuenta con la asistencia de 700 congresistas.

Como si de un laboratorio farmacéutico se tratara, dispone de un stand en donde un dietista-nutricionista resuelve todo tipo de dudas planteadas por los asistentes en materia de nutrición, facilita información nutricional y explica los beneficios de los nuevos productos de Central Lechera Asturiana: Leche más ligera, Sin Lactosa, Fibra, Naturcol y la nueva bebida láctea articular SportLife.

La ventaja de Central Lechera Asturiana es que nadie criticará que haga obsequios a los congresistas y trate de ganarse su favor, mientras que la sanidad pública lo verá con buenos ojos puesto que dichos productos alimenticios no están financiados por el Gobierno y los pacientes a quienes se los recomienden los médicos y profesionales de enfermería los comprarán en el supermercado más cercano con su propio dinero.