sábado, 10 de enero de 2026

Chaplin & Goddard: Un amor entre el genio y la musa

(AZprensa) En la turbulenta vida sentimental de Charles Chaplin, uno de los genios indiscutibles del cine, la relación con Paulette Goddard destaca como una de las más apasionadas, creativas y, a la vez, enigmáticas. Durante casi una década, desde 1932 hasta 1942, esta pareja no solo compartió una intensa historia de amor, sino que también dejó una huella imborrable en la pantalla grande con dos obras maestras: Tiempos modernos (1936) y El gran dictador (1940).
 
Paulette Goddard, nacida en 1910 como Pauline Marion Goddard Levy, era una actriz ambiciosa y de belleza magnética que había empezado su carrera como corista en Broadway y modelo. Tras un breve matrimonio adolescente con un magnate maderero, llegó a Hollywood en busca de fama. En 1932, durante una fiesta en un yate, conoció a Chaplin, entonces en la cima de su carrera pero emocionalmente vulnerable tras divorcios conflictivos. La química fue inmediata. Chaplin, fascinado por su vitalidad y su independencia, la convirtió rápidamente en su compañera inseparable. Compró un yate para paseos románticos a la isla Catalina y la instaló en su mansión de Beverly Hills. A diferencia de sus relaciones anteriores con mujeres más jóvenes y dependientes, Paulette era una igual: inteligente, fuerte y con aspiraciones propias.
 
El punto álgido de su colaboración profesional llegó con Tiempos modernos, la última película muda de Chaplin, donde Goddard interpretó a la "Gamin", una joven huérfana callejera que acompaña al icónico Charlot en una crítica satírica al capitalismo industrial. Chaplin la entrenó personalmente durante meses, moldeándola como un Pigmalión moderno. La película fue un éxito rotundo y catapultó a Goddard al estrellato. Poco después, en 1936, emprendieron un viaje por el Pacífico que incluyó China y Singapur. Allí, según fuentes cercanas y el propio Chaplin en su autobiografía, contrajeron matrimonio en secreto. Sin embargo, el enigma persiste: nunca se encontró un certificado oficial, y la pareja evitó confirmarlo públicamente durante años. Este misterio alimentó rumores y escándalos, especialmente cuando Goddard perdió el papel de Scarlett O'Hara en Lo que el viento se llevó (1939) porque no pudo presentar pruebas de su unión legal con Chaplin, lo que habría evitado acusaciones de "convivencia en pecado" en la conservadora Hollywood de la era del Código Hays.
En 1940, volvieron a colaborar en El gran dictador, la primera película completamente hablada de Chaplin y una valiente sátira contra Hitler. Goddard encarnó a Hannah, el interés romántico del barbero judío interpretado por Chaplin. En la premiere, él la presentó como "mi esposa", disipando parcialmente las dudas. Pero la relación ya mostraba grietas: diferencias creativas, la ambición independiente de Paulette y rumores de infidelidades (incluido un supuesto romance de ella con George Gershwin) erosionaron el vínculo.
 
En junio de 1942, anunciaron su divorcio de mutuo acuerdo, sin escándalos ni demandas millonarias como en matrimonios previos de Chaplin. A diferencia de sus exesposas anteriores, Goddard mantuvo una amistad cordial con él hasta su muerte en 1990, y fue cercana a los hijos mayores de Chaplin. Esta relación no solo produjo dos clásicos del cine, sino que representó un capítulo de madurez para Chaplin: con Paulette encontró una pareja que lo desafiaba intelectualmente y lo acompañaba en su genio creativo. Aunque efímera, su historia sigue fascinando como un romance hollywoodense lleno de pasión, un cierto halo de misterio y un legado cinematográfico eterno.
 

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