Mostrando entradas con la etiqueta animales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta animales. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Suspendemos en Biología. Y en humildad. Y en casi todo lo demás

El Census of Marine Life ha calculado que el 86% de las especies terrestres y el 91% de las marinas aún no han sido descubiertas ni catalogadas. Es decir: llevamos milenios convencidos de conocer el planeta en que vivimos y resulta que no tenemos ni idea de con quiénes compartimos casa.
 
(AZprensa) La humanidad lleva siglos cultivando con gran esmero una de sus características más universales y menos justificadas: la convicción de saberlo todo. Hemos construido civilizaciones, levantado imperios, escrito enciclopedias, lanzado sondas al espacio exterior y declarado guerras por ideas que considerábamos verdades absolutas. Y mientras hacíamos todo eso, resulta que el 86% de las especies que comparten con nosotros este planeta estaban ahí, tranquilamente, sin que nadie las hubiera visto, nombrado ni catalogado. Ocupando su lugar en el ecosistema con total discreción mientras nosotros disputábamos fronteras y cotizábamos en bolsa.
 
Los científicos del Census of Marine Life —un proyecto internacional de una ambición y una paciencia encomiables— han publicado el cálculo más preciso realizado hasta ahora sobre el número total de especies vivas en la Tierra. El resultado: aproximadamente 6,5 millones de especies en tierra firme y 2,2 millones en el mar. Y de ese total, seguimos sin conocer el 86% de las terrestres y el 91% de las marinas. En términos de nota escolar, eso equivale a un suspenso tan rotundo que no se recupera en septiembre: se recupera en varios siglos de trabajo de campo intensivo.
 
«Conocemos el 14% de las especies terrestres y el 9% de las marinas. El resto nos es completamente desconocido. Y aun así organizamos cumbres de biodiversidad con la solemnidad de quien sabe de lo que habla.»
 
El boletín de notas de la humanidad
 
Si alguien tuviese la ocurrencia de extender a la humanidad un boletín de calificaciones sobre el conocimiento de su propio planeta, el resultado sería el siguiente:
 
BOLETÍN DE CALIFICACIONES · HUMANIDAD · CURSO: LOS ÚLTIMOS DIEZ MIL AÑOS
 
Especies terrestres conocidas: 1,4 sobre 10. Suspenso. Recuperación en septiembre del año 2800.
Especies marinas conocidas: 0,9 sobre 10. Suspenso severo. El mar ni nos conoce a nosotros.
Humildad ante lo desconocido: 0,5 sobre 10. Suspenso histórico. Sin visos de mejora.
Guerras declaradas: 10 sobre 10. Sobresaliente. La única asignatura en que destacamos.
Banalidad cultivada: 9,8 sobre 10. Notable alto. Esfuerzo constante y visible.
 
La paradoja del ignorante seguro de sí mismo
 
Lo que más llama la atención de todo esto no es la magnitud de lo que desconocemos —que es abrumadora—, sino la desproporción entre ese desconocimiento y la confianza con que actuamos. Organizamos cumbres de biodiversidad con la solemnidad de expertos. Debatimos sobre la preservación de ecosistemas como si tuviéramos un inventario completo de lo que hay que preservar. Legislamos sobre especies en peligro de extinción cuando todavía no sabemos ni qué especies existen. Es como diseñar un plan de ahorro sin saber cuánto dinero hay en la cuenta. Con corbata y PowerPoint, eso sí.
 
Y mientras tanto, en algún rincón del océano a tres mil metros de profundidad, o en la hojarasca de algún bosque tropical que aún no hemos deforestado del todo, hay criaturas que llevan millones de años viviendo perfectamente sin que ningún científico les haya puesto nombre, sin que ningún documental las haya filmado y sin que ninguna red social haya tenido la oportunidad de convertirlas en meme. Ahí están, tranquilas, siendo el 86%.
 
Una propuesta modesta
 
Ante esta situación, cabría esperar que la humanidad reorientara sus prioridades. Que dedicara menos energía a las guerras, a la ambición sin freno y a la banalidad de lo cotidiano, y más a conocer el planeta extraordinario que habita. Que en lugar de disputar por los recursos de un mundo que apenas comprende, invirtiera en comprender ese mundo antes de terminar de estropearlo.
 
No voy a hacer la propuesta demasiado concreta porque la experiencia enseña que las propuestas concretas acaban en comités, los comités en informes, los informes en cajones y los cajones en ninguna parte. Me limito, pues, a señalar que hay un 86% de la naturaleza terrestre y un 91% de la naturaleza marina que no nos conocen, que nunca hemos molestado y que, a juzgar por cómo nos comportamos, probablemente preferirían seguir así.
 
Nos tendremos que aplicar, sí. Mucho. Y quizás empezar por la asignatura más urgente de todas: la humildad. Porque es difícil aprender algo nuevo cuando uno está convencido de que ya lo sabe todo. Y nosotros, con el 14% del conocimiento disponible sobre nuestra propia casa, llevamos milenios creyendo que lo sabemos todo.
 
La novela “La melodía permanece”, está disponible en ediciones digital e impresa en Amazon y dispone de una edición en español y otra en noruego.
 
Más información en estos enlaces…
 
“La melodía permanece”: https://a.co/d/0cMf3W5c
 
“Melodien står igjen”: 

lunes, 22 de septiembre de 2025

En España vuelven a nacer pigargos

(AZprensa) En un rincón remoto del norte de Castilla y León, donde los ríos serpentean entre bosques de ribera y el eco de las aguas murmura secretos ancestrales, ha ocurrido un milagro de la naturaleza. El pasado mayo de 2025, un diminuto polluelo rompió el cascarón en un nido improvisado, marcando el primer nacimiento de un pigargo europeo (Haliaeetus albicilla) en España en más de un siglo. Esta águila gigante, extinguida en la península Ibérica desde finales del siglo XIX, regresa no solo como un símbolo de esperanza, sino como prueba tangible de que la conservación puede revertir el curso de la historia. Tras años de esfuerzos incansables, las parejas reintroducidas han comenzado a formar territorios, construir nidos y, finalmente, criar. ¿Cómo se ha logrado este hito?
 
El pigargo europeo, conocido también como águila pigarga o águila de cola blanca, es la rapaz más grande de Europa, un depredador imponente que evoca la grandeza de los paisajes boreales. Con una envergadura alar que puede superar los 2,5 metros –equivalente a la longitud de un coche pequeño– y un peso de hasta 7 kilogramos, esta ave es un maestro de los cielos acuáticos. Su plumaje es de un pardo oscuro, con la cola blanca característica que le da su nombre (del latín haliaeetus, "águila marina", y albicilla, "blanca cola"). Prefiere hábitats ribereños, estuarios y costas, donde se alimenta principalmente de peces como salmones y anguilas, pero no desdeña aves, mamíferos pequeños o carroña.
 
En Europa, el pigargo prospera en el norte, desde Noruega hasta Rusia, donde poblaciones de miles de parejas crían cada año. Sin embargo, en España su historia es de tragedia: se extinguió a finales del siglo XIX debido a la persecución humana –cazadores lo veían como amenaza para el ganado y la pesca– y la destrucción de humedales por la urbanización y la agricultura intensiva. Aunque hay debates sobre si realmente fue una especie reproductora estable en la península (algunos expertos cuestionan evidencias históricas), el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) lo incluyó en 2018 en el "Listado de especies extinguidas en el medio natural español", abriendo la puerta a su reintroducción legal. Hoy, con solo unas 12.000 parejas en toda Europa, el pigargo figura en el Anexo I de la Directiva de Aves de la UE, lo que obliga a proteger sus hábitats y promueve su recuperación.
 
El camino de la reintroducción: De Noruega a la cornisa cantábrica
 
La resurrección del pigargo en España no fue un capricho, sino un proyecto meticuloso impulsado por la ONG GREFA (Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat), con el respaldo inicial del MITECO y las comunidades autónomas de Asturias y Cantabria. Lanzado en 2021 como "Proyecto Pigargo", este plan experimental –autorizado por la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad– buscaba reintroducir ejemplares de origen noruego en el litoral cantábrico, un ecosistema rico en ríos y embalses similar al histórico del pigargo.
 
El proceso comenzó con la obtención de pollos y juveniles de centros de cría en Noruega, coordinados por el Norwegian Institute for Nature Research (NINA) y el Norwegian Environment Agency (NEA). Entre 2021 y 2023, GREFA liberó 25 individuos en la costa oriental asturiana, equipados con emisores GPS para monitorear su adaptación. Estos "pioneros" –bautizados con nombres como "Mansolea", "Pimiango" o "Bruxa"– fueron soltados en áreas protegidas de la Red Natura 2000, donde el acceso humano es limitado y la oferta de alimento abundante. La primera fase, de dos años, evaluó su supervivencia y compatibilidad con el ecosistema: el 100% de los liberados se adaptó, explorando territorios de hasta 100 km² y mostrando un uso intensivo de embalses para cazar.
 
No todo fue un camino de rosas. El proyecto generó polémica: biólogos y ecologistas, como los de la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies, criticaron la falta de pruebas irrefutables de su presencia histórica en España y advirtieron de posibles desajustes ecológicos, como competencia con otras rapaces o impacto en especies locales de peces. En 2023, Asturias y Cantabria paralizaron nuevas liberaciones, aunque el proyecto siguió adelante con los ejemplares ya en libertad. GREFA respondió con datos: la tasa de emparejamiento superó el 50%, y no se registraron conflictos significativos con la avifauna local. Además, colaboraciones con compañías eléctricas eliminaron electrocución en tendidos, un riesgo mortal para grandes águilas.
 
De la soledad al nido: Cómo se forman parejas y llega la cría
 
La clave del éxito radica en la biología del pigargo: monógamos y longevos, estos águilas forman parejas estables que defienden territorios de por vida, con una esperanza de vida de hasta 30 años en libertad. Tras la liberación, los individuos noruegos, criados en cautiverio pero con instintos intactos, comenzaron a interactuar. A mediados de 2024, GREFA detectó las primeras señales: vuelos sincronizados, vocalizaciones y compartición de carroña. Para finales de ese año, se confirmaron tres parejas estables –una preliminar y dos consolidadas–, compuestas por hembras y machos que habían recorrido cientos de kilómetros para reunirse.
 
El proceso de reproducción es un ritual paciente. En febrero de 2025, una pareja inició la construcción de un nido en un árbol alto junto a un embalse en León, usando ramas, musgo y plumas, con el macho aportando materiales mientras la hembra supervisa. A finales de marzo, la hembra –de unos 5 años, edad mínima para criar– puso huevos, incubándolos durante 35-40 días alternando turnos con el macho, quien también caza para alimentarla. El polluelo macho nació a principios de mayo, pesando apenas 100 gramos, y fue anillado con GPS por agentes medioambientales de Castilla y León y el MITECO para su seguimiento.
 
Este nacimiento no es aislado: GREFA reporta que al menos dos parejas más muestran signos de nidificación para 2026, con plataformas artificiales instaladas para facilitar el proceso. La alta supervivencia (sin mortalidades por causas antropogénicas) y la adaptación a presas locales, como truchas y cormoranes, confirman que el pigargo se integra sin desequilibrios. "Es un hito histórico para la biodiversidad española", celebra Ernesto Álvarez, presidente de GREFA, quien compara este logro con reintroducciones exitosas en Escocia e Irlanda.Un renacer con ecosistemas restaurados y debates abiertos
 
El regreso del pigargo trasciende lo simbólico: como "ingeniero ecosistémico", esta águila regula poblaciones de peces y aves, dispersa semillas y mantiene limpios los ríos al consumir carroña, contribuyendo a la salud de humedales amenazados por el cambio climático. En España, donde el 50% de los ríos están degradados, su presencia podría impulsar la restauración de la Red Natura 2000, atrayendo fondos europeos y turismo ecológico.
 
Sin embargo, el debate persiste. Críticos argumentan que sin evidencia fósil clara, se trata de una "introducción" más que reintroducción, con riesgos impredecibles. Defensores, avalados por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), ven en ello una reparación ética: España, pionera en legislar sobre especies extinguidas, debe actuar. Con solo 25 liberados y ya un pollo volando, el Proyecto Pigargo demuestra que la voluntad humana puede curar heridas del pasado.
 
En las alturas de Castilla y León, el joven pigargo extiende sus alas, recordándonos que la extinción no es irreversible. Si las parejas siguen criando, pronto manadas de estas águilas surcarán de nuevo los cielos ibéricos, tejiendo un tapiz de vida renovada. El pigargo ha vuelto; ahora, depende de nosotros que se quede.
 

“Biblioteca Fisac”. Más de 50 títulos…
Una Biblioteca que abarca todos los géneros en ediciones digital e impresa…
https://share.google/UYzsnB8QjeKJK8llh

sábado, 15 de marzo de 2025

Un ave muy peculiar: Zarapito trinador

(AZprensa) Desde la primera vez que escuché su nombre, Zarapito trinador (Numenius phaeopus), sentí un especial afecto hacia este ave caradiforme de la familia Scolopacidae; su nombre es original, divertido, entrañable, diferente... quizás como yo y, por eso, muchas veces me asigné ese nombre a mí mismo y llegué a formar con él. Es un ave pequeña (40 centímetros de longitud y 80 de envergadura; con un peso de unos 430 gramos), como pequeño soy yo también y no por ello menos importante.
 
Es un gran viajero (también a  mi me gusta mucho viajar) y muestra una preferencia muy especial por los países nórdicos (que también son mis países favoritos), en donde suele pasar la temporada estival (de mayo a agosto) y es allí donde se reproduce poniendo cuatro huevos (ahí me ganaron porque yo sólo tuve tres hijos y no cuatro). La incubación dura de 35 a 40 días y como no es machista (yo tampoco lo soy) se van turnando macho y hembra en esta tarea. El amor por la libertad y la independencia está tan arraigado en ellos (al igual que en mi) que los polluelos abandonan el nido a los pocos días de nacer y ya son capaces de volar a los 40 días.
 
Su presencia no pasa desapercibida. Los zarapitos son los limícolas mayores de la fauna europea. Su plumaje no es muy destacado, pero en cambio tienen una característica que los hace inconfundibles: su largo y curvado pico, que parece desproporcionado para nacer en una cabeza tan pequeña.
 
Realizan largas migraciones para pasar el invierno en el oeste de África y –esporádicamente- alguno de ellos se para a descansar en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (justo el lugar en donde me crié). Se alimenta de crustáceos, moluscos y gusanos, así como insectos y frutos (en los gustos alimenticios sí que somos diferentes). La curva de su pico se adapta muy bien a la forma de las cuevas del cangrejo: lo extrae, lo lava si tiene barro (yo también soy muy limpio) y, a veces, le rompe las garras y las patas antes de tragarlo para no atragantarse.
 
Se le conoce con muchos y variados nombres:
Alemán: Regenbrachvogel
Checo: Koliha malá
Danés: Småspove (Lille Regnspove)
Daimieleño: Vicente Fisac
Eslovaco: Mali skurh
Español: Zarapito trinador
Estonio: Väikekoovitaja ehk
Finlandés: Pikkukuovi
Francés: Courlis corlieu
Holandés: Regenwulp
Húngaro: Kis póling
Inglés: Whimbrel
Islandés: Spói
Italiano: Chiurlo piccolo
Noruego: Småspove
Polaco: Kulik mniejszy
Portugues: Maçarico-galego
Rumano: Fliaun pitschen
Sueco: Småspov
 
Así que ya lo sabes: El Zarapito trinador (Numenius phaeopus) es un ave entrañable y muy peculiar, tanto como yo.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
Ninguna otra novela te hará “sentir” como esta…
“Castidad & Rock and Roll”: https://amzn.eu/d/3h5vXyG

lunes, 10 de marzo de 2025

La absurda Ley de Pedro Sánchez que pone en riesgo la Salud Animal y el bolsillo de los dueños

(AZprensa) En los últimos años, el gobierno de Pedro Sánchez ha implementado una serie de regulaciones destinadas a combatir la resistencia a los antibióticos, un problema global de salud pública que afecta tanto a humanos como a animales. Sin embargo, una de estas medidas, que afecta directamente a los veterinarios y a los dueños de mascotas y ganado, ha sido recibida con incredulidad y críticas por su falta de sentido práctico y sus consecuencias potencialmente desastrosas. Esta ley, que prohíbe a los veterinarios recetar antibióticos basándose únicamente en su experiencia profesional y les obliga a realizar un cultivo previo para determinar el tratamiento, está generando un impacto negativo en la salud animal, el bienestar de los dueños y la lógica misma de la profesión veterinaria.
 
El Cultivo Obligatorio: Un requisito impracticable
 
Históricamente, los veterinarios han utilizado su formación y conocimientos para diagnosticar y tratar infecciones bacterianas en animales, recetando antibióticos cuando lo consideraban necesario. Ahora, la nueva normativa exige que, antes de prescribir cualquier antibiótico, se realice un cultivo bacteriano y un antibiograma para identificar el microorganismo causante y su sensibilidad a los fármacos. Aunque esta medida puede parecer razonable en teoría para reducir el uso indebido de antibióticos, en la práctica es un disparate.
 
El proceso de realizar un cultivo implica recolectar una muestra, enviarla a un laboratorio, esperar los resultados —que pueden tardar entre 5 y 10 días, dependiendo de la disponibilidad del laboratorio— y solo entonces recetar el medicamento adecuado. En un contexto de enfermedad aguda, como una infección respiratoria o una sepsis en un animal, este retraso puede ser fatal. Una semana de espera significa que el animal enfermo puede morir, ver su estado agravado o, en el mejor de los casos, curarse por sí solo si su sistema inmunológico logra combatir la infección. En cualquier escenario, el cultivo obligatorio convierte el tratamiento en una carrera contra el tiempo que los veterinarios y los animales suelen perder.
 
Además, este requisito añade un coste significativo. Los análisis de laboratorio no son baratos, y el precio recae directamente en los dueños de las mascotas o los ganaderos, quienes ya enfrentan gastos veterinarios considerables. Para muchos, especialmente en áreas rurales o con recursos limitados, este sobrecoste puede ser prohibitivo, llevándolos a retrasar el tratamiento o a no buscarlo en absoluto.
 
Del Consultorio a la Farmacia: Un derroche forzado
 
Otro aspecto absurdo de esta ley es la prohibición de que los veterinarios almacenen y dispensen antibióticos directamente a sus pacientes, algo que hasta ahora era una práctica común y eficiente. Anteriormente, un veterinario podía proporcionar la dosis exacta necesaria para el tratamiento, ajustada al peso y la condición del animal, asegurando un uso responsable y minimizando el desperdicio. Sin embargo, ahora los dueños deben acudir a una farmacia con una receta para adquirir los antibióticos.
 
El problema radica en que las farmacias no venden dosis personalizadas, sino envases comerciales diseñados para humanos o, en algunos casos, para animales, pero siempre en cantidades que exceden lo necesario para un tratamiento concreto. Por ejemplo, un perro con una infección leve que requiera cinco días de antibióticos puede terminar con un envase de 20 o 30 comprimidos. Esto no solo incrementa el gasto para el dueño —que paga por medicamento que no usará—, sino que también genera un excedente peligroso. ¿Qué sucede con esas pastillas sobrantes? En muchos hogares, quedan olvidadas en un cajón, aumentando el riesgo de automedicación futura o uso indebido en otros animales sin supervisión profesional, lo que precisamente fomenta la resistencia bacteriana que la ley pretende evitar.
 
Un Golpe a la Profesión Veterinaria y al Sentido Común
 
Esta normativa no solo pone en jaque la salud de los animales y la economía de sus dueños, sino que también desprestigia la capacidad de los veterinarios como profesionales cualificados. Obligarlos a depender de un cultivo en lugar de confiar en su diagnóstico clínico es como pedirle a un médico que no trate una neumonía hasta tener resultados de laboratorio, algo impensable en medicina humana en casos urgentes. Los veterinarios, con años de formación y experiencia, están perfectamente capacitados para identificar infecciones y elegir tratamientos efectivos basados en síntomas, historial y patrones locales de resistencia.
 
Además, la ley ignora las diferencias entre la medicina veterinaria y la humana. En ganadería, por ejemplo, esperar una semana para tratar una infección en un rebaño puede significar pérdidas económicas devastadoras. En mascotas, el sufrimiento innecesario de un animal querido es un costo emocional que ningún dueño debería pagar por una norma mal diseñada.
 
La implantación de esta Ley demuestra una desconexión total con la realidad de la veterinaria y las necesidades de los animales y sus cuidadores. El requisito del cultivo previo introduce demoras fatales y costos innecesarios, mientras que la obligación de comprar antibióticos en farmacias fomenta el derroche y el mal uso de los excedentes. En lugar de proteger la salud pública, esta ley pone en riesgo la salud animal, castiga económicamente a los dueños y despoja a los veterinarios de su autonomía profesional.

Urge una revisión de esta normativa para encontrar un equilibrio entre el control de los antibióticos y la practicidad del tratamiento veterinario. Mientras tanto, los animales y sus dueños seguirán pagando el precio de una ley que, en su afán de solucionar un problema, ha creado otro aún mayor.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
El placer de escribir en libertad… “Lecturas diferentes”: https://www.amazon.es/dp/B09QF2JQDC

jueves, 23 de enero de 2025

Un hito en el estudio de la Conciencia

(AZprensa) En julio de 2012, un evento significativo tuvo lugar en la Universidad de Cambridge (Reino Unido), que redefiniría cómo entendemos la conciencia no solo en humanos sino también en animales. La “Declaración de Cambridge sobre la Conciencia” surgió de la "Conferencia Francis Crick sobre la Conciencia en Humanos y Animales no Humanos", y marcó un punto de inflexión en el campo de la neurociencia y la ética animal.

La conferencia, organizada en honor al renombrado neurocientífico Francis Crick, reunió a expertos de múltiples disciplinas para discutir la base neurológica de la conciencia. Entre los asistentes y firmantes de la declaración se encontraban figuras de renombre como Jaak Panksepp, Diana Reiss, David Edelman, Bruno Van Swinderen, y Christof Koch. La declaración fue redactada por Philip Low y revisada por este grupo de científicos, siendo firmada en presencia de Stephen Hawking, lo que subrayó su importancia.
 
La Declaración de Cambridge de 2012 afirma explícitamente:
 
"Las evidencias convergentes indican que los animales no humanos poseen los sustratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de los estados de conciencia, junto con la capacidad de mostrar comportamientos intencionales. Por lo tanto, concluimos que los humanos no son los únicos poseedores de los sustratos neurológicos que generan la conciencia."
 
Esta declaración es significativa porque:
 
Incluye a mamíferos y aves: Señala específicamente que tanto mamíferos como aves tienen las bases neurológicas para la conciencia.
Menciona a otros animales: También sugiere que otros organismos, como los pulpos, podrían poseer estos sustratos neurobiológicos, aunque se requiere más investigación.
Reconoce comportamientos intencionales: Acepta que ciertos comportamientos en animales no humanos pueden ser indicativos de conciencia.
 
La Declaración de Cambridge tiene varias implicaciones profundas:
 
Ética y bienestar animal: Al reconocer que los animales pueden experimentar estados conscientes, se refuerza la necesidad de reconsiderar las prácticas de bienestar animal en la agricultura, la experimentación y la conservación.
Derechos de los animales: Este reconocimiento podría ser un catalizador para políticas más robustas de protección animal, respaldando el argumento de que los animales tienen derechos basados en su capacidad para sentir y ser conscientes.
Investigación científica: Influye en cómo se llevan a cabo estudios de neurociencia y biología comparativa, animando a una investigación más empática y respetuosa hacia los sujetos animales.
Educación y concienciación pública: Ofrece una base científica para educar al público sobre la complejidad de los animales, fomentando una mayor empatía y comprensión hacia ellos.
 
Sin embargo la declaración no especifica el grado o la complejidad de la conciencia en diferentes especies, dejando espacio para interpretaciones variadas sobre qué tan "conscientes" son los animales. Aunque señala la existencia de sustratos neurológicos de la conciencia, se necesitan más estudios para entender completamente cómo se manifiesta la conciencia en diferentes animales. Y, por supuesto, aún queda pendiente la aplicación de estas conclusiones en leyes y prácticas culturales.
 
Podemos concluir que la “Declaración de Cambridge” de 2012 es más que un documento; es una invitación a repensar nuestra relación con el mundo animal. Ha abierto puertas para un diálogo más informado y ético sobre la conciencia, afectando no solo a la ciencia sino también a la filosofía, la ética y la política. A medida que continuamos explorando la mente animal, esta declaración servirá como un faro, recordándonos que la conciencia es un fenómeno más extendido en el reino animal de lo que habíamos imaginado.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
https://www.amazon.com/author/fisac
“La Biblia de Falcon Crest”: https://www.amazon.es/dp/1698954654

sábado, 3 de febrero de 2024

Si tu perro es pequeño y de hocico largo, vivirá mucho

(AZprensa) Una investigación realizada en el Reino Unidos sobre 584.734 perros ha arrojado unos interesantes datos sobre la longevidad de los mismos. Este estudio concluye que los perros de pequeño tamaño y con el hocico alargado viven más (una media de 13,3 años) mientras que los perros más grandes y con el hocico chato viven menos (una media de 9,1 años). Pero no sólo eso, sino que –según se desprende de este estudio- las razas puras tienen una esperanza de vida mayor que los cruces, y las hembras viven más que los machos.
 
La investigación ha sido publicada en la revista “Scientific Reports”, según ha informado Europa Press.
 

Para que disfruten de la lectura los que no tienen tiempo ni ganas de embarcarse en lecturas farragosas…
“Elogio de la síntesis”: https://amzn.to/3X13sMV

jueves, 2 de marzo de 2023

Para Podemos-PSOE la rata será un animal protegido

(AZprensa) La nueva “Ley de bienestar animal” de PSOE-Podemos es una auténtica chapuza que no hay por dónde cogerla, ni desde el sentido común ni desde el plano jurídico. Por ejemplo, pretende proteger a todos los animales vertebrados sin hacer excepción, con lo cual las ratas pasan a ser animales protegidos por la ley.
 
No es broma; el artículo 22 dice textualmente: “Las entidades locales (Ayuntamientos) antepondrán el control poblacional no letal de la fauna urbana en sus planes de actuación en materia de protección animal garantizando los derechos de los animales”.
 
Según esto, los Ayuntamientos no podrán utilizar raticidas ni cualquier otro método que acabe con la vida de las ratas, sino que tendrán que acudir a otros métodos “que no supongan la muerte del animal”.
 
Más o menos, nos dejan entrever que tendrán que capturar las ratas, esterilizarlas, y volverlas a soltar, tal como se hace con los gatos callejeros. Es lo mismo que han propuesto, por ejemplo, para controlar la proliferación de cotorras argentinas.
 
Así que, de entrar en vigor esta Ley, las empresas de raticidas quebrarán y todos los empleados que trabajan en ellas se irán al paro; nuestras calles y ciudades se convertirán en santuarios para las ratas, que proliferarán y se multiplicarán ya que es misión imposible eso de capturar, esterilizar y volver a soltarlas, y las enfermedades que propagan estos animales diezmarán la población humana. ¡Vaya! ¿Acaso no es esto lo que pretenden? Ya lo han dejado escrito en la “Agenda 2030” y “Agenda 2050”: Hay que reducir la población mundial (la de seres humanos, se entiende).
 
Lo que ya se ha reducido, sin lugar a dudas, es el sentido común.
 

Un peculiar diccionario que nos devuelve una forma de hablar que nunca debió perderse.
“Diccionario Daimieleño – Español”: https://amzn.to/3qT88mu

 

miércoles, 1 de marzo de 2023

¿Tienen derechos los animales?

(AZprensa) La “Ley de bienestar animal” de PSOE-Podemos insiste en defender los “derechos de los animales”, por lo que inevitablemente surge una pregunta: “¿Tienen derechos los animales?”.
 
Lo primero que nos dicta el sentido común, y después todas las leyes que hay en el mundo, es que los animales no tienen derechos. ¿Por qué? Pues muy sencillo, tal como estableció el derecho romano hace dos mil años: “Un animal no puede obrar con culpa porque carece de razón”.
 
Y ahí está la clave, los animales no son seres racionales y esto es algo que lo sabe todo el mundo (menos los del Gobierno de PSOE-Podemos). Por lo tanto, si no son seres racionales, no tienen derechos puesto que no reúnen ninguno de los requisitos necesarios para ostentar y ejercer un derecho y en consecuencia tampoco tienen obligaciones.
 
Pero es que además, los animales no tienen responsabilidad sobre sus actos, puesto que no son conscientes de las consecuencias que se derivan de sus actos.
 
Está muy claro, pues, que “no puede haber derechos sin obligaciones” y entonces hay que preguntarse “¿qué obligaciones tienen los animales?”. Ninguna, los animales no tienen obligaciones, sólo los instintos básicos de supervivencia y procreación, y para ejercitarlos como lo hacen, de forma instintiva –sin razonamiento- los animales no tienen responsabilidad sobre sus actos, puesto que no son conscientes de las consecuencias que se derivan de los mismos.
 
Por poner un ejemplo, la Convención Americana de Derechos Humanos es muy clara cuando en su artículo 32 dispone que “1. Toda persona tiene deberes para con la familia, la comunidad y la humanidad.2. Los derechos de cada persona están limitados por los derechos de los demás, por la seguridad de todos y por las justas exigencias del bien común, en una sociedad democrática”.
 
En definitiva, una cosa es defender el bienestar de los animales y otra muy distinta equipararlos a los seres racionales (que es lo que han hecho con esta ley). El sentido común nos dicta que hay que tratar bien a los animales, que hay que preservar a las especies en vías de extinción, que hay que castigar el maltrato animal, que no hay que explotarlos… todo esto lo dicta el sentido común, un sentido común que poseen todos los seres racionales de nuestro planeta… menos los del Gobierno PSOE-Podemos como ha quedado demostrado con esta Ley.
 
Y lo diré más claro: Los animales no son seres racionales y por lo tanto no tienen derechos ni obligaciones. Los que sí tienen derechos y obligaciones son los seres humanos, y entre sus obligaciones están la de no hacer daño ni a sus semejantes, ni a su planeta.
 

Por un mundo como el de antes, sin tanta tontería…
“Diccionario Daimieleño – Español”: https://amzn.to/3qT88mu
 

lunes, 20 de febrero de 2023

Ahora la Ley ya no castiga ahorcar galgos

(AZprensa) La llamada “Ley de bienestar animal” se debería llamar “Chapuza de bienestar de los animales que el Gobierno considere como mascotas”. Es tanta la incompetencia o maldad de quienes la han redactado, y tanta su soberbia que les ha impedido consultar con jueces, veterinarios, protectoras de animales, etc., que a la hora de aplicarla nos vamos a encontrar disparates como estos:
 
Hasta ahora se castigaba el maltrato animal y en especial una salvaje costumbre de ahorcar a los perros que ya no servían para la caza al terminar la temporada. Sin embargo, a partir de ahora, con la entrada en vigor de esta nueva Chapuza, ahorcar galgos u otros perros de caza, ya no será delito. ¿Cómo es posible semejante disparate? Pues porque las “eminencias” que han hecho la Chapuza han dejado fuera de la Ley (es decir, desprotegidos) a todos los animales “trabajadores” (perros de caza, perros guía, perros policía, etc.) y sólo aplica a las mascotas.
 
Por lo tanto, como la ley deja fuera a esos perros, el maltrato hacia los mismos ya no será castigado; pero eso sí, si matas a una rata te puedes enfrentar (si te pillan) a una buena multa.
 
Pero sigamos… que esto no tiene desperdicio:
 
La nueva Chapuza fomenta la zoofilia, ya que trasladan aquí los conceptos de la otra Chapuza llamada “Sólo sí es sí” y esto quiere decir que si se mantienen relaciones sexuales con un animal y dichas relaciones no le causan daño físico aparente (ya no sé a cuál de los dos hay que llamar animal), no habrá sanción de ningún tipo… al menos, hasta que los animales sepan hablar y puedan decir “yo no dije que sí”.
 
Y sigue…
 
Los Ayuntamientos no sé qué tendrán que hacer para erradicar las plagas de ratas, porque la Chapuza dice que primero hay que intentar erradicar esa plaga sin causarles muerte. ¿Y cómo se puede hacer eso? Pues eso no lo dicen, pero como te vean matar una rata se te cae el pelo, y no de tiña sino de la multa que te meten.
 
Y sigue…
 
Para evitar que las cotorras argentinas, consideradas “especie invasora”, no sigan propagándose, proponen la “esterilización de los machos”. Es decir, que se supone organizarán patrullas dedicadas a capturar cotorros, hacerles la vasectomía, y soltarlos de nuevo. Si la lista de espera para entrar en quirófano para una operación cada día es más alta, ahora con tantos cotorros esperando que les hagan la vasectomía serán aún mayores.
 
Y esto sigue, y sigue, y sigue… pero ya me canso, y el que quiera tener una mascota que se prepare a pagar (hay multas para todo y permisos y trámites de pago para todo) y el que no la tenga, que le ceda el paso, porque son más importantes y tienen más derechos que los seres humanos.
 

Viendo cómo está el mundo, es mejor hacer una pausa y respirar un poco de humor.
“El mejor deporte es la sonrisa”: https://amzn.to/3to4J0w

miércoles, 15 de febrero de 2023

Alguien tendrá que parar esta locura

(AZprensa) Ríos de tinta (ahora habría que decir de píxeles) para la “Ley del sólo sí es sí”, más ríos de tinta para la “Ley de bienestar animal”… y la gente sigue sin darse cuenta que todo sólo tiene dos objetivos:
1.- Distraernos de lo fundamental. Cuanto más hablemos y nos peleemos entre nosotros por estos temas, más libres les dejamos las manos para seguir mangoneando y hundiendo el país.
2.- Utilizar todo esto como apoyo al cambio económico y social propugnado por la “Agenda 2030” para implantar el nuevo orden mundial que sólo interesa a los magnates (¡cómo se confunde esta palabra con “mangantes”!) que gobiernan el mundo.
 
Se humaniza a los animales y se animaliza a los humanos (Ley del aborto). Con esta ley, muchas acciones de maltrato animal tienen más castigo que las similares de maltrato humano.
 
Pero, sobre todo, es una intromisión brutal para cortar libertades y derechos. Como dice Antón de la Puerta Domecq, en un excelente artículo que os invito a leer (adjunto al final su enlace): “Esto tiene unas implicaciones muy graves que ningún partido ha sabido evaluar –a excepción una vez más de VOX- y que abre la puerta a acabar con la caza, los toros, el pastoreo, la ganadería y cualquier forma tradicional que haya existido hasta ahora de relacionarnos con los animales (recordemos al ministro de consumo recomendando no comer carne mientras en su boda se servían buenos solomillos de vacuno)”.
 
Es la hipocresía, la desfachatez con la que campan a sus anchas estos políticos indocumentados que tratan de cambiar radicalmente nuestra forma de vida. La carne para ellos, para los demás vegetales e insectos.
 
Y en cuanto a esta Ley surge una pregunta: ¿Cómo van a controlar los animales (la ley afecta a “cualquier vertebrado”) que cada uno tenga dentro de su casa? ¿Han preparado ya un ejército de chivatos e inquisidores que vayan piso por piso inspeccionando lo que tenemos? Quizás les baste con meter miedo –como siempre- y acabar en lo que acaban siempre: que tengamos que pagar por cada “vertebrado” que tengamos en casa.
 
Este es el enlace con el artículo citado:
https://www.infohispania.es/ley-de-bienestar-animal-el-penultimo-disparate/
 

Ahora hace falta, más que nunca, saber lo que de verdad significan las palabras relacionadas con la política y los políticos:
“Diccionario Político”: https://amzn.to/2P1RHGZ

domingo, 10 de abril de 2022

La ilustración científica: Arte y Ciencia

 
(AZprensa) La ilustración científica en el reino animal nos permite conocer de cerca y con el máximo detalle, la apariencia y características de los diferentes seres vivos que pueblan nuestro planeta y que la simple fotografía no es capaz de ofrecer con tanta exactitud.
 
Hoy traemos como ejemplo, algunas d elas ilustraciones premiadas en el certamen internacional “Illustraciencia”, organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) del CSIC.
 
El “Premio Ilustración científica” y “Premio especial del público” ha correspondido a esta magnífica ilustración de un camaleón conocido como “La pantera de Madagascar”, de David Rojas Márquez (Argentina).
 
Esta imagen digital representa tres adaptaciones anatómicas que hacen excepcionales a los camaleones: ojos que pueden moverse independientemente el uno del otro, lo que da a estos animales una amplitud visual de alrededor de 350º (1.b); una lengua que se dispara con una aceleración de 1000 m/s2 –gracias al denominado proceso entogloso (2.a) y al músculo acelerador (2.b)–; y la capacidad de cambiar el color de su piel a través de arreglos celulares bajo su epidermis (3.a) llamados cromatóforos (3.b).
 
Otras ilustraciones premiadas han sido (1) “Plagas de la harina”, de Albert Blanco Roviralta (España); (2) “Bog Turtle”, de Patterson (Estados Unidos); (3) “Estudio comparativo de zorzales, de Ignacio Sevilla Hidalgo (España); y (4) Gonzalito (Icterus nigrogularis), de Sebastián Chavez (Venezuela).






(1)   El motivo central de esta acuarela son los zorzales en su medio, donde son difíciles de observar y suelen pasar desapercibidos. Se trata del zorzal real (Turdus pilaris), el zorzal común (Turdus philomelos), el zorzal alirrojo (Turdus iliacus) y el zorzal charlo (Turdus viscivorus). La lámina muestra también los principales rasgos identificativos de cada especie: las diferencias de color que presentan en la parte inferior de las alas (arriba) y en la distribución de las marcas oscuras del pecho (derecha).
(2)   El gonzalito es un ave cantora que se distribuye en el norte de Sudamérica y parte del Caribe. Es común verla en áreas abiertas y jardines en busca de alimentos como frutas, néctar y pequeños insectos que consigue en la copa de los árboles. En su época de apareamiento se agrupa en gran número y construye sus característicos nidos colgantes, que miden aproximadamente 40 centímetros de largo. Sus huevos son de color blanco azulado y suelen tener dos o tres en cada gestación.
(3)   ¿Hay insectos en la harina de la despensa? Lo más probable entonces es que se trate de larvas de alguna de estas tres especies: la polilla Plodia interpunctella (1), el gorgojo Stegobium paniceum (2) o el escarabajo Tribolium castaneum (3). Se trata de los principales causantes de la contaminación biológica de los almacenes de alimentos (sobre todo de harina y cereales) en hogares e industrias. Las larvas son las que se alimentan de harina, pero tanto ellas como los ejemplares adultos confieren a los alimentos un olor desagradable y un color grisáceo. Estos son debidos a la presencia de excrementos, metabolitos y restos de cadáveres.
(4)   La tortuga de pantano (Glyptemys muhlenbergii) es una de las especies de tortugas más pequeñas de Norteamérica y una de las más amenazadas. Este acrílico representa un ejemplar tal y como su autor los observó en la naturaleza: rodeado de plantas carnívoras y arbustos venenosos y junto a la quijada de un venado.
 

“Cosas de Noruega”, un libro para conocer Noruega desde el punto de vista de un español y apreciar las diferencias culturales entre ambos países.
Disponible en Amazon, en ediciones digital e impresa.
Más información: https://amzn.to/30R9seS

sábado, 24 de abril de 2021

El lorito que aprendió a hablar y pidió su libertad

(AZprensa) En esta vida hay algo más que virus y políticos (en realidad es difícil distinguir unos de otros), así que conviene mirar hacia otro lado de vez en cuando. Y aunque "AZprensa" es un ejercicio de periodismo independiente (un periodista que gracias a que está jubilado ya no tiene que rendir cuentas a nadie) centrado principalmente en temas de Salud y Ciencia, no por ello hay que dejar de lado la inmensidad de temas y opciones que nos ofrece el mundo.

Por eso he reactivado mi Canal de Youtube para compartir algunos vídeos que -sobre todo- supongan un instante de sosiego en medio de esta pandemia eterna.

Para empezar, el vídeo "El lorito que aprendió a hablar y pidió su libertad" en donde se narra la historia real de una cotorra argentina que recogí herida, la cuidé, le enseñé a hablar y me quedé sorprendido cuando me pidió su libertad.

Aunque el vídeo se ha subido hoy, debo recordar que las imágenes son de hace bastantes años, cuando las cotorras argentinas eran mascotas que se vendían en las tiendas de animales y muchas de ellas se escapaban (o directamente las soltaban sus dueños) y aprendieron a adaptarse a nuestro clima y a reproducirse. ¡Y hay quien las llama "plaga"! Se conoce que no se han mirado al espejo.

Este es el enlace: