Se ha desatado
una ola de borreguismo hacia el acontecimiento astronómico que tendrá lugar
mañana 12 de agosto: el eclipse solar.
(AZprensa) Desde hace unos
años, y cada vez más, la única obsesión de los jóvenes (y los no tan jóvenes)
es hacer fotografías con el móvil para compartirlas en redes sociales: “He
estado aquí”, “Esta es la tortilla de patatas que me estoy comiendo”, “Con mi
vestido a la última moda”, “En plena juerga con mis amigos”, “Aquí al borde del
precipicio” (algunos ya ni lo cuentan porque se caen y se matan de verdad),
etc. No les importa ver nada ni estar en ningún sitio, sólo les importa decir a
los demás que han estado en ese sitio o que han visto tal cosa.
Pues
a lo que íbamos. A la mayoría de las personas les importa un bledo el eclipse
solar; lo único que quieren es hacer fotos del eclipse y de ellos mismos viendo
el eclipse, porque si no lo hacen (como resulta que sí lo van a hacer los
demás) se sentirán fuera del grupo. Todos están más pendientes de ser aceptados
por los demás que de ser ellos mismos.
Así
las cosas, todos tienen ya sus gafas, todos tienen hechos ya sus planes para
verlo en tal sitio y con tales personas, y casi nadie tiene la menor idea del
riesgo para la salud que supone ver un eclipse si no se hace bien. Y como están
más pendientes del postureo que de lo que de verdad están haciendo, van a caer
como las moscas que se acercan al matamoscas eléctrico y caen fulminadas.
La
gente se cree que ponerse unas gafas especiales es suficiente; el problema es
que no saben en qué momento hay que ponérselas, ni en qué momento pueden mirar
el eclipse, ni cuánto tiempo pueden estar mirándolo, ni qué pasa si por un
momento miran de reojo el eclipse por encima de las gafas porque no se las han
ajustado bien, ni qué pasa al estar más pendiente de poner un filtro al móvil
que de ponérselo ellos mismos…
El
13 de agosto, las consultas médicas estarán llenas de gente con problemas de
visión (algunos pueden llegar a ser permanentes), dolores de cabeza, mareos,
etc. Y todo por ser como los demás y compartir esa experiencia en redes
sociales.
Si
es que, además, la gente no sabe que el daño que el sol causa en nuestros ojos
no duele. No es como cuando acercas un dedo a la llama y te quema: enseguida lo
retiras y te salvas de una grave quemadura. Aquí no; con el sol no te das
cuenta del daño que te está haciendo (incluso irreversible) y no será hasta
varios minutos u horas después cuando te quejes de que “no veo bien”. ¡Merluzo!
¡Si tú te lo has buscado por ese afán de volcar en redes ese típico “yo
también…”!
Por
eso, si no quieres estar con molestias visuales durante unos días o semanas, o
si no quieres quedarte ciego, sigue al pie de la letra estos consejos que no
soy yo quien los da, sino los oftalmólogos que saben de esto más que tú y más
que todos los indocumentados influencers que abundan por ahí:
CONSEJOS MÉDICOS
PARA NO DAÑAR TU VISTA DURANTE EL ECLIPSE:
1.-
Utiliza exclusivamente gafas homologadas: Asegúrate de que cumplen con la
normativa europea (marcado CE) y cuentan con un filtro certificado (ISO
12312-2). Nunca uses gafas de sol convencionales, radiografías, cristales
oscuros caseros ni negativos fotográficos, ya que no protegen la retina.
2.-
Revisa el estado del filtro: Antes de usarlas, comprueba que las gafas
homologadas no estén rayadas, perforadas o desprendidas de su montura. Si
tienen algún daño, deséchalas de inmediato.
3.-
Colócatelas antes de mirar al sol: Ponte siempre las gafas especiales antes de
dirigir la vista hacia el astro, y aparta los ojos del sol antes de
quitártelas. Nunca te las pongas o quites mientras estás mirando directamente
al foco solar.
4.-
Limita el tiempo de exposición continua: Aunque uses las gafas adecuadas, se
recomienda no mirar al sol de manera ininterrumpida durante más de 30 o 60
segundos seguidos. Dale descansos a tus ojos cerrándolos o apartando la vista
durante unos minutos.
5.-
Cuidado absoluto con los dispositivos móviles y cámaras: Nunca mires al sol a
través de la lente de una cámara, prismáticos, telescopio o el teléfono móvil a
menos que estos dispositivos cuenten con un filtro solar específico y
certificado colocado exactamente en el objetivo. Mirar a través del móvil sin
protección puede actuar como una lupa y quemar la retina de forma instantánea,
además de arruinar el sensor de tu cámara.
6.-
Atención especial durante la fase de totalidad (si procede): Solo te puedes
quitar las gafas de protección estrictamente durante el breve momento de la
totalidad (cuando la Luna oculta el Sol por completo y no se ve nada de su
superficie). En cuanto reaparezca el primer rayo de sol (anillo de diamante),
debes volver a colocarte las gafas de inmediato. (Nota: Si el eclipse es
parcial en tu zona, no te quites las gafas en ningún momento).
7.-
Vigila a los menores: Los niños son especialmente vulnerables porque sus ojos
dejan pasar más luz hacia la retina y suelen entender peor los riesgos.
Asegúrate de supervisarles en todo momento y de que no se quiten las gafas
especiales por curiosidad o para hacer una foto.
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